30 de septiembre de 2023

Esos machitos que les gusta tocarte sin tu consentimiento

Hace tiempo que no me pasaba. Tuve una velada maravillosa ayer. Salvo por dos acontecimientos de la misma naturaleza. Esos acontecimientos a los que una estaba acostumbrada antes. Como algo a asumir sin chistar. Pero ya no. Un tipo probablemente borracho, en un lugar donde estábamos bailando, se me tiró encima tal vez con la intención de hablarme, no me importa con cuál, el asunto es que me tocó la mitad de la teta. Un momento después, otro que parecía su hermano, antes de irse, pasa por mi lado, y me pega en la cadera fuerte con la mano. Merde, ça ne va pas, mec. Qu'est-ce que tu as dans la tête ? Mis amigas acababan de irse, y yo me había quedado bailando un momento más. ¿No se puede? ¿Está prohibido? Por lo que me encontraba en una situación con un margen estrechísimo de acción, ante dos acosadores, a falta de uno, y yo sola, teniendo además que irme caminando a mi casa después. No hablé con el guardia porque estaba lejos y no quería dejar mis cosas sin vigilancia. Pero sobre todo opté por no hacer nada porque las circunstancias me parecieron adversas. ¿Cuándo no lo son? Ser mujer es aburrido y peligroso. Quien diga que la igualdad ya está alcanzada está equivocado. Mi cuerpo no es algo que puedes tocar cuando se te ocurra. Algunas personas me hablaron ese rato, no hay problema. Cuando queda claro que no quieres hablar y la persona no vuelve a insistir, todo bien. Pero insistir o permitir tocarte o menos todavía pegarte, es algo que no puede seguir ocurriendo. Como dice Aya Nakamura: Putain, mais tu déconnes, c’est pas comme ça qu’on fait les choses. Irónicamente, venía de la movilización por el día internacional por la despenalización y legalización del aborto. ¿En qué idioma hay que decirlo? Mon corps, mon choix. Una y otra vez volver a repetirlo: mi cuerpo, mi decisión. Dijimos ayer en la movilización unas palabras con mi colectivo feminista sobre la realidad de América latina. De 33 países, sólo 5 han aprobado legislaciones que despenalizan y regulan la interrupción voluntaria del embarazo. Todavía hay países además en los que una mujer ni siquiera puede abortar aunque haya sido violada, corra peligro su vida o el feto tenga malformaciones. ¡Mi cuerpo mi decisión! Como dice Viva Australis: Yo decido. 


Amigas

No sé qué haría sin mis amigas. La amistad es tal vez lo más importante de existir. Más importante que la relación de pareja, sin lugar a dudas. La amistad es el éxtasis absoluto. Se puede vivir sin pareja, pero no es posible vivir sin amigas. Es como el oxígeno. La expansión total. Compartimos la existencia y disfruto hasta el último detalle. La risa junto a mis amigas le da un barniz de alegría a cualquier contratiempo. Colores a la cotidianeidad cualquier sea su sustancia. Tengo amigas feministas y he aprendido mucho de ellas. Me he modificado y camino tranquila. Admiro mucho el camino de cada una. Nunca es fácil. Pero la pasión impresa en los pasos es una energía que se siente. Pasos a veces temerosos o a veces firmes. Pero son pasos que avanzan. Que iluminan. Que entregan amor y pasión al mundo. Todo lo que soy está tejido por la solidaridad. Por la compañía profunda de personas fuera de serie que he ido cruzando en mi ruta. Personas hermosas que conservo desde hace años y personas que han aparecido como seres fantásticos que le dan una significación profunda al camino que intento seguir. El camino del inmigrante es tenebroso pero sagrado. Trata sobre la no conformidad, sobre no resignarse, trata acerca de sobrevivir. Es un camino lúgubre pero significativo. Un camino de miseria y de grandeza. Me ha posibilitado tener amigas que vienen de distintos rincones del mundo. Existir ha sido un aprender sin tregua. La diferencia me ha dado fuerza. Respiro gracias a la amistad que me guía. 

27 de septiembre de 2023

Caos VI

Nuevo libro

Caos VI

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El mapa atrasado III

La vida, un mapa atrasado, dice Camila Vaccaro. No voy a ser yo la de vista ensombrecida, agrega. Hasta las cosas más lindas se vuelven cuchillos en la destrucción, canta Vaccaro, cotidiano de la vida, la incierta es la muerte y en ella voy yo. Por qué crear. Para qué. Para quién. ¿Crear? ¿Seguir creando? ¿Darse por vencido? Tal vez puedo crear para ti. Sólo eso. Aceptar la vida como desventura con tintes esporádicos de milagro. Perderme en el mapa atrasado sin buscar salidas. Recorrerlo con brío. Con resignación a ratos. Modificar tu alma. Como un Frankenstein fantástico. Olvidar el mapa. Crear el fuego. Tal vez el color otoñal de las hojas traiga una respuesta más nítida. O lo difumine todo hasta la locura. Tu imagen en mi alma es frenesí. Tu palabra un destello en medio de la caverna. El tiempo es algo concreto y se pega a mi piel. Detiene mis pasos. El frío va entrando de a poco. Pero queda el sol tibio y el café de la mañana para seguir hilando los esbozos de la trascendencia. Siempre queda algo. El mapa atrasado. Su luz y las máscaras del caos para ocultarlo por un momento. Mientras sea necesario. El caos permanece aunque se oculte. La araña va por su tela optimista. Espera al centro. Con paciencia. La araña es solitaria y ambiciosa. El otoño es incierto e insaciable. Lo que empecé, se hará carne hasta las últimas consecuencias. En el mapa atrasado tendré mis recompensas. El sentido de las cosas que alimenta el caos. Encuentros significativos y conjeturas. Descansos. Treguas. 

El mapa atrasado II

La vida, un mapa atrasado, canta Camila Vaccaro. Ahí estoy. En el mapa que muestra las salidas incorrectas. Ahí estoy. Reescribiendo el mapa. Esperando una redención. Esperando una salvación incongruente. En medio del hastío están tus palabras. En medio de la búsqueda confusa de transcendencia vital. En medio de la búsqueda de la reescritura de la transcendencia. Eres un oasis en medio de la rapidez de las imágenes. Como leer un libro. El mismo efecto hipnótico. Eres sustancia en medio del vacío. Eres un paréntesis en medio del tedio. Una chispa como relámpagos que mantienen alerta. Una motivación. Algo que actúa en la maquinaria del deseo. La pone en movimiento. Mi musa activa. Una inspiración en el presente que se expande hacia atrás y hacia adelante. Me siento desafiada. No es fácil. Sensación sublime como no hay otra en este mapa atrasado. 

El mapa atrasado

La vida, un mapa atrasado, escribió Camila Vaccaro. Que se acabe hoy, dice, lo que empecé en otras vidas, que se acabe hoy, lo que empecé en mi partida. Es la justicia un invento, canta Vaccaro, y no lo creemos buscando razón, para convivir con lo incierto. Tal vez existir sea buscar salidas en un mapa atrasado: no hay manera. Tal vez sea un borde eterno. Como el caos. Un estado de suspensión constante. Crear es un estado de borde eterno. Nunca llegas. Quieres salir del mapa pero está atrasado. Sigues ahí. Siempre dentro del mapa. Dándose vuelta como perro persiguiendo su cola. Algo inconducente. Para qué creamos si no es para dar vueltas en círculo y llegar a ningún lado. Todo es una gran ilusión. Insistimos en ideas como monos porfiados y afuera la lluvia. En el mapa la lluvia. Ese mapa complicadísimo sin salida. Darle, darle al tambor. Como Chaplin, con obstinación. Crear nos da la sensación de que avanzamos, de que salimos del mapa, pero no. Nos alcanzan las estaciones y los círculos infinitos. Si el mapa estuviera al día. Tal vez eso es lo que intentamos pensar: y qué pasaría si el mapa estuviera al día. Soñar es imaginar mapas al día. Justicia cierta. A continuación el asunto de lo incierto. Estar en el mapa dando vueltas pensando que vas a poder salir o no. Como si dar vueltas en el mapa no fuera suficiente. Además lidiando con entender que el mapa está atrasado. O quizá no. La mayor interrogante es: ¿Está atrasado el mapa? Lo que está inmediatamente a continuación de: ¿voy a poder salir de este mapa? Tal vez todo sea dar vueltas a esas preguntas. Por mientras, decorar el mapa. Reescribir la imposibilidad de salir de un mapa atrasado. Disfrutando en el intertanto la hora del apéro. Olvidando por momentos el mapa implacable y la pregunta corrosiva acerca de qué diablos es la trascendencia. 

