Vuelven las dudas afiladas respecto a este tema de la pareja. Hay dos aspectos claves que se verían severamente afectados, la libertad literaria, y el tiempo de lectura, y no sé si es algo que me puedo permitir. Tal vez dejarlo para otros, que tengan una motivación férrea en este sentido. No es mi caso, y si no se va a afrontar algo con pasión, ¿para qué? Primavera y todo, pero las prioridades son las prioridades. Tengo varias torres de libros esperándome al lado, y luego, cómo decir lo que tengo que decir. Me espera el caos verdadero, y sus manazas rómpelo todo. Tengo que abrazarlo con pasión, porque así es como funciona. Creo que voy a tener que continuar en la vida que no es vida, es la mía y me gusta así. Comprender el caos verdadero es una fuente constante de sacrificios. Ayer conversaba con mi amiga Tori sobre esto, ella entiende bien estos asuntos así es que conversando con ella me siento como en casa. Su pasión es la música y el mar azul. Yo también entiendo esos terrenos, y el cielo luego es azul. La música y la literatura es todo cuanto me guía, no tengo otro timón. Hoy comienzan mis clases de alemán, también me gustan esas peripecias, las de descifrar lo que no entiendo. Llegar más allá. La primavera tiene eso fuerte dentro, da un ánimo inusitado. Para el 8 de marzo vamos a marchar tocando tambores, bongós, panderos, panderetas, claves, maracas, flautas, castañuelas, güiros, ocarinas, ayer fui a conseguir instrumentos musicales y encontré unos cuantos, para que sea la fiesta. Porque más que pareja ahora necesitamos que sea la fiesta. Necesitamos contrarrestar el odio ambiente luego de esa marcha tenebrosa de lo más exclusivo del neo fascismo y neo nazismo francés, desfilando por las calles de esta ciudad de la resistencia. Así es que eso hacemos, resistir cantando, porque así es más efectivo. Así no tenemos que escuchar esos cánticos asesinos, que nos devuelven al punto cero. Con que no nos maten nos conformamos. Con que no nos deporten también. Nous, on répond : résistance.
24 de febrero de 2026
22 de febrero de 2026
El caos verdadero IX
Bolaño escribió en el cuento “El Ojo Silva”, acerca de la imposibilidad de escapar de la violencia. Leí el cuento hace muchos años, todavía vivía en Chile, y creo que en ese momento no capté en toda su dimensión a lo que se refería con la afirmación que abre el cuento: de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar, escribía Bolaño. De hecho, creo que fue lo primero que leí de Bolaño, en ese momento no me llamó especialmente la atención. He vuelto a esta afirmación en varias oportunidades, ayer fue una de ellas, e identifiqué que todo estaba tan claro ahora. Me fui de Chile hace 13 años, escapando de la violencia. Una violencia difusa que me ahogaba, que estaba en las instituciones, círculos sociales y en el ambiente. Una represión y una uniformidad muy extrañas que nunca comprendí del todo, pero que no me permitían hacer lo que yo tenía que hacer, que estaba muy claro. Sentirme libre para poder crear algo que valiera la pena. Ayer desfilaron por las calles de Lyon, autorizados por la administración, tres mil personas adeptas a grupos neo fascistas, neo nazis, de esas que se ponen a darles golpes a la gente a la salida de bares y manifestaciones, simplemente porque les parece que su orientación sexual o color de piel no es el correcto. Tantos golpes que en ocasiones asesinan a personas. Querían rendir homenaje, a uno de esos que golpea a la salida de los eventos, asesinado también a golpes por otros que respondieron a los ataques armados del grupo neo fascista, dejado atrás por sus compañeros de delirios, quienes no lo llevaron luego a un hospital, si no después de dos horas. En resumen, todos quieren resolver las cosas con golpes. No son los únicos. Yo quería entonces escapar de la violencia, pero de la violencia no se escapa. Cuando volvía a casa en la noche del día anterior a tan flamante manifestación autorizada, me encontré unos minutos antes de llegar con un grupo de seis individuos con chaquetas negras, que pegaban carteles con la cara del mencionado homenajeado. Me pareció una situación irreal, como si estuviese viviendo en una película, pero no. Ahí estaba yo, con esos seis tipos que al día siguiente estarían caminando con la cara cubierta, como buenos cobardes, y levantando la mano en el aire para hacer el saludo nazi. Personas de veinte años, pero no solamente. Por supuesto al día siguiente no salí de mi casa, me quedé leyendo el libro de Gisèle Pelicot, “Et la joie de vivre”, “y la alegría de vivir”, una maravilla que describe con simpleza cómo afrontó el hecho