24 de mayo de 2023

Busco marido nuevo

Busco un marido nuevo. El que tenía ya pasó de moda. El que tenía se me perdió. No quiere tomarse un café conmigo en París. No quiere acompañarme a la ópera. He seguido al pie de la letra los protocolos, y nada. No sé por dónde anda. Tal vez está demasiado ocupado investigando sobre la debacle que se nos viene encima. Dejé varios mensajes en el contestador. No obtuve respuesta. Tal vez tiene el departamento tapizado de mapas donde va anotando trayectorias que le han impedido responder a mis mensajes. Envié cartas por el correo. Incluí en ellas flores. Tal vez así recordaría la primavera. Pero no sé en qué estación está. Tal vez flota por la nada y ya no recuerda su nombre. Quizá olvidó mi teléfono y por eso no puede llamarme. Olvidó mi dirección y envía las cartas a la dirección antigua. Opté por rendirme. Estando una en la flor de su vida no se puede esperar para siempre. Creo que ya es el momento de buscarme un tercer marido. Uno que me lea poesías. Uno que me cante al oído. Que le guste bailar al ritmo de la música. Sé que soy exigente, pero tampoco es urgente encontrar uno. Puedo esperar hasta que alguien rellene las condiciones. Tienen que gustarle los barcos con luces de colores. Tiene que gustarle la estratósfera y lo sublime. Caminar por las avenidas hasta caer rendido. Armar la revolución desde las entrañas. Desde dentro hacer surgir la avalancha. Puedo exponer lo que me gusta, tal vez haya alguien en esa frecuencia. Me gusta desintegrarme. Me gustan las palabras. La conversación. La magia. Lo extemporáneo. Lo que está fuera del tiempo. Me gusta la música. El cine. El río. El agua. El océano. Sus mareas. Las olas más grandes, y las pequeñas. Los pequeños terremotos. Las aventuras. Sin final. Los viajes. La nada. El sentido. El sexo. El cuerpo. La filosofía. La literatura que me acribilla. Las frases que me cortan la respiración. O la aceleran. La complicidad. El amor todopoderoso. El espacio propio. Las relaciones libres. Las montañas nevadas. Los bosques frondosos. Las pequeñas plazas de cemento. Las explosiones. Las cascadas. Las naves espaciales. Los crepúsculos significativos. El humor negro. La convicción. La coherencia. A mis 40 años podré encontrar a uno que sepa volar, ¿no? A uno que sepa que la vida pasa rápido. Busco un marido nuevo que no le tema al caos. 

Partir V

Aldito, la próxima semana va a ser un año desde que te sumergiste en la profundidad del océano para no volver. Me quedé esperándote. ¿Nadas en este momento? ¿Te desplazas por el horizonte? ¿Por el firmamento? ¿Tu cuerpo es polvo de estrellas? ¿Cascada de milagro? Un día 30 de mayo entraste al mar y lo abrazaste para siempre. Me gusta recordarte. Me da fuerza. Escucho Man on Fire de Edward Sharpe, pienso que es una canción que te describe bien. Soy un hombre en llamas, canta Edward Sharpe, caminando por tu calle, con una guitarra y dos pies bailando, con un solo deseo que me queda, quiero que todo el bendito mundo venga a bailar conmigo. Todo el mundo quiere seguridad, amor seguro, canta Sharpe, todos quieren comodidad, amor cómodo, todos quieren certeza, amor cierto, todos menos yo, ven a bailar conmigo sobre el asesinato y el dolor, ven a liberarte del dolor y la vergüenza. Era tu actitud, estabas por sobre todo. Navegabas tan lejos de todo el mundo, en tu planeta propio, que era fantástico. Pienso que tuve suerte de haber podido conocerlo. Tal vez de cerca. Sí, creo que pude conocerlo de cerca. Ponía mucha atención a todo lo que decías. Eras un referente para mí, en relación a cómo vivir la vida. Una manera original y explosiva. Un hombre en llamas. Sigo encontrando conversaciones que teníamos. Me alegro que me quede eso. Me divierte mucho leerlas. Te gustaban los problemas que no estaban bien definidos, en los que las personas tenían la intuición de que quizá había algo ahí. De la nada creabas algo. Como lo que yo intento hacer ahora. La creatividad es un regalo. Todavía me inspira la tuya. Era única. 

