21 de julio de 2024

La troupe de artistas

Qué es el arte. El arte es lo que da vida. El arte es como entrar en el agua en verano y sentir cómo el frescor se esparce sobre la piel hirviendo. El arte es todos los sentidos abiertos. Vibrar con la vida. A su mismo ritmo. El arte es esas nubes que se van desplazando hasta que el cielo es azul como la inmensidad celeste. El arte es la música de saber que tenemos un cuerpo. Una máquina en movimiento que crea. Que observa la existencia de frente y le sugiere bifurcaciones. Cientos de bifurcaciones que vayan rellenando todos los intersticios de vacío que nos alcanzan. Este fue un fin de semana de bifurcación. De esos que sabes que van a modificarte. La residencia de la troupe de artistas que le hacen frente a lo establecido como arte. Que van recorriendo los caminos con la valentía de quien se sabe repleto de fragilidad, contradicciones y dudas. Crear es como ser el fuego que quema. Una noción de que hay algo más allá. Siempre hay algo más allá. El más allá está acá. En cada voz que dice. En cada cuerpo que baila. En cada mano que moldea. En cada alma abierta a la vida. En cada verano que entrega sol que inspira. Yo he querido encontrarme con artistas. Pero a veces unx no sabe qué significa exactamente eso que tu corazón te sugiere. Entonces un día lo sabes. Un día aparece ese momento y en cada idea hay un acertijo. Una adivinanza cuya respuesta sabes que te está revelando algo que no habías visto. Algo que estaba fuera de tu alma y sin embargo lo reconoces. Tiene la consistencia de un destino. Porque crear, en realidad, es algo que siempre haces con otrxs. Existir es otrxs. Es llevarlos contigo para que produzcan la alquimia. Nunca he sido yo, y sin embargo he sido los demás. Ahora lo sé. Porque en esas palabras, esos movimientos y esa música yo he entendido que había un sentido. Que no hay separaciones, y sin embargo cada obra es una continuación del alma de los demás. Compartir en el arte es saber que hay razones profundas para querer seguir existiendo. Para saber que es un deber seguir existiendo. Porque hay que decir. Porque la política es todo lo que nos alcanza y nos libera. El arte es la libertad y el amor. La construcción de un mañana. Un mañana que sea complejo como una maraña de pastizales floridos enredados. Algo que nos haga agradecer. Que nos libere de lo falso. El arte es ir comprendiendo las verdades que definen para volver a difuminarse y dar cabida a lo inesperado que construye. Ahora sé que no he querido otra cosa que compartir en el arte. Que escribir ese mañana para que soñar siempre sea posible. Nací para encontrarme con el arte. Para transformar. Para saber que el mañana está sucediendo ahora y que los encuentros lo demuestran. El arte es la capacidad de expresar lo que esconde el alma para saber que estamos rodeadxs de milagros. Tal vez tengo dudas, pero sé que hay un mañana. Uno que tiene constantemente la consistencia de los sueños. Siempre el arte, y siempre el amor. El arte es el encuentro de lo inesperado que construye, es todas las aristas de la red de interconexiones que van, una y otra vez, salvándonos la vida. Crear es existir en el alma del mundo. Saber que vale la pena. Decidir quemarse para que nazca la vida. 

