22 de diciembre de 2024

Solsticio vernal II

El solsticio vernal es un estado de la mente. Cuántas eras nos sorprendimos abatidxs. Cuántos intentos fallidos sin dar con las piezas extraviadas del rompecabezas. Cuántos acertijos sin solución aparente. Cuántos tropiezos en la corriente adversa. Vivir es con dificultades. Avanzar es con obstáculos. Escribir es con citas a la intemperie. Soy Lisa y habito la intemperie feminista. Es el lugar de la escritora. Los planetas orbitan sin trayectos fijos. Los temblores de la tierra sacuden el presente. El pasado una hilera de catástrofes. El presente una línea circular. La pluma, la hoja. La pluma, la hoja. La pluma rauda, la hoja vacía. La pluma cansada, la hoja abatida. La pluma vibrante, la hoja tardía. En el solsticio vernal busco el final del día. Pero en algún sentido todo es eterno, y siempre está la caída. En el mañana voy saltando de día en día. Converso con la alegría y a veces con la cobardía. Cerré la carnicería. Abrí la librería. Atravesé el desierto y su oasis en la lejanía. Tuve sin cesar la osadía. Ahora trabajo como en una ferretería. Las herramientas las voy ordenando como describiendo la geografía. Las palabras van rimando y rimando y me pierdo en laberintos. Sigo la música para encontrar salidas. Voy a la cafetería. Observo por la ventana la joyería, como Audrey Hepburn. Troy me dice, mi perla. Mi tesoro, mi ardilla. Tomo formas extrañas. Escribo. Busco la algarabía con sabiduría. Voy a la galería y a la coreografía. La pluma, la hoja, la sinfonía. Dejo de lado la policía. La pluma, la hoja, la pluma, la hoja, el delirio, la epifanía. El solsticio vernal y la geología. La frutería, la radiografía, la pluma, la hoja, tu cuerpo, la florería. La pluma, la hoja, la cacería, la pluma, la hoja, la teoría. El solsticio vernal es la prolongación de la intemperie como el nacimiento del día. 

21 de diciembre de 2024

Solsticio vernal

El amor es el plan maestro, canta Jorge Drexler. El día más largo, la vida más expandida. El calor del verano me guió hasta ti. Hoy el solsticio. Tu cuerpo tenía la temperatura correcta. ¿Hacia dónde ibas? ¿Modifiqué tu recorrido? ¿Modificaste el mío? Qué es un recorrido trazado. Tu poesía me encontró en el día fuera del tiempo. Cuánto transformamos la trayectoria de los demás. Cuánto se nos adhiere a la piel la literatura que transita. Este año fue el antes y el después. Porque la literatura se nos adhiere. Cuánto te esperé. ¿Te esperé? De cuál planeta surgiste. En tu frente decía: solsticio vernal. El día más largo. La vida más expandida. Cautelosa iba y vi tu cartel. Decía: el día más largo. La existencia más ancha. Crucé la calle. Estabas sentado en la hierba. Me observabas, sonreías. Olvidé todo lo que había sucedido antes en mi tiempo. En tu pancarta: solsticio vernal. Te pusiste de pie. Nos abrazamos. Nos besamos, con timidez, luego con pasión. La existencia más ancha. Flores por la mirada y calle abajo. El afiche: la existencia más amplia y el día interminable. Caminamos por la avenida de la colina de la mano. El calor era sofocante. Las risas desde el parque, los automóviles raudos. ¿Te esperé?, pregunté. El día es más largo, dijiste. Cómo se espera, pregunté. ¿Escribiendo? ¿Caminando? ¿Nadando? ¿Viajando? ¿Bailando? Eres mi actor y tu poesía me devasta. Eres mi musa y tu luz me encandila. Eres mi precipicio y tus versos me agitan. Eres mi sugerencia y tu voz me encabrita. Entonces el presente y el día más largo. En tu cuerpo escribiría ese texto eterno. Todas las ambivalencias para escoger la fiesta. Las palabras de la explosión y el cielo azul. Cuarenta y cuatro años y el brillo de ese diamante escondido en subterráneos. El mensaje que se desliza, todo es cruzar la pista: el solsticio vernal es un estado de la mente.

20 de diciembre de 2024

Otro año III

Se viene encima el año nuevo. Hoy en el solsticio. El sol en el trópico. Habito el solsticio vernal en este momento. Un largo día secundado por una noche de luna menguante. Días de sol y calor. Cuál es el tiempo de la literatura. En qué ángulo de los astros está. Cómo se relaciona el cuerpo y la literatura. Cuándo se inventó el amor. En otro año. Tuve que volver a inventarlo. Quise conocerlo. Tal vez se pareciese a la literatura. Lo que me interesa en el otro año es lo siguiente: poder tocarte. Me interesa escribir tu cuerpo. Describir tu cuerpo. Tocar tu cuerpo. No entiendo por qué amo como tormenta. Como destrucción y avalancha. Como estampida, como delirio. Como calor, como explosión. Amar es extremo como ciclón. Ponerlo todo en jaque. Suspensión absoluta. Sólo amo lo que devasta. Lo que me seduce es la maldición del encuentro. El punto final a la cordura. Tocarte y la euforia de ese otro año. 

Otro año

Un nuevo año del calendario gregoriano se apersona. Cuántos se han ido ya. Cuántos más vendrán. Qué trae este año. Ni idea. Más paz ojalá. Hermandad, solidaridad. Cuidado del planeta, de los seres vivos. Democracia, respeto, consideración. Literatura, música, teatro, cine. Arte. Justicia. Serenidad. Alegría. Reparación. Este es el año, hay que confiar. Hay que desear con fuerza un mundo mejor. Trabajar para eso. Sin descanso. Soñar y soñar. Somos más. Somos más. No nos rendimos ni nos doblegamos. Este es el año. Cuál será su atmósfera. A veces nos olvidamos de soñar. Nos contentamos con migajas. Con tormentas. Con piedras agrietadas. Cielos nublados. Crueldad, dolor. Asilo, miseria, ambición. Tempestades en mar abierto. Por qué. Ya no tenemos vergüenza. Eso quedó claro. Tampoco migajas. Yo aspiro a tu piel completa. Un día fuera del tiempo del calendario maya nuestros destinos se cruzaron en el espacio exterior. Entonces el año nuevo. Entonces la piel completa. La noche entera bajo las estrellas. Los años son nuevos y cargan el éxtasis. La exaltación en potencia. En el centro de este año yo tuve tus palabras que me llevaron a la cima que luego descubrí en tus brazos. Los calendarios nos dan señales que nos aten a la tierra. Los astros nos van guiando para aferrarnos a algo que nos vaya indicando que no todo ha sido velocidad y abatimiento. Nos sugieren aliento para construir la euforia en etapas. Dame una noche de asilo, como canta Jorge Drexler. Esos días fuera del tiempo nos resguardan para recomenzar. Tomar impulso para seguir anhelando lo imposible. Para tener la sensación que no todo es pantano. Que vivir es imaginar cada año nuevo lo imposible. El optimismo no es ingenuo, es realidad envuelta en imaginación. Porque un día lo posible no pudo pensarse, y se olvidó entre escombros. Este amor que sigue a espaldas del tiempo, como canta Jorge Drexler. Lo imposible es amar la tierra como para llevarla en la espalda. Compartir con ella como grandes amigas. Si el sueño pierde pie, resbala, queda colgando de un hilo, canta Jorge Drexler. Otro año es insistir en lo impensado. Abrir esas brechas en el tiempo incesante. Dar noches de asilo y comprender ese amor que no se explica. Otro año es la imaginación como ejercicio eterno. El optimismo como impulso constante. Este año es lo impensado. La paz y el amor como cadencia persistente. La justicia como cadencia definitiva. Sin violencia, otro año. Con imaginación. 

19 de diciembre de 2024

El sentido absoluto IV

Te espero al sol, tesoro mío. Estrella de mi estrella. Sueño de mi sueño. Una semana y tu cuerpo al sol. ¿Lleva esta travesía el sello de lo eterno? ¿Es esta la edad intermedia entre la nostalgia y el futuro? Cuánto nos define el tiempo. La excursión por tierra por el delgado país. Imaginar la aventura contigo. Cuarenta y cuatro años y anhelo el sentido absoluto. Imaginar sin cesar la aventura y redactarla en la tierra, en la hoja de papel abierta. Nueve días de la excursión fuera del tiempo. El destino quedó cifrado en el día fuera del tiempo. Afuera es más profundo. Mi alma te esperó y hoy te observa con admiración. Con gran curiosidad por la poesía de la vida. A veces dejamos de lado las aventuras. Somos tal vez aventura en esencia. El recorrido me expande. Es el comienzo de la nueva era y la justicia. Aventura para llegar lejos. 

Montserrat

Era más entretenido cuando estabas aquí. Cinco años de tu partida. La Piedi habita ahora las calles que tanto amaste. Esos rincones que disfrutaste con devoción. Llevabas por las calles con alegría tu nombre de monte aserrado y tu apellido de campos de nuez. Por una hermosa casualidad, el mismo de mi enamorado. Tal vez son familia. Como lo que constituimos con la Piedi, el Frano, la Maca, la Chabuca. Una familia. Nos encontramos, en Barcelona, en Lyon, en Santiago, para brindar en cada ocasión por ti Montserrat, pero la Piedi sabe que siempre vas con ella. En uno de los viajes estuvimos en la puerta de la casa de tu padre, Montserrat, mientras escuchábamos la singular historia que los unió con tu madre. Existir está colmado de mágicas casualidades, y de concretas acciones que van cambiando la historia. Tu pasada por este mundo fue de esas acciones concretas que lo modificaron todo. Trajiste al mundo a dos de los seres humanos más sublimes que conozco. Cambiaste el destino de tanta gente con tu bondad en la enseñanza, en el oficio y en la vida. Con tu sentido del humor y tu alegría constante. Es más aburrido ahora, no hay dudas. Pero la Piedad es sabia y sabe que la vida hay que disfrutarla, como tú lo hacías intensamente. Qué energía maravillosa. Gracias por todo, Montserrat, por regalarme una familia tan excepcional. Por hacerlo todo mejor. Sé cómo te extrañan tus hijas, y es mágico que siempre estés presente. Cada calle y plaza de Barcelona te lleva en ella. Lo que hemos amado sigue siempre vibrando con nuestro recuerdo. Tu pasión por existir es absolutamente inolvidable. Un sentido absoluto. Lo cambiaste todo, como un matiz eterno de belleza. Gracias por todo, Montserrat. Canción eterna. 

18 de diciembre de 2024

El sentido absoluto III

Cuál es la dosis que se va revelando cada vez de sentido absoluto. ¿Una flor rosada en medio del verde? ¿Un cielo azul entre las ramas? ¿El reflejo de un mundo de sueños en un vidrio? ¿Unas hojas meciéndose al viento ligero del atardecer estival en medio del calor? ¿Una frase que se repite dentro de una canción interminable? ¿Un suspiro atrapado en un año que se acaba? ¿La redención de nuestros fracasos? ¿El impulso de nuestros acordes alegres? ¿El sol que nos alcanza? ¿El agua que nos ahoga? ¿Los pequeños insectos que se desplazan sin ton ni son en el rayo de luz que los delata? ¿El libro cerrado que nos mantuvo en vilo y que nos modificó por su belleza y su verdad? Vivir es con sentido. Porque para qué. Para encontrar la música. La búsqueda no cesa y el sentido. 

