31 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie VIII

Se precipita el nuevo año y van a ser diez años viviendo en Europa. Pero, ¿qué es el tiempo? Identifico que el nuevo año significa un año menos de vida. ¿Quedan cosas por decir? La literatura son las variaciones ilimitadas del amor, la muerte, el miedo, la felicidad y la huida. Sin embargo, cada texto es asombro. Siempre es el mismo el ritual, pero es nuevo el desconcierto, como dice Jorge Drexler, y el corazón siempre sediento. Un año nuevo conocí al amor de mi vida. Hace muchos años atrás. Ya no es mi amor ni está en mi vida. No obstante, el tiempo sigue transcurriendo. El tiempo es la disposición del corazón a sumergirse en la intemperie. Y la intemperie es la disposición del tiempo a desvanecerse. Una escritora está más allá de la intemperie. Está en la mira. Es ignorada deliberadamente o atacada. ¡Nos hallamos afuera, en la intemperie!, afirmó Hannah Arendt. Pensar sin barandilla, lo llamó. Si alguien aparece con una afirmación semejante y quita a la gente sus barandillas, dijo Hannah, sus firmes líneas de guía, la reacción es, por descontado, simplemente ignorarlo; con frecuencia éste ha sido mi caso, y no me molesta, algunas veces se es atacado, pero normalmente se es dejado de lado, dado que ninguna polémica útil puede ser desarrollada en mis propios términos. Yo vivo asomada al borde del balcón, y sin barandilla, como escribió Gustave Flaubert, o al menos, a fuerza de tener los codos apoyados encima, resulta que se arranca poco a poco y la siento temblar. Intento escribir fuera de la ley, como dijo Roberto Bolaño. Buscando los momentos en que algo sucede y algo cambia, como dijo Jacques Rancière hablando de la democracia, y tanto peor para los que estén cansados. Emprendí rumbo hacia afuera, me instalé en la intemperie y luego caí en cuenta que estaba en la mira. Lancé mi corazón balcón abajo, anda a conocer la vida, le dije. Escribir sólo podía ser de esa manera. Sin barandillas y sin leyes. Amar y escribir es pasión y disciplina. Un nuevo año en la mira, sin barandillas y sin leyes. La pasión sólo aumenta. 

El corazón en la intemperie VII

El nuevo año es la ocasión de acabar con el patriarcado. Es la posibilidad de nuevos amores sin mañana. La invención de nuevas estrategias. Las nuevas especies de libros. Escribiré para ti si llegas a mi vida. Describiré todo eso que me causas. Detallaré la sustancia de la aventura. Vivir y escribir son mis ocupaciones favoritas. El año nuevo se despliega con fuegos artificiales. Nunca antes mi oficio tuvo tanto sentido. A fuerza de darte embistes la vida se torna benevolente. La montaña rusa es bienaventuranza. El camino recorrido a conciencia da frutos. Que llegue el nuevo año. Hace años que lo espero.  

30 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie VI

Se va el año. ¿Qué es un año? Una colección de recuerdos. Un reguero de aprendizajes. Una lista de feminicidios. Un puñado de amores sin mañana. Una seguidilla de momentos de amistad sublime. Personas ejecutadas por regímenes asesinos. Música. La partida definitiva de personas que amamos. Mudanzas. Palabras anotadas en un papel. Viajes. Venganzas. Retrocesos de nuestros derechos. Activismo. ¿Qué es un nuevo año? La posibilidad de repetir. La posibilidad de innovar. La posibilidad de dejar de matar y violentar. La perspectiva de crear. La opción de consagrar derechos. La oportunidad de dejar de violar. La ocasión de acabar con el patriarcado. 

28 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie V

Aprendí que perdemos siempre, escribió Sartre, sólo los bribones creen ganar. Para comenzar a amar a alguien, escribió, es una empresa, hay que tener energía, generosidad, ceguera… hay incluso un momento, al principio, donde hay que saltar por un precipicio: si reflexionamos, no lo hacemos. El duelo terminó, pero mi intenso amor por la libertad sigue vigente: no busco pareja. Quiero que se me deje tranquila. Quiero escribir, como dijo Sartre, otra especie de libro. No sé bien cuál, escribió, pero será necesario que uno adivine, tras las palabras impresas, tras las páginas, algo que no existirá, que estará más allá de la existencia, una historia, por ejemplo, que no pueda suceder, una aventura. Existir es intentar comenzar cada año con una esperanza intacta. Una renovación o profundización de los sueños. Una invención perpetua. Organizamos el tiempo de una cierta manera. Habrá buenas razones, supongo. Siendo fines de diciembre, en el hemisferio sur es el fin de todo. En el hemisferio norte es el fin del número, pero las actividades continúan. Otra manera de ordenar el tiempo. Se acaba el año pero el asunto sigue. ¿Qué es lo que acaba en definitiva? Lo cierto es que las cosas acaban un día. Existir es la lucha constante contra el fin de las cosas. ¿Pero, y si lo mejor es que acaben? Piensan en Mañana, escribe Sartre, es decir, simplemente, en un nuevo hoy; las ciudades solamente disponen de un solo día que se repite, exactamente igual, todas las mañanas. Legislan, escribe Jean-Paul, escriben novelas populistas, se casan, cometen la extrema tontería de tener hijos. Entre tanto, escribe, la gran naturaleza vaga se ha deslizado en la ciudad, se ha infiltrado en todas partes, en sus casas, en sus oficinas, en ellos mismos. Sé que la sumisión de la naturaleza es pereza, escribe Sartre, sé que no tiene leyes: lo que ellos toman por su constancia… sólo tiene hábitos y puede cambiarlos mañana. Yo amo mi hábito de escribir. Pero la historia está más allá de la existencia. Existo, sin existir. Soy sólo palabras en una hoja de papel. Me impulsa el amor. El año continúa y habrá que rellenarlo con nuevas palabras. Inventar razones. Otras especies de libros. Aventuras. 


24 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie IV

El duelo ha terminado. Cuando se acercaban las fechas difíciles lo decidí. En el momento en que se acaba el duelo queda lo siguiente: el mar frente a los ojos. Muchos libros. Libros por leer. Libros por escribir. Un buen día el mar y sus olas desbocadas. Un buen día, una realidad otra. El corazón en la verdadera intemperie. La de los libros por redactar. La de las experiencias por vivir. Los silencios por romper. Las conversaciones esperando nacer. Los viajes por recuperar. Las definiciones del amor a poner en práctica. Quizá no me quede tanto tiempo pero el entusiasmo es el mismo. Que no te pasen gato por liebre: la imposición del amor eterno es una invención patriarcal.

El corazón en la intemperie III

Salí a buscar mi corazón. Sabía que tenía que estar en algún lado. Pensé que quizá podía crearlo. Imaginarlo. Soñarlo. O no hacer nada y quedarme de lo más tranquila leyendo y mirando el mar. Quizá esté entre los libros, o en las olas salvajes que rompen con furia contra las rocas. Lo que no cabe duda es que existe. O existió. Preguntando, muchos lo vieron pasar. Iba encaminado hacia el nuevo año. El duelo ha terminado. 

Complicidad

Lo que pido para el próximo año es que se acabe la complicidad con las personas denunciadas por violación. Lo que pido es que las personas que son y han sido víctimas se atrevan a denunciar. Lo que pido es que los tribunales investiguen. Que las instituciones se hagan cargo. Lo que pido es que los machitos dejen de violar. Lo que pido es que sus amigos o conocidos no sean cómplices. Lo que pido es que las instituciones no sean cómplices. Se va el año, y con él todas las historias que me llegaron de machitos violadores impunes. Que siguen desplegándose en escenarios impunes, a vista y paciencia de personas que saben de las denuncias. Que siguen haciendo de las suyas y causando sufrimiento a diestra y siniestra. Que siguen cometiendo delitos. Yo no sé si los que guardan silencio es porque temen que también les llegue por algún lado algo. Malas noticias, si cometen delitos les va a llegar igual. Hey, saco de hueas, deja de violar. Hey, amigo, deja de proteger. Si sabes de denuncias, observa más atentamente. La respuesta yo no soy un violador así es que estoy fuera de esto no sirve. La respuesta es mi amigo así es que voy a guardar silencio no sirve. La respuesta tengo miedo no sirve. Los delitos son culpa del machito violador. Y también de quienes guardan silencio alrededor. Los nuevos delitos cometidos por las personas denunciadas y la no reparación de lo realizado también es tu responsabilidad, si guardas silencio eres: cómplice. Este año, con más fuerza, no más víctimas: los machitos violadores a la heladera. 

22 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie II

A veces me pregunto si seré capaz de amar otra vez. Si seré capaz de unir mi destino al de alguien. Lo he hecho otras veces. Sé que es algo posible. No sé si es algo deseable. Pero sé que son cosas que llevé a cabo. Ayer soñé que estábamos en una casa que se desprendía de sus cimientos y comenzaba a avanzar calle abajo, llegando hasta el mar, luego continuaba como barco. Si las casas pueden desprenderse de sus cimientos y luego navegar como barcos todo es posible. Pero en los sueños todo es fácil. A veces temo no amar lo suficiente. O amar sin medida y luego perderlo todo. Tu partida oscura me dejó llena de interrogantes. A veces observo el concepto tiempo y no quiero que todo se me escape de las manos. No quiero que un día acabe la juventud. Quiero que el cuerpo sea todopoderoso eternamente. Quiero que se estire la algarabía. Que el baile sea siempre posible. Amo demasiado la vida como para detenerme. El miedo es cosa seria pero lo que hay que hacer es engañarlo. Hacerle creer que te tiene en sus brazos y partir cuando esté dormido. Sin hacer ruido, sin pronunciar palabra, salir por la puerta. En plena noche, allanar al solsticio y subir a la casa que se desplaza calle abajo, prometerle que los días van a alargarse, que se dirija adonde quiera, jurarle que el pánico ha quedado atrás. Una y otra vez, volver a creer.  

