30 de noviembre de 2023

43

29 de noviembre. Me presenté hace 43 años. Puntual. Al sonido de la campana estaba aquí. A la luz del sol me apersoné. Qué será esto de vivir, me pregunté. No se veía fácil, pero yo quería hacerlo bien. Quería que tuviera la consistencia de un sueño. Hoy me visitó la vida. Tal vez debiera ya saber exactamente en qué consistes, le dije. Pero no. La verdad es que no tengo ni idea. Sé que he vivido. Pero no podría decir que a partir de mañana lo que llevo en mí me servirá de algo. Quisiera enfrentarte con humildad, vida mía. Quisiera hacerte frente con el humor de quien se sabe mortal. Yo nací. Escribí. Unos libros. Los fui dejando a un costado del camino para encontrar la ruta de vuelta. Tal vez partiera tan lejos que nunca podría volver. Yo quería saber lo que era vivir. Redacté pergaminos con delicadeza para que mi alma pudiera guiarse ante la ventisca. Todo eso que dije quiero ahora que parta. Necesito nuevas claves. Quiero olvidar que he vivido. Olvidarlo todo. Quiero que el camino se haga carne en mis venas que bombean sangre. Quiero ser una flor que nunca se marchita. Quiero que el amor signifique algo. Quisiera tener la valentía de lanzarme a las calles. No quiero repetir lo que otros soñaron. Este es mi sueño. Tengo 43 años y todo ha valido la pena. Pero ya no hay vuelta atrás. Lo que queda es lo que sueño. Si queda tiempo será el momento de la Gran Creación. 43 años y el sol brilla. Yo pensé que había vivido. Yo pensé que había escrito. Desde el puerto me despido. Sólo queda ahora ser paisaje y ser grito. Ser letras y amor. Sólo queda vivir. Olvidar y vivir. Escribir y vivir. Los desafíos componen a quien nació puntual al sonido de la campana. Qué es el tiempo. El presente es puntual. Llega. 

22 de noviembre de 2023

El matrimonio y el amor

Cuando me casé la primera vez me puse a indagar seriamente cuál era la relación exacta entre el matrimonio y el amor. Si eran sinónimos, antónimos, o simplemente no tenían relación alguna. Hablé con uno de mis profesores de filosofía y me dijo lo siguiente: la verdad es que no tienen nada que ver uno con el otro. No tenía todavía la respuesta definitiva, pero tal vez me esperaba otra de su parte. ¿Cuál era el tamaño de mi candidez en ese momento? No podría precisarlo, pero grande, creo. La candidez terminó haciéndose añicos. Estrellándose contra el suelo con fuerza. La primera colisión de muchas que vinieron hacia adelante. En el extraño mundo de las instituciones que quieren organizar las cosas poniéndoles nombres de sentimientos nos damos contra el suelo una y otra vez. Además señalando quienes pueden acceder a esta extraña forma de amor o no. ¿No será mucho? Controlar a ese nivel. Pero sí. Quieren imponernos cientos de cosas. Hasta el apellido del marido en nuestra cédula de identificación. Quieren organizar nuestras relaciones con la excusa de darnos más derechos. Siempre el maquillaje. Prometernos el oro y el moro cuando los problemas son otros. Que nos pagan menos, que cuidamos a todo el mundo, que nos siguen pegando y matando. Con igualdad no necesitamos el matrimonio. Menos disfrazado de amor. Además que siempre termina por acabarse, uno o el otro. Entonces hay que pagar las cuentas. Las relaciones se organizarían solas si unos no estuviesen arriba y otros abajo. Si unos no estuviesen adentro y otros afuera. En nombre de grandes valores, amor, patria, dios, terminamos destruyéndolo todo. Cuando en cambio amar, pertenecer, orar, es todo lo contrario. Es poder llevar adelante el proyecto de vida que hemos elegido sin que nos hagan añicos en el suelo. Sin pulverizarnos. Lo único que importa es el amor y la igualdad. Tal vez eso sea lo que hay que proteger, en los corazones y en las leyes. Gracias, pero ni el matrimonio, ni las fronteras ni dios nos están ayudando para nada. El amor es lo único que importa. 

El rayo que cae

El amor no es una decisión racional. El que lo enfrente así está tratando con algo de una naturaleza distinta. El amor toma tu nombre y desordena todas las letras. Luego tratar de recomponerlo pero el desorden ya ha tomado forma. No hay vuelta atrás. El agujero en el alma queda, recordándote que hay razones para vivir. Que sus brazos son el significado de todo. No hay manera de ocultarlo. Me vuelve salvaje, canta Michael Jackson. Entrégate a mí, dice. He drives me wild. Give in to me. El amor es lo que sucede cuando el cerebro deja de funcionar. Cuando todo queda en pausa. Cuando las palabras comienzan a tener nuevos significados. Cuando se empujan unas a otras y quieren salir porque dentro están aprisionadas. El amor es definitivo como una oración. Como postrarse a los pies del milagro. Luego están las relaciones. Que a veces no tienen que ver con el amor. El amor es estar totalmente inerme ante la avalancha. Ver el mismo nombre en cada esquina. El amor es una pasión que destruye cuando no puede tomar forma física. Ir vaciándose de a poco. Luchar cuerpo a cuerpo con el rayo. Perder. Rendirse. El amor es una batalla a muerte. En la que siempre salimos derrotados. Música que acaba con nosotros. Todo el resto es silencio. El amor es aceptar que ganó la vida.  

