31 de octubre de 2022

La ópera

Soy rap con apariencia de ópera. Un corazón con beats y fuego en una apariencia de danzas etéreas en el aire. Soy ópera con apariencia de rap. La ópera es la descripción exacta de mi vida. No hay medias tintas. Me desgarro de amor. Me arrastro por el suelo de tanta pasión que me invade. ¡Levántate, cantor mío!, ¡coge tu arpa!, ¡ensalza el amor, pues tuya fue su más alta recompensa!, dice Venus en la pluma de Wagner. ¿Quién no conoce esa fuente?, dice Tanhäuser, ¡escucha, voy a ensalzar en voz alta su virtud!, pero no puedo acercarme al manantial sin sentir un ardiente anhelo, tengo que refrescar el ardor de mi sed, confiado acerco mis labios al manantial: a sorbos bebo las delicias, en las que nunca se mezcla titubeo ninguno: pues es una fuente que no puede secarse, igual que tampoco se extinguen nunca mis deseos, y así, para que mi anhelo arda eternamente, eternamente me reconforto en ese manantial: ¡así es como yo conozco la esencia más verdadera del amor! Desgarro, desgarro, eso es mi corazón. Me desintegro, igual que esa voz lírica que surge de las profundidades, de las tinieblas. Mi corazón no conoce la calma, soy los cantores en el escenario, fundidos en su deseo, soy un canto que incluye todos los sentimientos posibles. Soy la obertura de Tanhäuser, timbales, miles de violines, trompetas, trombones, clarinetes, platillos. Así es existir, errar por las calles sintiendo eso en el corazón a cada momento, caer sin más, extinguirse por la exaltación que quema. Un día yo descubrí la ópera, y pensé: esta es mi vida. Está ahí ejemplificada excelentemente. Todo adquirió sentido. Por qué existir a medias si puede uno consumirse hasta desaparecer. Por qué caminar a paso lento si se puede volar por el aire cantando una aria hasta destrozarlo todo. Es tan intenso que duele. Un arrebato penetra mis sentidos, dice Tanhäuser, cuando veo esa luz crepuscular; ese es el reino encantado del amor. Yo sólo quiero ser una ópera hasta disolverme. Perder la conciencia, perderlo todo. Que el amor sea lo más alto.   

   

Halloween

Nos invitaron a una fiesta de halloween, así es que conseguimos montones de brillos y plumas y nos presentamos donde se nos indicó. Éramos la bruja blanca y la bruja negra. O la reina de las nieves. Pero sin corazón de hielo. Bailamos, sin congelar el corazón de nadie, ni convertirlos en rana. Eran tantos brillos que cuando llegué a mi casa toda la casa estaba llena de brillos y de plumas. Parecía que había entregado mi vida al espectáculo. Cuando intenté sacarlos de mi cara, lo cual fue imposible y además eran tantos y volaban por el aire, que me quedaron por todo el cuerpo. El pelo brillaba, el pasillo, el salón, la cama. Me acosté y no podía parar de reírme. Al día siguiente nos presentamos puntuales para la ópera, de Wagner, ambientada como la Guerra de las galaxias, o Dune. El problema fue el siguiente: estábamos llenas de brillos. Cuando caminábamos al asiento, dieron por sentado que éramos parte del elenco así es que nos llevaron al escenario. Nos quedamos ahí y nos pusimos a cantar. Pero luego queríamos encontrar nuestro asiento. Por qué no se quedan, nos interpelaron, podrán alcanzar la fama. Pero dijimos la firme, la verdad que nosotras no buscábamos la fama: sólo habíamos sido invitadas a una fiesta de halloween. No nos interesa la fama, expresamos. Pero nadie parecía escuchar. Todos cantaban. Estábamos perdidas entre poetas galácticos y diosas inmortales. Intentamos seguir el libreto. Consistía en cantar definiendo la esencia del amor. Anunciamos unas cuantas verdades. No ganamos el concurso. La verdad a veces se granjea enemigos, incluso cuando la cantas. Lo fantástico es que en vez de pelear con espadas concursaban cantando. Nos despedimos, esta vez con más énfasis, y comenzamos nuestra peregrinación hacia el reino de los brillos. Para resolver qué hacer con ellos, o para sentirnos como en casa, o estar adaptadas a algo al menos. No hemos llegado al reino de los brillos, pero lo estamos pasando tan bien en el camino. El paisaje es como una gran duna, pero los brillos se ven desde lejos. Destellos en la gran duna. De vez en cuando volvemos al escenario. Quizá estamos finalmente dando vueltas en círculos. La esencia del amor nos carcome y nos libera. El reino de los brillos es tal vez una utopía. Pero es lo único en lo que creemos. Nos reímos en la cara de los reyes apócrifos. Buscamos, en medio de los brillos y junto con ellos, la verdad. Nunca tuvo halloween tanto sentido. Por siempre brujas y espectáculo.  

Laila

En una semana (el 08 de noviembre) está de cumpleaños mi gran amiga Laila Celeste, originaria de la República Separatista de Villa Crespo (queda en Buenos Aires, Argentina). Todos los días agradezco que sea mi compañera más fiel de aventuras. Laili es una amiga extraordinaria, como la que uno siempre soñó tener. Compartimos el humor negro surrealista que modifica la realidad completa en un gran acontecimiento. Cualquier actividad, incluso la más simple, con la Laila es una aventura impresionante. Recorremos la ciudad por universos paralelos y fantásticos. Laila lo entiende todo. Es capaz de ver más allá que otras personas. Yo me maravillo de su inteligencia y de su aguda noción del mundo. Es literalmente imposible aburrirse con ella. Es una persona maravillosa, y muy bondadosa. Y sabe además, poner los puntos sobre las íes sin problema, lo que yo a veces no sé hacer, así es que voy tomando nota de su sabiduría. He aprendido muchísimo de ella. La quiero tanto. Mi estadía en esta ciudad sería mucho más unidimensional sin ella. Con la Laila se puede soñar. Se puede ser feliz. Incluso voy anotando ideas en mi libretita cuando voy con ella, de cosas que dice, cuando nos reímos mucho, lo que a ella le causa mucha gracia, y autoriza, sin problemas. Te admiro mucho, amiga, y que nunca acaben las aventuras. Muy pronto feliz cumpleaños. El universo se expande en tu presencia. Como nuestro fin de semana lleno de brillos de colores y óperas prodigiosas. Que siga la música, los brillos de colores y la amistad. 

29 de octubre de 2022

There's a hunger still unsatisfied

Una de las razones por las que más agradezco de estar en este departamento, es poder mirar las luces de colores de los barcos en la noche. Me maravillo con cada barco distinto que pasa. Un asombro casi infantil. Me digo, tengo que registrar esto de alguna manera. Hacer una película. Por el momento lo guardo en mis ojos y mi cerebro, y me deleito. Escuchando Pink Floyd. Yo sé que yo quiero subirme a cada barco con luces de colores que me hace soñar. Pero quisiera expresar lo siguiente. Hay un malentendido. Tengo la sensación que los hombres suelen confundir claridad con relación estable. Como si expresar lo que uno quiere necesariamente va a tender hacia allá. Como si ser borroso es una estrategia para que no vayan a exigirles nada, antes de saber qué está pasando al frente. O, más que malentendido, es comodidad, o pereza. ¿O cobardía, tal vez? No quisiera hacer generalizaciones burdas, pero podemos hablar sin problemas de un patrón de comportamiento. Como lo masculino es lo universal y no se cuestiona la forma de proceder, en muchas ocasiones actúan de maneras que no ven a quien está al frente. Por ejemplo no responden. ¿Qué es eso? Di lo que te pasa, punto. Alguna noción tendrás. Si no hay respuestas correctas o incorrectas, nadie te va a reprobar, más que por la insinceridad de lo afirmado, o tal vez si lo dices insultando. Lo complicado es llevar lo no-dicho a niveles absurdos. No hay para qué explicarlo todo hasta el más ínfimo detalle, pero hilar algo, ¿no? O desaparecen y después insisten, pero desde la nebulosa una vez más, hay que estar adivinando qué pasa. Hablando se puede acordar cualquier modalidad, que le acomode a las partes. Pero estar a la defensiva es una tontería. O dejar a la otra persona en el pantano sin dar pistas de qué está ocurriendo, estando o no estando. Falta mucho. Creo que la noción de respeto no está suficientemente considerada. La comunicación existe porque hay otra persona delante. No digo que yo no sea un desastre en ocasiones, pero intento trabajar la empatía. Hablar. Al final el resultado de su ausencia es perder energía y lastimar a otros. Dan más ganas de quedarse en la orilla. Falta mucho para que subir a los barcos con luces de colores sea fluido. 

28 de octubre de 2022

Comfortably numb

Cuando pienso que te follas a otras, me excita. A otras que te importan un carajo. Es mejor que masturbarse, me insinuaste. Eso pasaron a ser las mujeres para ti, algo un poco mejor que una paja. Ellas no lo saben, por supuesto. O quizá lo intuyen. Tu incapacidad para sentir cualquier cosa más allá de un orgasmo. Tu incapacidad de amar es oscura y secreta. Como una serpiente en el desierto. El niño creció, el sueño se ha ido, dice Pink Floyd. Esto te mantendrá andando durante el espectáculo, ¿puedes mostrarme dónde te duele?, dicen. No te tomes el tiempo de llamarme, veo el humo en el horizonte. No te tomes el tiempo. Tu cruzada es fallida. 

