31 de enero de 2023

Cassandre de B. y la posibilidad del amor

Nuevo libro:
Andrea Balart
Cassandre de B. y la posibilidad del amor


Para mis amigos Charo Cofré y Hugo Arévalo

Índice
Prefacio;
De la ausencia;
Y yo soñando;
42 (III);
42 (IV);
42 (V);
42 (VI);
El corazón en la intemperie;
El corazón en la intemperie II;
El corazón en la intemperie III;
El corazón en la intemperie IV;
El corazón en la intemperie V;
El corazón en la intemperie VI;
El corazón en la intemperie VII;
El corazón en la intemperie VIII;
Complicidad;
Feliz año;
La lección de humildad;
Pensé cosas;
Pensé cosas II;
Pensé cosas III;
El verdadero nombre;
Todos mis muertos;
Todos mis muertos II;
Poesía;
Un carroussel vacío;
Poesía y crepúsculo;
Un cierto destino;
Un cierto destino II;
Una bandada migró;
Una bandada migró II;
Los manifiestos del amor real;
El humor;
El taxi;
El vampiro;
Las estaciones;
Las hormonas;
La cita.

Prefacio

Los textos que componen este libro fueron escritos entre fines de noviembre de dos mil veintidós y enero de dos mil veintitrés, durante una estadía en Santiago de Chile e Isla Negra, región de Valparaíso, Chile. He dejado atrás el lugar donde nací, pero vuelvo a él de cuando en cuando. Al calor de sus días y los abrazos de quienes tanto quiero. Mi patria son las personas que quiero, y me quieren. Mi biblioteca. El agua. Donde ella está hay vida. He dedicado este libro a mis amigos Charo Cofré y Hugo Arévalo, porque además de la amistad, personifican para mí lo mejor de Chile: la poesía y la música. Tuve mucho de eso en mi Chile natal. Chile es un país muy largo, pero es al mismo tiempo pequeño, una parte ínfima de su territorio está habitado. Han vivido y viven en él personas geniales, personas que saben y supieron resistir. Ellas y ellos me hicieron creer en la posibilidad del amor. Me impulsaron a seguir buscando. A partir. Me enseñaron lo que creo que más agradezco: la libertad. El amor a la posibilidad de la libertad. La literatura vive en ella. Los nuevos horizontes me han entregado cosas invaluables. Pero nunca olvido de dónde vengo. Nunca olvido de dónde surgieron los versos. Del lugar donde habita la literatura: la resistencia. Chile es resistencia. Una resistencia interminable. Lo interesante es amar lo mejor de cada mundo. Ser feliz donde se está. En cada momento. Pienso que tengo mucha suerte de llevar conmigo dos mundos. Moverse es crear empatía. Amar lo que se fue, lo que se es y lo que se será tal vez. La lengua es el regalo más grande que he recibido. Cada una de sus palabras. Todos sus significados. La totalidad de sus sentidos.

Andrea
Lyon, enero de 2023

Mapas

Fui a la ópera. Antes de eso, tuve que conseguir una peineta. El primer día el frío me lo impidió. También conseguir alimento. Pero cuando falta, en el fondo de la despensa tengo siempre sopas de sobre. Son buenas. Tomé una de esas. Al día siguiente me dirigí en busca de una peineta, esta vez sí. Abrí los grandes mapas y observé el camino. Para estar segura de que no volvieran a faltar, conseguí dos. Pero sucedió algo extrañísimo. Cuando llegué a mi casa sólo había una. Acumular y ser precavida no siempre da los resultados esperados. Me encontré frente a la ducha con una sola peineta. Tal vez una es mejor que dos. Una de mis peinetas se me perdió en el camino. Se esfumó por arte de magia. Quizá tomó el desvío y se perdió en la nada. Quizá se fue flotando río abajo. Los grandes mapas mostraban cómo llegar a la peineta, pero no contenían información ninguna en relación a qué hacer cuando la peineta desaparece. No todo está en los mapas. Aunque sean grandes. Olvidé a la peineta perdida y busqué el camino a la ópera. Busqué el camino al éxtasis completo. Si tengo un pasado, pensé, aunque esté compuesto de peinetas perdidas, entonces un futuro es posible. Llegué a la ópera. Quiero que mi existir sea una puesta en escena maravillosa, que contenga todas las coreografías y los cantos más penetrantes. No quiero una vida a medias. El éxtasis completo o nada. Recordé que soy la ópera, el sentimiento que mata. La intensidad que rebana. Sinaïde afirmaba, en la obra de Rossini, ¡Sé fiel a la gloria, al estado y al honor! Yo estoy con Aménophis: No, sólo el amor enciende y reina en mi corazón. Yo estoy con Anaï: Dios, sostén mi corazón que vacila, ves mi temor, mi lucha, escucho la voz que me llama, pero sigo una huella infiel y voy al rumbo de sus pasos. Soy de la raza rebelde. Yo estoy con Aménophis: ¡Poco le importa a mi amor el brillo del trono!, te amo, y poseerte es mi única ley, estoy dispuesto a renunciar al trono, si no puedo subir a él contigo. Moïse: ¡no temáis a los poderosos del mundo! Eliézer: condúcenos a la playa, y salva del naufragio a tus fieles. Chœur: condúcenos a la ribera, objeto de nuestros deseos. Chœur: ¿Dónde está el socorro que nos has prometido? Eliézer: ¿Cómo luchar? Marie: ¿Hacia dónde huir? Consulté el gran mapa, para conducirme a la ribera, objeto de mis deseos. No hui hacia ningún lado. Me quedé entre las olas. Con mi única peineta y mi sopa. A la deriva me quedé, en el éxtasis completo. Soy de la raza rebelde y poseerte es mi única ley. 