El sonido de la policía

That’s the sound of da police, canta KRS-One. Marry me, John, canta St. Vincent, seré tan buena contigo, no te darás cuenta de que me he ido. Vamos, John, dice, haremos lo que hace la gente casada, hagamos lo que hicieron María y José, pero sin el niño. Nos reímos en la cara de los reyes, sin miedo a quemarnos, canta Tori Amos. Nos reímos. Tuvimos miedo, y volvimos a reír. En un ciclo interminable. El sonido de la policía resonando en un eco infatigable. No te darás cuenta de que me he ido. Me fui, y la policía. Siempre la policía. Los reyes, y nosotros nos reíamos. La policía. María y José, pero sin el niño. De pronto teníamos cuarenta años. La policía. Los reyes. María y José. Tan cerca y tan lejos. En sordina y el grito. Cuánto nos hicieron tropezar. Dónde comenzaba nuestro deseo y dónde comenzaba el de ellos. Dónde comenzaba nuestra miseria y dónde comenzaba la de ellos. Ese sonido de la policía. El sonido de la bestia, como dice KRS-One. Que acecha. Nos seguimos riendo. Que no se den cuenta que nos hemos ido. 

Lo que más me gusta es leer

Mi pequeña ahijada Agustina me dijo: Cuqui, lo que más me gusta a mí es leer. Agustina ha aprendido rápido lo bueno de vivir. Ella pensó que simplemente expresaba una preferencia. Pero yo sabía que ella estaba alineándose en el destino de las letritas una al lado de la otra que juntas generan un paraíso. A su corta edad descubrió que esas letritas la hacían descubrir. Explorar. Observar una pequeña vida, cuando uno no es el responsable principal, es tan hermoso. Más encima si las letritas agrupadas le dicen algo. Una vez me preguntó qué era ser madrina. Significa, Agustina, que tú eres la persona más importante del mundo para mí. No hay otra más importante. Estaba muy sorprendida. ¿La más importante? Sí. Tu existencia me llena de gozo, Agustina. Llevas además el nombre de quien tanto, tanto quise: mi abuela. Una lectora impresionante. Formo parte de una estirpe maravillosa de mujeres. De una estirpe maravillosa de hombres. El padre de la pequeña Agustina, mi hermano, se ha encargado de tener una casa con muchas letritas y sin pantallas. Estoy por esto eternamente agradecida. Porque las letritas son lo mejor del mundo. Lo más importante, igual que Agustina. Larga vida a las letritas impresas en una hoja de papel. Agustina, lo que vives es la vida, y en esos libros, está el secreto de ella, todo lo que necesitas saber, recurre a ellos siempre que necesites acercarte a él. Siempre van a compartirte su belleza, y cada vez que les entregues la tuya, juntos serán más grandes. El secreto será definitivo, igual que el amor. 

20 de noviembre de 2023

Lista

Cuando me vienen ganas de asentarme y de aburrimiento, me acuerdo de lo siguiente: soy una escritora. Próximo año: nuevas aventuras. Sí. Are you ready? Are you really ready? Because it’s hard to follow the rhythm. It’s hard being a writer. Como dijo Braque: Nous n’aurons jamais de repos : le présent est perpétuel. Nunca descansaremos: el presente es perpetuo.

Todxs

Toda creación que no incorpora a todxs es vacía. 

Te sientes tan raro, especial y solo, canta Camila Moreno, pero todo lo que sentiste, lo han sentido todos, todo lo que amaste, lo han amado otros, todo lo que mataste, lo matamos todo. 

Todxs los callados, canta Ana Tijoux, todxs los omitidos, todxs los invisibles.

Toda creación que no incorpora a todxs es vacía.