- ¡Aldo! cómo estás. No me has contestado. 
- Diferencia horaria. 
- Oye anda a dormir.
- Hola.
- Hola.
- Hey, ¿en qué andas?
- Aquí, ¿tú?
- Acá.
- Me haces reír. Oye la novela/guion tiene partes eróticas, sí, lo que me preguntaste, en relación a lo que estoy escribiendo.
- Son las 5 am
- Acá 14h25 acabamos de comer
- ¿Tú y quién más?
- ¿La comida? Qué.
- Oui.
- Ah, yeah.
- Oye nunca te he escuchado hablar francés.
- Non ? C’est vrai. Es sexy 
- ¿Me vas mandar la novela al correo? May I ask. ¿Por qué la confusión entre novela y guion?
- Es una novela/guion, ¡y llevo sólo aprox. 20 páginas! Pero era para que me dijeras si tenías comentarios. A veces en las respuestas me inspiro en ti. O sea, digo, cómo respondería Aldo. Te juro.
- Pelota. Así respondería Aldo.
- ¿Pelota? No necesito preguntarte, porque puedo anticipar, cómo sería el tono, pienso el tenor y anoto en mis palabras.
- Sí, es mi nueva respuesta universal. O sea, me usas como paleta de colores.
- De verdad que me causa gracia, sí.
- Pero dibujas lo que tú quieres.
- Sí, eso. Bien.
- Mira tú. Me parece justo entonces.
- Pero tus respuestas en general son ingeniosas, entonces pienso en algo que sea como nada que ver al tema y resulta.
- Thinking is fun, como decía.
- O sea, para escribir una escena de dos personas que se conocen, si quiero que se vuelva erótica pienso en qué dirías tú. ¿Se entiende? Es que tú metes el sexo en todo. Sirve, para escribir sobre eso.
- No en todo. En todo, con cierta gente.
- Ah ya. Bien. Me siento mejor.
- Y en particular, contigo.
- Perfecto. Entiendo. Mucho mejor. Un poquito de exclusividad, aunque sea en la manera de conversar. 
- Me alegra saber que puedo participar de tu proceso creativo.
- Sí, la verdad que me eres útil. Para crear algunos personajes, o situaciones.
- En reciprocidad, y para mantener la energía creativa, creo que es adecuado que me mandes fotos.
- Sabía. Todo tiene su precio.
- Las disfruto.
- There's no free lunch.
- Oye mi yo en tu cabeza no trabaja gratis. Tienes que pagar copyright.
- Si supieras todos los textos que tengo inspirados en conversaciones contigo, y no, no te voy a pagar copyright.
- Fine.
- ¿Va a costar caro?
- Veré qué hago con Andrea en mi cabeza entonces.
- Uf. ¿Ya, ahora podemos hablar unos momentos en serio?
- Difícil.
- O sea, todo era serio, pero ahora sólo un poquito más.
- Estoy jugando con Andrea ahora.
- Mira, este es el asunto, no llevo más de 20 páginas, pero ya están todos los personajes. Si te da lata me dices, o si no tienes tiempo, o lo que sea, pero en serio sería útil si puedes mirarlo y si tienes algún comentario me dices, sé que será muy interesante. Confío en tu criterio.
- Ok, pero, como decía la gran Andrea Balart, todo tiene su precio, there's no free lunch.
- Pierde cuidado, ya habrá alguna manera de recompensarte. Confía en mí.
- Te digo lo que quiero. Quiero dimples of venus. Yours (mira google).
- Obvio, lo acabo de mirar, los hoyitos de la espalda, ¿eso?
- Yes.
- Oye las extorsiones las dejaría para más adelante. Te estoy haciendo parte de un proceso creativo que llegará a buen puerto. Confía en mí, y tarde o temprano cambiaré tu vida. ¿De acuerdo? pero hay que trabajar duro.
- Me alegra saber que es un buen destino. Pero me gusta disfrutar del viaje.
- Me pasa lo mismo.
- ¿Me lo mandas por correo?
- ¿Seguro? Si no puedes no hay problema. No es largo.
- Son las 5am. Llegué de una fiesta a las 2. Llevo 3 horas contestando correos. Tengo reunión a las 8. Sesión de fotos para un evento a las 10. Y mi calendario parece tetris. Pero me interesa.
- Qué eres divertido, Aldo. Oye no tiene que ser ahora ya. ¡Puede ser mañana! ¡o pasado!
- Tu cabeza siempre ha sido un territorio interesante.
- Gracias, la tuya también para mí. Cómo olvidarte.
- Mándamelo y lo leo esta semana sin falta.
- Sí, no hay prisa, cuando tengas un momento tranquilo, y si tienes algún comentario me dices. Gracias.
- ¿Estás estresada?
- No realmente, feliz de poder hacer esto, y disfrutando mucho del proceso, pero es un territorio desconocido, lo que da un poco de susto, pero al mismo tiempo los desafíos son lo mío.
- Eso iba a decir. Siempre estás saliendo de tu zona de confort. 
- Como tú, rayado, sólo contento completamente estimulado. En el límite de la pendiente.
- Oye. Estas discusiones son mucho mejores con vino y menos ropa.
- Puta sí, son excelentes. Buenas, buenas.
- Me acuerdo de aquella noche en tu departamento. Reciente, dentro de nuestra historia.
- Sí, conversamos hasta las 7 am.
- La escena de la cocina.
- Cómo olvidar. Puta hay muchas cosas de las que me gustaría hablarte, si pudiera.
- Así deberían ser todas nuestras conversaciones. Si algún día escribes tu autobiografía. Como qué.
- A veces es rico cuando alguien entiende. De todas estas cosas que estamos hablando. De vivir al límite, en un envoltorio de estabilidad. Germen de muerte, envuelto en vida. Una hermosa y rozagante vida, pero un pequeño germen inolvidable. Como tú me decías una vez, yo estoy en el proceso de usar esa energía para crear. Pero en serio.
- Así veo. 
- Da lo mismo lo que eso signifique. Una vida instrumental. Puesta al servicio de la literatura. La creación. 
- Era difícil preverlo, pero es agradable descubrir que el tiempo te da la oportunidad de aprender a administrar esa energía. No se pierde.
- Y como no puedo decirle estas cosas a nadie, sólo a veces a ti, puedo escribirlas, pero transformadas. Es interesante. El otro día escribí algo escuchando Breathe en repeat, es una canción que me mostrarse tú, haces muchos años, fue genial. 
- ¿Y cómo se verían antes de la transformación? Your naked soul.
- Ese es el proceso literario, tomar lo que dice tu naked soul, pero convertirlo en alguien vestido. Que no se note. 
- Toda gran historia es sobre otra cosa. Te gustaría mi departamento. Tengo un salón muy rico, con un sillón que diseñé yo mismo. Y un proyector.
- Sí, me gustaría... seguro. Sobre todo tu compañía me es grata.
- Estaba viendo “How”. De Regina Spektor.
- Amo a esa mujer. 
- Es increíble ella. Yo también.
- Calma. Oye el viernes te escribí, y no me contestaste, me había tomado dos cervezas a la hora de comida y estaba volando por los aires. Taken by the moment, y la música.
- Estaba en San Diego, en un retiro de trabajo. Damn.
- Sí, no hay problema, pero me dieron muchas ganas de hablar contigo. Lo paso bien.
- ¿Y ahora no hay cervezas de por medio?
- No, decidí dejar las cervezas por dos semanas.
- Bien. Es fácil caer en la rutina. El vicio social.
- Para acentuar mi cuerpo escultural.
- Tu cuerpo merece ser cuidado. I’m a big fan.
- Eso hago. Ayer caminé como 10 kms. Ok gracias. Bien.
- Andrea en mi cabeza se cuida.
- Oye y cerré el facebook entonces no tenía dónde hablarte, y no tienes gmail chat, te tenía bloqueado y no me había dado cuenta. Bueno, finalmente decidí escribirte un mail. No fue tan entretenido.
- Por mail es buena educación enviar una foto. Te cuento algo, para tus historias.
- Vale.
- Mi novia es bi. Y ha sido genial. O sea, la elegí pensando en eso, de hecho. Me di cuenta hace un tiempo. Que me gusta la conquista y jugar, y busqué alguien para quien eso fuera positivo. Hmm. No sé por qué pero algo me dice que no te gustó mi cambio de tema.
- Estoy leyendo lo que escribes. Te mandé una foto. Era para ambientar. 
- Uf.
- Perdona, me puse a buscar una foto, pero estoy atenta. ¡Sigue!
- Recuerdo tu piel. Tal vez por eso me gustan tanto tus fotos. Las completo con mis recuerdos.
- Eso sonó genial. Queda anotado en mi cabeza.
- Pasando y pasando entonces. ¿Tienes más fotos?
- Te mando una.
- Nice. 
- Yo sé que te gustan más literales. Pero bueno, no se puede todo. El resto lo imaginas, como dijiste. 
- Sí se puede todo. Pero para eso tengo Andrea en mi cabeza. ¡Está saliendo el sol! Damn. Sales muy sexy en esa foto. ¿Te gusta?
- Bueno, ¿y la historia? En serio me interesa. 
- Son muchas historias. Y ese es el punto. 
- Cuál.
- Tener una relación estable no tiene por qué poner fin a las historias. Estoy un poco cansado ahora. Tengo 2 horas para dormir. Mándame tus escritos.
- Bueno, pero me interesan, ¿me las cuentas después? Sí, voy.
- Y si quieres motivarme, ya sabes. Me retiro por hoy. ¡Un beso!
- Ya te lo mandé. Qué descanses. Pero me cuentas las historias. Otro día. Yo también me acuerdo de tu piel. O sea, del aroma. Pienso que nunca se nos va a acabar el hechizo. Bueno, cuando estemos muertos. Supongo. Quién sabe. Buenas noches. 

¿Te acordabas? Pronto va a caer la noche. Mañana me voy a Barcelona. ¿Me vas a acompañar?

Un año, Aldito. Tu mamá me mandó una historia que me gustó mucho. Me gustaría compartírtela. Te la copio aquí.

Hola Andrea. Aldito creó un pequeño personaje que es como él. 
Le escribí una pequeña historia. 
Esta es la tierna historia de LambDragon el dragón 
que nació con piel de oveja y un enorme corazón.
Lambdy, como su papá, siempre quería ayudar
e invitaba a sus amigos a divertirse y jugar.
No creía en los problemas ni en buscarles solución
Iba al fondo del asunto y encontraba algo mejor.
Amaba los derroteros, la montaña, los paseos
y también el ancho mar.
Un día a fines de mayo se fue feliz a bucear
Se sumergió en el océano y allí se quiso quedar.
De seguro se encontró con un tesoro de amor
Lambdy sólo nos dejó su recuerdo y mucha paz.

19 de mayo de 2023

Enjoy The Silence

Probablemente Enjoy The Silence de Depeche Mode sea una de las más grandes canciones de todos los tiempos. Al menos a mí me lo parece. Y el video con el rey y su silla de playa paseándose por los paisajes más diversos, observando la inmensidad. Es insuperable. Me causa una gracia ilimitada. Todo lo que siempre quise, todo lo que siempre necesité, está aquí en mis brazos, canta Dave Gahan, las palabras son totalmente innecesarias, sólo pueden hacer daño. Las promesas se pronuncian, para romperlas, canta Gahan, los sentimientos son intensos, las palabras son triviales, los placeres permanecen, al igual que el dolor, las palabras no tienen sentido, son susceptibles de ser olvidadas. A mí me parece que las palabras son inolvidables. Jamás las olvido. Las llevo todas conmigo. Como el rey, con su silla de playa. Las llevo a todas partes. Observo la inmensidad. Tal vez debiese olvidarlas. Disfrutar del silencio. Dejar de lado las promesas hechas. Tal vez el silencio sea un estado de la mente. Un estado para disfrutar. Ver cómo los últimos diez años que han pasado se van río abajo. Desde mi silla de playa observar. Desde mi escritorio con vista a este río prodigioso. Diez años, todo lo que siempre quise, todo lo que siempre necesité, está aquí en mis brazos. Las palabras son necesarias para describir el fenómeno. La música también. El baile y el movimiento. Mi biblioteca gigantesca y sagrada todo alrededor. Es como los paisajes que envuelven a Dave Gahan. Tengo todos los paisajes. Todas las frases son mías. Soy una reina en un castillo encantado. Todo lo que siempre quise, todo lo que siempre necesité, está aquí en mis brazos. La literatura sabe cuál es su lugar. 

