28 de febrero de 2025

Étrangers, s’il vous plaît, ne nous laissez pas seuls entre français

Lo que yo pido es que los extranjerxs no nos dejen solxs entre francesxs. Que nunca un país sea homogéneo. Que nunca un país sea racista. Que nunca un presidente suba videos de hoteles y billetes en el aire en medio de los escombros. Que nunca se destruya la vida de nadie. Que cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida como mejor le parezca. Participo hace muchos años en un colectivo feminista y antirracista latino-francés. Jueves por medio constato empíricamente cómo se endurecen las condiciones para lxs extranjerxs en este país, y en todos. No para todxs los extranjerxs, sin embargo. Esta constatación suena como si hablase de una suerte de experimento. No. Estoy hablando de personas y de sus vidas. Personas con un nombre y un apellido. Con unas vidas. Con diferentes vidas. Todas entrelazadas, porque el sistema-mundo es algo interconectado. El dolor de cada persona deportada es una deuda que se crea en nuestro sistema-mundo. Después hay que pagar. Aunque no parezca pagamos todxs. Un poco de nuestra humanidad se va restando cada vez. De la cuota de humanidad que hay en cada unx. Por el contrario, cuando somos solidarixs se va sumando una porción adicional a este mecanismo que mide si somos dignxs de llamarnos humanxs. Aritmética simple. ¿Estamos en deuda? ¿Hemos ahorrado lo suficiente? Qué dicen las balanzas. Los balances anuales. Los informes de actividades. Las cifras. Las estadísticas. Las proyecciones. Los resultados finales. Los costos hundidos. Las inversiones. Las acciones. Las bolsas. Hacia dónde vamos. ¿Tomamos una balsa para llegar? ¿Un avión? ¿Un tren? ¿Un camión de carga? ¿Un monopatín? ¿Un caballo? ¿Una carreta? ¿Un barco? Hacia algún lado vamos, no hay duda. A veces vamos, a veces volvemos. A veces nos obligan, a veces arriesgamos la vida. A veces pedimos refugio. Todo está interconectado. Lo importante es que llegamos, y vamos a seguir llegando. QUE LAS PERSONAS RACISTAS SE VAYAN HACIENDO LA IDEA PORQUE YA TENEMOS COMPLETA LA CUOTA DE ESTUPIDEZ. 

Community means power

Comunidad significa poder, dice Jane Fonda. Ayer nos reunimos con Parchadxs, nuestro colectivo feminista latino-francés, como cada jueves por medio. La próxima semana van a ser 5 años desde que comenzó Parchadxs, un 8 de marzo, el día de los derechos de las mujeres. 5 años de esfuerzo feminista. Pero sobre todo de comunidad. La vida del inmigrante en tierra forastera/propia tiene un sinfín de temas ingratos. Mucha soledad y hacer malabarismos con todo lo que se aparece, más todo lo que hay que conseguir, papeles, trabajo, vivienda, idiomas, amigxs, familias, sueños, pasiones, alegrías, sobresaltos, fuerza, ánimo, amor, esperanza, confianza, claridad, estima de sí, futuro, presente. Crearse una existencia desde cero, en definitiva. Eso es sólo posible gracias a lo siguiente: la comunidad. Solxs no somos nada. Qué es lo que ha hecho Parchadxs en 5 años además de perseguir con perseverancia a los abusadores: ha hecho comunidad. Es un verbo, una situación: hacer comunidad. 5 años de apoyarnos en todo y de intentar comprender con insistencia todas las aristas de ser mujer e inmigrante. Qué es lo que esto significa, cómo nos hace sentir, cuáles son las condiciones que generan como nos sentimos, cuáles son las estructuras que hay que cambiar, cómo mejorar un país y un mundo en ascuas, cómo ayudarnos a nosotrxs mismxs y quienes nos rodean. Qué es la misoginia, qué es el racismo, nos interrogamos cada jueves y siempre con un humor que nos salva de cada caída, de cada momento oscuro, de cada paso que significa construirse una vida buena, una vida coherente, una vida solidaria, una vida feminista. Este grupo de mujeres sublimes me salvó la vida a mí. Literalmente. Separada en una ciudad en la más completa soledad. Conversando cada dos semanas acerca de lo que ocurría en nuestras vidas, nuestros países, el mundo, los planetas, los universos. Todo terminó por encajar. Todo tuvo un sentido y un motivo. Estoy tan agradecida de todas ellas como lo estoy de esta ciudad: la existencia toma forma. Como un libro, algo con un contenido para sostenerse cuando hay que resistir. Como este momento. Tenemos que hacer comunidad. Seguir esas conversaciones que van construyéndolo todo. Apoyarnos, ayudarnos, ser valientes. Solxs no somos nada. No tenemos que olvidar nunca que cada persona está librando una gran batalla. Que todo toma forma haciendo comunidad. Que todxs tenemos derecho a pertenecer. Que todxs tenemos derecho a vivir, y a vivir bien. A quedarnos, a permanecer. A llevar a cabo nuestro proyecto de vida. A ser tratadx con respeto, con consideración. 5 años de Parchadxs haciendo activismo por una existencia digna de llamarse existencia. Muchas gracias comunidad feminista y antirracista. 8 de marzo: como siempre, resistimos. Haciendo comunidad. 

