29 de agosto de 2022

I’ll take you nowhere II

Buscamos eventos que acaben con la repetición. Luego del día siempre viene la noche. Luego de la noche siempre viene el día. Luego de la primavera, el verano, y del otoño, el invierno. Luego de un año, otro, y así sucesivamente. Hasta que todo acaba. Buscamos sucesos que alteren los ciclos infinitos. Libros que nos den como un ladrillo en la cabeza que nos remeza. Que indiquen alguna idea que sobresalga de la planicie. Alguna imagen hermosa que haga soñar. Buscamos personas que nos muestren algo que no sabíamos. Maneras de visualizar la existencia que no intuíamos. Caminos inexplorados que nos extraigan de lo que circula por nuestros sesos sin detenerse. Encuentros sublimes. Con personas, libros, lugares. El despliegue de la magia de estar aquí. De tener que habitar tantos días que se agolpan uno tras otro. Escribir es sobre la repetición y el asombro. El mismo gesto mecánico de sentarse frente a la hoja vacía y proponerle una idea al oído. El gesto nuevo que modifica lo que antes se veía tallado en piedra. Los encuentros son como un fósforo que enciende una vela. Antídotos a la repetición de los sentimientos estancados. Esos que se alojan en lugares ciegos del cerebro. Puntos oscuros que no logramos sacarnos de encima porque no podemos identificar su contenido real. El ser humano es un animal de sentimientos repetidos hasta el infinito. Sin verdadera finalidad. Un ente que reproduce un gesto inconsciente una y mil veces aunque termine costándole la respiración que le permite estar. No puedes esconderte de mí, dijo St. Vincent. Ese es el gesto. Amamos demasiado nuestras repeticiones perniciosas. Las inmunes a los antídotos en apariencia. La verdad es esta: las personas, los libros y los lugares nos elevan por sobre las insistencias inconducentes. Los gestos más bellos son los que nos expulsan de nosotros mismos mostrándonos que el horizonte se amplía cuando levantamos la vista. Los amigos, la posibilidad de amar, crean puentes con esa sobre-la-repetición, encima de la insistencia delirante que inmoviliza. La capacidad de asombro es el terreno, y los hallazgos lo que va marcando la facultad de interrumpir el circuito redondo que recorren las ideas estancadas o vacías. El agradecimiento es lo que pone en movimiento la conciencia. El arte y la belleza verdadera lo que la ensancha y eleva. Lo que la hace invencible: El amor, siempre el amor.  

28 de agosto de 2022

I’ll take you nowhere

Yo me pregunto qué buscamos. Qué esperamos. A dónde vamos tan de prisa. Mi ritmo es lento como un caracol y explosivo como un torbellino. Lo que me alegra es la posibilidad de pasar mis días sin vínculos definitivos. La posibilidad de leer entre líneas. De extraer lo que subyace y disfrutarlo. La magia de no tener un destino determinado. De poder deambular por la ciudad y detenerme donde la música signifique algo. Se nos impuso un destino. Yo quiero soñarte. Imaginarte. Crear tu contexto para que aparezcas. Lo que me guía es el azar. Lo que quiero es describirte. Asir hasta el último detalle de lo que te conmueve. Lo que te embriaga. Descubrir lentamente a qué viniste a este mundo. Sin jamás anticipar tus pensamientos. Que el misterio se extienda. Contar sin contar los días que faltan para que se precisen tus contornos. La textura de tu lengua. La sensación de las palmas de tus manos sobre mi piel. Quiero emplear mi tiempo en recorrer cientos de libros. Que la línea que delimita tu figura termine en un libro. Lo que quiero es escribirte. Que nunca acabe la exploración. Deslizar la pluma por la página y poblarla de tus desvelos y deseos. De tus acciones. De mis acciones. Del punto en que se encuentran. De todas las intersecciones. De la música y la sensación de cada confluencia. De todo lo que podremos sacar en claro de las encrucijadas. Todo lo que estimula y sorprende. La creación infinita. El río, el mar y la creación infinita. Lo delirante y lo trascendente. La seducción de lo que siempre está por venir. Crear todas las salidas de lo determinado. Encontrarse y expandirse. 