17 de mayo de 2023

I Just Can’t Get Enough IV

Al igual que un arcoíris, sabes que me liberas, y simplemente no puedo tener suficiente, canta Dave Gahan: Just like a rainbow, you know you set me free, and I just can't get enough. Hay algo en lo que el caos no se equivoca: nunca hace las cosas a medias. El caos es exceso. No conoce la mediocridad. Todo hasta las últimas consecuencias. Si vas a escribir, hazlo hasta que tu mano se paralice. Si vas a caminar, hazlo hasta caer rendido. Si vas a amar, hazlo hasta desintegrarte. Si quieres bailar, baila hasta que tus músculos se encuentren con el éxtasis. Razones profundas, y análisis musicales o psicológicos, como escribió Cortázar: Todo me inducía a conservar tal cual ese retrato de Johnny; no era cosa de crearse complicaciones con un público que quiere mucho jazz pero nada de análisis musicales o psicológicos, nada que no sea la satisfacción momentánea y bien recortada, las manos que marcan el ritmo, las caras que se aflojan beatíficamente, la música que se pasea por la piel, se incorpora a la sangre y a la respiración, y después basta, nada de razones profundas. El caos son las razones profundas. La coherencia. El caos es el amor sincero, y sobre todo, el que no tiene miedo. El caos es entregarse en cuerpo y alma al espectáculo. Como dijo Jean Gabin en French Cancan, pour moi, il n'y a qu'une seule chose qui compte, ce que je crée, ce que je fais, ce que tu veux ou ce que je veux, tu crois que ça compte ? il n'y a qu'une seule chose qui compte, c’est ce qu’eux là-bas veulent, le métier est d'être au service du public : Para mí sólo hay una cosa que importa, es mi creación y mi trabajo, sólo hay una cosa que importa, es lo ellos allá quieren, tu trabajo es servir al público. Y que nunca, pero nunca, sea suficiente. Eso es lo que al caos le divierte y lo motiva a seguir, hasta desintegrarse. Simplemente, por suerte, nunca es suficiente. 

I Just Can’t Get Enough III

Contra el caos no se puede luchar. Hay que entregarse a él. Caos significa deseo. Impulso de vida, ¿y de muerte, tal vez? Existir es seducción y deseo. Explorar todas las emociones posibles. Al final todo lo que hacemos es para generar el deseo en alguien. Existir es desear. Saber que el motor de las cosas es el impulso de vida. Incluso la tristeza es deseo. Ansia de cambio. Escribimos para alguien, sonreímos para alguien. En el otro encontramos el refugio de nuestro deseo. Se aloja en el otro y lo hace explotar.  Eres como un ángel y me das tu amor, dice Dave Gahan, y parece que no puedo tener suficiente. Cuando estoy contigo nena, me vuelvo loco, dice Gahan, y simplemente no puedo tener suficiente: When I'm with you baby, I go out of my head, and I just can't get enough. No dice, no puedo tener suficiente. Es más todavía, dice, simplemente no puedo tener suficiente. Se rinde, ante la constatación. Lo he intentado todo, y simplemente no puedo tener suficiente. Ya no sé qué hacer. Está desesperado. Frustrado. Inerme ante el abismo de la existencia. El deseo lo carcome y lo devasta. Simplemente nunca es suficiente. El deseo se encuentra con el dolor en un punto. Esa es la noción del caos. 

I Just Can’t Get Enough II

Dejando de lado la voz de David Bowie, que no tiene parangón, la voz de Dave Gahan me parece lo más sexy que hay. Se eriza la piel. Con cada nota. Además si está diciendo sin detenerse, nunca puedo tener suficiente: I just can’t get enough. Es para morirse. I just can’t get enough en bucle. Y esos beats que destruyen, vibran en el pecho. Es suficiente. Aunque él no pueda tener suficiente. Si no puedes tener suficiente, pones la canción en repeat. En tus audífonos, con el volumen alto y el alma encendida. Le pides que te hable al oído. Que te diga, no puedo tener suficiente, no puedo tener suficiente. No hay problema, lo tendrás. Tendrás suficiente. Tendrás todo lo que quieras. Será suficiente. Tendrás todo lo que quieras, y más. Hasta lo que no sabes que quieres. Todavía. También. Lo tendrás todo. Será suficiente. Y en el video Dave Gahan cantando con un aro de argolla en el lóbulo de la oreja. Lo más sexy que hay. Me encantan los aros de argolla en el lóbulo de la oreja. Mejor si puedo pasar la lengua por encima. Y la piel erizada. Nunca será suficiente. 

I Just Can’t Get Enough

En exactamente dos semanas, destino mediante, estaré bailando Just Can’t Get Enough junto a David Gahan y Martin Gore en Lyon. Ninguna banda entendió mejor que Depeche Mode la esencia de existir: nunca puedes tener suficiente. Simplemente no puedo tener suficiente. Comienza la canción y ya sé de antemano que existir es un caos absurdo pero me encanta. Lo volvería a hacer. Volvería a vivir una y otra vez. Todas las veces que sea necesario. Aunque nunca sea suficiente. Comienza el verano, hoy salió el sol. Tal vez a veces sí es suficiente. Lo volvería a hacer. Volvería a instalarme en esta ciudad. Volvería a bailar al ritmo de Depeche Mode. Volvería a sentir que la vida es expansión. Y que nunca sea suficiente. Más, más. Escribir más. Bailar más. Conversar más. Vivir más y más. Definitivamente nací para vivir. Y me encanta que nunca sea suficiente y siempre haya más. Escribo por supuesto un nuevo libro, que quisiera titular: Caos. Porque el caos es el amor a vivir más y que nunca sea suficiente. El caos es también la certeza de que si no te quieren, habrán más. Y más. Y Depeche Mode va a seguir cantando, aunque sea en mi tocadiscos. La esencia del caos es que nunca es suficiente y siempre se puede exagerar más, y más y más. Siempre el exceso. A cada uno su exceso o su planicie. Que nunca sea suficiente, y que nunca se acabe la vida.  

15 de mayo de 2023

14 de mayo de 2023

10 años

Nos conocimos hace diez años. Fue un amor instantáneo. Para mí no se ha modificado ni un centímetro con el tiempo. Me sigues pareciendo perfecto. No entiendo por qué te alejaste. No entiendo por qué se terminó. La incomprensión es total. Observo con perplejidad el destino ingrato que te llevó de mi lado. Fui tan feliz contigo. Veo la lluvia caer en una noche sin luna. Sábado en la noche y estoy con las palabras, que han pasado a ser mis fieles compañeras. La traición es gigante. Teníamos un pacto secreto y tácito. Independiente del tamaño del caos el vínculo permanecía. Lo pasábamos tan bien juntos. Me pregunto qué atraviesa tu espíritu. Me pregunto dónde estás, él que yo conocía tan bien, el que me gustaba tanto. Extraño tu constitución completa, todo lo que te compone, cada pequeño rincón de tu cerebro y de tu cuerpo. La existencia ha sido cruel conmigo. Cambió las reglas del juego en el camino. Cuando ya nos habíamos acostumbrado. Extraño con devoción nuestros rituales. Nuestra manera de ver pasar la vida que era tan serena a pesar del fuego que la animaba. Yo no pensé que el amor podía doler tanto. La muerte no es nada al lado de saber que existes y no estás a mi lado. Es peor. Quizá si estuvieses muerto podría entretenerme buscando consuelo. Renunciaría a todas las certezas por poder volver a sentir lo que se alojaba en mi alma al mirarte. Yo de verdad que no sabía que el amor podía doler tanto. Era una principiante desprevenida. Que marchaba por la existencia con el estandarte de la despreocupación. El pacto será respetado, me parecía evidente. Pero sabemos tan poco. La existencia nos reserva asombro sin detenerse. A veces me pregunto, ¿acabará esta ausencia palpable?, y me imagino que sí. Pero soy una principiante. Voy descubriendo cómo rearmar un puzle desmembrado. La literatura me ha dado herramientas, pero no me dio las suficientes. A pesar de haber visto el fenómeno, me toma por sorpresa, lo que otros escribieron no tiene los contornos de tu falta en mi alma. Es único. Y las palabras tratando de organizarse y entender. Tratando de expresar. Y se quedan tan pequeñas ante el abismo. Cierran los ojos y hacen carne el acontecimiento. Diez años nos tomó dar vuelta el círculo. Ahora camino por fuera y lo que se quedó dentro lo doy por perdido. La existencia era finalmente perder, como dijo Bolaño. Yo sólo quería escribir. Ahora sé que también quería estar contigo para siempre, aunque a veces tuvimos dudas. Espero que haya algo más porque así el oasis me está vedado. Te amo por siempre, Bruno Perrier, y espero que alguna tormenta me lleve pronto a algunas frases que sean definitivas. 