27 de febrero de 2025

This is big-time serious, folks

Esto es muy serio, amigxs, dice Jane Fonda. Comunidad significa poder, dice Fonda. La historia del mundo es un lugar donde siempre se pierde, canta Ani DiFranco. Y aún así, canta DiFranco, aún hay arenas movedizas, bajo nuestros pies, y un hemisferio inexplorado, debajo, entran las diosas, recién despertando de su largo sueño. Sale el sol, sale el sol. Llega la primavera. Esto es muy serio, amigxs. No hay tiempo que perder. Tal vez apelar a la desobediencia civil. Crear. Jane Fonda: Hice mi primera película en 1958. Era el final del macartismo, cuando se destruyeron tantas carreras. Hoy en día es útil recordar, sin embargo, que Hollywood resistió. Lo hicimos. En el extranjero, valientes productorxs estadounidenses como Hannah Weinstein contrataron a escritorxs de la lista negra. Myrna Loy, John Huston y Billy Wilder fundaron el Comité para la Primera Enmienda. Tenían un programa de radio en ABC llamado “Hollywood contraataca”. Entre lxs miembros del comité se encontraban todxs lxs actores famosxs de la ciudad. ¿Algunx de ustedes ha visto alguna vez un documental sobre uno de los grandes movimientos sociales, como el apartheid o nuestro movimiento por los derechos civiles o Stonewall, y se ha preguntado si habría sido lo suficientemente valiente como para cruzar el puente? ¿Habría sido capaz de enfrentarse a las mangueras, las porras y los perros? Ya no tenemos que preguntárnoslo porque estamos en nuestro momento documental. Esto es. Y no es un ensayo. And it’s not a rehearsal, dice Fonda. De este sábado al otro es el 08 de marzo. Todxs a la calle. And it’s not a rehearsal.

Hoteles

Miré recién el video que subió el psicópata del norte sobre los hoteles en la franja, billetes en el aire y casinos, y no he podido recuperarme. A una parodia de él mismo explotada hasta el infinito se suma el sadismo más espeluznante. Este ser humano es algo equivocado en el desarrollo de la humanidad, un error en la secuencia. Estatuas de oro con su cara infame y su nombre. ¿Por qué la gente votó por él? Si no ponemos atención se nos viene abajo el castillo. Creo que la situación es de urgencia absoluta. No podemos callar, en ningún aspecto. No todo es agitación, por otro lado está Jane Fonda, cuyo brillante llamado a resistir es lo que tenemos que escuchar. Su llamado a la empatía y a la unión. No se equivoquen, dice Fonda, la empatía no te hace débil o “woke”, por cierto, ser “woke” sólo significa que te importan otras personas. No debemos aislarnos, afirma Fonda, debemos permanecer en comunidad, debemos ayudar a los vulnerables, debemos encontrar formas de proyectar una visión inspiradora del futuro, una que sea atractiva, acogedora, que ayude a la gente a creer, citando a la novelista Pearl Cleage: “al otro lado de la conflagración, seguirá habiendo amor. Seguirá habiendo belleza. Y habrá un océano de verdad en el que nadar”, hagámoslo realidad. Tal vez de ahora en adelante tenemos que ignorar el delirio de T., hacer como que no existe, y pararlo por todos lados. Quedémonos con las palabras de Ani DiFranco, que siempre ayudan: cuando te despiertas enfermo como un perro, con los ojos apagados y el pelo realmente mal, de pie bajo un letrero iluminado con las palabras “al aire”, y el agua sube, va entrando por todas partes, sólo recuerda que estás ahí, siempre, siempre estás ahí. When you wake up sick as a dog, with dull eyes and really bad hair, standing under a lit sign with the words “on air”, and the water is rising, it’s coming in everywhere, just remember you are there, you are always, always there. Jane Fonda: I love acting. We get to open people’s minds to new ideas, take them beyond what they understand of the world and help them laugh when things are tough. Like now. And for a woman like me who grew up in the ’40s and ’50s when women weren’t supposed to have opinions and not get angry, acting gave me a chance to play angry women with opinions. Which as you know, is a bit of a stretch for me. I’m a big believer in unions. They have our backs. They bring us into community, and they give us power. Community means power. And this is really important right now, when workers’ power is being attacked, and community is being weakened. Yes. But this union is different than most other unions because us, the workers, we actors, we don’t manufacture anything tangible. What we create is empathy. Our job is to understand another human being so profoundly that we can touch their souls. We know why they do what they do. We feel their joys and their pain. And I can conjure up voices. Make no mistake, empathy is not weak or “woke”. And by the way, “woke” just means you give a damn about other people. Back to empathy. A whole lot of people are going to be really hurt by what is happening, what is coming our way. And even if they’re of a different political persuasion, we need to call upon our empathy and not judge, but listen from our hearts and welcome them into our tent, because we are going to need a big tent to resist successfully what’s coming at us. This is it. And we mustn’t for a moment kid ourselves about what’s happening. This is big-time serious, folks. So let’s be brave. Seamos valientes, dice Jane Fonda. SEAMOS VALIENTES. 

26 de febrero de 2025

Un corazón acelerado II

Adam me decía que yo tenía un corazón acelerado. Un corazón revolucionado, inquieto, vibrante. Pero muy bonito, me decía. Como si la aceleración indicara un vértigo difícil, pero matizado por la belleza. Sé que haces las cosas de corazón, me decía, y tienes un corazón bueno. Un poco acelerado, pero muy bonito, agregaba. Yo sabía bien a qué se refería. Su corazón también era acelerado. En verdad yo hubiera hecho mucho por no perderte si me hubiera dado cuenta a tiempo, me dijo un día. Eres tan cariñosa y apasionada que en verdad es difícil saber cuándo estás empezando a flotar hacia la otra orilla. Trata de ser más responsable de aquí en adelante, me sugirió. Si me permites una observación, dijo, a mí me hubiera gustado que me hubieses hecho notar el momento en que sentiste el primer paso hacia atrás, yo hubiera hecho mucho por evitar que dieras el siguiente, en vez de explotar al final cuando ya no sirve de nada. Es como atrapar una hoja en el agua, llega un punto en que agitar el agua sólo la aleja más, afirmó. Los corazones acelerados que no conocen la calma agitan el agua, hunden todas las hojas. Loup me decía que todo se trata sobre el vacío al que nunca hay que llegar, al que no se puede llegar, porque entonces todo acaba. Yo no quiero que acabe. No quiero que se hundan todas las hojas. El corazón acelerado es aquel sediento de vacío. El deseo prolongado, meses de suspenso, años. El deseo es una búsqueda, un anhelo, me decía Loup. El corazón acelerado es una búsqueda, un anhelo, ¿un vacío? El corazón acelerado sabe acerca de la posibilidad de la pasión. Ha estado en los laberintos y ha salido de ellos, en ocasiones. El deseo se regenera, le decía yo a Loup, no se acaba cuando se materializa. Lisa, me decía Loup, se requiere una actitud, que hace las cosas más o menos complejas, existir es alambicado, pero hay diferentes maneras de vivirlo, y para eso hay que sumergirse, a veces, y no dar tanta vuelta y salto, de repente sí, de repente no, y equivocarse ahí, sumergirse, hacer algo, que implica riesgo. El corazón acelerado es una hoja en el agua. Que se sumerge. 