19 de julio de 2024

I’m ready for love II

Reírse de unx mismx es una parte integrante de la vida. A mí no me queda otra. Porque si no: difícil. Difícil. Contratiempos. En ocasiones yo misma los genero. Esto se acabó, dije. Luego, no, todavía no, ¿de acuerdo? De las peores cosas de vivir son esas convicciones que se escapan. Todo ha terminado. Y luego no. Lo peor es ser humano. Fragilidad, contradicciones, dudas. Sólo soy una máquina de escribir, y ni así. La vida me alcanza. La fragilidad, las contradicciones, las dudas. Invaden mi literatura, que es lo mismo que mi vida, porque escribir y vivir es exactamente lo mismo. Tal vez sólo vivo a través de textos ahora. Sólo soy una novela. Mi materialidad es dudosa. Soy ideas en un cuerpo. Se desplaza, lo sé. Lo he visto. Lo sigo a veces. Hasta dónde quiere llegar. Lo observo. Sé que es el mío, pero ahora sólo sabe a palabras. Escribo porque amo. A veces pienso que amo porque escribo. Como si todo estuviese mediado por las palabras. Las novelas. Una hilera de personajes que me hacen vivir. Que le dan sentido a mi vida. El catorce de julio era domingo. Fuegos artificiales. Bailamos. Le pedí a Emma que fuera a conseguir el teléfono de alguien que observaba desde lejos. Emma es una buena amiga, y fue. Le escribí, al teléfono que me trajo. Porque sólo soy una bestia sedienta de inspiración. No puedo dejar de crear escenas de novelas. Para eso vivo. Escribir es todo. Amar es otra cosa. Es algo. Algo enredadísimo. Peor que ser humano. Con ser humano ya tenemos suficiente. Y luego amar. Otra cosa. Algo imposible simplemente, amar, Amar. Yo quiero hacerlo, creo. Y luego los teléfonos, los mensajes, los naufragios, los barcos de colores. Me voy a proponer algo: sólo amar. Qué frase más vacía. De qué se trata. Tiene que tener un contenido específico. Yo quiero amar. Y eso puede significar cualquier cosa. Toma distintas caras. Amo a dos personas. Espero. Sueño. Escribo. Sobre todo, escribo. Reflexiono. Camino. Imagino. No sé qué. Imagino algo vacío. Algo que no tiene un contenido particular. Como si fuese algo por escribirse. Mientras vivo. Vivo todo el tiempo. El presente toma la forma del amor y la literatura. Las palabras son flexibles. Como mi cerebro. Como mi corazón. A veces digo algo y me causa gracia. No creo que mi cerebro y mi corazón sean flexibles. Me gustaría que lo fueran. Mi cerebro sí, supongo. Cuando alguien entra en mi corazón se queda tatuado en las cavidades. Las invade todas. Amo sin límites. Amo muy pocas veces. Pero mi vida entera es vendaval. Gran calma. Amar es reflejarse en la vida. Como en un lago. Observar tus facciones que se transforman. Cuando el amor es real se siente. Amo muy pocas veces. Mirando esa inmensidad. Esas puertas del paraíso. Que terminan en montañas rusas y precipicios. Nunca aprendí realmente a vivir. Imito a la vida. Voy describiéndola para saber si puedo sacar algo en claro que me salve. Algo que me guíe. Cuando todo se oscurece. Cuando no amo. Se me viene la vida encima. Quién eres. Le digo. A qué vienes. Qué esperas de mí. Cada día esperándote. Cada día viviéndote. Para qué. Qué me traes. Qué te llevas. Por qué me exiges tanto. ¿Podré escribirte?, le pregunto. Realmente quiero saber: ¿vas a seguir mi camino? Como Lenny Kravitz. Sigo, sin embargo, sigo. Sigo mi camino a consciencia. No tomo atajos. Tampoco sé amar con rodeos. Amo directamente. Me presento ante el amor con mi infinidad de contradicciones, pero con esperanza. No sé exactamente en qué. En colinas que me indiquen que hay un mañana. Que el encuentro con cada palabra va a encender algo en mi alma. Lo importante es que yo sé que la vida es como este verano. Como el sol, y el calor. No sé exactamente qué es amar, pero lo hago a mi manera. Creativa. Quizá no ha servido para nada. Sólo para crear libros. Tal vez sólo sirvo para eso. Si se va a recordarme de alguna manera, quisiera que fuera así: como una escritora, que redactó libros, y quiso amar. Realmente quiso amar. Cada día. Siempre estuve lista para amar.  