13 de mayo de 2023

El amor como alucinación

Oh mi belleza sígueme, esto acaba de empezar, canta Arthur H, escucha los sonidos de la fiesta, el bajo, la risa, los besos, soy el carnaval, tu idiota, tu fatal, tú eres la caníbal, mi Brasil, mi papaya, entrégame, abandónate, déjalo fluir, déjalo que suba, sin resistirte. Llené la piscina con agua de mar, canta Arthur H, para mi Titanic, mis sardinas, los narvales, las chicas desnudas, oh mi amor la fiesta continúa, los jardines del pabellón, los convierto en bosques primitivos, para que los vecinos de la urbanización, nunca vuelvan a encontrar su casa. El amor a veces es alucinación. Convertir la realidad en bosques primitivos. Para nunca encontrar el camino a casa. Porque este se volvió difuso. El amor a veces es mentirse. En ocasiones es volverse intérprete de las señales erráticas. Inventar señales. Ver cosas ahí donde no hay nada. O ver algo que en realidad es otra cosa. Insistir en que la fiesta continúa, pero los personajes están todos modificados. Trajeron otros libretos. Leerlos con atención. Pero aquí tal vez quiere decir esto otro que no está diciendo. En esta línea hay una sugerencia. En esta actitud. En este párrafo, la atmósfera es la que sueño. El amor es descifrar indicios con tozudez. Porque los vientos cambian. Porque puedes juntar todos los libretos y crear una nueva obra. El amor es modificar la realidad para darle una contextura que fluya. En ocasiones para hacer que continúe algo que debiera acabarse. O para retomar una fiesta que nos dio placer. Con una gran piscina. Con unas abejas que paseaban para tomar agua. Con grandes árboles que albergaban pájaros que picoteaban los troncos para hacer aparecer los insectos. Con erizos que caminaban con paso lento hasta perderse en la noche. Con ciervos que partían al menor movimiento. Las señales son limitadas. Pero nuestro pensamiento mágico en busca de razones las hace calzar con fiestas primitivas en la urbanización salvaje. Somos las bestias que queremos poseer lo que distinguimos en la lejanía. Cuando la época de caza ha terminado. Somos los depredadores que queremos hacer presa nuestro destino. Pero qué es el destino. Vemos signos por todos lados. Les entregamos a veces nuestra voluntad. Caminamos como zombis atraídos por el misterio. Cuando en realidad crear una nueva aventura es posible.  

El amor como caos

Vamos, amor desnutrido, tan sólo dura este año, canta Bon Iver, echa un poco de sal, nunca estuvimos aquí, mirando fijamente el fregadero de sangre y barniz saltado, le digo a mi amor que lo destroce todo, que corte todas las cuerdas y me deje caer, justo en este momento, la exigencia es grande, te dije que fueras paciente, te dije que estuvieras bien, te dije que fueras equilibrada, te dije que fueras amable, por la mañana estaré contigo, pero será de un modo distinto, yo tendré todos los boletos, y tú tendrás todas las multas. Vamos, amor desnutrido, qué pasó aquí, canta Iver, chupa la esperanza en sostenes ligeros, la carga esquiva está llena, tan lenta en la partida, y ahora todo tu amor desperdiciado, y entonces, quién diablos era yo, ahora me quiebro en las brechas, y al final de todas tus líneas, quién te amará, quién va a luchar, quién se quedará atrás. El amor tiene la consistencia de la existencia: es caótico. Tiene la consistencia de la creación. No hay tranquilidad en sus confines. No hay reposo posible. Conviven en él el sol que enceguece y la lluvia torrencial. Es frágil como la creación. Estábamos tan conectados que cualquier modificación nos inquietaba. Por qué está hoy arriba, por qué está hoy abajo. Percibíamos la sutileza más tenue. Por qué esta distancia. Por qué esta cercanía. Había demasiadas cosas en juego. Nos importaba demasiado. Le teníamos miedo a las debacles. Sentíamos inseguridad de que el amor fuera a disminuir. Luego lo dejamos desnutrirse. Quizá estábamos cansados. De velar por la sanidad del caos. O del caos mismo. Pero del caos no se escapa. Ahora lo sé. Él también lo sabe. Aunque a ratos se escude en superficialidades. Existen los estados momentáneos del espíritu. Que lo cubren todo. Déjame caer tranquila. Déjame observar la lluvia. Si lo que teníamos no te basta no lo ensucies desapareciendo detrás de simulacros. Detrás de excusas falaces. Dímelo: el caos me llevó demasiado lejos. O: he decidido rendirme ante la exigencia. Pero eras algo y luego nada. Soy la testigo de tus vaivenes. Soy la testigo de mis vaivenes. Soy la depositaria de tus modificaciones. Están tatuadas en mi piel. El caos es pacto secreto y tú lo rompiste. ¿Fue todo una mentira? ¿De qué estás compuesto? ¿Cuál es la coherencia interna que te empuja? Yo me deleitaba observándola porque contenía pasión. En qué nos convertimos. En caos a la deriva. Yo sé que lo sabes, no se puede escapar del caos.  

El amor como duda

No tengo a quien rezarle pidiendo luz, canta Jorge Drexler, ando tanteando el espacio a ciegas, no me malinterpreten, no estoy quejándome, soy jardinero de mis dilemas, no tengo a quien culpar que no sea yo, con mi reguero de cabos sueltos, no me malinterpreten, lo llevo bien, o por lo menos hago el intento. Amar nos reenvía a una condición muy primaria de desprotección. Amar es fragilidad. Nos instala frente a frente a todos nuestros fantasmas. Los más desconocidos y los que sabemos que nos acompañan. Amar es la incertidumbre absoluta. Un encuentro condicional. Nada está asegurado. Amar nos pone a prueba de manera exigente. Se instalan un sinfín de preguntas. Junto con ellas la avalancha de dudas que significa existir. ¿Volverá a quererme? ¿Podremos sortear los obstáculos que nos lanza el presente? ¿Cuál es la sustancia de este vínculo? ¿Es místico? ¿Es resistencia? ¿Es responsabilidad? ¿Es exceso? Amar es lo más vertiginoso que hay. Y yo lo que quiero es el calor de sus brazos. Lo que quiero es esa mirada donde antes podía reconocer esa chispa que me anunciaba el milagro. Lo que quiero es esos momentos de compartir esencia. Quiero el agua cristalina y su sonrisa. Sus carcajadas como cascada. Sus actitudes de niño irresponsable que demuestran que me quiere. Su humor agudo y negro. Su gusto por la conversación y la música. ¿Dónde queda la persona que amamos? ¿Sigue estando dentro de ella misma aunque el presente nos entregue otro reflejo? ¿Se queda esperando el próximo encuentro para ponerse en movimiento? Amar bien es muy riguroso. ¿Cuando dejan de amarnos en apariencia, es porque no estuvimos a la altura o porque fuimos rebeldes y eso impuso esfuerzo adicional? ¿Por qué a veces estamos preparados para ese esfuerzo añadido y a veces los pequeños terremotos nos dejan inermes? Las dudas conviven con los anhelos. Con la sensación nítida de que hay algo que quieres rescatar de la tormenta. La sensación diáfana de que la necesidad de su presencia en tu tiempo es algo que permanece sin alteraciones aunque el tornado lo oculte a ratos. Qué pasa cuando quieres que él también sienta esa necesidad. Pero el amor es dudas y la falta total de control. Qué pasa cuando amas a un individuo poseído por las dudas igual que tú misma. Qué pasa cuando dices prefiero ese vértigo que la planicie. Prefiero esa conciencia de la fragilidad que su falta estéril. ¿De dónde nace la creación? ¿De todos los estados posibles? ¿De todos los sentimientos a la intemperie? ¿Me dará el tiempo una tregua? El amor es duda pero su sustancia es certeza. Te quiero en mi tiempo. Posees mi espacio porque lleva tu nombre.  Te pertenecen los segundos que veo pasar y las palabras que intentan ser algo dentro de ellos. Cada segundo está habitado por el color de tus ojos y la magia de tu abrazo. 