29 de enero de 2023

El tenedor

Llegué ayer a Lyon, dormí una siesta, y partí a la ducha para ir a la obra de mi amiga Aurora, con las ilustraciones de Amandine. Antes de entrar a la ducha, busqué mi peineta, y no estaba por ningún lado. Debe haber quedado en Chile. Pero yo necesitaba salir, y para eso, peinarme. Recordé a la gaviota de La sirenita, y me dije: listo. La gaviota explicaba a la sirenita, ilustrando el mundo no-submarino, que el tenedor se llamaba cachivache y servía para peinarse. Me dirigí a la cocina y tenedor en mano, entré a la ducha. No es un plan perfecto, escribió St. Vincent, pero es el que tenemos. A veces algo es mejor que nada. No siempre. La verdad que el tenedor peinaba pésimo. Una peineta en apariencia. Pero el pelo se rompía. No servía para hacer una partidura. Etc. Etc. A veces creemos que algo va a servir, pero no. Ahora bien, a veces la supervivencia nos invita a ser creativos. Lo importante es intentar. Recordar que no es un plan perfecto, pero es el que hay. Recordar que la vida es intentar. Que la existencia es peinetas y tenedores. Quizá un día necesitas un tenedor, y la peineta pueda servir. O quizá no. No todo sirve. El tema es que yo estoy en Lyon sin peineta. Pero tengo un tenedor. Hoy quería salir a conseguir una peineta pero el frío me disuadió. Venía del sol y llegué al glaciar. Pero ahora no hay hojas en los árboles y veo el río en todo su esplendor. Veo hasta la tienda de flores del otro lado del puente. Una nunca sabe con qué se va a encontrar. No hay hojas pero hay flores a lo lejos. Un río completo. Un tenedor. ¿A quién le importan las peinetas y el calor cuando se tiene tanto? Ayer vi a mis amigas, la delicada obra de Aurora y bailé al ritmo de una dj que viene del Amazonas con imágenes militantes. ¿Qué es la vida?, un frenesí, como bien dijo Calderón de la Barca, ¿qué es la vida?, una ilusión, una sombra, una ficción. Yo la quiero tal cual es, con un tenedor, un río y música. Observo, sin embargo, los mapas en busca de una peineta. Nunca se sabe cuándo puede faltarle a una el tenedor. Que quede el agua. Que siempre esté la música. Además mirando los mapas es siempre más entretenido. Los mapas, los grandes mapas.
 

26 de enero de 2023

Y yo soñando

No cruzas fronteras y yo soñando. Te mantienes en suspenso y yo soñando. Tu existencia es sugerencia. Vivo de las sugerencias. De la conciencia de la posibilidad. De la electricidad. Quiero que lo hagas de nuevo, que lo vuelvas a hacer, escribió Camila Moreno. A veces la electricidad es amor. Amor que toma la forma del canto de un pájaro, en la nieve. En la sombra. Un canto oscuro porque acarrea el misterio. La imposibilidad. La noción del baile solitario. Pero, ¿qué es existir si no es soñar? Si no es bailar. Contrastes. Eso es. Amar, soñar, en la nieve. Vislumbrar que si no es él es la idea que surge en su nombre. A sus espaldas. En su cuerpo. En su inteligencia. Su sentido del humor. Una idea que quizá no tiene que ver con él. Una idea solitaria. La idea de amar sin descanso. Sin fracturas. La idea de volver a amar. La posibilidad del comienzo. Porque todo se transforma. La posibilidad de que la vida sea más que perseguir a quien delira. A quien acampa en un marte sombrío y sin retorno. Un planeta que gira en torno a su luna vacía. A su luna apócrifa. Yo siempre soñé con tu piel. No había conceptos. Ahora estoy llena de conceptos. Pero que se deshacen ante el calor cierto. Por qué las personas no aceptan que aspiran al amor. Al calor. Por qué decir que el frío es libertad. Si en tu humor encontré destellos en la laguna del olvido. Fuegos artificiales tras la colina. Caminos en la lejanía que parecen significar algo, llevar a algún lado. O que reflejan la vida tal cual es. Calor. Electricidad. Si no hay movimiento no hay vida. Yo tengo apego a la vida. Siempre me ha parecido hermosa. A pesar de la indiferencia. Tengo la poesía. Tengo el amor y su posibilidad. El abrazo que perdura. Tu promesa oculta. Que gatille la esperanza una y otra vez. Que materialice la poesía real. La que se implementa en el tiempo y en el espacio. La edad entrega seguridad en uno mismo. Eso es más importante que la ilusión de la inexperiencia. Prefiero asentarme en mi mirada que observar con inocencia. El miedo no me paraliza. Lo veo como parte del todo. Convive con el sentido. La certeza que tengo de que todo lo sucedido no ha sido en vano. Te amo sin conocerte. Amar es también lanzarse al vacío. La edad no tiene nada que decir a este respecto. La incertidumbre de los días que nos serán concedidos extiende el milagro. 