Un corazón acelerado

Adam me decía que yo tenía un corazón acelerado. ¿Un corazón vertiginoso? ¿Un corazón que no se pliega a los designios de la monotonía? ¿Un corazón amante del ritmo? La posibilidad de la pasión es lo que agita. Podrías sumergirte, de vez en cuando, canta Soda Stereo. Lacan invoca la imprudencia del pacto amoroso, escribe Fabienne Brugère, su inverosimilitud, para concluir que no es el pacto o el juramento lo que puede explicar la fidelidad en el amor. Sólo el amor hace que la fidelidad se mantenga, continúa, una fidelidad ligera, que se da por sentada, que no pesa. Dame algo dulce, canta Cerati, es un presagio más feliz. Quiero tenerte así por horas, y horas, canta. Hoy es el día de la caja, me escribió Loup. Parecía una conmemoración: El día de la caja. Como algo épico, un suceso digno de recordarse, la adquisición de una independencia, la liberación de una dominación extranjera. Miré el calendario, efectivamente. Día 26. Saqué las cuentas: 1 año y 9 meses, desde aquel día en que nos conocimos, en el cual él llevaba una caja, que nos impidió entrar adonde esperábamos entrar. Es verdad, contesté, hace meses que no sabía nada de él. Qué sería de su vida. ¿Sigues en Biarritz?, le pregunté. No, ahora estoy en Blanes, me respondió. Con Bolaño, le dije. Sí, me respondió. Fantástico, afirmé. Tienes un corazón acelerado, me dijo. Adam solía decirme eso, repliqué. De acuerdo, respondió. No es divertido, agregó. ¿Divertido? De acuerdo, contesté. De dónde apareces, le pregunté. Eres como un espectro, le dije, apareces y desapareces. Tanto tiempo, agregué, qué es de tu vida. Extraño tu corazón acelerado, Lisa, respondió Loup. Ya era hora, le dije. Te tomaste tiempo. Vi que estabas bien acompañada, Lisa, no quise molestarte. Cierto, respondí. ¿Sigue con él?, me preguntó. ¿Con Troy? Loup, apareces de la nada y haces ese tipo de preguntas personales. Sí, respondió. ¿No se puede? Sí se puede, contesté. ¿Entonces?, insistió. No, Loup. No estoy con Troy porque no quiero estar en pareja. De acuerdo, dijo Loup, no has cambiado mucho, veo. ¿Y tú?, nada, seguro, afirmé. Lisa, ha pasado el tiempo, por supuesto que he cambiado. ¿En siete meses? De acuerdo, le dije. Estoy expectante por saber acerca de ese cambio. Lo sé, respondió. Espero verte pronto, me dijo Loup.  

25 de febrero de 2025

La literatura

Es extraño porque con la literatura todo se vuelve irreal e intensamente real al mismo tiempo. Lo cotidiano a ratos pierde importancia y las posibilidades vitales se sienten por momentos ilimitadas. Es parte de la misma dicotomía de la literatura y la vida, que es al mismo tiempo la paradoja de dos cosas que son contrapuestas pero inseparables. Pensemos en un lago en el que unx se sumerge. Un lago donde hay sol y bruma al mismo tiempo. Sol a ratos. En otros momentos no se ve nada. Pero está el deseo de estar ahí dentro. Sentir el agua en la piel, la arena entre los dedos, los pequeños guijarros, las algas resbaladizas, los juncos. La literatura es el llamado del lago. Es la invitación a estar cerca de las garzas y los cuervos. No se puede estar todo el tiempo dentro del lago, pero se puede avanzar en una embarcación. Donde las cosas no te tocan, pero al mismo tiempo la intemperie te va destruyendo. Como algo corrosivo. Necesito esa brisa del lago abierto. Necesito de tu cuerpo que me trae esperanza. Tus palabras, que me divierten. La literatura es la música de las profundidades. Es el deseo en acción, manifestándose. Es la imposibilidad de alcanzar el núcleo definitivo de la vida. Pasearse en la embarcación buscándolo. La literatura es un anhelo de verdad. Un compromiso con la esencia de los acontecimientos. Con la realidad misma que nunca atrapamos. Las metáforas es lo que nos va salvando. El arte que nos acerca al sentimiento, a la cruzada imposible. La literatura es el asombro constante por la belleza. Por esa sensación en la barca en medio del lago cuando sale el sol y la piel bajo los cálidos rayos comprende que rendirse no es una opción. Porque decir es muy fundamental. El silencio nos corroe peor que la intemperie. Los mecanismos para sortearlo. Para el sujeto agotado por este esfuerzo de disociación que designa el desamor en el amor, el desapego en el apego, escribe Fabienne Brugère, ya no hay descanso, sueño, reposo. Alejar las líneas, las superficies y lo sólido de la vida afectiva para continuar lo que ya existía conduce a la disociación de unx mismx, continúa Brugère, a la duplicación de la personalidad, a la confusión de los sentimientos. Uno se convierte en dos, afirma, atrapado en los intersticios entre la historia de amor siempre afirmada pero falsa y una vida afectiva o sexual que nos lleva a otro lugar, a tierras desconocidas e inenarrables. Cuando uno se convierte en dos, ¿cómo lograr ser uno con otro o ser dos con ese otro?, se pregunta Brugère, la pregunta es entonces la siguiente: ¿cuánto tiempo puede vivirse bien en el como si? Aquí es cuando entra la literatura, para interrumpir el silencio. La literatura puede ser muchas cosas, puede ser una interrupción a la dominación, puede ser lo que nos contamos para sobrevivir, la narrativa que creamos, puede ser el camino que nos alinea en unx solx. Lo que está claro es que necesitamos las historias. Porque nos acercan a nosotrxs mismxs y a lxs demás. Entonces todo es irreal e intensamente real. Sumergirse en el lago es acabar con la disociación. Comprender que no somos dos cosas, somos una y vamos todxs juntxs. Extranjerxs, por favor no nos dejen solxs entre francesxs, leí el otro día en una postal en un café. Es lo que siento. Soy dos cosas, francesa y extranjera, la irrealidad y la realidad intensa. En verdad es una apariencia, porque en realidad soy una sola. Pero existir suele ser una dicotomía, que es simultáneamente una paradoja, como la literatura y la vida. Pertenecer y no pertenecer. La literatura es soñar un poco y decir lo que duele al mismo tiempo. Ese lago que nos atrae y que nos entrega frescor y liviandad. Que nos ayuda a encontrarnos y ser una sola cosa. La literatura es humor y placer. Habitar esos territorios desconocidos y salir airosxs navegando en nuestra barca. La literatura es sobrevivir y vivir. El lago de nuestros deseos siempre esperando materializarse.