25 de agosto de 2022

Imaginar

Camino por el borde del río recordando Barcelona. La ciudad y sus promesas. Esas promesas tácitas. Esa entrega silenciosa de algo nuevo. Tal como ese nuevo cuerpo de normas que entrará en vigencia luego de que sea aprobado, en aquel lejano país del cual me siento íntimamente ligada, y decisión de la cual participaré porque ahí nací. El destino de un lugar está estrechamente atado a la valentía de quienes lo habitan, presencial o remotamente. La posibilidad de crear un pacto que considere lo anteriormente olvidado. Lo pasado por alto. Igual que encontrarse por casualidad con alguien a quien no esperábamos, la sensación difusa de lo inoportuno e incomprensible que luego acaba siendo lo que brotó de una manera diferente de observar las cosas. Una manera renovada y sublime. Como volverse feminista a fuerza de intentar comprender, de negarse a seguir aceptando la incomodidad subrepticia que convive con uno en la cotidianeidad desbalanceada. Es, acaso, el texto demasiado vanguardista para un lugar que nunca ha aceptado realmente la condición humana, donde la pluralidad es fiesta y no razón de vergüenza, donde la diversidad es alegría y no razón de opresión. No, el nuevo texto es un conglomerado de ideas posibles. De ideas urgentes, de ideas necesarias. Es lo más serio que hay, hemos conocido el abuso y conoceremos el fin del aire que respiramos y el agua que bebemos. Le debemos todo a los insectos, a los animales. A todas quienes han cuidado de nosotros sin descanso. A todos quienes trabajan por sueldos que no alcanzan para lo que vivir cuesta. El texto, creado por un grupo de personas elegidas por nosotros mismos, cuenta con lo que nos define en lo más profundo, la solidaridad de un lugar que no se ha rendido, ni en circunstancias aciagas donde hablar podía invocar al silencio definitivo. Y algunos dicen que se niegan al proyecto por amor. Que no hay que denunciar a quienes nos han agredido, por amor. Quien comparte esto no entiende exactamente qué es el amor. El amor es todo lo contrario, el amor es la reciprocidad, es el respeto a quien tenemos al frente. Es la noción de que el privilegio no reside en todo lo que existe, aunque a veces sea difícil verlo por los muros visibles e invisibles erigidos para ocultarlo. Es quizá más crudo que eso, es la mentira empleada históricamente para lograr ciertos objetivos. Igual que una persona que indica, esto es entre nosotros y si lo cuentas habrá consecuencias, aquí hay información inexacta. Las consecuencias vienen cuando se silencia y no cuando se exhibe. Hemos avanzado mucho para detenernos ahora. Digámoslo claro, vivir en Chile ha sido una puta mierda para mucha gente a lo largo de la historia. No es acaso el momento de avanzar un poquito, un poquitito, tampoco se piden grandes cosas. La violencia inflingida contra nuestros cuerpos simplemente no puede continuar. Ahora. Tiene que acabarse ahora. Por un poco, un poquitito de amor real, aprobemos esa puta constitución y hagamos de ese país en el rincón del mundo un lugar digno para vivir. Algo que valga la pena. Un lugar en el que den ganas de quedarse. Por una vez. Reconozcamos todo el daño que hemos causado y pongámosle ganas a salir adelante del pantano. Si así todos podemos estar mejor. Todos. No unos pocos. No un porcentaje pequeño. Si nacimos todos de mujer y moriremos todos tarde o temprano. Es ineludible. Pero qué tal mirar un poco más allá y darnos cuenta que no todos piensan como nosotros. Démosle esa oportunidad a un país que no se ha rendido, nunca. Seamos, por una vez, por una vez, un lugar que puede tomar decisiones sin seguir a la masa. Un lugar que tiene la capacidad de imaginar. Si está claro que en esa nación se puede, Violeta Parra ya mostró el camino, sólo queda hacerlo. Imaginar. Perdonar y perdonarnos. Imaginar. Si imaginar es como debiera ser amar: gratis. Que cueste trabajo es otra cosa. Trabajo que todos hacemos, todos. Este 04 de septiembre: imaginamos. Por todo ese amor real que vendrá, que ya llegará: imaginamos. 