I’m ready for love

Vivir es una disposición. Estoy lista para amar, como dice Lenny Kravitz. Debemos dejar que el amor gobierne, canta. Lenny Kravitz identificó básicamente todo lo importante de vivir, porque todo es sólo un juego, canta, sólo queremos ser amados. La vida es tan sólo una carretera solitaria, estoy aquí afuera en el camino abierto, dice Kravitz. El rock and roll ha muerto, canta. Señor taxista, dice, vete al demonio, soy un sobreviviente. Y se hace una pregunta importantísima: Are you going to go my way? Dice: pero lo que realmente quiero saber es, ¿vas a seguir mi camino? Porque a veces está esa duda. Parte integrante de la vida: ¿vas a seguir este camino o no? Pero a qué se refiere Kravitz. Dice: tenemos que bailar y amar. Realmente quiere saber si vamos a ir en su camino. En ese camino. Entonces yo tengo mi respuesta para él. Estoy lista para amar. I’m ready for love. Pero, atención, porque después Kravitz dice: que el cielo ayude al corazón que me deja entrar, que el cielo ayude a quien entra en mi vida, que el cielo ayude al desprevenido que cruza mi puerta, porque he decidido ahora mismo, que estoy listo para amar. En conclusión, un riesgo total. Porque el amor, el Amor, es un riesgo total. Como yo amo intensamente, pero soy un verdadero desastre, entiendo a lo que se refiere. Amar y escribir es, El Gran Vértigo. Pero yo estoy lista. Igual que Kravitz. Continuemos, dice: no puedo ver lo que hay ahí fuera para mí, y sé que el amor no ofrece garantías, me arriesgaré y te lo diré, tengo que hacértelo saber. Me arriesgaré, dice. El riesgo es clave. Porque Amar: Riesgo. Planicie, igual a Morir. Vivir es claramente una disposición. La que yo siento ahora, vivir, Vivir, Amar. Ser el riesgo y crear.  

8 de julio de 2024

No.

Entonces vino el fascismo reptando con sus mentiras, su odio y su sinsentido, y nosotrxs le dijimos: no. Nunca. Nunca ustedes. Vade retro. Entonces el país se organizó para decir: no. Coaliciones y retiros voluntarios de las nóminas, para decir: no. La coordinación y la solidaridad pueden decir: no. Queda un largo camino por recorrer, para seguir diciendo: no. Para seguir como castores haciendo barreras. Diques que contengan la locura para que no nos aniquile. Pero también vamos a decir: sí. De ahora en adelante vamos decir: sí. Sí al arte y a la vida. Que venga la vida y nos tome. Que nos lleve por los parajes. Que nos lleve por la justicia, que nos lleve por el amor a todo lo vivo. Nos vamos poniendo de acuerdo y decimos: sí. Porque la resistencia no acaba nunca, pero sobre todo lo que no acaba nunca es la creación democrática. La que vuelve a repartir lo sensible. La que da voz y acción. El arte está tan cerca de la democracia. Son lo mismo. Tienen que mirarse siempre a los ojos. Pertenecerse. Amarse. Contraer compromisos, impulsos y acuerdos. El arte tiene que transformarlo todo para que se acerque lo más posible a la democracia. El fascismo se nutre del odio al otrx. Ayer en Lyon un grupo salió a rostro cubierto a golpear personas. ¿Esos íbamos a llevar al poder? No. Pero esxs tenemos sentados ahora en la asamblea. Un día eran pocos, y ahora son muchos. Porque los que gobiernan van por ahí decidiendo arbitrariamente. Van imponiendo. Van dictando leyes fascistas inconstitucionales, defendiendo agresores y rearmando demográficamente. También es: no. Eso no. No así. Aquí es: sí. No hay dudas: es sí. Somos mayoría y hay que seguir diciendo: sí. Hay que trabajar duro para seguir diciendo unidxs: sí. Le ganamos al fascismo y seguimos construyendo. Siempre más democracia. Mucha más democracia. En el arte y en los medios. Mucha más democracia. Porque el fascismo es siempre, siempre, siempre: no. La democracia es: sí.