16 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie

La realidad no es estática, escribió Simone de Beauvoir, tiene un porvenir, posibilidades, pero para influir en ella y aun para pensarla hay que instalarse en ella y no divertirse en pequeños sueños. A veces hay que saber perderse, escribió, si no se arriesga nada, no se tiene nada. El año se termina. Recorrí como mala de la cabeza cada una de las calles de la ciudad. Olvidar una pregunta no es contestarla, escribió Simone. Haré frente a todas las preguntas que se presentan. Cuando estén ahí, cara a cara, las voy a desafiar, como si fuera un partido de fútbol, que intenten llegar a mi arco sin respuestas, lo dejaré todo en la cancha. Luego de un año a la deriva estoy preparada para la contienda. Estoy preparada para la ternura. Estoy preparada para la intimidad. Los hombres que ganan en términos patriarcales terminan perdiendo en términos de su calidad de vida real, dice bell hooks, eligen la hombría patriarcal sobre la conexión amorosa, primero renunciando al amor propio y luego al amor que podrían dar y recibir y que los conectaría con los demás. Los hombres que eligen estar contra la violencia, contra la muerte, escribe bell, lo hacen porque quieren vivir plenamente, vivir bien, porque quieren conocer el amor. Los hombres acuden al sexo, dice hooks, con la esperanza de que les proporcione toda la satisfacción emocional que vendría del amor. La mayoría de los hombres, prosigue, piensa que el sexo les proporcionará la sensación de estar vivos, conectados, que el sexo les ofrecerá cercanía, intimidad, placer, y la mayoría de las veces, el sexo simplemente no da esos frutos. La mayoría de la gente, comenta bell, cree que estamos programados biológicamente para desear el sexo, pero no creen que estemos programados para desear el amor. Uno de los primeros actos revolucionarios del feminismo vanguardista, afirma, debe ser restaurar la hombría y la masculinidad como una categoría ética biológica separada del modelo dominador. Nuestro trabajo sobre el amor, propone, debe ser recuperar la masculinidad y no permitir que sea rehén de la dominación patriarcal. Para ofrecer a los hombres una forma de ser diferente, sugiere, primero debemos reemplazar el modelo dominador por un modelo de asociación que vea la relación entre los seres y la interdependencia como la relación orgánica de todos los seres vivos. El poder del patriarcado ha consistido en hacer que se tema la masculinidad y que los hombres sientan que es mejor ser temido que amado, advierte hooks, lo confiesen o no, los hombres saben que, simplemente, esto no es cierto. La masculinidad patriarcal, explica, insiste en que los hombres reales deben demostrar su hombría idealizando la soledad y la desconexión. Que el amor y la dominación pueden coexistir, previene bell, es una de las mentiras más poderosas que el patriarcado nos dice a todos y todas. A menudo, indica, la vergüenza por la vulnerabilidad emocional es lo que los hombres cerrados emocionalmente buscan ocultar. Esta herida en el espíritu masculino, señala, causada por actos aprendidos de escisión, disociación y desconexión, sólo puede curarse mediante la práctica de la integridad. Si un hombre no está dispuesto a romper las reglas patriarcales que dicen que nunca debe cambiar, indica hooks, especialmente para satisfacer a otra persona, particularmente a una mujer, entonces elegirá tener razón antes que ser amado. Cuando los hombres practican la integridad, propone bell, aceptan que parte del trabajo de la plenitud es aprender a ser flexibles, aprender a negociar, a aceptar el cambio de pensamiento y acción; la capacidad de criticarse a uno mismo, cambiar y escuchar las críticas de los demás es la condición esencial que nos hace capaces de ser responsables. Las mujeres, señala, comparten el deseo de que los hombres sean más cariñosos. Pienso que hay un malentendido fundamental, los hombres creen que la ternura los disminuye, que aleja a las mujeres. Una vez uno me dijo, no me digas que soy tierno, eso no calienta a una mujer. Están mal informados, nada es más atractivo que un hombre cariñoso y tierno. Es la violencia y la distancia lo que no calienta en absoluto. Los sacos de hueas pasaron de moda. Generan un rechazo horroroso. Y sabemos que el rechazo no es lo mejor. A mí me gustaría encontrarme con un hombre tierno. Punto. Alguien que sea capaz de generar intimidad y ser cariñoso. Que quiera profundizar y buscar respuestas en conjunto. La reciprocidad y la conexión es lo más sensual que hay. El próximo año sólo quisiera estar cerca del amor, la intimidad y la ternura. Sin dejar de lado el buen sexo. ¿Por qué tener algunas cosas si se puede tener todo? Ya lo dijo Olga Tokarczuk, hay que reivindicar la ternura, que es el compartir consciente y melancólico del destino común, una profunda preocupación emocional por otro ser, su fragilidad, su naturaleza única y su falta de inmunidad al sufrimiento y los efectos del tiempo, una forma de mirar que muestra al mundo como algo vivo, en movimiento, interconectado, cooperando y codependiente. Si tuviese que desear algo para el próximo año sería sexo, conversación, intimidad y ternura. 

12 de diciembre de 2022

42 (VI)

Amar es ir a ciegas, escribió Jorge Drexler, el corazón despega mientras todo arde, odiar es mucho más sencillo, el odio es el lazarillo de los cobardes. Amémonos porque sí, dijo, amémonos, ahora mismo y aquí, haciendo historia; y hay un comando de poetas suicidas rimando en las alcantarillas, diciendo armémonos de valor hasta los dientes, porque amar es cosa de valientes. Las palabras de Drexler y su voz guían mis pasos. El fin de semana viví una fiesta del amor festejando mis cuarenta y dos años en este disparatado camino. Todo arde, como dijo Jorge. Amor es lo que me llega y lo que entrego. El amor es agradecimiento constante. Es lo que permanece. Igual que todos esos vínculos que atesoro como al sol más brillante. De pronto sientes que no hay motivación en la vía, meses después, observas la ruta y todo eso se ha lentamente evaporado al calor de la pasión de existir. Los buenos momentos se conservan como piedras preciosas de gran belleza. Como fuego para preparar la pócima y que hierva de fuerza vital para iluminar todos los rincones de oscuridad que existen y van apareciendo. Tuve una semana de abrazos y mensajes de buenos deseos y energía. Significativos regalos. Comienzo un nuevo ciclo con la fuerza extraordinaria de las olas. Me siento en la punta de una montaña donde vislumbro un planeta de belleza. Nada se interpone, soy sólo alegría y agradecimiento: todo será creado. Cautivadoras flores para inspirar. El encuentro con todo lo soñado se hará carne. Cuerpo de vida y cumbres para estallar. 

4 de diciembre de 2022

La cita

Todos los días tengo cita con la literatura. Es la más importante, sólo quiero estar con ella. Nunca parte. Me llama. Llega. Fluye. Yo tampoco nunca la defraudo. Me apersono, puntual. Le propongo temas de conversación. La escucho. Repaso todo lo que quiere decirme. Lo voy anotando. Subrayo. Es tan agradecida. Me va revelando sus secretos. Aunque me ha tomado tiempo. La recibo siempre en el templo. Rodeada de los libros que me acompañan. El escritorio sagrado y el río que pasa. Me preparo para el ritual. Es tan hermoso. Sentarse a contemplar el agua, sea de día o de noche, dependiendo de la hora de la cita. Todos los momentos disponibles están reservados para ella. Ella siempre está dispuesta a presentarse donde ha sido invitada. Despliega su magia una y otra vez. Ella es lo que permanece. Tarde o temprano yo tendré que partir. Ella se quedará, acompañando a alguien más, ayudándolo a vivir.  

Las hormonas

Todo va tranquilo, y de pronto un día: caer a la fosa. Nada en ese día tiene sentido, todo sale mal. Es una sensación, propiciada por las hormonas. No hay manera de salir de la fosa. Hay que pasar el día dentro, intentando hacer los malabarismos necesarios lo mejor que se pueda. La fosa va con uno, es móvil. Si tienes la suerte de identificarla, el día puede ser un poco más apacible. Así y todo hay que saber que habrá al menos un día al mes dentro de la fosa. Donde no es posible escalarla para salir. Sólo queda saber la causa y sortear las horas con gracia. En ese día todo esfuerzo parece fútil, toda actividad, odiosa. Lo que antes era fantástico pierde totalmente el atractivo. Para qué intentarlo. A la mínima señal, las ansias son de llorar, de tristeza o de emoción aguda. Todo es serio, nostálgico y desgarrador. Es una mierda en verdad. Yo me ahorraría el proceso encantada. Luego la sangre, otro problema. Ocurre tan seguido que una ya está acostumbrada. No todas las personas lo afrontan de manera resuelta. Como si fuese un error de uno. Una elección equivocada. Un destino escogido. Luego todo el asunto, repetido hasta el infinito. Como la ropa por lavar o la aspiradora por pasar. La existencia está plagada de repeticiones contra las cuales es imposible luchar. Sólo queda afrontarlas con valentía y determinación. Y en el caso de la fosa, que nadie resalte que estás dentro, porque el abatimiento pasa a ser total. 

Las estaciones

Mi enamorado y yo, bueno, a estas alturas mi ex enamorado y yo, teníamos el siguiente sistema, como la canción de Charly García: Nos divertimos en primavera y en invierno nos queremos morir. Nos mantenía despiertos, y atentos. Primavera, sonrisas y flores. Otoño, se cierne el imperio de la duda. Una manera de mantenerse activo. Nunca descansar. Cuando nuestros cumpleaños comenzaban a asomarse por el horizonte traían la gran nube. No había manera de calmar el asunto. La nieve terminaba de sepultarnos. Al primer brote, todo quedaba atrás. Nos divertíamos en grande. 
Uno pensando en relaciones estables cuando no corresponde: hay que crear. Es el invierno el que da esas ideas malévolas. Me muevo al verano y se disipan instantáneamente. En la poca luz y en el mucho leer, pierde uno el juicio. La creación se difumina ligeramente y viene la necesidad del calor que brilla por su ausencia. Desplazándose al sol la creación toma su lugar y lanza los obstáculos donde ya no ocupan espacio. 
Tal vez los cambios de la naturaleza lo que quieren sugerir es tener uno para cada estación. Habiendo acuerdo todo es posible. Por qué negar los ciclos. El movimiento. El tema de la pareja estable está sobrevalorado, y el de las estaciones, demonizado. O uno para cada septenio. El asunto es que hay ciclos y no está considerado. La cuestión es adaptarse a los períodos, que llegan de manera inexorable, y no querer pasarlos por encima como si no existieran. Es demasiado real. Las hojas caen, y luego surgen las flores y frutos. Asimismo, nuestra existencia es una curva con distintas etapas. La búsqueda de lo que permanece es la motivación constante. Habrá quizá una línea que lo conecte todo. Un término medio que sea igualmente interesante. Crear es estar atenta a los cambios. Los ciclos y las estaciones tienen algo que decir. Lo que permanece es la magia. Lo que continúa, transformándose. 