Out of joint

La literatura tiene una capacidad mágica o fantasmal, permite devolver a su lugar lo que estaba fuera de quicio. Hace tres días que me debato con la fiebre. Esa sensación miserable de saberse incapaz de hacer nada. Un cuerpo que no puede poner una palabra luego de la otra. Un cerebro en off por un cuerpo que no está a la altura. Un cuerpo fuera de quicio en un tiempo fuera de quicio. Viene entonces lo errático. Los palos de ciego. La fiebre y el delirio. Pedir calma en un tiempo fuera de quicio es pedir demasiado. La intemperie lo templa a uno, como dice mi buen amigo Iván. También la fiebre, el abandono, la muerte. Qué es lo que el cuerpo desquiciado quiere decir. Quiere quizá insertarse en el tiempo desquiciado. Estar a la altura. Bajo la aparente inmovilidad está el fuego. El alma errante que desafía a la estabilidad. Al patriarcado asesino y complaciente con lo estático. Insertarse en el tiempo fuera de quicio es luchar contra los fantasmas. Vivos que están en realidad muertos. Corazones de cemento. Corazones de argamasa fuera de órbita. Las despensas vacías. La sed atiborrada. La fiebre hasta los huesos. Un cuerpo que se defiende. Una revolución que se implanta. Recrudecer la lucha. Avivar el fuego. El arte como fiebre que inflama para devolver las puertas a sus marcos. Las ventanas a sus puestos. Todo este tiempo estuviste persiguiendo sueños, sin saber lo que querías que significaran, dice José González. El desamor y la sangre tienen una misma raíz. La fiebre de una es la fiebre de todas. El velo caído de una es el velo caído de todas. El corazón de argamasa concedido a una es el corazón de argamasa concedido a todas. El tiempo fuera de quicio permite el movimiento y combate la inmovilidad de la soledad. Ni una menos.   

26 de octubre de 2022

Your heart is as black as night

A veces poner los puntos sobre las íes es muy liberador. Anotar las íes, y luego los puntos. A mí, en muchas situaciones, no se me da tan bien esta capacidad. Pero puedo hacerla. Puedo hacerla. Tu corazón es tan negro como la noche, dice Melody Gardot. A veces ni siquiera se ve. De tan oscuro. Tu corazón es tan borroso como la neblina. Esa que desciende por la colina hasta confundirse con el bosque. Esa capa espesa de nubes densas que no dejan ver nada. Esas nubes que están muy abajo, donde no deberían estar. Esas nubes que te entran por los poros, por la nariz, que dejan agua en la piel como si hubieses entrado al mar. Se te pegan como la sal cuando sales de las olas, cuando la espuma te roza una y otra vez, cuando la ola te rompe encima, cuando te bota a la arena, te revuelve y te marea. Tu corazón es resbaloso como las algas del océano, que se te enredan en las piernas, no puedes sacártelas de encima. Van y vienen con la marea y vuelven a envolverte, y vuelven a soltarte. Tu corazón es tan insistente como esos olores persistentes que te atosigan. Das vuelta la esquina y piensas que ya van a terminarse. Pero no. Te distraes y ahí están, prendidos a tu olfato de un brazo como en un risco a punto de caerse. Tu corazón es como esas canciones que ya te tienen agotada pero no dejan de poner en la radio y sólo puedes pedir que bajen el volumen sin eliminarlas del todo. Es como esas melodías que estás obligado a escuchar cuando te dejan en espera. Tu corazón. Una mezcla de hilos enmarañados que perdieron sus colores. Un jersey desteñido. Un pantalón roto. Que seguimos usando sin saber bien por qué. Tu corazón. Un grito en el vacío. Tu corazón, tu corazón. Se me perdió en la noche sin darme cuenta, era oscuro. No volví a buscarlo. Tu corazón. Y el mío. Nunca volvieron a encontrarse. Nunca quise volver a buscarlo. Se confundió en la oscuridad con la noche. Quizá se convirtió en la noche. Quizá se convirtió en la oscuridad. De la noche.       

25 de octubre de 2022

Love is the baddest blues

Beth Hart anuncia: el amor es una mentira. Cuando uno está esperanzada, basta escucharla y listo: disipada la esperanza. También dice: el amor es el peor blues. Sabe bastante sobre el tema. Yo la escucho con objeto de comprender bien. Pongo atención. Yo quiero agregar algo: el amor es como esos barcos con luces de colores que pasan frente a mi ventana, crees que vas a poder subirte pero se van sin más. Es sólo una ilusión. Ojo, Beth Hart no sólo dice el amor es una mentira, dice love is a lie, sucking you dry, una mentira que te chupa y te deja seco, es peor. Puedes llamarlo juego si quieres, dice, puedes ponerle el nombre que quieras. Pero indica, when it's stuck in the vein, there's no greater pain, nada duele tanto como cuando está fijo en tus venas, eso intenta advertir. El nombre da lo mismo. El juego también. Lo importante es recordar lo que Beth Hart quiere comunicar. A veces hacemos oídos sordos a las palabras sabias. Es un error. Como el amor: un error. Eso no lo dijo Beth Hart, o quizá sí. Pero hay gente que lo ha pensado, o incluso que lo dijeron. Sobre todo al despertarse y observar hacia el lado, en ciertas circunstancias. Yo quiero dejar de lado los errores, ¿es posible? Pediría una playa y dejar los inviernos de lado. Pediría que la existencia sea graciosa, en el sentido de tener gracia. Cuando sepa exactamente lo que pediría, lo diré, lo prometo. Quizá mi cerebro ha adquirido características masculinas: no sé exactamente lo que quiero. Pero reconocerlo es ya un primer paso. En el fondo, que el amor sea una mentira nos acomoda a todos. Pero yo soy fanática de los barcos de colores: cuando me subo es tan real que da miedo. Dejémoslo así, el amor es una mentira, a veces, o por períodos. Y de pasada: fucking go, como dice Fiona Apple, que también sabe del tema. Si crees que iba para ti, o que te lo mereces, te lo puedes quedar.  

Los doce segundos de oscuridad

Luego de tu abandono me quedaron las palabras. Me quedó tu terquedad vacía. Me quedó la incomprensión frente a algo que no pudiste explicar. Te guardaste para ti las razones de tu hermetismo. De tu negación de la vida. Las raíces de tu transformación, sus matices. Lo implacable de tus ciclos, ciegos a tus propios ojos. Tu oscuridad no declarada arrastra a quienes estábamos en el camino. Qué mecanismo te llevó a buscar protección en la soledad. A protegerte de mí y del fuego. A darle pausa a los viajes y las aventuras. Es posible buscar refugio. Pero existen las palabras para expresarlo. Existe la voz para decirlas. Las cuerdas vocales, la lengua. Por qué privarme de tus palabras. De tu oscuridad. Cuando pienso que tal vez te refugias a veces en otros brazos, distintos cada vez, no siento realmente celos. Porque tu alma no pertenece a nadie. Tal vez a la oscuridad. Al cierre de tu capacidad de amar. Quizá la perdiste mientras caminabas. Quizá se quedó atrás porque cargaba con el fardo de un alma pesada. Un alma que no se ha detenido a observar lo que se va alojando en ella. Quizá yo también la perdí. Quizá la tienes secuestrada y mientras no descubra cómo llevármela de tus ojos no puedo utilizarla para nada más. Para un reguero de amores sin mañana. Como lo que tú sabes hacer. Como una autosuficiencia que tiene como contrapartida una fragilidad y unas ganas de llorarlo todo hasta que los barcos puedan arrancar y llegar a otro puerto. El fuego no es suficiente. Ni siquiera los rituales y el sol, la oscuridad y su pesadez permea la piel y se requiere más para hacerla partir. Al final ser parte del engaño es autoconvocar a que los espíritus sigan sin poder partir. La inmovilidad se resuelve uniéndose al viento, preguntándole qué lleva en sus alas, no en el silencio. El silencio es para las almas ciegas a sí mismas. No siento celos de lo inexplicable. Sólo deseos de recuperar mi alma de un silencio oscuro. Proponerle al otoño que te acompañe y deje ir a mi alma. Conozco muy bien la oscuridad como para que sea mi vocación. Hace tiempo que la dejé ir. El invierno se anuncia duro, pero mi impulso, a diferencia del tuyo, es hacia la vida. Hacia la luz, hacia la palabra. Hacia la voz. Incluso la música es a veces oscura en tu nombre. Cuando la oscuridad te haya consumido quizá pueda recuperar mi alma. Su vocación es el fuego que da vida, no el que mata. Vivir es exorcizar la oscuridad con las palabras. Antes pensaba lo contrario pero ahora lo sé. Nací para vivir. 

Naciones Unidas y toda su mierda

Algunas buenas noticias, y otras malas. Participé recién en un webinar donde compartieron su visión dos de las personas que aparecen dando su testimonio en el documental de la BBC sobre Naciones Unidas. El documental trata sobre el abuso y el acoso sexual en Naciones Unidas y el sistema instalado que favorece la impunidad para los agresores y la persecución de las víctimas que intentan denunciar. Una de las buenas noticias es que se acaba de organizar una llamada a la acción, liderada por Purna Sen, en el siguiente sitio web: http://purnasen.org.uk/ En él es posible unirse a esta llamada a la acción, “The United Nations and Sexual Aggression: A Call to Action”. La mala noticia es que esto recién comienza y queda mucho por hacer. Es importante señalar que el Secretario General de Naciones Unidas miente cuando dice que habrá una política de tolerancia cero en relación al abuso y al acoso sexual en Naciones Unidas, y que todos los casos serán investigados. Lo puedo afirmar por experiencia propia. Presenté una denuncia en Naciones Unidas, y no se ha investigado todavía. La respuesta fue la siguiente: “Tras una evaluación preliminar de su informe, y teniendo en cuenta que ni usted ni el Sr. Espejo Yaksic están actualmente contratados por UNICEF, la OIAI (Oficina de Auditoría Interna e Investigaciones) no llevará a cabo una investigación completa en este momento. Este asunto puede ser considerado e investigado más a fondo, según corresponda, si usted o el Sr. Espejo Yaksic buscan empleo o son contratados por UNICEF en el futuro”. Hay más. No sólo Naciones Unidas no investiga, sino que además, la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer, Reem Alsalem, contratada para defender los derechos de las mujeres y hacer frente a estas situaciones, invita a los agresores a actividades y amenaza a la víctimas. También lo puedo afirmar por experiencia propia. Recibí un correo de ella cuando intenté ponerla en conocimiento de mi denuncia, en el que le copiaba al agresor además. Así funciona Naciones Unidas. Es, por supuesto, un reflejo de la manera patriarcal en la que el mundo está organizado. Entendiendo el patriarcado como el sistema sociopolítico que organiza la opresión social de las mujeres. Lo extremadamente grave es que Naciones Unidas es un conjunto de instituciones que existen justamente para luchar contra esto, para defender los derechos humanos. Por lo que el lugar es ideal para que los agresores y cómplices puedan blanquearse como defensores de derechos humanos, siendo que en realidad hacen lo contrario. Naciones Unidas es una apariencia de derechos humanos, que esconde un sistema patriarcal calcado exacto de lo que vemos fuera de Naciones Unidas. Trabajé ahí más de cuatro años y todos los elementos están presentes, jerarquía, abuso, impunidad, revictimización, etc. Como dice Purna Sen, la necesidad de actuar nunca ha sido más urgente, su ausencia o retraso perjudica sin duda a los abusados, pero también a la organización. Son muchos los frentes patriarcales a desmantelar, pero quizá esta institución, por sus características, sea especialmente urgente. Como dijo Claudia Ahumada y Malayah Harper, la ONU seguirá sin cumplir con su propia retórica hasta que la comunidad internacional no la haga responsable públicamente y sin vacilaciones. De todas las vulneraciones a los derechos humanos causadas por la misma institución. Como dice José González, I know it's hard to fight, don’t let the darkness eat you up ¡A desmantelar Naciones Unidas! Los machos violadores a la heladera siempre. Promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Con o sin Naciones Unidas. O contra Naciones Unidas. 