Amar lo vivo

Hay días en que las personas que aman lo vivo se unen y dicen: el fascismo no. Eso ocurrió ayer, 07 de julio del año 2024, en la república de la Francia. El fascismo no. Sigo llorando de emoción porque fueron días de un estrés extremo. Extremo como el partido que se presentaba. Fui a votar y esperé los resultados en mi casa, no podía ni hablar. Estaba paralizada. Sentía que algo se quebraba para siempre. Una fisura del tamaño de una inmensa falla en la tierra, imposible de recomponer. Colgué de un hilo el día entero como si fuese una persona gay en las puertas de Mussolini. Recordé Una giornata particolare de Ettore Scola. Pensaba en Mastroianni intentando quitarse la vida. Pensaba en la escena con Sophia Loren en la azotea entre las sábanas secándose. Me perseguía la angustia. El fascismo no. Llevo en mí el terror del dolor impuesto, el terror de la tortura, siempre está en mí, viví diez años de mi vida en una dictadura. El fascismo no. A las 20h en punto, Libération me indicaba que el Front Populaire había obtenido una mayoría de votos, y que el fascismo había, de hecho, obtenido un tercer lugar en número de votaciones. No lo podía creer. Lloré sin parar. La tensión había sido demasiado extrema. Pude respirar. Volver a mí misma. La que yo amo es la Francia de mis amigxs que tienen que ir a terapia porque los papeles de la prefectura no llegan, la de mis amigxs que llegaron en balsas y tienen miedo al agua porque vieron a personas ahogarse frente a sus ojos, la de mis amigxs que tienen que hacer trabajos que no tienen nada que ver con sus niveles de estudio porque no lxs consideran, la de mis amigxs artistas que crean un arte delicado y definitivo, la de mis amigxs que hablan tres o cuatro idiomas cada unx, la de mis amigxs que trabajaron en fábricas y ahora están sorprendidos de la calidad de vida que tienen en un trabajo de escritorio, la de mis amigxs que no saben sus orígenes porque estos fueron ocultados, la de mis amigxs que escriben, tocan música y bailan y rompen la inercia. La que yo amo es la Francia que resiste. La Francia que sigue adelante con humor, y que hace que este país sea lo que es: un bello paraíso donde el amor es posible. Donde la solidaridad y la unión es posible. Ayer lo vimos. Gracias, la Francia, seguimos construyéndote porque el amor siempre es posible. Firmes hacia adelante. Nunca el fascismo. Siempre el amor, el arte, la poesía y la resistencia. Viva Francia. Seguimos en el arte.  

5 de julio de 2024

Eva (Novela)

Nueva novela.

Eva

https://www.academia.edu/121796110/Eva

Eva es una novela. Es la continuación de Lisa en la mira. Que es a su vez una continuación de Lisa (Lisa, Clarisse, Jade, Gabrielle, Louise). Consta de 17 capítulos, y creo que es la mejor lograda que he escrito hasta ahora. Agradezco a quienes han compartido sus conocimientos conmigo para profundizar cada vez más en el arte de las progresiones dramáticas y los conflictos narrativos, especialmente a Alejandra Toro. Siempre incorporando el sello más personal de uno. Creo que la literatura es disfrutar lo que hay e intentar comenzarlo todo de nuevo, igual que vivir.

¡Gracias! y el domingo, que nos ampare la esperanza (y los votos) para derrotar a la extrema derecha.

Paz y amor, y mucho, mucho arte, para todxs.



2 de julio de 2024

Amar

Amar tiene una consistencia secreta. Es algo que se lleva en uno y va por las venas. Es la pasarela del naufragio. Donde se empieza de nuevo a existir. Donde el arte significa algo. 