de enterarse que su marido la había drogado por diez años para que 80 hombres la violaran en su cama. De esa violencia tampoco pude escapar. Las encontré todas, tal cual aquí. Hace unas semanas en Chile, en una conversación, una tía mencionó que un tío abuelo mío había estado en Isla Dawson, prisionero. Sabía que había estado preso por el aparato represivo de la dictadura, pero no tenía esos detalles, ni me sonaba que hubiese estado ahí. Al día siguiente me quedó dando vueltas esto, y me puse a buscar si encontraba más información. Encontré algo mucho peor, que no sabía, fue torturado por las dos bestias más grandes de la organización criminal que implementó Pinochet, que desapareció a tanta gente, “Guatón” Romo y “Troglodita” Zapata. Leí el pequeño relato, que aparecía en un larguísimo documento de querella contra Pinochet y sus asociados, por la desaparición forzada de una larga lista de personas, entre ellas una persona que mi tío abuelo intentó proteger, razón por la cual fue preso. Sabía que luego lo habían obligado a irse de Chile, exiliado. Pero no sabía que había estado en las manos de los más grandes criminales de la historia de Chile. Este tío abuelo que mi abuela adoraba, que abogó para que ella pudiera terminar los estudios, cuando sus padres no lo creían necesario, y que luego supe, con inmensa emoción, que era escritor, y llevaba adelante un taller de escritura. Por qué me enteraba recién ahora de este tío escritor, que nunca conocí porque murió lejos de Chile, cuando yo todavía era una niña, cantando el himno nacional atrapada en una dictadura. No pude escapar de la violencia, ahora lo sé. Estos neo nazis van por las calles, en un gesto idéntico a esa policía represiva. Si pudiesen nos matarían, lo hacen incluso aunque todos estamos de acuerdo de que no tienen que hacerlo. Y todos esos hombres violando a una mujer drogada. Lo hacen incluso aunque todos estamos de acuerdo de que no tienen que hacerlo. Hay una sola explicación, sí pueden, en el fondo. Violar a una mujer, matar a una persona gay, no es tan grave parece. A mí me pasa con el tiempo, que todo se ha aclarado, y no sólo comprendí que no podré escapar así no más de la violencia, si no que veo todas esas vulneraciones a los derechos ahora, las violaciones, el abuso sexual, las torturas, el asesinato, y me parecen mil veces más graves que antes, como si ya simplemente no puede ser. Me cuesta integrar que sucede y que ha sido por tantos años algo aceptado, silenciado, tolerado, impulsado a veces, incluso. Como si de pronto estuviese inerme frente a la crueldad, y al mismo tiempo, con una gran fuerza para combatirla, un poco como lo que relata Gisèle Pelicot. Porque se lucha de muchas formas. Ella se presentó en ese tribunal, día tras día, por cuatro meses, en un juicio que ella solicitó fuera público, con objeto de modificar el destinatario de la vergüenza, como ella dijo. Cada uno va modificando a su manera, hasta que se acaben los saludos nazi y las violaciones colectivas. ¿Es mucho pedir? ¿Vivir, así, sin amenazas? ¿Es mucho? ¿Utopías? ¿El amor en vez del odio? ¿Demasiado? Como dijo Bad Bunny. Una quiere paz y amor, y no, la violencia siempre acechando. Sinceramente es muy raro vivir. Hay que hacer malabarismos con una serie de aberraciones sucediendo hoy, hoy mismo, ayer, mañana. No se trata de diversidad, sí, hay unos que son así, cómo lo hacemos, ya se va a arreglar. Ocupan puestos de poder y quieren ocupar más todavía ahora. Hasta cuándo las aberraciones. Febrero 2026, en el punto cero. Qué decía el relato de los hechos donde aparece mi tío abuelo Arnaldo, en relación a la desaparición de su amigo Luis:
“2 de septiembre de 1974.
LUIS ALBERTO GUENDELMAN WISNIAK, Rut 5.712.546, nacido el 28/09/49, 24 años.
A la fecha de su detención, domiciliado en Ruiz de Gamboa 048, Las Condes, Santiago, casado, egresado de Arquitectura de la Universidad de Chile. Luis Alberto Guendelman Wisniak, fue detenido el 2 de septiembre de 1974, alrededor de las 22:30 horas, en su domicilio, en presencia de su cónyuge - María Francisca Hurtado - por 7 u 8 agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), armados y entre los que iban Osvaldo Romo Mena (“Guatón Romo”), y Basclay Humberto Zapata Reyes (“El Troglo”). Los agentes llevaban en calidad de detenido a un amigo de la víctima, Arnaldo Salamero, quien posteriormente saldría en libertad desde Tres Álamos, viajando a México. Luis Alberto Guendelman fue trasladado a la casa de calle José Domingo Cañas Nº1367 - recinto secreto de detención y tortura de la DINA - y, posteriormente, a Cuatro Álamos, desde donde desapareció.