El sentido absoluto II

Me encuentro inerme ante la intensidad de la vida. Ante su arrebato incesante. Ante sus sugerencias y sus declinaciones. Ante su caminar deprisa. Escribo para proponerle cosas. Porque en su intento devasta. En su olvidar detenerse a ratos. Escribo para decantar sus mensajes. Para que ir recorriendo sus insinuaciones tenga algún sentido. Para que sus engranajes sinuosos no me expriman. Para que cada una de sus fibras pueda hablar por ella misma. Cuando veo que la emoción se acerca me reverencio y le concedo razón. Qué traes hoy entre tus manos, le pregunto. ¿Nostalgia? ¿Alegría? ¿Vacío? ¿Serenidad? La espero puntual. Preparo mi espíritu a la avalancha. Preparo mi espíritu a la caricia. Siempre he observado con asombro las flores y los pájaros volando en el viento. Siempre he observado con ingenuidad la luna. Con agudeza el volcán en llamas. En cada oportunidad procuro despejar el sentido absoluto. No vaya a ser que perdida entre escombros no encuentre ese sentimiento que iba acompasado de ideas. El sendero de pequeñas piedras me lleva hasta el agua. Hasta un gran lago que me deslumbra. La garza me hace señas antes de emprender vuelo. La veo perderse en la inmensidad junto a la cordillera. Combato a veces la corriente hasta que descubro que sentada a un lado del río veo pasar los juncos y uno de ellos puede pertenecerme. Entonces construyo. Cada pequeño diamante lo atesoro para que brille. Mis sentimientos se componen de imágenes y música. De cada travesía compongo acordes. No ves que la noche, la paso en vela, canta Violeta Parra. Anda muchacho a la casa, y me traes la carabina, hijo, para matar este gavilán, que no me deja gallina, canta Simón Díaz. Lo que está muerto intento dejarlo a un lado, para que el presente se muestre ancho. Me guían los acordes absolutos. El lamento de una intensidad en llamas. 

El sentido absoluto

Este tema del año nuevo, cansa. Rápido llega el año nuevo. Que exista algo que ligue todos esos años dispersos. Un sentido absoluto que los agrupe para que se encuentren. Es necesario desear modificaciones en el año que se avecina. Encontrar el sentido. Por qué afanamos. Para qué. Corazón contesta, ¿por qué palpitas?, canta Violeta Parra. La luna me está mirando, yo no sé lo que me ve, canta Simón Díaz. Partí lejos, pero el tiempo no se detiene, vuelvo y el río sigue su curso. Hugo no estará este año en Isla Negra. Los árboles de un verde exacto, ¿o no? ¿El océano el mismo azul profundo? ¿La música una misma capacidad de llevarse tu alma? ¿La guitarra el mismo poder de seducción interminable? ¿La voz, idéntica fuerza para arrastrarte al risco de la inmensidad? Vivir es de una intensidad difícil de palpar. La belleza algo sobrenatural y resbaladizo. Se desliza por las manos como si tuviesen jabón. Cubre la piel y la emoción electriza. El año antiguo está ya lejos aunque el otro no ha llegado aún. Por qué afanamos. ¿Por qué palpitas?, como en mar violento la carabela, canta Violeta Parra. Yo tengo la ropa limpia, ayer tarde la lavé, canta Simón Díaz. Para qué. Viajo para encontrar el sentido absoluto. Porque está en todas partes. Porque en la intimidad de los encuentros sinceros descubrí algo que no encontré en viajes, algo que era eterno, como el azul profundo del océano y el verde de los árboles. Algo que era eterno como la música. Algo eterno como la pasión creadora. Los años se unen con la sombra de la pasión. 

Para Charo Cofré y Fabien Nogué. 

17 de diciembre de 2024

Otro año II

El domingo escuchamos a un organillero, pasaba por nuestra casa y lo invitamos a entrar. Me emocioné mucho. Con sus remolinos de colores y su melodía atemporal. Me recordó esa vez con Aldo en Concón escuchando un organillero y las fotografías que tomamos con su loro que nos hizo reír. Aldo le decía, mira a la cámara, sonríe, al loro que lo observaba con intriga. La música se queda adherida a nuestros recuerdos. Esa pequeña caja de tubos y mecanismos de reloj tiene un poder sobrenatural. Otro año pero el amor es intemporal. A quienes hemos amado los llevamos como melodía de organillero que va sonando en nuestro interior. Una melodía que se repite pero siempre con variaciones. Con infinitas variaciones que nos van sorprendiendo. El amor nos atrae porque cambia. Porque nos cambia. Porque nunca es exactamente igual. Nos pilla de improviso, como la melodía del organillo que va modificándose. Los remolinos en el viento van dando vuelta, porque existir tiene algo de repetición hermosa. Recordar es repetir. Vivir tiene una parte de repetición que eleva. Volver a enamorarse. Volver a descifrar la melodía del organillo y saber que nunca es la misma. Que no somos los mismxs, pero siempre estamos intentando aclarar quiénes somos, por qué estamos aquí junto a los colores de la música. ¿Por qué buscar lo absoluto fuera del tiempo y no en esos instantes fugaces pero poderosos en que, al escuchar algunas notas musicales o al oír la voz de un semejante, sentimos que la vida tiene un sentido absoluto?, se pregunta Ernesto Sábato. Vivimos el momento en que es necesaria una nueva síntesis, escribe Sábato. En este año yo me volví a enamorar. Exploro y busco la nueva síntesis. El organillero va con su poesía ambulante y rompe el tiempo de los temores. Porque detenerse es morir. El año se despliega para lanzarse a la aventura. La poesía espera constituirse y trascender los límites del miedo. Los remolinos van dando vueltas para que olvidemos lo que nos dolió. Ese tiempo que es a veces oscuro. Lo oscuro y confuso convive en nosotrxs con la música del organillo que nos indica quiénes somos. Es importante que no olvidemos lo que nos hizo feliz. Que no olvidemos que podemos ser felices. Sin destruir podemos ser felices. Lo oscuro y confuso sin forma de pantanos que nos detengan. La música del organillo es el presente porque el amor es una melodía. En este nuevo año yo quiero amarte. Quiero escribir esos versos que hablen de ti y de tu cruzada, porque la literatura crece al calor del fuego. Tu cuerpo me despierta a la vida. Tu voz. Tu melodía secreta que a ratos me pertenece. En este año yo quiero amarte. Quiero que la melodía sea intrincada e infinita. Otro año y la melodía para saberse vivx. Queda la vida y que suene como organillo de oasis. Al sol y nuestro esfuerzo y resistencia. En este año yo voy a amarte, porque las sugerencias de la melodía me las susurraste tú al oído. Yo te encontré y llegó el nuevo año y que sea tuyo mi cuerpo. Otro año y el organillero tiene las respuestas: la música nunca es la misma. En este año yo voy a amarte.    

16 de diciembre de 2024

Cinco meses

El día fuera del tiempo, en julio, hace cinco meses, contacté con el espacio exterior. Comenzó una relación fuera del tiempo. Dentro del tiempo. Una paradoja. Mido mi tiempo en sus sonrisas y en su poesía. En su creatividad y aventura vital. El ser humano se siente a la intemperie, sin hogar, escribe Ernesto Sábato, entonces se pregunta nuevamente sobre sí mismo. A veces parece que la mayoría de las palabras que salen de nuestras bocas forman parte de esta nueva manera de hablar, escribe Doris Lessing. ¿Es que te sientes excluido de algún tipo de felicidad común?, se pregunta. Llevamos la sensación del tiempo cósmico en los huesos. Compartimos en la inmensidad del espacio exterior y en la intimidad de la poesía. Yo quiero compartir. Esa parte de mi existencia que se pliega a los sueños. A veces no sé cuáles son sus límites. A veces siento que no hay límites. Creo que eso es el amor. Los días fuera del tiempo. Dentro del tiempo. La Gran Paradoja. El amor es la gran paradoja. La fuerza dentro de la vulnerabilidad. Lo invencible dentro de la derrota constante. Yo quiero compartir. Tal vez lo que más quiero compartir es la sensación del cosmos. Ese orden poético dentro del caos. No es fácil amar, pero en la edad de las novelas hay una estrella que guía. Tal vez alcancé la certeza de que es mejor compartir. El nuevo lenguaje poético me desestabiliza y no he pedido otra cosa. La edad de las novelas es elegir subirse al barco con luces de colores porque ahí está la vida. Yo elegí la literatura y el amor. Hay que elegir. Yo quiero compartir. El descubrimiento del lenguaje poético que funde los cuerpos es con repercusiones. Yo quiero compartir los días fuera del tiempo. Se acaba el año y yo te encontré. Tal vez nunca te fuiste pero existías de otra manera, en forma de biblioteca nómade que me recordaba las dudas de los orígenes de las cosas. Cuándo comienza algo: claramente en el día fuera del tiempo. En el espacio indeterminado y en el espíritu nómade. Yo quiero compartir en esa montaña con nombre de oso, en ese sueño con nombre de pez. Porque un día se encuentra el amor y cualquier otra decisión ya no tiene sentido. La literatura y tu existencia es lo que está más cerca de mi alma. En el nombre de la poesía yo quiero compartir. Que sigan abriéndose los universos, joie de ma vie. La literatura nació para dar cuenta del amor. Quiero compartir en la montaña del agua, en el océano rebelde. Que sigan desplegándose los versos, joie de ma vie. En la tierra de los mapuches, en la ciudad de los leones, en el pueblo del mar, el junco y la retama, que siga desplegándose la música, joie de ma vie. 

