31 de agosto de 2016

Mi primer amor

Que alegría leer tus líneas. No me conformo. Te cuento que el Pepo fue mi primer amor, algo muy, muy fuerte. ¿Y sabes qué? Siempre pensé volver a encontrarme con él. De alguna u otra manera, aunque cada uno siguió su vida, tuve la sensación de que el tiempo nos volvería a poner en el mismo escenario, sin saber cómo, ni dónde, aunque fuese por poco tiempo. Justo antes de que falleciera, volvimos a vernos, por casualidad, y tuve tantas ganas de verlo de nuevo. Luego supe la noticia. Fue muy duro. Supongo que el primer amor no se olvida. Yo no lo olvido, y lo que me queda es la fuerza de ese amor tan potente.
No me consuelo, pero agradezco al mismo tiempo. Amar es algo inconmensurable. El cambió mi vida, simplemente. La relación quedó en suspenso, por diversos motivos, y ese suspenso busca interrumpirse, como un círculo que se cierra. Quizá todo está teñido de sueños, que no son reales, que son mágicos por ser momentos tan especiales. No queda más que intentar comprender. No queda más que recordarlo, trayendo al momento toda esa fuerza del primer amor, ímpetu suficiente para continuar. Qué especial que era el Pepo…
Cambió mi vida, qué paraíso. Simplemente inolvidable.

27 de agosto de 2016

La canción en repeat

Escucho una canción en repeat 700 veces, y a veces hay algún pequeño pasaje, la inflexión de la voz, la expresión, que me hace detenerme cada vez, y gozar, y gozar, en repeat.

god this feeling
is too good to be real

Y pienso cada vez que va a decir true, y dice real, tan melodiosamente, tan perfectamente, que el gozo continúa, vuelve, se queda por un pequeño espacio y parte, volviendo (la canción está en repeat).

sigh lie cry
suspirar mentir llorar
sigh lie cry x 1000 (repeat)


Copyright/Derechos de autor

Copyright/Derechos de autor
© Andrea Balart-Perrier
Por favor citar

17 de agosto de 2016

4 de agosto de 2016

Mi Iaia

¿Y yo qué hago sin la dulzura de mi abuela? ¿Y yo qué hago sin sus palabras cariñosas que todo lo vuelven benevolente con tan sólo pronunciarlas? Estoy loca de dolor Iaia con tu partida. Pero me aferro a tu recuerdo que es tan fuerte y bello que todo lo ilumina. Tu alegría de vivir, que queda en nosotros, que todo puede sanarlo. Tu sentido del humor hasta en los momentos más negros. Tu manera tan sabia de ver y enfrentar la vida, esa manera de ser que admiramos y siempre nos dio un empujoncito, una sonrisa y un agradecimiento. Esa manera que nos guía ahora. Viviste una vida impecable, Iaia, larga, feliz, acompañada, amada. No podemos pedir más. Tuviste también una muerte acompañada, y bromeando hasta el último momento. ¡Qué suerte! ¡Qué suerte! Qué suerte tuviste, qué suerte tuvimos, de tenerte con todo tu ser en cada momento, siempre viviendo hasta el fondo, siempre conectada, cercana, siempre amable, afectuosa a rabiar, siempre serena, hasta el último día, siempre agradecida y bondadosa. Iaia, que vida impecable y que suerte, que suerte más gigantesca de haber tenido tu compañía tantos años, tu paso calmado, tu sonrisa sincera, todo te interesaba, todo querías compartirlo, todo lo volvías bonito. Que dicha más inmensa tu compañía. El paraíso debe ser algo así, todos esos momentos que pasamos contigo. Y ahora estarás en un bello lugar, pero lo más importante es que lo estuviste todo el tiempo, que vivías la vida como si cada día fuera el último, pero al mismo tiempo sin prisa, poniendo todo tu corazón a disposición del momento, a la altura de nuestra alegría y nuestra pena. Mi abuela era una persona valiente, que todo lo enfrentó, sin cavilaciones. Mi abuela era una persona abierta de mente, que reflexionaba y cambiaba de opinión si era necesario, si la vida le iba mostrando nuevos horizontes. Mi abuela era una persona sabia, que no juzgaba, que todo podía entenderlo, con quien siempre se podía ser uno mismo sin contratiempos, sin contradicciones. Mi abuela es una de las personas más bellas que han pisado este planeta, y podemos seguir viviendo gracias a su recuerdo, porque es de una belleza superlativa. Es de una fuerza superior. Al momento de enfermar dijiste, si muero, sepan que lo pasé muy bien, me incineran y ya, se olvidan. Siempre respetuosa y sin querer molestar. Es imposible olvidarte Iaia, tu falta cala tan hondo como ir hasta el centro de la tierra, pero el paraíso que vivimos contigo estando a tu lado no puede sino hacernos sonreír. No puedo menos que decir gracias Iaia, gracias por todo, por absolutamente todo, por cada momento, por cada sonrisa, por cada palabra que pronunciabas, como un bello poema. Nunca una mala cara, nunca un doblez. Iaia, te interesaste genuinamente por todo lo que nos pasaba, por todo lo que queríamos mostrarte. Descansa en paz y no olvides ni por un momento que seguimos caminando gracias a tu recuerdo. Te adoro Iaia, como te dije al oído antes de que cerraras los ojos por última vez. Te adoro Iaia, y mi vida ha sido un paraíso a tu lado. Gracias, muchas gracias, te adoro Iaia, y mi vida tiene un sentido ahora que ya no estás, seguir fuerte y contenta, como tú viviste toda tu vida. Te adoro Iaia, y adiós, te vas tranquila y con tu recuerdo que vive en nosotros y nos ayuda a seguir, disfrutando de la vida como tú lo hiciste. Descansa, Iaia, en un paraíso maravilloso, te lo mereces. Nos enseñaste el amor sin límites, Iaia, te lo mereces.