3 de diciembre de 2022

El vampiro

Vivía de noche. A esa hora podía vérsele. Le gustaban las fiestas y las drogas. Chupaba la sangre de las otras personas. Era como un vampiro. Agendaba citas a espaldas de su pareja. Tomaba fotografías sin previo aviso. También supe que grababa imágenes. Él mismo me lo contó. En su momento no le di la suficiente importancia. Cometí el error de acercarme. Me parecía un juego la interacción. Algo expansivo. Me divertía escucharlo y bailar. Convivían en él una mezcla de seguridad y un terror el más absoluto a existir. Parecía estar diciendo, qué hago en este planeta. Qué es el día y la noche. Una criatura perdida en la inmensidad. Pero al mismo tiempo sabía desplegar estrategias complicadísimas para que todo se desenvolviera como él lo deseaba. Noté que lo tergiversaba todo para lograr este propósito. A ella le mentía derechamente. Le dije que tenía que aclarar esto sin demoras. A lo cual se negaba sin excepción. Dejaba de hablarle. Comenzaban los correos. Era una pesadilla. Él perdido en la nada y yo en sus correos. El terror es lo que él genera, no la existencia en sí. Ya no chupa mi sangre. Probablemente la de otros. Sus correos ahora se archivan inmediatamente sin pasar por mi bandeja de entrada. Sé que los sigue enviando porque al anotar su nombre aparecen. Los leo y los olvido. Un día se lo tragará la noche, en la más completa soledad. El terror será real. La seguridad se habrá desvanecido. 

El taxi

Hace unas semanas celebrábamos el cumpleaños de una amiga. Cuando cerraron el local nos quedamos conversando afuera con unos tipos franceses que estaban ahí, de nombres: Gauthier, Pierre y Étienne. Ellos vivían en distintos lugares, Berlín, Rennes y Saint-Cyr-au-Mont-d'Or, creo, y se habían reunido en Lyon, era algo así como la junta anual. Por alguna razón partimos todos a otro lugar, que cerraba más tarde. Estuvimos ahí conversando un par de horas, principalmente sobre actualidad y política, hasta que nuevamente cerraron el local. A la salida acordamos ir a otro lugar, tipo “after”, la verdad que yo nunca había ido a algo a esa hora, era muy tarde, pero estaba entretenido y partimos hacia allá. En realidad no sé qué hora era exactamente en ese momento, y tampoco miré el reloj. Mientras caminábamos hacia el lugar, que quedaba camino a mi casa, de pronto pasó un taxi, y uno de ellos lo paró, y dijo, yo me voy, y otro lo siguió. El tercero se quedó en la vereda mirando a sus amigos y a nosotras con cara de no saber qué hacer. Finalmente, supongo que porque iban los tres al mismo lugar, partió también tras ellos, luego de despedirse. Una vez los tres dentro del taxi, el taxista no partía. ¿Y el after?, preguntó, ¿y las amigas?, ¿no las van a acompañar? El que primero se había subido balbuceó algo. ¿Cómo?, dice el taxista, ¿tienes miedo porque te esperan en casa?, ¡pero y las amigas! ¡No son mis amigas!, gritó, con rabia y lágrimas en los ojos, ¡quiero llegar a mi casa! Ah no, dijo el taxista, con todo, sino para qué, si se empezó algo, se termina. No se abandona así no más. El que se había subido último asintió, le encuentro razón, dijo. El otro guardaba silencio, sólo habló para decir, yo dije que nos viéramos mañana. ¡Qué falta de cortesía!, el taxista estaba cada vez más indignado. ¿Y tienen sus teléfonos?, preguntó el taxista, el número uno, que derechamente lloraba ya, respondió con un susurró, no. ¡Pero entonces cómo!, se exaltó el taxista, ¡y ustedes creen que uno se conduce así en la vida!, ¡abandonando a las personas como si fueran cualquier cosa! El que no hablaba había entrado en pánico. ¡Estoy harto de los machitos!, gritaba el taxista, ¡harto!, ¡estoy seguro que ellas querían conversar!, ¡y ustedes sin agallas!, ¡desaparecer como si nada! El tercero seguía con dudas de si bajarse e ir al after. Nosotras observábamos desde la vereda, era imposible irse. ¡No porque sea la noche está todo permitido y puede uno perder todo atisbo de educación!, seguía el taxista, ¡se perdieron, ellas no esperaban nada puntual de ustedes, sólo seguir la conversación!, ¡son personas!, ¡y ustedes unos energúmenos sin educación!, ¡pedantes del primer mundo, pasando por encima de todos!, ¡la desconsideración! El primero que se había subido al taxi perdió el control de sí mismo, ahogado de ira, se bajó e interpeló al taxista a bajarse. Nos acercamos rápido porque la velada iba a terminar muy mal, el primero se puso a dar manotazos a diestra y siniestra, mientras los amigos, que se habían bajado también, lo agarraban entre los dos antes de que le diera al taxista en plena cara. En eso llegó la policía, y se lo llevaron mientras seguía dando manotazos. Nosotras nos fuimos al after con el tercero. El segundo no sé qué hizo. La pareja del primero lo fue a buscar unas horas después a la comisaría, él no paraba de llorar, ella le dijo, loco, estás mojado, ya no te quiero. Luego se fue. Él todavía lamenta no habernos pedido el teléfono para vengarse. La próxima junta anual ya no va a ser en Lyon. Lo de ir o no a un after no está todavía decidido. Lo que sí acordaron para la próxima vez es no hablarle a mujeres, les pareció demasiado peligroso. Mejor hablar entre ellos, y ahorrarse los problemas.  

El humor

Simone de Beauvoir escribió en Les mandarins: “Le hizo una señal amistosa y él apoyó el pie en el acelerador. Había visto lágrimas en sus ojos. “¿Por qué? Por nada, sin duda, y por todo”, pensó. Él también estaba cansado de esa noche, de los otros, de sí mismo. “¡No es esto lo que yo quería!”, se dijo con un brusco desasosiego, sin saber si pensaba en las lágrimas de Anne, o en el rostro triste de Lambert, en la decepción de Josette, en los amigos, en los enemigos, en los ausentes, en aquella noche, en esos dos años, o en toda su vida.” Listo, un párrafo de humor perfecto. Me reí a carcajadas. Extrapolar un evento a la vida entera. Cuando me enfrento a un texto, me gusta cuando identifico puntos de vista novedosos, o me conmuevo por la belleza, pero en el fondo, lo que más atesoro, es cuando me hacen reír. El humor real es todo. El humor es llevar la vida al máximo de su capacidad. Es atrapar la realidad y hacerla estallar. Es no dar pie atrás. Es esa maravillosa capacidad de reírse de uno mismo y de cuanta dificultad cruza el camino. Sin humor estaría hundida en la nada, alojaría en el pantano. Para mí el humor es la capacidad sublime por excelencia. Es un arte que admiro. Tengo que mencionar aquí a mi amiga Camila que comparte todos los días imágenes que me hacen ahogarme de la risa hasta las lágrimas, alegría para cualquier momento. Estoy muy agradecida de todas las personas que manejan este arte, sobre todo en textos escritos, para mí es como una charla motivacional. ¡Quiero seguir encontrando todos esos delirios para vivir! Que nada sea exactamente como es. Lo que me mueve es la deformación infinita de la realidad. Lo importante envuelto en desvarío y frenesí. Un éxtasis completo que dé con lo cierto. 

2 de diciembre de 2022

42 (V)

Nací el mismo día que Luis Alberto Spinetta, con su grupo Almendra, lanzó su primer disco: un 29 de noviembre. Ellos en Buenos Aires, Argentina en 1969, y yo en Santiago de Chile en 1980. Quien escribiera: Tengo tiempo para saber, si lo que sueño concluye en algo. Yo no sé si tengo el tiempo, pero sueño, y a veces concluye en algo. Lo que más hago es soñar, y a veces concluye en algo. Se lo debo casi todo a quienes redactaron la lista de canciones que perfilaron mi existencia guiando mis pasos. Quienes me mostraron que la poesía era real. Que se materializaba en magia. En ellos encontré consuelo e inspiración, ellos me dieron alas para movilizarme. Me mostraron lo que era posible. Me revelaron que existir tenía un sentido, y que la música y las palabras podían decir lo que estaba ocurriendo, lo que sentía. Todo se volvía verdadero, existía. La fuerza era real. Soñar podía tener objetivos concretos. Ellos me entregaron la noción de lo que era crear. Hacer nacer lo nuevo diciendo lo que hay. Hoy comienza mi nuevo septenio. Un nuevo ciclo para fundirme definitivamente con la creación. Para comenzar todo de nuevo y escribirlo todo. Siete años para modificar las bases que observo y que me constituyen. Dejar atrás todo lo que amé, con agradecimiento. Comienzo liviana. Con objetivos claros y la fuerza del torbellino. Con los significados de las palabras, por descubrir e inventar. Con la hilera de primaveras por investigar. Con la lista de sentimientos y sensaciones por explorar. Con el amor como emoción omnipotente. Sólo pido para lo que queda: amar, soñar, hacer música, y escribir. Disolverme en lo que puede decirse. Ser una canción para mí misma y para los demás. Confesar lo oscuro y el sol. 