Creo que Léon era la pieza que faltaba. Élie es como Loup, y Noah es como Léon. Como Adam. Noah y Adam es como si fuesen una misma persona. Se parecen a León. ¿Pueden las personas ser conceptos? ¿Ser repeticiones en el espacio-tiempo de ellas mismas? ¿Ser la nueva versión de otras? ¿Un alma que surge desde un mismo principio? 

El amor literario. No necesitas verte todo el tiempo, ni tener una relación. Es un hilo que va a través de los años, independiente de lo que vaya ocurriendo al mismo tiempo. Es la relación que tengo con Élie, que tenía con Adam y Noah, que tengo con Loup, y que no me cabe ninguna duda que tendré con Léon. Es el amor en forma de hilo que va hilvanando tu alma de a poco a través del tiempo. Para que todos los fragmentos se mantengan unidos. Para que todo tenga un sentido. Para profundizar en lo importante. Amar es lo más importante. No necesariamente tener una relación de pareja. Si no que el hecho de tener vínculos en que vas profundizando en relación a existir. En relación a hacer nacer el arte. A vivir en el arte. A ser el arte. Lo más importante es ser arte y amar. Ser un testimonio constante del milagro. Ser un testigo silencioso de la sustancia más íntima de ir zurciendo las palabras para que queden adosadas al espíritu en forma de alas. Lo que queda son las palabras. Los sentimientos. La piel. La sensación de un beso. Escondidos en la noche de un parque en penumbras. La vida está cifrada en pequeños encuentros que significan todo. En lo inesperado y su avalancha. ¿Qué es amar? Amar para mí es querer escribir sobre algo. Darle tiempo a eso. Traer las palabras que lo definen a mi espíritu para que vayan transformando mi visión del mundo. La visión de un mundo en penumbras. Amar es iluminar las partes de la realidad que valen la pena. Transformarlas en literatura. Amar para mí es convertir algo en belleza. Como lo que han hecho conmigo quienes me han amado. Quienes me aman. Amar para mí es escribir para agradecer. Es estar consciente de quienes me han transformado. De quienes me transforman. Amar para mí es la pasión. La noción de que hay cosas que nos encienden. Que nos llevan a crear. Amar para mí es creer en la poesía. En la poesía viva. La que nos trae música constantemente, a pesar de los obstáculos y de la muerte que acecha. Amar para mí es saber que otro mundo es posible. Que el mundo es otro mundo constantemente. Que hay diferentes planos. Y que subrepticiamente de manera sutil el mundo está lleno de hilos que lo van sosteniendo. Que siempre se abre camino. Que lo que reina, lo sabemos bien, no es el odio, es el amor. Amar para mí es la solidaridad, la generosidad. La sabiduría y la entrega. Dejarlo todo por una pasión. Tomar el camino de la belleza. Emprender rutas sin retorno. Arriesgarse para alcanzar el arte. Con miedo, o sin. Alcanzar el arte.   