23 de febrero de 2025

El abandono imposible

A veces quisiera que la vida sea más fácil pero luego me acuerdo que nací escritora y tengo que escribir la gran obra. Por momentos quisiera abandonarme a una canción de amor y a ensoñaciones inconducentes. Caminar por el borde del río y olvidar mi identidad literaria. Decir, también hay que vivir, Andrea. Pensar en tu cuerpo y en tus palabras y dejar que la corriente se lleve lo que tenga que llevarse. Pero no. El sol sale entre las nubes y despierto de esa ilusión. El amor es una cruel ilusión que interfiere con las palabras. Una cruel ilusión que inspira las palabras. Que les da forma dentro para que puedan organizarse afuera. Que les da forma en el alma para que puedan organizarse en la hoja de papel. La más grande inspiración es el amor, no nos engañemos. El más grande obstáculo es el amor, no nos engañemos. Vivir y escribir es una dicotomía, aunque no lo parezca. Se oponen, aunque se necesitan. Son una sola cosa y a la vez algo totalmente separado, como una gran paradoja. Lo he sentido todo, del odio al amor, del amor al deseo, del deseo a la verdad, como canta Ed Sheeran. Ese tipo de música que unx escucha a veces en los días de las ensoñaciones. Ayer centré mi atención en tres obras del museo de Bellas Artes de Lyon, el cuadro La lectura de Henri Fantin-Latour, los muebles de la habitación de art nouveau de Hector Guimard, y uno de los cuadros de la serie Jazz de Henri Matisse. Las dos mujeres de la obra de Fantin-Latour me hipnotizaron especialmente, acompañadas de dos libros y unas flores. Una escena de la ensoñación y la lectura, la dicotomía. El amor y la literatura, y su unión y separación. La complicidad y la soledad. Observé el cuadro y fue como mi alma retratada. Ese abandono imposible y esa urgencia absoluta del amor. Ese cuadro estaba describiendo el dilema eterno sin salida aparente. Pero están las flores. Es lo que me digo. Es la primavera, Andrea. Ahí está ese jarrón con flores en el cuadro, llevándonos a las salidas posibles. A la naturaleza que nos llama, para que le demos su espacio. Estamos entonces en el segundo punto de la tragedia del destino literario, ese abandono imposible que se va regenerando. Que nutre cada línea, y simultáneamente el tiempo suspendido. En este domingo de flores que empiezan a salir sólo puedo pensar en ti, y en el tiempo suspendido. El tercer punto trágico del destino literario es la necesidad absoluta del amor, la intensidad del sentimiento. Siempre es como una primavera. Siempre es como la serie Jazz de Matisse, como la habitación de art nouveau de Guimard, colores fuertes y formas suaves que se van enroscando en el alma hasta estrangularla. No conozco la calma. Nunca he sabido de qué se trata. Tampoco aspiro a conocerla. Llegamos al punto cuatro del destino trágico literario: la ausencia de la calma. Creo que mi espíritu es como esos cuadros de Matisse, fragmentos de papeles cortados de colores con témpera que son como la esencia de la música de jazz. Un abandono imposible lleno de improvisación que duele en cada paso. Lo más importante que me entregó la literatura fue la capacidad de amar. 