26 de septiembre de 2023

El doble

Años atrás fuimos al carnaval de Oruro, en Bolivia. Un carnaval impresionante. Inolvidable. De lo que quisiera hablar aquí es de una situación particular que nos sucedió en aquella aventura. Nos quedamos en un hotel, en Oruro, claro, donde transcurrían estos bailes maravillosos. Cada vez que estábamos en la entrada del hotel, por alguna razón que desconocíamos, nos observaban. Al principio no le dimos mucha importancia, además que no era tan claro si era una casualidad o había un verdadero motivo para inquietarse. Tal vez la poca costumbre a esa cantidad de oxígeno por la altura nos estaba afectando y veíamos cosas donde no las había. No había seguridad. Pero luego empezó a ser más evidente que éramos el objeto de las miradas de personas que se acercaban al hotel, con objetivos que desconocíamos. Luego un día se acerca una persona y le pide un autógrafo a mi hermano. Nos miramos entre todos sin entender mucho. Mi hermano firmó y a continuación nos dijimos: qué fue eso. Quisimos indagar con el personal del hotel qué era lo que estaba sucediendo. Dimos con la información. En ese mismo momento, se estaba quedando en el hotel una banda de música que iba a tocar en el carnaval, y sucedía lo siguiente: el vocalista era exactamente igual a mi hermano. Por lo que pudimos percatarnos, la banda tenía una gran cantidad de fans, que venían a ver si podían encontrarse con la banda, y ahí estábamos nosotros, que teníamos al doble de la persona que buscaban. Por lo que hicimos pequeñas insignias con la cara de mi hermano y nos pusimos en la puerta a firmar autógrafos y a distribuir pequeños prendedores. Se armaban largas filas. Teníamos mucho trabajo. Un día llegó la persona en cuestión y viendo a mi hermano, no supo si se había desdoblado o qué. Tuvo dudas. Los fans miraron hacia la persona que venía llegando y entraron en pánico ante este despliegue de magia negra. Comenzó el gentío a correr en todas direcciones como una gran avalancha con exclamaciones de confusión y algarabía para los más osados. Tuvimos que dejar de lado nuestro trabajo. La batahola y desorientación era máxima. Los dos personajes, que eran tal vez uno solo, se miraron a los ojos, y de ahí en adelante no pudimos saber cuál era cuál. Pero el verdadero ¿cuál era? estaba confiado. A las personas dejó de importarles esto. Hicieron dos filas. Ambos firmaban y se tomaban fotografías con los fans. En el concierto se turnaron. Ya no había confusión ni algarabía. Eran indistinguibles uno del otro. Era el mismo ritmo. La melodía y la armonía no las pudimos encontrar por ningún lado. 

El ingrato

Vi por casualidad el día de ayer un texto publicado en internet en abril en el que la persona que lo redacta se refiere en términos ominosos a sus padres. El texto me interpeló especialmente porque conozco de muy cerca a las personas a las que se refiere. Estuve ahí, de hecho, muchos años. Dedicando gran parte de mi tiempo y de mi amor a conversar sobre las distintas situaciones que se presentaron, una y otra vez. Años de conversaciones. Dado que la persona que escribió esas líneas es una persona difícil para relacionarse. Hasta ahí no hay problema. Pero el texto me pareció de una injusticia la más flagrante, además de incluir inexactitudes, y sobre todo, me reflejó lo que ya intuía: la incapacidad la más absoluta de la persona que lo escribe de reconocer el amor que se le entrega y de pasada de dar amor.  No minimizo las emociones ni los sentimientos de nadie, y creo firmemente en la posibilidad de expresarse. Pero suele ser bueno escuchar el otro lado, ¿no? Independiente de si la persona es capaz de ponerse en el lugar de los demás o de ver a ese otro que está al frente. Puedo decir sin asomo de duda que esta persona ha forjado su vida al abrigo del amor que ha estado siempre disponible para él. Las personas a las que se refiere son de una bondad impresionante, lo que él, ya se ve, es incapaz de ver. Sus hermanos, al igual que sus padres y su abuela comparten la misma bondad esencial que es capaz de modificar cualquier dolor. Lo viví en carne propia. Son de una belleza sin precedentes. Un universo literalmente mágico y poderoso. Aportan una felicidad sin límites. En la que podemos incluir a los tíos y primos, todos excepcionalmente cariñosos y abiertos. Tal vez el problema fue nunca ser capaz de hacer nada por nadie, ni siquiera llegar a la hora para un almuerzo, que no es muy difícil. Tal vez existen en el mundo las personas que pueden agradecer y las que no. Por las razones que sea. Personas que pueden hacer algo por los demás de manera genuina y gratuita, y personas que no. Personas que crean y personas que destruyen. He conocido pocas familias yo con una capacidad de dar amor tan profunda. Si eso no se puede reconocer: tanto peor para él. La ingratitud es tal vez uno de los peores defectos. 

23 de septiembre de 2023

Descuartizar a Jade

Interrogo a Jade. La descuartizo. Cómo quieres integrar esta trama, le pregunto. Cómo vas a personificar el movimiento sin forma Clarisse hasta las últimas consecuencias. Jade es tímida. Observa huraña. No quiere que nadie hable por ella. No quiere ser un personaje. Quiere transitar tranquila por las avenidas. Las grandes avenidas. Quiere servir para algo. Quiere mover las marionetas en el teatro. Mover los hilos y hacerlas cantar. Bailar. Correr a refugiarse a la caverna. Quiere ir con las coreógrafas al estadio. Ser una jugadora de rugby y llegar a la línea. Patear la pelota y hacerla sobrepasar el arco. Quiere ganar. Pero no tiene ni idea de qué significa eso. ¿Anotar puntos? ¿Tener reacciones en sus publicaciones? Todo le parece tan efímero a veces. Todo le parece superficial y de un colorido insulso. Consulta las revistas de moda en la sala de espera y se pregunta en qué momento se perdió la cadencia. El ritmo frenético. Extrae el exprimidor de la despensa y hace jugo. Condensa los momentos para que parezcan una complicada trama. Fabrica castillos en el aire. Grandes banquetes en palacios. Donde se agota todo el presupuesto. Visitas de reyes y comitivas. Inmensas lámparas de prismas. Quisiera tener un vestido de prismas y exponerse al sol para que se refracte. Quisiera refractarse ella misma. Ser refractaria. Anotar en una hoja las rebeldías necesarias. Los pasatiempos elevados. Escribir poemas de amor y enviarlos por correo. Redactarlos en postales improbables. Encontrar la salida al laberinto. Organizar viajes. Fines de semana frente al mar. Masticar la improvisación. Quiere una pluma y tinta para componer las frases escondidas en su alma. Quiere domar al tiempo. Como quien adiestra al viento. Subir a un árbol y luego no poder bajarse. Descender los escalones de dos en dos. Llegar al andén subterráneo para tomar el vagón vacío. Liberarse del tambor de los condicionamientos. De las marchas marciales en las que no puede detenerse. De los desfiles. De la exhibición cuando es ridícula. De lo grotesco de las ideas convencionales que discriminan. Jade quiere ser libre. Quiere ser poseedora de una libertad compleja. La que está poblada de gritos. La que se encierra a desarrollar los manuales del uso de las vocaciones emancipadas. Quiere preparar un plato de tallarines y disfrutarlo sintiéndose el horizonte despejado. Personificando la corriente. Tal vez sí quiere ser el personaje. Lo está pensando. Me va a dar una respuesta. Me la va a enviar por encomienda. Con un ramo de flores y una pequeña señal inscrita en la tarjeta que lo acompaña. Quiero, va a decir. Quiero. Quiero y lo quiero. La espera me devasta y me exalta. La intensidad me gusta, me asusta, me da culpa y me eleva.     

El proceso creativo

Me someto a un ejercicio creativo delirante. Una tensión constante. Como estar en el borde de algo todo el tiempo. A punto de llegar sin alcanzarlo. Me encierro días enteros, semanas, sin ver a nadie. Hasta llegar al borde. A un tris de perder el juicio. Es un estado de suspensión. Sin pasado ni futuro. Un estado que no retrocede ni avanza. Donde convulsionan las entrañas. El cerebro. El cuerpo entero. Los brazos. Las piernas. El sexo. Las palabras. Nacen. Se construye la sensación. La emoción exacta. Es un estado de fabricación del caos. Un personificar el caos hasta que muestra su verdadera cara. En ese trance se organiza la realidad en tramas exaltadas. En pasajes afiebrados. En metáforas serenas y etéreas. En entregas profundas y definitivas. Escribir es transformarse. Destruir la realidad para reorganizarla. Desordenar los intentos y darles un impulso. Escribir es organizar la realidad. Inventar la realidad. Imaginar cada paso y cada desenlace misterioso. Es reescribir. Lo que va transitando por dentro. Me someto a la soledad más honda. La del vacío de palabras. Donde surgen las nuevas palabras. Donde el lenguaje se hace carne. En forma de delirio y quimera. En destellos de grandes espejismos. En ese ritual se asoma la vida. Es el ritual de las tinieblas y la sorpresa. De la desaparición de la rutina y los hábitos. La manera de aislar las proyecciones falsas. Comunicarse con ellas. Hablarles de su carácter falaz. Es la manera de identificar la sensación absoluta. Es la manera de vivir la música para poder transmitirla. Decir es lento. Amasar lo que no somos y convertirlo en lo que somos. Crear un lugar. Suspendido en el presente. No hay descanso. Crear es visitar la locura. Nunca jamás domarla. Darle cauce. Crear es organizar la locura. Proponerle salidas. Vueltas de tuerca. Crear es rebelarse a la inmovilidad y al tiempo. Dejar salir lo que ocupa los rincones más absurdos de nuestra alma. Lo que no tiene explicación ninguna. Para darle significado a lo inefable. El proceso creativo es interrogar lo perplejo. Es darle justicia a lo innombrable. Crear tiene una parte de opresión y de misterio. Lo que nace es la base del crepúsculo. El carrousel que nos embriaga. 