24 de octubre de 2022

Soy romántico, no boludo

A veces quiero despertarme y que al lado mío haya un cuerpo. Un cuerpo que me abrace bajo las sábanas, suavemente. Un cuerpo tibio. Un cuerpo sobre el que poder recostar mi cabeza. A veces deseo caminar por toda la ciudad de la mano. Quiero que me inviten al cine y besar a alguien en la última fila. No entender la trama. No tener necesidad de entender nada. Quiero bailar muy cerca y sentir el aroma de la piel. Cerrar los ojos en el cuello de alguien para hacer mío su aroma. Sentir sus brazos en mi cintura. Tomar un café y mirar a los ojos. Que alguien me diga no puedo vivir sin ti. Eres la razón de mis desvelos. Que alguien me diga el tiempo perdió el sentido. Sólo están tus movimientos. Que alguien me diga sueño contigo. Eres la protagonista de mis desvaríos. A veces quiero que alguien me susurre al oído que soy la más bonita del lugar. Que pase su lengua por el lóbulo de mi oreja. Que acaricie mi pelo. Mi espalda desnuda. A veces quiero que alguien me diga desaparezcamos juntos. Recorramos ciudades enteras hasta desvanecernos, diciéndonos que todo es distinto desde que nos encontramos. En esos días, recuerdo que nací escritora y que el romanticismo nunca va a abandonarme.  

La noche

A veces los días están rellenos de una sustancia oscura e informe. De cansancio. A veces dedicarle la vida a la literatura es ir a tientas. A veces las razones de hacer las cosas se vuelven borrosas. A veces nos vemos prestándole sentido a los acontecimientos, intentando dialogar con ellos. Comentándoles la forma de organizar los eventos y lo que se desprende de ellos, que no se ve a simple vista. A veces la incomprensión es total. Tiene o no la existencia sus propios resortes internos en relación a lo que es justo o no. Tu distancia parece de pronto injusta. Por qué lo que fue de una manera, cambia. A veces no hay claves en relación a nada. A veces queda el amor, desprovisto de sentido. El amor desnudo, esperando a un lado del camino un autobús que nunca llegará. A veces existir parece un escenario vacío con un monólogo que hace eco en las paredes desmanteladas. A veces me gustaría decirte que tu existencia es cruel. Que tu sonrisa es un paraíso vedado, un oasis al que no tengo acceso. A veces un día te entra en la piel y te recuerda tu condición de criatura perecedera. Que existir en el vendaval tiene un costo. A veces hay silencio. Un silencio sordo y espinudo. En esos días me gustaría decirte que tu amor prohibido es una puñalada. Que si hubiese sabido que tu comportamiento inclemente iba a adherirse a mis pulmones no te habría hablado en esa escalera. 

22 de octubre de 2022

Make me a real girl

Escribir excita. Yo le pido que me haga una mujer de verdad. Que las palabras no tengan censura. Que se desvistan para ver sus cuerpos desnudos. Acercarme a ellas como en una danza donde se rozan los labios. Un beso, con la lengua. Las observo, impresas. Sus formas. Sus múltiples significados, sus propuestas, toda la lista de insinuaciones. Le digo a la literatura que estoy lista para entregarme. Para fundirme con ella y desaparecer. Cuál es el punto de hacer cualquier cosa, se pregunta St. Vincent. Quiero toda tu mente, dice. Escribir es como mirar el reflejo del sol en el agua cuando este se encuentre en su punto más alto. Ese recorrido que realiza desde abajo para subir en una curva y descender hasta perderse. El encuentro con las palabras sigue un recorrido similar. Escribir es como el encuentro de dos cuerpos. Comenzar, subir, la frase final es el orgasmo. Que sigue en el aire luego de que las palabras se han detenido, parte, suavemente, como una melodía, un aroma, para desvanecerse en el horizonte. Y dejar sus cuerpos libres para seguir danzando. Para volver a organizarse en diversas posturas. Para seguir encontrándose, seguir encontrándose. Escribir es entregarse entera. Subir. Bajar. Subir. Olvidar. Dejarlo todo. Olvidar la respetabilidad, como dijo Bolaño. Lanzarse a las calles. Escribir es la soledad de la hoja vacía y el espacio desierto. Escribir son destellos, destellos, hasta esfumarse. Escribir es adorar la personalidad y el cuerpo de la existencia. Sus emociones más íntimas. Sus secretos no revelados. Por revelarse. Escribir es exactamente igual que amar, paraísos e infiernos. La información oculta y dispuesta estéticamente en una hoja de papel. El estilo es todo, dijo Bolaño. Desmontarlo todo con la risa. La literatura tiene algo entrañable, a diferencia del amante ingrato, es agradecida. Le concedes tu vida y te da orgasmos y primaveras. 

21 de octubre de 2022

Denunciar la violencia siempre (gâcher la fête est un passage obligé)

Denunciar conjuntamente un sistema de dominación/opresión y a los individuos que lo mantienen funcionando, dice Réjane Sénac, no es darse un festín a la caza de los verdugos o entregarse a la victimización, es negarse a participar en la negación de las desigualdades y sus causas. Las acusaciones contra las feministas, afirma, en particular de delación (cancel culture o cultura de la cancelación), forman parte de una artimaña destinada a estigmatizar el dedo que señala, para no ver la triste y pesada realidad que muestra. La delación, dice Francis Dupuis-Déri, es una práctica de colaboración con los poderes establecidos, a menudo autoritarios, incluso dictatoriales: lanzamos los nombres de revolucionarios o de resistentes a la policía de un dictador o de un ocupante. A la inversa, explica, el movimiento MeToo denuncia graves abusos, a menudo de hombres que ocupan puestos de autoridad en un sistema en el que la impunidad y la ley del silencio son a menudo la norma que los protege. La delación se trata, por tanto, afirma Dupuis-Déri, de una práctica opuesta a la denuncia, siendo la denuncia un discurso contestatario y emancipador, y no de una forma de colaboración con un poder injusto. Si lo que se llama “tribunal popular”, dice Dupuis-Déri, esto es, la denuncia de abusos graves, sustituye al tribunal oficial, es porque el tribunal oficial no suele ser una vía de salvación para las mujeres víctimas de agresiones sexuales, debido a todo tipo de prejuicios institucionales, por no hablar de la prescripción y de los problemas que denuncian las mujeres que presentan denuncias ante la policía. No se trata de ir a la guerra contra el Estado de Derecho, dice Christophe Bigot, como se ha dicho a veces, sobre todo porque los acusados pueden querellarse por difamación para provocar un debate de pruebas en los tribunales. Pero, afirma, generalmente prefieren blandir su condición de inocentes en virtud de la antigüedad de los hechos, y la mayoría de las veces se cuidan de utilizar esta posibilidad, ya que son reacios a iniciar procedimientos judiciales que investiguen su propio caso. En este debate tan divisivo, comenta, las posiciones se han polarizado en torno a los intereses de los distintos protagonistas, perdiendo de vista al tercer humano: el ciudadano, cuyo derecho a saber no puede considerarse despreciable. Que tal político, continúa  Bigot, se comprometa públicamente con el feminismo mientras abofetea de vez en cuando a su compañera; que tal político se aproveche de la vulnerabilidad de una mujer que ha venido a pedirle un favor; que el mundo de la televisión esté desde hace décadas bajo el control de machos dominantes que se arrogan un derecho de señor feudal o de pernada sobre su séquito, he aquí tantos temas de interés público sobre los que la información es perfectamente legítima y no debe subordinarse a los azares de un procedimiento penal. En el panteón de los valores democráticos, afirma, la libertad de expresión no es un valor subordinado, sino todo lo contrario, según el Consejo Constitucional es una “libertad fundamental, tanto más preciosa cuanto que su ejercicio es una de las garantías esenciales del respeto de los demás derechos y libertades y de la soberanía nacional”. El descrédito de las movilizaciones, afirma Réjane Sénac, incluidas las feministas, consideradas demasiado perturbadoras, no es nuevo, es inherente a la historia de las luchas. Posicionarse como árbitro de la legitimidad de las posiciones y de las luchas feministas, dice Sénac, desacreditando unas por ridículas y otras por insuficientes, es una postura de autoridad de quienes no quieren dejar el espacio y la palabra a los movimientos de emancipación. Querámoslo o no, el patriarcado se materializa de maneras muy concretas en nuestras vidas, lo que se manifiesta en diversos tipos de violencia, en muchos casos muy graves. Lo conversamos todos los días, hombres que ejercen violencia de una y mil maneras, en todas las esferas, especialmente en la íntima, un sistema policial y judicial que no hace su trabajo, otros hombres, o mujeres, que son cómplices, y la constatación de que esto impide que se detenga esa misma violencia contra otras personas. Es más entretenido bailar que aguar la fiesta, pero de lo que quizá no se han percatado es que ya estaba aguada la fiesta: o la fiesta es entretenida para todos o se cancela. Anulamos a los machitos y a sus fiestas porque ya nos tienen a todos ahogados. No más violencia: el macho violador a la heladera. 