Caos X

 Nuevo libro

Caos X

https://www.academia.edu/109447994/Caos_X


19 de noviembre de 2023

El caos sigue

El caos es una condición. Una condición humana. Congénita. Hermosa. Sublime. Que resuena. Que sigue resonando. Del caos no se escapa. El caos se lleva con uno. En los viajes. Por las praderas. Por los senderos que suben. Por los descensos río abajo. Se acerca el viaje. Salir de mi biblioteca y llegar al mar. Cruzar el mar. El amplio océano. Buscar la nueva aventura. Se cierra este año y viene la nueva aventura. Todos los libros tomaron forma. Ahora hay que planear las nuevas estrategias. Los nuevos títulos. Los nuevos contenidos. La nueva fuerza. Me gusta cerrar. Me gusta comenzar. Me gusta el terreno intermedio de explorar. De las ramas desnudas. Listas para poblarse. Ir poblándose de a poco con la primavera. Con lo que va naciendo. Quiero poblarlos de cosas auténticas. Quiero que no tengan migajas. Uno se entrega entero, cuando se ha de querer, canta Camila Moreno. Mi aventura es completa. La nueva aventura es completa. Mi existencia es la apuesta absoluta. ¿Acaso me invento?, se pregunta Clarice Lispector. En este caos que sigue no hay el dar de a pedazos. La isla completa se asoma. Están las palmeras. Arena. Grandes hojas para abanicarse. Peces con púas donde lastimarse. La condición humana es ineludible. Incluye al caos absoluto. Está compuesto de peces de colores y medusas venenosas. Los generamos a veces nosotros mismos. Quiero generar una aventura que me asombre. No que me pliegue. Quiero existir sin jamás arrodillarme. Sólo ante la contemplación del amor y la belleza. Nunca el opresor. Nunca ante quien nos vio derrotados. No voy a plegar jamás mi alma al destino ingrato si este quiere serme impuesto. Soy la hija de la cruel violencia invisible. En mis venas corre la podredumbre del descampado. Quiero liberarme. No quiero dar vueltas en círculos de lo no resuelto que se me impuso como una condena. Quiero sacar fuera todo eso que no me corresponde. Que no llamé. Que recibí como regalos oscuros que se retorcían antes de que yo naciera. A todos esos quiero disolverlos. No quiero cargar con sombras equivocadas. Quisiera no tener sombra alguna. Romper las repeticiones que circulan y se adhieren. Trascender y sanar de lo que carga mi estirpe humana. Mi estirpe planetaria. Quiero cortar lo que vuelve a mí como abrazo de las tinieblas. La condición humana es caos e ignorancia. Tozudez. Quiero tener raíces pero volar como los pájaros. No quiero ser veleta pero poder observar lo que va llegando. Este es el final del caos pero el caos sigue. El caos libre siempre tiene espacio. Yo quiero ser libre. Yo quiero adiestrar al caos. Una condición humana que respire. Que pueda crear sin destruirse. Yo quiero ser libre. 


La eliminación de la violencia

El 25 de noviembre recordamos a Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, tres hermanas activistas asesinadas por el dictador que asoló a la República Dominicana, en ese Caribe soñado y herido. Tal vez lo más duro de existir sea la violencia a la que estamos constantemente expuestos, la violencia a distintos niveles que lleva nuestro cuerpo, pero sobre todo, el hecho de que se nos presente como algo natural. Como algo necesario. Siempre me ha parecido demencial. La violencia es una aberración siempre. Que exista porque no somos capaces de hacer las cosas mejor es otra cosa. El racismo es una gran violencia que siempre me ha sorprendido mucho. El racismo mata, escribe Fatima Ouassak, mata de una bala en la nuca o a fuego lento, mata de manera metódica, estructural, en los detalles. Una funcionaria de un laboratorio me preguntó una vez, porque tomé más de dos segundos en responder a la pregunta de un formulario, no porque no entendiera sino porque estaba tratando de recordar si había tomado o no el medicamento que se preguntaba, si sabía leer. Me pasó el formulario, y a continuación, me dijo, ah, perdón, tal vez no sabes leer. Era un lugar en un barrio donde viven muchas personas descendientes de la inmigración postcolonial. Yo sabía leer. Se lo hice ver. También sabía escribir. Eso me lo guardé para mí. Lo que no sabía, y he aprendido con el tiempo, aunque eso no se lo dije, son todas las maneras sutiles y concretas con que se jerarquiza a las personas en grupos. Maneras que matan, como bien dice Ouassak. Presenciamos por redes sociales en este momento un despliegue de videos que parecen un festín de violencia, y sin embargo, finalmente, lo toleramos. Naciones Unidas dice incluso en la guerra hay reglas y no se están cumpliendo. En vez de crear reglas de guerra habría que decir, tal vez, las guerras no están a la altura de lo que podemos ser. De lo que somos. La violencia no es innata al ser humano. La violencia es un mecanismo que se usa para oprimir cuando podemos hacerlo. La violencia beneficia a quien tiene el poder de una situación. A nadie más. Se manifiesta desde alguien que abusa de un niñx porque está indefenso, pasando por una funcionaria que te pregunta si sabes leer, u otra que insinúa que te casaste para poder quedarte en el territorio, o te pregunta si sabes conjuros de brujería o eres caliente en la cama porque la selva es cálida, hasta grupos y países con armas que someten a otrxs matando. La violencia no es natural. Es un camino que toleramos y nos está matando. Nos mata cada día. Desde los vínculos más íntimos y cotidianos que afrontamos sin empatía, hasta las bombas. Tal vez la tarea más importante que tenemos es la eliminación de todas las formas de violencia. Que están presentes en todo lo que hacemos. En todo lo que vemos. Si quieres mi machete para cortar caña, también te muerde, dice Residente. Aquí estamos, siempre estamos, no nos fuimos, no nos vamos, dice, aquí estamos para que te recuerdes. Van a azotar los siglos con guerras miserables, van a decir que fuimos fáciles de convencer, canta Camila Moreno, van a buscar más oro porque están vacíos, van a ganarse el odio de toda la existencia. Sin distinción alguna de color, sexo, clase, religión, origen nacional o cualquier otra condición, trabajemos juntxs por la eliminación de todas sus formas: NO MÁS VIOLENCIA. NO MÁS VIOLENCIA. NO MÁS VIOLENCIA. 