21 de septiembre de 2023

La claraboya

Seguimos mirándonos por un momento bastante largo. Lo que era divertido, porque cuando nos llamamos por teléfono es como una avalancha de cosas que queremos decirnos, y ahora éramos capaces de quedarnos en silencio, sin decirnos nada, más que la mirada fija. Quizá por lo mismo, estábamos disfrutando el tenernos frente a frente, la existencia corpórea que vibra. Me sentía feliz. Una felicidad simple. Sin grandes ostentaciones. Una felicidad como margaritas en un prado. Como rodar duna abajo y quedar lleno de arena. Una felicidad casi infantil. Desprovista de ambiciones colosales. Llena de música como la que hacen las hojas con el viento cuando van al compás del alma. Una felicidad pequeña y humilde. La felicidad de los pequeños gestos. De los momentos breves fuera del tiempo. De los instantes sin pasado y sin futuro. Donde tenemos la impresión por un lapso efímero de que existir es fácil. De que todo lo que ha ocurrido da lo mismo, porque ahí, y ahora, algo se abre en el espíritu que muestra un camino hacia otro lado, que antes no se había mostrado. Un camino que queda señalado como en un sueño, una imagen que acarrea una certeza, o la intuición de una certeza, estampada en ese camino de arena, estrecho, entre los árboles. Donde no vemos el final. Sólo un camino dibujado en la esperanza. Una felicidad como los timbales de la orquesta cuando no están tocando. La sabiduría de que van a tocar. De que aunque no toquen, vislumbramos esa posibilidad. La sentimos. De recomenzar. De tener la sensación de pronto de que no da lo mismo. Que hay sentidos para las cosas. De que el significado de una flor es algo real. De que aunque antes la existencia nos haya traído miseria o dolor, también puede traernos felicidad. Una alegría genuina de estrellas que explotan. Una mezcla de serenidad y euforia. Una sensación que esconde en sus entrañas por sí sola una razón para seguir. Para recordar que vale la pena. Que lo difícil no es nada al lado de esta felicidad sencilla. Esta claraboya frágil pero definitiva. 

20 de septiembre de 2023

Busco un amor feminista

En realidad no estoy buscando nada. Tengo otros proyectos. Pero voy observando atenta. Qué es lo que yo quisiera. Qué es. Nada. Listo. Pausa. Comencemos de nuevo. En cuáles condiciones podría yo acceder a tener una pareja. Una relación en la cual no se me asigne ningún rol en específico. Tal como Jane Fonda en la película Julia: la primera vez que interpretó el rol de una mujer que no interpretaba ningún rol. Quisiera no tener que ser una cheerleader de ningún tipo, nunca. Un vínculo con una igualdad absoluta. Un vínculo donde yo sea una persona y no una mujer. Ser una mujer en una relación está atiborrado de limitaciones. Tampoco quiero una pareja que quiera ejercer el rol de hombre. También está lleno de exigencias. Hay que dejar de lado todo ese asunto. Es terriblemente aburrido. En la relación a mí me gustaría ser lo siguiente: una escritora. Que no es un rol sino una manera de estar en el mundo. Lo que implica concesiones frente a las cuales he visto resistencias. La libertad literaria no se transa. Lo que va a decirse o no responde a requerimientos de los propios textos y no a factores externos que podrían acercarse a la censura. Lo dicho debe responder a las necesidades del texto solamente. No creo estar exigiendo demasiado. Luego quisiera amor recíproco e infinito y admiración mutua. Luego, una comunicación sin obstáculos. Una relación en la que se pueda profundizar hasta las últimas consecuencias. La superficialidad me devasta. Por supuesto la ausencia de todas las formas de violencia ni siquiera debiese ser necesario mencionarlo. El humor es imprescindible. El romanticismo un requisito indispensable. Me seduce también la iniciativa, en general. Si cree usted honestamente reunir las condiciones necesarias, escriba a la dirección postal que aparece al reverso del sobre. Una carta de amor. 

El reenvío y la justicia

Qué es el amor feminista. No me ha ocurrido, pensé. Tendría que ser uno en que las dos personas se relacionen en un plano de igualdad total. En que no tenga que estar siendo reenviada constantemente a mi calidad de mujer. Siempre estamos siendo reenviados a alguna calidad. De mujer. De inmigrante. Comenzamos mal. Nos saludan y ya hay sobre nosotros una colina de juicios. Entonces hablamos sobre eso. Pero no es porque nos interese especialmente. Sino porque todo el tiempo están esas calidades sobre la mesa. Como si fuesen más importantes que nosotros mismos. Entonces creamos grupos de activismo. Pero no porque nos interese especialmente tener que estar diciendo o analizando ciertas cosas. Sino porque no nos queda otra. El reenvío es automático y aplastante. La desconfianza se nos viene encima antes de haber podido articular palabra. Como si todo fueran casillas sin movimiento. Como si todas las personas en esas casillas fueran a repetir dogmas estrictos sin individualidad. Expresamos algo y se escucha distinto porque el reenvío modifica la trayectoria de la idea hasta el cerebro del oyente. La idea nace y se distorsiona para rellenar una cabeza a la defensiva y temerosa. Como dijo Bolaño, somos racistas en el sentido más puro, somos racistas porque estamos muertos de miedo. El sexismo es un ejercicio parecido. Luego viene una operación más compleja. Dicen, está hablando sobre eso porque así va a sobresalir. Está empleando una oportunidad de visibilidad. Esto es, hay un reenvío, y luego se acusa ese reenvío como un resorte de la propia persona, que además lo emplea para sobresalir cuando no hay buenas razones para tener esa visibilidad. Es una capa adicional que se pinta encima e intenta ocultar el reenvío inicial para simular su inexistencia. El problema es este: no quiero ser una mujer y una inmigrante. Quiero ser nada. Quiero escribir y punto. Quiero que mis palabras tengan fuerza y puedan hablar por ellas mismas. Puedan encontrar la salida y no se estrellen contra un filtro incesante de distorsiones que nacen de la desconfianza y del miedo. El problema muchas veces es que la desconfianza y el miedo ocultan actos criminales. El verdadero peso es que el filtro de distorsiones intenta, en definitiva, ocultar una colina de actos criminales. Hay que dejar de lado el reenvío inmediatamente y observar los actos criminales. Saltan a la vista además. Por eso los reenvíos son tan burdos. Porque intentan poner tras la puerta algo que ocupa el salón completo y que ya todos lo vieron hasta inmortalizarlo en la memoria de manera indeleble. Se balbuceen o no incoherencias o elaboradas estratagemas: los actos criminales siguen siendo actos criminales. No modifican su calidad. Las ideas tal vez pueden modificarse por el tono. Los actos criminales no. Lo que hay que modificar es el funcionamiento de la justicia. Tiene que ser justicia, si eso es lo que dice que es. Y tiene que ser la misma para todas las personas, sin reenvíos. Utopía o no: da lo mismo eso. La justicia tiene que ser justicia. 