12 de mayo de 2023

El amor como exceso

La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes, canta Silvio Rodríguez, los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar. ¿Qué sigue vivo?, se pregunta Christine and the Queens, ¿es este impulso demencial?, ¿puede alguien llevarme de paseo?, conozco tus nombres, conozco tus sonrisas, tus apetitos, tus emociones, quiero conocer a alguien como tú, una estrella que llora por la noche, una estrella que ama cada día de su vida, hazme sentir, mis sentimientos son reales, mi búsqueda del amor es tan real. Sólo sirve el amor si desborda. El amor tibio es como una cascada que no llega a tierra: algo inútil. Como una luna bien redonda tras las nubes: no se ve para nada. El amor siempre es más grande que él mismo. Se sorprende ante su ilimitación. Intenta entrar completo en la habitación, pero termina asomándose por las ventanas. No en vano existen los barcos con luces de colores. El amor se anuncia, brilla, cautiva. Queremos subirnos porque el amor es viaje. Es aventura mortal. Es precipicio y descenso. Llega tan alto que derrite las alas, luego el viaje es al descubierto. Amar es como no tener piel. Nada que te resguarde de las brasas ardientes. El mundo es pequeño para el amor. Las fronteras son irrisorias. Yo amo como si existiera una sola persona en el universo. Te daré hasta el último átomo de mi cuerpo o nada. La persona es una montaña nevada de una belleza inusitada. Una playa extensísima que se pierde en el horizonte. El océano completo y sus mareas. Quiero entregar mi vida antes de que sea demasiado tarde y los suspiros se espacien hasta desaparecer. No quiero ser un simulacro. No quiero ser migajas. Quiero que entiendas la naturaleza de mi manera de amar. Toma la forma de una bestia que florece. Puedes no tomarlo pero acecha. Extrae de tu alma la sustancia. La imitación del paraíso. El sentido de alojar en esta tierra fértil. El motivo de la creación sin demarcaciones. Mi amor excesivo se encuentra con tu alma ilimitada. 

11 de mayo de 2023

El amor como resistencia

Miguel Bosé cantaba hace tiempo, si tú no vuelves, se secarán todos los mares, y esperaré sin ti, tapiado al fondo de algún recuerdo, mi voluntad se hará pequeña, me quedaré aquí, junto a mi perro espiando horizontes, no quedarán más que desiertos, y escucharé por si algún latido le queda a esta tierra, que era tan serena cuando me querías, había un perfume fresco que yo respiraba, era tan bonita, era así de grande, y no tenía fin. Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía, dice Bosé, que te cuente cómo estoy y sepas lo que hay, dime amor, estoy aquí, ¿no ves?, si no vuelves no habrá vida, no sé lo que haré, si tú no vuelves, no habrá esperanza ni habrá nada, caminaré sin ti, con mi tristeza bebiendo lluvia. Cuando una relación acaba se instala el llamado a: dar vuelta la hoja. Un llamado inmediato, independiente de cuánto duró la relación. No es necesario escuchar ese llamado. Cuál es el problema de decir que nos gustaría que alguien vuelva. Cuando una relación ha sido buena se puede anhelar su continuación. El amor es también resistencia. A ese llamado a dejar de lado lo que fue bueno, en aras de alguna otra cosa. Pero se requiere tiempo. Cuando el amor ha sido sincero, permanece. Se requiere reflexión para entender las causas de una relación que entra en crisis. Identificar nuestra parte de la responsabilidad. Repasar esa sensación de lo ilimitado. Las razones de por qué comenzó, porqué duró en el tiempo, por qué podría continuar. Cuando la dicha ha sido grande se requieren muchos crepúsculos para aceptar una ausencia. Amar también es resistir al llamado de borrar algo que vale la pena instalando algo encima que sólo tiene la consistencia de un alivio momentáneo. Cuando el amor ha sido grande, queda. Hay un llamado a hacer como que la persona ya no está en vida. Habita otros horizontes como si se hubiese eliminado del planeta tierra. Pero no. La muerte no es lo mismo. La muerte es definitiva. El amor cuando es grande siempre guarda en su regazo una esperanza. Cree en su existencia profunda. Confía en que la entrega era sincera. Una promesa hecha a conciencia es algo importante. Cuál es el problema de decir que la ausencia duele. Que hubo la dicha y luego la ausencia. Decir, no lo veía tan claramente y ahora lo sé. Decir, la dicha fue buena. El amor puede sobrevivir aunque la otra persona quiera ocultarlo. Aunque la aventura dé vértigo. El amor resiste. El amor, al igual que la muerte, es definitivo. 

8 de mayo de 2023

El amor como mística

Madonna, que sabe del amor y de los aspectos importantes de existir, escribió hace mucho tiempo, el amor es como una oración: like a prayer. La vida es un misterio, canta Madonna, todos estamos solos, te escucho decir mi nombre, y me siento como en casa, estoy de rodillas, quiero llevarte hacia allá, en la medianoche, puedo sentir tu poder, como una oración, sabes que te llevaré hasta allá, oigo tu voz, es como un ángel suspirando, no tengo otra opción, oigo tu voz, se siente como volar, cierro los ojos, oh dios mío, creo que me estoy cayendo fuera del cielo, ayúdame firmamento, ahora estoy bailando, es como un sueño, sin fin y sin principio, estás aquí conmigo, deja que el coro cante. Eres inspiración para mí, canta Madonna, un misterio, como un sueño, no eres lo que pareces, como una oración, tu voz puede llevarme hasta allá, como una oración. Una característica del caos es negar el consuelo fácil: el amor es mística. Es contenido esencial. Se rebela ante la mediocridad circundante. Que me perdone el amor por aquellas veces que no le di la importancia que merecía. Quiero ser una persona mejor. No quiero herir a las personas cuando caen las hojas, cuando el caos toma proporciones colosales y la vida parece un teatro absurdo, cuando quiero en realidad liberarme de mí misma y del sinsentido penetrante de existir. El costo es muy alto después. Así perdí a las dos personas que más he querido en mi vida. No quiero ser una repetición absurda, una persona que destruye la belleza, que la cambia por banalidad debido a su espíritu nublado por las circunstancias. Quiero ver a la persona que tengo enfrente. Perdón. Quiero que el amor sea oración. Devoción. Quiero aferrarme a esos rezos cuando los terremotos acechan. Quiero aferrarme a tu figura, a tu perfección, a tu belleza. No quiero que las tormentas me lleven lejos. Perdón. El amor es mi espiritualidad. La posibilidad de dejar de ser uno mismo ante la visión del milagro. La existencia es un misterio y el amor es sagrado. No quiero traicionar al amor. Perdón. Soy responsable de las partidas que me han destruido. Quiero volver desde las cenizas, resucitar. Quiero ser distinta. Quiero que la creación tome la forma del amor místico. Tal vez nunca pueda perdonarme a mí misma. Tal vez el amor me perdone. Su esencia es bondad. 