17 de noviembre de 2023

Afuera

 Afuera

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Afuera (o sin barandilla)

Un poco más afuera (o a la intemperie)

Definitivamente afuera (o en la mira)



Afuera. Prefacio

Afuera es una novela. Es algo así como el alma de la vida. Al menos de la mía. Una matriz desde donde todo nace o puede nacer. Escribí este libro entre los años 2016 y 2020. Cuando comencé a escribirlo había tomado la decisión definitiva de dedicarme a la literatura. Me acababa de casar con quien considero el amor de mi vida, aunque ya no estemos juntos, y vivíamos en una casa en el bosque, es un lugar hermoso, que se llama Serpaize, a unos kilómetros de Vienne, al sur de Lyon, en Francia. Un lugar con ciervos, erizos y ardillas, donde fui muy feliz. Un lugar con una chimenea y fuego. Escribí este libro con una convicción absoluta, en la literatura, en la posibilidad de modificar el mundo. Esa convicción me sigue acompañando, pero en esa época creo que yo era distinta. Me doy cuenta al leerla ahora para editarla. Esta novela es un bálsamo para el alma, al menos así me lo pareció. Tiene una espontaneidad y una improvisación que quizá se ha atenuado en mí. Estaba también mucho más perdida, tal vez por eso este libro apela a lo esencial, al núcleo de existir. Es una búsqueda, amando profundamente la vida. Es un recorrido que hice antes de volverme una feminista militante. Es una obra de ficción, un recorrido existencial, que intenté reflejar en distintos personajes y situaciones. Contiene tres partes. Afuera (o sin barandilla), que lo escribí en la casa de Vienne el 2016, Un poco más afuera (o a la intemperie), escrito entre el 2016 y el 2017, en la casa de Vienne y en una casa en los Alpes nevados, y Definitivamente afuera (o en la mira), escrito en la casa de Vienne el 2017, los primeros trece capítulos, y los demás en mi departamento de Lyon, el 2019, y los últimos cuatro a fines del 2020. Como se ve, tuve que interrumpir su redacción en más de una ocasión, por razones de orden práctico, como usualmente sucede a los escritores, que deben combinar la literatura con otras actividades. Hay algo muy especial cuando un proyecto llega a puerto, sobre todo cuando lleva navegando varios años. Creo que este libro contiene lo que intentaba decir. Al menos me siento tranquila que logró tomar forma una fuerza que sentía, que tenía que materializar en una creación que estuviese impresa de amor y de libertad. Probablemente es una obra de una energía bastante menos cínica y desilusionada que mi última novela, Lisa, que acabo de publicar dividida en distintos libros. La fluidez de Afuera me alegró, tal vez tenía menos reglas internas en ese momento. He adquirido muchas con el tiempo. Así es este oficio, creo. Tal vez este libro es algo así como una especie de novela pre-feminista, en mi línea de tiempo, el germen, donde comienza a insinuarse lo que vendría después. Creo que lo que subyace en Afuera son las búsquedas y esfuerzos, como si estuviese proponiéndole algo a la vida. Diciéndole, somos esto y podríamos ser esto, las dos cosas están bien. Como si estuviese diciéndole, viste, saqué cosas en claro, no todo es oscuro, también hay luz. Ser humano es difícil, pero está la creación. Eso es lo que quisiera decirle a la vida. Como no le puedo hablar directamente, decidí escribirlo, y decírselo quizá a otras personas, a quienes tal vez esa luz también los alcanza. En la comunión está la fuerza. En las relaciones profundas. Las mías no han sido fáciles, pero han sido significativas. Tal vez esa frustración se hace más liviana transformándola en palabras. Este libro trata sobre lo que para mí es esencial, el amor, la amistad, la literatura y el activismo. La sustancia de todo eso. Que en definitiva es incerteza, dificultad y cambio. Tengo la vida y tengo la pluma. He construido una existencia con eso. Afuera es intemperie. La intemperie sutil que está en la base de todo lo que hacemos. Que además se combina con una especie de estar en la mira constantemente. Mientras iba haciendo malabarismos con todo eso escribí estas 320 páginas con un fuego incandescente. Soy fuego y soy hielo. Afuera es eso. Existir, en definitiva. Existir lo mejor posible. Buscar un sentido. 
Gracias. 