De la ausencia

País de la ausencia, extraño país, escribió Gabriela Mistral, más ligero que ángel y seña sutil, color de alga muerta, color de neblí, con edad de siempre, sin edad feliz. He dicho varias veces, y lo repito con muchísimo gusto, escribió Nicanor Parra, que este país debiera llamarse Lucila, de lo contrario que se llame Gabriela, debería volvérsela a querer, a releer, a ver, a compadecer, es una novia abierta al infinito. Yo soy Lucila Alcayaga, alias Gabriela Mistral, escribió Parra, primero me gané el Nobel, y después el Nacional, a pesar de que estoy muerta, me sigo sintiendo mal, porque no me dieron nunca, el Premio Municipal. Parto del país de la novia abierta al infinito. El país que se llama Gabriela en secreto. Siempre supe que no hay tierra de dios, escribió Camila Moreno, esta tierra es de las dos, de indígenas y de marginales, esta tierra es de mi hijo, el paganismo, el erotismo salvaje. Es real esta electricidad, escribió. Yo quiero que sea real esta electricidad. Yo verdaderamente quiero que sea real. Yo quiero que este país tenga nombre. No quiero morirme en país sin nombre, como dijo Gabriela. No quiero morirme en este país. Quiero que esté vivo y no quiero morirme en él. Quiero que sea capaz de crear. Sin mí. Lo quiero y lo abandono. Me fui en busca del sueño. Me despedí. El país latía en secreto. O creía que latía. Sigue latiendo, creo. O sigue creyendo que late. Pero, ¿qué es latir? ¿Crear principios y fallar? ¿Intentar una y otra vez y no llegar a puerto? ¿Traer a quienes otrora defendieron a torturadores a crear guías y lineamientos? El país de la ausencia es lento. Pero más lento que la democracia. Cuando quiere alcanzarla se le va de las manos. La verdad es que no quiero participar. Miro a la distancia y todo se difumina. Estoy aquí pero el nombre se me escapa. Se me va de las manos. Lo dejo partir. Lo quise mucho, de a poco lo olvido. Queda la fraternidad.  

21 de enero de 2023

Los manifiestos del amor real

Tu falta me acompaña. Sigo preguntándome qué es el amor real. A veces me pregunto si voy a rendirme. Definitivamente avanzo, de eso no hay duda. En qué árbol te encuentro. En qué atardecer misterioso. En qué fuego interior. En cuál nieve derritiéndose. Los caminos son sinuosos. Llevo los mapas estampados en mi corazón. Los senderos apuntan en tu dirección. ¿Estaré fuera de la realidad? Mi convicción es total. Las dudas se insertan en mis ecuaciones del presente. ¿Soy muy obstinada? Siento mi deambular por pequeñas calles. Como una procesión por Venecia sin carnaval. Estoy perdida en tu risa que una vez fue mía. Fuiste mío estoy segura. Si no vuelves la música perderá los contornos, sus mensajes ocultos. Créeme por esta vez. Mira bien, aún queda el amor. 

20 de enero de 2023

Una bandada migró II

Amor real para todos. Dicha y fluidez. Bálsamo. Hileras de pájaros al acecho. Del verano austral al invierno boreal. Del sol a la nieve. A la primavera. No temo al atardecer, porque la literatura sigue mis pasos dispuesta a levantarse al amanecer para recomenzar. Cuándo es el comienzo de algo. A mí me gusta comenzar y me gusta que las tareas finalicen. No quiero abandonar a mi sudor a medio camino. Quiero dar soluciones literarias. Soluciones literarias a problemas reales. Metáforas que sean alimento para el alma cansada. Alimento para el vacío existencial. Letras que sean esperanza. El pan y la poesía son necesarias. Van de la mano para habitar el planeta. Los pájaros van quizá en busca de poesía en forma de pan. El pan es quizá una forma de amor poético. Cuando nos movemos vamos quizá en búsqueda de poesía. Queremos, quizá, poner a prueba a la solidaridad. Queremos crear solidaridad. Queremos que la vida sea pan y también poesía. Quizá la solidaridad es el amor a la poesía. La creencia en lo real y en las metáforas. Quizá la solidaridad son versos hilvanados en el aire que se dirigen al destino para inundar al corazón que se arrastra. Las soluciones poéticas salvan una parte del hambre. La parte del amor real. Burlan al odio que deshidrata. La biblioteca es la generosidad total, como dijo Roberto Bolaño, una biblioteca es como una metáfora del ser humano o de lo mejor del ser humano. Yo quiero cristalizar lo mejor del ser humano. La explosión del poder de la palabra. Las acciones guiadas por el amor. Lo que desfila cuando no hay miedo y sí hay respeto. A mí me interesa descubrir las huellas del amor real. Lo que va marcando el paso de lo que permanece en forma de calor. Generar verano. La poesía fue un objeto de lujo, pero para nosotros es un artículo de primera necesidad, como escribió Nicanor Parra, no podemos vivir sin poesía. Yo quiero crear manifiestos que asienten conquistas. Unos manifiestos que se encuentren con otros manifiestos. Un Simone Manifesto. Manifiestos que se encuentren con intervenciones de colectivos en manifestaciones. Miles de manifiestos en hilera que hablen de mundos cada vez mejores. Que guíen a la esperanza. Los manifiestos del amor real. Las acciones del amor real. 