42 (IV)

Nací el mismo día que Silvio Rodríguez: un 29 de noviembre. Él en San Antonio de los Baños en La Habana, Cuba, y yo en Santiago de Chile. Desde mi primer día de vida su canto me sitúo en un lugar del planeta. Sus letras me situaron en la poesía. En la fuerza de las palabras. Un éxtasis indescriptible. La vida tenía su voz. La nostalgia tomó su nombre con los años. Cientos de instantes recorridos que me recuerdan que fui tan feliz en esos veraneos eternos en la playa en Concón, Valparaíso, Chile. Esas calles de tierra y árboles gigantescos. Laberintos de felicidad que nos llevaban hasta el océano, una y otra vez. Nos sumergíamos en las olas bravas y muy frías como que fuese lo más importante del mundo, horas y horas nadando en ese paraíso. Éramos un grupo de doscientos mil amigos y primos, creíamos que existir era tan fácil, amistad, naturaleza y nada más. Silvio, quien escribiera: Ahora sólo me queda buscarme de amante la respiración, no mirar a los mapas, seguir en mí mismo, no andar ciertas calles, olvidar que fue mío la de cierto libro, o hacer la canción, y decirte que todo está igual, la ciudad, los amigos y el mar; No quisiera un fracaso en el sabio delito que es recordar, ni en el inevitable defecto que es la nostalgia de cosas pequeñas y tontas, como en el tumulto pisarte los pies, y reír y reír y reír, madrugadas sin ir a dormir; Las ideas son balas hoy día, y no puedo usar flores por ti, hoy quisiera ser viejo y muy sabio, y poderte decir lo que aquí no he podido decirte, hablar como un árbol, con mi sombra hacia ti, como un libro salvado del mar, como un muerto que aprende a besar. Silvio, quien escribiera: Sólo el amor alumbra lo que perdura, sólo el amor convierte en milagro el barro, debes amar el tiempo de los intentos, la hora que nunca brilla, y sino no pretendas tocar lo cierto, sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor consigue encender lo muerto. Cuarenta y dos años y mucho amor a cuestas. 

29 de noviembre de 2022

42 (III)

Somos los errantes, escribió Rilke, pero el andar del tiempo, tomadlo como nimiedad, en lo que siempre permanece, todo lo que corre habrá pasado ya; pues sólo lo que queda nos consagra. Oh, no echéis el valor a la velocidad ni al intento de vuelo, escribió Rainer Maria, todo ha descansado: tiniebla y claridad, flor y libro. Crucé el océano, otras veces lo había hecho, más arriba de las nubes, tan arriba desde donde no puede distinguirse nada. En un rincón del planeta celebré una fiesta del amor continuo. Poblé mi ánimo de esperanza. El presente ha pasado tan fuerte a través mío que ha corroído todo lo que quedaba de pasado. Floto como entre nubes. A las 08h55 de la mañana, un día como hoy, 29 de noviembre de 1980, me apersoné en esta dimensión. Reconocí el amor al instante. Reconocí que esto se trataba de nacer, y volver a nacer. El asombro que cargo es el mismo desde ese momento. Es lo que siempre permanece. Mi disposición a la vida de fuego. La noción de ser música que perfora. La certeza de que la melodía resuena al observar. No en vano he interrogado a cada instante que ha transcurrido. No me canso de soñar con canciones y utopías. Con amores que me dejen situada en la luna. Donde las estrellas se materialicen en verdades ocultas. Este sábado, entre la vía láctea, el canto, la amistad y el fuego creía que me fundía con el todo. Brotaba la magia de saberse viva y pulsando. La nueva era comienza, y tiene el ritmo de la revolución interior. Una sin fronteras y con acordes disonantes. Esos que nos dejan flotando donde nuestros pies ya no tocan el suelo, desde donde emerge todo lo emocionante, como dice Bowie. El agradecimiento me tiene instalada en la soltura imbatible. Ve cómo estalla mi alma, como cantamos el fin de semana, usa el amor como un puente. El amor ha creado todos los puentes que me constituyen. Llegué hace cuarenta y dos años y ya comenzó a materializarse el milagro. Cada día será un regalo a explorar. Todo será compuesto, dicho y escrito. Por siempre, absolutamente por siempre, joven.    


Nuevo libro: Cassandre de B. et l’amour, la mort, le cataclysme


21 de noviembre de 2022

Prefacio

Nuevo libro

Cassandre de B. et l’amour, la mort, le cataclysme


Prefacio

Este libro es una recopilación de textos escritos entre abril y noviembre del año 2022 en Lyon, Francia. Textos sobre el amor, la muerte, el cataclismo. Textos feministas. Propuestas. Desgarros. Es un libro sobre la esperanza. Sobre las posibilidades. Sobre el amor real. Sobre el fin de las cosas. Sobre los cisnes que vuelan a ras del agua frente a mi ventana y me deslumbran una y otra vez. Quiero pensar también que es una semilla, sólo un esbozo de todo lo que viene. Pero lo que escribimos es también determinante y tiene su tiempo. Estos textos tienen por propósito entregar mi idea del amor, y siempre agradecer. Tal vez lanzar una botella, que vaya con el río, y llegue al mar. El humor es un componente esencial. En este año de extremos, gran felicidad y dolor profundo, sólo queda hacer activismo, escribir y amar. Disfruté mucho escribiendo, siento un gran placer al hacerlo. Comienzo a sentirme como un pez en el agua. Amor, amor, amor,

Andrea

Cassandre de B. et l’amour, la mort, le cataclysme

Nuevo libro:

Andrea Balart 
“Cassandre de B. et l’amour, la mort, le cataclysme”
Lyon, 2022


Para Laila, Paula, Trinidad, Cecilia, Paola y Ana, por la amistad, la compañía, el feminismo y la música

Para Aldo Bucchi Cuevas (1981-2022) y su hermosa familia

Índice

42;
42 (II); 
Qué es el amor; 
Aldo; 
Aldo (II); 
Aldo (III); 
Aldo (IV); 
Aldo (V); 
Aldo (VI); 
Aldo (VII); 
Aldo (VIII); 
Aldo (IX);
Aldo (X);
Las intuiciones salvajes; 
Feliz cumpleaños, Aldo; 
El viento;
La enredadera; 
Jorge Drexler; 
El barco; 
El dolor que brilla; 
La vida después del amor; 
Vivir a la deriva y vivir; 
Buscarme la ruina; 
El puente;
Where can you run when the outlaw's inside you; 
La llamada; 
Toute ma vie fut amour, puis oubli; 
Buscamos la destrucción; 
L’amour, la mort, le cataclysme; 
Sound of da Police; 
Dame unos días de asilo; 
La mudanza; 
Who knows why the caged bird even sings?; 
La exploración del paraíso; 
Sin brújula en la tormenta; 
La conversación; 
Los amigos y el mar; 
Mi amiga Piedad;
Imaginar; 
I’ll take you nowhere; 
I’ll take you nowhere II; 
Ça n’existe pas, l’indifférence; 
9 años;
La posibilidad del amor; 
Papá; 
18; 
Lejos; 
Otoño; 
No quiero olvidarme de hablar; 
El amor real; 
El amor real II; 
El amor real III; 
El amor real IV; 
El amor real V; 
El amor real VI; 
Música; 
El perro; 
Inspiración; 
Inspiración II; 
I can't turn off what turns me on; 
I can't turn off what turns me on II; 
Résistance; 
Parchadxs; 
We circle down from the sky; 
GHB (gamma-hydroxybutyrate) les violeurs sont partout; 
Dress me in leather, oh, that's a little better, but that's still not it, none of this shit fits; 
Cercle de femmes; 
Bruno; 
No, I, young lover, I wish love was enough, enough, enough; 
Burn the pages of unwritten memoirs, but I can keep running;
Marcia, elle danse, elle a cherché une nouvelle façon, et l’a inventée; 
Chou, Andy, dis-lui oui, sois gentil, cette fois-ci; 
La heladera; 
Little birds singing like the day is perfect, but to me they sound psychotic / Draguer; 
Little birds singing like the day is perfect, but to me they sound psychotic II / Réinventer le masculin; 
Denunciar la violencia siempre (gâcher la fête est un passage obligé);
Make me a real girl; 
La noche; 
Soy romántico, no boludo; 
Naciones Unidas y toda su mierda; 
Los doce segundos de oscuridad; 
Love is the baddest blues; 
Your heart is as black as night; 
Out of joint; 
Comfortably numb; 
There's a hunger still unsatisfied; 
Laila; 
Halloween; 
La ópera; 
El boomerang; 
El bar; 
Feminismo; 
El conejo; 
Chéri, je suis en train d'écrire;
La verdadera libertad; 
Heathcliff, it's me, I'm Cathy, I’ve come home, I'm so cold; 
Heathcliff, it's me, I'm Cathy, I’ve come home, I'm so cold II; 
Perderse; 
Encontrarse; 
Matrimonio; 
Si un día viene a buscarme la parca empujad al mar mi barca y a mí enterradme sin duelo entre la playa y el cielo; 
(Andrea) Collell; 
Siempre partir; 
Votar y la posibilidad de la inmortalidad; 
Plegaria en un recodo del paisaje; 
Mi único destino; 
La sensación al seguirte; 
El arte de los pequeños triunfos; 
L'art des petites victoires; 
The art of small victories; 
Puedo ser tu rey.

20 de noviembre de 2022

42 (II)

Recuerda siempre que la razón por la que empezaste a crear, dice Bowie, fue que había algo dentro de ti que sentías que si podías manifestarlo de alguna manera entenderías más sobre ti mismo y sobre cómo coexistes con el resto de la sociedad. Creo que es terriblemente peligroso para un artista, afirma, cumplir las expectativas de los demás, por lo general, producen su peor trabajo cuando lo hacen. Si te sientes seguro en la zona en la que trabajas, agrega David, no estás trabajando en la zona adecuada, siempre hay que adentrarse un poco más en el agua de donde uno se siente capaz de estar, sal un poco de tu profundidad y cuando sientas que tus pies no tocan el fondo, estarás llegando al lugar adecuado para hacer algo emocionante. Puedo ser cruel, no sé por qué, dice Tori Amos, no entiendo por qué mi globo no puede mantenerse arriba en un cielo con un viento perfecto. El otoño tiene también un lado fantástico de la despreocupación. Una apatía positiva. Una indiferencia suave que reconforta. Cosas que parecían importar ya no importan. A veces es incluso desear todo lo contrario a lo anterior. Quitarle peso a los asuntos. Moderarse. Perder determinación. Querer fluir con el río, dejar a la barca mecerse con las olas hacia donde quiera dirigirse. Perderse. Dudar de los límites de los acontecimientos. La edad también va entregando esta dicha. Mayor seguridad respecto a asumir la propia verdad. Nunca crear para la galería, dice Bowie, nunca trabajar para otras personas en lo que hacemos. El tiempo me ha dado el júbilo de la despreocupación. Observo lo que debería decirse y sigo adelante. Si sale de las entrañas desordena. Desde el vértigo se arma la frase. Desde la nada, que tiene su asiento en los intestinos, en los pulmones. Lo que nos hace respirar es lo que va modelando las formas. A los cuarenta y dos años hay una cierta noción del placer, el vicio, lo relevante y lo indiferente. De nuestros límites, nuestras búsquedas. Crear es desnudarse como el árbol en otoño. No hay manera de retener las hojas para ocultarse. El concepto de vergüenza se difumina. Es necesario empujar un poco más al crepúsculo para que llegue más tarde. Extraer eso que descansaba tranquilo en el interior. Mencionarlo, sugerirlo, e ir armando el vendaval. La concepción de la culpa pierde distorsión. El globo no vuela porque no había suficiente viento, aunque lo parecía. O había mucho viento, y así y todo no pude hacerlo, punto, no importa. Estoy en lo profundo, no toco el fondo, y desvarío. Si no enredaras la situación todo se vería más nítido. También está eso, el tiempo trae claridad. Agudeza y valentía, basada en la serenidad. La sensación de que crear es más importante que la respetabilidad. Hoy no hay límites inútiles. Todo será escrito. 