22 de agosto de 2022

Mi amiga Piedad

Este año tuve la infinita suerte de celebrar su cumpleaños con mi querida amiga Piedad en su amada Barcelona. Pudimos brindar frente a frente y celebrar su vida y la mía. Nuestra amistad de años. Nuestros sueños y proyectos. Nuestra felicidad de vivir en este continente que nos deslumbra constantemente. Lo que me gusta de la Piedad es su convicción, es su risa, es su capacidad de escuchar. Lo que admiro es su trabajo incansable, su facultad de ayudar a otros, su coherencia con lo que considera importante. Lo que me fascina es nuestra confianza que permite cualquier diálogo, su apoyo en todas las iniciativas e historias, ese acercamiento a lo quiero transmitirle sin juicios. Me maravillo con su fuerza para concretar sus objetivos, con su inteligencia, con su manera de relatar los sucesos que me hace reír tanto. Esa personalidad tan atractiva que hace soñar. Esa autenticidad que cautiva. Esa claridad ante lo significativo y trascendente. He tenido suerte de haber cruzado su camino y trayectoria. Por muchos años más, amiga, y esto recién comienza. Que se prepare la existencia para tu impulso y resistencia. La amistad es oro y la lucha es creación y fuego. Alegría para compartir y transformar el mundo. No hay día que no agradezca tu presencia y tu libertad en mi tiempo. Eres música y sentido. Colores y abrazos. 

21 de agosto de 2022

Los amigos y el mar

Las ciudades donde hemos vivido van por debajo de la piel, quedan atrapadas circulando por las venas, se alojan al lado del corazón. Sus calles, sus edificios, nos poseen. Lo que hemos vivido en ellas nos carcome y se asienta en nuestro pecho. Cuando la dicha ha sido grande es sentido en forma de recuerdo. Baile en forma de memoria. Momentos que son agradecimiento y promesa. Disfrutar el presente es escribir con el propio cuerpo. Directamente en el espacio. Es desplazar el orden inamovible. Sacudir lo fijo. Y si vivir pudiera ser eso y nada más. Los amigos y el mar. Las pequeñas ondulaciones del agua y la arena tibia. La conversación eterna que rellena el alma de viento fresco, de días asoleados. Todos esos encuentros mágicos que nos hacen soñar. Los amigos son faros en la oscuridad. La posibilidad de vislumbrar las luces en el horizonte constantemente, aunque la penumbra sea intermitente e insista en regresar una y otra vez. Barcelona es la inmensidad del mar instalada en uno para sortear todo lo que la opacidad no termina de definir. Es la algarabía en forma de impulso. Heredamos también los recuerdos de nuestros antepasados que habitaron en ese lugar. Lo que ellos disfrutaron, los amigos y el mar, y su carácter intemporal. Barcelona es el significado de todos los desvelos. El punto de partida donde todo comienza. La condición humana y sus ganas de empezar algo una y otra vez. La oscuridad del mar y todas sus treguas. Barcelona es donde nace la vida. La profundidad y sus anhelos infinitos. El germen de la creación que sólo surge en la luz y en la sensación de inmensidad. El agradecimiento de poder ser uno con los amigos y el mar. Reír y reír, con los amigos y el mar. Siempre comenzar. Desde el punto de inicio, volver a empezar. Barcelona, amar, olas y amistad. Esa perfección difícil de olvidar. Siempre, siempre, bailar y volver a empezar. Siempre, siempre, con los amigos y el mar. 

