Cuando llegué a Francia, y quería decir por ejemplo, espérenme que hace frío y voy a ir a buscar mi jersey (pull), como estaba el tema de la u que tiene diferentes sonidos aquí, y yo la decía en castellano (que sólo tiene un sonido), caí en cuenta con el tiempo que yo decía, espérenme, que voy a ir a buscar mi gallina (poule). Con el tiempo se acostumbraron supongo a que yo iba a buscar a mi gallina, eran amables, y no decían nada, pero entendían. El tema era la costumbre a la pronunciación, creo (por lo demás veían que yo llegaba con un jersey y no con una gallina), porque para el oído francés, la verdad es que si no dices exacto el asunto como tiene que sonar, no hay caso, no entienden, y unx se dice, pero si estoy diciendo lo mismo, no hay manera. Por ejemplo quieres decir abajo (dessous), y la persona busca arriba (dessus), si no pronuncias esa misteriosa u. Tengo la sensación que el oído castellano puede descifrar mejor, porque las personas de habla francesa cuando se aventuran en esta lengua sublime suelen ser comprendidxs, aunque digan cualquier cosa extraña incluso lejana a lo que pensaban estar diciendo. Pero aquí lo de descifrar no corre para nada, podía advertirlo cuando recién habitaba este territorio por la cara que ponían ante mi intento sincero de comunicación, sabía inmediatamente que la información no estaba llegando a puerto de manera coherente. El gesto de expresarse en la lengua del otrx siempre se agradece. Además está lleno de temas misteriosos, cuando quieres decir no hay nadie, dices persona (personne). Nadie es alguien. Que haya alguien o nadie, es lo mismo. O quieres decir nombre, y estás diciendo número. Le quieres preguntar su nombre y le estás preguntando su cantidad, como una especie de pregunta metafísica. Y luego es peor, porque das con la palabra (nom), pero entonces le estás preguntando el apellido, y no el nombre (prénom), y así va avanzando la conversación, al menos tienes el apellido, y su cantidad, si es que respondió. Es fascinante. Al principio yo pensé que una persona se llamaba por ejemplo Simon Baptiste, y se llamaba Baptiste Simon. Cuando hablaba del poeta (Rimbaud), creían que estaba hablando de Sylvester Stallone en Vietnam (Rambo), porque la diferencia entre estas dos palabras es imperceptible para el oído castellano, a pesar que yo he puesto una gran cantidad de esfuerzo en separarlas. Las expresiones me cautivan, la primera vez que un niño dijo, sí puedo comer eso, dijo claramente, sí tengo el derecho (j’ai le droit), pensé, genial, los niñxs tienen clarísimo aquí sus derechos. Pero el niño sólo estaba diciendo sí tengo permiso para comer dulces antes de la comida, por ejemplo. Pero ponerlo en términos de derechos es espléndido. La primera vez que quise decirle a alguien me gustas (je t’aime bien), no sabía el asunto de agregar la palabra bien, y sólo sabía el verbo amar, entonces dije te amo (je t’aime), lo que por supuesto causó sorpresa, y una leve extrañeza, de la especie, no, no tienes que decir eso todavía. O cuando alguien decía voy a volver a la casa (rentrer), yo pensaba que iba a entrar a algún lado, a un túnel espacio-temporal hasta su casa. O al principio pensé que cuando iban al supermercado iban a las carreras, porque la palabra es la misma (courses), me los imaginé en una formula 1. O cuando me dijeron coucou la primera vez, tuve la duda de si me estaban diciendo que me poseía la locura, pero no era eso, era hola, y no que yo estaba cucú, es como los pájaros esos que salen de los relojes, supongo que viene de eso, entran y salen, como si estuviesen saludando. O si te cuenta sus fantasmes, no te está contando sobre sus fantasmas que lo persiguen, sino sobre sus fantasías, que no es lo mismo, sexuales, por ejemplo, crees que te está revelando sus traumas, y en realidad te está proponiendo cosas. En cuanto a temáticas más sórdidas y menos sugerentes, la primera vez que vi un monumento por las personas muertas de la guerra, las guerras, en plural, pensé que estaban hablando de los niñxs (enfants), y estuve varios días pensando en esto, el monumento estaba frente a la ventana, y cuando pregunté, no era eso, eran lxs hijxs (enfants) de Francia (de la France, porque hay que agregar la). Y hay cientos de palabras que son iguales al castellano pero significan algo nada que ver, si se habla de embrasser es dar un beso, no abrazar, por ejemplo, mejor saberlo. Créer no es creer, sino crear. Crier no es criar, sino gritar. Questionner no es cuestionar, sino interrogar. Date no significa dame un dato, sino una fecha. Si dicen débile, no está diciendo es débil, sino que idiota, una idea estúpida, por ejemplo. Demeurer no está expresando que se va a demorar, sino que se va a quedar, permanecer. Esto es muy confuso, te dicen, sí te entendí, y están diciendo te oigo (entendre), y