Feliz día
a este amor sin nombre, a este amor libre, a este amor profundo. A este amor
aterrizado en la realidad, a este amor difícil, a este amor fácil. A este amor
desconcertado, a este amor esperanzado, a este amor tranquilo. Feliz día a este
amor loco, como la locura que llevamos dentro, este amor apasionado, este amor reivindicador,
con quinientas lanzas para sindicar lo vergonzoso. Este amor que recomienza
nuestra vida, que no pide grandes montañas, donde pequeños senderos para
caminar juntos es todo lo que puede pedírsele a la existencia. Un amor sin
grandes estructuras, con descendencia espiritual pero no física, con un calor
de hogar donde cada cosa tiene una energía que anima. Un amor con mucho diálogo,
con momentos compartidos llenos de algo profundo como la conexión de dos mundos
inocentes y abiertos. Un amor donde todo es posible, donde recorrer el mundo
convive con el día a día como abrirse el alma es posible en cada flor. Donde cada
rama está indicando que la vida es solo esto, es sobretodo esto, y donde no
seguimos esperando, y el momento de hacer lo que tu corazón te pide a gritos es
ahora mismo, juntos, uno al lado del otro, cerca, pero lejos, un poco lejos
porque cada uno tiene su espacio, pero cerca porque eso que tu corazón pide es
lo que yo quiero ver que tú hagas. Desde un gran árbol cuéntame cómo es ahí la
vida, y yo podré escribir sobre ello. Yo escribiré sobre todo y tú estarás en
cada árbol. No quiero que cambies nada, y tú también seguirás amándome como
soy, porque la vida ya terminó para nosotros, porque recomenzamos otra juntos,
porque no hay necesidad de moldear el barro a nuestro arbitrio, porque el color
de cada flor es sagrado y le pertenece a cada una, porque pedimos tanto a veces
y no es necesario, porque una vida compartida con amor y un alma plenas es lo único que puede importarnos. Porque intento amarte con toda esa energía que
hasta ni yo sé que hay en mí, porque la vida tiene poco sentido, pero si tu
corazón encuentra algo profundo entonces es posible seguir, porque es posible
darle un sentido que rellene todos esos espacios de dudas, y devuelva la pasión
a tus días y a todas esas palpitaciones que los habitan, yo no veo que haya
mucho más. En este día, pensar en ese amor de verdad, que no necesita soportes,
que se mantiene porque es regado, porque está hecho de comunicación, porque
está hecho de respeto, de desear lo mejor para el otro, pero lo mejor para él,
no tu propio mejor. Me detengo un momento, miro por la ventana, sopla el
viento, veo un poco de sol por entre las nubes. No creo que exista un alma
gemela a la que alguna vez encuentras o no. Creo que alguna vez tus sentidos
están despiertos, y por alguna razón alguien cuyas vibraciones tienen un compás
en lo profundo parecido al tuyo, llega a tu momento, entrando en la trama de tu vida y en tus poros. No sé por
qué pasa, pero es lo que a mí me pasó contigo. La segunda parte de mi vida me
reservaba algo bueno, algo diferente, algo nuevo. Sólo dime que no vamos a
estancarnos, que el mundo nunca se volverá pequeño ni sus vicisitudes y
milagros nos serán indiferentes. Dime que un día sabremos por qué tus pies te
llevaron hasta mí, y los míos hasta ti. O acaso fue esa fuerza de la
curiosidad, tu necesidad de mundo y la mía. Feliz día a eso que hay entre
nosotros, donde confluye tu fuerza y la mía, feliz día a lo que eres, feliz día
a que estás a mi lado, feliz día al café que tomamos juntos en la mañana, feliz
día a toda la música que nos acompaña, feliz día a la posibilidad de estar
juntos, feliz día a todo el amor que me das, a todo el amor que te doy. Feliz día
a que lo que tenemos son días, y que juntos formen años. Que tu risa esté
siempre en mi esperanza.