La creadora y la criatura

Soy la creadora y Loup es mi criatura. Tal vez se enojaría si le digo eso. No le voy a decir. Cuántas cosas guardamos para nosotros. Cuántos de los pensamientos que cruzan nuestro cerebro salen al exterior. Hay acaso un rincón en el cerebro de almacenamiento de pensamientos no dichos. Bodegas y bodegas sin final. O se evaporan y ya. Tal vez podemos recorrer las estanterías de nuestro intelecto y volver a visitar todos esos pensamientos atesorados pero perdidos. Extraviados de ellos mismos. Queriendo salir pero no encontrando la salida. Las salidas. Tal vez hay varias. Por eso es confuso. Tal vez cada pensamiento tiene una cantidad indeterminada de salidas. Tal vez el tono y el matiz lo modifican. Tal vez nuestro estado de ánimo puede darle un carácter diverso cada vez. A un mismo pensamiento. Tal vez una misma idea nos aniquila en un momento y en otro nos eleva. Quizá si le digo esa idea a Loup en un ambiente jovial le parezca divertida. Quizá si se la digo en una tono tétrico y serio decida llorar. Qué es lo que define la esencia de una idea. ¿El tono? ¿La mirada? ¿El movimiento de la boca al pronunciarla? ¿La posición de las cejas? ¿Existen ideas independientes de los tonos? ¿Podría Loup alegrarse? Cuánto lo alegra que yo exprese mis deseos, mis capacidades intelectuales, mis juicios. En qué medida se siente amenazado. Cree o no que estas condiciones pueden sustentar una relación. A ratos siento que no puede salir de su rol y siente miedo. Qué es exactamente lo que le da miedo. ¿La posibilidad de perder? ¿De quedarse sin respuestas? Quiere acaso reinarlo todo sin competencia. Ama acaso las ideas pero lo dejan inerme. Identifica o no el peso de su rol. El que le indicaron. Lo hizo acaso tan suyo que ya no puede ver la diferencia. Cuánto está dispuesto a ceder. A modificarse. Cuánto le teme a la fragilidad. Cuán preparado está frente a la incertidumbre de las ideas que surgen de los estantes mentales. Frente a las combinaciones de ideas que resultan en nuevas constelaciones. Cuánto desea gobernar el presente. Cuánto quiere someter a los demás a sus designios oscilantes. Cuán consciente está de estos vaivenes. Soy la creadora y Loup es mi criatura. 

18 de septiembre de 2023

Qué es vivir II

Vivir es esa noción de que haciendo arte hay un sentido. La belleza es el horizonte y el presente. Vivir es querer que la vida sea belleza y dulzura. Que la justicia sea suave como una caricia. Vivir es buscar la música. Fluir, fluir, fluir. Sin dirección y anclado en los desafíos. Vivir es guardar el asombro para todas las ocasiones en que haga falta. Fluir, fluir, fluir. 

Qué es vivir

Avanzar desprevenido. Luego ir haciendo balances y siempre salir mal. ¿Nos exigimos mucho? No extraño a nadie. Estoy en un punto neutro. ¿Existe eso? Tal vez desarrollamos una capa de piel que va soportando los embistes. ¿Qué es fallar? ¿Qué es lograr algo? Si todo se renueva y muere. Qué es lo que queda. Nada nos pertenece. Cuál es la señal de que hemos aprendido algo. Cómo sabemos si estamos viviendo o estamos esperando vivir. Quizá ese momento no llega. ¿Vivir es seguir un destino? Ser ese destino al mismo tiempo que se avanza. Existir es agradecer y sufrir. Amar a sobresaltos. Soledad y fantasía. Saber lo falso de lo que no lo es. Subir y bajar. Trascender. Volverse autónomo ante las debacles. Emanciparse de la sensación de abandono que la existencia nos entrega. Reflexionar. Hacer arte. Existir a través de creaciones que vayan bordeando el vacío para darle un nombre. El arte son parches que resguardan la piel inflamada por el sol. Trapos fríos en la frente que ayudan a bajar la fiebre de la insolación. Que nos hace tiritar cuando sube la temperatura y sin embargo nos sentimos de un frío glacial como cuando termina una relación. Vivir es disfrazar los días de arte para extraer el significado verdadero. Caerse, caerse, hasta entender que da lo mismo. Para luego volver a sentir que no da lo mismo. No da lo mismo. Pero cómo hacerlo mejor. Nos exigimos tanto. Vivir es esa noción de que haciendo arte hay un sentido. 

17 de septiembre de 2023

Volar alto y salvajemente para extender mis grandes alas

Les conté sobre Léon. Tal vez porque no sabía de qué hablar. Pero no sabía mucho de él así es que fue un cuento corto. No di mayores detalles. Tampoco quería inventar. No sé nada más, dije. ¿Quién es este personaje?, preguntaron. No está en nuestros libros. No lo encontramos en nuestros diccionarios. No tiene dirección en nuestros dominios. No calza en nuestras expectativas. No baila nuestro ritmo. No tiene la cadencia necesaria. Cuál es su aspecto. Su prestancia. Su velocidad. Cuáles son sus intenciones para contigo. No sé nada, volví a decirles. Lisa, seguro que tú lo intentaste seducir, dijeron. Lisa, eres como el diablo, una tentación constante. Un cuerpo que se desplaza. Un cuerpo sin cerebro. Pobre Léon. Un pobre inocente. Interceptado por el demonio. Un pobre paseante que ve la instigación encarnada. Una manzana roja en el camino. Una manzana envenenada perdida en el árbol de la despreocupación y la pereza. El casto e ingenuo Léon atrapado entre las fauces de la fiera. El candoroso Léon amarrado por la serpiente. El crédulo y angelical transeúnte envuelto en los colmillos del pecado. La criatura inexperta cautiva en la trampa que se le presenta ante sus ojos honestos e idealistas. Su acercamiento infantil e infeliz hacia el presente y la mordida de la bestia ensangrentada. Por qué le hiciste esto. Lisa, en serio. En qué estabas pensando. En qué insensata idea te sostenías. En qué falaz argumentación. En qué astuta maniobra y maliciosa táctica para conquistar su espíritu íntegro y lejano a habilidades malintencionadas. Basta, les dije. Basta. Qué quieren que sea, les pregunté. ¿Una existencia sin cuerpo? ¿Algo etéreo y virgen? ¿Algo que no existe más que para evaporarse? ¿Una pompa de jabón? ¿Un copo de nieve derritiéndose? ¿Humo? ¿Vapor? ¿Aire? ¿Oxígeno? ¿Helio? Altas cumbres. Viajes por la nada. ¿Inexistencia? ¿Espuma de shampoo? ¿Tabla de planchar? ¿Ola que se aplana después de surgir majestuosa para perderse en la siguiente sin rastro alguno? ¿Felicidad perfecta sin adicciones, divorcios, adulterios y violencia conyugal? ¿Rituales de belleza sin neurosis, sufrimientos y autodestrucciones? ¿Eficacia e irracionalidad? ¿Castidad y privaciones? ¿Delgadez y renuncia constante? ¿Barco que se hunde? ¿Lechugas sin grandes pasteles de crema de colores y helados con chocolate y frutas? ¿Quieren que no tenga apetito de alimentos, ni sexual, ni afectivo ni político? Lisa, basta, dijeron. Nos haces llorar. Y nosotros queríamos empatizar con el pobre Léon. Vamos a salir con él para consolarlo. Además no estamos acá para hablar de esto. Estamos aquí para hablar de otra cosa. ¿De qué?, les pregunté. No podemos seguir viviendo contigo en estas condiciones. O no queremos, más bien. ¿En cuáles?, pregunté intrigada. Lisa, tenemos encima todo el trabajo doméstico. La cocina, el planchado, llevar la basura, el reciclaje, el compost, las compras del supermercado, el lavado de ropa, el encerado del piso, la sacudida de polvo de los estantes, la puesta de la mesa, el orden de las habitaciones, el cambio de sábanas, el regado de las plantas, y todo el trabajo que se nos viene encima día tras día. No vamos a seguir padeciendo esto. No haces nada en la casa. Qué más encima es tuya. Sólo estar en tu escritorio escribiendo. No lo vamos a seguir permitiendo, o cambian las condiciones o nos vamos. Pero si ese fue el contrato que firmamos, les dije. No leímos bien antes de firmar, dijeron. Queremos que nos devuelvan nuestro dinero. Anular este trato. Queremos que nos consideren. Queremos existir y ser visibles. Queremos estar en el espacio público. Queremos ser sujetos con plenos derechos. Votar en las elecciones y elegir a nuestros candidatos. Queremos participar en la redacción de los textos de manera igualitaria. Paridad en esta casa. Lisa, no vamos a seguir aceptando estas circunstancias. Vamos a llamar a Léon y contarle cuáles son tus verdaderas intenciones. Vamos a advertirle en dónde se está metiendo. En cuál entuerto está hundiendo los pies. Como esas pezuñas de la silla roja. Le vamos a avisar de este pantano, y que se prepare. Pobre Léon, en mal momento cayó en tus brazos, el origen del mal y todas sus consecuencias. Probablemente estaba distraído. Hay que llamarlo de inmediato para indicarle. Pasar la voz. Que se entere de esta debacle. Uno se ve traicionado en el momento menos pensado. ¿Y ahora quién se hace cargo de sus ilusiones a punto de perderse? Se nos ha presentado un nuevo problema, dijeron. Lisa, eres una fuente de problemas. Pobre Léon, de verdad. ¿A qué hora es la comida?, pregunté. Tengo hambre. Yo creo que ya quedó claro el punto. 

