22 de septiembre de 2014

La onda patriótica


La verdad me carga la onda patriótica, y desconfío de las celebraciones que incluyen a una gran cantidad de gente, los mensajes de viva Chile o cosas así hoy dieciocho de septiembre me han incomodado. Si la patria significa exclusión entonces no vale la pena. Me molesta tener tantos rótulos, y me molesta que todo esté clasificado por nacionalidades. Yo no escogí mi nacionalidad, y sin embargo debo cargar con ella, como todo el mundo. ¿Por qué no puedo vivir donde quiero?
"La sociedad ha descubierto en la discriminación un instrumento letal con que matar sin derramar sangre. Los pasaportes, las partidas de nacimiento, y a veces incluso la declaración de renta, ya no son documentos formales sino que se han convertido en asunto de diferenciación social” Hannah Arendt, Nosotros, los refugiados.

13 de septiembre de 2014

Encontré el sentido de la vida. Es para el otro lado


Hablemos en serio. Acaso tú sabes por qué estamos aquí.

No lo sé. Me encantaría saberlo… Pienso, de todas maneras, que hay más de una vida, eso te da la posibilidad de cambiar tu respuesta más de una vez.

Nunca sé bien adónde voy… Sólo conozco el presente. Sí sé que aún temo al dolor. O más bien a la angustia. La verdadera angustia. Creo que no podría volver a sobrevivir.

Cuando llega el dolor hay que estar preparado. Sino es una catástrofe.

Creo que nunca se está suficientemente preparado.

Es importante saber que no puedes tener lo que no existe. Eso ayuda.

¿Sabes qué? En realidad pienso que la vida no tiene mucho sentido. Quizá es eso, simplemente no tiene sentido.

¿Para qué vivirla entonces? Y me dices a mí que soy negativo.

Puedes vivirla sin buscar un sentido que no existe. Requiere reenfocarse. Puedes cambiar de dirección. Ir para el otro lado, o el otro, o cualquiera, porque da lo mismo.

Es cierto, ya estaba sintiendo yo la necesidad de cambiar de dirección.

Mira, ya sé, lo que no hay es un sentido de la vida genérico. De la misma manera como no hay una naturaleza humana genérica. Hay cientos de millares de sentidos de vida.

Puede ser. Lo siento, pero si pienso en algo así, pienso en ti.

No digas tonterías.

Una cosa tengo que decirte: si alguna vez piensas en casarte o algo así, sólo recuerda algo: ese es mi lugar, aunque nunca vaya a estar en él. No te equivoques, como yo lo hice.

Quizá no sabías lo que es el amor. O quizá lo habías olvidado, o lo habías confundido. Quizá sigues sin saberlo.

Puedo no saber cuál es el sentido de mi vida, pero sé lo que es el amor, sólo me basta con mirarte. Quizá ese es el sentido de mi vida, amar.

Adrien, no quiero equivocarme.

No puedes saberlo ahora. ¿Estás enamorada?

Sí. O sea sé que quiero estar con él, ¿eso es estar enamorada?

Estar enamorado es pensar que la vida tiene un sentido. O sentir que lo tiene.

Ya te dije, no creo que lo tenga, pero eso no quiere decir que no estoy enamorada. No empecemos.

Sólo recuerda, cuando te canses de vagar buscando el sentido, puedes buscarme a mí, nunca es tarde para retomar lo que nunca debió haberse quebrado.