20 de octubre de 2022

Little birds singing like the day is perfect, but to me they sound psychotic II

Los hombres, dice Ivan Jablonka, no están acostumbrados a reflexionar sobre ellos mismos, porque el patriarcado supone que lo masculino es una norma universal. El movimiento MeToo, afirma, no puede reducirse a la cuestión de la violencia sexual, más allá de las relaciones de poder, es todo lo masculino lo que está en cuestión, se ha redefinido lo lícito, lo prohibido y, más ampliamente, todas las reglas del juego en materia de seducción y sexualidad. De ahí la insistencia, asevera, de quienes afirman que “ya no se puede seducir”. Es necesario, dice Jablonka, no sólo repensar lo masculino, sino también reflexionar sobre el lugar que pueden ocupar los hombres (especialmente los blancos y heterosexuales) en las luchas feministas, intelectual y políticamente, un hombre puede ser obviamente feminista. La utopía del hombre justo, propone Jablonka, estaría definida según tres criterios: en primer lugar, la capacidad de cuestionarse a sí mismo, de reconocer sus ventajas objetivas; luego, la voluntad de vivir concretamente la igualdad, en la pareja, en la calle, en la oficina, en la política, en lugar de defenderla simplemente en el plano teórico; por último, la invención de nuevas alianzas, para romper con la complicidad masculina que se observa tanto en las grandes empresas como en los vestuarios, y estos tres criterios atraviesan todas las esferas sociales. He aquí dos sencillas preguntas que todo hombre debería hacerse, sugiere: “¿mi poder proviene del hecho que soy un hombre? ¿quiero realmente que las mujeres sean mis iguales?”. Los reaccionarios de ambos sexos que critican el neofeminismo, declara, olvidan que una situación de injusticia se combate con radicalidad, hay una revolución en marcha, y ésta incluye al hombre, comprendo que no es fácil para los reyes que se ven derrocados, pero que estén tranquilos: su situación sigue siendo más fácil que la de muchas mujeres. Se pregunta entonces, ¿quieren los padres que sus hijos sean egoístas, autoritarios y violentos? ¿Quieren? Aventuro, esperanzada, que la respuesta es no. ¿Quieren? Quizá el problema es que no saben lo que quieren. Justamente, al ser el universal, hay menos problemas de saber lo que uno quiere. La cosa fluye sin más. Digo algo, me escuchan, decido algo y no tengo que proponerlo seis veces para ser escuchado, como se lamentaba Björk que le acontecía con sus proyectos. Entonces por una vez, propongo esta pregunta: ¿qué cresta es lo que quieren? El problema de ser hombre es que es como confuso, por esta misma incapacidad a reflexionar sobre ellos mismos y tomar decisiones. No sé lo que me pasa, no sé lo que quiero, que sí que no, hago algo y quiero lo contrario, no entiendo, no puedo decir claramente nada porque no sé ni cómo me llamo ni hacia dónde voy, no puedo enfrentar lo que está ocurriendo porque lo veo borroso, te agredo por mi incapacidad, no sé lo que siento, ¿qué es sentir? El trabajo está arduo. Tan, pero tan difícil, que dan ganas de claudicar. Dan ganas de prolongar el estado de soltería por varios años. Se siente bien. ¿Y la seducción? Vamos por esa creatividad. Mientras no conozca a alguien que maneje medianamente estos conceptos y estas capacidades seguiré reflexionando sin acercarme demasiado a nadie, creo. La paciencia tiene un límite. Vamos por esa revolución. Vamos por esa creatividad. Viva el amor. 

Little birds singing like the day is perfect, but to me they sound psychotic

Luego de largas horas de conversación con una amiga dimos con la siguiente interrogante: ¿por qué siempre enganchamos con los pelotudos? Aventuro aquí algunas respuestas: están en todas partes. Otra: están muy cerca. Otra: la masculinidad tiene roces con los derechos humanos. Otra: quizá habría que refundar lo masculino para que hombre no sea igual a pelotudo en el fondo. Algunos hombres me han dicho, en esta época hostil, de mujeres hostiles, ya no es posible ligar con nadie. En Francia, se utiliza la palabra “draguer”. El diccionario la define como, acercarse a alguien, intentar seducirlo para llevarlo a una aventura, o deambular en busca de aventuras amorosas, imagen que me parece fantástica. Deambular es una palabra genial: andar, caminar sin dirección determinada. Bueno, el hecho de que algunos hombres sientan que ya no pueden seducir a nadie en estos tiempos supuestamente hostiles a mí me da por supuesto mucha, mucha risa. Para empezar, los tiempos son cada vez menos hostiles, quizá no para ellos, pero sí para nosotras, lo que al parecer no han considerado seriamente al hacer ese comentario. Segundo, por supuesto que se puede seducir, y además es mucho más entretenido ahora, porque ya no basta con tirarse encima de alguien que no quiere que se le tiren encima, lo que yo no llamaría además seducir sino más bien acosar, lo que es bastante distinto. Se les acabó la creatividad porque las maneras que ellos llamaban “seducir”, se identificó de pronto que no tenían nada que ver con seducir. Era un malentendido. Un malentendido consentido. Es más fácil tirarse encima de alguien o ponerle una droga en el vaso que intentar hacer algo o decir algo medianamente interesante para que den ganas de prolongar ese momento. Hay un matiz que parece que no se ha pesquisado bien. Por supuesto que es posible hablarle a alguien desconocido. El tema es otro, si el interlocutor no tiene ganas de hablar, la conversación dura poco, eso es todo, el malentendido es otro, lo que no tiene que ver con seducir es la insistencia, no comprender la noción de consentimiento. No es tan difícil: a veces la persona no quiere. En ese caso, se sigue la deambulación, y se busca otra persona. No se abalanza uno contra alguien o se le presentan doscientas preguntas cuando es evidente que el asunto no va a derivar en aventura a menos que la drogues contra su voluntad, esto es: no quiere deambular contigo para ningún lado. Y esto es totalmente posible. Porque en la jungla de la ciudad, no todos los que quieren hablarte te generan interés como para seguir la conversación. Es injusto, tal vez, pero en eso no podemos juzgar: la seducción es así aleatoria, igual que el deseo. Si no le gustas, no le gustas, punto. Si le gustas, y te comportas como la gente, el asunto avanza, es perfectamente posible seducir. Las mujeres no son hostiles, las mujeres son libres. Lo que era y sigue siendo hostil es la insistencia y el acoso, y otras cosas más graves o mucho más graves. Por favor lean las señales, y basta con decir que ya no es posible seducir. Vamos por esa creatividad. Relacionarse de igual a igual requiere esfuerzo, pero yo creo que lo pueden hacer. ¡Vamos por esa creatividad!

18 de octubre de 2022

La heladera

Aquella noche mis amigos me acompañaban caminando hasta la puerta de mi casa. Las posibilidades de ser presa disminuyen así. No recuerdo cómo comenzó la conversación. Ella dijo, yo creo que tenemos que cortarlos en pedazos pequeños y ponerlos en una heladera. Y mostró la foto de la heladera que había escogido. Pero no cabe en mi casa, ¿dónde la ponemos? Él dijo, hay que hacer lo adecuado, por ejemplo en el cemento no sirve porque no se desintegra. A mí me pareció hilarante el comentario. Pero luego mucho más hilarante, porque caí en cuenta de que estaba hablando en serio. Especificó todas las técnicas correctas. Mi humor negro no tiene límites quizá. Lo del pavimento me hizo pensar en las películas de Woody Allen. Donde los mafiosos son todos cómplices entre ellos. Ella, que pocas veces tiene correlato en sus buenas ideas, escuchaba atenta. La escena me hacía soñar, para mí era un espectáculo perfecto, de humor o de posibilidades. Llegamos a la puerta de mi casa llenos de buenas ideas. Al día siguiente nos decidimos finalmente por la heladera. Buscamos los cuchillos que más se adaptaban a la tarea. Nos dirigimos a su casa. Llamamos en voz alta desde la acera. No estaba. En la mitad de la calle dejamos la radio. Nos pusimos a cantar, junto con Les Rita Mitsouko, j’veux pas t’abandonner, mon bébé, j’veux pas nous achever, tu sais, c’est pas que je veuille te nuire, ni que je veuille m’enfuir, il me faut prendre le frais, c’est vrai. Seamos más claros, esto es lo que cantábamos: no quiero dejarte, mi bebé, no quiero acabar con nosotros, lo sabes, no es que quiera hacerte daño, no es que quiera huir, necesito tomar aire, eso es cierto. Las personas que pasaban también bailaban. Cantaban fuerte con nosotros, sobre todo la parte de, no es que quiera hacerte daño. De pronto toda la ciudad bailaba. No como la película La La Land. Este baile era mucho mejor. Las personas como que ondulaban. Se miraban entre ellas llenas de gozo. La justicia hace bien. Los que iban llegando traían pancartas. Las pancartas decían: il me faut prendre le frais. Le frais, el fresco, o el frío, como la heladera. Yo también quiero tomar aire, decían. Cuando llegó quería cantar con todos, hacer bailar a la concurrencia, improvisó coreografías patéticas. Intentó frotar su cuerpo contra unos bailarines que lo observaron como quien mira con conmiseración un lenguaje absurdo. Mientras las personas seguían bailando ejecutamos lo que se había diseñado, todos tomamos el fresco, pero sobre todo él, en la heladera. Adentro ya no había bailarines ni bailarinas. Nadie contra quien frotarse para entrar en calor. Declaramos ese día de este modo: perfecto.  