Volar bajo para no olvidar el suelo

Volvieron todos a la casa, Loup, Noah y Élie. Fin de la calma. Auxilio. Llegué al departamento luego de una larga caminata y ahí estaban. Abrí la puerta y los veo sentados a los tres en el sillón azul, turquesa oscuro, dejémoslo en eso, observando por la ventana, como si me estaban esperando para hablarme de algo serio. Me intimidaron, parecían una comisión de algún tipo de examen extraño. De qué se trataba este asunto. Como si la tensión constante de existir y además tener que inventar personajes absurdos todo el tiempo no fuera suficiente. Qué tal, les dije. Bien, respondieron casi al unísono, de forma seca. Era imposible no percibir que la escena comenzaba mal. Qué tal Budapest, qué tal Transilvania. Bien. Punto. Y ahora qué, pensé. Me senté en la silla roja de castillo que está frente al sillón, pero levemente inclinada, donde puede uno mirar por la ventana. Esto es, mira a las personas del sillón, pero también el río. Dependiendo de hacia donde uno mueva la cabeza. La mirada. Las dos opciones son posibles. La mencionada silla tiene en sus pies una especie de pezuñas de animal mitológico femenino. Como si fuesen los pies de una bestia en relación a la cual no tenemos más información que esas pezuñas y el pelaje tallado en la madera, una pequeña parte. No sabemos nada, en definitiva, igual que acerca de Léon. Un misterio total. Pero las dos patitas permiten soñar en animales voladores como gárgolas insondables. Tal vez haya que averiguar más acerca de estos herméticos pies de la silla y sus posibilidades. No vamos a extrapolar esto a la necesidad o no de averiguar más de Léon. No mezclemos todos los temas. Qué cuesta. Lisa, por una vez, concéntrate en lo que está pasando. En esta comitiva ridícula. Siempre burlándote, hasta cuándo. ¿Te tomas algo en serio? Es difícil, me dije. Muy difícil. Qué esperaba de mí esta gente. Siempre esperan cosas de uno. Es imposible zafar. Respuestas, atenciones, caricias, milagros. Siempre esperan. Siempre esperan. 

Sólo me resta inventar

Cuando había dado por cerrado el affaire Léon y sus posibles consecuencias que no habían llegado a ocurrir porque había decidido negarme al encuentro, al menos momentáneamente, o quizá de manera definitiva: me volvió a escribir. No iba a rendirse tan fácil, eso se veía. Pero qué es lo que esperaba Léon de mí. Seguía sin saber absolutamente nada de su vida: trabajo, estado civil, deseos y miedos, posible disposición a la felicidad, tendencia o no al pesimismo, cantidad de amor por las alturas, terror al fracaso, propensión al llanto, dulzura de palabra, comunicación cenagosa, apertura de espíritu, cuantía de inteligencia emocional, gestos nostálgicos, ansias de pureza, temperatura del placer, ganas de montañas rusas, autonomía de movimiento, emancipación definitiva, literatura preferida, género de cine favorito, afición por el mar y el océano, necesidad de sol, conocimientos de alquimia, obsesiones invalidantes, adicciones ligeras sin mayores consecuencias, momentos de mal humor, oscilaciones del ánimo, interés en las frases sencillas pero penetrantes, contenido de su carga mental, grado de locura y delirio, rincones de su imaginación, fobias aparentes, traumas determinantes, pasado oscuro, orientación sexual, fantasías, milagros, credos, historias, inclinaciones, delitos, sorpresas, bailes, mascotas, plantas, viajes, fantasías, ilusiones, paseos en canoa o no, humor negro que devasta, opinión en relación a los temas transcendentales y mundanos, idiomas, mano con la que escribe, percepción de la realidad, juicio de los acontecimientos, tamaño de la biblioteca, contenido, grupos de música predilectos, música clásica atesorada, etimología de su abrazo, libro en su mesa de noche, material de su camisa blanca que permitía rozar sus músculos, ni siquiera el color exacto de sus ojos, sólo sé cómo tenía doblado el pantalón, y que su voz me pareció sensual, concluí. Quizá no lo era, y a mí me lo pareció. En definitiva, nada. No tenía información alguna relativa a Léon. Un perfecto desconocido que había rozado su brazo contra el mío. Concluí que tenía ganas de conocerlo más, pero no era el momento. Entonces la novela, qué. La novela, cuándo. Lisa, por dios, me dije, siempre la neurosis. Por qué no concederse cinco minutitos para intercambiar algunas palabras y averiguar más del misterioso desconocido que había llevado la realidad a volar por los aires. ¿Y si luego lo convertía en personaje y él contrariado? Tal vez él estaba deseoso de ese destino. Maldita situación, no sabía absolutamente nada de él. Sólo tenía sus palabras que fluían en sus mensajes y su propia neurosis que no le permitía tomarse el maldito café para saber algo de aquel sensual personaje que tal vez no había existido en realidad, parecía un sueño, ¿había existido? Lisa, me dije, sí existió, si acaba de enviarte un mensaje. Cierto, concluí. No lo inventé. No sé si ese hecho me tranquilizó o aumentó la tensión. Ahora había que responder. Pero qué. Qué sucedería con Léon. En qué consistía vivir, en definitiva. Lisa, me dije, ya te fuiste para otro lado. Después ves qué es vivir. Ahora tal vez es buena idea contestar el mensaje. Siempre lo mismo. Y pasaban las horas. No estoy hecha para esto, me dije. ¿Para qué? No sé, para esto, para nada. Sólo sé escribir. Qué exagerada, Lisa. Por qué hablo conmigo misma como si fuera otra persona. Auxilio, me dije, como dice Emma en estas situaciones. En cuáles. En las situaciones de las decisiones. Cualquiera diría que estás definiendo algo que va a modificar tu vida completa, Lisa. Por qué hablo conmigo misma como si fuera otra persona.

13 de septiembre de 2023

Muy feliz cumpleaños, amado Papá

Un 22 de septiembre en 1946 nació Francisco Antonio Balart Salamero, en Santiago de Chile, de padres y abuelos catalanes. Treinta y cuatro años después se convertiría, para mi inmensa fortuna, en mi padre. Qué es un padre, en mi caso. Alguien incondicional que me ayudó a forjar un camino conforme a mi pasión. Tal vez la pasión existe en uno desde siempre o tal vez se va construyendo de a poco con la repetición de ciertos gestos que van trazando una ruta con amor. Mi infancia transcurrió así: mi padre compraba las colecciones completas de libros que tenían ciertas editoriales de acuerdo a la edad de los niños. Cada colección tenía un color conforme a este criterio, no recuerdo los detalles, pero por ejemplo el blanco para los niños más pequeños, el naranjo para los un poco más grandes, el rojo para los preadolescentes, y así. Recuerdo que también había unos azules y unos verdes, o tal vez no. Lo importante es que mi papá los guardaba en el armario, y cuando llegaba a la casa después del trabajo, sacaba uno, y me decía que me había traído un regalo. Me iba pasando de a uno. Me llegaban por lo tanto, todo el tiempo, libros, uno a uno, las colecciones completas. Yo no sabía que estaban todos guardados en lo alto del armario. Me parecía fascinante que cada día pensaba en mí y me traía un libro. De esa manera me leí las colecciones completas, unas aventuras espléndidas, que me hacían muy feliz. Mi vida transcurría la casi totalidad del tiempo en mundos imaginarios, que estaban en los libros, o en mi imaginación, o en la realidad, que nunca era totalmente la realidad. Las cosas siempre han volado en mi vida, como cuadros de Chagall. Aún hoy no hay caso, no se quedan quietas, siempre van por los aires. La disciplina nunca tuvo un verdadero efecto. Tampoco lo hurté porque mi padre no es amigo de las imposiciones sin motivo. Además de los libros, nos regalaba miles de juguetes interactivos, como zancos, raquetas y pelotas. Tuve una infancia muy feliz y llena de historias y juegos. En qué momento nace la creatividad. ¿En la infancia? Tampoco lo hurté, mi padre es creatividad pura, él hace todos los diseños de las salas de baño que vende, junto a mis amados hermanos. Belleza excelsa, que además es ecológica. Admiro sin límites el trabajo que hace mi padre y mis dos hermanos. Cuando mi padre era joven partió a estudiar a Estados Unidos de Norteamérica, donde fue aceptado en una prestigiosa universidad, pero no pudo materializarlo hasta muchos años después: no tenía el dinero para pagarla ni hablaba el idioma. Esta experiencia lo marcó tanto que siempre nos dijo que él haría todo lo que estuviese en sus manos para pagarnos los estudios. Siempre que quisiéramos estudiar, él lo costearía. De nuevo, mi padre apoyando el camino. Uno se olvida a veces de dónde vino y por qué está donde está. Sin duda hay esfuerzo propio. Pero yo no me olvido nunca. La literatura vive en mí gracias a mis padres, que me mostraron un camino de belleza y entrega. Eran muy estrictos. No dejaban pasar ni el viento. La única vez que me dijeron, en mi vida, estamos preocupados porque estás estudiando mucho, fue para el examen de grado de derecho. Lo viví como un triunfo. Nunca, pero nunca, había sido suficiente. No me quejo, eso probablemente también me dio la disciplina que exige escribir, una soledad absoluta sin redención posible. El silencio más profundo desde las tinieblas más oscuras. Escribir es llegar, todo el tiempo, hasta las últimas consecuencias. Un poco más allá, un poco más allá, cada vez, hasta que crees que vas a perder el juicio, y luego no. El resultado es tu cerebro tal vez un poco más dañado, el alma cáustica, y textos que en realidad no tienes idea si van para algún lado o no, pero intuyes que el intento vale la pena. Un día, no hace muchos años atrás, mi papá me contó que estuvo internado en un centro de reclusión para inmigrantes en Nueva York esperando ser deportado, cuando volvía desde Europa a Miami, donde vivía. Tenía veintitantos años cuando le ocurrió esto. Yo llevaba ya varios años trabajando por los derechos de los niños migrantes cuando me enteré de esta historia. ¿Por qué no me habías contado, papá? Cuando me contó, él no podía parar de llorar, me partió el corazón. Un primo suyo lo sacó de ahí pagando una desproporcionada fianza que logró recolectar. Su agradecimiento era impresionante. También nos influyen en nuestro camino las historias que no nos cuentan. Llevamos con nosotros, para bien o para mal, una lista infinita de vivencias y de historias. Lo más increíble que le ha ocurrido dice mi papá, es mi mamá, con quien lleva casi cincuenta años casado. Con altos y bajos, como la vida, han llevado adelante un amor precioso, que ha sabido ir sobrepasando todas las pruebas, que no han sido pocas. Se acompañan de una manera sorprendente, y lo pasan muy bien juntos. Yo me alegro que se tengan el uno al otro. Me deja tranquila. E intento pasar el mayor tiempo posible con ellos cuando voy a Chile. Son extremadamente cariñosos y me alegran la vida de una manera que lo arregla todo. Me hacen feliz, en esa casa llena de flores y pájaros, que vuelan. Te adoro, papá, gracias por todo, que seas muy feliz, y cada paso que damos es contigo, tu generosidad no tiene límites. Te adoro, papá, existir es fiesta por tu entrega y esfuerzo constante. Gracias por tu amor y tu impulso a la creatividad. Te debo mi vida completa, muy feliz cumpleaños.    