7 de mayo de 2023

El amor como responsabilidad

Dua Lipa canta, ¿el desamor me cambió?, tal vez, pero mira donde terminé, ya estoy bien, tan lejos ya, da miedo, no estoy donde me dejaste en absoluto, así es que, si no quieres verme bailando con alguien, si quieres creer que cualquier cosa podría detenerme: No aparezcas, no salgas, no empieces a preocuparte por mí ahora, parte, ya sabes cómo. ¿No eres tú quien intentó lastimarme con la palabra adiós?, se pregunta Lipa, aunque tomó algún tiempo sobrevivirte, estoy mejor del otro lado, no empieces ahora, desaparece, ya sabes cómo. Es imposible que el desamor no nos cambie. Finalmente, hubo promesas hechas. Hubo mucho esfuerzo entregado a un cierto vínculo. Siento que estos temas se abordan con una liviandad impresionante, acorde a estos tiempos tantas veces superficiales. Pero las personas siguen siendo iguales, a pesar de que todo vaya rápido y sin profundidad. Un vínculo quebrado voluntariamente duele como la peor traición. No podemos salir ilesos. Entendámonos, no digo que deba mantenerse un lazo a cualquier precio, independiente de cuales sean las circunstancias. Desde luego, no. Pero debe haber responsabilidad. Por lo que está ocurriendo enfrente. Luego de muchos años en este circo y varias rupturas encima, causadas o sufridas, puedo decir sin miedo: no sé de dónde aprendimos, pero el nivel de irresponsabilidad es como si nos enfrentáramos al tema como niños pequeños. Y todos tranquilos, impasibles, como si fuese normal. Así es el amor, se dice, así es la vida, así son las relaciones. No. No son así. Hemos elegido enfrentar estos temas como estúpidos desconsiderados. Como si fuese igual que cambiarse la camiseta. Te lanzo al río y arréglatelas. Evidentemente si hay violencia o abuso en cualquier grado, lo que hay que hacer es salir corriendo y perderse muy lejos. Pero estoy hablando de relaciones con el mínimo de reciprocidad necesaria, relaciones en que las partes han actuado a conciencia. Shakira hace una canción sobre la ruptura con su ex y emplea un tono sarcástico y todos se le van encima. Pero si tiene toda la razón, está exigiendo la mínima responsabilidad. Abordamos el tema como si fuera un juego estúpido. El amor es lo más serio que hay. Qué habría que tomar más en serio que esto. Tomamos con seriedad el trabajo, en cambio el amor, como si fuera un pasatiempo idiota, irrelevante. El nivel de mediocridad es impresionante. Y más encima lo alabamos, como si fuera divertido tomarse las cosas serias de manera estúpida. Vamos por la existencia destruyendo a las personas y ahí que cada uno vea cómo se las arregla. Ninguna conciencia de grupo, todo desechable y fácil, dejo a este o a esta y habrá otros, otras. No. Si no es un juego el asunto. Creo que hay que empezar a exigir responsabilidad por nuestras acciones en el amor. Por las personas que desaparecen sin decir palabra, por las personas que cortan vínculos de cierta data sin hacerse cargo de nada, por el hecho de cambiar una persona por otra sin esperar un cierto plazo o sin ver quien está al frente y sus sentimientos. En esta realidad de sentimientos mutilados, habría que recuperarlos. En este presente de emociones truncadas, habría que ponerlas de relieve. Si tú no tienes sentimientos o emociones, no quiere decir que otras personas no los tengan. Todo el mundo sigue adelante, en la indiferencia, diciendo, qué bien no me tocó a mí, pero rogando en secreto por no ser el o la siguiente afectada. El tema llega tarde o temprano, habría que empezar a exigir responsabilidad para que el amor tenga la dignidad que merece. Está relegado a última categoría, y los resultados ya se ven, cientos y cientos de personas con terror al abandono, entristecidos, con una rabia sideral, y luego, al expresar estas cosas: por qué está reaccionando así, qué exagerada, qué exagerado, controla tu ira, controla tus palabras, quédate calladita o calladito, mastícatelo todo y trágatelo bien, que no se vaya a notar. Claro que no, así no se van a hacer las cosas. No más. Relegaste el amor a la última categoría, ahora asume. Abre bien los oídos y escucha lo que tienen que decirte. Si seguimos actuando como imbéciles permitimos que esta manera de hacer las cosas se perpetúe. En el primer plano tenemos que poner a las emociones y a los sentimientos. Si miramos bien, cientos de problemas vienen de la inseguridad de quienes no se sienten amados, o se sienten traicionados, o abandonados o heridos. Es lo más serio que hay. Habría que crear manuales, propuestas, darle al amor su lugar principal. No más vínculos mediocres ni acciones desconsideradas sin ningún tipo de responsabilidad. Antes se herían los sentimientos de las personas en el silencio, y ahora veo como más y más personas van compartiendo sus experiencias de manera pública. Me parece un avance excelente. Fuiste una mierda: ahora escucha cómo se sintió. Si estás viendo a alguien y tus razones son “porque tengo necesidades”, quizá sea bueno evaluar si son suficientes o qué opina la otra persona de tal afirmación. Responsabilidad en relación a los sentimientos y emociones. El amor en la proa de todos los barcos.

5 de mayo de 2023

Cassandre

NUEVO LIBRO

Andrea Balart
Cassandre


Índice

Prefacio; 
Partir;
Partir II;
Los que quedamos;
Partir III;
Maldita;
Caos;
Caos II;
Caos III;
Partir IV;
La encomienda;
Soledad;
Soledad II;
Soledad III;
Soledad IV;
El tenedor;
Mapas;
Ley;
Pájaros;
A mis hijos elegidos;
La familia feminista; 
Al pie de la montaña;  
Viaje;
14 de febrero;
Violencia; 
Deseo; 
Deseo II;
Deseo III;
Deseo IV;
La peineta;
Chasser l'impatience de te voir;
Je te désire;
Mélisande;
Reinventar el romanticismo;
El ancla;
Felipe;
Mamá;
Mousse de crabe;
El mundo de la fantasía;
Drama;
Sin forma;
La amenaza;
El loco;
Carnet de baile;
El espía;
Empatía;
Cheerleader;
Presentación Simone ;
Simone Manifesto;
Manifiesto 8M;
Nos tienen miedo porque no tenemos miedo;
Orgasmo;
Clítoris;
Le reste est subterfuge;

Fin Cassandre

Segunda parte
Versiones en francés e inglés de algunos textos, publicados en la revista © Simone.

Empathie;
Empathy; 
Présentation Simone;
Presentation Simone;
Simone Manifesto;
Simone Manifesto;
Manifeste 8M;
Manifesto M8;
Ils ont peur de nous parce que nous n'avons pas peur;
They are afraid of us because we are not afraid;
Cheerleader;
Cheerleader;
Orgasme;
Orgasm;
Clitoris;
Clitoris.



4 de mayo de 2023

Le reste est subterfuge

La honestidad consiste en saber mantenerse en ese borde vertiginoso, y lo demás es subterfugio, escribió Albert Camus. Yo me pregunto de dónde vienen las ansias de estabilidad. ¿Del vacío? ¿Del cansancio? ¿De la soledad? Si todo va a acabarse y se quiere llegar a algún lado hay que exponerse. Soy el animal que habita en la profundidad, canta Camila Vaccaro, navegar, sin miedo, voy pariendo deseos, soy fuego, y el abismo a mis pies estalla y se expande. Y del caos nace un nuevo tipo de fuerza, escribió Doris Lessing. Para qué vivir. ¿Para ver las estaciones pasar como un barco que vemos perderse, que luego vuelve para darnos en la cabeza como un recordatorio de algo que no podemos identificar? Que se acabe hoy, lo que empecé en otras vidas, canta Camila Vaccaro, la vida, un mapa atrasado, es la justicia un invento y no lo creemos buscando razón, para convivir con lo incierto, la rabia que rasca el espanto, el terror. La justicia no nace de la estabilidad. Hay ciertos pájaros que sólo viven en alta mar. Agua todo alrededor. Desde el momento en que se le reconoce, escribe Camus, el absurdo se convierte en una pasión, en la más desgarradora de todas, pero toda la cuestión consiste en saber si uno puede vivir con sus pasiones, en saber si podemos aceptar su ley profunda que es la de quemar el corazón que al mismo tiempo ellas exaltan. Nunca olvidar tal vez que el resto es subterfugio. Las experiencias evocadas han nacido en el desierto que no hay que abandonar, escribe Camus, por lo menos hay que saber hasta dónde han llegado, en ese punto de su esfuerzo el hombre se halla ante lo irracional, siente en sí mismo su deseo de dicha y de razón, lo absurdo nace de esta confrontación entre el llamado humano y el silencio irrazonable del mundo, esto es lo que no hay que olvidar. Ser el animal que habita en la profundidad. Hubo momentos en que quise capitular. Fragmentos, fragmentos, y el cuadro de la belleza completa. Por eso seguí. Por la convicción de que había algo más. Observemos el presente, sin máscaras. No somos nada sin historias, se advierte al comienzo de la película El prodigio. Quizá sea más radical, y sólo somos historias. La estabilidad es el desierto de las historias. Se pierden en la arena. Tengo una urgencia inaudita por vivir y escribir. Por desenterrar las historias, construirlas. Te seguiré hasta el fin del mundo, musicaliza Leoš Janáček en la ópera Katia Kabanova, y sin peligro no hay placer. Las óperas remiten a esta verdad esencial, la pasión es lo crucial y el resto es subterfugio. Para qué vivir. ¿Para ver las hojas caer hasta que sea demasiado tarde? Si he de vivir que sea en ese borde vertiginoso que es la literatura. Personificar el caos de manera definitiva, pulverizar los subterfugios. ¡Afuera! ¡Afuera! ¡Afuera!