Una bandada migró

Quisiera que el amor sea suave. Como un pájaro posándose delicadamente en una rama. Como el viento en las hojas. Quisiera que el amor sea asombro, como la literatura. Quisiera que el amor signifique algo. Que los leones recorran la sabana tranquilos. Que las águilas penetren el cielo con la serenidad de una cascada. Manadas, bandadas, al unísono. Quisiera que las flores conserven sus colores, formas y aromas. Que la destrucción sea la estrictamente necesaria. Para recomenzar cuando corresponda. Quisiera que el amor sea entrega y no miedo. Todos nos desplazamos por la existencia, como un flujo migratorio. A veces retrocedemos, a veces miramos hacia adelante. El cansancio es transversal. Yo quisiera que la solidaridad también lo fuera. En una semana estaré de vuelta en el frío glacial. Para relatar cómo se sentía el sol en la piel. Para recibir a los días que comienzan a ser más largos. Para albergar a mi vida que comienza a ser cada vez más ancha. Para trazar el contenido del destino. Para soñar con el amor real para todos. Una nueva comprensión de la vulnerabilidad. Pasiones que creen amor y no abandono. No tener que demostrar. Sólo ser. Quisiera que las sociedades y las especies sean más abiertas a la pluralidad y la diferencia. Cohabitación real y no fachada. Si los seres humanos no podemos entender a quienes están a nuestro lado cómo vamos a comprender a los animales que no emplean nuestro mismo idioma. De qué sirve intentar acoger a todos los seres vivos si no podemos empatizar con nuestra misma especie. Debiésemos ser mucho más exigentes. Amor real para todos.    

19 de enero de 2023

Un cierto destino II

Quizá nuestro destino para sobrevivir, como conjunto de especies cohabitando, es la solidaridad. Soy un ave que migra cuando cambian las estaciones. Busco el calor y la luminosidad del sol. Abrazo la solidaridad. Vivo en el movimiento. Agradezco a las aves que me recuerdan que la condición de las especies es el nacimiento y la muerte. Que las alas se adquieren compartiendo y cuidando. Creando estelas en el cielo que nos liberan y nos mantienen en vida. Las aves se desplazan para sobrevivir. Yo me desplacé para vivir. Soy la ave del movimiento constante. Amo este planeta que tiende redes. Atesoro cada criatura como parte de mi composición. Mis raíces son todos los seres vivos. Los libros están creados de cientos de pájaros en movimiento. Mi destino son los libros y el movimiento de los pájaros. Mi destino es la solidaridad. Nuestro destino es la solidaridad. Movernos para alcanzarla. Los pájaros se desplazan por una cierta especie de amor. Amor a la vida y a la sobrevivencia. La solidaridad es amor a la vida y a la sobrevivencia. Nuestro destino no es morir. Vivimos con ese límite, con esa consciencia, pero estamos programados para existir. Estamos absolutamente programados para amar. Para cuidar y abrazar. El odio es miedo y difumina nuestro destino. La pasión es lo que nos mueve. Pero la pasión crea, cuando destruye no es pasión, es desamor disfrazado de temor. El amor está en nosotros y no es necesario hacerlo depender de personas específicas. Si podemos entregarlo nos será dado. Puesto que de reciprocidad está programada la vida. Nos otorgan la posibilidad de estar aquí y luego nos convertimos en tierra y en lluvia. En nubes, estrellas. Ciclos, como los flujos migratorios. Todos vinimos a iluminar. Nos desplazamos a estrella. Vamos avanzando como las nubes. No quiero olvidar que soy un proceso migratorio en medio de otros miles de procesos migratorios. Migrante y refugiado es lo mismo. Seres vivos tratando de vivir y sobrevivir. Lo que quizá debemos intentar suavizar es el desamor camuflado de temor. Un respeto irrestricto por todos los seres vivos es nuestro destino. Las medias tintas son involución y catástrofe. Vivos nos queremos.    

