Arthur
H dice el amor es un chien fou qui court sur l’autoroute.
Y
yo, esperando el día, como un chien fou para
correr por l’autoroute.
Esa
capacidad elástica del tiempo.
Poco
para dar con las ideas correctas.
Mucho
para acogotarte del gozo de tenerte frente a mis ojos en carne y hueso.
El
amor debe ser definitivamente un perro loco.
Que
corre por la autopista.
Creo
que lo he visto.
Creo
que puedo deletrearlo.
Creo
que lo identifico.
El
amor es un perro loco.
Uno
furioso.
Que
se me tira al cuello.
Que
me muerde y me hace perder el conocimiento.
Y
quedo convertida en vampiro.
El
amor evoca a un perro loco.
Un
perro que se desplaza.
Un
perro que puede ser atropellado.
Corre
sin ton ni son por la autopista.
Y
prados, y prados, y prados.
El
amor aniquila al perro loco.
Lo
deja más loco.
Un
rasgueo de funk en la guitarra y anhelar la muerte por perfección.
Meteoritos
que no te tocan.
Que
caen a tu lado.
El
amor es un puto perro loco.
El
mejor que he conocido.
Tomarme
un par de cervezas con él es desintegrarse.
Es
la mejor conversación posible.
Es
reírse desde lo más profundo.
El
amor es un loco, es un perro.
Que
toma agua de mar.
Se
deshidrata.
Se
baña en el río.
Y está
dispuesto a recomenzar.
El
amor es una brújula.
Algo
que te lleva a alguna parte.
A encontrarte
con autopistas.
A entender
a los perros locos.
A anhelar
treinta y cinco resurrecciones.
Perro
loco, vuelves a atacarme.
El
amor es una autopista que te lleva a ninguna parte.
Es
un perro loco que te muerde y disfrutas el viaje.
Mientras
te desangras.
Y
las estrellas fugaces.
No
le pondría bozal.
De
todas maneras, alguien lo va a atropellar.
Qué
perro más loco.
Se
parece al amor.
Mira
los colmillos.
El
perro sintió la distancia y se volvió más loco.
Se
embarcó sin pensarlo en la autopista.
Iba
veloz.
Parecía
que su cerebro no estaba funcionando.
Sólo
podía decir tu nombre.
El
perro loco me atacó.
No
pude más que partir por la autopista.
Espero
llegar para morderte.
Espero
llegar para abrazarte.
Hasta
que me internen porque este amor no se me va a quitar.
¡El
perro loco me saltó al cuello!
Juro
que la autopista fue lo único que me daba consuelo.
Juro
que no sé si la tierra gira o se bate como una caja de leche.
Juro
que no sé si el cielo está arriba, abajo o a los lados.
Pero
la brújula es tan clara en la dirección correcta.
Si las autopistas siguen en pie.
Si
la tierra sigue girando.
Ese
perro loco lo único que hace es delinear tu sonrisa.
Muestra
los colmillos.
Y
todo alrededor mío está su saliva y su ladrido que tienen un sólo nombre
adherido.
Las
cinco letras que describen el paraíso.
Tu
nombre, tu risa, y todo lo demás que se reduce a eso mismo.
Tu
mirada, tu risa, tu humor prodigioso.
Si el amor es un perro loco, si va por las autopistas.
Yo
sé cuál es su ladrido.
Si la autopista no me lleva pronto.
Ese
perro loco va a destrozarme.
Entonces
quizá conozca su ladrido.
Quizá
me llene de saliva para resguardarme.
Quizá
tu voz al otro lado del auricular pueda darme un momento más de vida.
Juro que hay un perro loco.
Y
como sólo tengo tu voz en el auricular no puedo defenderme.
Júrame
que harás autostop en la autopista para que pueda llevarte.
Arregla este desastre.
Este
caos que me aniquila porque este perro loco me tiene poseída.
Qué haces para seducirme así.
Por
qué me mandaste a este perro loco.
Es
incontrolable.
Si
no me encuentran rápido las autopistas.
Terminaré
por volverme él mismo, y prepárate, porque perdió la cabeza.
Quizá
te muerda.
Quizá
te ataque.
Quizá
te saque el corazón.
Quizá
se trague tu brújula.
Y
terminemos los dos vagando por las autopistas, como un perro loco.