Or burn up in your atmosphere

Leí esta mañana a tu hermano Pablo, Aldito. Me llevó, una vez más, a tu atmósfera. Puse la canción que comparte, en bucle. In your atmosphere, de John Mayer. No entiendo la consistencia de la ausencia, porque se repite en bucle, como la canción. Comparte entre otras fotos muy bonitas, una que les saqué en Farellones, en la nieve. ¿Te acuerdas? Ese día absolutamente mágico y oscuro. Pocos días han quedado sellados en mí de manera tan indeleble. Oscuro porque el amor es oscuro como una bala que te atraviesa para siempre. Como una fatalidad que te da vida, para luego enrollarse en ti y aniquilar lo que te quedaba de cordura. El amor es una locura. Una locura viva. Que te hace amar el hecho de todavía poder existir, para lugar tomar eso y retorcerse en tus tripas como una condena. Ese día supe que estabas demasiado profundo en mi alma como para dejarte ir. Fue ese día. En esa terraza, mientras te miraba de pie posando para la foto. Estabas radiante. Ese día lo podía todo, absolutamente todo. Como lo que tú eras. Esa noche. Fue esa noche. Que supe que esto no tendría final. Sí lo tuvo, te fuiste con los peces de colores. Estábamos sentados en la cama de una de las habitaciones. Esa noche. ¿Te acuerdas? Sufríamos. Nos amábamos demasiado. Todo estaba ya dicho pero no queríamos sentir nuestra piel sobre las manos porque amábamos demasiado también a otra persona. Creo que pocas veces he sentido un deseo que te destruya de esa manera. Nos acercamos pero no nos besamos. Aldo, no me acuerdo si nos besamos finalmente o no. Tal vez sí. Tal vez tú te acordarías. Tal vez sí nos besamos y luego decidimos que no había ocurrido y entonces quedó en mi recuerdo como deseo puro suspendido en el aire. El deseo lo recuerdo perfectamente. Un amor puro como la nieve que había afuera. Un deseo blanco como una avalancha. Me perfora, aún ahora. Qué pasa con el deseo que no llega a puerto. Que no puede llegar. Hacia dónde se dirige. ¿Hacia la literatura? ¿Hacia tu figura que me acompaña siempre? Unas semanas antes me habías dado cita en un café. Andy, me decías. Siempre me pareció tierno. Estoy desesperado, me dijiste. Yo estaba paralizada. Teníamos un poco más de veinte años en ese momento. Estoy enamorado de ti y no sé qué hacer, me dijiste. Tu confesión me llevó al espacio exterior. Caí en cuenta que yo sentía exactamente todo lo que estabas diciendo, pero no había podido ponerlo en palabras. No había querido. Estaba todo encerrado en mi alma. Fue como que explotara la muralla que contiene una ciudad en ese momento. Te observaba. Llevaba ese amor secreto en mi corazón pero ahora estabas ahí, frente a mí. Me observabas tú también. Tuve que decirte que a mí me ocurría exactamente todo lo que habías descrito, pero que nunca jamás iba a decirlo. Te lo dije. Sabía que era algo de vida y muerte. Amar de esa manera. Éramos simplemente dos almas que son lo mismo que se encuentran. Un buen día una se cruza con la otra y descubre que una parte de ella está en otra persona. Como una extensión del alma, como una extensión del alma de la persona que los une. Éramos tal vez un alma dividida en tres. Que se alojó en diferentes cuerpos. Tuve que decirte que no podía dejar partir a tu alma. Porque me pertenecía secretamente. El amor nos parecía lo más importante. Sentíamos algo que no tenía límites, porque éramos en realidad lo mismo. Te necesito cerca, me dijiste. Luego Farellones. Esa terraza. Sentados en esa cama. Exactamente veinte años después, hoy, sé que ese hechizo eterno se desencadenó en ese momento. Pero lo supe también en ese momento. Supe que duraría veinte años, hasta que la muerte lo convirtió en palabras porque tu hermoso cuerpo se quedó entre las algas. Qué es lo que tengo hoy. Tengo las palabras de tu hermano Pablo. Tengo tu fuerza. Tengo esta canción que escucho en bucle. No es tu cuerpo, pero es algo. No son tus comentarios que me hacían reír a carcajadas, pero es algo. Estarías tan orgulloso de todo lo que he escrito, me inspirarías de otra manera de la que lo haces ahora. Estaría tan orgullosa de ti, de tus logros sin límites, desafías lo que se entiende como posible. Eres lejos una de las personas más inteligentes que yo he conocido, y más bondadosa. Igual que Juan Eduardo. Aldo, decir que modificaste mi vida no es exacto, la empezaste toda de nuevo. Cuando te conocí, cuando conocí a Juan Eduardo. Supe que había algo que se llamaba vida, y que podía vivirse. Supe que se podía vivir. Tuve la intuición que existir era algo mágico y misterioso. Lo era. Lo sé bien ahora, y ya no estás. Me queda tiempo, tal vez, para decir lo que es existir. El miércoles pasado conocí a alguien que me dio la misma sensación, a veces siento que me envías personas a mi camino para seguir profundizando en lo que aprendimos juntos: lo que era vivir. Al conversar con él, fue como si una parte de nuestras almas estuviese también en él. Tenía la misma sustancia. Como si esa conversación fuese una prolongación de nuestras conversaciones. Se llama Léon, y llegamos muy rápidamente a lo esencial. Luego caminando por la pasarela sobre el agua, donde estás tú. Supe que existir se va renovando. Y que tu bondad me trae esa profundidad que tanto nos caracterizó, en forma de nuevas personas que son también esa fragilidad del arte y del existir, cuando te guía el amor. Aldito, todo se renueva, y seguimos juntos, y vamos sumando nuevas personas a nuestro gran baile. Existir es misterioso pero mágico. Los destinos se van encontrando y construyen el amor que tanta falta hace. Eso hicimos, construimos amor a través de los años. Años de escucharnos y reírnos juntos. Sigo construyendo amor. Voy contigo. Me encuentro con nuevas personas. Existir es mi oficio preferido. Existir en las palabras es mi oficio. Puedo hacerlo gracias a personas como tú, Aldo, como Juan Eduardo, como Léon. El amor es la guía de cada impulso. La razón de cada esfuerzo. Te amo, para siempre, y gracias. Sigue acompañando mis nuevos descubrimientos que me quitan el sueño. Nunca existir tuvo tanto sentido como ahora, existir para decir, para ser un testimonio del milagro del amor. El encuentro de las almas que se acercan. Que comparten un fragmento que se aloja en esas frágiles paredes que sostienen la epifanía de nacer en el arte. Quédate, Aldo. Libérame. Ayúdame a poder entrar en esas otras almas donde están los secretos vedados. Eso que yo sé que también me pertenece. Vale la pena existir, yo sé que tú lo sabías. Empújame al vértigo de todo lo que eso puede significar. Empújame desde la pasarela del naufragio a abrazar la vida. Hasta lo más profundo. Hasta hacer nacer el arte. 

