28 de octubre de 2016

Extranjería

Las oficinas de la administración relativas a extranjería de todos los países del mundo a todos los niveles son: unos hijos de la chingada.

Hoy me hicieron esperar dos horas por reloj, para decirme que tenía que pedir una cita por internet, después de que había llamado por teléfono y me habían dicho que la página no estaba funcionando y que tenía que venir personalmente. Habiéndole dicho a la funcionaria que su (mierda de) página no funciona, y que por eso estaba ahí personalmente, luego de que ellos mismos me lo indicaran, su respuesta no varió mucho de comentarios como el (me estai hueviando!) que sigue: tiene que pedir la cita el lunes temprano, despiértese temprano tipo 3 de la mañana y ahí quizá funcione…. Le dije con todas sus letras: aquí no se respeta a las personas. Y sinceramente, la vulneración a los derechos humanos es flagrante, pienso que solamente porque las personas extranjeras no se quejan ni pueden quejarse, por miedo, es que no hay grandes manifestaciones en contra de este tipo de cosas.

Un mensaje para todos los funcionarios de extranjería del mundo y los que están arriba de los funcionarios de extranjería y todos lo que tienen que ver son esto, que son muchas personas: váyanse a tomar por saco y no usen su pequeña (diminuta) o a veces grande (lamentablemente) porción de poder para hacerle la vida imposible a las personas.
Extranjería es lo más mierda que he visto y habría que acabar con todo eso.


El panal en la biblioteca

¡Un panal en el muro exterior de la biblioteca! Qué hermosa coincidencia. Justo frente a mis ojos. A través de la ventana lo admiro. ¿Qué es lo que quiere decirme este panal? ¿Por qué me senté aleatoriamente aquí? ¿Para verlo? ¡No entienden! ¡No entienden! Lo que este panal significa. ¿Acaso yo lo entiendo? No puedo dejar de admirar estas abejas. Que entran y salen. De mis ojos y de mi corazón. Todo lo que tuvo que pasar para que yo viera este panal…


26 de octubre de 2016

Cumpleaños Papá

Hemos viajado por muchos lugares. Hemos tenido muchos proyectos. Se lo debemos todo a dos personas. Una de esas es mi papá. Poder leerle esto hoy es una alegría y una emoción inconmensurable. Porque mi papá no pasa de largo. Se queda. Se queda en los momentos. Se queda en los corazones. Se queda en la gratitud. Mi papá se interesa. Escucha. Mi papá conecta. Mi papá lo da todo. Más de lo que tiene. Se toma el tiempo. Mi papá apoya cualquier empresa, por muy descabellada que parezca. Mi papá tiene una confianza en nosotros a prueba de todo. Tiene un amor disponible como yo no conozco otro igual. Mi papá tiene un respeto único por todas las personas. Mi papá, aunque no ha sido un camino fácil, no juzga. Mi papá apoya. Mi papá ama. Mi papá es de una generosidad como yo no he visto una igual. Mi papá es de una sensibilidad ilimitada, una película para niños puede hacerlo llorar. Se emociona con cada gesto, con cada detalle. Es muy agradecido. Repite como un mantra que es feliz gracias a nosotros, gracias a su Andreíta, mi mamá, que ha estado junto a él tantos años, 40 exactamente, en lo bonito, y en lo más difícil. Supongo que lo importante no es ser rimbombante, lo importante es estar ahí. Mi papá es una persona extremadamente sencilla. Extremadamente cercana. De una belleza como yo no he visto una igual. Mi papá tiene un corazón infinito, un corazón que se nutre de todo lo que quiera venir, mi papá es una persona abierta a la vida, una persona llena de proyectos, que nunca se detiene, que ama vivir, una persona que sabe agradecer, ver y gozar de todo lo que se pone a su disposición. Es sabio, ¡es un genio!, un Giro Sintornillos, que sin alardear, siempre bajo perfil, ha creado y descubierto cosas impresionantes, baños, pinturas, lo que sea necesario, lo que le nace del alma, y de esa brillantez que tiene que siempre he admirado mucho, mucho, y que nunca me canso de preguntar de dónde viene, ¿de Marte? Es demasiado genial. Y venir a posarse a la altura de nuestra existencia, la de mi madre, la de mis hermanos, la mía. Qué suerte. No conozco suerte igual. Y lo queremos tanto. Y él es tan amable, tan benevolente, tan acogedor. Seríamos tan poco sin él. Siempre dice que lo único que puede entregarnos es la educación, pero es también la experiencia, y sobre todo el amor incondicional, y la generosidad sin límites. Creo que también la humildad, y el trabajo incansable. Mi papá ha trabajado mucho, pero con algo bellísimo, que es la pasión. Una pasión extraordinaria, que puede asombrar a cualquiera. Una pasión por la creación, por la belleza, por la comprensión, por llegar más allá, por aprender, por conocer. Perseverante, rebelde, enérgico, nada lo ha tumbado, y vaya que han pasado cosas. Como la vida misma. Pero él es la vida misma, la pasión sin límites, nada lo amilana. En silencio, él sigue adelante, lentamente, o velozmente, pero siempre atento, y siempre con esperanza. A mi papá no le importa lo que otros van a decir. Es auténtico. Es él mismo. No quiere impresionar, ni parecer. Las medallas ya las tiene puestas, como él dice, queriendo decir, no tengo nada que demostrar, soy lo que soy, y amo dentro de mis posibilidades, pero dándolo todo. Mi papá se acerca a las personas sin ponerles carteles, y lo primero que le pregunta a alguien es ¿cómo te llevas con tu mamá? Porque entendió lo esencial, porque se relaciona sin fronteras, se relaciona desde el corazón, porque reflexiona sin barreras, sin dogmas, sin fanatismos vacíos. Mi papá no quiere coacciones, es un personaje totalmente atípico, inclasificable, y tiene un finísimo sentido del humor, que siempre nos hace reír. Mi papá es humano. Mi papá es libre. No en el sentido del libre albedrío, una distorsión del término libertad que nos confunde desde la edad media. Sino en el sentido de esa facultad de comenzar algo nuevo, algo que antes no existía, como un milagro que se presenta, pero respecto del cuál sabemos su autor, un milagro, pero en el campo de los asuntos humanos. La capacidad cabal de empezar, eso que anima e inspira las actividades humanas, esa fuente oculta de todas las cosas grandes y bellas, como diría Hannah Arendt. Mi papá ejerce el don de la libertad, ejerce el don de actuar en conjunto, incita a participar, incita a comunicarse, incita a no olvidar lo esencial, incita a construir el mundo juntos, nuestro mundo común, plural, él sabe qué es lo propiamente humano, y no se pierde en tonteras. Mi papá invita a todos, sin excepción, todos tienen cabida, todos son importantes. No quiere enemistades, no quiere venganzas, es pacífico, es conciliador, pero hablando las cosas por su nombre, sin evadir. Con él se puede hablar de todo. Es sincero, mira a los ojos, mi papá es valiente. Quiere que las personas florezcan, es empático, se pone en el lugar del otro, vibra con la felicidad ajena, porque la hace propia. Piensa más en los demás que en él mismo. Y esa ha sido una constante a lo largo de su vida. Mi papá disfruta de la existencia, de la buena compañía, de la buena comida, de la música, de la naturaleza, es alegre. En este precioso día, lo que quisiera es que sepas papá que somos felices gracias a ti, que nuestra existencia es dicha gracias a tu amor, y que estamos tan agradecidos que tendríamos que hacer 700 fiestas como estás para que se note realmente. Gracias por todo y eres el mejor del mundo.