21 de febrero de 2025

Una vida al servicio de la literatura

El destino literario tiene algo trágico. Acarrea una sujeción al caos. El caos es algo que hay que estructurar. Que hay que entender. Que hay que seguir. Entendámonos, seguir al caos no significa correr tras las cosas sin ton ni son, sino todo lo contrario. Significa adentrarse en los laberintos de existir. Ingresar sin miedo en esos pasadizos infernales. Significa dejar totalmente de lado la superficie de los acontecimientos. La superficialidad que a veces acompaña la corriente caudalosa. El destino literario es encontrar la música oculta en lo críptico. Por otro lado también se trata sobre admirar lo que está a simple vista pero que a veces la complejidad esconde. Sobre amar la primavera y las contradicciones. Sobre amar, simplemente. Sobre un compromiso con la libertad, la verdad y la democracia. Para mí una vida al servicio de la literatura es también una vida puesta al servicio de los derechos humanos, son indisociables. Puesta al servicio de las grandes interrogantes. De la búsqueda de respuestas. En definitiva, es una vida puesta al servicio de las formas que modifican. Que alteran los valores cuando oprimen. Por eso me digo que los detalles de mi vida no son tan relevantes, porque las palabras lo gobiernan todo y construir una existencia puede reposar en ellas. Pueden salvar a un alma en ascuas. Una vida al servicio de la literatura significa cientos de dudas por segundo sobre: cuál es la forma. Cómo abordar esto. Cómo escribir. Qué es escribir. Cómo organizamos para desorganizar. Cómo organizar el caos para desorganizar la dominación. Imaginar nuevas estrategias requiere tiempo y espacio. Requiere leer y escuchar. Lo que no sé es si las palabras son agradecidas, de que unx les entrega su vida. Lo que sí sé, como bien decía Bolaño, es que en la literatura siempre se pierde. Pero hay que perder de pie, con los ojos abiertos, y no arrodillado en un rincón rezándole a San Judas Tadeo y dando diente con diente, como decía Roberto. A mí Bolaño siempre me ha acompañado muy cerca porque la intemperie es la lejanía del poder como él decía y hoy en día el poder además aplasta. Los poderosos tienen una especie de cruel delirio mesiánico que nos está hundiendo a todxs. Se olvidaron completamente de que no se trata de ellos, sino que de los demás. Curioso destino para un mundo despierto. Pero lo importante es que sólo puede contrarrestarse mediante la unión. La obra colectiva es la poderosa, la individual lleva vida mezquina, helada y muere al primer golpe, escribe Gabriela Mistral. Yo, sin ustedes, no sería sino una mano trémula y ansiosa, escribe Mistral. La literatura es una extraña lluvia de sangre, sudor, semen y lágrimas, como dice Bolaño. Trabajar a la intemperie, en la oscuridad, escribe, algo decente, radical, libre de componendas, algo razonable y visionario, un ejercicio de inteligencia, de aventura y de tolerancia. Si la literatura no es esto más placer, ¿qué demonios es?, se pregunta Roberto. Yo siempre he estado afuera, no lo veo como un mérito, sólo constato mi calidad de marginal en relación a toda restricción, corporación, casta, jerarquía, nivel, rebaño, como diría Flaubert. La mediocridad adora la regla; yo la odio, escribe Gustave, contra ella siento en mí una execración que me llena el alma, y quizá es por ese lado por donde comprendo el martirio. Entonces llegamos a lo primero que vamos a anotar aquí de la vida al servicio de la literatura: escribir desde fuera de la ley, como diría Bolaño, escribir contra la ley. Lo segundo sería pensar sin barandilla, como diría Hannah Arendt, y lo tercero, vivir asomados y sin barandilla, como diría Flaubert. Pensar sin reglas, vivir sin clasificaciones, crear sin límites. Los cimientos de todo esto yo los construí hace diez años leyendo sin cesar en un bosque, en un lugar que se llama Serpaize, en Francia, perdida entre los ciervos y los erizos. No por nada la naturaleza reclama su poderío. Necesariamente los animales y los árboles exigen su lugar. Si no podemos ver esto estamos en un caminar errado porque muy pocas cosas nos pertenecen. Tal vez nuestra dignidad, esa sí, nuestro derecho a ser respetado y valorado. Nuestro derecho a la vida y a la integridad física y psíquica. Me rebelo contra las diferencias de valor que se realizan. No creamos nuestra vida ni tenemos derecho a arrebatársela a los demás. Convivir en armonía es una obligación. Qué significa una vida al servicio de la literatura. Quiere decir que las decisiones se componen de palabras, y de acciones. Valoro la lealtad y el valor de decir lo obvio cuando todos callan, afirma Bolaño, y otras cosas que están muy poco de moda, como la piedad y el espíritu de sacrificio, quien puede pensar en los otros es más capaz, tiene más cabeza. Actuar, en su sentido más general, afirma Arendt, significa tomar una iniciativa, comenzar, o poner algo en movimiento. Todas las actividades humanas están condicionadas por el hecho de la pluralidad humana, anuncia Hannah, por el hecho de que no es el ser humano, sino los seres humanos en plural quienes habitan la tierra y de un modo u otro viven juntos. Pero sólo la acción y el discurso, dice Arendt, están conectados específicamente con el hecho de que vivir siempre significa vivir entre los seres humanos, vivir entre los que son mis iguales. Llegamos a otro punto de la vida al servicio de la literatura, vivir entre los seres humanos desde la soledad. Vivir es actuar y decir. La escritora sabe que para escribir hay que vivir. Pero también hay que escribir. El delicado y frágil equilibrio entre la inmersión en el caos y la huida a la biblioteca frente al río. Una vida al servicio de la literatura es esto: puestos a elegir hay que escoger la biblioteca, sin que se note. Una apariencia de inmersión en el caos con alma de soledad. No queda otra. Se me han recriminado en ocasiones mis decisiones: pero esta es una vida al servicio de la literatura. Ella es la que va dictando el compás y el ritmo. La musicalidad de mi existencia que es como una frase que intenta que quede algo del pasar agitado de los días. Me han guiado siempre dos cosas: la música y el amor. Una vida puesta al servicio de la literatura es esto: amar hasta las últimas consecuencias. Lo he dado todo, lo sigo haciendo. Los impulsos ajenos para detenerme me han dado fuerza, como le pasó a Madonna. Espero este año llegar a escribir 100 libros, o no. El deseo está, siempre. El placer y la alegría de vivir. Cuarenta y cuatro años y una vida puesta al servicio de la literatura es sinónimo de libertad y felicidad. Lo que me inspira es el amor. La posibilidad infinita del amor, el presente del amor. Las nuevas formas del amor. El amor. 