Un cierto destino

Los destinos son pasiones, no personas. El destino es el amor. El destino es lo que nos quita el sueño. Preparando valijas y encomiendas para abrazar mi destino una vez más. Observo una foto de Aldo que tengo en el escritorio. No quiero olvidar que la condición humana está limitada por el nacimiento y la muerte. No quiero olvidar que el tiempo no estará siempre de mi lado. No puedo olvidar que cruzar el océano tiene sus costos. Luego de diez años lo cruzo con tranquilidad: vuelvo a mi casa. El calor lo llevo conmigo en forma de solidaridad. “Solidaridad” era una palabra que apenas se usaba en el movimiento feminista contemporáneo, escribe bell hooks, se ponía mucho más énfasis en la idea de “apoyo”. Apoyar puede significar sostener o defender una postura que una cree correcta, explica hooks, también puede significar la base o el andamio de una estructura débil. Este último sentido era muy importante en los círculos feministas, advierte bell, su valor procedía del énfasis en la victimización compartida. Identificándose como “víctimas”, las mujeres estaban reconociendo una indefensión e impotencia, así como una necesidad de apoyo, en este caso, del apoyo de sus compañeras feministas activistas, de sus “hermanas”, prosigue hooks, se relacionaba estrechamente con la idea vacía de sororidad. El sexismo, el racismo y el clasismo dividen a las mujeres entre sí, afirma, las mujeres, al igual que los hombres, deben aprender a dialogar entre sí sin competir. Al vincularse como “víctimas”, las mujeres blancas partidarias de la liberación de la mujer no se sentían obligadas a asumir la responsabilidad de enfrentarse a la complejidad de la propia existencia, expresa bell, no se desafiaban unas a las otras a analizar sus actitudes sexistas respecto de las mujeres que no eran como ellas o a explorar el impacto de los privilegios de raza y clase en sus relaciones con las mujeres ajenas a sus grupos de raza/clase. Identificándose como “víctimas” podían abdicar de su responsabilidad por su papel en la conservación y perpetuación del sexismo, del racismo y del clasismo, lo que hacían mediante la insistencia en que solamente los varones eran el enemigo, continúa hooks, no reconocían ni se enfrentaban al enemigo interior. No estaban preparadas para renunciar a los privilegios y hacer el “trabajo sucio” (la lucha y la confrontación necesaria para construir una conciencia política, así como las muy tediosas tareas que hay que hacer en el activismo cotidiano), explica bell, que se necesita para desarrollar una conciencia política radical, siendo la primera de ellas hacer una crítica y una evaluación honrada del estatus social, valores, creencias políticas, etc., de cada una de nosotras. Con el propósito de desarrollar solidaridad política entre mujeres, las activistas feministas no pueden crear lazos en los términos fijados por la ideología dominante en la cultura, advierte hooks, tenemos que definir nuestros propios términos. Cuando las mujeres luchan activamente con una actitud realmente abierta para entender nuestras diferencias, para cambiar las visiones distorsionadas y erróneas, ponemos los cimientos para una experiencia de solidaridad política, expone bell, la solidaridad no es lo mismo que el apoyo. La experiencia de la solidaridad, expresa, se debe fundar en una comunidad de intereses, de creencias compartidas y de metas en torno a las cuales unirnos a fin de construir sororidad. El apoyo puede ser ocasional, puede darse y retirarse tan fácilmente como se dio, la solidaridad requiere un compromiso sostenido, continuo, afirma hooks, en el movimiento feminista, hay una necesidad de diversidad, de desacuerdo y de diferencia, caso de que queramos crecer. Quizá nuestro destino para sobrevivir, como conjunto de especies cohabitando, es la solidaridad. 

13 de enero de 2023

Poesía y crepúsculo

A veces hay interrupciones, pero nunca voy a dejar de escribir. Escribo para interrumpir. Abrir brechas entre el sol y el océano. Redistribuir. Dar. Enterrar a mis muertos en tierra. Escribo porque sí. Porque surge de mi cuerpo. Porque lo que veo contiene poesía, o es la poesía misma. Porque poesía y escribir es ser. Yo quiero ser. Nunca parecer. Pero sí aparecer. Ser todos los fantasmas. Los posibles y los imposibles. Utopías, por siempre utopías. Poesía, por siempre poesía y crepúsculo. 