El viaje al caos

Hace exactamente diez años me embarqué en un largo viaje con la secreta promesa de convertirme en literatura. Diez años después se presenta la pregunta: ¿me convertí en literatura? La respuesta es sí. Es una respuesta definitiva. Como en los concursos, en que le piden al participante confirmar si está seguro de lo que está hablando. Yo estoy segura de muy pocas cosas, pero en relación a esto no tengo dudas. Déjalo que suba, como dice Charly García. En qué consiste este estado de cosas. Existir es una complejísima mezcla de decisiones y del azar más puro. En diez años me fui liberando de cosas. Tal vez eso lo permitió. Me liberé tanto que no me quedó casi nada: sólo la literatura. La literatura se lleva a cabo sólo en el terreno de la literatura. Es un terreno complejo y atiborrado de renuncias. No me arrepiento de nada, al contrario. Obedezco a un íntimo destino. Un destino colmado de pequeños triunfos sin forma que me mantienen en pie. Que me permiten tener la frente en alto. El viaje al caos es extraño pero sublime. Si se esperaba tal vez otra cosa de mí: me tiene sin cuidado. Quienes me han apoyado todos estos años están orgullosos de mi camino y es todo lo que me importa. Por ellos escribo y a ellos agradezco. El viaje al caos es oscuro pero perfecto. 

 

11 de septiembre de 2023

Caos V

 Nuevo libro

Caos V

https://www.academia.edu/106476560/Caos_V



Riot V

Te busqué en diccionarios sin encontrar tu significado, escribió Clarice Lispector. Quiero despertarme en tus brazos y olvidarlo todo. Un pequeño sendero me lleva a la destrucción. Voy directo al precipicio. El tumulto resuena y me impide detenerme. Continúo por el pequeño camino que va bordeando la montaña. Cada vez que intento volver al trayecto principal y olvidar estas rutas escarpadas me pierdo y no logro salir. Estoy cautiva de tus palabras. Me mecen delicadamente. A veces me acribillan. Soy presa de tus oscilaciones. De las mías. Del destino perverso que se cierne sobre nosotros. De los días sin tu mirada. Los significados no los tengo. Quisiera tenerlos. Pero todo es un gran remolino confuso, y el tumulto que devasta. Estoy perdiendo la razón. Sigo tus pasos y me elevan y me hunden. Me hunden y me elevan. Me elevan y me hunden. Una sustancia maldita se apodera de mi pecho y de mi cuello. Miel y desilusión. Siento el sabor de la caída. La pasión me desgarra. Las ganas de sentir tu piel. Tus palabras como caricias. Tu mirada infinita. Hemos construido castillos basados en la locura. En la imaginación. En recuerdos fragmentados e imprecisos. Meses de procesión a ciegas. Éxodos masivos y definitivos. ¿Hay vuelta atrás? Quiero ser tuya. Quiero que me pertenezcas. Quiero unirme a tu caos y a tu milagro. El amor es siempre nuevo y definitivo. Tus brazos son mi impulso.  

Riot IV

 El drama de todos: equilibrarse en lo inestable, pues todo puede ocurrir y dañar la vida más íntima de la persona, escribió Clarice Lispector. Me estoy enamorando de ti aunque no tenga sentido. El tumulto hace de las suyas. Cada día que pasa y las palabras se estiran comienza a perforarme el alma. Deseo tu cuerpo como quien necesita agua en el desierto. Es un llamado cruel y feroz. Un baile salvaje que ocupa mis entrañas. Tu piel es un recuerdo inclemente. Tu boca es un intento sanguinario de condenarme. Tu lengua es un ataque perverso. Tus manos son un acercamiento desalmado. Tu mirada es excesiva y sádica. Tu abrazo, crudo y brutal. Enséñame el camino al oasis. A qué hora se abre la puerta de la caverna. Qué palabras es necesario pronunciar. Cuál es la poesía que te hace volar. Cuál es el té que aturde tu consciencia. Los dátiles que contienen el sabor del paraíso. La melodía del desierto al atardecer que calma el fuego que abrasa. Los camellos que podrán llevarnos por el sendero eclipsado hasta el pueblo. Esta brisa de arena no me deja ver nada. Qué pasa si nunca encontramos el camino a casa. No quiero vagar por ciudades desaparecidas. Por palabras etéreas y recuerdos difusos. El tumulto me carcome. Quiero despertarme en tus brazos y olvidarlo todo.   

Riot III

Soy una persona que es de repente y me quedo un poco desesperada cuando pienso en lo imposible, escribió Clarice Lispector. Un gran tumulto de galaxias ruidosas y musicales.  Eso es lo que llevo dentro. Lo que niegas. Lo que surge en forma de caos. De palabras que quieren atrapar al tumulto. Para reducirlo. O expandirlo. Para que lo invada todo. Sabes dónde estoy, y yo sé dónde estás. Nos separan un sinfín de ciudades y de caminos. Plazas y rincones prodigiosos. Parques y balcones. Multitudes y manifestaciones. Nos separa el movimiento y nos une la parálisis. La perplejidad nos sorprende y se burla de nosotros. Nos une la tensión imposible. Nos acerca la palabra. La cruel ceremonia del tajo. El ritual de la incertidumbre y sus reverencias tibias. Los bailes de salón con miradas desde lejos. Abanicos y máscaras. El gran carnaval secreto y su fiesta explosiva. Las galaxias ruidosas y musicales. La procesión va por dentro. El despliegue tras bambalinas sin maquillaje. Los trajes en el vestidor y la intimidad pura que duele a ratos. Las palabras de fuego. Todas las que quiero decirte. Las que intentas ocultar. El guardarropa y sus disfraces. El antifaz y la bufanda de plumas. Los suspiros y los sueños. El tumulto dentro, bien, bien adentro, haciéndolo estallar todo. Me estoy enamorando de ti aunque no tenga sentido. 