19 de febrero de 2025

El sol II

Qué trae la corriente. Siempre trae algo. Un alma en suspenso constante. Un impulso de escribirlo todo. Rayos de sol para el espíritu a veces dormido. Un beat que incita. Propuestas, encuentros. Crees que avanzas y luego el punto cero. Escribir es volver al punto cero todos los días. Sin pasado y sin futuro. Un largo presente estirado como goma de mascar. Un chicle pegote que lo va adhiriendo todo. Que devora todo en el camino. Como un monstruo voraz que requiere todos los rayos de sol. Por momentos dan ganas de escapar. De esa devoción a las palabras. De ese yugo que ejercen sobre ti. De esa condena maldita que es la adicción a la literatura. A escribirlo todo. A decir ese mundo que se va componiendo y descomponiendo. En qué momento me dije: esta vida va a estar al servicio de la literatura. Todo lo que ha venido después ha sido sujeción y éxtasis. Todas las decisiones a merced de las frases por formarse. La entrega es completa. No hay medias tintas. Mi sur son las palabras y su eterno misterio. Las oraciones que desorganizan. El intento de alterar la escala de valores actual, escribe Virginia Woolf, perpetuamente alterar los valores establecidos, hacer serio lo que parece insignificante para un hombre, y trivial lo que para él es importante. Por supuesto que ella será criticada; porque los críticos del sexo opuesto estarán genuinamente confundidos y sorprendidos, escribe Woolf, y será vista no solo como una mera diferencia de visión, sino una visión que es débil, o trivial, o sentimental, porque difiere de la suya. Pero las mujeres están empezando a respetar su propio sentido de los valores, escribe Woolf. Yo me cuelgo del sol y exploto en grandes masas de fuego que me liberen de la presión ejercida sobre mis músculos. Camino para oxigenar mi espíritu de los costos de la literatura, de esa soledad que se te pega a los huesos. Ese tantear en la oscuridad constantemente. Ese punto cero que se viene encima día tras día. Firmé sin saber cuál era la ruta. Cotidianamente me pierdo alguna vez. Luego busco, busco, exploro. Me digo que todo es aventura, que el sur tiene que estar en algún lado, que tengo que seguir adelante, que mis fragmentos van a ir encontrándose eventualmente. A veces lloro, porque no entiendo las peripecias que se requieren. No entiendo las señales que me están llegando. Porque el eterno retorno del punto cero me quema por dentro. Porque la ilusión abierta recibe mejor el sol. Vivo de sol, café y música. Sobrevivo escalando por las olas para recalar en algún puerto que tenga sentido. Hace mucho tiempo que renuncié a la serenidad. No sueño con atardeceres apacibles al lado de alguien. Sólo espero la explosión. Resolver el misterio incesante. Encontrar entradas y salidas a las ideas escurridizas, las que no entran en la forma. Sólo espero dar forma a esos conceptos que me acechan, a esas historias que me miran de reojo y me esperan en la puerta cada vez que vuelvo a casa. Me pierdo y regreso. Me hundo y vuelvo a tomar aire. Mientras haya sol la máquina anda. Mientras haya sol hay el deseo. Que se va renovando, y volviendo también cada vez al punto cero. Sigo una línea que me lleva al sur. Cuando me pierdo apelo a esa estrella: la convicción del sentido de la resistencia. La convicción de que lo que siempre me susurró ideas al oído fue el amor. El convencimiento de una paz perpetua por llegar. Construida entre todos los seres vivos. 

El sol

El sol se ha decidido a salir. Luego de un mes bajo la lluvia y el cielo blanco cerrado. Cerrado no se puede, no sale el sol. Observo una garza al borde del río, un animal de gran tamaño, de colores gris, negro, blanco. Una garza real, serena contemplando las pequeñas olas por horas de horas. El mismo gesto de la escritora, examinar la corriente. Qué traes. Qué te llevas. Lo que abre mi ilusión es el presente. Esa oportunidad tangible y potencial. Un año por delante y las flores que ya llegan. Una ciudad viva. Un espíritu amplio. Una primavera para poblarlo todo. Una resistencia construida entre todxs. 

Sol y música

Sol y música es todo. Y las palabras, y el amor. Vivir. Qué es vivir, qué es vivir, qué es vivir. El amor es mi droga. El sol es mi droga. La música. Un día de febrero en el hemisferio norte, y el sol se decidió a salir. Observo el río y los reflejos del sol en el agua mientras tomo un café. Es un momento propicio tal vez para saber qué es vivir. Tal vez sólo sentir el sol en la piel y escuchar música. Tomar un café y mirar el río. Escribir, escribir. Tal vez sólo se trata de amar a la humanidad y no destruirla. De comprender lo sagrado de la oportunidad de estar aquí en estos parajes de ensueño. De respetar a todos los seres vivos. Recibo dos mensajes de personas que no conozco esta mañana. En uno me envían la portada de un libro de Lou Andreas-Salomé, El erotismo, una portada preciosa, de colores rosado y rojo, y un pájaro. Me llama la atención porque es una autora que pensaba leer pronto, de hecho, compré algunos libros hace poco. El mensaje dice lo siguiente: Experimentamos el fenómeno que reconocen los amantes que aún no lo son: no se tocan, pero sienten la carga, el espacio entre ellos está lleno de energía, la chispa, el baile, el movimiento. Fin. Siguiente mensaje, observo el remitente, me parece que es una persona que estuvo en pareja o algo así con mi ex marido luego de que nos separamos. Leo el mensaje: Buenos días Sra. Balart: Me pregunto qué la ha llevado a insultar el apellido de mi familia y a burlarse de mi hija y de mi búsqueda. Mis padres viven en Vienne, usted ni siquiera había nacido... ¿quién es usted? una persona invasiva... habría sido más prudente conocernos antes de escribir. Atentamente. C. Fin del mensaje. Pienso, se equivocó, alguien le escribió algo y pensó que ese mensaje era de mi autoría. Luego me quedo un momento más pensando a qué podrá referirse, y recuerdo haberla mencionado en unas conversaciones privadas con Jean por la mensajería, a propósito de unas reacciones que puso en una publicación de Jean. Voy al historial de conversaciones privadas con Jean, y efectivamente, la mencioné el año 2022, esto es, hace tres años. Entonces caigo en cuenta de la sola hipótesis posible, que ella debe haber estado leyendo, a espaldas de Jean, por supuesto, nuestras conversaciones privadas, quizá desde cuándo, o quién sabe cuándo. Qué situación más extraña. Le escribo a Jean y le envío el mensaje, ¡hola!, me llegó esto, le digo, ¿qué es?, ¿quién es?, ¿fue tu pareja?, ¿le muestras nuestras conversaciones?, ¡un beso! Lo llamo, me contesta muy alegre, lo saludo con mucho cariño, mira tu mensajería, le digo, de acuerdo, dice, después hablamos, respondo, un beso. Al rato me escribe, ¡sorprendente!, dice, no pongas atención a esto, me dice Jean. De acuerdo, le respondo, gracias. Sigo observando el sol en el río. Escuchando música. Dejo el incidente de lado, no quiero distraerme. Pero como en la vida todo se mezcla, dejo de lado lo que pensaba redactar y escribo esto. Tal vez vivir es manejar constantemente las emociones propias y ajenas. Intentar seguir una línea y observar lo que va ocurriendo. Recibir mensajes inesperados o delirantes, molestos o alegres, ridículos o tristes. Todo se trata sobre no perder el sur. Sobre sol, y música, y amor, y literatura, y a veces delirio. 