5 de diciembre de 2024

Intempéries

No fue fácil llegar a Armendariz. El avión a Biarritz estaba sujeto a las intemperies, como se dice aquí. La palabra me hace soñar. Se indicaba en la meteorología: intempéries. Lluvia intensa, viento violento. Se podía verificar rápidamente este estado de cosas. Salí de mi casa y todo voló por los aires, tuve que correr calle abajo para recogerlo todo. Tantas veces hay que hacer esto. En este caso era ese viento de intemperie que se lo llevaba todo. Reuní todo y me dirigí al aeropuerto. Tal vez perdí cosas en el camino. Pero me presenté donde se me indicó. El problema es que el avión no hizo lo mismo. Atrapado en el aeropuerto de Paris por la nieve, se negaba a llegar a Lyon. La funcionaria de Air France decía nos atacan las intemperies y el avión no tenemos idea, está en algún lado atrapado, perdón comensales, esperen un poco más, un poco más, un poco más. Cada media hora indicaba el estado de cosas, que era el mismo, el avión cubierto de nieve, desaparecido en algún lugar. Dónde estaba ese avión. En Lyon no. No había aviones en el aeropuerto. Estamos rodeados de paradojas, y sin embargo debemos continuar, sin leones, sin Armendariz, sin aviones. No había avión, esa es la respuesta definitiva, al menos no en Lyon, bajo la nieve sí, en algún otro lado. Entonces la funcionaria transpiraba mucho, y volvía a encender su micrófono, puntual cada media hora, para confirmar la desaparición absoluta de todos los aviones, incluyendo el nuestro. Tal vez se voló con el viento, dijo, lloraba, yo no sé dónde está, sollozaba. Tuvimos que calmarla. Tranquila, señora, no importa, podemos esperar, estamos muy contentos de pasar este día espléndido de intemperies en el aeropuerto, es una gran aventura, una experiencia fantástica, nos hicimos amigxs, hemos caminado catorce kilómetros para allá y para acá por los eternos pasillos, hemos podido conocer en detalle los pasadizos interminables de este aeropuerto, tomar café y reflexionar un poco sobre aviones desaparecidos y paradojas. De acuerdo, decía, muchas gracias, pero me encantaría saber dónde está ese avión. El viento afuera arreciaba como yo no lo había visto nunca, las personas volaban por el aire, y las maletas demás está decir, se perdían en la inmensidad. La funcionaria nos mandó a comer financiados por su aerolínea, se supone, partimos confiadxs y alegres, pero nada ocurría como previsto, así son las intemperies, y luego en la pantalla nuestro vuelo misteriosamente había sido borrado. Me acerqué a una funcionaria del aeropuerto, y me entregó el veredicto definitivo, el avión desapareció para siempre, me dijo. ¿Cómo?, pregunté. Pero yo debo dirigirme a Biarritz, le confesé, y para eso debo subirme a un avión. No necesariamente, me dijo, puede arrendar un coche y listo. ¿Un coche? Sí, eso van a hacer los pasajeros. ¿Vamos juntxs? No sé, me dice. ¿Alguien lo maneja?, pregunto. Usted, me responde. ¿Yo? ¿Voy a manejar a Biarritz? Claro, es una idea espléndida, le dije, cómo no se me ocurrió antes, muchas gracias. Entonces conseguimos un picnic (un pique-nique para ser exactxs), y partimos todos reunimos a Biarritz por las carreteras para desplegar nuestro banquete en la tormenta. Por supuesto que no, no partimos en ningún auto a ningún lado. Seguimos recorriendo los grandes pasadizos como marcianos buscando señal del espacio exterior. Las maletas, quién sabe, en las intemperies todo se confunde y se mezcla. Caminamos las grandes explanadas buscando nuestras maletas, las funcionarias habían desaparecido, igual que los aviones, y las maletas que volaban por el aire por supuesto también. No estaban las maletas. Dónde estaban las maletas. La confusión era total. Por una gran casualidad del destino divisé la mía desde lejos, mientras volaban por el aire, y la vi caer, corrí hacia ella. No había avión por la nieve, pero el viento me había traído mi maleta, fue un buen momento. Biarritz se veía muy lejos. Todos los vuelos están completos me dice la funcionaria. Pero yo tengo que llegar a Biarritz, señora. Seguía tecleando con gran agitación su teclado del ordenador. Me quedé observándola. Su idea del auto no había sido buena, se lo dije. Transpiraba enormemente. Me quedé de pie esperando nuevas ideas tan buenas como la del auto, y de pronto dijo, sí, hay una plaza para mañana, a la misma hora. De acuerdo, le dije, mejor que el auto y el picnic, ¿no? A mí me encantan los picnics, me dijo, sobre todo si son bajo la lluvia y el viento huracanado. De acuerdo, le dije. Yo prefiero subirme a ese avión mañana, si aparece desde bajo la nieve. Este viene desde Marseille, me dijo. Fantástico, le dije, hay algo reconfortante de poder llegar al destino previsto. Así son las intemperies, me dijo. Las conozco, le dije. Vivo ahí, le comenté. ¿En el viento huracanado?, me preguntó. Ese mismo, respondí. Pero no hago picnic como usted. Me limito a redactar líneas sin detenerme. En este largo día de aeropuerto no pude redactar ninguna, pero caminé por los largos pasillos como si fueran líneas, también está esa opción. Trazar las líneas. Hagamos un picnic y me cuenta sobre eso, me dijo, me interesa. Tengo que volver a mi casa, le dije, pero queda para otra vez, mañana por ejemplo, que tengo que volver al aeropuerto, pero tal vez ya no haya el viento huracanado, sería lo ideal. Volví a mi casa bajo la intemperie, y la gran ventana del salón que da al río estaba abierta de par en par por el viento huracanado. Todo volaba por los aires, como las maletas en el aeropuerto, aquí eran libros. Todo era una gran confusión, libros por todos lados, haciendo piruetas, saltos y extrañas acrobacias. Las intemperies duelen pero vibran. La calefacción estaba apagada, el refrigerador desenchufado, nada para comer, salvo un huevo. Preparé un huevo, cerré la gran ventana, recogí los libros que se estacionaron por todo el suelo, y me senté con una cerveza que había comprado en el aeropuerto a escuchar música mientras el viento afuera seguía elevándolo todo y la lluvia arreciaba. Escuché completos varios discos de Ani DiFranco hasta las cuatro de la mañana y reflexioné sobre las intemperies. A intervalos lloraba, de emoción, de cansancio, de sorpresa, porque las desapariciones traen nostalgia y al mismo tiempo nos permiten hacernos conscientes de que queda la vida, de que a veces lo desaparecido aparece, no siempre, como la maleta, que volvió del aire a mis brazos, como los libros que volvieron a su lugar, o no. Tal vez mañana sería el día de llegar a Biarritz y de poder conocer Armendariz sin Armendariz, de abandonar la ciudad de los leones sin leones que se me adhería a la piel y no me dejaba partir de sus calles empapadas por el agua que vuela. Ani DiFranco canta sobre el amor revolucionario. No tengo dudas que nace desde la intemperie, igual que la literatura. Me dije, fue un largo día, pero tal vez mañana pueda encontrarme con mi amor revolucionario y llegar a Biarritz y a Armendariz. Tal vez, porque la intemperie es incertidumbre. La respuesta definitiva es que llegué. Me encontré con mi amor revolucionario, y recorrimos las calles de Biarritz, de Bayonne y de Armendariz. Fuimos hasta un restaurante perdido en la montaña de Artzamendi con Hegoa, que pasaba unos días por esta región. Caminos sinuosos de una belleza inusitada llenos de pequeños ríos que bajaban montaña abajo. Esta región es de una belleza como pocas, como una epifanía constante. El océano y el bosque. Me siento en casa. Lo entrañable de la intemperie es que nos hace descubrir con más ahínco la belleza. Nos hace comprender el sentido de lo que hacemos y vivimos. Luego de las intemperies, en doce días descubrí la felicidad y la belleza. Cumplí 44 años en Armendariz junto a mi amor revolucionario. La incertidumbre es aprender a desear. Tal vez cada día afino mi deseo y lo expando. Desear es también agradecimiento, sorpresa, reverencia ante lo sublime. Soñar es una palabra que a veces se queda pequeña ante la epifanía de la poesía. Fui en busca de la poesía y encontré el deseo. El intenso deseo de amar y de vivir. Volvió a nacer la literatura, porque la intemperie es la constante nueva oportunidad de observar más de cerca y de guardar las cosas dentro del corazón. Entregarles una nueva sustancia a las cosas, a los riscos y las grandes olas. A los bosques y los riachuelos cristalinos. La intemperie me dejó vacía para poder componerme completamente de amor. Nace la música. En esa región yo pude soñar porque lo importante es nunca detenerse mientras quede la vida. Biarritz, Itxassou, Armendariz, y el milagro. Que quede la vida. Que quede el amor.


4 de diciembre de 2024

Ni leones ni Armendariz

Vamos sacando cosas en claro, en Lyon no hay leones, y en Armendariz no hay Armendariz. Tuve que darle la noticia a Agustina y Margarita, la confusión es total. Tengo que decirles algo, les comuniqué. No sólo en Lyon no hay leones, además en Armendariz no hay Armendariz. ¿En serio?, preguntaron con sorpresa. Así es, respondí, miramos placa por placa. No están. Dónde están, preguntaron. No tengo ni idea. Pero ahí no. Vaya, dijeron. Tal vez están con los leones en otro lado. Es posible, comenté. Vamos a tener que ir a buscarlos. Pero adónde, preguntaron. No tengo ni idea, afirmé. Unx quiere fiarse de las cosas, y nada, dijo Agustina. Vas confiadx y alegre, y nada. Tal vez se escondieron, sugirió Margarita. ¿Buscaron en los establos?, preguntó. ¿Leones?, dije. No. Ni Armendariz. Es posible que hayan estado ahí, asintió Agustina, esperando el oro, el incienso y la mirra de los reyes magos. Cierto, afirmé. Esperando para hacer la alquimia, prosiguió Agustina. Deberías haberlo pensando antes, Cuqui, dijo Agustina. Qué exigente, Agustina, dijo Margarita. Para la próxima los buscamos en el establo con los minerales. Y los reyes magos, agregó Agustina. Tal vez estaban esperando la epifanía, dijo. Pero cuando lleguemos, si los leones tienen hambre, tal vez ya no haya Armendariz, dijo Margarita. Cierto, asentí. Ojalá que no tengan hambre, dije. Cuqui, tal vez pierdan la vida y sea tu culpa, dijo Agustina. Pero Agustina, qué exigente, dijo Margarita. De acuerdo, tenemos que ir enseguida, concluí. ¿A buscarlos?, preguntaron. Claro, afirmé. A los establos. Dividámonos las tareas, propuse. Pero es más entretenido ir juntas, dijo Agustina. Pero más lento, dijo Margarita. De acuerdo, qué prefieren, pregunté, más entretenido o más rápido. Lo queremos todo, dijeron. Todo, todo, todo. Ahora. De acuerdo, respondí. Intentémoslo. Vamos, dijo Agustina. Nos podemos guiar por la estrella, dijo Margarita. Ay, Margarita, no te pongas cursi, dijo Agustina. Pero si así se llega, se defendió Margarita. No, yo así no lo voy a hacer, manifestó Agustina. No sé si vamos a llegar, dije. Son muchos establos. Intentémoslo. ¿Y si los reyes magos se niegan?, preguntó Margarita. ¿A qué?, preguntó Agustina. A entregar los minerales, dijo Margarita. Pero si vamos a buscar a los leones y a Armendariz, dije. Pero así matamos dos pájaros de un tiro, como se dice, la filosofía de la permacultura, vamos a buscar los leones y Armendariz y también traemos los minerales. Y los reyes magos, dijo Agustina. Sí, también, dijo Margarita. De acuerdo, dije. Intentémoslo. Vamos, dijo Agustina. Ahí está la estrella, dijo Margarita. De nuevo con la estrella, expresó Agustina, abatida. Te haces un lío por nada, dijo Margarita. Propongo que avancemos, dije. Cuqui, es la primera vez que tienes prisa, dijo Agustina. Cierto, dije. No quiero sentirme culpable. Viste, Agustina, dijo Margarita, creaste tensión. Calma, compañeras, todo va a salir bien. Cuqui, ese es un consuelo en el aire, dijo Agustina, no nos va a servir. Ni consuelo ni estrella, Agustina, te pido que seas más benevolente con esta cruzada, dijo Margarita. Estoy harta, dijo Agustina, igual que los Armendariz que se fueron de Armendariz, y ahora tenemos que ir a buscarlos. No vayamos a ningún lado mejor, propuso. ¿Y los minerales?, preguntó Margarita. Qué vamos a hacer. No tengo ni idea, dije. Cuqui, espero que pronto tengas más respuestas, dijo Agustina. Hasta cuándo la exigencia, dijo Margarita. Cierto, afirmé. Propongo que nos tomemos esto con calma, dije. Ya van a aparecer los leones y los Armendariz, dije. Bueno, si vamos a fracasar, dijo Agustina, que al menos sea una aventura. Eso siempre, Agustina, manifesté, siempre. Lo importante es vivir. Cuqui, pero el otro día dijiste que primero es escribir y después vivir, dijo Agustina. Cierto, afirmé. Propongo que escribamos la aventura, tal vez lo otro llegue solo. O guiados por la estrella, expresó Margarita, guiados por la epifanía. Trabajar con ustedes es un caos, dijo Agustina. Un poco de paciencia, dije. Al menos la aventura. 

