Hoy está de cumpleaños una pequeña criatura que adoro: mi ahijada Agustina. Llegó a este universo hace ocho años, en el momento en que comienzan a surgir las flores. Su padre vino a visitarme esta semana, por lo que le envié con él un regalo de cumpleaños: un ajedrez de leones de madera. Un ajedrez desde la ciudad de los leones. Su padre es un eximio jugador de ajedrez, que creó un club en Santiago de Chile, de expertos y no tan expertos de este singular deporte. Agustina aprendió a jugarlo y recibió con felicidad el ajedrez de los leones, de la ciudad de estas grandes criaturas. Entonces en vez de reinas y reyes, avanzan los leones de madera, firmes por el tablero. Luego hay cebras, búhos y otros animales, a modo de torres y alfiles. Los peones son gatos negros. De pequeños pasos llegan. Entonces Agustina logra que la leona llegue a territorio rival, y el búho y la cebra, y si van con paso decidido, los gatos, paso a paso, verso a verso. Porque todo se trata de intentar llegar. De alcanzar al Gran León. Agustina lo sabe bien. De ponerlo todo en jaque y hacer piruetas en el aire. Bailar con los elementos y avanzar las casillas, para algún lado, un lado, el otro, el otro, pero ponerlo todo en jaque. Las cebras y los búhos defendiendo al gran león. En la ciudad de los leones, el gran león es rey. Lo que Agustina quiere es un cumpleaños lleno de sirenas en el mar, con caracolas y algas y crustáceos. Grandes ballenas y delfines. Pero sobre todo sirenas. A la pequeña Agustina le gustan los personajes mitológicos y las grandes olas. Este verano austral pude verla cabalgando por caminos de tierra. Sentí una gran admiración. Agustina es alguien valiente como su padre. No tan temeraria como su padre, sería lo ideal. Tener una ahijada es una experiencia maravillosa. Tienes la felicidad, y una pequeña responsabilidad. Agustina sabe que su madrina vive en Francia y escribe libros. Cuqui, por qué no te quedas mejor aquí, me dijo en el último viaje. Estoy siempre contigo, Agustina, y con tu hermana Margarita. Cada una de mis palabras vibran con vuestros pasos. Pequeños como los de los gatos negros, grandes como los de los inmensos leones. Vivimos del amor que vamos creando, que vamos recibiendo. Estoy muy agradecida de mi hermano por estas dos pequeñas criaturas sublimes que lo iluminan todo. Tienen un corazón de león, como todxs quienes van con paso firme, y un cerebro de ajedrez, preciso y misterioso, incierto y lleno de estrategias místicas y certeras. Sirenas en el agua, caballos en los caminos y leones en la ciudad. El gran tablero donde se despliega la vida, donde queremos llegar, crear los caminos, sugerir y pactar. Agustina de mi corazón, la existencia tiene una consistencia más dulce con tu imaginación y tus ganas de jugar y ser feliz. Que todo el universo te pertenezca, porque compones la danza de las palabras. Tienes suerte de tener un padre tan fantástico y que sabe soñar para crear. Estoy muy agradecida de su visita esta semana. Agustina, que todos los secretos de la belleza te sean revelados, yo aprendí una porción de la felicidad con tu llegada, hace ocho años. Sé feliz, no es necesario nada más, ¡muy feliz cumpleaños!
¡Qué maravilloso texto! Felicitaciones por la capacidad de mostrarnos como es el alma de las personas a través de tu escritura.
ResponderEliminar=), alegría y ajedrez. Por sobre todo, amor!
ResponderEliminarSiempre me acuerdo de Agustina, la primera vez que la cogí en brazos sentí mucha ternura y cariño.
ResponderEliminarQue mayor, ya ocho años, que seas siempre muy feliz💕