19 de noviembre de 2022

(Andrea) Collell

Collell y yo nos hicimos íntimas amigas trabajando juntas perdidas en la precaria oficina de profesores ayudantes de la Universidad. Nos volvimos inseparables. Todo se trataba sobre resistir. Decíamos que sí a cualquier trabajo que apareciera, como ser secretaria de actas de examen de grado, para lograr un sueldo digno a fin de mes y pagar el alquiler. Con el Tito Coddou éramos un trío de desarraigados felices y combativos, y con el Raimundo Pérez, que aparecía a veces también. Logramos sobrevivir gracias a la amistad. Guardo unos recuerdos impresionantes de ese tiempo en los confines de la calle República. Más tarde partimos a Barcelona a estudiar, Collell y Balart, éramos un dúo fantástico, las abogadas chilenas y catalanas, las dos hacíamos un máster, éramos el equipo de Andreas, para todos lados, además medimos lo mismo y estamos de cumpleaños con una semana de diferencia, y las dos tocábamos la guitarra y sacábamos fotos. Para mí la Collell es sinónimo de felicidad. De hablar por horas y horas. Collell es una mujer maravillosa, una caja de sorpresas. Una mujer hermosa y alguien que sabe realmente lo que significa ser buena amiga. Una amiga que siempre está ahí. Que es capaz de venirse de Valdivia a Santiago sólo para una velada de conversación en persona. Ese día que apareció en la oficina de República no sabía la suerte que significaba. Collell es una parte demasiado fundamental de mi vida. Admiro demasiado sus luchas en pos de sus objetivos, sus proyectos extraordinarios, su capacidad para la belleza, para darle significado y sentido a las cosas. Collells es alguien que siempre está atenta a los detalles. No sé cómo lo hace. Todo siempre bonito y entregando revelaciones preciosas. No sé de dónde le extrae horas al día. Siempre me llamó la atención su capacidad de trabajo, su entrega a cada tarea, como si fuese lo más importante. Collell es como esas personas que ya casi no existen. Una bondad sin límites. Hacer incluso más de lo que se puede si es necesario. A Carlos, que tiene una suerte inmensa por supuesto, lo conocí en nuestro piso en Barcelona, en aquel tiempo de disfrutar de aquella ciudad maravillosa. Me cayó bien de inmediato, me hacía reír mucho. El verano pasado disfrutando con ellos en Valdivia, estaba asombrada del proyecto que armaron, que están construyendo, me emociona mucho ver que Collells va concretando sus sueños, junto a alguien tan interesante y comprometido con un planeta mejor. Carlos es una persona muy cariñosa y eso siempre me ha dado alegría. Lo que uno más quiere para una amiga tan querida es que su existencia se parezca lo más posible a lo que había soñado. Sé que la Andrea encontró a alguien que la sigue en sus sueños, y eso es todo lo que habría podido pedir. Te adoro amiga, y que sigan siendo muy felices. Gracias por todo, siempre. Te mereces cada instante de felicidad que la existencia te ha dado. 

18 de noviembre de 2022

42

Escribo para recordar quien soy cuando las estaciones cambian. Para mostrarme a mí misma que una cierta tarea emprendida tenía sentido una vez que los precipicios han sido muchos. Escribo para perdonarme a mí misma todo lo que he dejado inconcluso o que dejé al borde del camino porque el peso era mucho o por falta de la valentía suficiente. Como dijo Gabriela Mistral, tal vez morir, solo sea ir con asombro marchando, entre un rumor de hojas secas, y por un parque extasiado. Como escribiera ella, a esta alameda muriente he traído mi cansancio, y estoy ya no sé qué tiempo tendida bajo los álamos, que van cubriendo mi pecho, de su oro divino y tardo. Me siento abrumada de recorrer todo lo que ha ocurrido en este año que ya parte, y sin embargo me inunda la sensación de que todavía quedan cosas por decir. Mientras queden cosas por decir puede continuar la vida. Yo escribo porque no sé vivir de otra forma. Porque a veces no comprendo las encrucijadas. Cuarenta y dos años sin entender cuando las hojas caen. Asombrándome como la primera vez. El otoño tiene un tinte cruel, de ponernos frente a frente de nuestras ramas desnudas. De nuestras hojas que cambian de color, que se lanzan en picada. Yo escribo porque es lo único que me cobija cuando todo se ha desvanecido. Porque en esas palabras está el secreto de mi accidentada estadía en estos tiempos oscilantes. Porque el vértigo es la constante. Porque sé que soy como un árbol, o una flor, muero y vuelvo a vivir todos los años, cuando es el momento. Escribo porque es lo único que permanece. Porque no he aprendido a vivir de otra manera. Porque el frío me perfora y entonces todo flota en el aire. Entonces lo que se incubaba se disuelve. Nací para habitar los ciclos entregándome a ellos como a un amante enloquecido. Para personificar todas las etapas de los acontecimientos, explotando en cada vuelta, como una estrella en el espacio. Para fundirme con el todo. Soy todas las cosas y sus dudas y reflujos. Cada vez que la ola regresa trae nuevas cosas. Yo sólo quiero escribir. Ya estás advertido, el resto puede ser el paraíso. Yo sólo quiero amar y escribir.  

15 de noviembre de 2022

Puedo ser tu rey

En mi teléfono hay dos aplicaciones de citas que no miro jamás. Si alguna vez las abro viene una sensación de extrañeza. Sé que detrás de las fotos hay personas reales, o que detrás de algunas, al menos, hay personas reales, pero observo y leo las descripciones y me siento en una nave espacial. Siento estar mirando marcianos recientemente llegados a esta tierra. Avanzo un momento y no logro conectar con ningún marciano. No me gusta ninguno. Pero va más allá de que sean demasiado verdes o redondos. No me imagino hablando con ninguno. La sola idea del proceso, hablar, encontrarlo quizá un día en persona y ver que no se parece nada a la foto, o que todo lo que dijo no logró reflejar cómo realmente era su personalidad, me disuade. Estoy cansada antes de comenzar. Sobre todo, luego de un momento, me doy cuenta que el problema no es de los marcianos, me detengo y me pregunto: pero qué es lo que quieres, Andrea, por qué estás mirando esto, qué les vas a decir. Y ahí quedo. Me digo: a mí me interesa el amor. ¿Tiene esto alguna relación con el amor? Pero qué es el amor. No sé exactamente. Ahí quedo. En el caso que el amor fuera varias cosas, las voy repasando y pienso si quiero alguna de esas, y si podrían estar relacionadas con esos perfiles que circulan. Pero cuando las voy examinando tampoco sé, en el caso que fuesen amor, cuál o cuáles son las que quiero. Ahí quedo. Quizá lo que me interesa es saber solamente lo que es el amor. Tal vez cuando sepa lo que es me interese. Ahí quedo. Cierro las aplicaciones y me voy a escribir. 

14 de noviembre de 2022

Qué es el amor

He amado profundamente en seis ocasiones en mi vida. Casi todas relaciones muy largas, de varios años. Cada momento ha sido totalmente distinto del otro. Me pregunto sin embargo, qué es el amor. Y quedo sumida en la perplejidad. Quizá por lo mismo. Ha tomado formas tan diversas. El amor es un sinfín de cosas. Fui muy feliz cada vez, y también sufrí muchísimo. Sobre todo las primeras veces, me parecía imposible de sobrellevar. Estoy agradecida, no obstante, de lo que cada uno me entregó. Quizá el amor es también estar en paz con lo que nos ha acontecido y observarlo de manera crítica, pero con gratitud. Quizá el amor es dejar todo eso atrás y seguir adelante. Quizá el amor es el gesto de saber que se puede repetir, siempre se puede repetir, y siempre será distinto. Quizá el amor es desafiar a la perplejidad. Mostrarle lo que hemos aprendido. Prometerle que lo que queda de vida no será en vano.  