Los aprehensores se movilizaban en una camioneta amarilla o beige, tipo pick-up, marca Chevrolet, con toldo verde, en el que se leía “Carpas Gillibrandt” y cuya patente era UY- 55 de La Granja. A la mañana siguiente, 3 de septiembre, el afectado fue llevado nuevamente hasta su domicilio por sus captores. La empleada de la casa, Berta Carrasco, lo vio a las 08:30 horas de la mañana, demacrado y rodeado de civiles, los que procedieron a realizar un minucioso allanamiento del inmueble.
Anterior a los hechos, Luis Alberto Guendelman acudía normalmente al domicilio de Arnaldo Salamero donde recibía y hacía llamados telefónicos. La noche del 2 de septiembre llegó hasta esa casa una joven, que dijo ser Alejandra, y que venía de parte de Luis Alberto (Marcia Alejandra Merino, que llevaba tres o cuatro meses detenida en Londres 38, transformándose en colaboradora de la DINA), acompañada de un hombre joven vestido con chaqueta de cuero. No había pasado más que unos momentos, cuando se hizo presente un grupo de hombres comandados por Osvaldo Romo Mena, quienes comenzaron a interrogar a Arnaldo Salamero en relación a Luis Alberto. Los agentes de la DINA detuvieron a Arnaldo Salamero y lo condujeron, en la camioneta, hasta el domicilio del afectado. Allí procedieron a la detención de la víctima, devolviendo al testigo a su hogar. Como a las 02:00 de la madrugada del 3 de septiembre, Romo se presentó de nuevo ante Arnaldo Salamero y le pidió las llaves de una casa que éste tenía en Las Vertientes, y que solía prestar al afectado y a su esposa. Como el declarante no las tenía, puesto que las guardaba en su negocio, Romo se retiró y, en horas de la mañana del mismo 3 de septiembre, apareció llevando consigo al afectado, en el negocio de Salamero. Le pidió las llaves y se fue, en la misma camioneta de la noche anterior.
En la noche del día 3 de septiembre de 1974, agentes de la DINA, comandados por Osvaldo Romo, detuvieron en su domicilio a Arnaldo Salamero, y lo condujeron hasta el recinto secreto de la DINA ubicado en José Domingo Cañas. Allí fue careado con el afectado, para después ser separados. Al cuarto día, Salamero fue interrogado otra vez, participando en el interrogatorio Romo. Al quinto día de su detención, el testigo fue llevado a Cuatro Álamos, donde, tres días más tarde, escuchó la voz de Luis Alberto Guendelman en el pasillo que conducía al baño. Al décimo día, Salamero quedó en libre plática en Tres Álamos, en donde se enteró, 5 días después, que a Luis Alberto Guendelman lo habían sacado de Cuatro Álamos con destino desconocido. Esta información se la entregó un detenido de nacionalidad austríaca a quien llamaban “PIL”. Posteriormente, nadie pudo darle nuevas informaciones sobre la víctima.
Cuando Arnaldo Salamero se encontraba en libre plática en Tres Álamos, concurrió hasta ese recinto Sara Wisniak -madre del afectado- a quien Conrado Pacheco, jefe del Campamento, impidió hablar con el testigo.
Tal como se señaló, en la detención del afectado participaron Osvaldo Romo, Basclay Humberto Zapata Reyes, con la colaboración de Marcia Alejandra Merino Vega, llamada “Flaca Alejandra”.
Por su parte, Miguel Antonio Albrecht, detenido por la DINA el 3 de septiembre de 1974, permaneció en un recinto que no pudo identificar, junto al afectado, en el que compartieron la misma celda. El 5 de septiembre del mismo año, ambos fueron conducidos en el mismo furgón a Cuatro Álamos, en donde permanecieron en igual pieza hasta el 13 de septiembre, fecha en que el testigo fue trasladado en libre plática a Tres Álamos.
Agustín Holgado Bloch, quien fue detenido el 12 de septiembre de 1974 y que pasara por distintos recintos de reclusión, el 25 de septiembre del mismo año fue llevado a Cuatro Álamos. Allí, el declarante llegó a una habitación en donde estaban Luis Guendelman y Luis Arce, hermano de Luz Arce, militante socialista que se transformara en colaboradora de la DINA después de su detención. El testigo lo vio en buenas condiciones físicas, íntegro, conversador, bien vestido, y le contó que efectivamente era pariente de los dueños de las tiendas Guendelman. En la mañana del 26 de septiembre, los agentes llamaron al afectado y le dijeron que se llevara “sus cosas”.
