Hablemos
en serio. Acaso tú sabes por qué estamos aquí.
No lo sé.
Me encantaría saberlo… Pienso, de todas maneras, que hay más de una vida, eso
te da la posibilidad de cambiar tu respuesta más de una vez.
Nunca sé
bien adónde voy… Sólo conozco el presente. Sí sé que aún temo al dolor. O más
bien a la angustia. La verdadera angustia. Creo que no podría volver a
sobrevivir.
Cuando llega
el dolor hay que estar preparado. Sino es una catástrofe.
Creo que
nunca se está suficientemente preparado.
Es
importante saber que no puedes tener lo que no existe. Eso ayuda.
¿Sabes qué?
En realidad pienso que la vida no tiene mucho sentido. Quizá es eso,
simplemente no tiene sentido.
¿Para qué
vivirla entonces? Y me dices a mí que soy negativo.
Puedes
vivirla sin buscar un sentido que no existe. Requiere reenfocarse. Puedes cambiar
de dirección. Ir para el otro lado, o el otro, o cualquiera, porque da lo
mismo.
Es cierto,
ya estaba sintiendo yo la necesidad de cambiar de dirección.
Mira, ya
sé, lo que no hay es un sentido de la vida genérico. De la misma manera como no
hay una naturaleza humana genérica. Hay cientos de millares de sentidos de vida.
Puede
ser. Lo siento, pero si pienso en algo así, pienso en ti.
No digas
tonterías.
Una cosa
tengo que decirte: si alguna vez piensas en casarte o algo así, sólo recuerda
algo: ese es mi lugar, aunque nunca vaya a estar en él. No te equivoques, como
yo lo hice.
Quizá no
sabías lo que es el amor. O quizá lo habías olvidado, o lo habías confundido. Quizá
sigues sin saberlo.
Puedo no
saber cuál es el sentido de mi vida, pero sé lo que es el amor, sólo me basta
con mirarte. Quizá ese es el sentido de mi vida, amar.
Adrien,
no quiero equivocarme.
No puedes
saberlo ahora. ¿Estás enamorada?
Sí. O sea
sé que quiero estar con él, ¿eso es estar enamorada?
Estar
enamorado es pensar que la vida tiene un sentido. O sentir que lo tiene.
Ya te
dije, no creo que lo tenga, pero eso no quiere decir que no estoy enamorada. No
empecemos.
Sólo
recuerda, cuando te canses de vagar buscando el sentido, puedes buscarme a mí,
nunca es tarde para retomar lo que nunca debió haberse quebrado.