10 de septiembre de 2023

Riot II

Quiero saber si una persona puede decidir, por ejemplo: hoy será un día importante en mi vida, y concentrarse tanto que salga el sol de su alma y las galaxias se arremolinen lentas y mudas, escribió Clarice Lispector. Llegar es quemarse. El caos es acercarte, y nunca, nunca llegar. Nunca, nunca. El sol escondiéndose tras la colina. Ese amarillo profundo y cálido. Denso. Como un hombre sentado al borde del camino en el pequeño muro de cemento mirando al infinito por horas y horas. Desde el mediodía. Sin moverse. Qué le acontece. Qué es esa parálisis. Qué está esperando. No quiere quemarse. No quiere que llegue el final. Sus pensamientos estáticos o en remolino. Cuánto tiempo puede estarse sentado en un muro sin movimiento. ¿Días completos? ¿Semanas? ¿Meses? ¿Años? ¿Eras completas? ¿Milenios? Tumultos inabarcables. Qué esperar. Qué se espera cuando se espera. Qué es esperar. ¿Estar sentado sin moverse es esperar? ¿Es vivir? ¿Es descansar? ¿Es no saber dónde ir? ¿Es no atreverse a partir? Tener miedo del alboroto. De la inquietud de existir en vano. Me tratas como una extraña y se siente tan áspero, como canta Gotye. Como si nunca hubiese sucedido y fuera una sensación que arremolina. Las galaxias lentas y mudas. Lentas y mudas. Todo sucedió como un gran tumulto. Ruidoso y musical. Un gran tumulto de galaxias ruidosas y musicales.  

Riot

Escribir es difícil porque roza los límites de lo imposible, escribió Clarice Lispector. El caos es la incertidumbre que te roza. Que juega con tu deseo. Que te saca la lengua. El caos es la incertidumbre que se hace carne en tu esperanza. Que te carcome hasta que das vuelta la hoja para después volver a rozarla. Una y otra vez. Hasta disolverte en el mar de la indiferencia. Por unos días. Para luego brotar de una fuente primitiva y nuclear de agonía. Desintegrarte en el paisaje que no tiene sentido. Personificar la aflicción del deseo. Un remolino interior que no se calma con sucedáneos. Escribir y amar es como un gran desorden inteligible. El deseo duele. El caos es una opción. ¿Y si el caos es amor? Hay errores en la percepción del caos. No es un desastre confuso. Es la claridad total, pero anclada en la incertidumbre. Incertidumbre es el nombre secreto del caos. Una serie de apuestas en el vacío. En la cuerda floja. El caos es acercarte, y nunca, nunca llegar. Llegar es quemarse.   

Amar es un cruel pasatiempo

Amar es un cruel pasatiempo. Un callejón sin salida. Una broma del destino. Es demasiado delicado y frágil para lanzarlo a la ventisca. Entregarse es borrasca pura. Temporal que no amaina. Observo unos cuervos que intentan tener el poderío de un árbol. Se precipitan haciendo partir a los demás. Para luego ser evacuados por otros. Queremos reinar sobre las colinas desiertas. Sobre las avenidas atiborradas. Queremos marcar el paso de todas las canciones que se nos aparecen. Pero todo se nos va de las manos. Se vuelve arena y se vuela con la brisa mientras se escapa entre los dedos. Nubes que se van lentamente y se desfiguran. Distintas formas que van creándose mientras se deforman otras. Observamos sin ningún control. Por la ventana. Mientras recorremos la ciudad mirando al cielo. Siguiendo con la mirada los barcos río abajo. Grandes barcos iluminados con comedores y salas de baile vacías. Que pasan sin detenerse. Las personas que queremos nos anuncian catástrofe tras catástrofe que se les ha venido encima. Pequeños y grandes terremotos. Sabemos del tema y concluimos: amar es un cruel pasatiempo.

9 de septiembre de 2023

Feliz cumpleaños, Pepo

En dos semanas es tu cumpleaños, Pepo. En septiembre siempre me acuerdo de ti. Pasan los años y siempre me acuerdo de ti. El primer amor no se olvida. Nunca. El sentimiento queda intacto tal vez. Debido a su intensidad. Es un sentimiento único, porque no conoce la desilusión. Es el amor perfecto que sólo contiene pasión. Una promesa perpetua sin la posibilidad de un final. Conocer el amor implica presente absoluto. Creíamos que estaríamos juntos por la eternidad. Eso decíamos. No sabíamos que el amor a veces tenía un término. Estábamos seguros que sería eterno. ¿Te imaginas? Puedo evocar la sensación. Es un paraíso. No sé si alguna vez volví a obtener esa felicidad tan pura. Creo que se sentía como tu impulso deslizándote en la nieve con tu tabla. Los saltos que hacías en el aire de manera tan magistral. Eras el mejor en volar. Cuando ya no estábamos juntos seguía tus proezas en los medios. Te admiraba mucho. Esa actitud indiferente que escondía una pasión desenfrenada. Siempre se vuelve al primer amor, canta Gardel. Siempre tuve esa secreta esperanza. Meses antes de que la muerte te arrebatara de la tabla para hacerte volar en los sueños volvimos a encontrarnos por casualidad. ¿Te acuerdas? Teníamos veintiséis años. Me prometí luego de eso que volvería a encontrarte. El destino quiso otra cosa. Se alió con la muerte y decidieron que tu camino estaba sellado. Que ya habías volado lo suficiente. Pero qué sabe el destino del amor. No tiene idea. Qué sabía el destino de tu amor por la tabla. Por el vuelo infinito. Cortar el vuelo en flor es no entender nada. ¿Y ahora qué? Lo que me queda es tu amor absoluto que desafía a la vida y a la muerte. Un trazo indeleble que me hace soñar. Gracias, Pepo, tu recuerdo es vida y esperanza, muy feliz cumpleaños. 

8 de septiembre de 2023

Queen of the mambo

Existir es sensación pura. Soy feliz. No todo el tiempo. No en todos los momentos de un día. Por qué no habría de ser feliz. Tengo la vida. Tengo amor y amistad. Buena literatura. Todos los días hay algún momento de sol. Tengo la conversación honesta. La seducción del presente. Tuve amores que me hundieron. Otros que me hicieron florecer. Estoy rodeada de creatividad. De imaginación desbordante. Vivo en el país de los libros. ¿Qué más se puede pedir? Tengo una biblioteca que llevo en mi alma. Frases que me han destrozado de pasión. Vivo en el país de lo sutil y de los matices. ¿Qué más se puede pedir? Miro el río desde mi ventana. Hay cisnes y cuervos. Comienza un nuevo año boreal y la literatura es todo. He vivido momentos que amenazaron con extinguirme. Todo ha quedado atrás. Llevo conmigo a todos quienes me hicieron feliz y ya partieron. Quienes los recuerdan van también conmigo. Nada ha quedado olvidado. Estoy compuesta de esos fragmentos de felicidad. La felicidad son todos los fragmentos de amor que nos han entregado. La felicidad es el agradecimiento de cada gesto. La felicidad es el agradecimiento. El presente va en mis venas y me eleva. No ha sido fácil llegar hasta aquí, ¿cuándo lo es? Pero aquí estoy. Hoy soy feliz y quiero agradecer. Esta música infinita. Esta poesía indeleble. Los vínculos que hemos creado y toda su riqueza. En el nombre de quienes amo y agradezco van a nacer todos los libros. Gracias, patria infinita. Gracias, corazón abierto. Gracias, momento inmortal. Gracias, alma perdida en los rayos del sol. La felicidad es la pasión pura. 

Activismo feminista

Amo la conversación, desde donde surgen nuevas formas. Reírse del presente para extraer su sustancia. Tengo un grupo de amigas con las que observamos los detalles de moverse en los instantes. Los matices de interactuar con el medio. Me llenan de vida. Descubro con ellas reflejos de las cosas que no veía. Sombras y luces que no había percibido. En la conversación surge la vida. Para actuar en la realidad lo primero es captar las tonalidades de cada movimiento. Lo sutil que se nos escapa si no incorporamos el punto de vista de alguien que está frente a nosotros. En la conversación surge el misterio. Las posibilidades del milagro. En la aguda percepción de que observamos el presente desde un prisma estrecho pero único. Lo que observamos no es lo más importante. Extraemos en la conversación la sensación y los sentimientos de quienes no son nosotros pero son un poco nosotros. Vivimos en los demás y la alquimia se realiza en el interior cuando la conversación nos transforma. Actuar comienza en el encuentro. Decir, también, comienza en el encuentro. La transformación se realiza en grupo. Estamos insertos en comunidades. La conversación honesta es la forma más alta de pureza. La conversación profunda es la forma más alta de acción. Es desde ahí, sólo desde ahí, que nace todo el movimiento. Seguir despertando, desde el amor, desde la amistad, siempre seguir despertando. El presente se muestra ancho y propio. Todxs tendrán su lugar. La multiplicidad de lugares posibles y todas las combinaciones que puedan imaginarse. Conversando imaginamos el ancho presente. Lo que más agradezco del activismo feminista es lo siguiente: la conversación que crea, la palabra que sana, la creación que imagina. 