En noviembre de 1974, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó al Senador J. William Fulbright -por escrito- que la Embajada de ese país en Chile había sabido extraoficialmente, por medio de fuentes del Gobierno chileno, que Guendelman se encontraba en Cuatro Álamos en buenas condiciones de salud. El 6 de febrero de 1975, la Embajada de Estados Unidos en Chile informó -también por escrito- al Decano de la Universidad de California, Berkeley, señor Milton Chernin, que informalmente había sabido que el afectado se encontraba en Cuatro Álamos, sin que hubiera cargos en su contra. “Su nombre -se agregaba en la nota de la Embajada- no aparece en ninguna de las numerosas listas de detenidos a quienes se les ha permitido abandonar Chile, que han sido publicadas por el Gobierno chileno”. La misma información entregó la Embajada norteamericana en Chile al Profesor Clarkson H. Oglesby de la Universidad de Stanford.
Además, Simón Guendelman -hermano de la víctima y con residencia en Estados Unidos -supo, extraoficialmente, que Luis Alberto Guendelman había estado internado, por serios motivos de salud, en el Hospital Militar de Santiago entre los meses de noviembre y diciembre de 1974. En mayo de 1975, Manuel Trucco, Embajador de Chile en los Estados Unidos, declaró a un representante de la prensa norteamericana que, durante sus indagaciones, había recibido respuestas contradictorias referentes a la detención de Luis Alberto Guendelman. En junio del mismo año, un miembro de la INTERPOL, investigando el caso, afirmó en Buenos Aires que el afectado se encontraba recluido en una “provincia norteña”.
El 24 de octubre de 1974, se presentó en el domicilio de Luis Alberto, uno de los agentes que había participado en el allanamiento del 3 de septiembre de 1974, siendo reconocido por Berta Carrasco. El agente dejó una citación para la cónyuge del afectado. De ésta pudo colegirse que se trataba de un funcionario que pertenecía a un llamado “Grupo 3” del Servicio de Investigaciones.
El 12 de julio de 1975, la prensa chilena informó que en la localidad de Pilar, 45 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, en el interior de un automóvil, se habían encontrado dos cuerpos semicalcinados y acribillados, y sobre los cuales había un lienzo que decía “Dados de baja por el MIR”. Los documentos que se encontraron entre los restos, supuestamente correspondían a Luis Alberto Guendelman y a Jaime Robotham Bravo (detenido por la DINA y actualmente desaparecido). La prensa chilena de la época dijo que a raíz del hallazgo de estos cadáveres se confirmaba que “muchos individuos que figuran como desaparecidos, son elementos que salieron clandestinamente del país”. Se agregaba que la identidad de los muertos había sido confirmada por las autoridades chilenas y que “Amnistía Internacional no tendrá otra cosa que borrar sus nombres de la lista de personas desaparecidas en Chile”.
Frente a esta noticia, Sara Wisniak -quien residía en Israel- viajó a Buenos Aires el 13 de julio de 1975. Junto al Cónsul Adjunto, señor Mujica, y a un familiar, concurrió a la Morgue de Pilar en donde exigió ver el cuerpo que supuestamente pertenecía a su hijo. El espectáculo -según lo describió ella- era horrendo: “había dos troncos humanos, totalmente carbonizados, a los que les faltaban las extremidades”. De inmediato se dio cuenta que el cadáver que se señalaba como el de la víctima, no correspondía a las características físicas de él. Luis Alberto Guendelman había sido operado de un fibrocarcoma que hizo necesaria la extirpación del glúteo izquierdo y se le removió parte del hueso coxis. El tronco que se le mostró a Sara Wisniak no presentaba absolutamente ninguna de estas características. Además, la dentadura presentaba dientes torcidos y extracciones. Luis Alberto Guendelman tenía una dentadura, completa, derecha y sana. Por otra parte, la cédula de identidad -que no mostraba signos de haber estado expuesta al fuego- de tipo plástico, estaba abierta a un lado y cerrada con corchetes, el apellido mal escrito, la fotografía no correspondía a la víctima, la huella digital no coincidía con la del pasaporte, la firma notoriamente falsificada, así como también resultó falsificada la supuesta firma del Jefe del Gabinete de Identificaciones de Chile.
El dictamen final fue que los restos no pertenecían a Luis Alberto Guendelman Wisniak. Igual cosa ocurrió con el cuerpo que se informó correspondía a Jaime Robotham. Todo había resultado una maniobra de la DINA destinada a distraer la atención sobre las numerosas denuncias de detenciones seguidas de desaparecimientos, conocida como “Operación Colombo”, y en la que también se insertó el caso de otro detenido desaparecido, Juan Carlos Perelman Ide, cuyos restos también se supusieron encontrados en la localidad de Pilar, una semana después de ocurridos estos hechos.”