Prefacio

Los textos que componen este libro fueron escritos entre fines de enero y principios de mayo de 2023, en mi casa de Lyon, Francia. Mirando el río. Con un cisne anidando al lado. Los árboles poblándose nuevamente de hojas, más rápido de lo que podría pensarse. El tiempo pasa veloz, finalmente. Son textos sobre aspectos de nuestra fragilidad. Sobre la soledad, la muerte, el caos. Del amor no estoy segura, para nada. No lo busco, sólo lo observo. Busco el amor de una manera significativa, canta Christine & The Queens, así es que nunca dejo ir. Yo busco dejando de buscar. Observo, así como veo pasar a las personas por el camino a la orilla del río, a la altura del agua. Pasan junto a mi cisne. Tenemos un lazo ya. Él no lo sabe, pero yo estoy atenta desde aquí, estoy con él. Vigilo a los perros sin correa, a las personas descuidadas. Ha sido una experiencia compartir con él su espera. Admiro su paciencia, su atención al peligro. Cómo se organiza con su pareja. La manera cómo el nido ha ido creciendo. Sus rutinas. En secreto ensalzo su perseverancia. La actitud de escribir un libro es exactamente igual a la de ese cisne sentado en medio de ese conjunto de juncos. Encima de esos huevos que cargan pequeños pájaros de un color café-grisáceo que un día quizá surjan para planear sobre el agua, hasta perder todo atisbo de gris y convertirse en un blanco brillante como la nieve. Él no sabe de qué se tratan los libros, pero sabe que no puede moverse de ahí hasta que sea el momento. El gesto es el mismo. No parece, pero es la esencia del caos. La noción que desde la nada surge algo. Aunque no podamos saber exactamente qué en el momento que estamos en el nido tomando firme la pluma. No por nada se escribe con una pluma, como la que tiene el cisne en sus alas. Escribir es la posibilidad de transformar la soledad, la muerte, el caos, en alas. Sin saber bien para qué sirven, pero sabiendo que el sentido de todo está en esos trazos. Los duelos de un escritor se llevan a cabo escribiendo. Transformar la rabia de cada partida en literatura, es el mecanismo de duelo de un escritor. Los duelos los estamos haciendo siempre. Cuando la creación no tomó tal vez la forma que esperábamos. Cuando no nos quisieron con la intensidad que soñábamos. Cuando la presencia física de alguien se convirtió en recuerdo y estrella que guía. Se convirtió en tiempo para sentir esa ausencia y agradecer lo que no se llevó y quedó en nosotros como fragmentos que nos componen y nos permiten redactar todas esas cartas de amor que estaban en nosotros sin que nos diéramos cuenta. Sin saber la dimensión de esos conjuntos de fragmentos, y caer en cuenta en el silencio que lo poblaban todo. Que esos fragmentos son tan esenciales que esa persona es casi como si estuviese aún, vive en ti. Se manifiesta de tantas formas. Te das cuenta que finalmente eran como casi una misma cosa. Por eso es tan mágico. Porque la coincidencia es impresionante, en la manera de ver y de enfrentar la vida. Y te das cuenta que tenía sentido porque finalmente lo que sucede es que neutralizan la fragilidad, porque entonces ya no existe la soledad y la muerte. Ni siquiera el caos. Este había dejado de ser tal. Todo encontraba su lugar, su explicación, su razón de ser. Porque hacía que no existiera realmente la soledad, ponía en jaque su posibilidad. El hecho de encontrar un alma gemela es burlar la fragilidad, y convertirla en fuerza y en pasión creadora. Lo que nos salva es saber que hay alguien ahí afuera que entiende exactamente ese fuego que te habita que todo lo asola. Es saber que puedes ahogarte cuántas veces sea necesario, y que cada vez habrá un motivo que es superior a la inmersión misma, y la sobrepasa, creando algo, desde ese caos, tal vez infértil en apariencia. Por otra parte, es interesante el hecho de descubrir, que algunos fragmentos de esa persona están en otras personas que vas encontrándote, conociendo, aunque ellos mismos no lo hayan conocido, algo de ciertas personalidades, miradas, intenciones, intuiciones, están habitadas por un fragmento exacto, es sutil pero muy fascinante de ver. Nuestros fragmentos están repartidos por muchas personas, en apariencia quizá lejanas pero casi idénticos al fin de cuentas. Sólo que la combinación de fragmentos hace la unicidad. Pero yo puedo verlo espiritualmente en ciertas miradas, no sé si siempre estuvo ahí o llegó con posterioridad, pero por alguna razón aparecen ciertos ojos, cierta sonrisa, cierta manera de reír, que nos transporta metafísicamente a esa otra persona, como si se hubiese alojado ahí ese fragmento al partir. Entonces he caído en cuenta de la disolución de ciertas barreras que antes veía como reales. Como si ese estado de caos significara un gran tornado donde todo está confundido y desde donde todo nace, y toda esa organización en la que hemos gastado tanto tiempo forma parte del absurdo, es falsa. Vivimos en una organización de las cosas muy extraña, muy artificial en tantos aspectos, muy forzada. La experiencia de la muerte es definitiva. También la de la soledad y su carácter finalmente ficticio. Quizá por eso lo más potente son las experiencias, porque dejan al descubierto esa conexión, nublada a ratos por un entramado pesadísimo con el que cargamos y en tantas cosas es, si lo miramos bien, patético y fútil, apócrifo finalmente, creado a la fuerza e integrado a contrapelo. Hace unos días, una persona me comentó que, ante la pregunta a su padre, cuando era pequeño, de por qué había tantas personas nocivas, él le había contestado, hay muchas más personas amables, sólo que no figuran como los otros, por eso crees que son más, pero son una pequeña minoría. Para sostener el entramado, se da mucha importancia en lo visible, a lo torcido. Lo cual en muchos casos está muy bien. Pero siempre hay que mirar el plano completo. Por cada persona que destruye hay un cisne anidando que da amor y crea varios pequeños cisnes, o un escritor creando varios pequeños libros. El conjunto de todos esos gestos y fragmentos componen la Gran Obra: la creación en su estado puro, en su estado de caos. Donde estamos todos. La belleza son todas esas grandes obras que resisten al entramado y hablan en el nombre del amor. De la generosidad total. Para mí, al final, escribir, es algo místico, vivir en estado puro, en estado de caos, obviando el entramado, burlándose de él, de su falsedad, de su apariencia y simulación. Al final el entramado es un seductor barato, que obviando su seducción inmediata, dejándolo de lado derechamente, tiene cosas interesantes, pero hay que cansarse un poco para poder encontrarlas. Como pequeños fragmentos de un tesoro, esparcidos por todas partes. Para mí escribir es adentrarse en la aventura para ir identificando esos tesoros. Estar vivo es un placer. Un gozo, una oportunidad. Lo que nunca he dejado de intentar hacer es mirar a cada persona a los ojos. Ver aunque sea un pequeñísimo fragmento de su alma. Ese fragmento que me asombra, o me es familiar, o me hacer reír, o me emociona, ese fragmento que me hace ir más allá, y romper las barreras, cuando no son tales, que es casi todas las veces. Si todo acaba, estoy tranquila, porque sé que aprendí a amar. Y sé que la justicia es una noción real, y tiene la forma de la belleza. Su base es la libertad, que es lo que Aldo me enseñó, y por eso son para él estas palabras. Que fueron escritas desde el fuego y desde el caos, que es donde él vivía, y desde donde murió. La fertilidad total. Pequeños cisnes, que luego serán grandes, y un día se disolverán en la inmensidad, donde estamos todos. Estos textos son una recopilación de sus fragmentos, que componen el plano de la belleza completa.    