Un carroussel vacío

Escribo y luego quedo vacía, un carroussel vacío en el crepúsculo, como escribió Pablo Neruda. En los crepúsculos hay ciertas respuestas al vacío. Las justas y estrictamente necesarias. Para qué ambicionar lo que delira. Para qué olvidar a los muertos que navegan en el vacío. A los que están enterrados en tierra. A los que flotan. Escribo y luego quedo flotando en el carroussel. En las dimensiones posibles. Escribo y pido un día morir y ser enterrada en la tierra, o flotar en el mar, pero liviana. No hundirme. Aquí estoy con mi pobre cuerpo frente al crepúsculo, como escribió Neruda. Lo voy cargando de aquí para allá y ya no sé dónde estoy ni recuerdo cuándo partí. Pero sé que escribo y quedo vacía. Pero es un vacío sideral, que lo abarca todo. Un hoyo negro capaz de arrastrar los océanos completos. Una plenitud de cansancio sideral, de años en el carroussel. Si tuviese que elegir algo elegiría los timbales. Elegiría ser esas algas que van para acá y para allá en la espuma cada vez que la ola se apersona. Sinceramente, nos han exigido mucho. Lo dimos todo. Quedamos vacíos. Escribimos y entregamos. Nuestros pobres cuerpos escriben y cantan, y de las olas ni hablar. Hasta cuándo habrá que decirlo: yo lo que quiero es amar y a veces ni eso me entrega el crepúsculo. Sólo un carroussel vacío, sólo una promesa de infinito en una botella a la deriva. Una isla. Negra y redonda. ¿Y esto no acaba?

12 de enero de 2023

Poesía

Amigo, con la tarde haz que se vaya este inútil y viejo deseo de vencer, escribió Pablo Neruda, amigo, con la tarde haz que se vaya este deseo mío de que todo rosal me pertenezca. Amigo, llévate lo que tú quieras, escribió Neruda, penetra tu mirada en los rincones, y si así lo deseas, yo te doy mi alma entera, con sus blancas avenidas y sus canciones. Que en mi heredad vacía, escribió Pablo, aquel amor perdido es una rosa blanca que se abre en el silencio. Ayer recibí todos los rosales del mundo. Porque la amistad es todos los rosales. Fui a la casa de mis amados amigos, Charo Cofré y Hugo Arévalo. Más de treinta años compartiendo con ellos cantos de amor y libertad. Conversaciones esenciales y gestos inolvidables. Llevé para ellos mis humildes versos con mucho cariño. Me tenían un regalo. Un presente frente al mar. Un regalo hecho de sustancias marinas como el amor. Lo más esencial: poesía. Un tesoro: un libro compuesto por dos de los primeros libros que publicó Pablo Neruda, autografiado por él de su puño y letra, en 1932. Pablo Neruda, quien naciera en el sur de Chile en 1904 y recibiera el premio nobel de literatura en 1971. Él, quien fuera amigo de mis queridos amigos, y a quien apreciaban mucho. Mis amigos, eximios músicos y artistas, a quienes admiro sin fronteras. Un libro hermoso impreso en esas máquinas de imprenta antiguas con esa tipografía que me fascina. Recorrí las páginas como quien recorre los años, con calma, y con la premura de captar la sustancia de la estadía en los días. Mi alma es un carroussel vacío en el crepúsculo, escribió Neruda. En Isla Negra, yo recibí su caligrafía y sus versos. Pero sobre todo, recibí los trazos de la amistad que perdura. De la música de la entrega. Sinceramente, he recibido todo el amor del mundo, quizá debiera adentrarme en mar abierto y gritar al fin mi verdadero nombre. Lo que realmente mueve al mundo es la amistad y la poesía.    

11 de enero de 2023

Todos mis muertos II

La literatura devuelve a la vida a los muertos. Vuelven en forma de palabras, de recuerdos. Les entrega la dignidad de la materialidad. Me gusta entregarles frases. Invitarlos a convertirse en vivos. A quedarse un rato más. A profundizar en todo eso que entregaron. Agradecerles por haber existido. Por todos esos gestos y todas esas sonrisas. Si tenemos el mar los tenemos también a ellos. Están desparramados por las olas. Yo tuve a esos vivos y ahora tengo a esos muertos. Poseo una gran riqueza. Quizá partieron para darle espacio a otros vivos. Quizá partieron para fundirse con el mar. Quizá están vivos y nosotros somos los muertos. Quizá nosotros somos los personajes de novelas y de textos. Yo quiero estar viva de verdad. Quiero conocer a los muertos por su nombre. Quiero conocer a los vivos por su nombre. Quiero también, un día, fundirme con el mar. Quiero que haya vida después de la muerte, quiero volver a verlos por un rato. Quiero ser un personaje y entrar realmente en la vida. Todos mis muertos son todos mis bailes. Todos mis vivos son todos mis días. 

Todos mis muertos

Voy con todos mis muertos a cuestas. Me acompañan. Me dan cobijo cuando es necesario. Los siento en mi salón y les cuento historias. Quizá no hayan encontrado el camino a casa. Me ayudan también a encontrar el camino a casa. Sé que en algún lugar ríen de todas las barbaridades que se me ocurren. Sonríen de las palabras que quiero entregarles. Los quiero tanto. Tal vez se acompañen también entre ellos, esperando que lleguemos. Tal vez estén en la gran ola que rompe contra las rocas con fuerza. Tal vez estén aquí mismo, ahora, meciéndose al viento. Tal vez sean música. Flores. Pájaros planeando en el cielo azul, dueños del espacio. Tal vez es una energía tan potente que está en todos lados. Que se lanza en picada al mar. Yo tengo a mis muertos y es bastante. Les voy comentando sobre el presente y el devenir. Les pido opinión sobre las dudas y los abismos, los que deben conocer. Quizá hay un espacio en el mar, reservado para quienes parten. Una gran fiesta de muertos entre las algas. Quizá están riéndose, aliviados de tantos peces que hay para comer. Encantados de bailar en el vacío. Les pregunto si todo va bien por allá. De qué color es la fiesta. Lo que es seguro: los recuerdos son vida.  