Andréa Balart-Perrier
Lyon, Francia, 17 de noviembre de 2023.




13 de noviembre de 2023

The Writing Machine II

Soy la máquina que escribe. La máquina que desea. Soy la montaña rusa que escribe. Que redacta montañas rusas. Delicadamente redacta. Tranquilamente redacta. Soy todas las letritas. Una tras otra. Desordenadas cuesta abajo. Despeinadas cuesta abajo. Con los brazos abiertos cuesta abajo. En la pendiente. Esa que resbala. La lluvia y las hojas en el suelo. En el corazón la euforia de la máquina que escribe. Que no puede parar. Redactando pendientes. Euforia y pendientes. La máquina que escribe. Montañas rusas y máquinas. Olvidando la muerte. Letras y ritmo. La máquina que escribe. 

The Writing Machine

No puedo parar. Tienes que tener el sentimiento, como dice James Brown, como me gusta es como es. No puedo parar. ¿Acaba esto? ¿Acabar es como morir? No quiero morir. Quiero seguir. Una vez más, canta James Brown. Sigamos inventando. Lisa, sigamos inventando. No bajemos nunca de la montaña rusa. Quiero seguir. Una vez más.  

Lisa

Lisa, te terminaste hoy y ya te echo de menos. Nos habíamos hecho grandes amigas. No creo que pueda dejarte ir. Todo es más aburrido ahora que no estás. Siento un gran vacío. Tal vez podemos seguir juntas. Todo es tan plano sin la ficción. Necesito exagerarlo todo. Modificarlo. Convertirlo en rap. En ópera. Cómo seguir sin ti. Podemos continuar, Lisa, depende de nosotros. ¿Qué te parece? ¿Seguimos? ¿Seguimos este largo camino? Esta vía de aventuras. Lisa, Clarisse, Jade, Gabrielle, Louise. ¿Seguimos, Lisa?  

Louise III

 Nuevo libro

Louise III

https://www.academia.edu/109114667/Louise_III

Lisa, Lisa II, Lisa III, Clarisse, Clarisse II, Clarisse III, Jade, Jade II, Jade III, Gabrielle, Gabrielle II, Gabrielle III, Louise, Louise II, Louise III.



