Hoy en el día internacional de la mujer, se me
ocurre la ocasión propicia para anotar ciertos hechos que nos ocurren a diario
u ocasionalmente, exclusivamente por ser mujer, y estar, a veces, indefensas. También
hacer un llamado a la denuncia de estas situaciones, para evitar que sigan
ocurriendo.
Sí, me han pagado menos, sí, me han gritado en la
calle, sí, me han agarrado el culo en lugares públicos, sí, he sido víctima de
abuso en el trabajo, sí, he sido menos reconocida en lo que hago, sí, he tenido
que abrirme espacio a machetazos en un mundo profesional atiborrado de hombres
machistas, narcisistas, conservadores y misóginos.
No son cuentos. Es como las cosas suceden. Si eres
mujer y joven, tus cualidades intelectuales quedan en segundo plano, muchas
veces, y el resto es infierno. Visité el infierno, resistiéndome y sin que
nadie me haya preguntado si quería hacerlo. Claro que no quería, por dios,
estamos hablando del infierno, ¿quién quiere estar en él? Un lugar angustioso y
oscuro. Y habité en él a vista y paciencia de todo el mundo. Y nadie hizo nada.
Yo sola no podía salir, o eso creía, pero podía, y lo hice, aunque con un costo
emocional altísimo. El terror me acecha todavía, de cuando en cuando. Ya no
tengo miedo, pero puedo evocar la sensación con nitidez.
¿A quién le preguntan si quiere estar en el
infierno? Eso no se pregunta. Lo que se hace es no llevar a las personas a ese
lugar. Es un lugar macabro. Lleno de culpa, lleno de tristeza, lleno de miedo,
terror paralizante. Sí, fui víctima, y tengo rabia. Mucha. Quien me ayudó a
salir de esto y a darme cuenta de que era abuso fue un amigo, hombre. De quien
estaré para siempre agradecida. Me hizo salir de la culpa y me abrió a la
posibilidad de enfrentarme a la situación. Me hizo ver que era una víctima.
Y no me impresionaría si supiera que a otras
personas les pasó lo mismo, en circunstancias similares, o les está pasando
ahora mismo. El problema es que se habla muy poco, y me incluyo. El problema es
el miedo, la opresión. El problema es estar atrapado, en desventaja. Supongo
que es bueno expresarlo, pensando en los que pueden venir después que nosotros,
si optamos por el silencio.
En este día de la mujer, lo que quisiera decir, es
que hay muchos abusadores dando vueltas, en total impunidad, y quisiera invitar
a que detengamos esto. Que sepamos que puede detenerse. ¿Por qué hacerlo?
Porque no quisiera que le pase a nadie. Si eres subalterna, y alguien que no
tiene nada que perder se aprovecha de ti, y de tu vulnerabilidad, y de que
puedes perder todo lo que te importa, eso es abuso. Si te ha pasado, cuéntalo. Tómate
el tiempo, pero cuéntalo, a las personas en las que confíes. No es tu culpa,
eres víctima. Nadie tiene derecho a hacerte pasar por el infierno. Si puedes
denunciar, mejor. Hagamos ver los infiernos por los que tenemos que pasar. Mujeres
y hombres tenemos que unirnos, para que ir a trabajar sea digno, y sea lo que
es, un trabajo, y no un abismo.