2 de septiembre de 2023

From where I stand everything is glorious

A mí lo que me interesa es el caos. El impulso vital, Tori. Llegar hasta el final. Pulverizar la mediocridad. Como este equipo de música. Acoge los acordes y los lleva a su mejor versión. Te sitúa en un punto del universo que explota tu cerebro en calma. Tu cerebro en reposo engañoso. Lo que me interesa es la tensión creativa. Las espinas hasta el hueso, como escribió Cortázar, la cruel ceremonia del tajo. La Gran Grieta y la luz que enceguece. Me interesa que existir sea apoteósico como la música de Christine and the Queens. Como una gran ópera en un teatro revolucionario. Donde el arte sea una constante. Sea lo único que importa. Consumirse de belleza y de grandeza. La expansión definitiva de los sentidos y todas las mejores versiones de uno mismo. Quiero que existir tenga un sentido. Un sentido definitivo y que acribille. No vine a perder el tiempo. Vine a ser cadencia que modifica la corriente. Ritmo que apura el paso y le da soltura. Vine a ser la sin forma. Que penetra. No en vano llegué. Y voy a penetrar. La forma para destruirla. Vine a penetrar como los rayos del sol en el agua. En la retina cansada y abierta. En la retina cerrada. 
Vine a crear movimiento. Me deleito en el movimiento acompasado y su vórtice. Todos los símbolos son míos. Todos los intentos vacíos y su culminación desventurada. Su triunfo que se revela al olvidar. Al dar vuelta la página viene la punzada. Que te indica que algo penetró en ti. Que todos los signos llevan por estandarte el arte difuminado. El arte que perfora. Sin noción. Soy el recuerdo de todos tus crepúsculos unidos. La nostalgia del presente eterno. Perforar y penetrar es lo que me enseñaron las palabras. Perforar y penetrar es lo que se aloja en mi propio crepúsculo. La invitación es a expandirse. Hasta desaparecer. 

Primer día

Hoy es mi primer día del fin del duelo de dos años de mi relación que se acabó. Se siente estupendamente. Tal vez nunca me había sentido tan bien. Sé escribir. He aprendido. Día tras día. Escucho música. Observo Lyon por la ventana. Los autos pasar. El reflejo de las luces en el río. Existir es una seguidilla de duelos y de comienzos. Qué comienza hoy. Algo, supongo. La sensación que tengo es de agradecimiento. From where I stand everything is glorious, como dice Christine and the Queens. Lo expansivo es una sensación. Consiste en el tiempo que se fue y en el tiempo que queda. En el presente estirado para llenar el espacio y parecerse al arte. Para ser lo más parecido al arte posible. Qué es la vida sino arte disfrazado. Hacer el amor y aspirar a las cimas. A todas las cimas posibles. A alcanzar la esencia en una conversación. El sentido de la hilera de catástrofes y nuestra recuperación de cada una. Las lecciones que extraemos, cuando extraemos alguna. Lo fantástico es tal vez las ganas de recomenzar, a pesar de todo. Los días hay que rellenarlos de todas maneras. Los que quedan. Los que van quedando. Mejor que estén saturados de lo que nos quita el sueño. De amor y de creatividad. De imaginación desbordante. Lo que me quita el sueño es la posibilidad de decir. La oportunidad de crear. Trazar líneas en el espacio vacío. En la sin forma que se construye de emociones y de pasión. La sin forma que es cercana al milagro. Al nacimiento. Al gozo absoluto. Al existir sin límites pero tan dentro de la vida. Observo el espacio vacío. Lo vacié a fuerza de promesas a mí misma. De promesas que espero cumplir. Que tienen que ver con darlo todo. Con darlo absolutamente todo. En un presente intenso de vida, mi nombre sólo consiste en libros que esperan aparecer. Sólo altura, sólo gloria. La sensación es todo. Abran puertas y ventanas: hoy nace la creatividad ilimitada. En un refugio al borde del río en Lyon: no voy a parar. No voy a parar. No voy a parar. 

Feliz cumpleaños, Aldito

En una semana es tu cumpleaños, Aldito, el 07 de septiembre. Cuarenta y dos años. Hace un año y tres meses que fuiste al mar a buscar la respuesta ilimitada y te quedaste con ella junto a las algas y los peces de colores. Todos los días te recuerdo un momento. Lo que me gusta recordar es la sensación de ilimitación que me das. Me da una fuerza inusitada. Me hace pensar que todo es posible. Me gusta recordar tu risa. Y tu humor. Que me hacía reír mucho. Por qué el ancho mar, Aldito, por qué. 

Estoy leyendo un texto que escribí hace unos años atrás. Habla de ti. Dice lo siguiente, te copio aquí un fragmento:

Ese impulso de vida y de muerte que sentía hacia él tenía que morir. Esa pulsión vital que abrasaba mis entrañas, tenía que apagarse. Desaparecer. ¡Cómo apagarla! Me consumía de una forma que no habría sido capaz de controlar. Ni fui capaz tampoco. Tomó mucho tiempo. Era un llamado desde muy adentro de mí, de lo más profundo, una exhortación que no podía ignorar. Era el amor puro, sublime, un asunto desesperado, único, que prometía todas las explicaciones para mi existir. Una promesa de vida, de paraíso, de felicidad. Una sugerencia de cosecha interminable, de abundancia, de mariposas, de locura, de pasión. Y de muerte, de dolor, de trasgresión, de prohibición, de hundimiento, de desaparición, de sepultura. Era demasiado potente. Era todo. Él era lo más perfecto que había visto, lo más despierto, y encarnaba una promesa en extremo maravillosa, la posibilidad de entender el mundo, de unirse a mi causa de desentrañar las raíces de la humanidad, las causas de la vida, de la creación, el sentido de nuestro pasar, y lo más importante, el amor sinfín. Un amor que yo no conocía, que contenía tanta pasión que todo lo quemaría. El problema fue que efectivamente todo se quemó. Todo. Luego del gran incendio no quedó nada. Fue tan grande el fuego que me dejó vacía, extenuada, negra, destruida. Lo que diga será poco. El fuego lo arrasó todo, todas las promesas se acabaron. 

Por qué el ancho mar, Aldito, por qué. Todavía es irreal tu partida a ratos. La existencia es irreal a veces. Partir también lo es. Qué viene ahora. ¿Me lo dices? Qué viene ahora.
¿Un presente glorioso? ¿Un presente a ratos liviano y a ratos oscuro como tu inmersión en el océano? ¿Qué es lo que queda? Qué es lo que tengo que decirle ahora al presente que seguía tus pasos. Al presente luminoso. Ininteligible. Indescifrable. 
Te voy a decir algo, Aldo, soy feliz. Me gusta recordarte. Te voy a decir algo, soy feliz en parte porque te conocí. Porque en el reflejo de tu existencia sé que todo es posible. Porque contigo siempre me sentí bien. Nos admirábamos mutuamente y todo era baile. Todo era caos y agradecimiento. Eras un amigo único. Un amor perpetuo y una pasión inextinguible. Feliz cumpleaños, Aldito. Amigo de mi corazón, amor indescifrable, feliz cumpleaños, por siempre. Sigue el intento, te lo prometo. Nunca me rindo. Sé que estarías orgulloso. Yo sé que estarías orgulloso. En tu nombre nace la música. Eres la esencia del caos y toda su fuerza. Sí existe lo ilimitado. Feliz cumpleaños. No me conformo. Sigue lo ilimitado. 

Dónde estás tú, hermano mío

Hoy es mi primer día del fin del duelo de dos años de mi relación que se acabó. Me siento radiante, mejor que nunca en mi vida, tal vez. Observo el reflejo del sol en el agua y sé que la existencia brilla. Lo que todavía no sé, sin embargo, es dónde están algunas de las 3.200 personas que fueron asesinadas o hechas desaparecer por el gobierno que se tomó el poder por las armas del país donde nací, unos años antes de que yo naciera y hasta mis diez años. Muchas de las 1.469 personas víctimas de desaparición forzada por el aparato estatal. Que además torturó en aquellos años a 40.000 personas, entre ellas a personas a quienes quiero mucho. Y que exilió a más de 200.000 personas expulsándolas de su largo pero angostísimo territorio. Dónde están todas esas personas. Cuándo comienza ese duelo imposible. Cuándo acaba. Dónde estás, hermano mío. Dónde dejaron tu cuerpo, luego de que dejaste de respirar. Dónde descansan tus huesos doloridos. Esa historia salvaje no nos persigue, está en nosotros. Y ese duelo imposible nos pertenece. País de la oscuridad, ciego a sí mismo, abre tu vientre y devuélvenos el duelo que nos pertenece. Repara lo que algunas personas hicieron en tu nombre. Vacío. En tu nombre vacío e impune. El nombre de un país está escrito con quien sea que haya pisado su territorio y con la sangre de quienes él mismo se tragó. Ese no es mi país. No es el país que yo quiero. No quiero ese miedo difuso a la tortura. No quiero un país sin memoria. Un país ciego a sí mismo. Quiero un país justo. Un país libre de sangre. Un país libre de olvido. Oscuro país, construye desde la libertad, no desde la indiferencia y desde el olvido forzado, que no es sino memoria en forma de grieta que atraviesa todo lo cerrado. Dónde estás tú, hermano mío.