3 de mayo de 2023

El espía

Tenía unos mecanismos muy sofisticados, parecía que había sido entrenado en algún lado. Como si formara parte de un servicio secreto. Me entregaba las instrucciones. Cuando pueda hablarte te voy a mandar un sol, decía, y luego, cuando ya no puedo hablar más, una luna. Como eso que uno puede poner en un hotel para que nadie toque tu puerta a una cierta hora. Quizá estuve de acuerdo porque me parecía como un juego. Pero no era tan divertido. A veces no respondía en todo el fin de semana. Cuando llegué al aeropuerto me mandaron a un hotel en cuarentena hasta que mi examen saliera negativo. Por descontado, como era del servicio secreto, logró entrar al hotel y llegar a mi habitación, burlando a las personas en la puerta. Llegó con una botella de whisky y un sistema para poder bailar, que consistía en audífonos y un computador, como una fiesta en un departamento donde no hay autorización para hacer ruido. Sólo le faltaron las pequeñas luces para colgar por las paredes. A pesar de sus métodos excéntricos, me divertían sus iniciativas. Me invitaba a bailar a su casa, conversábamos tomando whisky, era todo un escenario fantástico, lo pasábamos muy bien. Pero sólo podíamos estar en su casa, porque como era del servicio secreto no podía ser visto. Al menos, no conmigo. Las veladas terminaban al amanecer, sin excepción, y en su cama, indudablemente. No sé si su calidad de espía le permitía tal cercanía. En las mañanas preparaba un café muy rico y a veces pan con huevo revuelto, a esa hora todo era siempre muy borroso y nunca estaba segura si el servicio secreto iba a permitirle otra velada, no daba información por adelantado, sólo compartía algunas investigaciones, era muy reservado, supongo que su trabajo no le permitía extenderse sobre ciertos asuntos. El viaje de vuelta en el auto se sentía siempre como si me hubiesen dado un mazazo en la cabeza, era la noción cierta de la imposibilidad de asir la vida por el cuello, o por la cintura, o por alguna otra parte del cuerpo, en el caso de tener un cuerpo la vida. ¿Dónde estoy?, me decía a mí misma, qué son estas veladas fuera del tiempo, cuál es la consistencia de la noche, qué significan los signos que entrega el azar, cuál es el ritmo de los compases que están fuera de la realidad, al final, yo estaba incorporada a su existencia de espía, había algo real y algo falso en aquellas reuniones. Yo que venía de la muerte, me devolvieron a la vida, pero al mismo tiempo, lidiar con un espía no era fácil, había muchas interrogantes, temas no resueltos, cabos sin atar, confusiones, como estar en una pieza llena de humo y copas que se entrechocan, música envolvente y definitiva pero directo al precipicio. Un par de veces, para celebrar su cumpleaños y otros eventos, nos expusimos a la luz, no sé por qué a veces estaba permitido, me llevó a un lugar a bailar, en el suelo cuadrados que cambiaban de color, barras como de pole dance, como un ambiente disco de otra época, le hablaba a desconocidos y desconocidas, no sé si les daba mensajes en clave, todo era misterio, yo lo observaba y me divertía, me recordaba otras épocas lejanas, cuando todavía no era un espía, el tiempo tiene la capacidad de unirnos en lazos que ya no podemos separar. En otra ocasión me llevó a un gran parque, nos sentamos en el césped a hablar de qué ocurría con su servicio secreto y de cuál era la forma del presente, que no era en realidad ninguna, era un presente sin forma, una sola masa de colores y de sombras negras, nombres ininteligibles, una presencia-ausencia como la mayor paradoja, algo muy difuso, que a ratos te ahogaba y a ratos te daba la idea de que volver a vivir era posible. Como era de esperarse, dada su calidad de espía, la historia terminó muy mal. Teñida de una irrealidad que daba miedo, el baile y el whisky parecía un sueño, a veces apasionado y etéreo, y a veces oscuro como la noche más oscura. Caí en cuenta que su trabajo no tenía nada de divertido. Arriesgaba su vida y su integridad en cada vuelta. No sé si él era realmente consciente. Había algo muy vertiginoso en su encuentro, extremadamente polar, como si fuera a revelarse el sentido de la existencia como algo fugaz y profundo, y luego como algo sin ningún sentido y de un absurdo galopante. Por supuesto quedé a la intemperie luego de tales veladas oníricas y corrosivas, no había forma de salir indemne. Quedé sumida en una perplejidad muy extraña, sin saber si echar a correr lo más rápido posible y olvidarlo todo o intentar comprender algo. Resolví que la vida de espía era demasiado misteriosa para intentar entender algo, opté por invitarlo a tomar una distancia indefinida. Meses después sucedió lo inesperado, su extensión y némesis fue derribado mientras piloteaba un avión. El círculo invencible se cerraba. ¿Qué sería ahora de nosotros? Sabía que por su trabajo su existencia también estaba en riesgo. Me quedé observando el reflejo de la luna en el agua, noche tras noche en el viento cálido. Tomé la radio y apretando el botón, hice llegar mi voz desde mi desierto al suyo, y le pedí: no partas tú, por favor. 

Carnet de baile

Como sucedía en otros tiempos, anotamos con ilusión nuestro nombre en el carnet de baile, con el anhelo de que algo comience. Luego, si tenemos dudas en relación a cómo enfrentar una relación amorosa, podemos recurrir al siguiente diálogo. Gina Lollobrigida le dice a Rock Hudson en Come September, no tengo que hacer sentido, soy italiana, y luego le habla en italiano, a lo que él contesta, habla inglés que no te entiendo, y ella dice, ah, eso es otra cosa, si me quisieras habrías aprendido mi idioma, pero no, yo tuve que hacerlo, por primera vez, dice, empiezo a pensar, ¿qué estoy haciendo aquí? Hudson responde, Lisa, créeme, ninguna relación amorosa puede sobrevivir si alguna de las partes empieza a pensar, esa es la belleza de nuestra relación, sin pensar, sin presiones, sin preguntas. Gina Lollobrigida contesta, es hora de que alguien haga algunas preguntas, eres un hipócrita, tú hiciste todas las reglas y yo las sigo, ahora sé lo que piensas de mí, bien, el juego ha terminado, Robert, no quiero jugar más. Fin del fragmento. Podemos sacar en claro que no hay que empezar a pensar si queremos que la relación sobreviva, y en segundo lugar, que hay que participar en la creación de las reglas, para tener ganas de jugar. Si es que estamos de acuerdo con Rock Hudson y Gina Lollobrigida. Si no estamos de acuerdo, podemos empezar a pensar, y no participar en la creación de las reglas, o podemos estar de acuerdo con uno y no con el otro. Hay más opciones igual. Podemos no anotar nuestro nombre en ningún carnet de baile, como Rihanna, cuando le preguntan qué es lo que busca en un hombre ahora, decir, I'm not looking for a man, let's start there: no estoy buscando un hombre, empecemos por eso. Lo que nos libera en cuanto a las dudas en consideración a cómo enfrentar una relación amorosa. Hay un concepto bastante extraño que se usa cuando una persona se encuentra en el período posterior a una relación que se acabó: rehacer la vida. Se instala ese tema, ¿cuándo vas a rehacer tu vida? Lo que implica que ese período es como una especie de entreacto que se acaba luego cuando se retoma la obra, que sólo se desarrolla cuando hay una relación estable, en caso contrario no hay vida, la persona está entonces muerta. No hay tal entreacto, la vida se está llevando a cabo todo el tiempo, la vida se hace en condiciones variadas. No hay la vida y la no-vida. Está no más la vida, con distintas variantes, circunstancias y elecciones. Yo estoy encantada de la vida, haciendo la mía. La libertad literaria no tiene precio. Un carnet de baile lleno de citas y personajes. Pensar, pensar, hacer preguntas, crear las reglas del juego. Y observar, soñar y alcanzar, no lo olviden, todos los barcos con luces de colores. Esa es quizá la receta, mantenerse cerca de la pasión y lejos de la mediocridad. Un carnet de baile lleno de cartas de amor.