En Armendariz no hay Armendariz

Fuimos con Troy a Armendariz: por supuesto, había que conocer el pueblo. Es de una gran belleza, como tantos otros pueblos del País Vasco. Es pequeño, caminamos por sus calles repletas de árboles y grandes casas blancas con rojo. Llegamos a la iglesia del pueblo, estaba cerrada, entramos al cementerio. Leímos las placas, una por una, una por una: ningún Armendariz. No hay Armendariz en Armendariz. Se fueron. Igual que yo. Dónde están. ¡Ningún Armendariz en Armendariz! En cambio muchos otros apellidos vascos. Con cariño fuimos contemplando todo lo que compone Armendariz sin Armendariz. No importa, dijimos, estarán en otro lado. Dejaron el lugar a otrxs. Los del roble en el monte lleno de piedras (Armendariz) se fueron. Mis tíos decían, Armendariz significa beduino en su camello en el desierto. A mí me causaba gracia. No significaba eso, era una broma. Entonces todo se mezclaba, el beduino, el roble, el desierto, el monte, el camello, las piedras. Tal como las identidades, una mezcla total. A veces en Armendariz no hay Armendariz, hay alguna otra cosa. Porque el origen, ¿es tan importante? Tal vez Armendariz estaban hartos de Armendariz y dijeron, nos vamos. A explorar. ¿Por qué no? Qué es el origen. Qué es el camino. Qué es un pueblo. De qué está compuesto. Armendariz está compuesto de otra cosa que Armendariz. Sigue siendo Armendariz, o no. Armendariz es su nombre. Su contenido no sabemos. Tal vez Armendariz volvieron y están en sus casas en Armendariz, y todavía no en el cementerio, por eso no encontramos las placas. Dónde están Armendariz. Mi cédula de identidad tiene anotado: Armendariz. Un día mi placa va a decir: Armendariz. Pero no va a estar en Armendariz. Porque Armendariz es la estirpe de viajerxs que no están en su pueblo. Están en algún otro lado. Pero yo fui a Armendariz. Me dijeron hay un pueblo que se llama así: fui. Me sentí como en casa. Aunque ya no quedaba nadie. Había otras personas. Recorrí las calles entre los árboles con ovejas que balaban. No pude conversar con los habitantes de Armendariz para saber dónde se fueron los Armendariz. Tomamos una fotografía con Troy en la señalética que indicaba en la entrada: Armendariz. Estaba al revés. Es un signo de protesta por las políticas agrícolas, me dijo Troy. Armendariz al revés y sin Armendariz. Volver al origen es desconocer lo que va a encontrarse. Qué es el origen. Me sentí muy a gusto en Armendariz, es un pueblo hermoso, fue una aventura. El origen es lo que conservamos como un tesoro porque es importante pertenecer a algún lado. Es un derecho humano. A veces nos avergonzamos de nuestros orígenes o nos sentimos superiores a otrxs. No tiene mucho sentido. El origen es solamente donde algunxs a quienes amábamos se sintieron alguna vez felices, y otras veces no. Los Armendariz partieron de Armendariz, eso ya lo constatamos. Luego volvieron a partir, también lo constatamos. Luego volvieron, o no. Lo único cierto del origen es el movimiento. 

17 de noviembre de 2024

Alchimie (Libro)

Nuevo libro!

Alchimie


Alchimie es un libro de prosa, en versión bilingüe, castellano y francés, y que contiene fotografías, tomadas por Fabien Nogué, y por mí misma. Forma parte de la serie Uranie, compuesta por los libros Uranie, Revolución 9, Diotime, Lo democrático-romántico, Desire, Alchimie. Trata sobre el asombro, la poesía, la alquimia, la integración, la Rue des Fantasques, el amor revolucionario, la intemperie feminista. Traduzco para compartir y para agradecer. La literatura tiene esa función. Crear la belleza para instalarla en la naturaleza. Sigamos intentando ese proceso de alquimia. ¡Gracias!


Lisa en la Rue des Fantasques (Libro)

Nuevo libro!!!

Lisa en la Rue des Fantasques


Lisa en la Rue des Fantasques es una novela. Es la continuación de Romane, que es a su vez la continuación de Camille. 37 capítulos la integran. Creo que es mi intento más cercano hasta el momento de la integración total. Es una novela sobre la lucha, la justicia, la poesía, la literatura, la lengua nueva, la alquimia, el amor revolucionario. El camino de la escritora en la intemperie feminista. Tomamos años en cristalizar lo que un día será nuestro destino. Mi destino es la poesía. Las bibliotecas que se desplazan. Lo interesante es el goce que ofrece la literatura. La posibilidad de instalarse en la magia hasta que germina el arte. No conocía una plenitud como la que se asoma en este presente. Terminar un libro es siempre delinear la esperanza. Vamos juntxs y nos acompañamos en el camino. ¡Gracias!



13 de noviembre de 2024

Mi iaia Agustina

Hoy 13 de noviembre es el cumpleaños de mi iaia Agustina, que partió de esta tierra el año 2016 a los 88 años hacia otros confines. He querido a pocas personas en mi vida como quería a mi abuela. No va a poder leer estas líneas, pero me gusta escribirle para honrar su existencia que fue tan fundamental en mi vida como el aire mismo. Lo sigue siendo porque va conmigo a cada paso. Agustina María era una persona de un humor agudo, de una gran valentía, y de un amor por las artes que me enseñó mucho. Era mi lectora principal, junto con mi madre, leía y me comentaba cada uno de mis textos. Siempre le emocionó mucho que yo escribiera y me lo hacía saber. Era muy sabia y muy culta y me gustaba saber su opinión. Pero sobre todo, además de a mis padres, le debo a ella el impulso, la primera vez que publiqué un libro fue para regalárselo a ella y dedicárselo, le hacía muy feliz leerme y me pareció que era la forma más bonita de agradecerle por todo su apoyo en mi intento literario, tenía 25 años. Agustina María era mi amiga, además de mi abuela, conversábamos mucho y sobre todo nos reíamos todo el tiempo de lo absurdo, ridículo, grotesco, difícil, enredado. Su humor negro no tenía límites, ni tampoco su perspicacia para captar todo lo que era necesario desmontar. Ella quería estudiar derecho cuando joven, pero las circunstancias eran adversas para las mujeres en ese momento, y estudiar en la universidad era algo que muy pocas podían llevar a cabo. Crió en cambio seis hijxs, siempre trabajando fuera de la casa además. Tuvo por marido a una verdadera calamidad, y creo que si los tiempos hubiesen sido otros también se habría librado de esto. Agustina María, lástima que no viviste en los tiempos de hoy, pero sé que fuiste feliz, porque lo hablé contigo muchas veces. Fuiste feliz sobre todo las últimas décadas de tu vida, liberada de responsabilidades, disfrutando de paseos y de las personas que te querían. Sé que fuiste feliz, y que nosotrxs nos encargamos de devolverte todo el amor que tú nos entregaste durante tu hermosa vida. No hay un solo día en que no me hagas falta, tu existencia en mi vida era fiesta sinfín. Te extraño mucho, Agustina María. Es distinto sin ti. Pero yo te tuve y fue el paraíso, estoy muy agradecida por esto. Creo que de los momentos que más disfruté en mi vida fueron contigo, con tu sabiduría, tu humor, tu cariño, tu alegría en los viajes y aventuras. Te quiero por siempre, amada iaia, cada libro que publico te pertenece secretamente. Muchas gracias, lo cambiaste todo y me diste un lugar. No escribiste libros, pero yo los escribo en tu nombre, con tu humor que lo transforma todo en lucha. Siempre fuiste lo más importante para mí, tu apoyo incondicional es mi estrella infinita, muy feliz cumpleaños. 

12 de noviembre de 2024

La intemperie feminista

Está la intemperie y luego está la intemperie feminista. Es la vida al margen de la escritora. La existencia afuera, en la literatura. Se escribe fuera de la ley, lo dijo Bolaño. La literatura vive en la intemperie, escribió, en la desprotección, lejos de los gobiernos y de las leyes. El descampado de la escritora es intenso. La intemperie feminista es la intemperie de la escritora. Ese terreno agradable y difícil. Que todo sea intemperie para nosotros, que no tengamos ningún tipo de coartada, escribió Roberto Bolaño. Está la certeza del camino de la poesía. Existir es alcanzar alguna certeza. Existir es como la biblioteca nómade de Troy, una tienda mauritana, un espacio de lectura al final de la pradera del Atharri, junto a los cerezos, haciendo eco de las creaciones de lxs artistas para nutrir la curiosidad y la imaginación. Pero nosotros siempre estaremos afuera, en la Gran Intemperie, escribió Bolaño. Qué es la intemperie, ese abismo, el vacío, el valor, la derrota, la ruptura. La democracia es la ausencia de título, escribe Jacques Rancière, es el principio mismo de la política, el principio que instaura a la política fundando el “buen” gobierno en su propia ausencia de fundamento. Esa indiferencia pública, que Keats, Flaubert y otros hombres de talento encontraron tan difícil de soportar, escribe Virginia Woolf, era en el caso de las mujeres no indiferencia, sino hostilidad, el mundo no les decía a ellas como les decía a los hombres: Escriban si quieren; no me importa, el mundo le decía con una carcajada: ¿Escribir? ¿Para qué escribir? Mi creencia es que esa poeta que jamás escribió una línea y que yace en la encrucijada, vive todavía, escribe Virginia Woolf, vive en ustedes y en mí y en muchas otras mujeres que no nos acompañan esta noche, vive, porque los grandes poetas no mueren: son presencias continuas; sólo precisan una oportunidad para andar entre nosotros en carne y hueso. Si nos adiestramos en la libertad y el coraje de escribir exactamente lo que pensamos; si nos escapamos un poco de la sala común y vemos a los seres humanos, escribe Woolf, no ya en su relación recíproca, sino en su relación con la realidad; si miramos los árboles y el cielo tales como son, entonces la oportunidad surgirá y la poeta muerta se pondrá el cuerpo que tantas veces ha abandonado. Sostengo, escribe Virginia, que vendrá si trabajamos para ella y que vale la pena trabajar hasta en la oscuridad y en la pobreza. Nací escritora, y todo fue definido en ese momento. A la sombra del árbol leí los primeros libros, en el viento y en las cumbres inhóspitas. Sentada en un banco en la punta de una montaña, afuera. Observaba las cimas nevadas de la gran cordillera. Observaba los cóndores al unísono en el acantilado. ¿La literatura, será ese risco?, me pregunté. ¿Será esa encrucijada? ¿Será la yareta unida a la piedra resistiendo a las inclemencias del tiempo, a la falta de oxígeno del altiplano? ¿Será el musgo en el muro aferrándose a la belleza, al hilo de la vida? ¿Será el agua hirviendo que surge desde la tierra y llega al cielo en grandes impulsos imposibles?  No sabía todavía que era una escritora y no un escritor. Es necesario reconocer esa diferencia para liberarse. Lo sé en este momento. Leía a Bolaño con ahínco, pero había algo que no terminaba de cuajar. Todo se reveló en su justa dimensión con posterioridad. Reconocí esa mira que me apuntaba, de la que él estuvo exento. Luego todo se integró en una sola cosa. La literatura, el feminismo, la poesía, la lengua nueva, la justicia, la belleza. Llevo sobre mí la intemperie feminista con holgura. La entiendo y la honro. Tal vez la agradezco, tal vez no, quién sabe, no elegí nada de eso: la literatura es un destino inexorable. Nací mujer por azar. Mi nombre es mixto, tal vez llegados a este punto soy las dos cosas, o no. A veces pienso en eso, y a veces no. La literatura tiene su existencia independiente. La intemperie se comparte, en la poesía. Aspiro a la persona poética, y a la lengua nueva, a la revolución 9. Aspiro a la Rue des Fantasques y al amor revolucionario. El presente es lo que tiene consistencia. Está urdido de pasado en ascuas y de un futuro en la utopía del planeta verde. Una gran nación que conserve sus tesoros. La literatura son propuestas, son sugerencias. Son invitaciones al paraíso posible. El vergel que guiña el ojo cuando estamos despiertxs. Llevo con pasión en mí la intemperie feminista. Su estrella refulge. La voy siguiendo, y me detengo a veces en las colinas de hojas rojas, cafés y amarillas. Me detengo en el sol en su cénit en el solsticio porque la energía hay que hacerla brotar. Voy cantando la hilera de inspiraciones que me hacen vibrar. Cada una me compone. Entonces soy más grande porque voy acompañada. Porque la intemperie feminista se aliviana en grupo. Se aligera con amor y amistad, se aligera con resistencia y margen, se aligera intentando transformar, afuera, en ese espacio que una vez nos fue vedado, y que también nos pertenecía. Hay ocasiones en que nos roban cosas, nos prohíben, nos queman. El fuego de la literatura no conoce esos límites. Por eso nació en las grandes cumbres. En esos géisers hirviendo que salen hacia arriba. Así se ha ido destruyendo el silencio para decir. Con una fuerza que ni sabíamos que teníamos porque fue ocultada. La poesía y la justicia siempre se abre camino. El mundo feminista es parnaso para mujeres y hombres porque los derechos van suavizando lo amargo. Porque es la poesía la que abre camino, y nunca la codicia. Son los bosques, los largos y el mar los que abren camino. La literatura está intrínsecamente unida a la naturaleza porque en la flor que brota está su sustento. En el bosque que resguarda. En las olas que van y vienen y traen las noticias de la alegría. La literatura en definitiva es la felicidad de saberse vivx. El deseo de entregar el misterio y la ficción que transforma. Sin ficción nos destruimos porque la ficción es belleza. Es la magia que va dando nubes a la máquina que llamamos cuerpo. A la máquina de nubes que se nutre de la pasión. De atesorar algún sentido para ir trillando con paciencia y encontrando las piedras preciosas que nos esperan. El proceso se alquimia que va transformándolo todo en oro. La literatura es el intento. El intenso designio incansable. Cada día fue una reverencia en su nombre. Porque es el amor y el arte lo que compone el sol luego de la tormenta. El deseo de compartir la belleza.