Cristina

No puedo dejar pasar esta ocasión para desearle un muy feliz cumpleaños a una de las personas más importantes que habitan mi vida, mi adorada prima y amiga, Cristina Toyos Riera. Una mujer excepcional, que amo con pasión y locura, igual que a su madre, Cristina Riera Salamero, dos grandes amigas que la vida me regaló y que atesoro con devoción. Además de verlas cuando estoy en Santiago, y reírme como si fuera el fin del mundo y hubiese una competencia de quién aborda la vida con más sentido del humor, estoy agradecida hasta el fin del mundo porque viven la vida junto con la de mi madre, y la acompañan y apoyan en todo, como si amistad y familia fuera una caricia constante que se recibe en el corazón y en el alma. Nunca podré terminar de agradecer todo lo que hacen por mi madre y todo el amor que le dan, el que ella ha siempre entregado en la misma medida, amorosa y cuidadosa como es mi madre, las Cristinas son mis embajadoras en Chile a quienes delego todo eso que yo no puedo hacer por la distancia, como estar más presente en la cotidianeidad. Tuve suerte, crecí en una gran familia, mis abuelxs tenían muchxs hermanxs, y siempre un apoyarse y acompañarse en todo. Crecí con muchos tíxs y primxs excepcionales, que siempre me han hecho muy feliz, me han hecho sentirme querida y me enseñaron lo que significa pertenecer a algo, tener un lugar, un círculo de gente que te quiere y que te cuida. La Cristi es mi amiga desde que nació porque yo nací dos años antes que ella. La admiré desde el primer día y lo que único que ha sucedido es que con el tiempo eso ha ido siempre aumentando. Admiro todo, su inteligencia, su agudeza, su sencillez, su simpatía, su belleza, su sentido del humor extraordinario, su autenticidad, su empatía, su fuerza, su perseverancia, su libertad, su coherencia, su claridad, su cariño hacia todo el mundo, y sobre todo, como baila. Crecí viéndola bailar, junto a su hermana Marcela, que también amo con pasión y locura, y nunca hubo una vez que no me pareciera lo más hermoso del mundo. Qué seres sublimes en la pista. Qué magia más intensa y verdadera. Siempre me he quedado sin palabras porque la danza es todo y ellas siempre entendieron esto. No hay regalo más inmenso que llevar ese arte en el cuerpo y poder personificar la epifanía constante. Qué espectáculo maravilloso, es como rozar la esencia y entenderla. Toda, toda, toda una vida con la Cristi, siempre disfrutando, siempre comprendiendo cosas sobre existir. Para mí ha sido continuamente un ejemplo a seguir, su valentía, su determinación, su manera sabia de ir abordando lo que llega, lo extremadamente difícil, como pueden ser los temas de salud de una hija, y también lo más fácil, su insistencia tenaz en ir construyéndose una vida que la haga feliz. Siempre he admirado su claridad y su libertad. No es fácil mantener la serenidad y la alegría de vivir frente a la adversidad. Cristi querida, eres todo para mí y que sigas siendo feliz, con tu familia hermosa y toda la gente que te adora, el cielo ya te lo ganaste seguro, y lo que espero es que cada año sigamos descifrando el mundo desde el humor negro profundo que me hace más feliz que cualquier otra cosa, te adoro, ¡feliz cumpleaños!