nada que ver con entender (comprendre), y escuchar (écouter), tampoco es oír en el sentido de escuchar atentamente, sino que es solamente, estás hablando a un volumen que puedo captar, o podría ser también, tomo nota de lo que dijiste, lo registré en mi cabeza. Refrain no es refrán, sino estribillo. Les paroles no son las palabras, sino la letra de una canción, palabra es mot. Scénario no es el escenario, sino que el libreto, o guion, o el argumento de una obra. Roman no es un romano, es una novela, y nouvelle no es una novela, sino que una noticia o un cuento o relato. Journal no es el jornal, sino que el periódico, y journal intime no es un jornal íntimo sino que el diario de vida. Parier no significa parir, sino que apostar. Piller no significa pillar, sino que saquear. Rassurer no es rasurarse la barba o el pelo, sino que tranquilizar. Emprise no significa empresa, sino que estar bajo influencia (sous emprise). Enfermer no es que se enfermó, con gripe, sino que está encerrado. Essayer no es ensayar como para una audición, sino que probar, lo voy a intentar, haré lo posible. S’accorder no significa acordarse, sino que ponerse de acuerdo, como el consentimiento. Voy a la répétition no es que va a sumergirse en el eterno retorno, sino que va a ensayar con su grupo de música, por ejemplo. Voy a réviser no es que va a revisar algo, sino que va a estudiar. Voy a repasser no es que va a repasar la asignatura, va a planchar. Entretenir no es entretener, sino que mantener, una relación, por ejemplo. Exprimer, no quiere decir que se va a exprimir como limón, sino que va a expresarse. Balancer no es balancearse, como en un columpio o una mecedora, sino que denunciar, como en balance ton porc (denuncia a tu cerdo, a tu agresor, MeToo). Fier no es una fiera, o fiero, salvaje, es estar orgulloso. Affamé no es que tiene fama, sino que tiene hambre. Aligner (se escucha aliñar) no significa ponerle aderezo a la ensalada, sino que alinear, como los planetas a veces. Salade no es ensalada es lechuga. Assomer no significa asomar, sino que dejar inconsciente, así como quedaba la señora Gisèle Pelicot con los medicamentos que le daba su marido violador. Avaler no significa avalar, sino que tragar. Coller no significa colarse en una fila, sino que pegar algo. Depuis no es después, sino desde. Diviser no es divisar con la vista, sino que dividir. Envier no significa enviar, sino que envidiar, envie es deseo y envidia. Fracasser no es fracasar, sino que destrozar algo, o estar agotado. Botte no significa bote, como los del mar, sino que bota, un zapato. Cachette no es el cachete, sino que un escondite. Bonbon, no es un bombón de chocolate, es simplemente un dulce, un caramelo, o una gomita de azúcar, o algo así. Griffe no es buscar un grifo, sino una garra, una pezuña. Jubiler no es jubilar, sino que entusiasmarse. Morose no significa moroso en su deuda, sino que melancólico. Notice no es una noticia, son las instrucciones. Large no es largo, es ancho, o amplio, y long, es largo. Si quieres decir él es alto, no dices haut, dices grand, haut es para algo que está arriba (en haut), o un edificio alto, por ejemplo. Placer no significa placer, sino poner algo en algún lugar. Polar no significa polar, sino que novela negra, de detectives, espías, intrigas. Poste no significa poste, sino que va a ir al correo, o cual es su puesto en el trabajo. Si te dicen quitter, no van a quitar algo, sino que te van a dejar. Y rester no es restar, sino que quedarse. Sable no es sable, es arena. Salir no es salir, es ensuciar. Y sale (se escucha sal) no es sal (sel), es sucio. Sillón no es sillón, es surco, como en el himno, la sangre impura en el surco, me dio escalofríos cuando lo escuché la primera vez. Sol no es el sol, es el suelo. Esto es importante, subir no es subir, es sufrir, lo que me haces sufrir, por ejemplo, lo que me haces subir (ce que tu me fais subir), hay que decir. O sea, unx puede decir lo que quiera, pero con el riesgo de que la comunicación sea nula si no das con la palabra adecuada. Crees que está subiendo, como en drogas, y está sufriendo. Vase no es vaso, es florero. Vélo no es velo, es bicicleta. Gâteau (se pronuncia gato) no es gato, es pastel. Limonade no es limonada, es una bebida gaseosa de limón, pero para la limonada hay que decir citronnade. Platane no es la fruta plátano, que se dice banane, es un árbol. Carnet no es carné es libreta, y carte no es carta es tarjeta, y carta es lettre, que es igual que letra (lettre). Bigote no es bigote, es beata. Batîr no es batir la crema, es construir. Attendre no es atender es esperar. Assombrir no es asombrar, es oscurecer, y así, muchas otras palabras. Luego está el tema de los géneros de las palabras, la ardilla es el ardilla (l’écureuil), el bosque es la bosque (la fôret), el auto