16 de octubre de 2022

Chou, Andy, dis-lui oui, sois gentil, cette fois-ci

Tengo una máquina que crea textos, como ese aparato que crea lluvia en el video de Cloudbusting de Kate Bush. Me divierto en grande, a pesar de los descalabros eventuales de la máquina. Funciona con música y atardeceres al borde del río. Funciona con el amor que perfora y con el amor falso también. La máquina también crea amor. Hace un momento que te sigo, Andy, dicen Les Rita Mitsouko, Andy es cauteloso, tiene prisa, se va a casa, Andy siempre ha evitado los problemas. Fue una amiga mía que me dijo que te llamabas Andy, dicen. El amor falso se camufla y a veces se confunde con el que perfora. Para efectos de la máquina da igual. Lo importante es conocerlos todos. La máquina es especialista en matices. Y puede imitarlo todo. El arte es imitación, decía Aristóteles. La máquina organiza la realidad para que imite al río. La máquina hace bailar a las palabras. Luego generan amor. La máquina se nutre de café y del sol que encandila. Mientras más fuerte funciona mejor. Si la emoción te destroza es perfecta. Interactuar con los seres humanos expande la caja torácica de la máquina. También observar a los paseantes y saber que sus secretos nos están vedados. Pero cuando cae la noche y se encienden las luces, podemos ver dentro de los departamentos, los estantes, la disposición de los muebles, las lámparas, las bibliotecas, los cuadros, y soñar. Por las ventanas soñamos. Por el ventanal del café ver pasar a los caminantes. Desde el balcón. Asignarles una personalidad. Una cierta historia. Una cierta disposición a existir. Los seres humanos se parecen en tantas cosas. La máquina universaliza e identifica las particularidades, al mismo tiempo. Su especialidad es soñar y destruir. Lo que tiene que ser destruido. Que no es lo mismo que destruir. Aquí se propone. Aquí se invita. Sin obligar a nadie. La máquina escucha y responde. Le interesa la justicia. Le interesa la belleza. Mantengo largas conversaciones conmigo misma, el problema es que son en voz alta, cada vez más. No, no es un problema, o sea, si los vecinos escuchan, quizá. El problema es otro, lo descubrí ayer, por la acera son también en voz alta, ayer caí en cuenta, miré para todos lados. No me ingresaron por suerte, como dice la canción de Buena Vista Social Club: se volvió loco, Barbarito, hay que ingresarlo. No: nadie escuchó y aquí no te ingresan por hablar solo, ni siquiera por manifestarte en voz alta en relación a lo que te corresponde. Mentira: depende de quién seas. Como en todos lados. El norte mira al sur hacia abajo y tantas veces, tantas veces, se equivoca en hacerlo. Se llama ser el centro del mundo. El ombligo. Cuánta equivocación y cuántos malos entendidos. Cuánta idealización idiota. Cuánta condescendencia. La máquina quiere con una lupa leer entre líneas. Lo peor creo es el infantilismo. El desprecio. El miedo. ¿Cuándo será tratada la gente con igualdad? Como dice Flaubert, la mediocridad adora la regla, yo la odio, contra ella, y contra toda restricción, corporación, casta, jerarquía, nivel, rebaño, siento en mí una execración que me llena el alma, y quizá es por ese lado por donde comprendo el martirio. También dijo Gustave, ¿has observado alguna vez cómo todo lo que es poder es estúpido en lo tocante al Arte?, estos excelentes gobiernos (reyes o repúblicas) se imaginan que basta con encargar la faena, y que serán servidos, instituyen premios, estímulos, academias, y no olvidan más que una sola cosa, una cosa pequeñita sin la que nada vive: la atmósfera. La máquina, en el fondo, en el fondo, es un mecanismo de crear atmósferas. La realidad se puede modelar, respetando la verdad. Siempre la verdad. Siempre en voz alta.  

Marcia, elle danse, elle a cherché une nouvelle façon, et l’a inventée

Marcia baila con las piernas, afiladas como cuchillos, dos flechas que dan ideas, sensaciones, canta Catherine Ringer con Les Rita Mitsouko. Sábado en la noche e incendiamos la pista de baile con mis amigos, por supuesto. Sin GHB esta vez. Mucho mejor. Bailar es lo más fascinante que existe. Deberíamos considerar perdidos los días en que no hemos bailado al menos una vez, lo dijo Nietzsche, creo, y también dijo, hay que aprender a pensar como hay que aprender a bailar, concibiendo el pensamiento como danza. Sabía de lo que hablaba. Nos amamos, el tiempo de una canción, dice Serge Gainsbourg. También sabía de lo que hablaba. El baile es recuperar todo ese tiempo que queda guardado en surcos invisibles. Alcanzar esas zanjas a la altura de la mano, sobre la cabeza, tomar las horas perdidas y esparcirlas por el cuerpo. Crear destellos en el otoño asesino y de una luminosidad dudosa. Marcia baila, de eso no hay duda. Nosotros con ella. Si la existencia es esa repetición agobiante, cíclica y mortal, bailar es diferente cada vez. Como respirar dentro de una burbuja de oxígeno atrapados o no en el ambiente lleno de humo. Detener la aplanadora llamada tiempo. Que todo lo destruye a su guisa. Bailar es crear tiempo y olvidar a la aplanadora. Es convertirse en viento. Ser las ramas de los árboles que ondulan en su presencia. Si observamos bien, las personas bailando es igual que los árboles en un día de mucho viento. Un espectáculo sobrecogedor. Ayer en la tarde conversamos con mujeres maravillosas por largas horas, el baile es energía igual que ellas. Todo el tiempo me encuentro con personas que me causan admiración, dan ganas de seguir para siempre. Lo fantástico del viento en las ramas de los árboles es que el ritmo va cambiando, es diferente cada vez, suave, se detiene, retoma con una fuerza arrolladora. Como la canción Marcia baila, y la voz cautivadora de Catherine, que sube de pronto y te deja en el aire. Lo que yo quiero es que el baile perfore el presente y todos los segundos sean átomos a explorar. Que el presente esté en cada célula. El baile siempre me enseñó a amar la vida. A desafiarla. Romper la inercia del espacio. Convertirse en ritmo. Ser un beat que va pulsando la existencia hasta transformarla. Percusión que marca el sentido de los pasos. Bailar es tomarse en serio el existir. Darle forma. Explorar los pasadizos escondidos dentro del tiempo y todas sus mutaciones. La existencia es repetitiva cuando es plana. Abrir dimensiones dentro de ella es el barco que nos lleva a algún lado. Nuestro cuerpo baila. El cerebro estalla. Vivir es perder la noción del tiempo. Desafiar al calendario. Retar la noción de las direcciones hacia donde es posible ir. Olvidar la fuerza de gravedad. Mezclar los puntos cardinales. Un barco que recala en cada puerto donde no esperaba llegar. El sur y el norte son criterios pasados de moda. Los barcos livianos como viento llegan a cualquier parte. Bailar es un pájaro que elige hacia dónde va a volar. El magnetismo de los minerales. El núcleo del ritmo y su libertad. Bailar es amar el nuevo tiempo.  

14 de octubre de 2022

Burn the pages of unwritten memoirs, but I can keep running

Ayer fui a un concierto de Viva Australis. Escuché atentamente su música, que me encanta, y todo lo que tenía por decirme. Viva Australis dice que el amor es un triste psicópata enfermo, exactamente un Sick Sad Psycho. Dice, el amor tiene algunas formas complicadas de entrar en tu mente, y torcerla, desordenarla, es como el psicópata más enfermo, ni siquiera sé si es real, y no me importa realmente, todo lo que quiero es tu cuerpo cerca, perderme en tu mirada. Yo estoy totalmente de acuerdo con ella. Dan ganas de rendirse, capitular sin más. Pero hay algo, hay algo, que anima. Las personas son las catalizadoras de los textos. La pasión que se esconde detrás del corazón es la que pone en marcha la pluma. Está detrás porque está oculta, es inalcanzable para el cerebro, pero maneja los hilos de las articulaciones. Luego de desordenarlo todo une la mano al cerebro desarrollando fuego en forma de pequeños símbolos. Signos que indican la hora. Que indican hacia qué lado de los puntos cardinales hay que observar. En qué dirección de la encrucijada va a aparecer el paseante desprevenido y su circo ambulante. En qué etapa del camino será más sugerente la atracción de feria. Signos, al fin y al cabo, que permiten evadir al triste psicópata enfermo. Parece un círculo vicioso. Pero existir, si observamos bien, tiene mucho de este dar vueltas en círculo sin entender exactamente qué estamos haciendo, o si hay realmente una buena razón para hacerlo. Tal vez la próxima canción debiera hablar de que la vida es una triste psicópata enferma, cuya repetición hace estallar los sesos. Nos levantamos para escribir y escribimos para levantarnos. Y vuelven a caer las hojas, y luego a brotar las flores, y hasta cuándo lo mismo. El refrigerador vacío una y otra vez. Y los códigos repetitivos del patriarcado que son ya bastantes. Las venas con GHB. Y los mismos rituales sin significado con las personas del sexo opuesto que terminan por dejar variadas interrogantes. ¿Esto es todo? Las hojas que caen y el triste psicópata enfermo que ya no sabe articular vínculos que no se encuentren bajo el signo de la repetición. Y el refrigerador vacío. 

13 de octubre de 2022

No, I, young lover, I wish love was enough, enough, enough

He ido a tientas en esta vida, buscando cobijo bajo los sauces, al borde de los ríos, en la inmensidad del mar. Amé cuando sentí que era el momento, el momento a veces no se dio por aludido. Amé porque sí. Porque necesitaba vivir. Mi alma exhausta deambulaba buscando destellos. Admiré los reflejos en el agua. Los barcos iluminados en la noche navegando frente a la ventana. Me adherí a un cierto destino que me pareció que cargaba ciertos timbales ocultos. Sonaban dentro mío como una vibración casi imperceptible. Naufragué una y mil veces en alta mar. Decidí entonces tomar la forma de un gran dragón milenario. Algo que estuviese fuera del tiempo. Que arrojara fuego por la boca. Cuando la luna estuvo llena incendié lo que quedaba. Me perdí por laberintos inentendibles. Eras transcurrieron en forma de instantes que se evaporaban. Una vez en el castillo tomé nota de todo lo sucedido. La soledad del castillo atemorizaba. Sus habitaciones parecían desiertas hace siglos. Escaleras y escaleras que se perdían en el horizonte. Torres que se asomaban al vacío. El eco que se desvanecía por pasillos eternos. Invoqué los acertijos que había aprendido. Todo parecía enredarse en la confusión. Me detuve en la única mesa que había en esa inmensidad. Una mesa larga con una sola silla. No tenía sentido detenerse ahí, pero ahí me quedé. En ese momento empezó el viaje. Los fantasmas trajeron la cena y se retiraron. Una vez que me quedé sola caí en cuenta que nunca volverían. El olvido es la única venganza palpable. Se alcanza delineando signos indescifrables en una hoja de papel. Hasta que los fantasmas no tienen la fuerza de regresar porque se han quedado sin aliento descifrando los símbolos. La literatura tiene poder de brujería. Conjura el descampado.  