12 de noviembre de 2023

El caos en el alma

Viví ayer la esencia del caos, una gran fiesta desordenada y maravillosa. Creo que era lo que mi alma necesitaba. Un gran caos que le recordara a mi cuerpo y a mi mente que en la algarabía está la vida. En la conversación, en el movimiento. En la música y el baile. En la amistad que me ha cambiado la vida. En lo que no tiene forma. En lo que se transforma. En lo que no tiene principio definido ni final definido, porque venía resonando y sigue resonando al día siguiente y los días que vienen después. Emma preparó un apéro fantástico, y luego la fiesta, con Tori y Emma, y las personas a quienes tanto quiero de Lyon. Me encontré con un antiguo amor, que conocí por Tori el año anterior. Me hizo reír mucho. Conversé también con personas a quienes no conocía y me alegró conocer. En el caos está la vida. En lo que llega y se va. En lo que se queda. En lo que perdura. En el esfuerzo que hice estos meses por describir lo que es la vida para mí. Humor y caos. Amistad y feminismo. Amor intenso por la existencia. Tengo cuarenta y dos años y nunca me he rendido. Asimilo la belleza que se me va entregando. Un proceso de alquimia. Cuyo catalizador es el agradecimiento. Llegué a esta ciudad sin conocer a nadie. Me vine a vivir a Europa hace diez años. He forjado lazos que atesoro. Ha sido un camino muy largo. Tal vez el día de ayer fue un hito simbólico de integración e instalación en esta ciudad. Nunca había celebrado el cumpleaños invitando tanta gente. Personas que son significativas para mí, que han estado ahí, de una forma u otra, y me han modificado, a través de los años, o por encuentros que me han marcado, y no olvido. Es emocionante ver que toda la profundidad que uno ha intentado imprimirle a su vida se puede ver materializada en una fiesta de cumpleaños. Parece una contradicción. Pero la profundidad en definitiva es fiesta para el alma. Es algo festivo porque nos llena de vida. Es la música y el baile de la existencia. Lo que le da sustancia a cada segundo en que el corazón sigue latiendo. El mío late fuerte. Por todas las personas que quise, que quiero y que voy a querer. Mi corazón es un gran caos agradecido. Un corazón lleno de amigxs que me completan. Que van dando relieve a esos rincones de mi corazón que están a veces en penumbra. Que van dando fuerza a esos pedazos de mi corazón que a veces se sienten heridos. Es duro ser inmigrante. Pero más duro es no tener amigxs. Tal vez esta novela en definitiva es una novela sobre la amistad. La que está presente en todos los contextos. Incluso en las relaciones de amor. La interacción amistosa es tal vez lo determinante, lo que nos transforma, lo que modifica nuestra alma. Los vínculos amistosos que formamos con otras personas en todas las relaciones que nos esforzamos en construir. Las relaciones se construyen. Con mucha atención y amor. Creo haberme dado el tiempo hasta ahora para crear esas relaciones. Para ir hilvanando con cuidado esos vínculos. Lo he hecho con las personas que se han dado el tiempo de hilvanarnos conmigo, que han sido compañía, escucha, humor y alegría. Amar y cuidar están muy cerca. Esto debiera ser igual para todas las personas, independiente de los géneros, los sexos. Todxs tenemos que amar y cuidar. Construir. Albergar el caos en el alma de la incertidumbre de relacionarse y darle contención. Darle salidas creativas a ese caos que está esperando para manifestarse. Ser humano es ser caos. Un maravilloso desorden ininteligible e incierto. El esfuerzo por hacerlo lo mejor posible. Prometer y perdonar. Dar pasos en la oscuridad y entrar a las grietas que van apareciendo. Las personas que amo son grietas que me van mostrando luz. Que me van mostrando nuevos caminos. He seguido los que mi corazón me dictó. Siempre. Cuarenta y dos años siguiendo lo que el fuego de mi corazón me ha inspirado y el caos de mi alma me ha sugerido. He llegado muy lejos de donde empezó el recorrido. Mi alma henchida tiene espacio ilimitado disponible para nuevas aventuras. Vivo de las aventuras. De cada pequeño fragmento del que se va construyendo mi existencia. Mi vida ha sido una aventura loquísima. Ha tenido amistad y amor a raudales. Porque así he querido construirla. Con el alma de las demás personas. Conociendo el alma de quienes han llegado a mi vida. No he pedido otra cosa que intensidad en los vínculos. Que mostrarse desnudo sin máscaras ni quimeras. Me he mostrado siempre tal cual soy. Alguien que está feliz de existir y de encontrarse siempre con personas tan fantásticas. Todo ha tenido sentido y todo lo que me colma lo convierto en agradecimiento. Lo convierto en palabras. Lo convierto en conversaciones. Lo transformo en historias que quisiera que iluminen el mundo a veces en penumbra. Mi nombre es Lisa y mi estado es un alma de caos llena de música y de baile. Vivir ha sido una gran aventura y lo que viene no será la excepción. La aventura es lo que me define. Soy una escritora curiosa y asombrada. Una escritora en viaje perpetuo. La amistad y el amor lo que le da un sentido a mis palabras. La sustancia de las historias. Las ganas de hacer de este mundo un lugar mejor. Esas están intactas, a pesar de las debacles. Este libro sin forma creo que es el primero de muchos que vendrán. Si he podido modificar un poquito el mundo me basta y me sobra. No he aspirado a nada más. Cada día frases que llevan el sello del agradecimiento. Estos meses de encierro literario han sido el paraíso que siempre soñé. Tiempo que se plegara a los designios del arte. El arte es todo. Los derechos humanos son todo. Contra viento y marea, que siga el viaje y la aventura. El Gran Caos se materializó. 