10 de noviembre de 2024

Club Afuera III

Llamamos como un eco. Todo se difuminaba. Creemos la lengua nueva. Está hecha de música y de un corazón que late. De los corazones que se han detenido esperando el parnaso. Cuál es ese paraíso imaginario. Cómo se alcanza. Cómo se delinea. Cómo se prefigura. Cómo se construye bajo el sol. La nieve en la cima. El musgo en el muro. La fe en el río. Las piedras rodando. Como en el estómago de una ballena. Vestirse con algas. Salir a la superficie. Preguntarse. Cómo llegó ahí esta ruina de persona. Que quiere crear muros del infierno. Estaremos afuera de sus muros. Porque nunca con él. Nunca con los muros. Siempre con las balsas. Siempre los puentes, y afuera. Cruzando las rutas. Admirando, haciendo plegarias por esxs autorxs que nos guían. Esxs activistxs que nos guían. Discurso y acción siempre y nunca los constructores de muros y sus ideologías sanguinarias. Río abajo la alegría. Cascada abajo la preparación de la fiesta. Amor, amistad, y todo lo demás que florece. Vinimos desde afuera y en las balsas gritamos libertad. El afuera se construye, como transportes que embisten muros y los atraviesan. Subimos y bajamos de trenes para llegar lejos. Nos unimos. En el amor somos muchxs más. Lejos de la respetabilidad corrompida. Me pregunto si la hermosa y conmovedora iconografía del Abbé Pierre no es la coartada que utiliza buena parte de la nación para sustituir impunemente, una vez más, la realidad de la justicia con los signos de la caridad, se preguntaba Roland Barthes el siglo pasado. Tal es el mundo de Elle, escribe Barthes: allí las mujeres siempre constituyen una especie homogénea, un cuerpo constituido, celoso de sus privilegios y aún más enamorado de sus servidumbres; el hombre nunca está en el interior de ese mundo, la femineidad es pura, libre, pujante; pero el hombre está alrededor, en todas partes, presiona en todos los sentidos, hace existir; desde la eternidad es la ausencia creadora, como el dios racineano. Mundo sin hombres, escribe Barthes, pero totalmente constituido por la mirada del hombre, el universo femenino de Elle es exactamente igual al gineceo. El Club Afuera busca la realidad de la justicia.

Club Afuera II

Bueno, ¿vienes o no? Tiene que ser suficiente. Somos muchxs más. Crecimos en la montaña. Abrimos las alas como murciélagos. Caímos como avalanchas. Navegamos en la balsa en mar abierto. Vimos tiburones y medusas eléctricas. Citamos grandes autorxs porque queríamos alcanzar la cima. Pero sólo había agua. Volvimos a citar a grandes autorxs. Sólo había agua. Citamos a autorxs que estaban afuera mientras cabalgábamos. Millas y millas para llegar a destino. La música era nuestra única guía. La señal del margen. Las danzas en el aire. Hicimos piruetas por si servía para algo. Escaseaba la comida. Aramos la tierra con ahínco. Cavamos con nuestras manos la arcilla por si había algo enterrado. Fuimos leyendo para conseguir altura. Pero nos hundíamos. Sentíamos la emoción que desbordaba. Intentábamos decir. Queríamos dejar las huellas para encontrar la ruta con posterioridad. En la balsa un pequeño almacén como altar de dioses. Tomábamos el alma de cada impulso. Nos cansamos de dar vueltas en el carrousel. Nos bajamos. Con nuestras alas de murciélagos recorrimos las cavernas. Ni un ápice de luz. Afuera estaba el misterio. La poesía era nuestra piedra filosofal. En la Rue de Fantasques se selló el pacto con los seres vivos. La tarea del escritor, escribe Rancière, es inscribir el desgarro de la libertad lejana en el tiempo de la servidumbre. Hay algo que late aquí dentro de mi cuerpo y se llama corazón, canta Depeche Mode, sabes lo fácil que es desgarrarlo. Si te lo presto, ¿lo mantendrás a salvo para mí?, pregunta Dave Gahan, te lo prestaré si lo tratas con ternura, hay algo que late aquí dentro de mi cuerpo y se llama corazón. En el Club Afuera estamos fuera del cuerpo, en el espacio público, pero muy adentro, como el corazón, latiendo. 

Club Afuera

Fue el cumpleaños de Emma y fuimos con La familia de Maïa a unas piscinas con agua caliente y burbujas. Para celebrar, flotar un poco y alivianar la lucha. Me gusta conversar con ustedes bajo el agua, dijo Maïa, arreglar el mundo como sirenas mientras nos lleva la corriente. Mientras avanzaba por el país acuático pensé algo: tiene que sonar fuerte el Club Afuera. Comenzó hace muchos años, junto con la literatura. Sistema de humanidad y resistencia lo llamé en ese momento. Tiene que ser suficiente. Somos más. Tenemos que sonar más fuerte. 