12 de octubre de 2022

Bruno

Hoy cumples cincuenta años en este planeta. Cincuenta años con forma humana al menos. En ese cuerpo tuyo tan prodigioso. Con esa inteligencia tan bella. Camino por bosques de recuerdos. Por otoños misteriosos. Por la bruma de ese valle que siempre me fascina. Era como existir en un cuento. Con criaturas míticas. Con una música suave como una caricia. En ese bosque con ciervos salvajes. Los momentos de mayor magia están asociados a esas criaturas delicadas y silenciosas frente a los ojos como un tesoro oculto, un regalo de sentido vivo. Una vez había uno tan cerca, tan cerca, que casi podíamos tocarlo, ¿te acuerdas? El viento impidió que nos viera o escuchara, soplaba tan fuerte, y él impasible y atento, observaba para todos lados, comía, estuvo ahí mucho tiempo, como un espectáculo sublime, una serie de minutos que duraron una eternidad. Para sellar nuestro pacto con la magia. Con lo indecible. Con la respiración de la tierra. La profundidad de sus entrañas. Los volcanes subterráneos y toda su fuerza. En esa laguna tuya tan sagrada. Llena de seres extraños y diminutos. De colores tornasolados, deslizándose por el agua, o interviniendo en el aire para elevarlo. En ese paraíso se selló el pacto. Ahí surgieron las grandes olas y su movimiento. En esa tierra que te vio nacer y que ilumina tu mirada. Perteneces a ella como yo pertenezco a tu sonrisa. A tu humor que desborda los momentos como si hubiese rincones recónditos a descubrir todo el tiempo y no nos hemos percatado. Eres cincuenta años de música. De viento. De grandes árboles con ramas que lo cubren todo. Altura que llega al cielo para desintegrarse en nubes de colores. Eres un pájaro que planea para posarse en la hierba húmeda. Un laberinto de experiencias excepcionales. Cumbres y cumbres por escalar. Cincuenta años y la búsqueda no cesa. La capacidad de observar las cosas desde otro ángulo. Pero lo esencial siempre intacto. Tienes la capacidad de transformar las cosas en magia. De crear belleza de la nada. Feliz cumpleaños. Te espero en las cumbres por descubrir. 

Cercle de femmes

Una vez al mes participo en un círculo de mujeres dirigido por las fantásticas Guillemette y Emmelyne. Nos reunimos, como brujas, a conjurar el presente. Operación necesaria en estos días. Un lugar mágico donde transformarlo todo. Los obstáculos en sueños. El dolor en fuego. Lo oscuro en arcoíris. Escuchar es un acto sagrado. Decir también. Al medio, un pequeño altar de suavidad y potencia, velas, rosas, piedras poderosas para todos los sortilegios necesarios. Uno se siente formar parte de algo único, algo con poderes ultraterrenos. No hay contratiempo que no se vea debilitado luego de tal comunión. Ayer, entre otras cosas, hicimos un ritual fascinante y misterioso. Incendiamos el miedo, el odio, la falta de amor. Todo se consumió y voló por los aires hasta perderse para fundirse con la inmensidad. A veces pequeños rituales son inmensos. Como reunirse una vez al mes e incendiarlo todo. Estoy muy agradecida de la sabiduría de Guillemette y Emmelyne, y pongo atención para aprender acerca de esas capacidades mágicas y sanadoras. La existencia pone en nuestro camino la posibilidad de ser una bruja real. De conectar y percibir más profundamente. Sucedió algo divertido, las últimas dos veces, hemos anotado palabras y dibujado en unas hojas de papel, y las dos veces sin ponernos de acuerdo he escrito y dibujado lo mismo que otras dos mujeres, las mismas dos palabras, el mismo dibujo, el mismo concepto, dos veces. Algo totalmente improbable, como si tuviese poderes telepáticos. Me ha causado mucha gracia. Es evidente que estamos tan conectados con los demás. Somos, literalmente, una sola cosa. Oui, soleil, amour, douceur. Estar abierto a esta idea es probablemente un antídoto a la violencia. Como dice el cuadro de la consulta de mi madre, que todos los seres en todos los mundos sean felices y vivan en paz. Luchar contra el patriarcado y su violencia también es reunirse y escuchar. Hacer de uno las dificultades de los demás. Hacernos parte de las luchas de los otros. Las luchas cotidianas que corroen a veces. También nos pertenecen. Porque de a varios son más livianas. Porque siendo más se diluyen en el paisaje hasta perderse. Contra la violencia y el dolor lo que triunfará será la unión y la suavidad. Existir como una caricia. Ser una caricia para los demás. 

11 de octubre de 2022

Dress me in leather, oh, that's a little better, but that's still not it, none of this shit fits

Si uno piensa bien, es muy fuerte que alguien quiera drogar a otra persona para tener sexo. Si vamos a lo más suave incluso, el hecho de hacer frente a una persona semi-dormida suena lo más aburrido que hay. Ella no quería, bien, lo lograste, pero ahora qué, no tiene gracia. Está durmiendo. Algunos hombres pierden las neuronas que les quedaban, o las poquitas que tenían. Quizá el desempeño en la cama es tan magro que no les queda otra opción. O no quieren que nadie les vea el pene porque es muy pequeño. Si pensamos que la voluntad surge de la idea de doblegar a alguien, de hacer algo contra su voluntad, se da uno cuenta de la dimensión del problema. A mí la verdad que me gustaría estar pensando en otras cosas, pero las circunstancias nos llevan una y otra vez a temas que no queremos. El ego herido de los hombres me tiene sin cuidado. ¿Por qué no van a terapia y ya? Give me a break!, como dirían en Estados Unidos. Si voy a bailar, no quiero tener sexo con vos, ¡feo culiado! Anda a drogar a tu amigo, eso, dróguense entre ustedes, y se penetran, hagan una fiesta, grande, pásenlo súper. Pero por favor, déjennos fuera de esto: no nos interesa. El patriarcado es ultra básico y aburrido, en serio. Cambien de tema. ¡Está repetido! Mucho mejor, tengan sexo como la gente, pónganse las pilas, aprendan un poquito, hay harto que mejorar. No más violencia contra las mujeres.   