10 de noviembre de 2023

Cumpleaños

Qué dulce es la libertad. Cuán grandes sus alas. El 29 de noviembre estoy de cumpleaños. Voy a celebrarlo mañana con dos grandes amigas que me regaló esta ciudad. La amistad es lo más importante. La literatura también. El día mismo estaré en un viaje real con el amor real. Este ha sido un año de exploración literaria. Un año hasta las últimas consecuencias. Y los años siguen pasando. ¿He aprendido algo? ¿He vivido? ¿Cuánto? ¿Cómo? En qué ha consistido esta vida. El amor: una catástrofe. Siempre es una catástrofe. Tal vez hay que saber qué significa esa palabra, y qué ha significado para otros con los que me he relacionado. La literatura: la vida misma. Los personajes: una gran ensalada que me sostiene. Una montaña. El mar. Con olas que oscilan. La amistad el paraíso. La historia, algo demencial. Un recorrido de errores. De rehenes en territorio ajeno y propio. Las historias, lo que nos salva. Estamos bordados por historias. Van uniendo nuestros pedazos en una sola unidad. Quisiera abarcarlas todas pero la vida es una gran fuga de historias que van perdiéndose en la niebla. Por mientras hago malabarismos para organizar las historias. Para empezarlas. Para terminarlas. No soy afín a las cosas a medias. La vida es una sola oportunidad disponible. Yo quiero tomarla completa. Que cada cumpleaños haya algo nuevo que aprendí con el paso del tiempo. No quiero que la muerte me pille tan desprevenida que no alcancé a poner en palabras ese fuego que me quema las entrañas. Vivir es mucho más que vivir. Es lo que siento cuando miro la vida de frente. Cuando miro al espejo y veo a mi cuerpo de cuarenta y dos años y reconozco cada una de sus cicatrices. Estoy tan lejos de la vida como esta solía ser. Cuando veo en los ojos del mundo las sorpresas que este tiene preparadas. Las voy descubriendo. Vivir es algo extrañísimo. Un conjunto de rituales y repeticiones. Los cumpleaños no son la excepción. Cuándo trascendemos. ¿En las palabras? ¿En las acciones que significan algo, que modifican algo? ¿En los vínculos que nos transforman hacia algo mejor que esa versión que creíamos la definitiva de nosotros mismos? Existen tantas versiones de mí misma. Esta versión de cuarenta y dos años es la mejor que he conocido hasta ahora. Le tengo cariño a las anteriores, porque siempre dieron lo mejor de sí, pero las felicito por haberse superado en un universo a veces plano y superficial. Tal vez lo mejor de esta versión de cuarenta y dos años es que no contiene superficialidad y transformó en humor la cobardía propia y ajena. La cobardía es algo a evitar a toda costa. Porque la vida es una, y puede ser muy insignificante si no se pone atención. Tengo cuarenta y dos años y considero que he sido valiente. El amor verdadero comienza por el amor propio, escribió bell hooks. Soy una escritora. Cambié mi nombre cuantas veces fue necesario. Andrea Balart. Escritora y abogada. Cuarenta y dos años. Más de cincuenta libros escritos. Tengo amor, tengo amigxs. Una hermosa biblioteca en Lyon. Soy feliz y soy libre. Sobre todo, y lo que más ha determinado mi existencia, estoy agradecida. De quienes han hecho esto posible. A ellxs dedico este nuevo ciclo, lleno de literatura. Muchas gracias. Que siga la creación infinita y a cada paso nuevas formas. Desde el caos, siempre trascender. 

5 de noviembre de 2023

Caos IX

 Nuevo libro.

Caos IX

https://www.academia.edu/108899469/Caos_IX


Louise II

 Nuevo libro

Louise II

https://www.academia.edu/108899420/Louise_II

Lisa, Lisa II, Lisa III, Clarisse, Clarisse II, Clarisse III, Jade, Jade II, Jade III, Gabrielle, Gabrielle II, Gabrielle III, Louise, Louise II.



El presidiario fugado

Mi madre lleva el mismo nombre que yo, Andrea. Ella lo obtuvo antes que yo, por supuesto. Se me concedió como una especie de repetición infernal, que se usa en el país en que nací. El nombre me parece muy bonito en todo caso. No me quejo. Antes me parecía poco original, pero ahora no me importa. Cuando era pequeña le pregunté a mi abuela por qué había llamado así a mi madre. Me dijo que era por un personaje de una novela de Alexandre Dumas que estaba leyendo cuando estaba embarazada. El nombre le había gustado y decidió nombrar así a su hija. Fantástico. Quise entonces saber más sobre este misterioso personaje del cual había heredado el nombre. Me quedé soñando con la idea de una mujer de esa época con un vestido grande y vaporoso en ese jardín estilo Versalles al lado de donde vivía Dumas, en Saint-Germain-en-Laye en Paris. Mi abuela tenía un gran humor negro, por lo que tal vez esa idea no era suficiente. Un buen día, decidí indagar más acerca de esta mujer de nombre Andrea del libro de Dumas. El resultado fue el siguiente: “Andrea Cavalcanti era un criminal italiano, más conocido como Benedetto, que fue salvado de la ejecución por el Conde de Montecristo y presentado a la alta sociedad parisina como el Marqués Cavalcanti.” Un criminal italiano. Ahí estaba mi herencia. Sabía que tratándose de mi abuela no podía ser tan simple. Luego caí en cuenta de algo peor. Ni siquiera era italiano: “Al mismo tiempo, Monte-Cristo pone sus ojos en Danglars. Gracias a su fortuna y a las malas inclinaciones del barón banquero, casi consigue arruinarlo. Entonces le obliga a entregar -o, más exactamente, a “vender”- a su hija Eugenia en matrimonio a un supuesto aristócrata italiano, el príncipe Andrea Cavalcanti, personaje inventado por el conde y supuestamente muy rico por Danglars. El día de la firma del contrato, la prometida descubre que Benedetto no es ni príncipe, ni rico, ni siquiera italiano: es un presidiario fugado, hijo adoptivo de Bertuccio, el mayordomo corso del Conde. Benedetto es el hijo adúltero que Villefort tuvo con Madame de Nargonne, ahora Madame Danglars. El fiscal había enterrado al hijo, nacido fuera del matrimonio para evitar la deshonra, y le dice a Madame Danglars que nació muerto. Tras desenterrar al recién nacido, Bertuccio lo devuelve a la vida y lo adopta.” Un presidiario fugado. Que en verdad no se llamaba Andrea, era un nombre inventado. Un niño enterrado. Siempre he agradecido a mi abuela por este tipo de malas pasadas que me ahogan de la risa. Le conté la historia a Agustina, mi ahijada pequeña, que lleva el nombre de mi abuela. Se equivocó de nombre, me dijo Agustina. Las cosas no son siempre como uno se imagina, Agustina, ¿te acuerdas que lo hablamos? Pero eso te da nuevas posibilidades. Tal vez más originales, le dije. Lo importante es ir, Agustina, ir y hacerlo. Fugarse de la prisión. Inventar tu propio personaje. Escoger tu nombre.  

