Todos quieren
expresarse. Decir: esta pequeña porción del mundo me pertenece. Estos cinco
minutos. Son míos. Mírame. Aquí estoy. Te quiero.
Todos quieren
expresarse. Componer una canción. Dar saltos. Caminar del brazo en una
película. Susurrar una melodía al oído.
Todos quieren
expresarse. Una armonía que desbarranque. Una pequeña bailarina que haga soñar.
Chispas que alumbren. Molinos de viento que se dobleguen.
Todos quieren
expresarse. Invitar al destino a torcerse. Mostrarle, mostrarle. Mira lo que
puedo decir. Escúchame bien todo lo que tengo que exponer.
Todos quieren
expresarse. Abrir la caja de música y extraer las melodías. Mostrar las escenas
acompasadamente. Un orden que signifique algo. Una estabilidad que no destruya.
Todos quieren
expresarse. Mirar de frente al otro. Hablar al aire. A una audiencia
imaginaria. Que se esfuma. Que es tan efímera como un saludo al pasar. Como una
cita insignificante. Qué es lo que queda.
Todos quieren
expresarse. Que dure, que dure, dicen. La compuse para ti. Si no dura, tanto
peor. Que se esfume en la inmensidad para fundirse con todo lo perdido.
Todos quieren
expresarse. Y quién escucha. Gritos al tornado. Que se aleja. Qué es lo que
queda. ¿Una sonrisa? ¿Las partículas elementales? Los pequeños poemas en prosa
esperando ser desarmados para conquistar nuevos corazones.
Todos quieren
expresarse. Estamos ahogados en expresiones. Si tuviese cinco minutos para
todas aquellas palabras. Qué limitados son nuestros veintitrés minutos en la
tierra. Si fueran mías todas las canciones. Podría hacerlas traspasar mi piel y
volverme letra que apacigua. Letra que ensancha el ánimo.
Todos quieren
expresarse. Y si no hay mañana. Y si ya todo está dicho. Y si al salir
tropezamos. Con la mansa incertidumbre. Con el perdón del daño que hemos hecho.
Con los pensamientos claros.
Todos quieren
expresarse. Y yo busco un refugio donde expandirme. Una cabaña en el lago de las
pasiones por descubrir y alcanzar. De las pasiones por profundizar. En el lago
de tu mirada fija. De tu sonrisa de paraíso celeste. De la música que integra
tu voz.
Todos quieren
expresarse. Ahí, justo ahí, está todo lo que quiero decir, esperando invadir
los prados hasta diluirse para entrar en mis cinco minutos. Mis mágicos cinco
minutos. Mis cinco minutos de terremoto. Un encuentro en ascuas. Una existencia
para decir. Para sentir. Un canto a tus cinco minutos. A nuestro cansancio. A
la esperanza, casi, casi, intacta. A entregarse al río como corriente de vida. A
la pequeña bailarina que todavía tiene algo que decir.
Todos quieren
expresarse. Al mañana que se diluye y esa es nuestra resignación y nuestra
oportunidad. Al consuelo de haberlo intentado. A la pequeña bailarina que
todavía tiene algo que decir, a pesar de sí misma. A ratos. Elegir, elegir. Hacerle
frente a tantos miles de cinco minutos entrelazados. Expresarse y elegir. Y
dejar que la flecha siga su trayectoria, y se clave en el blanco.