Como si nada


Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Ella piensa –ya no lo quiero-, y él piensa en su compañera de clase con quien conversó hoy y se la imagina en su cama. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Él piensa en su trabajo, y ella piensa que está cansada de discutir. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Ella piensa –por qué se deja de querer cuando una vez se quiso-, y él piensa –la quiero cada día más, pero soy un imbécil-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Él piensa –tengo mucha rabia-, y ella piensa –estoy muy desilusionada-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, ella dice -¿en qué piensas?-, y él dice –en la clase de hoy que estuvo muy interesante-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, él dice -¿por qué estás tan callada?-, y ella dice –porque estoy cansada de que todo sea un conflicto-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, ella dice –¿no te parece triste que el amor se acabe?-, y él dice –yo te quiero cada día más, dime si vas a perdonarme-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, él dice -¿cuántos viajes más vas a hacer ya no te veo nunca?-, y ella dice –todos los que pueda-. Al mes siguiente, la primera mujer conoce al cuarto hombre y sienten que ha vuelto la vida; el primer hombre invita al bar a su compañera de clase; la cuarta mujer conoce al segundo hombre en un viaje y recorren la ciudad juntos; el tercer hombre embaraza a otra mujer; la  segunda mujer cae en una crisis de angustia; y la tercera mujer se va de la casa. Luego los traga el vacío a todos, y la vida continúa, como si nada. Como si tuviesen buenas razones para seguir. Nuevas mujeres y nuevos hombres sentados frente a frente. Detengan la obra para liberarnos al menos un segundo. Como si hubiese algo mágico en tropezar y volver a levantarse. Como si lo miserable y el vacío no existieran.

12 de septiembre de 2014

Faire l'amour comme une dance et vivre la vie comme une dance

Comme une danse
Légère
S’écouler sans autre but que de s’écouler
Fluir
Sin un fin más que fluir, como propuso Cerati.

Gustavo Cerati

Mi pequeño homenaje a Gustavo Adrián Cerati. Texto escrito el año 2007.
¡Gracias! Cuando queda tu música no mueres nunca.

Soda Stereo
24/10/07

Apenas me he bajado del avión, voy a mi casa a dejar las maletas, me preparo rápidamente algo de comer, y me voy al estadio nacional.
Ahí está Soda Stereo. Sus tres integrantes y otros cuatro que están acompañando en esta ocasión.
Me siento feliz de compartir con el grupo de amigos con el cual estoy ahí.
Soda Stereo y nosotros, y todos los otros.
Todos en una sola frecuencia.
No lo puedo creer.
Estuve ahí mismo en 1997 cuando tocaron por última vez, gritando porque no se fueran, y cantando lo más fuerte posible, sus melodiosas e ingeniosas letras y coros.
Y ahí están de nuevo, diez años después, para hacerme más patente el paso del tiempo, y para que pueda vibrar con ellos, ¡Una vez más!

Respiro agitadamente, esto es increíble. Salto con la masa, que me lleva de un lado a otro, pero no me molesta porque todos estamos en la comunión de la música.
Tocan tres de mis temas preferidos, Trátame suavemente, El séptimo día, Un millón de años luz; estoy en otro mundo, absolutamente abstraída de la multitud, el tiempo pasa lentamente, cada sílaba que sale de la garganta de Gustavo Cerati me llega íntegra, para pegarse en mí y seguir resonando en mi oído. El bajo y la mirada de Zeta Bocio causan estragos en mi cuerpo, mi pecho resuena fuertemente.
La batería de Charly Alberti da golpes en mis pies y me impulsa a elevarme y saltar sin poder parar. Ni siquiera la fatiga de las 40 horas de avión encima me impiden despegarme del suelo una y otra vez para bailar al ritmo de estos grandes músicos y poder ver un poco más por sobre la masa.

"Quiero que me trates suavemente" dice. Que maravilloso. ¿Lo puedes creer?
Es increíble. Es inverosímil. ¡Quiero que me trates suavemente!
Y dice "No vuelvas sin razón". Verdaderamente yo estaré a un millón de años luz.
No quiero que esto acabe. Los sonidos, las voces, las luces y los colores de las pantallas me tienen elevada. Ese bajo, ¡Ese bajo! y el que lo está tocando... Ojalá me hablara al oído.
Me quedo con la magia de esas dos horas y media. La entrega de los músicos y la complicidad que queda con mis amigos con los cuales compartí ese momento. Nosotros sabemos lo que pasó ahí, y cada uno disfrutó solo, a su manera esos acordes, pero juntos al mismo tiempo, haciendo del momento una sola vibración conjunta. Los quiero amigos y gracias Soda Stereo por estos años de música que han compartido. Han entregado un poco de buenas letras a mis momentos.
¡Primavera Cero!