Matrimonio

Me casé dos veces. También me separé dos veces. En ambas ocasiones lo di todo de mí. Una gran convicción de que se podía crear algo genial. Pero no todo depende de uno. La primera vez la decisión de finalizar la tomé yo. La segunda vez sucedió contra mi voluntad. Ahora, espero con paciencia, que mi marido quiera continuar su vida conmigo. Dejar cumplirse toda impresión y todo germen de un sentir totalmente en sí, dice Rilke, en lo oscuro, en lo indecible, en lo inconsciente, en lo inaccesible al propio entendimiento, y aguardar con honda humildad y paciencia la hora del descenso de una nueva claridad: esto es lo único que se llama vivir como artista, en la comprensión como en la creación. No hay medida en el tiempo, escribe Rainer Maria: no sirve un año, y diez años no son nada; ser artista quiere decir no calcular ni contar: madurar como el árbol, que no apremia su savia, y se yergue confiado en las tormentas de primavera, sin miedo a que detrás pudiera no venir el verano. Pero viene sólo para los pacientes, advierte, que están ahí como si tuvieran por delante la eternidad, de tan despreocupadamente tranquilos y abiertos. Yo lo aprendo diariamente, confiesa, lo aprendo bajo dolores a los que estoy agradecido: ¡la paciencia lo es todo! El amor, por supuesto, existe fuera y dentro del matrimonio. De hecho el amor y el matrimonio son dos cosas totalmente distintas. No tienen nada que ver. A veces van juntas y a veces no. En este caso está el matrimonio, pero sobre todo está el amor, que me desgarra. Ningún terreno de la experiencia humana está tan provisto de convenciones como éste, dice Rilke. En lo personal el matrimonio me da igual, lo que quiero es recuperar a mi enamorado. La institución tiene un montón de problemas que habría que replantearse, como todas las instituciones patriarcales. No entraré en esos detalles aquí. Quizá mencionar que cuando está inserto en materias migratorias, donde el racismo es la regla, genera grandes distorsiones y discriminaciones, como la sospecha automática de que podría haber matrimonio y no amor, por lo perverso de un sistema que te da como opción el casarte para permanecer en el territorio. Es esto, está el amor, el sistema te empuja a que haya el matrimonio para que pueda continuar el amor en el territorio, y luego te tira encima la sospecha de que quizá no había amor y sólo había matrimonio. Sólo un par de veces sentí recaer esa sospecha en mí, pero la rabia que genera es inmensa. Dan ganas de decir, váyanse al diablo con sus reglas migratorias y déjenme tranquila con mi amor que es sublime y no necesita convención alguna. Nosotros vivíamos cada uno en su casa por opción, por varios años. Es cierto, afirma Rilke, que muchos jóvenes que aman falsamente, esto es, simplemente entregándose y sin soledad, sienten lo opresivo de ese error, y quieren también hacer capaz de vida y fértil la situación en que han caído, mediante su manera propia y personal; pues su naturaleza les dice que las cuestiones del amor, menos aún que todo el resto de lo que es importante, no se pueden resolver públicamente y según tal o cual acuerdo; que hay cuestiones, cuestiones próximas de persona a persona, que en cada caso requieren una respuesta nueva, especial, sólo personal; pero ellos, que ya se han lanzado juntos y ya no se delimitan ni distinguen, es decir, ellos ya no poseen nada propio, ¿cómo habrían de encontrar una salida de sí mismos, desde lo hondo de la soledad ya disipada? Ahora bien, que hayamos firmado ese contrato me parece lo más romántico y vertiginoso que hay. Para dos personas con nuestras características volátiles, es una proeza que eleva el gesto a un nivel de romanticismo superior. Estar casada con el amor de mi vida me parece fascinante. El problema es que mi enamorado por el momento no me quiere en su vida. Lo que es un obstáculo importante, casi esencial. Pero lo que permite profundizar acerca de qué obstruía la comunicación, de qué esperamos de las otras personas, de cuánto esperamos que se amoldaran a algo, cuánto exigimos que las cosas se desenvolvieran de manera perfecta, nuestro concepto de perfección, sin ver a quién tenemos al frente y cuáles son sus propios conceptos. La perfección es algo por definición imposible en el ámbito de las relaciones humanas. Cuando hemos perdido todo nos damos cuenta de cuánto nos gustaba la persona como era, así tan cual. Si mi enamorado no vuelve a mis brazos, quizá un día vuelva a casarme, quién sabe. Qué son varios matrimonios en una existencia cuando se ama demasiado la vida.

13 de noviembre de 2022

Encontrarse

Escribir no se trata sólo de perderse, también de encontrarse. Una obra de arte es buena cuando brota de la necesidad, escribe Rilke. Hay sólo un único medio, exhorta, entre en usted, examine ese fundamento que usted llama escribir; ponga a prueba si extiende sus raíces hasta el lugar más profundo de su corazón; reconozca si se moriría usted si se le privara de escribir. Esto, continúa, sobre todo: pregúntese en la hora más silenciosa de su noche: ¿debo escribir? Excave en sí mismo, propone, en busca de una respuesta profunda. Y si ésta hubiera de ser de asentimiento, dice Rainer Maria, si hubiera usted de enfrentarse a esta grave pregunta con un enérgico y sencillo debo, entonces construya su vida según esta necesidad: su vida, entrando hasta su hora más indiferente y pequeña, debe ser un signo y un testimonio de ese impulso. No puede equivocarse usted, advierte, lo que se necesita es sólo esto: soledad, gran soledad interior, entrar en sí y no encontrarse con nadie durante horas y horas, eso es lo que debe poder alcanzar. Además de perderme todo el tiempo, excavo en mí misma y me encuentro con el destino que pende de un hilo. Me hago preguntas que intento responder con la mayor sinceridad posible. Procuro no juzgar a las respuestas cuando duelen. Sólo son peligrosas y malas aquellas tristezas que se llevan por entre la gente para ensordecerlas, dice Rilke, por eso también pasa la tristeza: lo nuevo en nosotros, lo sobrevenido, ha entrado en nuestro corazón, ha penetrado en su más íntima estancia, y tampoco está ya ahí: está en la sangre. Por eso es tan importante estar solos y atentos cuando estamos tristes, sugiere: porque el instante, aparentemente sin acontecimientos e inmóvil, en que nos sale al encuentro nuestro futuro está mucho más próximo a la vida que esos otros momentos ruidosos y casuales, en que se cumple para nosotros, como viniendo desde fuera. Cuanto más silenciosos, pacientes y abiertos estemos en la tristeza, continúa, más honda y certeramente entrará en nosotros lo nuevo, mejor lo adquiriremos, más se hará destino nuestro, y más nos sentiremos familiares y próximos a él cuando un día “acontezca” (es decir: cuando salga de nosotros hacia los demás). En este domingo invernal, en que recuerdo a mi abuela en el día de su cumpleaños, observo por la ventana la noche que cae sobre la ciudad tan temprano, cuando todavía está el deseo de la luminosidad. Escribir es también para mí un refugio, donde descansar cuando la existencia va deprisa. Donde puedo detenerme para explorar lo que viene a mi alma. Lo que se va difuminando y lo que se aproxima o insinúa. El excavar tiene el milagro de la anticipación. Sentir la vibración de algo antes de que se manifieste de manera visible. La única posibilidad es decantando todo eso que la existencia nos va arrojando, lo pidamos o no. Mirando la tristeza cara a cara. Identificando al mismo tiempo las raíces de la alegría. Puesto que existir es doble. Cuando afirmamos algo, estamos al mismo tiempo afirmando otras cosas sin darnos cuenta a veces. Cuando identificamos lo que nos entristece hay también ahí un germen de alegría, algo por venir que es diferente. Un espacio en que estamos empujados a mirar lo que nos rodea, lo que queda, lo que empieza a incubarse. Lo que antes quizá no veíamos, incluso de una misma situación. Se despliega un abanico de matices. Como evaluar de manera diferente lo que te gustaba o no te gustaba de una situación. La tristeza ilumina la alegría que estaba oculta, lo que fue bueno, lo que queremos conservar, lo que quisiéramos repetir. La falta de algo nos sugiere las bondades de su existencia. Lo que disfrutábamos. Lo que a veces amábamos sin darnos cuenta exactamente. El tiempo está siempre poblado de tristeza y de alegría. La alegría también siempre tiene una raíz de tristeza. El vértigo de saber que todo va a modificarse. Pero que en el fondo está la inmanencia, lo que permanece: el hecho de que todo puede escribirse. Y todo lo que puede escribirse vale la pena. El destino de todas las experiencias es alegre. Conectar con los demás. Dejar de lado la rigidez y la exigencia, y aprender la compasión.

Si un día viene a buscarme la parca empujad al mar mi barca y a mí enterradme sin duelo entre la playa y el cielo

Tu última foto, Iaia, en Barcelona, la ciudad de tus padres. Muy feliz cumpleaños. Te quiero por siempre y te extraño cada día. La primera vez que compilé algunos textos para imprimirlos en un libro fue para dedicártelos. Te ponías tan feliz de leerme. Extraño tu voz y tu entusiasmo. Tu sentido del humor. Sobre todo tu humor negro, que me hacía reír a carcajadas. Extraño esas conversaciones de horas y horas sobre alguna parcela de la existencia. Tu sabiduría no tenía límites. Siempre estabas a gusto, sonriendo. Gozando de la oportunidad de pasear y compartir. Es como que hubieses partido ayer, el tiempo pasa tan rápido. Tu compañía era un oasis. Agradezco haberte tenido tanto tiempo a nuestro lado. Una suerte infinita. Mi literatura lleva por siempre tu nombre. Feliz cumpleaños, Agustina Salamero Riera. Mi feminismo lleva también tu nombre, el de mi madre, y el de tus hermanas, Ana, Antonieta, Asunción, Aurelia y Angelina. Un linaje de mujeres fuertes y hermosas. Todo eso va en mí. Tu paciencia innumerable para hacer frente a lo que sea que llegara. No me canso de recordarte y pedirte que sigas acompañando mi pluma. Te adoro por siempre.  

12 de noviembre de 2022

Perderse

Siempre que vamos a algún lugar nuevo no damos con la ubicación correcta a la primera. Cuando nos percatamos, mientras caminamos, mi amiga anuncia: llegó la hora de perderse. A mí me causa mucha gracia y le encuentro toda la razón. Porque siempre llega una hora en la que hay que perderse. Si fuera así no más llegar a algún lado todo sería mucho más fácil y aburrido. Por el contrario, perderse permite que acontezcan eventos no previstos, quizá, o posibilita descubrir lugares fuera de ruta. No estamos hablando aquí de caminar así no más sin objetivo. Esto es mucho más interesante, el objetivo lo tienes, pero no lo alcanzas. Estás ahí, cerca, cerca, pero no. Das vueltas a veces en círculos, o por la avenida paralela sin saberlo, o partes en sentido contrario, o crees que un cierto parque tenía otro nombre y te sorprendes de conocer su nombre real. Perderse es fascinante. Lo que más gozo es cuando le pasa a las personas eficientes que no consideran el factor incertidumbre en sus rutinas. En la literatura perderse es el gesto base. Nunca hay un camino directo. La incertidumbre es la consigna. El objetivo suele estar claro: escribir. Luego definir el tema, la estrategia para presentarlo y las palabras para decirlo es vivir perdido. Nunca sabes si vas a llegar a puerto. Con perseverancia se puede llegar, pero de mejores o peores formas. Obtener un resultado es emocionante, pero vivir el camino es maravilloso. Escribir es vivir perdido. Una errancia eterna. Sin descanso. Nunca sabes si vas a poder repetir realmente el gesto. Si habrá mejores formas. Sólo queda intentar imaginarlas. Rezar, porque la existencia sea benevolente con tu pluma, y le dé el poder de las pociones y ungüentos mágicos. Esos que curan el alma. La literatura tiene poder sanador. La belleza es el mejor remedio. No hay otro como ese. El placer de la belleza es todo. Perderse es ser el placer de la belleza.  