8 de noviembre de 2024

Words

Cuando llegué a Francia, y quería decir por ejemplo, espérenme que hace frío y voy a ir a buscar mi jersey (pull), como estaba el tema de la u que tiene diferentes sonidos aquí, y yo la decía en castellano (que sólo tiene un sonido), caí en cuenta con el tiempo que yo decía, espérenme, que voy a ir a buscar mi gallina (poule). Con el tiempo se acostumbraron supongo a que yo iba a buscar a mi gallina, eran amables, y no decían nada, pero entendían. El tema era la costumbre a la pronunciación, creo (por lo demás veían que yo llegaba con un jersey y no con una gallina), porque para el oído francés, la verdad es que si no dices exacto el asunto como tiene que sonar, no hay caso, no entienden, y unx se dice, pero si estoy diciendo lo mismo, no hay manera. Por ejemplo quieres decir abajo (dessous), y la persona busca arriba (dessus), si no pronuncias esa misteriosa u. Tengo la sensación que el oído castellano puede descifrar mejor, porque las personas de habla francesa cuando se aventuran en esta lengua sublime suelen ser comprendidxs, aunque digan cualquier cosa extraña incluso lejana a lo que pensaban estar diciendo. Pero aquí lo de descifrar no corre para nada, podía advertirlo cuando recién habitaba este territorio por la cara que ponían ante mi intento sincero de comunicación, sabía inmediatamente que la información no estaba llegando a puerto de manera coherente. El gesto de expresarse en la lengua del otrx siempre se agradece. Además está lleno de temas misteriosos, cuando quieres decir no hay nadie, dices persona (personne). Nadie es alguien. Que haya alguien o nadie, es lo mismo. O quieres decir nombre, y estás diciendo número. Le quieres preguntar su nombre y le estás preguntando su cantidad, como una especie de pregunta metafísica. Y luego es peor, porque das con la palabra (nom), pero entonces le estás preguntando el apellido, y no el nombre (prénom), y así va avanzando la conversación, al menos tienes el apellido, y su cantidad, si es que respondió. Es fascinante. Al principio yo pensé que una persona se llamaba por ejemplo Simon Baptiste, y se llamaba Baptiste Simon. Cuando hablaba del poeta (Rimbaud), creían que estaba hablando de Sylvester Stallone en Vietnam (Rambo), porque la diferencia entre estas dos palabras es imperceptible para el oído castellano, a pesar que yo he puesto una gran cantidad de esfuerzo en separarlas. Las expresiones me cautivan, la primera vez que un niño dijo, sí puedo comer eso, dijo claramente, sí tengo el derecho (j’ai le droit), pensé, genial, los niñxs tienen clarísimo aquí sus derechos. Pero el niño sólo estaba diciendo sí tengo permiso para comer dulces antes de la comida, por ejemplo. Pero ponerlo en términos de derechos es espléndido. La primera vez que quise decirle a alguien me gustas (je t’aime bien), no sabía el asunto de agregar la palabra bien, y sólo sabía el verbo amar, entonces dije te amo (je t’aime), lo que por supuesto causó sorpresa, y una leve extrañeza, de la especie, no, no tienes que decir eso todavía. O cuando alguien decía voy a volver a la casa (rentrer), yo pensaba que iba a entrar a algún lado, a un túnel espacio-temporal hasta su casa. O al principio pensé que cuando iban al supermercado iban a las carreras, porque la palabra es la misma (courses), me los imaginé en una formula 1. O cuando me dijeron coucou la primera vez, tuve la duda de si me estaban diciendo que me poseía la locura, pero no era eso, era hola, y no que yo estaba cucú, es como los pájaros esos que salen de los relojes, supongo que viene de eso, entran y salen, como si estuviesen saludando. O si te cuenta sus fantasmes, no te está contando sobre sus fantasmas que lo persiguen, sino sobre sus fantasías, que no es lo mismo, sexuales, por ejemplo, crees que te está revelando sus traumas, y en realidad te está proponiendo cosas. En cuanto a temáticas más sórdidas y menos sugerentes, la primera vez que vi un monumento por las personas muertas de la guerra, las guerras, en plural, pensé que estaban hablando de los niñxs (enfants), y estuve varios días pensando en esto, el monumento estaba frente a la ventana, y cuando pregunté, no era eso, eran lxs hijxs (enfants) de Francia (de la France, porque hay que agregar la). Y hay cientos de palabras que son iguales al castellano pero significan algo nada que ver, si se habla de embrasser es dar un beso, no abrazar, por ejemplo, mejor saberlo. Créer no es creer, sino crear. Crier no es criar, sino gritar. Questionner no es cuestionar, sino interrogar. Date no significa dame un dato, sino una fecha. Si dicen débile, no está diciendo es débil, sino que idiota, una idea estúpida, por ejemplo. Demeurer no está expresando que se va a demorar, sino que se va a quedar, permanecer. Esto es muy confuso, te dicen, sí te entendí, y están diciendo te oigo (entendre), y nada que ver con entender (comprendre), y escuchar (écouter), tampoco es oír en el sentido de escuchar atentamente, sino que es solamente, estás hablando a un volumen que puedo captar, o podría ser también, tomo nota de lo que dijiste, lo registré en mi cabeza. Refrain no es refrán, sino estribillo. Les paroles no son las palabras, sino la letra de una canción, palabra es mot. Scénario no es el escenario, sino que el libreto, o guion, o el argumento de una obra. Roman no es un romano, es una novela, y nouvelle no es una novela, sino que una noticia o un cuento o relato. Journal no es el jornal, sino que el periódico, y journal intime no es un jornal íntimo sino que el diario de vida. Parier no significa parir, sino que apostar. Piller no significa pillar, sino que saquear. Rassurer no es rasurarse la barba o el pelo, sino que tranquilizar. Emprise no significa empresa, sino que estar bajo influencia (sous emprise). Enfermer no es que se enfermó, con gripe, sino que está encerrado. Essayer no es ensayar como para una audición, sino que probar, lo voy a intentar, haré lo posible. S’accorder no significa acordarse, sino que ponerse de acuerdo, como el consentimiento. Voy a la répétition no es que va a sumergirse en el eterno retorno, sino que va a ensayar con su grupo de música, por ejemplo. Voy a réviser no es que va a revisar algo, sino que va a estudiar. Voy a repasser no es que va a repasar la asignatura, va a planchar. Entretenir no es entretener, sino que mantener, una relación, por ejemplo. Exprimer, no quiere decir que se va a exprimir como limón, sino que va a expresarse. Balancer no es balancearse, como en un columpio o una mecedora, sino que denunciar, como en balance ton porc (denuncia a tu cerdo, a tu agresor, MeToo). Fier no es una fiera, o fiero, salvaje, es estar orgulloso. Affamé no es que tiene fama, sino que tiene hambre. Aligner (se escucha aliñar) no significa ponerle aderezo a la ensalada, sino que alinear, como los planetas a veces. Salade no es ensalada es lechuga. Assomer no significa asomar, sino que dejar inconsciente, así como quedaba la señora Gisèle Pelicot con los medicamentos que le daba su marido violador. Avaler no significa avalar, sino que tragar. Coller no significa colarse en una fila, sino que pegar algo. Depuis no es después, sino desde. Diviser no es divisar con la vista, sino que dividir. Envier no significa enviar, sino que envidiar, envie es deseo y envidia. Fracasser no es fracasar, sino que destrozar algo, o estar agotado. Botte no significa bote, como los del mar, sino que bota, un zapato. Cachette no es el cachete, sino que un escondite. Bonbon, no es un bombón de chocolate, es simplemente un dulce, un caramelo, o una gomita de azúcar, o algo así. Griffe no es buscar un grifo, sino una garra, una pezuña. Jubiler no es jubilar, sino que entusiasmarse. Morose no significa moroso en su deuda, sino que melancólico. Notice no es una noticia, son las instrucciones. Large no es largo, es ancho, o amplio, y long, es largo. Si quieres decir él es alto, no dices haut, dices grand, haut es para algo que está arriba (en haut), o un edificio alto, por ejemplo. Placer no significa placer, sino poner algo en algún lugar. Polar no significa polar, sino que novela negra, de detectives, espías, intrigas. Poste no significa poste, sino que va a ir al correo, o cual es su puesto en el trabajo. Si te dicen quitter, no van a quitar algo, sino que te van a dejar. Y rester no es restar, sino que quedarse. Sable no es sable, es arena. Salir no es salir, es ensuciar. Y sale (se escucha sal) no es sal (sel), es sucio. Sillón no es sillón, es surco, como en el himno, la sangre impura en el surco, me dio escalofríos cuando lo escuché la primera vez. Sol no es el sol, es el suelo. Esto es importante, subir no es subir, es sufrir, lo que me haces sufrir, por ejemplo, lo que me haces subir (ce que tu me fais subir), hay que decir. O sea, unx puede decir lo que quiera, pero con el riesgo de que la comunicación sea nula si no das con la palabra adecuada. Crees que está subiendo, como en drogas, y está sufriendo. Vase no es vaso, es florero. Vélo no es velo, es bicicleta. Gâteau (se pronuncia gato) no es gato, es pastel. Limonade no es limonada, es una bebida gaseosa de limón, pero para la limonada hay que decir citronnade. Platane no es la fruta plátano, que se dice banane, es un árbol. Carnet no es carné es libreta, y carte no es carta es tarjeta, y carta es lettre, que es igual que letra (lettre). Bigote no es bigote, es beata. Batîr no es batir la crema, es construir. Attendre no es atender es esperar. Assombrir no es asombrar, es oscurecer, y así, muchas otras palabras. Luego está el tema de los géneros de las palabras, la ardilla es el ardilla (l’écureuil), el bosque es la bosque (la fôret), el auto es la auto (la voiture), la cama es el cama (le lit), el video es la video (la vidéo), y así suma y sigue, y hay las palabras más amables, como que suegra es bella-madre (belle-mère), hijastro es bello-hijo (beau-fils), etc. Y se organizan las frases distinto, quiero decir, no se puede traducir literal para que tenga sentido, o si se quiere evitar que quede como tarzán, o como un marciano hablando. Si quieres decir esto me hizo bien, dices literalmente, esto me hizo de bien (du bien), o si quieres decir otra persona, dices alguien de otro (quelqu’un d’autre), o si quieres decir voy a tocar la guitarra, o algún otro instrumento, dices voy a jugar de la guitarra (jouer de la guitarre), porque si dices tocar (toucher) la guitarra, sólo vas a poner tu mano encima sin ningún sonido, o si quieres decir nos vemos martes por medio, dices nos vemos un martes sobre dos (un mardi sur deux), o si quieres expresar que estás escribiendo y no puedes contestar, dices estoy en tren de escribir (en train d’écrire), o llámame por teléfono, dices dame un golpe de teléfono (un coup de téléphone), o pásame un golpe de hilo (passe-moi un coup de fil). Así es esta lengua, que ahora también es la mía. Tengo ya una gran confusión, y anoto de en ocasiones que no corresponde en castellano, o a cuando hay que anotar en, o la cuando nada que ver. Todo se va fundiendo sin remedio. Creo que es momento de crear una lengua nueva. Un lenguaje de la cercanía, de la complejidad transparente. Una reverencia a la multiplicidad. Lo heterogéneo es lo que nos eleva. Lo real es la pluralidad. Vamos mirando nuestras palabras y son una amalgama de cientos de orígenes. Es realmente deslumbrante. En los oficios que tratan con las palabras hay ese amor absoluto por las diferencias, los contrastes, los matices. Además cada palabra no es dueña de ella misma, y le van arrebatando su sentido una y otra vez, modificándolo, resignificándolo, reapropiándoselo. Las palabras son un oficio que hechiza porque tienen la cualidad de lo infinito. Nunca podemos quedarnos tranquilxs. Darse a entender es complicado, hay que ir definiendo para aterrizar. A veces tampoco hay que decirlo todo. Es como un juego, o una estrategia. Como las ideologías se componen de palabras, hay que mirar muy de cerca, qué intentan decir con esto. Las palabras tienen que generar libertad, no servidumbre. Estar abiertas a nuevos significados, pero sin ser sinónimos de opresión. El asilo contra la opresión, como dice el himno de Chile. Ojo aquí: o la tumba serás de los libres, dice. Siempre el tema de morir por la patria, de darles significados homicidas a las palabras. Patria puede ser algo dulce, como la vista del océano, y los lobos marinos en una roca. Como pelícanos y gaviotas en el puerto. Tumbas y surcos. Hijxs y muertxs. Es el momento de una lengua nueva. Una que acoja nuestras diferencias sin resistirse a contrapelo como a un regalo de pólvora, una que no imponga un supuesto universal ficticio. Creo que no se trata sólo de definir las palabras, sino que evaluar si en esas frases estamos impulsando la destrucción. Unas palabras tienen que liberarse de la dominación. Porque lo que hace el dominante es apropiarse injustamente de las palabras, o ridiculizar lo que es justo. Como las palabras dan para mucho, se puede distorsionar, es lo que hacen. Anuncian significados como esenciales, como marcas de nacimiento, sin vuelta, sin grieta. Debemos huir de los estereotipos porque siempre caemos en el error. Nos entregan esa lengua bien masticada y en ocasiones no nos representa para nada. Lo que me entusiasma es esa lengua nueva, la de la comunión, la que está llena de grietas y de posibilidades. Quisiera poseer muchas lenguas y que produzcan en mí la alquimia de entender las diferencias, de ser capaz de respetarlas, pero no sólo con mi cerebro, también con mi espíritu completo. Lo que me gusta es estar expuesta al sinfín de lenguas como al descampado más agudo. La tolerancia está subestimada y tantas veces relegada a lo ridículo, a lo innecesario. Los conflictos van agravando todo, profundizando los muros, haciéndolos gruesos, pero es que no se trata de responder sin pensar y sin sentir. La violencia tiene nombre y apellido, no hay que mezclarlo todo. Quien domina impondrá sus reglas siempre, y si no nos unimos pronto será la naturaleza la que nos borre del mapa, si no lo hacemos antes nosotrxs mismxs. Tumbas y surcos. La lengua nueva ve el plano más general. Bosques y lagos. Enterraremos a nuestrxs muertxs en tierra, o como cenizas al océano. Pero pronunciando la lengua nueva. La que imagina, trenzándose con el amor hacia todos los seres vivos. Mi lengua siempre fue la de la resistencia, y la de la esperanza del encuentro. Lo dijo Bolaño: se escribe fuera de la ley. Mi lengua siempre fue la de la esperanza. 

7 de noviembre de 2024

La huelga

Qué es una institución de derechos humanos. Los funcionarios de la Defensoría de la Niñez de Chile supieron dar una respuesta a esta pregunta, respuesta que no fue capaz de dar el líder de la institución y sus colaboradorxs más cercanxs: una institución de derechos humanos es una institución que defiende los derechos humanos de las personas, y no sólo no contrata personas que los vulneran, sino que también los persigue, porque ese es su objetivo, estar siempre del lado de las víctimas. Dado que quien fue elegido Defensor no entendió bien de qué se trataba su trabajo, ellxs dijeron: nos vamos a huelga. Porque esta es la única actitud coherente con una institución de estas características, aunque el Defensor de la Niñez o el Secretario General de Naciones Unidas no quieran que sus instituciones sean de derechos humanos, y en cambio sean otra cosa, contraria a la ética. Recordemos que Naciones Unidas todavía no investiga la denuncia que presenté hace cuatro años, por el acoso sexual y abuso de autoridad que sufrí en UNICEF cuando trabajaba en esa institución. Luego el elegido Defensor de la Niñez, no contento con esta dilación contraria a los derechos humanos, resolvió contratar a quien denuncié en UNICEF, por alguna razón inexplicable para la razón, y sólo explicable desde la certeza de su ausencia de calidades éticas. Pero tenemos un motivo de gran alegría: sus funcionarixs sí sabían de lo que se trataba su trabajo. Detener las funciones porque una institución está faltando a sus objetivos principales es una actitud absolutamente necesaria en estos tiempos aciagos. Pero no todos son sinsabores: esta huelga es una fuerte luz de esperanza para los derechos humanos. Y va a caer, se cantaba en mi infancia, en un país sumergido por una dictadura sanguinaria, y que acabó con la vida y la integridad de una gran parte de su población, más todas las heridas y ramificaciones que un régimen de esas características causa en quienes están alrededor y las generaciones futuras. Pero esta herencia macabra se va de a poco terminando, y hoy lxs funcionarixs hacen huelga cuando existen personas que se sienten por sobre las normas, o por sobre los demás. No recorrimos un largo camino reflexionando sobre esa institución para que terminara en esto. No la hemos creado en vano. Quienes trabajamos en derechos humanos, y todas las personas éticas, creemos firmemente que esta es una herencia que hay que sacar de cuajo. Lo que nos interesa es perseguir a los abusadores, y proteger a las víctimas. Ir reparando la debacle, pasada y presente. No podemos perder el tiempo en actitudes contrarias a la ética, siendo que la amenaza a los derechos humanos es hoy tangible como una bomba, como una mujer muriendo porque la ley no le permite abortar. El dolor es tangible y la defensa es urgente. Mientras no se ponga un fin al acoso y al abuso la necesidad de acción apremia. Tenemos que liberar a las nuevas generaciones de lo que nosotrxs hemos sufrido. Existir no puede ser un eterno retorno abominable. Que se lleven a cabo todas las denuncias y huelgas que se requieran: ni un abuso más. El feminismo es la patria de la humanidad, la tierra de lxs libres. Los derechos humanos tienen que ser una realidad. Tiene que existir la justicia. Muchas gracias a lxs funcionarixs de la Defensoría de la Niñez de Chile por haber dado una respuesta tan clara a lo que esto significa. Tal vez pueden sugerirle estas nociones a la Universidad Diego Portales de Chile, a la Universidad de los Andes de Chile, y a todas las que contratan personas abusadoras. NO MÁS ABUSADORES EN NUESTRAS INSTITUCIONES NI EN NINGUNA PARTE. 