19 de febrero de 2026
El caos verdadero VIII
Yo este año quiero conseguir una pareja, no vínculos inconducentes, que en esos ya soy experta. Mientras resolvía cosas conmigo misma después de haberme separado, sirvieron, sin duda. Agradecí cada uno de ellos y todo lo que trajeron. Ya no. Me aburren enormemente, y no quisiera proseguirlos. Ahora ya quisiera algo con más sustancia. Más emoción, más pasión. Ahora quisiera el caos verdadero. No más caos apócrifo. Algo entretenido, profundo, que me muestre cosas originales, que me lleve a algún lado que todavía no he ido, tal vez. No me hago grandes ilusiones, en cualquier caso, sé cómo funcionan estas cosas. Desde el principio una sabe que todo va a ser cuesta arriba, estamos hablando de hombres, no lo olvidemos, que son los que me gustan a mí, pero he sido feliz con hombres. He sido muy feliz, así es que sé que existe eso. A veces ocurre, por lo que la expectativa está ajustada a la realidad. Todo consiste en dejar de lado lo inconducente, y ocuparse de lo que la apasiona a una, el resto llega solo, a veces. Creo que todo está en el estado mental, y yo estaba terminantemente cerrada a cualquier cosa que condujera a algo. Ahora es la primavera, y bueno, un tercer matrimonio, por qué no. He sido tan feliz.
14 de febrero de 2026
El caos verdadero VII
El último día en Chile sucedió algo inesperado, hilarante y aterrador. Creo que hoy catorce de febrero es un excelente día para abordarlo. Dado que siempre queda la duda sobre qué es el amor, y junto con ella qué no es amor, y más bien enfermedad, de la que al parecer yo estoy aquejada. Veamos. Observemos bien. Es lo que intento hacer. Situémonos bien, para poder comprender lo necesario. Es lo que intento hacer. Último día en Chile, sábado de fines de enero. Me pongo a escribir, como siempre. Decido comunicarle a Jacques que dada la situación, es mejor que dejemos cerrado el asunto y no volvamos a dirigirnos la palabra. Cuál es la situación. Una vez más queda claro que lo nuestro es fantástico, pero no tiene ni pies ni cabeza. No sólo nos distancia un océano, lo que podría subsanarse (por supuesto yo no me voy a mover de aquí), si no especialmente porque no vamos a ser pareja, como alguna vez lo fuimos, por nuestra incapacidad real de manejar esto de una manera que no sea el caos verdadero. Qué es el caos verdadero. Con él lo entiendo siempre a la perfección. Haré el esfuerzo de entregar aquí el conocimiento adquirido en 25 años de relacionarme con Jacques de distintas maneras, pero con escasas modificaciones, ahora lo sé. Bien, dicho esto, pasemos al protagonista de esta historia, que es un cuaderno. Un cuaderno perdido en una caja en el desván, que contenía información más que crucial, en la comprensión completa del caos verdadero. Luego de escribir y almorzar, al hacer la maleta, me puse a revisar un par de cajas que quedaban respecto de las que tenía que resolver cosas. De pronto, un cuaderno. Comienzo a hojearlo, sin entender por qué lo había guardado, dado que eran anotaciones de trabajo, de la tesis de la universidad, lista de bibliografías anotadas a mano, entre ellas con la letra de Jacques, y apuntes de reuniones de cuando trabajaba en la universidad. ¿Por qué guardé esto? Pero sabía que debía haber una razón, fui observando las hojas, sin encontrar nada que lo explicara. Cuando llego al final, en sentido contrario, como quien comienza un cuaderno por el final, veo que había unos textos, ah, me dije, por esto lo debo haber guardado. Comienzo a leer. ¿Qué es esto?, me pregunté. Cuando comprendí lo que era no cabía en mí misma de la impresión, y me bajó un ataque de risa que no se detenía. Fui al jardín, donde mi madre podaba y regaba unas rosas, y le cuento el hallazgo y comienzo a leer lo que estaba escrito. Se une a mi ataque de risa, y me dice: no puede ser. Sí, afirmé, te lo juro. Qué contenía ese misterioso cuaderno, que se había quedado rezagado del primer orden que había hecho unas semanas antes, esperando por arte de magia el momento perfecto para presentarse. A mí siempre la existencia me envía señales contundentes del camino correcto. Que no las siga es otra cosa, pero aquí eran innegables, de esas de las que no puedes liberarte, porque ya todo quedó al descubierto. Qué eran esas cuatro páginas que cambiaron el curso de mi comprensión, como si cuatro páginas fuesen un año completo sin parar de una terapia intensiva para modificar el comportamiento y el cerebro. Eran los apuntes que tomé casi veinte años antes cuando la relación con Jacques se acabó, luego