Hace un tiempo ya que mi pasión por el teatro no deja de crecer, pero ver a mi amiga Piedad actuar fue una cúspide. La verdad es que la Piedad hace todo bien, y en este rubro no fue una excepción. Vine a Barcelona desde mi casa en Lyon con la emoción de verla sobre las tablas. El año pasado no pude venir, así es que atesoré la ocasión esta vez. Venía en el tren que va directo desde Lyon Part-Dieu hasta Barcelona Sants, y pasa por la Camargue, humedales y aves rozando el agua, y pensaba en la amistad, en el teatro, el arte, los viajes, la música. Un calor impresionante aplacado por la climatización del tren. Yo he admirado siempre a la Piedad por su manera de pararse en la existencia, por su disciplina certera que la ha llevado a ser una de las mejores abogadas y mediadoras de derecho de familia que existen en Barcelona y Santiago de Chile, y ahora por su talento de comediante y su pasión por el teatro. Disfruté hasta el último segundo de la obra. “La ratonera” de Agatha Christie. La Piedad encarnaba Mollie Ralston, una de las protagonistas. La obra te mantiene en vilo hasta el final. Una intriga policial como tan bien le resultaban a Agatha Christie. Todas las actrices y actores eran espléndidos, Piedad Esguep, Alexandre García, Ana Vega, Sira Homs, Montse Martínez, Inma Rodríguez, Cristina Puig, Humberto Vila, Palmira Robles, Monte Reza. En la Sala Versus, en Glòries, barrio que conocía poco y me sorprendió gratamente. Bonita escenografía y vestuario, adaptación muy bien trabajada, la directora Eva de Luis fantástica, una puesta en escena que me encantó, y la pasión de cada intérprete para alcanzar las entrañas de su personaje. A mí el teatro me emociona mucho, cómo se estructuran las historias, cómo se da vida a un relato en carne y hueso, es la emoción en acto, el sentimiento sobre el escenario develando toda la humanidad posible que nos compone. A mí el arte me desarma. Sobre todo la pasión, sobre todo el impulso de relatar una intriga que pasa a ser la vida completa por un momento. Con la Piedad siempre nos hemos entendido de maravilla, las dos tenemos una doble identidad, abogada y actriz, la suya, escritora y abogada, la mía. Compartimos algo muy íntimo, nuestra creencia en la justicia y nuestro amor por el arte. Observé esa obra también como algo muy íntimo, como una sugerencia de ese mundo que nos mantiene despiertos y atentos, que nos permite seguir adelante. Es la amistad y el arte lo que siempre lidera la fiesta. Todo el año espero este momento de mar y conversación. Refugiada en mi barco literario el año completo, estos momentos son la expansión absoluta. Lo que acontece ahora es lo siguiente: mi admiración hacia la Piedad creció. Mi cariño se mantiene intacto porque no podría estirarse más, creo. Pasé unos días de paraíso con ella, Frano y la Chabuca en ese lugar que me llega al corazón en cada vuelta: Montgat Nord. Yo pido pocas cosas de existir, aparte de una pluma ágil, y siempre me llega tanto. Me quedo asombrada, porque a veces va más allá de lo que imaginaba. La felicidad es algo secreto y yo la alcanzo siempre con mis amigxs, y la llevo siempre conmigo gracias a ellxs. Mollie Ralston inolvidable y para siempre, viajando en el tiempo y sobre las nubes. La pasión es lo único que nos mantiene en vida.
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