Te anoto aquí las palabras de Pablo, porque están también muy cerca de mi alma. Te quiero Aldito, sigues, sigues:  

“Pasa el tiempo y sólo basta que una canción y yo crucemos caminos para que estalle en lágrimas. A los dos nos encantaba John Mayer y esta canción hoy más que nunca me hace pensar en ti. En como San Francisco hoy se siente como un pueblo fantasma. Un lugar de recuerdos en el que tras cada esquina se esconde tu sombra, una memoria de algo que fue y que no será más. Un lugar en el que todo está definido por el vacío que dejaste. Un lugar en el que mis pies no encuentran terreno firme. Un lugar que me da miedo. Sólo me quedan los recuerdos. Algunos míos y otros que tomo prestados de quienes te disfrutaron en el camino. Encontrar las escurridizas ocasiones en que te dejaste fotografiar hacia el final de tu vida hoy se siente como descubrir tesoros.
Te imagino en la cima de una montaña en algún lugar, mirándolo todo, cuestionándolo todo, viviendo libre como siempre lo fuiste. Tú y Oso. Como si esta foto juntos hubiese sido un augurio de lo que vendría. Los dos de pie, como guardianes.
Te extraño. Más de lo que jamás voy a poder entender. Quizás algún día pueda volver a caminar por esa ciudad fantasma de nuevo sin el miedo de no encontrarte. Te quiero, Aldito. Tanto.”

