El
mundo es una locura.
Pero
a veces pierden los que tienen que perder. Lo que reconforta hasta al más nihilista.
Hasta al más escéptico. Vaya, qué bien se siente. Vaya, qué providencial. Qué
gozo.
No
se va a poder. Lo sentimos. A veces narciso pierde, ¿lo sabías? Sí, a veces
pierde.
Vaya,
se siente estupendamente. Vaya, a veces no es posible mover a las personas en
el tablero de ajedrez. ¿Qué acontece? Simplemente lo siguiente: eres flojo,
eres un virus que ataca y da asco, eres una miniatura que pensó que podía
ganarle a alguien, ganarle así no más, sin trabajar, repartiendo mierda. No.
Así no se hace. Para ganar hay que trabajar. Hay que ser una persona íntegra.
No lo viste. Que decía eso. Sí. Eso decía. Lo sentimos.
Pero
anda a la playa, pero sigue con la champaña, tiene burbujas, qué rica. Mientras
los niños se ahogan, se cortan las venas. Tan rica la champaña. No se va a
poder. Desde el hotel no se va a poder. Que de dónde sacamos eso. Ellos lo
sabían, los niños, lo sabían: no conocían el sabor de la champaña, pero sabían
que perderías. Y es que a veces se pierde. Principalmente cuando se gasta el dinero
en champaña desde la terraza. Principalmente cuando crees que sonriendo los
niños no se dan cuenta. Cuando crees que sonriendo los adultos no se dan
cuenta. La champaña es rica, pero no vale la pena. No sirve cuando hay niños
encerrados en celdas de castigo. No sirve mucho. Tampoco sirve viajar a
Valparaíso para mirar el puerto. Hoy es un día dichoso. Porque quizá no habrá
ya niños en celdas de castigo, mientras la champaña helada desciende hasta la
copa. De cristal, de vidrio, la copa de lo que sea. Quizá la champaña ya no
descienda. Quizá no haya ya niños en celdas de castigo. Esto es lo que pasa: entendiste
mal. Lo que había que hacer. Entendiste mal. No era así. Había que trabajar. Había
que hacer ver. Había que decir. Había que gastar el dinero en programas. No en
hoteles. Hoy este lugar se ha liberado de narciso y de su reguero de mierda. Hoy
este país ha sorprendentemente hecho algo. Más que mirar el puerto. Hoy es el
primer día de algo nuevo que se gesta. De lo cual debiéramos alegrarnos. Hoy es
el primer día. Y nos alegramos. Eso de todas maneras.