2 de noviembre de 2023

Noche de brujas III

Brujas y leones. Eso quiero yo. Una procesión de leones. Una caravana de brujas. Abriendo una grieta en el cielo. Una larga estela de brujas que digan nuestros nombres. Que griten. ¡Lisa! ¡Lisa! Un gran baile. Reverencias sin miedo. Leones y brujas. Al compás. Soy león. Soy bruja. En el acantilado. Vienen a mí las ideas más extrañas. Ideas que alegran y aterran. Insólitas, asombrosas. Como un gran misterio que inquieta. Volar. Encontrarte en el espacio. Ideas íntimas y siniestras. Describir tu mirada en cada hoja de fuego. Ideas que liberen. Detener el fuego. Transitar entre brujas y poner fin a la masacre. Acabar con el genocidio. Mover la pluma y que signifique algo. Y el Gran Silencio. Asesino. Mirarlo de frente. Activar cuanta alarma se cruce. Decir, decir. Romper el gran silencio. Encontrarte en la explanada. A plena luz. Integrar el desfile libre. Llamar tu nombre. En voz alta. Salvarlos. Del olvido. De lo invisible. Decir tu nombre. Fuerte. Ser una estampida de leones. Adoptar sus maneras. Imponentes. Valerosas. Enfrentar a los cobardes sin remedio. A los que destruyen. A los que piensan en medios y fines absurdos. La vida está pasando ahora. Cada minuto. La vida puede irse o quedarse. Caminando ahora. Cómo haremos luego. La vida es ahora. A plena luz. 

Noche de brujas II

Hace mucho tiempo que sueño con brujas. Que vengan a salvarnos. Me gustaría ser lesbiana tal vez. Me gustaría no sentirme tan atraída por los hombres. No soñar con ellos por las noches. No suspirar por ellos en las avenidas. No detenerme en los semáforos y observarlos. No aullar a la luna y esperar milagros. No tener colmillos de lobo y morder el cuello. No vagar por la noche y encender la estrella. No ir de liana en liana y detenerme en palmeras. No despertar mis sentidos cuando el aroma me alcanza. El perfume de los cuerpos. La marmita y las pociones. Gatos negros y alcobas de castillo. Me gustaría no ser un lobo. No ser un león que ruge. No querer poseerlos a todos. No soñar con cuellos y habitaciones en penumbra. Estoy cansada de los hombres. Me agotan. Sus extrañas maneras me hastían a ratos. No sé si nací para esto. Para una vida de sobresaltos inconducentes. Quisiera estar tranquila en mi salón. O tal vez tenerlos a todos. Olvidarme del tema. Dedicarme a otros pasatiempos. He perdido toda paciencia. Sólo conozco la selva. Volar en escobas. Descifrar signos. No más por favor. Que nos gobiernen las brujas. Que surja algo que valga la pena de este desierto. Quiero ser noches. Y quiero ser brujas. Mañanas plácidas de domingo junto al río. Viajar por la esfera celeste. Viajar por los confines del mundo que todavía mis pies no han tocado. Mis ojos no han visto. Quiero tocar la arena de playas remotas. Descubrir islas. Encontrarme y perderme. En esas islas. Olvidar que fui una mujer. Olvidar mi sed de sudor. Mi sed de mañanas de domingo. Nuevas islas. Ya descubiertas. 

Noche de brujas

Ojalá fuera la noche de brujas pero es el tiempo de los dementes. Harto mejor estaríamos si fuera la noche de brujas. Harto mejor. Día de muertos. Eso sí es. Día de muertos y tiempo de los dementes. Cuándo se van. Cuándo se acaba. Que las hojas de fuego traigan el alto al fuego. Ojalá este mundo estuviese gobernado por brujas. Liderado por brujas. No queremos más dementes. Leones por ningún lado. Todos cobardes y en silencio. El silencio no protege a nadie. Es el tiempo de los muertos. Y el gran silencio. No se trata de reparar más tarde. Se trata de hacerlo mejor ahora. Dónde están las brujas. Que renazcan de las cenizas. Que nos ayuden en esta. En todas. No más dementes. Que todos los días sea la noche de brujas.