1 de julio de 2024

Simone Revue Ciné-Club

Hoy es un día sombrío, pero el sábado fue un día luminoso, porque llevamos a cabo la primera sesión del club de cine, Simone Revue Ciné-Club. Conversamos y reflexionamos, bajo la dirección de la realizadora audiovisual ruso-francesa Ekaterina Panyukina, sobre la película Anatomía de una caída, de Justine Triet. Una caída como la de este país en este momento, que está lanzándose al abismo. Igual como Samuel el personaje, cae al vacío, así se está suicidando esta población, arrastrando con ellxs a todo el resto. Porque las cosas que hacemos tienen consecuencias no sólo sobre nuestras vidas, sino sobre las de los demás. Especialmente sobre las de los demás. Vinimos desde distintos lugares del planeta, Francia, Rusia, Chile, Argentina, Venezuela, a Lyon, a nuestro país, Francia, para hablar sobre cine y sobre feminismo, para que al día siguiente se nos indicara que una parte de él piensa que este es un lugar homogéneo. Que es mejor mantener una organización social que para beneficiarse de derechos y privilegios, mantiene a otrxs explotadxs, desposeídxs y subyugadxs, como explica Sylvie Laurent. La creación de una culpa, en realidad imaginaria, que hace recaer en ciertos grupos la responsabilidad de una cierta situación que en realidad se buscar mantener. Como en la película, la culpa de Sandra, su desborde de los estereotipos, y la llamada al orden que se le hace, mediante un juicio público. Todxs quienes no nacimos acá o tenemos dos nacionalidades estamos en esa sala de audiencias, al centro, mientras nos preguntan cosas y nos indican la fatalidad de nuestra culpa, como el psicoanalista o el experto le explican a Sandra en relación a su responsabilidad en el estado y posterior muerte de Samuel. Es sólo un mecanismo de inversión de la culpabilidad, para mantener todo intacto, un sistema cuya base está construida sobre la opresión de un grupo sobre otro. La película retrata bien el costo invisible de ser mujer, cuando Sandra al final dice, pensé que me sentiría eufórica de haber ganado el juicio, pero me siento neutra, plana, está diciendo lo siguiente: he batallado tanto que pensé que sería reconocido, pero no. Así funciona, un desborde de energía en intentar alcanzar expectativas contradictorias y opresivas como el fascismo, para luego caer en cuenta que vencerlas no te deja en una situación alentadora, más bien te deja fundida. Comienzas desde más atrás. Lo vas observando y sintiendo en el camino. Hasta que tal vez es demasiado tarde, o no. Tal vez estamos en la sala de audiencias imputadxs por responsabilidades que nos exceden, pero al mismo tiempo no lo estamos. Porque como Sandra, sabemos que se inventa en nuestro nombre. Para fines que tienen más que ver con mantener y oprimir que con la búsqueda de unas verdades. No hundimos este barco, de eso estoy segura, al contrario, se hunde solo, igual que Samuel. La destrucción a fuego lento de algo que ha costado construir, no puede arreglarse con una elección anticipada, que lo único que hace es mostrar el grado de destrucción. Por qué las personas están votando por fascistas. ¿Realmente creen en las barbaridades de las que ellxs hablan? ¿Realmente quieren la lenta opresión de ellxs mismxs y de los demás? ¿Qué es un país? si no las ganas de organizarnos con solidaridad. El impulso de crear un espacio y tiempo en que cada miembro pueda florecer. Esto es más que el resultado de una elección, es la ceguera impuesta, como la del personaje de Daniel en la película, que se nos viene encima en relación a un tejido social que tenemos que proteger y en cambio estamos enredando, que nos sitúa unxs contra otrxs, cuando en realidad estamos todxs en el mismo barco que se hunde. El mismo cuerpo que cae el abismo. Sobre la nieve que se derrite porque el calor aumenta. Cada año. Destruir un sistema de solidaridad, un sistema de sororidad y fraternidad, tiene costos. Altísimos. Un sistema de igualdad. Si no entendemos bien qué significa eso, entonces podemos crearlo, pero no vamos a quedarnos de brazos cruzados, culpándonos los unxs a los otrxs cuando en realidad debiésemos estar trabajando todxs juntxs por algo mejor. Sí a la creación, no al fascismo, la anatomía de esta caída no va determinarnos. El 07 de julio mostraremos qué es lo que somos, un país de derechos humanos, sin opresión y con solidaridad.