es la auto (la voiture), la cama es el cama (le lit), el video es la video (la vidéo), y así suma y sigue, y hay las palabras más amables, como que suegra es bella-madre (belle-mère), hijastro es bello-hijo (beau-fils), etc. Y se organizan las frases distinto, quiero decir, no se puede traducir literal para que tenga sentido, o si se quiere evitar que quede como tarzán, o como un marciano hablando. Si quieres decir esto me hizo bien, dices literalmente, esto me hizo de bien (du bien), o si quieres decir otra persona, dices alguien de otro (quelqu’un d’autre), o si quieres decir voy a tocar la guitarra, o algún otro instrumento, dices voy a jugar de la guitarra (jouer de la guitarre), porque si dices tocar (toucher) la guitarra, sólo vas a poner tu mano encima sin ningún sonido, o si quieres decir nos vemos martes por medio, dices nos vemos un martes sobre dos (un mardi sur deux), o si quieres expresar que estás escribiendo y no puedes contestar, dices estoy en tren de escribir (en train d’écrire), o llámame por teléfono, dices dame un golpe de teléfono (un coup de téléphone), o pásame un golpe de hilo (passe-moi un coup de fil). Así es esta lengua, que ahora también es la mía. Tengo ya una gran confusión, y anoto de en ocasiones que no corresponde en castellano, o a cuando hay que anotar en, o la cuando nada que ver. Todo se va fundiendo sin remedio. Creo que es momento de crear una lengua nueva. Un lenguaje de la cercanía, de la complejidad transparente. Una reverencia a la multiplicidad. Lo heterogéneo es lo que nos eleva. Lo real es la pluralidad. Vamos mirando nuestras palabras y son una amalgama de cientos de orígenes. Es realmente deslumbrante. En los oficios que tratan con las palabras hay ese amor absoluto por las diferencias, los contrastes, los matices. Además cada palabra no es dueña de ella misma, y le van arrebatando su sentido una y otra vez, modificándolo, resignificándolo, reapropiándoselo. Las palabras son un oficio que hechiza porque tienen la cualidad de lo infinito. Nunca podemos quedarnos tranquilxs. Darse a entender es complicado, hay que ir definiendo para aterrizar. A veces tampoco hay que decirlo todo. Es como un juego, o una estrategia. Como las ideologías se componen de palabras, hay que mirar muy de cerca, qué intentan decir con esto. Las palabras tienen que generar libertad, no servidumbre. Estar abiertas a nuevos significados, pero sin ser sinónimos de opresión. El asilo contra la opresión, como dice el himno de Chile. Ojo aquí: o la tumba serás de los libres, dice. Siempre el tema de morir por la patria, de darles significados homicidas a las palabras. Patria puede ser algo dulce, como la vista del océano, y los lobos marinos en una roca. Como pelícanos y gaviotas en el puerto. Tumbas y surcos. Hijxs y muertxs. Es el momento de una lengua nueva. Una que acoja nuestras diferencias sin resistirse a contrapelo como a un regalo de pólvora, una que no imponga un supuesto universal ficticio. Creo que no se trata sólo de definir las palabras, sino que evaluar si en esas frases estamos impulsando la destrucción. Unas palabras tienen que liberarse de la dominación. Porque lo que hace el dominante es apropiarse injustamente de las palabras, o ridiculizar lo que es justo. Como las palabras dan para mucho, se puede distorsionar, es lo que hacen. Anuncian significados como esenciales, como marcas de nacimiento, sin vuelta, sin grieta. Debemos huir de los estereotipos porque siempre caemos en el error. Nos entregan esa lengua bien masticada y en ocasiones no nos representa para nada. Lo que me entusiasma es esa lengua nueva, la de la comunión, la que está llena de grietas y de posibilidades. Quisiera poseer muchas lenguas y que produzcan en mí la alquimia de entender las diferencias, de ser capaz de respetarlas, pero no sólo con mi cerebro, también con mi espíritu completo. Lo que me gusta es estar expuesta al sinfín de lenguas como al descampado más agudo. La tolerancia está subestimada y tantas veces relegada a lo ridículo, a lo innecesario. Los conflictos van agravando todo, profundizando los muros, haciéndolos gruesos, pero es que no se trata de responder sin pensar y sin sentir. La violencia tiene nombre y apellido, no hay que mezclarlo todo. Quien domina impondrá sus reglas siempre, y si no nos unimos pronto será la naturaleza la que nos borre del mapa, si no lo hacemos antes nosotrxs mismxs. Tumbas y surcos. La lengua nueva ve el plano más general. Bosques y lagos. Enterraremos a nuestrxs muertxs en tierra, o como cenizas al océano. Pero pronunciando la lengua nueva. La que imagina, trenzándose con el amor hacia todos los seres vivos. Mi lengua siempre fue la de la resistencia, y la de la esperanza del encuentro. Lo dijo Bolaño: se escribe fuera de la ley. Mi lengua siempre fue la de la esperanza.