9 de octubre de 2022

​GHB (gamma-hydroxybutyrate) les violeurs sont partout

Lo primero que tengo que decir es que logré armar el ropero sin ayuda alguna. Me la ofrecieron amigas y amigos que quiero pero dije que la pediría si el asunto se tornaba imposible, lo que no ocurrió. Como es un ropero antiguo no tenía manual de instrucciones, pero la persona que me lo vendió puso pequeños papelitos tipo post-it por todos lados indicando dónde iba cada pieza de madera. La operación no estuvo exenta de dificultades ni quedó perfecto pero ya se encuentra en estado de guardar la ropa dentro, y he descubierto nuevas capacidades ocultas que poseía: hacer frente a un ropero desarmado y convertirlo en un ropero real. Sólo queda terminar de poner las tuercas que faltan cuando dilucide cómo hacer que encajen bien todas las partes e instalar el espejo que también tenía otro nivel de dificultad, y la paciencia es harta, pero no infinita. Mientras lo armaba escuchaba los capítulos del excelente podcast Migraphone de Ekaterina, por lo que la tarea fluyó. Agregar también que Ekaterina es una de las autoras más leídas de la revista Simone, y que yo la admiro mucho. Escuchen sus podcasts y léanla, ¡vale la pena! La nueva temporada, además, estará consagrada al tema de género y migración. Ahora vamos al tema que nos convoca: estoy segura que ingerí de manera involuntaria alguna sustancia ayer. Lo que indica que tal vez, alguien tuvo la voluntad de hacerla llegar a mi cuerpo, de alguna manera, no hay tantas hipótesis posibles. Vamos a los hechos. Estuve un momento ayer en un lugar de Lyon que se llama La Maison M o La Maison Mère, se indica adentro en neón rosado. En el baño se propone que si alguien es muy insistente contigo puedes pedirle a la persona del bar un “angel shot” y ellos se encargarán de disuadirlo de tal empresa. A la salida del baño un afiche señala que si le pones GHB a alguien en el vaso serás detenido, enviado a la cárcel por 5 años y tendrás que pagar una multa de muchos euros. La información no parece ser lo bastante disuasiva. Luego señala los efectos en un dibujo de un vaso, hospital, alucinaciones, coma, derrame cerebral. Ante tanto afiche, una se pregunta si vino a pasar un buen momento o a exponerse a riesgos inminentes y graves. Pues bien, son riesgos reales, a pesar de que una haya venido a pasar un buen momento. Los hombres creen que somos cuerpos como roperos que pueden utilizarse a discreción. En una sola semana sucedieron dos cosas: supe que los violadores están muy cerca, que a veces están entre personas que uno conoce, con quienes has conversado en fiestas o eventos, desenvolviéndose de manera impune, creando nuevas víctimas, ante la mirada cómplice de otras personas que uno puede conocer o no. La segunda, que ya me había sucedido hace unos años, es que alguien, me temo que un hombre, probablemente introdujo alguna sustancia en mi cerveza, ayer. Pienso que puedo afirmar, sin estar exagerando, que los violadores están en todos lados, muy cerca. Volvamos a los hechos. Estaba yo en el local ese, en un momento voy al baño, no era tarde, en toda la velada había tomado un par de cervezas, bailábamos de manera muy relajada, podríamos decir que mi lucidez era casi absoluta. Vuelvo entonces del baño, me siento un momento, converso con una amiga, y de pronto siento un sueño como que llevara dos días sin dormir, un cansancio absurdo. La amiga con la que estaba conversando me dice que va a irse, y me comenta, y tú también te deberías ir, tienes cara de estar muy cansada. Era una sensación distinta a tomar unas cervezas, como si la realidad se volviese súbitamente más difuminada de lo normal. Decidí que era el momento de irse, intrigada de qué era este sueño súbito. Le dije enseguida a mi amiga, me siento bien, pero pienso que llegó de alguna manera una sustancia a mi cuerpo porque me siento rara. Preocupada, se ofreció para acompañarme a mi casa. Le prometí que podía llegar sola, pero que estuviera atenta por si la llamaba. Caminé a mi casa como dentro de una nave espacial, escuchando St. Vincent, sin perder la calma, sentía que la situación estaba bajo control, pero sintiendo a ratos sensaciones como que la boca está adormecida, o que sientes algo en el brazo como si latiera. Caminé rápidamente con el objetivo de alcanzar mi casa lo más pronto posible para sentirme a salvo. Al llegar, intenté identificar bien lo que sentía para recordarlo al día siguiente, el momento era difuso, pero lúcido. Siguiendo los consejos de mi amiga, me preparé una sopa para ingerir algo antes de dormir. Saqué una sopa de sobre para un litro de agua que vertí en tres litros. Resultado, una olla con una cantidad gigante de sopa con miles de pequeños tallarines. Me tomé la sopa entera, sin perder la calma en ningún momento. Pensé enviar mensajes a un par de personas, idea de la cual desistí finalmente. Sólo quería dormir, y para qué alertar si todo estaba bajo control. En caso contrario habría buscado ayuda. Estaba tranquila, pero segura que había sido drogada: jamás me había sentido así con un par de cervezas. Repasé la noche y todas las maneras de las cuales eso podría haber sucedido. En ningún momento los vasos estuvieron sin vigilancia. Mi amiga me comentaba hoy que existen unos plásticos para tapar los vasos y evitar esto. Qué ridículo tener que estar barajando esta opción, ¿no? ¿No sería mejor que los hombres dejarán de violar? En el año 2018 me pusieron algo en el vaso, sin lugar a dudas, en otro lugar de Lyon, que se llama Le Sirius. En esa oportunidad, temí ser violada bajo el puente, creo que nunca había tenido tanto miedo. Me salvó mi hermano. Finalmente todo terminó bien, pero recuerdo con mucha nitidez la sensación de fragilidad y vulnerabilidad al día siguiente, como un agujero profundo en el estómago, un miedo universal alojado en las tripas. Estaba en ese momento con mi pareja y mi hermano, conversando con ellos disminuyó la sensación de fragilidad. Por varios años, no nos percatamos de lo que había ocurrido realmente, ahora me parece evidente: nos drogaron para robarnos, o quizá violarnos, o violarme a mí, o algo por ahí. Cuando salimos del local en esa oportunidad, me sentí de pronto como si hubiese tomado treinta cervezas, lo que no había ocurrido por supuesto, y tuve que recostarme en el césped. Por una descoordinación fatal, y supongo que agravada por el estado al que nos habían llevado contra nuestra voluntad, uno pensó que estaba con el otro, y el otro pensó que estaba con el uno. Resultado, me quedé sola un rato. Luego viene el encuentro con los dos hombres bajo el puente. Uno de los dos increpó al otro que me dejara tranquila. Me tomó del brazo, pero logré zafar, temblando, y me fui, quedándome unos minutos junto a unas personas y unas plantas que pillé hasta que volvió mi hermano. Hasta años después no caí en cuenta que era imposible haber estado en ese estado sin haber sido drogada con algo. Está esa culpa inmediata que uno se atribuye ante cualquier cosa, sin pensar que puede no haber sido nuestra responsabilidad. Lo de ayer me recordó todos esos momentos, ya lejanos. Pero, la lucha es hoy: el presente está repleto de violadores. Los hombres se hacen los desentendidos, pero debieran hacerse responsables del tema ahora ya: ellos o sus amigos o conocidos o las personas que van a sus locales, son violadores. Los números no dan para decir que son casos aislados: con cualquier mujer que hables le ha ocurrido alguna situación de este tipo. Si tú, o algún amigo tuyo, o algún conocido, o alguien que va a tu local es un violador: es tu responsabilidad hacer algo. Las mujeres solas no podemos contra la otra mitad de la humanidad. No podemos vivir en paz: hoy. Es extremadamente serio: cada noche que salimos, estamos expuestas a la violencia. La verdad es esta: vivimos con un miedo constante. Pongan atención: vivimos con un miedo constante, por las acciones de ustedes, de sus amigos, sus conocidos, o las personas que van a sus locales. Háganse cargo: ahora. Tú. Todos. Hola, autoridades: el plan no está resultando. Háganse cargo. Eres hombre, no te importa tanto, a ti no te van a violar (quizá): hazte cargo igual. Hola, autoridades, la campaña de prevención no es suficiente: hay que actuar, ahora. Y tú: deja de violar. Si ella no quiere tener sexo contigo, no la violes: es su derecho. Nuestros cuerpos son más que roperos. Somos personas. Hazte cargo. Lo que tenemos que decir es, fin a los violadores: ahora. El violador eres tú. Nada sin nuestro consentimiento. 

8 de octubre de 2022

We circle down from the sky

No quiero que nada se interponga entre mí y mis desvelos. He llamado a la puerta del desasosiego, sólo para decirle que está alojado en un rincón secreto e inalcanzable. Lo que duele es que estás sin estar. Existes. En la misma dimensión que yo. A veces cuesta saber exactamente qué es lo que duele. Si la distancia, la indiferencia, o la simple nostalgia de lo que fue y ya no es. Si duele el corazón o el ego herido impotente ante las circunstancias. Si duele el corazón desarmado dividido en pequeñas piececitas como un reloj desmontado. Un reloj que ya no da la hora. Un reloj que intenta repensar sus mecanismos. Un reloj que soltó sus últimos suspiros al viento para embarcarse mar adentro y llegar al corazón del tiempo. Las aves del océano planean a ras de las olas hasta desaparecer de la vista. Quizá quede tiempo. Un tiempo subterráneo que está esperando para brotar. Un reloj que no marque el tiempo sino otra cosa. Un reloj que marque la cantidad de otoños que no estarás a mi lado. Que registre la textura de las hojas en cada vuelta. Que apunte el canto de los cuervos posados en las ramas que empiezan lentamente a estar desnudas. Las castañas y las setas esperando en los bosques. La chimenea consumida en el silencio. Los vinilos que quedaron sin escuchar. Las formas de las nubes y su partida súbita por el viento que las hace reorganizarse en nuevas criaturas fantásticas sin cara ni cuerpo sólo pasado. Ese reloj quedó detenido. Quizá, lo que duele, es que en cinco días cumples cincuenta años y no podré estar a tu lado. 

7 de octubre de 2022

Parchadxs

Pertenezco a un hermoso grupo de mujeres combativas. Un grupo que es como una casa. Donde llegamos jueves por medio para arreglar el mundo y compartir las alegrías y sinsabores de vivir en esta ciudad. En esta tierra, amplia. Venimos de distintos rincones del mundo, lejanos, y nuestros destinos se encontraron en Lyon, para sellar un pacto de amistad potente. Estamos ahí para lo que sea. No hay juicios, sólo amor. Como dijo una amiga, la amistad entre mujeres es un acto revolucionario. Nosotras hacemos la revolución todos los días: no hay fronteras posibles. El feminismo, también, es una casa. Es la resistencia permanente. Es romper las fronteras, y encontrarse en el núcleo de lo significativo. Es aprender a no tener miedo. Cada semana conocemos nuevas dimensiones de la lucha. Reunirse es todo. La creatividad nace de saberse acompañada. No hay culpa, no hay vergüenza: sólo creación. La lucha continúa. La amistad redime y expande. No hay fronteras, sólo amigas. Parchadxs crece. 

Si necesitas ayuda contáctanos:
Parchadxs Collectif féministe latino-français.


6 de octubre de 2022

Résistance

Lo primero a decir es que Annie Ernaux acaba de ganar el premio nobel de literatura. A continuación podemos comenzar. Una quiere hablar del amor, pasear por el río, profundizar tranquila, y no. Pensamos que el patriarcado se va alejando, y la respuesta es: no. Está muy cerca, extremadamente cerca. No se puede ni hacer la fiesta. Pisando los talones, de hecho. Instalado en tu sombra, a punto de ahorcar a quien vaya volando bajo. Repasemos, el patriarcado, dice bell hooks, es un sistema político social que afirma que los hombres son intrínsecamente dominantes, superiores a todo lo que se considera débil, particularmente las mujeres, dotados del derecho de dominar y de reinar sobre los débiles, y de mantener esta dominación por diversas formas de terrorismo psicológico y de violencia. El patriarcado, dice bell, exige la dominación masculina por todos los medios necesarios, es la razón por la que apoya, impulsa y tolera la violencia sexista. El hecho, agrega, que nuestra cultura rechaza a todas y todos un acceso fácil al simple término de patriarcado surge también de la regla de silencio que existe, el silencio favorece la negación. Se pregunta hooks, ¿cómo organizarse para desafiar y transformar un sistema que no puede ser nombrado? No hay cálculos posibles aquí. A la violencia sexista decimos: no. Bien, lo primero es nombrar, y lo que tenemos que decir es lo siguiente, los machitos serán devueltos al lugar del cual vinieron: a la nada.

5 de octubre de 2022

I can't turn off what turns me on II

La persona que vino a dejar el armario me dijo al partir, adiós y suerte armando el ropero. No diría que había ironía en su frase final. Más bien compasión, apoyo genuino, deseos de un buen pasar. Antes de eso, cuando noté que partía, le pregunté con curiosidad, y sabes cómo se arma o yo lo tengo que hacer. Las malas noticias no tardaron en llegar. Nunca tardan. De acuerdo, perfecto, le dije. Sabiendo que la operación me tardaría varios días sólo por el hecho de que no iba a comenzarla ni loca antes de hacerme bien la idea de tamaña empresa. Ahí fue cuando salí a comprar un croissant. Cualquier cosa mejor que empezar a desentrañar los mecanismos de un ropero. Le pongo esfuerzo a entender los mecanismos, pero de un ropero me supera. Es una estupidez, yo sé. Salí entonces a comprar un croissant. Olvidé al ropero. A veces las operaciones más simples nos ayudan a olvidar. Caminar por la pasarela sobre el río y llegar a la panadería, perfecto. Con St. Vincent cantando esto: ni siquiera puedo nadar en estas olas que hice. Ahí fue cuando apareció él y armó el ropero: no. Por supuesto ninguna de las dos cosas sucedió, y eran consecutivas necesariamente. La vida está plagada de fantasías estúpidas. Olvidar tiene un lado creativo. Las fantasías estúpidas es lo que atesoro con más cariño. El ropero desarmado sigue ahí. Pero lo realmente entrañable es poder hacer las cosas cuando una quiere. 