de un noviazgo de seis años. Pero aquí viene lo interesante: se describía en esas páginas literalmente los mismos problemas exactos que estábamos teniendo en ese momento, veinte años después. Esa fue la parte aterradora. Que un cuaderno describiera, en un diagnóstico implacable, con fecha 31 de julio del año 2007, las razones de por qué había que cerrar la relación con Jacques en aquel entonces. Todo estaba ahí. Todo estuvo siempre ahí. Por qué yo lo olvidé. Por qué hice caso omiso. Por qué perdí ese cuaderno. Por qué continué adelante si todo estaba tan transparentemente establecido. Leí con extrema atención las cuatro páginas, y luego de inmensas carcajadas, me quedé un largo momento en silencio. No tuve que hacer ningún esfuerzo en comprender el caos verdadero, aunque llevaba años haciéndolo, todo estaba ahí. Como si el cuaderno hubiese venido a reforzar una decisión que me costó años tomar. Porque el amor tiene muchas caras, y muchas de ellas no son amor, aunque lo parecen, y qué busca una, eso se va siempre modificando. Qué decía el inflexible cuaderno, sin concesiones. Correspondían a unos apuntes que consigné luego de unas conversaciones con una psicóloga, cuando me estaba costando cerrar la relación con Jacques. “31 de julio de 2007. Relación ambivalente. Ahora destructiva pero existía desde antes, desde siempre. J (sic) tiene un problema con el dolor, quizá por eso no dice las cosas de frente porque no quiere verte sufrir. Debes explorar por qué sigues perseverando en una relación que te hace mal. Primero tendrás rabia o habrás tenido con la niñita fea (sic), luego con J, pero ahora debes tener rabia contigo misma, por qué sigo con esto. Con la relación ambivalente que tiene, tú te alejas y él se acerca. Hay algo obsesivo también en ese continuar. Después vas a mirar para atrás y verás que llevas años perdidos en una relación insana y que has perdido la oportunidad de tener relaciones sanas. Los dos (subrayado) alimentan la relación insana y no la terminan porque tienen miedo de separarse. J puede que tenga chispazos felices, pero a la larga no va a ser feliz porque ha superpuesto dos relaciones sin procesarlas. Alguno de los dos tiene que terminar con la relación insana. Has sido muy incondicional y eso no es bueno en una relación de pareja. Eso es para las relaciones padre-hijo, pero la relación cambia cuando ya no estás ahí incondicionalmente. Entonces la otra persona está emplazada a decidir, a hacer algo si le interesa. Para que J pueda vencer la herencia debe hacer algo, si no hace nada, no se libra uno de la herencia por arte de magia. Está repitiendo el patrón de su familia. Lisa, tú no puedes hacer nada para cambiarlo ni lo puedes ayudar. 07 de agosto de 2007. J sacaba lo peor de mí, mi pequeño núcleo obsesivo que todos tenemos, lo potenciaba a mil porque me daba inseguridad, de fondo, y respecto de otras mujeres. Entonces yo era la bruja. Siempre me tuve que mover yo por la relación. He buscado toda mi vida que las parejas cumplan el rol de papas, les he dado responsabilidades que no deberían asumir. Le conté de Jérémie (mi primera pareja el snowboardista). Me dijo que desde siempre he tenido relaciones muy serias, que apuntaban a matrimonio. Morgana (la psicóloga) me dijo, J está todavía demasiado inmaduro, dale tiempo, déjalo solo. Quizá nunca vuelva, pero así como está no puedes volver con él. A la relación le faltó compromiso desde siempre. Anda día a día. Hoy no lo llamo, hoy tampoco, como las drogas. 13 de agosto de 2007. Más que terminar un noviazgo fue como terminar un matrimonio. Mis papas me trataron siempre como una adulta en las relaciones de pareja y por lo tanto me abandonaron en eso. Aunque en los otros ámbitos eran estrictos y estaban encima. Debo cortar las relaciones ambiguas, en todo sentido. Vivir en mi casa, y cuando me vaya realmente irme, no a medias (como con J). Debo ver esto como una oportunidad. 