11 de agosto de 2022

La conversación

Mañana estaré de vuelta en las raíces. La ciudad que me acogió cuando recién llegué a Europa. Con mi amiga del alma. A quien no veo hace tanto tiempo en persona. Recorrer esas calles conversando con ella sobre todos los pormenores de existir es un sueño tanto tiempo detenido por las circunstancias. La vida lanza obstáculos y luego da, sin duda, treguas. Pequeños oasis de sentido, de belleza. La conversación cara a cara no tiene sustitutos. Pertenezco a la conversación. Mi lugar es el intercambio de experiencias. La entrega de los sentimientos. Nací para escuchar. Lo que nace de los pulmones. Lo que florece desde la mirada. Quítenme todo pero el oído lo necesito. La voz y la mirada. Pertenezco a lo que quieras decirme. Podré reanudar la conversación que tuve con Piedad y su madre años atrás, mi gran amiga Montserrat, esa conversación que se prolongó por un sinfín de bares y rincones de Barcelona. Donde recorrimos todo lo humano y lo divino que nos corroía el corazón. Donde intentamos armar un mundo que se venía abajo, desatar innumerables nudos que se hacían nada en la conversación abierta y mágica. Por esa ciudad que invita a profundizar en el existir. Barcelona tiene una fuerza especial que no he encontrado en otro lugar. Es tan intensa que a veces hiere. Tan expansiva que a veces eleva por encima de lo posible. Fui tan feliz en esa ciudad. Ahora que mi amada amiga está ahí su fibra íntima toma una nueva dimensión. La posibilidad de sentirse aún más en casa. Mi lugar son mis amigos. Donde ellos están estoy en paz. Existo para compartir lo que nos rodea y carcome, con otros que están cerca. Con quienes adoro a fuerza de profundizar. De acompañarse. De escuchar lo que está fuera de uno y va dando una visión distinta a tantas dudas que nos asaltan cada día. A tantos asuntos que no comprendemos. Que nos van modelando sin darnos cuenta. El silencio ha llegado a su fin. El silencio fue una ilusión. La voz ilumina. Crea puentes. Existo gracias a la conversación sincera. Vivo porque tengo amigos. Las palabras se asientan en la amistad. Vibro porque el diálogo honesto es lo que da sentido. Permanezco porque tengo amigos y ellos me cuidan. Perduro porque la amistad sana y es una vela constante en la oscuridad. Río porque tengo amigos.

9 de agosto de 2022

Sin brújula en la tormenta

Se me concedió una vida e hice de ella lo que creí necesario. Se me indicó que quedaba tiempo. Observé las ideas buscando el sentimiento. Me rebelé ante la muerte. Acepté la partida voluntaria de lo que había amado. Me pregunté si acaso tenía raíces. Agradecí la amistad que me mantiene en vida. Decidí que debía haber un sentido. Decidí que la indiferencia me era indiferente. Me inscribí en la línea de estrellas en el cielo. Quise saber dónde estaba la vida. Comencé a buscarla. La música se tornó fundamental. Identifiqué algo: estaba sin brújula en la tormenta, como dijo Drexler. Tenía un cuerpo. Tenía un cuerpo libre. Tenía un cuerpo libre y que respira. Seguí respirando. Propuse un nuevo orden. Alabé lo espontáneo e inoportuno. Amé las vidas frágiles y valientes. Dejé de lado las existencias ciertas. Me di cuenta de algo: la noche y el día son uno. La oportunidad de lamer el presente. La ocasión de existir. La posibilidad de ser. La coincidencia de decir, amar y transformar. 