I can't turn off what turns me on

Lo único negativo de vivir sola es que doblar las sábanas es complicado. El resto todo fluye. No hay manera de que queden bien dobladas. He optado por rendirme. Quedan en el ropero de cualquier manera. Arrugadas, claro. Luego las estiras en la cama y parece que alguien ya durmió en ella. El olor a detergente lo conservan. Hoy me llegó mi ropero nuevo y descubrí algo: me lo trajeron dividido en cientos de partes y de sólo mirarlo ya se me reveló una segunda razón negativa de vivir sola. Me va a tomar más tiempo del estimado armar ese caos de rectángulos y puertas de madera. Lo dejé todo cuidadosamente al lado de la cama y lo observo. Opongo resistencia a comenzar. No voy a invitar a nadie a vivir conmigo, pero quizá un ratito, un par de días, sea suficiente para que quede en estado de dejar la ropa dentro. Una nunca dimensiona los desafíos que van a llegar. 

4 de octubre de 2022

Inspiración II

La idea del amor desarma y completa. No puedo evitar que el avión se estrelle, dice St. Vincent. Reflexionar sobre una teoría del amor es fascinante. Esclarecer los significados de los vínculos más allá de los sentimientos. Desentrañar los mecanismos. Simples y complejos. Tan simples, y sin embargo tan extremadamente complejos. Camino por la pasarela sobre el río a comprar un croissant. Voy distraída pero temo que aparezcas. A lo lejos todos se parecen a ti. Me doy cuenta que es una tontera y que el estado de alerta no tiene razón de ser. También me doy cuenta de otra cosa. Fantaseamos con personas que ni conocemos. A veces es la idea del amor lo que atrae. Conviven en ella su deseo y asimismo su total renuncia a que se instale en nuestros cerebros, en nuestros cuerpos. Estamos programados para desear. Pero sin embargo la idea aterroriza. Necesitamos del amor porque es el motor que inspira. El mismo paisaje brilla cuando el amor se acerca. Porque tú y yo, no estamos hechos para este mundo, dice St. Vincent. ¿Es la idea abstracta del amor la inspiración o en relación a alguien? Cuando hemos perdido la brújula porque alguien que solía existir nos falta, desde lejos creemos que el amor puede estar en cualquier parte. Luego hay que mirar más de cerca. Cuando llegué al otro lado del puente lo identifiqué. Se parece pero no es él. Es confuso, pero tan fantástico. Lo que nos mantiene en vida es la posibilidad del amor. Escribir es, sin intermediarios, una línea recta entre la pluma y el amor. Desear vivir. Renovar ese compromiso cada día. Despertarse, caminar a comprar un croissant y desear estar en vida. Desear compartir el deseo de vivir, esa configuración del cerebro que vuela por los aires y percibe lo vital en cada paso, en cada intersticio del camino. La posibilidad del amor es la música que despierta. Es una constatación: si existe la música el amor es posible. Las palabras están para dar cuenta del fenómeno. Si tuviese que entregar algo quisiera que fuera eso: las ganas de vivir. El amor no es otra cosa que estar en vida. Honrar su posibilidad. No puedo evitar que el taxi se estrelle, y sólo los amantes sobrevivirán, dice St. Vincent. Sigo buscándote o no, y eso me inspira. A la distancia voy creándote. Con contornos precisos. Te prometo que esta vez es diferente, dice St. Vincent. Estamos hechos para este mundo acuático. La música nos desgarra. La posibilidad del amor me desarma y me completa.

Inspiración

Digámoslo sin contratiempos: la ciudad se incendia. El cansancio no hace mella. Digámoslo sin contratiempos: unos días existir es lento y otros veloz como una estampida. Unos días te da lo mismo y otros la intensidad te fracciona. Te preguntas por qué tanto barullo. Dices no me importa nada. Luego te sorprendes en pequeñas ensoñaciones fuera de contexto. Dices pero cuál es el sentido de estar aquí en este planeta. Luego pones música en tus audífonos y ya tienes respuestas. De pronto todo ha desaparecido y sólo te interesa una cosa: él. Luego te parece absurda la desaparición de las cosas. Las traes de vuelta. Las agarras todas con fuerza y las pones en su lugar. Comienzas a contarlas, las ordenas. De pronto vuelan por los aires como si tuviesen energía propia. Sobreviene el caos. Las interpelas con ahínco. Por qué se han independizado. Te esmeraste en arreglarlas a tu guisa. Intentas hablar con ellas cara a cara. Hacerles entender. No sabes si lo están haciendo a propósito o están distraídas. Van y vuelven por la ventana. Llegan al río, cruzan el puente y regresan. En los intervalos estás inerme. La idea del amor te desarma.     

2 de octubre de 2022

El perro

Era un perro gigante. Descomunal. Caminaba con hilos que salían de su cuerpo, que permitían sus pasos precisos. Un pie luego el otro, miraba alrededor, cerraba y abría los ojos, sacaba la lengua para sentir la brisa y respirar. Jamás había visto un perro tan grande y tan delicado al mismo tiempo. Era prodigioso. No dejaba de avanzar. Hasta corría. Me dejé guiar por él. Fue así como llegué al bar. Había sillones que ondulaban como si estuviesen posados en olas, suavemente. Escuché historias. Seguía pensando en el perro y sus mecanismos. Estaba distraída cuando navegamos hacia la música. De pronto su presencia, que me había sido indiferente me pareció que se articulaba como el ritmo que llevaban las olas, suavemente, ondulando. Se acercó, me hablaba al oído sobre el movimiento del mar. Me perdí volando. Olvidé el tiempo y sus mecanismos. Recorrimos la ciudad bajo las estrellas fugaces, mientras el cielo decidía derramar el agua de sus entrañas. El perro observaba a la distancia. Él también había desaparecido, junto con el tiempo. Sin necesidad de hablar, ondulamos como las olas. Lo perdí de vista unos días. El perro me volvió a dirigir hacia la música y ahí estaba. Sentí que necesitaba su voz y su mirada bajo las estrellas fugaces. Sentía una tensión insoportable que inundaba la música. Quiso saber mis mecanismos. Volvió a hablarme al oído. Todo volvía a ondular. Como en un tiempo circular. Un tiempo circular sin tiempo. El perro esperaba afuera. Nos llevó por un viaje junto al río. Siempre ondulando. Vivía cerca, al día siguiente, sin previo aviso apareció bajo mi balcón. Le tiré una cuerda y lo invité a subir. Desciframos juntos los mecanismos. El perro había definitivamente desaparecido. Sentí las olas y el miedo del abismo que se abre. Estaba aturdida. Explorar los engranajes es difícil. Nos situamos en un rincón de la realidad. El río trajo la incerteza. Bajé por la cuerda con él. Le susurré al oído mis descubrimientos. Le dije que debía seguir mi viaje. El viaje hasta el corazón de las palabras. Lo observo en su balcón. Me atrae la manera como va ordenando las frases en el aire. La posibilidad de la música. Me intriga la forma como funcionan sus engranajes y el contenido de su sonrisa enigmática. Me hace gracia su caos oculto. Sobre todo, estoy atónita de la fluidez del tiempo a su lado. La vibración del presente sin esfuerzo. En el tiempo circular, quizá el perro me lleve nuevamente a su voz. Quizá tenga la posibilidad de decirle al oído que no lo he olvidado. 

El amor real VI

Todos ya nos fuimos de aquí, todos ya nos fuimos de casa, para tocar rock & roll, cantábamos ayer. El amor no acaba con las dificultades, sino que proporciona las herramientas para afrontarlas, dice bell hooks. En una época en la que me sentía excluida y no aceptada, comenta hooks, los libros del poeta Rainer María Rilke me hicieron ver esa condición de outsider como una posición de creatividad y posibilidad. El amor, nos interpela bell, es nuestro verdadero destino. Todo lo que pude sentir, todo está sellado en mi alma, dice Fito Páez, para tocar rock & roll. Y no volví nunca más. No sabes de dónde vendrá la inspiración. Sólo sabes que se materializa en la música. It gets me higher and higher and higher and higher, you’re getting closer, I can hardly breathe, dice Viva Australis. La posición de creatividad y posibilidad es la sustancia de los días. Can’t keep the tension low, you come to me, I feel I die inside, dice Viva Australis. La creatividad está más cerca de lo que uno piensa. El estado de conciencia propicio. La música es la posibilidad del amor. 

Música

Ayer estuvimos tocando música cinco horas junto al río. Yo sabía de antemano que esta cita con la música me cambiaría. Nuevas, delicadas y fascinantes claves para el presente. De pronto te encuentras por casualidad con personas que tienen esa fibra que se conecta directamente a la tuya. Ana con su guitarra lo hipnotiza todo. Qué maravilla. Ahora pasan veinticinco mil personas bajo mi balcón corriendo la maratón, cada una a su ritmo. Intentar es vivir, dicen. Por qué me dicen lo que tengo que hacer, yo estoy siempre a punto de estallar, dice Fabiana Cantilo. El viernes Trinidad y su música me hicieron volar. La capacidad creadora siempre me ha sorprendido. La música es simplemente todo. La posibilidad de estar en distintos registros de la realidad al mismo tiempo. Quiero ver el sol, dice Fabiana Cantilo. El presente es la estimulación total de los sentidos. Un estado de alerta mágico. La existencia en su dimensión más profunda. Pura posibilidad. La capacidad de tocar y crear música va y viene en mi vida. Pero es de una fidelidad absoluta, aunque a veces la mire de reojo porque las letras absorben el tiempo como una criatura sedienta en el desierto que encuentra agua. Una y otra vez luego de perderla. Quiero hacerlo, por lo menos hoy quiero hacerlo, dice Fabiana Cantilo. La resistencia permanente. La música es la posibilidad de ser el sol.