21 de agosto de 2007. Yo lo esperé en el pasado para madurar, porque él seguía en la universidad. Él dio el paso al trabajo y la adultez más abrupto, salió de la universidad y se puso a trabajar de inmediato. Ahí decidió que no quería tener una relación tan comprometida, vivir juntos, y etc. Probablemente le queda cómodo salir con alguien más chico (sic), menos proyección, menos compromiso. Yo decidí mucho por él, ahora puede sentir que quiere viajar y eso, porque esta vez la decisión sale de él. Nadie lo presiona, es dueño de su vida. Él no estaba cómodo con que yo le programara su vida. También es más difícil cortar para mí ahora porque como trabaja lo veo más grande, entonces asocio que por eso está más maduro, y además ahora que se solventa económicamente las cosas serían más fáciles y yo siento que podría comprometerse más. Es un buen momento para mí para cortar ahora que empecé la nueva etapa de la vida laboral, porque a él no lo relaciono con esta etapa. Puedo empezar de cero. Debo evitar las situaciones que me recuerdan a él, por ejemplo pasar cerca de su casa. Yo debo ser una naranja entera, no una media naranja, si no siempre me voy a encontrar medias naranjas. Cuando apareció J en mi vida vino a llenar un espacio que estaba vacío (luego del término de la relación con Arsène). Él también tenía un espacio vacío entonces nos acoplamos como una amalgama, nos fusionamos. Por eso es difícil separarlo ahora y llenar ese espacio. Debo llenarlo yo, conmigo, no puedo fusionarme con nadie. Traté de resucitar al muerto mucho tiempo, todo este tiempo, tratar de arreglar lo no arreglable, pero ahora ya asumí que murió. Ahora estoy en el duelo de asumir que murió, cuando termine el duelo estaré sanada. Ahora estoy convencida que no quiero hablar más con él ni verlo nunca más. Si alguna vez nos volvemos a juntar será porque él me buscó, mucho. 28 de agosto de 2007. Morgana me encontró mejor que nunca antes de las veces que me ha visto. Me dijo que en mis relaciones he tenido papás. Mis novios han suplido a mi papá, han hecho todo. Tengo que mejorar eso o estar atenta en una nueva relación. 03 de septiembre de 2007. J aparece por los lados, no directamente, entonces lo que hacía yo siempre era aparecer ante su aparición, pero yo hacía la movida visible. 11 de septiembre de 2007. El proceso fue desde la herida. La decisión desde la protección. No debo incorporar al entorno en la ruptura.” Fin de las anotaciones. Esto es lo que tenía por decir de este catorce de febrero y el caos verdadero. Año 2026. El tiempo es una entelequia, o mi enfermedad es demasiado profunda. Año 2026. Bien anotado: no se debe subestimar al enemigo, la enfermedad del amor.
11 de febrero de 2026
El caos verdadero V
Supe de la partida de Yudit hace unos días. Una mujer de una fuerza extraordinaria. Amante de la vida, de la música y del baile. De un optimismo a prueba de todo, y una alegría que inspira. Cuarenta años, igual que Adam. A veces la existencia queda fija a los cuarenta años. Como si ya se hizo todo lo que había por hacerse. Ya se vivió de manera sabia, y para qué alargar. Pude despedirme de ella en agosto, en una hermosa celebración junto al mar mediterráneo. Un momento de comunión en un lugar de paraíso. Con personas que quiero tanto. Traía ella un delicado bordado de su autoría para regalar a la deslumbrante cumpleañera. Un gesto silencioso y tan lleno de fuerza. No está fácil seguir aquí, pero ustedes lo tienen todo, parecía decir, por lo que celebremos esta magia de existir, estos tesoros que se nos entregan, estos instantes fugaces y llenos de sentido que pasan, pero siempre quedan cuando la dicha ha sido profunda. Su sonrisa siempre me pareció hipnotizante, su capacidad de disfrutar y ver el lado luminoso de la vida, como un talento innato y contagioso. Sé que mis amigos la querían mucho y compartieron un sinfín de momentos importantes juntos. Sé que era una luchadora y libró una gran batalla sin jamás rendirse. Aprendí mucho de su filosofía de vida, estoy agradecida. Nunca rendirse. Al mal tiempo buena cara, ¿cuántos podemos vanagloriarnos de eso? Admiro su prestancia, su claridad y su compromiso con el rincón de luz de cada aspecto de existir. Su fascinación por los secretos que se descubren en cada viaje. Ahora que más nos hace falta la alegría y la salsa se fue para no volver. Pero quién entiende los misteriosos designios de este mundo incomprensible a veces. Creo que ella tenía la respuesta: al mal tiempo buena cara, porque siempre hay secretos por descubrir, que son más fuertes que cualquier contratiempo. No sé cuánto nos queda a los que seguimos aquí. Pero ojalá tengamos esa determinación, esa alegría. La felicidad al fin de cuentas es agradecimiento, humildad. Ella tenía todo eso. Una mujer fuerte y clara. Ojalá no partamos todos tan pronto, porque duele, sobre todo para los que están más cerca. Gracias, Yudit, que continúe el baile en aquel otro lugar al cual llegaremos tarde o temprano. Pero hoy nos comprometemos con la alegría. Con la amistad. Con el amor. Te honro hoy en este día de tu ceremonia. Que el mar te acune en sus brazos, y las olas se llenen de tu vitalidad, eterna. Gracias.