11 de noviembre de 2022

Heathcliff, it's me, I'm Cathy, I’ve come home, I'm so cold II

Lo que a uno no le dicen cuando nace es que no habrá reposo, que el presente es perpetuo. Aun los mejores, dice Rilke, se equivocan en las palabras cuando éstas han de significar lo más silencioso y casi indecible. Viva usted ahora las preguntas, propone, se trata de vivirlo todo. Sabemos poco, afirma, pero el que hayamos de mantenernos en lo difícil es una seguridad que no nos abandonará; es bueno estar solo, pues la soledad es difícil; que algo sea difícil debe ser una razón más para que lo hagamos. También amar es bueno, continúa Rainer Maria, pues el amor es difícil, amor de persona a persona; esto es quizá lo más difícil que se nos impone, lo extremo, la última prueba y examen, el trabajo para el cual todo otro trabajo sólo es una preparación. Un día existirá la mujer, dice, cuyo nombre no signifique meramente una oposición a lo masculino, sino algo por sí, algo que no se piense como un completamiento y un límite, sino sólo vida y existencia: la persona femenina. Este progreso, prosigue, transformará la experiencia del amor que ahora está llena de error (ante todo, muy contra la voluntad del hombre, que quedará superado); la cambiará desde la base, convirtiéndola en una relación que se entienda de persona a persona, no ya de hombre a mujer. Y este amor más humano (que se cumplirá con infinita discreción y silencio, y con bondad y claridad, en el atar y desatar), afirma Rilke, se parecerá a aquel que preparamos combativa y laboriosamente, el amor que consiste en que dos soledades se defiendan mutuamente, se delimiten y se rindan homenaje. A un par de semanas del aniversario de mi nacimiento, lo que quisiera pedir es amar con valentía, sin mezquindades. Lo que quisiera pedir es que el tiempo no pase en vano. No perderlo en amores sin valía. En lecturas vacías. En la redacción de textos sin significado. En actividades inconducentes en relación a la creatividad. No es sólo la pereza, dice Rilke, lo que hace que las relaciones humanas sean tan indeciblemente monótonas y se repitan sin renovarse de caso en caso; es el miedo a alguna nueva experiencia no previsible, a cuya altura uno no cree haber crecido, pero sólo quien esté hecho a todo, quien no excluya nada, ni aun lo más enigmático, vivirá como algo vivo la relación con otro, y conformará él mismo su propia existencia a fondo. Esta semana en el círculo de mujeres imaginé un jardín con una mesa como la de Alicia en el país de las maravillas, donde tomaban té, la fantasía no me abandona este último tiempo, la realidad y la fantasía han pasado a ser una sola cosa. Luego elegí una carta entre cientos, y para mi sorpresa, se llamaba “imaginación”, y su texto, que leí al llegar a mi casa, comenzaba así, “en Al otro lado del espejo, la novela célebre de Lewis Carroll, Alicia recibe un buen consejo de la Reina Blanca” (me disfracé de eso para halloween, y en la actividad mencioné la idea de pasar de un mundo a otro, como en el armario de Narnia, triple coincidencia). La carta continuaba así, “le recomienda que imagine cosas imposibles todos los días para que sucedan”. Me quedé mirando el texto con estupor. La fantasía está efectivamente mezclándose con la realidad, y esa idea me hipnotiza. Para esta nueva edad que se me avecina, la libertad ya la siento, y lo que quisiera tener a raudales es justamente imaginación. Debemos aceptar, dice Rilke, nuestra existencia en toda la medida en que corresponda: todo, aun lo inaudito, debe ser posible en ella, esto es en el fondo la única valentía que se nos exige: ser valientes para lo más extraño, asombroso e inexplicable que nos pueda ocurrir. Lo que quiero pedir, es imaginación para crear lo asombroso y abordar lo inexplicable. Vivir las preguntas, imaginar las respuestas, las salidas, los espejos y los armarios. Lo que quiero pedir es que el presente se desfigure y entre en él todo lo posible y lo imposible. Vivir la realidad en estado de combustión permanente. Imaginar el fuego y todas sus formas. 

8 de noviembre de 2022

Heathcliff, it's me, I'm Cathy, I’ve come home, I'm so cold

No busco nada. No quiero que llegue nada. Sólo quiero que el tiempo se pliegue a los designios de las palabras. Hace muchos años atrás tenía un solo deseo: escribir todos los días. Mi sueño era el siguiente: ser escritora y vivir en Europa. Ojalá con boina en un café. Ojalá rodeada de surrealismo. Hoy, ad portas del aniversario del día de mi nacimiento, me encuentro con todo eso con lo que fantaseaba. Sobre todo con mucho surrealismo. La realidad curvada y llena de ideas. La idea del nacimiento me la dio Fiorenza, me dijo, ya no celebro los felices cumpleaños a mis amigos sino los felices nacimientos, celebrando el nacimiento, donde tú eres el regalo para nosotros y el nacimiento que nos permite compartir este tiempo juntos. El año pasado me encontré con un mazo de cartas enredado entre las hojas otoñales buscando mi nueva edad, este año no busqué nada y me encontré con un sinfín de corazones rojos de papel conviviendo con las hojas. En un pensamiento creativo, escribe Rilke, viven mil noches de amor olvidadas, que lo llenan de altura y grandeza. La experiencia artística, dice, está tan increíblemente cerca de la sexual, en su dolor y gozo, que ambos fenómenos en realidad son sólo formas diversas de una idéntica ansia y dicha. Las obras de arte, afirma Rainer Maria, son de una infinita soledad y con nada se pueden alcanzar menos que con la crítica, sólo el amor puede captarlas y retenerlas, y sólo él puede tener razón de ellas. Quizá estén más emparentados los sexos de lo que se piensa, asevera, y la gran renovación del mundo quizá consista en que el hombre y la mujer, liberados de todos los sentires erróneos y las desganas, no se buscarán como opuestos, sino como hermanos y vecinos, y se reunirán como personas, para llevar simplemente en común, serios y pacientes, el pesado sexo que les está impuesto. A diferencia de Edith Piaf, yo sí me arrepiento de cosas, el mal y el que bien que me hicieron no me da lo mismo. El que yo hice tampoco, el bien y el mal que he hecho sí me importa. No quiero seguir siendo una repetición absurda. Ni el mundo tiene que serlo. El mal que se hizo se repara. El cumpleaños es el nacimiento de la nueva persona. La que va a explorar el presente con más determinación y detenimiento. Una garza frente a mis ojos, batiendo sus alas con fuerza contra el viento arremolinado. Así quiero existir. Las alas son las herramientas para volar. El aniversario del nacimiento es el deseo de ser mejor. Pero, sobre todo, de escribir mejor. De amar mejor.  

La verdadera libertad

La verdadera libertad quema. Yo había conocido sucedáneos. Embriaga y da vértigo. Perfora. Incendia. Yo pensaba que ocuparse de otro ser humano o de animales era el verdadero obstáculo para la literatura. Hay más. La pareja estable también es un obstáculo. La verdadera libertad es la siguiente: no necesitarla. No conocía este paraíso. Pobre de mí, y yo creía que era libre. Que las palabras no tenían fronteras. No conocía. De pronto todo podía decirse. No sólo la responsabilidad de un niño está disconforme a la literatura, sino también la pareja estable: es incompatible. Hay que desembarazarse también de la seriedad innecesaria y de la proyección de imágenes. El humor y la sinceridad son ingredientes esenciales. Dejar trazos de lo que habita el corazón sin máscaras. Decir lo que más da miedo. Qué se pierde. Qué importa lo que los demás van a pensar. El problema es no saber escribir. El problema es no saber cómo decirlo. No dar con la forma necesaria. El contenido, si se acerca o se distancia de nuestra honorabilidad construida es indiferente. Es necesario volverse personaje y decir lo que ocurre, aunque exhiba dolor, dificultad o los lados grotescos de existir, que son innumerables. Existir tiene un lado muy ridículo, que se oculta seguido. Lo más interesante es explorar lo difícil. Ahí donde no hay respuestas. Donde hay que inventarlas. El único objetivo es la verdadera libertad y sus formas puntiagudas y lisas. Las palabras que llegan al corazón sin obstáculos. Directamente a las entrañas, y destruyen de pasión y conciencia. La verdadera libertad es amar tanto el cambio como para hacerlo posible. La verdadera libertad abrasa. Baila. Destruye. Ama. Desde su garganta surge el gemido y el grito. El paraíso en ciernes es la búsqueda de la verdadera libertad y sus frutos prodigiosos. Saber que existir va más allá de uno mismo. A veces hay que renunciar a ciertas cosas. El sabor de existir es en el fondo más dulce. 