8 de agosto de 2022

Las intuiciones salvajes

Frente a mí la luna. Una parte de ella negra. La otra blanca con figuras incomprensibles suspendida en el cielo. La ciudad sumida en el calor y la quietud de agosto. Aldito, a fines de mayo escribí un texto que se llamaba la enredadera, y terminaba así: “Ahí nos quedamos. Bajo el agua”. Una semana después supe de tu inmersión definitiva en el agua. Mañana habrá una ceremonia en tu nombre en Santiago de Chile. Estoy lejos pero cerca del agua. Te imagino en la silla frente a mí. En esta mesa suspendida en el balcón. Me gustaría acompañar a tu familia. Me gustaría que estuvieras aquí. Mirando el agua desde el balcón. Contándome de tus aventuras. Riéndonos de las mías y de la locura de vivir en este planeta que respira. Te quiero tanto. Me queda por decirte que seguimos aquí. Nos habrás ya visto, yendo de aquí para allá. Respirando. Sintiendo la sangre fluir por nuestras venas. Estamos aquí sólo respirando, como la canción de Télépopmusik que me mandaste un día hace muchos años y que tanto te gustaba. You haunt my dreams, decía, there's nothing to do but believe, just believe, just breathe. Cuéntame por esta vez dónde estás. Por dónde andas. Déjame contarte que me cambié a una nueva casa que me fascina. Contarte que estoy muy cerca del agua donde sé que navegas cada noche. Puedo observarte en el reflejo ondulante de las luces en las olas diminutas que se forman. Dame una tregua esta noche, dice Drexler. Puedo contarte que la vida se renueva. Que el río sigue fluyendo. Que no hay reemplazo posible a tu ausencia. Que seguiremos insistiendo en recorrer y en hacer lo que haya que hacer. Acompáñame en este viaje. ¿Qué te parece? Tengo unas intuiciones salvajes que se parecen a los desvelos. Que se parecen a la manera como viviste tu vida. Intuiciones definitivas. Entregas absolutas. Aldito, sólo esta noche dame una tregua. Ya no estás, pero nosotros seguimos aquí. Perdóname si no te dedico todos mis libros, es muy duro que no podrás leerlos. Quién podrá leerlos. Para qué escribir si no puedes compartirlo con quienes son significativos para ti. No voy a pedirte que los leas. Me conformo con poder compartir algunas palabras con tu familia. Las que me habría gustado decirte: te quiero y te extraño. 

7 de agosto de 2022

La exploración del paraíso

Preámbulo
Caminando encontré un nuevo lugar. Cambié mis libros al otro lado del río. Las luces se reflejaban en el agua, tiritando. El viento en las hojas las mecía suavemente. Me senté en el balcón a contemplar a los transeúntes. La existencia tenía un sabor dulce y sugerente. 

El río me da sugerencias. Llegué a puerto y ahora veo los barcos pasar. Impasible. Soy toda pasión y viento en las hojas. Dudo que la libertad sea algo intangible. Estoy vestida de poesía y me desplazo por la ciudad como una fuerza que abrasa. Las canciones las hice mías y las voy desgranando hasta llegar a la médula. En las nubes el movimiento y tu disposición a la tempestad. Me volví una con el río para observar sus profundidades. Para obtener la consistencia del agua que todo lo recorre. Que todo se lo lleva cuando se desborda. No espero que te detengas frente a mi balcón cuando camines por el borde del río. No espero nada. Soy agua y fuego. Mirando el río prometí algo: no habrá un solo momento de reposo. Los versos tendrán la determinación del agua y el impulso del fuego. Los crearé con la paciencia de los felinos que saben cuándo es el momento de saltar hacia el alimento. A tientas trazaré un gran mapa del mundo. Todo entrará en este departamento. Desfiles con elefantes y leones. Un silencio total. Una exploración del paraíso. Hacia adelante será la vida. Este espacio abierto a habitar todos los instantes que me sean concedidos. Lo que me ha conferido el tiempo es la liberación de todo cuanto quiso interponerse entre mi cuerpo y la creación. Ahora observo el río sin mediaciones. Desde mi balcón el sol alcanza directamente las ondulaciones de la corriente causando destellos. Ese brillo se extenderá en el tiempo hasta que me canse de mirarlo. El agua fluía y le prometí una vez más al río: no habrá descanso. Los versos alcanzarán la realidad. El paraíso será más que una sugerencia. Podremos, igual que los atardeceres, fundirnos con la noche, igual que la oscuridad, deshacernos en el alba. Cada día será una porción del todo. No habrá uno igual a otro. Podremos sumergirnos en las páginas abiertas y extraer felicidad. Entregar intuiciones salvajes. Los versos tendrán la consistencia de los sueños. Las palabras serán amor. Agua y fuego. Todo será dicho. Hasta el final del paraíso.