9 de febrero de 2026
El caos verdadero IV
Ahora todos quieren ser latinos, cantó Bad Bunny en el Super Bowl. Seguimos aquí, dijo. Yo vengo llegando de América latina, donde nací. Sigo aquí, igual como dijo Bad Bunny. Llegué del calor al frío glacial. Como una nunca puede perder el entrenamiento en los contratiempos, la calefacción no funcionaba cuando llegué. Tres días convertida en hielo. Me resfrié por supuesto, hasta que descubrí qué sucedía y lo arreglé, porque una va desarrollando una habilidad de repararlo todo. « Toute seule comme une grande » como se dice aquí. Sola como una adulta. Hace rato que ya soy una. Hace un montón de tiempo ya. Pero a veces mis conductas no lo parecen. Bailo sin miedo, amo sin miedo, como dijo Bad Bunny. Empleo el humor en cosas indebidas. Este es el año de la alegría, que viene, no como quiere el hombre de la cabeza roja, o como quiere el de la cabeza blanca, que eligieron en mi país. Este es el año del amor, el deseo y el baile. ¿A qué vinimos, si no? No sé ustedes, yo vine a eso. Los que están amargados, que vayan viendo ellos qué hacen de sus vidas, pero no interfieran. El calor, mucho mejor. Y cada uno con quien quiera. Harto ritmo para olvidar tanta barbaridad que va uno leyendo. Un primero de febrero hace siete años alquilé por primera vez un piso en esta ciudad, gracias a un amigo de Jean que se ofreció para firmar como aval, de quien estaré eternamente agradecida. Seguir aquí requiere solidaridad. Yo sigo aquí. Cuando llegué había un volante en mi buzón del partido de la mujer de la cabeza blanca, que decía, vote por mí, vamos a suprimir las ciclovías, indicando entre paréntesis (anárquicas). ¿Qué? Todo lo convierten en ideología. No quieren más opresión ecológica. Sugieren volver al reinado de los autos, circular con libertad al fin, doblar las plazas de estacionamiento, en una ciudad que tiene el récord de atascos de todo Francia. Muy bien. Y suprimir la vía de conducción compartida, para que cada persona pueda ir tranquila sola en su auto, y contaminar lo más, más, más posible que se pueda, obvio. Yo llegué en bicicleta, evidentemente, antes de recoger tan sugerente volante que me dejó con los nervios destrozados. Porque a los contratiempos una se entrena, pero a veces la imbecilidad no tiene límites, ni los nervios tampoco. Me desplacé anárquicamente por la ciudad en la bicicleta, manteniéndome entre las dos líneas indicadas, pero parece que no es suficiente, igual parezco desafiando a la ley y al orden. Una ya no sabe dónde están los límites. Si me quedo en la casa, callada, ¿mejor? Pero sigo aquí. Parece no ser suficiente para la funcionaria del instituto donde me inscribí para aprender alemán, porque donde se indicaba, yo anoté nacionalidad francesa, pero ella lo dejó en blanco al copiarlo, sólo ese apartado, ¿dudó porque mi acento no coincidía con mi nacionalidad? El caos verdadero parece ser la anarquía de las ciclovías y esa confusión atroz que hay entre nacionalidades, orígenes, colores y acentos. Cuándo se acaba esta babel inentendible. Lo que pido es que nunca nos dejen solos entre franceses. Seguimos aquí, votamos por los ecologistas, rogamos que las garras de la extrema derecha no lleguen a todos lados, ya están gangrenando el país donde nací, nombrando de ministra de las mujeres a una mujer fanática religiosa, evangélica, que milita contra el aborto y hace exorcismos para sacar de dentro el deseo porque es un pecado horrible. Además propone cerrar su mismo ministerio, aunque ahora tal vez cambió de opinión y en cambio quiere hacerse cargo de los problemas reales de las mujeres. Me temo que no está pensando en lo necesario. Espero que considere el tiempo mínimo de “perreo” que se requiere en una semana. Que cada mujer tenga derecho a ese tiempo. Para llegar bien abajo, y después arriba. Hasta arriba, hasta arriba, después de ir hasta abajo. Donde nos van a llevar. Pero vamos hacia arriba, hacia arriba. Seguimos aquí.
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