5 de noviembre de 2024

Revolutionary love

Le dije a Troy haremos el viaje. Qué más nos espera. Qué más estamos esperando. Lisa, siempre se espera algo, me dijo. Llevo dentro el viaje, respondí, sólo hay que subirse a los barcos con luces de colores. Qué es un viaje. ¿Un risco? ¿Un prado? ¿Una esperanza? ¿Un desasosiego? ¿Una montaña nevada? ¿Una ilusión imprecisa? El amor revolucionario es un viaje. Una estadía nómade que tiene un borde permanente. Un borde de ficción como todo lo que merece la pena vivir. Un espacio de versos en el aire que puedan circular. Un viento que nos resguarde mientras avistamos la tormenta. Un viaje es una experiencia que nos transforma como alquimia. Que nos convierte en oro, en dinamita, en jade. Si no hay transformación en diamante tal vez no quisimos arriesgar demasiado. El camino es largo y espeso. Como un borde inevitable. Quedamos atrapados en configuraciones antiguas, en reliquias y culpas inútiles. La plegaria interior es lo que nos remueve. Ese cara a cara con nosotrxs mismxs. No siento soledad, le dije. Este viaje me enraíza y me sugiere una lengua nueva. Una lengua precisa como la de los pájaros. Compleja y múltiple como la de las estrellas. Una lengua como una onda en el agua que llega a la orilla luego del paso de una embarcación. Una lengua como el caminar distraído del mediodía. Una lengua espontánea y horizontal. Una lengua que no intente dejar a ciertos grupos lejos del poder. Una lengua para pronunciar con amabilidad. Para sugerir aventuras fantásticas. Para recorrer la Rue des Fantasques, subir las escaleras con ahínco, descender los escalones hasta el otro horizonte. El amor revolucionario contempla el misterio sin violencia. Es la era absoluta de la poesía. Un mundo donde pueda unx sentirse a gusto. Suave como el sol de la mañana. Como tomarse un café contemplando el río bajo el sol otoñal y las hojas rojas, cafés y amarillas. Un mundo en calma. El amor revolucionario es compartir el paraíso.   

4 de noviembre de 2024

En la Rue des Fantasques [esp-fr]

Troy me guió por los pasadizos hasta la otra orilla. Hay que crear la lengua nueva, le propuse. ¿La de las profundidades?, preguntó. Sí, le dije, y de las cimas. La lengua del carrousel incesante. Cuyas vueltas nos haga descubrir algo. Lisa, no conozco esa lengua misteriosa, pero puedo imaginarla. Es la lengua del borde misterioso, le dije. La lengua de la persona poética. Una lengua que sea como un viaje. Efímera como un sueño y definitiva como una herida. Una lengua que se pueda susurrar al anochecer. Que se pueda posar sobre los párpados para cerrarlos a la hora del descanso. Una lengua para sugerir, con los pies dentro del río cristalino junto al camino. Una lengua donde todo sea más liviano. Una lengua como una mariposa, o como un águila. Un lenguaje que nos mantenga libres como leones en la sabana. Una lengua como una cordillera nevada. Que contenga todas las palabras necesarias. Que pueda expresar todo lo que soñamos, sin miedo. Una lengua para nunca rendirse. 


[fr] Dans la Rue des Fantasques

Troy m'a guidé à travers les passages jusqu'à l'autre rive. Créons la nouvelle langue, ai-je proposé. Celle des profondeurs ? m'a-t-il demandé. Oui, ai-je répondu, et celle des sommets. La langue du carrousel incessant. Dont les tours nous feront découvrir quelque chose. Lisa, je ne connais pas cette langue mystérieuse, mais je peux l'imaginer. C'est la langue du bord mystérieux, lui ai-je dit. Le langage de la personne poétique. Une langue qui est comme un voyage. Éphémère comme un rêve et définitif comme une blessure. Une langue qui peut être chuchotée au crépuscule. Une langue qui peut se poser sur les paupières pour les fermer à l'heure du repos. Une langue à suggérer, les pieds dans la rivière cristalline au bord de la route. Une langue où tout serait plus léger. Une langue comme un papillon, ou comme un aigle. Une langue qui nous garde libres comme des lions dans la savane. Une langue comme une chaîne de montagnes enneigées. Qui contient tous les mots dont nous avons besoin. Qui peut exprimer tout ce dont nous rêvons, sans crainte. Une langue pour ne jamais abandonner.

Integración II [esp-fr]

En tu cuerpo encuentro un refugio. En tus palabras una exaltación. Podemos ir a observar cóndores a la montaña, le dije a Troy. Sí, me dijo, me gustaría ir a la montaña, a la naturaleza, al viento, a los cóndores, las abejas, la hierba, los árboles, el silencio, el descanso, el sol, tu piel. Escóndeme en tus brazos por esta noche sola, mientras la lluvia rompe contra el mar y la tierra su boca innumerable, escribió Pablo Neruda. Hice de este poema un himno. Tal vez escribo porque tengo la necesidad de contrarrestar la violencia, o escribo porque necesito esconderte en mis brazos. La mayor cantidad de noches que me sea posible, de días, de atardeceres, de esas madrugadas limpias como río cristalino montaña abajo. Lo que me hipnotiza son tus ojos del océano abierto, tu mirada de las cumbres salvajes, tu voz de bosques frondosos. No sabía exactamente que la voz de alguien podía ser un refugio en la poesía. Tu existencia es la prueba de la materialidad de los versos. Las frases nos tocan la piel y nos transforman como alquimia. Eres lo más cercano que he conocido a la persona poética, el ideal de la integración. 


[fr] L’intégration II

Dans ton corps, je trouve un refuge. Dans tes mots, une exaltation. Nous pouvons aller à la montagne pour observer les condors, ai-je dit à Troy. Oui, a-t-il dit, j'aimerais aller à la montagne, à la nature, au vent, aux condors, aux abeilles, à l'herbe, aux arbres, au silence, au repos, au soleil, à ta peau. Cache-moi dans tes bras pour cette nuit seule, pendant que la pluie éclate contre la mer et la terre sa bouche innombrable, a écrit Pablo Neruda. J'ai fait de ce poème un hymne. Peut-être que j'écris parce que j'ai le besoin de contrer la violence, ou que j'écris parce que j'ai besoin de te cacher dans mes bras. Autant de nuits que possible, autant de jours, autant de couchers de soleil, autant d'aubes pures que possible, comme une rivière cristalline qui descend de la montagne. Ce qui m'hypnotise, ce sont tes yeux du grand large, ton regard des sommets sauvages, ta voix des forêts exubérantes. Je ne savais pas exactement que la voix de quelqu'un pouvait être un refuge dans la poésie. Ton existence est la preuve de la matérialité des vers. Les phrases touchent notre peau et nous transforment comme de l'alchimie. Tu es ce que je connais de plus proche de la personne poétique, l'idéal de l’intégration.

2 de noviembre de 2024

Integración

Tal vez debamos comenzar a integrarlo todo para alcanzar lo más alto: la persona poética. En qué consiste esta persona. Unir los bordes para despertar. Una ventana al presente. Sentir el rocío de la mañana, darle un nombre cercano a la algarabía, un alboroto tranquilo, como la niebla estacionada cuando nos sume en un estado de nostalgia propositiva. La persona de las grandes explanadas que no teme a la altura. La sensación otoñal del descanso sagrado, que contiene lo inquietante impreciso. Redactar cartas de amor que describan con exactitud la belleza. Troy me eleva por sobre mis ideas preconcebidas. El amor es ese reflejo que toma la forma de una visión amable de nosotrxs mismxs. Cuando es amor nos devuelve zonas no exploradas que son un potencial bondadoso, un potencial creativo. Cuando no es amor nos confunde y nos llena de dudas estériles. Porque las dudas tienen una razón de ser. En ese descubrimiento navegamos, hacia nuevos horizontes. Lo desconocido es lo que va abriendo camino. Ese reflejo borroso va tomando forma como se construye un poema. La biblioteca nómade de Troy fue una guía para mi alma. Los libros reunidos en territorio pasajero. Alcancé entonces una verdad: encontraré la literatura en el movimiento del espíritu, pero en la permanencia de las palabras. Supe en ese momento que esa revelación me perseguiría como esas ideas persistentes que nos abrazan. Que nos dan un terreno seguro, algo a qué aferrarnos aunque todo sea dudas. Las dudas tienen que intervenir en su justa medida, para que tomar las maletas se concrete. La parálisis no es amiga de la creatividad, sino de la infertilidad. No comprendí en ese momento la integración de esa biblioteca. Ahora lo veo más claramente, ese esbozo que estaba trazado ahí de la persona poética: la noción clara de lo efímero de la estadía y de lo profundo de los mensajes cifrados en frases organizadas en verso. La poesía es lo que nos da la altura. Poesía es lo que perdura. La insistencia en identificar lo que brilla en cada persona. Sólo puede funcionar la estructura si las personas son fines y no medios. No he venido a perder mi tiempo. La complejidad es lo que me da la certeza de que no ha sido en vano el tropel constante de dudas. Reflexionar y amar se encuentran en la espontaneidad. Se encuentran en la obstinación. Ambas acciones abren un abismo. Pero no es insalvable. Contienen una promesa en el presente. Una promesa que va renovándose. Una posibilidad de perdonarnos a nosotrxs mismxs y a los demás. La persona poética es múltiple. Se nutre de la exaltación incesante, mientras agradece la serenidad de un atardecer en silencio. La persona poética se nutre del silencio que alimenta, porque hay el silencio que corroe. La impunidad que corrompe. La persona poética crea una lengua nueva a partir de cada diferencia. La persona poética es música que nos remece. Los libros son los que nos dan como ladrillo en la cabeza, como quería Kafka. Nos dan la intranquilidad de seguir buscando, sin desesperanza. El desasosiego justo para seguir la cruzada sin hundirnos. A ratos nos hundimos. Conozco bien esa sensación y la miro de frente cuando quiere aparecer. No vas a alcanzarme, le digo. Tengo cosas más importantes que hacer que entregarte mi existencia. Entonces recorro las calles con premura y busco respuestas con más ahínco. Así han nacido grandes rasgos de empatía y el concepto de resistencia. La persona poética hace frente a las grandes preguntas con sencillez, pero con aguda determinación. Los fragmentos de un discurso se van uniendo con ánimo de utopía. La persona poética ya existe.