El verdadero nombre

No voy a parar, ya no tengo dudas, escribió un día Charly García. Me vine al fin del mundo, a una habitación frente al mar, sin sobresaltos. A encontrarme con la existencia frente a frente. Quién soy, le pregunté, qué hago aquí. Una hilera de pelícanos pasaba frente a la ventana. Un tiuque se lanzaba en picada contra un águila para evitar la mirada hacia sus crías como presas. Sígueme al desierto, cantaba Chris Cornell, sediento como estás, porque allá abajo yace la verdad, bajo el lecho del río. El águila en la punta del delgado y largo tronco que surge del agave, impasible, recordando porqué se posó ahí. Julio Cortázar escribió: oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre. Escribió: Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas. Escribió: No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre, compártelo, yo te pido la cruel ceremonia del tajo, lo que nadie te pide: las espinas hasta el hueso. El sol nuevamente acercándose al océano para perderse en el horizonte. El águila determinada y calma. Empleé la ocasión para preguntarle a la existencia: cuánto tiempo me queda y qué habrá en esos días. La pregunta quedó sin respuesta y el sol desapareció del todo. El águila partió hacia nuevos horizontes. Allá afuera bajo el sol, el sol es mío, cantaba Chris Cornell. ¿Qué es existir?, le pregunté, ¿hacer teorías?, ¿amar? Las coincidencias sólo tienen sentido junto a la literatura. Vivir es observar, dijo, como el águila, lanzarse en picada, y olvidar. En el intertanto: escribir. Viajar, viajar, viajar, dijo. Volar. Nacer, volar, y morir. Seguir la intuición de un cierto destino y navegar en el verdadero nombre. ¿Y esto acaba?

10 de enero de 2023

Pensé cosas III

Las mujeres, escribe bell hooks, tienen que saber que pueden rechazar la definición de su realidad que dan los poderosos, que pueden hacerlo incluso si son pobres, explotadas o están atrapadas en circunstancias opresivas. Tienen que saber, afirma hooks, que el ejercicio de este poder personal básico es un acto de resistencia y de fortaleza. Muchas mujeres pobres y explotadas, especialmente mujeres no blancas, prosigue bell, habrían sido incapaces de desarrollar conceptos positivos de sí mismas si no hubieran ejercido el poder de rechazar las definiciones de su realidad que le adjudicaron los poderosos. Aunque las mujeres que organizaban el movimiento feminista y participaban en él, explica hooks, no eran para nada pasivas, no asertivas o incapaces de tomar decisiones, sí perpetuaban la idea de que esas características eran rasgos típicos femeninos, una perspectiva que reflejaba las interpretaciones del supremacismo masculino sobre la realidad de las mujeres. Yo miré el mar y pensé cosas. Miré el campo y pensé cosas. Me sumergí en el bosque. Pensé más cosas. Veía un sinfín de pájaros pasar, y detenerse en el follaje. Admiré el sinnúmero de mamíferos que se me cruzaron. Luego en el silencio fueron tomando forma más nítida las definiciones. En la ciudad fueron adquiriendo un rostro. Millones de rostros al calor del sol y la opacidad de la luna. Las definiciones fueron llamándome de a una. Me sacudí de encima algunas de las que me habían entregado. Necesitaba hacer espacio. Hubo momentos en que las definiciones se me perdieron. Intenté con más ahínco hacerlas recitar su verdad. Sabía que habiéndolas encontrado, persisten. Lo que se tiene para entregar es independiente de quien va a recibirlo. Lo importante es entregarlo, y algún día, quizá el menos esperado, alguien lo recibirá. Todos los seres vivos caminamos en la misma fila india hacia el amor y la sabiduría. 

