30 de marzo de 2017

Me quedo quedándome

Me quedo quedándome, porque nunca se sabe cuándo se está ya partiendo, y yo vine a no escapar, yo vine a vivir, viviendo.
Sólo pido abrir los ojos a esta primavera colmada de vida.

No tengo tanto


No tengo tanto, pero al menos tengo conciencia de algo: de que no tengo tanto. Al menos tengo conciencia de algo: no tengo tanto, pero cuando tenga menos, sabré que lo tenía todo.

13 de marzo de 2017

Primavera

Me quedé contemplando un damasco en flor, anunciando la primavera. Tímidas flores rosado pálido. Que luego acogieron, lentamente, a un sinfín de pequeños insectos, de diversos tamaños, que venían en busca de polen. Entonces pensé, embelesada por la belleza de las flores y los botones a punto de abrirse, la estética de las flores, sin embargo, no es lo más importante, sino su función de alimento para otras criaturas. Así como la belleza de las cosas que creamos, más que ser belleza en sí, sirve de inspiración para otros, asimismo como las creaciones de los otros nos inspiran, haciendo aparecer la primavera.

Un ciclo que se repite hasta el infinito, pero dotando nuestra existencia de tubérculos, brazos que nos nacen por todo el cuerpo, para luego independizarse, definitivamente. Y luego ya no podemos siquiera evocarlos. Parten para adentrarse en un ciclo que se sucede fuera de nuestro alcance. Pero queda la reminiscencia de la belleza, y el recuerdo de la inspiración que una vez tuvo lugar. Como las imágenes, que se repiten una y otra vez, en sueños.


8 de marzo de 2017

Día internacional de la mujer, el abuso en el trabajo y otros problemas

Hoy en el día internacional de la mujer, se me ocurre la ocasión propicia para anotar ciertos hechos que nos ocurren a diario u ocasionalmente, exclusivamente por ser mujer, y estar, a veces, indefensas. También hacer un llamado a la denuncia de estas situaciones, para evitar que sigan ocurriendo.

Sí, me han pagado menos, sí, me han gritado en la calle, sí, me han agarrado el culo en lugares públicos, sí, he sido víctima de abuso en el trabajo, sí, he sido menos reconocida en lo que hago, sí, he tenido que abrirme espacio a machetazos en un mundo profesional atiborrado de hombres machistas, narcisistas, conservadores y misóginos.

No son cuentos. Es como las cosas suceden. Si eres mujer y joven, tus cualidades intelectuales quedan en segundo plano, muchas veces, y el resto es infierno. Visité el infierno, resistiéndome y sin que nadie me haya preguntado si quería hacerlo. Claro que no quería, por dios, estamos hablando del infierno, ¿quién quiere estar en él? Un lugar angustioso y oscuro. Y habité en él a vista y paciencia de todo el mundo. Y nadie hizo nada. Yo sola no podía salir, o eso creía, pero podía, y lo hice, aunque con un costo emocional altísimo. El terror me acecha todavía, de cuando en cuando. Ya no tengo miedo, pero puedo evocar la sensación con nitidez.

¿A quién le preguntan si quiere estar en el infierno? Eso no se pregunta. Lo que se hace es no llevar a las personas a ese lugar. Es un lugar macabro. Lleno de culpa, lleno de tristeza, lleno de miedo, terror paralizante. Sí, fui víctima, y tengo rabia. Mucha. Quien me ayudó a salir de esto y a darme cuenta de que era abuso fue un amigo, hombre. De quien estaré para siempre agradecida. Me hizo salir de la culpa y me abrió a la posibilidad de enfrentarme a la situación. Me hizo ver que era una víctima.

Y no me impresionaría si supiera que a otras personas les pasó lo mismo, en circunstancias similares, o les está pasando ahora mismo. El problema es que se habla muy poco, y me incluyo. El problema es el miedo, la opresión. El problema es estar atrapado, en desventaja. Supongo que es bueno expresarlo, pensando en los que pueden venir después que nosotros, si optamos por el silencio.

En este día de la mujer, lo que quisiera decir, es que hay muchos abusadores dando vueltas, en total impunidad, y quisiera invitar a que detengamos esto. Que sepamos que puede detenerse. ¿Por qué hacerlo? Porque no quisiera que le pase a nadie. Si eres subalterna, y alguien que no tiene nada que perder se aprovecha de ti, y de tu vulnerabilidad, y de que puedes perder todo lo que te importa, eso es abuso. Si te ha pasado, cuéntalo. Tómate el tiempo, pero cuéntalo, a las personas en las que confíes. No es tu culpa, eres víctima. Nadie tiene derecho a hacerte pasar por el infierno. Si puedes denunciar, mejor. Hagamos ver los infiernos por los que tenemos que pasar. Mujeres y hombres tenemos que unirnos, para que ir a trabajar sea digno, y sea lo que es, un trabajo, y no un abismo.