6 de noviembre de 2022

Chéri, je suis en train d'écrire

Los hombres dicen no escribas sobre nosotros, queremos ser borrosos. Estar impunes en nuestra falta de claridad. Enfrentar lo difuso requiere un esfuerzo de análisis, y la literatura se inventó para eso: dar forma al silencio para interceptarlo. La principal función de la literatura es la justicia. Vengar lo indecible. Crear formas nuevas que despejen la niebla. Es una ocupación fantástica. Como una montaña rusa. La adrenalina es total. ¿Llegaré al final del trayecto? Esa pregunta siempre está presente. ¿Me abroché el cinturón de seguridad? ¿Podía sacar los pies y las manos del carro? Creatividad y estrategia. No hay estimulante más poderoso. Riesgo puro. ¿Cuántas vueltas dará este carro? ¿Cuántas antes de que llegue a puerto? Bueno, con los hombres es parecido en algunas cosas, a veces más entretenido y otras veces menos. Hace un tiempo conocí a uno que era del grupo borroso. Una situación particular dentro del grupo, bastante extendida. En realidad casi todos pertenecen al grupo borroso, parecen haberse puesto de acuerdo. Bueno, este era del grupo borroso porque no son capaces de decir que salen con alguien más desde antes, lo que no es difícil de intuir, dada la errancia. Visto desde afuera, parecen locos furiosos, manotazos de ciego sin ton ni son. Todo por dejar abiertos todos los frentes, porque uno nunca sabe. Y para qué ponerse en el lugar de las otras personas. El objetivo es lo más importante. Ganar. Ganar a cualquier precio. Que todas estén disponibles. Uno es como los víveres en el pasillo del supermercado. Quiero elegir bien cuál me voy a llevar. Salvo que los paquetes de tallarines no tienen sentimientos. Y las personas, sí. La seducción en esas circunstancias es aburridísima. Nefasta en realidad. La capacidad de elegir es un bien preciado. La sinceridad también. Por qué tratar a las personas como si fuesen tontas. Como si fuesen paquetes de tallarines. En definitiva ellos se comportan como si fuesen tontos, y no entendieran lo que está ocurriendo. Siendo que es tan evidente. Lo borroso es siempre voluntario. Y es una solución de facilidad. Sí sólo sí preguntas directamente obtienes una respuesta. Pero no siempre. A veces mienten derechamente. También hay de esos. Las maneras masculinas a veces tienen algo de siniestro. Las femeninas también supongo, por otras razones, quizá. O en el fondo por los mismos problemas. Está totalmente mal entendido lo que es la seducción y su atractivo. Observar los palos de ciego es lo menos atractivo que hay. Querer ganarlas todas también. Como si fuera una competencia. Bien, logré lo mejor del mercado. Aunque igual voy a seguir mirando, porque podría haber algo mejor, quién sabe, hay que estar seguro, nunca acaba esa posibilidad, el consumo infinito, ¡que no se detenga! ¡Quiero tenerlo todo! ¡Ahora ya! ¡Sin esforzarme nada! ¡Por qué no puedo tenerlo todo! Los hombres quieren seducir como si fueran multinacionales que destruyen el medio ambiente: es una mierda. Ponle un poco de humanidad a la cuestión. Si el sexo es rico pero hay otras cosas. Todo el mundo tiene cosas que hacer. Más que perder el tiempo miserablemente con pantanos nublados. Se puede hacer exactamente lo mismo hablando. Y las personas pueden de esa manera expresar si quieren o no, quienes son, qué buscan, qué les acomoda, lo que sueñan, sus expectativas, sus límites, sus maneras de funcionar, sus propias verdades. El consumo masivo homogeniza todo. No hay tiempo de distinguir una cosa de otra. Una superficialidad desarmante. Mientras las mujeres no dejemos de ser objetos de consumo no hay mucha posibilidad de evolución. Somos personas, no objetos. Compren tallarines si quieren, pero nosotras ya no estamos en el supermercado. La peor actitud es querer ganar a cualquier precio. Unidos contra el consumo masivo. No somos objetos en una vitrina. 

4 de noviembre de 2022

El conejo

El otro día caminaba yo por el borde del río, el quai donde están las péniches, esos barcos geniales donde puede uno tomarse una cerveza mirando el agua pasar, y sucedió algo totalmente improbable: se me cruzó un conejo. Era de noche. El conejo tenía orejas blancas, pero era gris, no como el de Alicia en el país de las maravillas. Pero tenía un reloj, igual que el conejo blanco. Luego de mi estupor, decidí seguirlo, por supuesto. Sabía que me llevaría a algún lugar fantástico. Parecía que iba con prisa, no fue fácil seguirlo. Me llevó por un sinfín de lugares, a veces oscuros, pero por su pelaje y su reloj que brillaba no era tan complicado alcanzarlo. Luego me di cuenta que era imposible liberarse de él. Cumplir años es una calamidad. Traté de explicarle. Hacerlo razonar. Llama al siglo XXI, dile que nos dé un respiro, como dice St. Vincent. El conejo nada. Oídos sordos. El puto conejo empecinado en seguir saltando, sin detenerse. Siempre atrasado. Yo no quiero ya cumplir más años. Estoy bien así. Debería ser optativo. ¿Quieres usted seguir cumpliendo años? ¿Sí? ¿No? Marque con una cruz. Yo estoy perfectamente. Conejo de mierda, dame una tregua. Deja de perseguirme. El año se termina y todavía quiero hacer tantas cosas, los días tan cortos, la noche que llega en la mitad de la jornada. Ya basta. El invierno también es una calamidad. Te distraes dos segundos y ya es de noche. Y los rayos de sol cómo, y los cielos azules, cómo. Costará vivir, decía un tío mío vasco. Debería haber dejado pasar ese conejo. Debería haber firmado para vivir sólo en primavera y verano. Cuando me dieron el formulario no estaba pensando claramente. Tampoco cuando te escribí. El tiempo es una calamidad. Los ex son una calamidad. Está todo mal diseñado. Y estamos llenos de conejos grises que nos persiguen con relojes. Que puedas permanecer siempre joven, canta Bob Dylan. Un himno de mi infancia, en la voz de Joan Baez, la ídola de mi madre. Ahora me dices que no eres nostálgico, canta Joan Baez, entonces dame otra palabra para eso, tú que eres tan bueno con las palabras, y en mantener las cosas vagas, porque ahora necesito algo de esa vaguedad, todo ha vuelto con demasiada claridad, sí, te quise mucho, y si me ofreces diamantes y óxido, ya he pagado. El pasado se adhiere a uno de una manera satánica y absurda. Lo positivo, es que si uno tiene el suficiente tiempo puede ver el pastel darse vuelta. Y mostrar otra cara. Se dio vuelta la tortilla, como se dice. Como dice mi madre, la venganza es un plato que se come frío. Qué fantástico. El conejo además va rápido sólo cuando quiere. Las verdaderas aventuras a veces demoran, y el olvido también. Y por mientras el conejo salta que salta, igual no se puede descansar. No hay caso. Yo estoy contenta de habérmelo encontrado cara a cara. Reconozco ahora sus facciones como si estuviesen tatuadas en mi piel. Pude verle la cara y evaporarme de fuego. Seguirlo hasta encontrar su escondite. No pareciera, pero tiene una guarida. Donde produce otros miles de conejos grises. Nos persiguen a distintos niveles. Productividad, salario, alojamiento. La revolución será atrapar ese conejo escurridizo. El tiempo es nuestro. Haremos estrategias junto con ese conejo, no se va a salir con la suya. Basta de explotación. Basta de ahogar balsas en el mar. Basta de comentarios racistas. La creatividad le pertenece a todos y cada uno. El conejo adquiere una nueva cara. El feminismo es en gran parte responsable de los saltos suaves que da el conejo ahora. El país de las maravillas se comparte. Tenemos que cuidar nuestro espacio de la explotación y el racismo. De la destrucción. Somos dueños de nuestro tiempo. Cómo y cuándo será nuestra decisión. 


1 de noviembre de 2022

El bar

A veces en los bares puedes conocer a personas que parecen tener una altura mayor que la que realmente tienen. Por ejemplo si están en el escenario, o detrás de la barra. Además les llega la luz encima, lo que les da una imagen distinta que el resto de las personas del lugar. Es sólo una imagen muchas veces. Una vez conocí a una de esas personas, tenía una personalidad extraña, parecía estar peleando todo el tiempo. Al principio me causaba gracia, luego caí en cuenta que sus maneras de funcionar eran nefastas. Era incomprensible. A veces respondía a veces no. A veces quería bailar a veces no. Era el rey del reino borroso. Su errancia, que podría haber sido atractiva en el mundo de los machos, parecía más bien enferma. Se acercaba al reino de la superficialidad y el miedo con apariencia de indiferencia. No sé bien qué me parecía atractivo inicialmente, debe haber sido la luz, la altura. Una vez fui a su casa, con el tiempo la experiencia ha mutado en una invitación desafortunada. La altura y la luz confunden, y luego al decantar caes en cuenta que la sensación final de todos los eventos es borrosa e insípida tirando hacia amarga. El encuentro con personas que no pueden mirar más allá de sus pies es una experiencia funesta en general. Hay más, en algunos bares invitan a machos violadores, de esos que luego van a la heladera. A él no parecía importarle. Quizá no poder mirar más allá de sus pies le impedía ver el problema, o comprenderlo en su justa dimensión. Queridas mujeres, atención con la luz y la altura, a veces tienen reservados secretos lúgubres. La imposibilidad de comunicación es a veces voluntaria. La errancia también. Ya basta de machos y de cómplices. Hasta ir al bar puede ser peligroso y cansador.  

El boomerang

Yo misma nunca he podido averiguar con exactitud qué es el feminismo, dice Rebecca West, todo lo que sé es que la gente me llama feminista cuando mi comportamiento no permite que me confundan con un felpudo limpiapiés. En exactamente cuatro semanas estaré de cumpleaños, el 29 de noviembre. Me encanta el cumpleaños. Me preparo con antelación para ir pasando revista antes de que llegue el día a todo lo que ha acontecido, lo que ha llegado, lo que se va. ¿Podrías abrir tus brazos y perdonarme de todos estos malos pensamientos?, dice St. Vincent, estoy ciega a los rostros en la niebla. Pasar revista incluye profundizar decodificando, escribiendo. Sabes que al hacerlo te va a llegar algo de vuelta. Pero siempre llega de vuelta, es como un boomerang. Pero es mejor lanzarlo que quedarse con el boomerang atrapado en la garganta, o en el cuello, al menos cuando vuelve puedes intentar esquivarlo. Tampoco he podido definir exactamente qué es el feminismo, lo que sé es que la gente me llama feminista cuando escribo sobre existir sin ahogarse con el boomerang incrustado en el cuello. Cuando hacemos cosas que algunos hombres también hacen, pero mejor que ellos. Pero con más empatía, más estrategia. Al final nuestro arte de existir está más desarrollado porque tiene más obstáculos. Obligada a crear reglas nuevas que vayan haciendo zigzag entremedio de los objetos que te van arrojando, como en un juego de video. Pero en la realidad, no como en un juego. Lo más entretenido de cumplir años es evaluar si el zigzag fue efectivo y diseñar nuevos caminos. Trazar nuevos métodos, crear nuevas historias. Cumplir años es agradecer al humor que te permite seguir en pie. Que te autoriza a sortear los elementos como si fuera un juego. Sin ser un juego. Depende de donde vivas el riesgo puede ser altísimo. Tu propia vida puede estar en peligro. Aún así lanzar el boomerang. Nuestro esfuerzo dará aire a otras, dañadas o aniquiladas por el boomerang. Nunca había tenido tanto sentido la lucha y el zigzag. Cada vez somos más.