1 de noviembre de 2024

44

El día 29 de este mes de noviembre del año 2024 serán 44 vueltas completas alrededor de este sol para mi cuerpo. Qué extraña cifra. Qué significa. Ha pasado un tiempo considerable, por un lado, y por otro, tal vez, o tal vez no, me queda tiempo para seguir escribiendo. En qué he gastado todo este tiempo que me ha sido concedido hasta ahora: escribiendo. Miento, he llevado a cabo otras cosas. Pero todo parece como que sólo he hecho eso. Comencé a escribir literatura de manera regular a los 25 años. Antes de eso anotaba frases más de corte filosófico en cuadernos de derecho. En los márgenes. Frases hacia abajo, hacia arriba, entre las líneas, arriba de la página y abajo. Antes de eso, cuando era una niña, escribía pequeños cuentos de manera esporádica. En la adolescencia también escribía frases en los cuadernos de la escuela, que manifestaban sobre todo mi necesidad de libertad de ese sistema estructurado que ya los últimos años me hicieron casi perder la cabeza. Pero no la perdí, creo. También tenía clases de piano, de guitarra, y otras actividades, era una especie de pulpo extravagante. Pero creo que no perdí la cabeza. No estoy segura. En 44 años estoy segura de pocas cosas. Eso es lo bueno de cumplir años, darse cuenta que el tiempo avanza rápido y que todo ha sido en definitiva una vorágine donde a veces no es posible sacar cosas en claro. Comencé escribiendo poesía, la prosa vino después. Ligaba literatura a poesía. Luego tuve la necesidad ineludible de organizar el caos, y comencé a escribir novelas. En realidad lo que hacía era ir describiendo todas las aventuras a las que me enfrentaba cada día en esa existencia insólita en que estaba implicada. Un mundo que me parecía cada vez más raro. Los últimos meses de esta novela que llevaba tres años fueron oscuros e injustos. Resolví instalarme en otro continente, para reflexionar con la cabeza despejada, ser feliz, y abocarme al único sueño que he tenido realmente en esta existencia: ser una escritora. Bien. Entonces, esa ha sido mi ocupación principal. He escrito, no hay duda. 80 libros, en casi 20 años. Bien. He aprendido cosas, aunque las certezas son difíciles. Cuáles certezas tengo: ninguna. He escrito, eso sí. Es lo que quería hacer. Estoy tranquila por ese lado, pero cuán tranquilx está unx en esta existencia vertiginosa. Tengo todavía muchas cosas por escribir, infinitas cosas, eso es lo que más me emociona, que cada libro me indica nuevas cosas que necesito decir. No sé si necesidad sea la palabra. Sí, esa es. Escribir es una necesidad. Vital. Eso es, cuando llevo días sin escribir comienzo a sentir que me falta el aire, y ya no puedo respirar bien. El cerebro se va poblando de estratagemas y metáforas que precisan salir. Pero no es sólo eso: tomé el compromiso conmigo misma de incidir en algo. Los compromisos con unx mismx son importantes, y en ocasiones difíciles de cumplir. ¿He incidido en algo? No tengo ni idea. Pero ha sido un recorrido interesante. A ratos a la deriva, a ratos muy a la deriva, a ratos completamente a la deriva, a ratos sólo conocía la palabra deriva. Bien. ¿Y ahora? También. No se puede estar cómodx en este oficio. Ya lo dijo David Bowie en relación a la creatividad. Si te sumerges en el lago y tus pies tocan todo el tiempo el suelo: mala cosa. Bueno, mi existencia es esta metáfora al pie de la letra, mis pies no han tocado realmente el suelo del lago, porque involuntaria o voluntariamente siempre estoy en lugares donde no llegan, a menos que me hunda, pero luego tengo que respirar. He optado por una existencia al límite porque en esa tensión nacen los versos. Voy creando cuanto grupo se me cruza por la cabeza, con un ánimo y una ilusión chispeantes, creo firmemente que en la unión está la fuerza, y en las palabras. He dedicado 44 años a estas convicciones, que han ido tomando fuerza con el tiempo. Una gran fuerza. Estoy tranquila. Bien. O yo tengo la sensación de que tienen fuerza, cómo saberlo. Cómo se mide esa fuerza. ¿Es necesario medirla? La verdad es que no. El todo presente es lo importante. Algo fantástico que veo en estos 44 años es lo siguiente: el todo presente. Tengo muy buenxs amigxs, una familia maravillosa, amo, me aman, y comparto la alegría. Tengo mucha música. Que comparto. He llevado a cabo una existencia humilde pero decidida. Una existencia en gran parte en los márgenes. Es donde más me siento a gusto. Me preguntan seguido por qué no publico en editoriales que no sean la mía propia mis libros. Imprimo pocas copias y las regalo, además de subir en libre acceso mis libros en una página, y es que estoy concentrada en lo que tengo por decir. Tal vez llegue esa inquietud, o alguien podrá hacerlo en alguna otra ocasión, tal vez, cuando yo haya dejado de escribir porque el corazón ya no late para nada, cuando llegue ese final que siempre llega, de eso no tengo dudas. Pero no estoy pensando en eso. En el todo presente intento organizar las ideas en forma de caos que batallan en mi cerebro. A medida que avanza el tiempo tengo más y más cuadernos alrededor. Comencé con uno, años atrás, y ahora son al menos quince simultáneos, donde voy posando con amabilidad cada esbozo que se crea en mi espíritu, como ir atrapando mariposas al vuelo. Redacto con cariño, porque poder pensar e imaginar es lo más valioso que tenemos. La creatividad es todo y nunca puede apagarse. Por eso voy buscando inspiración en todo lo que me rodea y que voy amando cada día más. Profundizo, para amar más. Vibro con la persona que amo, con todxs quienes quiero, con todxs esxs autorxs que me dejan volando de felicidad ante las revelaciones, Beauvoir, Arendt, Bolaño, Rancière, Mistral, Woolf, Illouz, Hooks, Barthes, Lispector, Cortázar, Flaubert, y tantxs otrxs, con la música, la ópera, el cine, el teatro, y toda esa belleza que se me presenta, con este río hermoso que tengo frente a mi ventana y que significa para mí la vida entera que se va desplazando cada día frente a mis ojos. Guardo un lugar especial para los pájaros, y los pequeños mamíferos que encuentro a veces. Los árboles también me hacen muy feliz, y la ciudad, adoro la ciudad, recorrer las calles no me cansa jamás. Adoro esta ciudad. Tengo suerte. Vivo en un lugar donde no quiero escapar. Conocí esa sensación de la ambición de la fuga en otros momentos de mi vida, en casi todos. Creo que nómade es una palabra que se ajusta perfectamente a mi naturaleza. Luego está el feminismo: un antes y un después. No podemos imaginarnos cómo se va a modificar nuestra existencia conversando con otrxs, leyendo a otrxs, publicando a otrxs, compartiendo unas interrogantes y unos intentos de respuesta. Pero el resultado se acerca a la alquimia. Una transformación completa. He querido ahora, a mis 44 años que se avecinan, integrarlo todo. Me reencontré con un ser humano poético que me ha hecho reflexionar mucho, y que causa en mi cuerpo y en mi espíritu una sensación que nombraré por el momento felicidad, siempre acompañada de vértigo, ese que nunca podemos sacarnos de encima porque nos constituye. Sé que ahora debo integrarlo todo, que es ese momento. Ese caos gigantesco de cosas que me componen. Creo que la integración también se acerca a la felicidad. No tengo dudas que venimos a este mundo para ser felices, nada más. Lo complicado es encontrar ese motor que nos va guiando. Para mí es la literatura. Cada frase es un gozo, al leerlas, al anotarlas. No tengo dudas ya de que nací para eso. Bien. Las 44 primaveras no han sido entonces en vano. He conocido el amor y la literatura. Lo único que me interesa es el presente. 

31 de octubre de 2024

Alchimie

Cuando unx está enamoradx lo que quiere es escribir discursos de amor, que produzcan la alquimia. Que vayan transformando todo en oro, o en piedras preciosas, o en minerales impresionantes. Es un deseo. Crear una atmósfera, como una canción de Bon Iver. Como una canción de Depeche Mode. Como una canción de Bob Dylan. Crear frases que sean amplias como los paisajes de Islandia, como los videos de Björk. Donde el corazón puede estar a sus anchas y encontrar su lugar. Escribir es también agradecer. La predilección para unx escritorx es escribir cartas de amor. Transformar es el deseo último. Transformar es un texto de goce, como diría Barthes. Placer del texto, escribe Roland Barthes, cultura, inteligencia, ironía, delicadeza, euforia, maestría, seguridad: arte de vivir. Los textos de goce están fuera de toda finalidad imaginable, incluso la finalidad del placer, escribe Barthes, ninguna justificación es posible, nada se reconstituye ni se recupera, el texto de goce es absolutamente intransitivo. Sin embargo la perversión no es suficiente para definir al goce, escribe Barthes, es su extremo quien puede hacerlo: extremo siempre desplazado, vacío, móvil, imprevisible, este extremo garantiza el goce: una perversión a medias se embrolla rápidamente en un juego de finalidades subalternas: prestigio, ostentación, rivalidad, discurso, necesidad de mostrarse, etcétera. Una carta de amor tiene una finalidad humilde, y grandiosa. Es una reverencia y un proceso de alquimia. Los procesos de crear cosas se parecen mucho entre ellos. Intentan llegar a extremos desplazados, vacíos, móviles, imprevisibles. Escribir cartas de amor consiste en describir el anhelo de la fusión con el otrx. El afán de emular a la música. Tal vez sólo cuando amamos obtenemos certezas: quiero estar con él. Pero al mismo tiempo se abre el abismo de la claridad de la incertidumbre. Ese vértigo del risco impreciso. Cuánto sé yo de esta persona, y la sensación de ya saberlo todo. Es igual que observar un barco con luces de colores navegando en el río. Las personas bailando en su interior. Un bello espectáculo, pero no puedes saber exactamente qué está sucediendo en la fiesta. Es una especie de voto de confianza ciega, relleno de presente como torbellino. Lo que siempre quise fue escribir cartas de amor. Intuía que en esa ceremonia había la fantasía y la realidad. En ese ritual mágico podía vislumbrar el lado oscuro de las palabras, su doble significado, su contexto, lo que las modifica, como proceso de alquimia. Redactar versos es como cantar, algo corporal. Algo que surge del cuerpo en tensión. La tensión amorosa es un escalofrío de misterio, la ilusión de que es posible, de que ninguna cima será muy escarpada. Lo que me emociona es constatar que el anhelo de la pasión está intacto. Lo que me modifica es comprobar que el deseo del amor está inalterado. El ser humano tiene eso que es exactamente igual que un proceso de magia. Algo inexplicable que sólo puede sentirse. El cerebro a veces es muy torpe para estos asuntos. Interfiere más que ayudar. Escribir cartas de amor es la sensación absoluta. La sensación poética que transforma. El despertar poético de la consciencia para entrar por la puerta de oro al reino del presente. Es esa sensación de la integración infinita, la emoción constante. Todo el resto tiene que quedar para más adelante. Sentir como que llegamos a ese extremo desplazado, vacío, móvil, imprevisible. Escribir cartas de amor es compartir un momento con las mariposas y las estrellas. Fundirse con la luna. Es hacer de la sensación del rayo de sol un sentido. De todas maneras, quién nos dice que este no es el sentido. El sentido no es desplazado, vacío, móvil, imprevisible. El acto de amar es concreto y modifica como una música dulce. Todo proceso de transformación hacia una cima sagrada cual mineral precioso tiene como base el amor. El amor hacia unx mismx y hacia los demás seres vivos. Lo que entregamos es lo que nos transforma. Esas cartas de amor que dejamos en el alféizar de la ventana. Esperando llegar al corazón del milagro. Amar tiene una cualidad extraordinaria y es su gratuidad, el resto llega con el tiempo. Todo amor es libre e intenso. Su forma es la del paisaje más sublime. Su contenido la serie de planetas en hilera orbitando como en un cosmos secreto, indecible. Lo mejor de amar es la ficción que se crea, esa historia para guiarse y exultar. El goce es amar.