Pensé cosas II

El presente es todo. El sol a punto de sumergirse en el agua. Luego las ideas se van a dormir y vuelven a despertarse al día siguiente. ¿Qué son las dudas? Pequeños altos en el camino. Pequeñas señales de alerta. Pequeños recordatorios. Llamadas de atención. ¿Quién somos? Un cernícalo mirándonos a los ojos. Ese halcón poderoso sin dudas posibles. Que partirá a dormir cuando se esconda el sol y despertará temprano al día siguiente. Antes que nosotros. Las mujeres interesadas en el cambio revolucionario, escribió bell hooks, se apresuraron a etiquetar el ejercicio del poder como un rasgo negativo, sin distinguir entre el poder como dominación y control sobre los demás, y el poder que es creativo y que valora la vida. Como a la mayoría de los hombres, afirma hooks, a la mayoría de las mujeres se les enseña desde la niñez que dominar y controlar a los demás es la expresión básica del poder. Aun cuando las mujeres no maten todavía en las guerras, no conformen la política gubernamental en igualdad de condiciones, prosigue bell, creen en la ideología dominante de la cultura, junto con los grupos dominantes masculinos y con la mayoría de los varones. Si las mujeres gobernaran, continúa, la sociedad no se organizaría de una manera tan distinta a la actual, solo si las mujeres tuvieran un sistema de valores diferente organizarían la sociedad de un modo distinto. Los temas en torno a los que los hombres y las mujeres sienten de manera distinta, ilustrados recientemente por la “brecha de género”, explica hooks, no constituyen un conjunto de valores diferente. La retórica feminista, advierte bell, que impone la idea del hombre como enemigo y la mujer como víctima posibilita que las mujeres evadan la labor de crear nuevos sistemas de valores. El sol ya partió, mañana, junto con su aparición, vendrán los nuevos sistemas de valores. Yo estoy con todos los seres vivos. 

Pensé cosas

Yo pensaba cosas. Yo, un día, pensé cosas. Se me ocurrieron ideas, tímidas. Las dejé descansar, decantar. No sabía si realmente tenían valor. No sabía bien si podían pensarse. El camino era incierto, las ideas quedaron arriba de una balsa, en mar abierto. Ahí estaba yo, todo alrededor sólo veía agua, no sabía bien en qué dirección avanzar. Me detenía cada cierto tanto a pensar más, a releer. El camino es todo. Ahora con la calma de esta habitación y el mar frente a los ojos vuelvo a releer todos esos años de libros que no pude editar en su momento. Caigo en cuenta que sí tenían valor. Los puertos están construidos con años a la deriva. Aunque vuelvo todo el tiempo a la balsa, ahora hay una diferencia: a veces, veo tierra firme. De algo estoy segura: hay cosas por decir. De algo estoy segura: todo será escrito, si hay el tiempo. Las dudas nunca te aniquilan del todo. Pareciera que no, pero la balsa avanza. Se puede retomar si vale la pena. Se puede partir si vale la pena. El camino queda: el presente es todo. 

6 de enero de 2023

La lección de humildad

No hay nada que me guste más que el sonido del mar. Esa naturaleza salvaje del océano rompiendo contra las rocas. Lo único que me gusta más es mi enamorado (ex). El recuerdo de su risa es la perfección absoluta. La inmensidad del océano es una lección de humildad. Esa pequeña porción del todo que constituimos. Nos fundimos en el paisaje hasta desaparecer. Es inabarcable tantos kilómetros de agua, de vaivén eterno, sin final. Cuando todo acabe qué voy a entregar: un puñado de escritos a la deriva. ¿Eso es todo? Quizá alguien me recuerde con cariño. Todo quedará en el aire. Todo partirá mar adentro hasta desvanecerse. Quizá quede una música que resuene y haga despertar a quien intente dormir. Una música suave como el sonido del mar, que invite a soñar. Olvidarte es como conducir una balsa en la tormenta: nunca sabes si vas a salir de ahí con vida. Ser inmigrante es una lección de humildad: nunca sabes si vas a salir de ahí con vida. Es presente absoluto. No hay ataduras ni plataformas. Sólo balsas a la deriva cargadas de sueños. La muerte es una lección de humildad: nunca sabes qué es lo que le entrega a la vida. Nunca sabes bien qué es lo que queda. ¿Qué son los recuerdos? El mar se los lleva lentamente. Puede volver a dárseles forma. Se transforman. Tu perfección me devasta. Estoy consciente de los problemas de nuestra relación, y cambié. Lo único que pido para esta vida es estar contigo. 

2 de enero de 2023

Feliz año

Pido para todos este año la suavidad de las caricias, la sorpresa de un beso. Mucho amor y poco miedo. La soledad justa. La conexión necesaria. Ausencia esporádica de estímulos. Amabilidad a raudales. Respeto constante. Agradecimiento. Música y baile. Amistad. Sororidad. Hermandad. Literatura. Arte. Belleza. Revolución. Serenidad. Humor. Sueños. Asombro. Naturaleza. Infinidad de empatía. Sensibilidad. Emociones placenteras. Sensaciones placenteras. Un año libre de violencia. Justicia. Consideración. Trabajo. Pasión. Derechos. Salud. Educación. Dinero. Casa. Papeles. Ejercicio físico. Juego. Flexibilidad. Transigencia. Tolerancia. Paciencia. Solidaridad. Tranquilidad. Creatividad. Imaginación. Autonomía. Muchísima empatía. Reparación. Autoconocimiento. Reconocimiento. Reciprocidad. Movimiento. Voz. Acción. Tiempo. Sentido. Significado. Feminismo. Simone. Como escribió Aldo Bucchi, sé amable, porque todos los que te encuentras están librando una gran batalla. Deseo para este año que las personas no estén al borde del burnout. Paz, libertad y amor para todas y todos. Me pongo a disposición para cooperar en lo que esté a mi alcance. Oído, apoyo y acción. 
Feliz año.