16 de febrero de 2025

El incendio

Hace un año, el 15 de febrero, se incendió nuestro amado proyecto familiar. Era la segunda vez. En el año 2010 también se incendió. Lo perdimos todo, pero no la experiencia ganada. CHC es una empresa familiar que creó mi padre dos años antes de que yo naciera, en Santiago de Chile. Este sueño partió con un equipo de cuatro personas y con el apoyo de nuestra amada familia catalana. Melchor Olivella Campmany, el más grande amigo que mi padre ha tenido, cariño e inspiración constante. Con el tiempo y el trabajo de mis padres fue creciendo hasta llegar a ser una gran empresa. Dónde estamos hoy. CHC es una empresa donde trabajan casi quinientas personas, liderada por mi padre y mis dos hermanos, a quienes quiero y admiro sin límites. Fue un año difícil, pero donde surgieron otras cosas que también estaban ahí, la noción nítida de un proyecto compartido entre casi quinientas personas, donde el agradecimiento y la solidaridad han sido un motor desde el principio. Mi padre es así, pasión absoluta y generosidad, intenso trabajo y reconocimiento de cada persona que participa en su sueño conjunto. Mis hermanos lo dejaron todo por sacar adelante este año la empresa luego del incendio. Tienen una fuerza y una fortaleza dignas de asombro. Y todxs se sumaron a este impulso de ser grandes a pesar de la adversidad. Igual que en aquel otro incendio. Todas las personas están sanas y salvas y eso es lo que nos hace felices, esta unión por mantener un espacio de trabajo donde participan personas de diversos países, experiencias y conocimientos. CHC es una empresa que nunca ha dejado de tener calor de hogar a pesar de su actual tamaño, porque crear belleza en las salas de baño y cocinas puede ser una experiencia no sólo estética si no que humana. Eso ha sido siempre lo que nos guía. Una actitud alegre, cercanía, compromiso, transparencia. La idea ha sido inspirar la creación de espacios, mediante calidad, diseño, tecnología. CHC es una empresa que quiere a su país, que ama el lugar donde está, que participa en proyectos para mejorarlo constantemente, a través de la arquitectura, el diseño, el medio ambiente, la vivienda, el arte, la cultura, el deporte. Una empresa creada y desarrollada con la pasión creativa de mis padres y mis hermanos y que no ha perdido un ápice de su espíritu amoroso del inicio. Cuarenta y seis años y un gran proyecto, motivo de orgullo para nosotrxs y todxs quienes trabajan en él. Tenemos ahora salones de exhibición en varias ciudades del país, Santiago, Antofagasta, La Serena, Viña del Mar, Talca, Concepción, Temuco, Puerto Montt, y siempre la misma alegría de entregar belleza y trabajo. La misma serenidad y pasión por crear un país hermoso y solidario. Un país orgulloso de sí mismo y de su gente. A veces se contrapone empresa y solidaridad, y es una dicotomía falsa. Esta es la prueba. Un equipo humano saliendo adelante todxs juntxs, volviendo anticipadamente de vacaciones para sacar adelante un sueño todxs juntxs. Cuarenta y seis años y el sueño intacto. Muchas gracias a todxs por el trabajo y el apoyo, estamos fortalecidos, y como siempre, todxs juntxs, porque así es la resistencia, algo que se hace entre todxs, donde triunfa el amor, que siempre es más fuerte que cualquier ánimo de destrucción: los poderosos podrán querer un mundo cruel, pero aquí vamos todxs juntxs. Siempre nos ha guiado la belleza y el amor. La generosidad. Creamos espacios bonitos para nuestra cotidianeidad desde un espacio donde poder sentirse bien, respetado, valorado. Como siempre me han hecho sentir mis padres y mis hermanos. Tal vez lo más importante ha sido el esfuerzo y el agradecimiento. El sueño y la pasión intactos. Muchas gracias. 

15 de febrero de 2025

Lo que puede escribirse X (la sinceridad)

El problema es tal vez reducirlo a corazones rojos y chocolates. La frase. Un, dos, tres, principio, final. Qué aburrido. Una frase tiene que ser como una canoa que va por el río un sábado en la mañana de invierno cuando salió el sol. Tiene que poder deslizarse para que el ritmo tome posesión de ella. La envuelva y todo sea danza. Todo sea impulso de movimiento. Todo sea batería marcando el compás. Melodía que tiene una línea. La literatura tiene que ser música. Tiene que ser la propia música. Un libro de una mujer no está escrito como un hombre lo hubiera escrito, dice Virginia Woolf. La ficción que es valiente, escribe, les da a las obras el valor de la verdad y el interés de la sinceridad. 

Lo que puede escribirse IX (la música)

A veces no tiene la forma de nada y puede ser música, hasta que duele, o no. La frase. Puede ser como una trompeta que nos mantiene en suspenso, que no sabemos hacia dónde va. Que se va deslizando, arrastrando con gracia, dando pequeños saltos, manteniéndonos sostenidos hasta que vamos resolviendo y todo vuelve a comenzar. Ese dolor impreciso que es a veces paraíso. 

Lo que puede escribirse VIII (la patineta)

Puede tomar la forma de una patineta que nos lleva a algún lugar desconocido. La frase. Nos saca de ese sendero que era el de todos los días. Sin darnos cuenta estamos internados en el bosque, o en un lugar de la ciudad al que nunca habíamos ido. En qué lugar estamos. No alcanzamos a saberlo bien y ya todo es maravilla, o sorpresa, o estupefacción. Esa patineta nos abrió a lo inesperado. Una frase puede dejarnos en ese limbo. En ese mambo construido con extrañeza. Después hay que salir. Cómo vuelvo a casa. No siempre se puede volver. 

Lo que puede escribirse VII (el meteorito)

Puede tomar la forma de un meteorito que luego se estrella contra la atmósfera. La frase. Algo candente, intenso, al rojo vivo, explosiones, volcanes, y entrar en la realidad desecha que se atreve a tomar forma de nuevo. Una frase compuesta de calor. Esa temperatura alta que nos lleva hasta el accidente. Como si la sola frase contuviera la progresión dramática. La progresión trágica. 

Lo que puede escribirse VI (el cuaderno con flores)

Puede tomar la forma de un cuaderno con flores donde podemos ir anotando preguntas y nunca obtener ninguna respuesta. La frase. Entramos en ella y luego estamos más confundidxs. Creímos tener respuestas pero los escenarios van mutando y generando interrogantes. El cuaderno tenía flores pero sus líneas terminaban en signos de interrogación. Anotábamos y lo que parecía línea terminaba haciendo zigzag hasta moverse constantemente. Dejar el lápiz y observar el movimiento de esa frase escurridiza habitada por la superficialidad. 

Lo que puede escribirse V (el balancín)

Puede tomar la forma de un balancín que nos hace subir y bajar por las horas de cada día. La frase. Estamos hartos de la planicie, y llega. No avanzamos, pero subimos y bajamos. Vamos dando relieve a algo que parecía rutina. Esa frase amante del juego nos propone encrucijadas. 

Lo que puede escribirse IV (la balsa)

Puede tomar la forma de una balsa, que nos lleva por las olas. La frase. Nos subimos y ahí quedamos. No podemos escapar. Por un momento el océano nos rodea. Una ballena que nos traga y luego nos lanza fuera de sus fauces. Pensamos morir. Pero se nos da una nueva oportunidad. 

Lo que puede escribirse III (la claraboya)

A veces escribir es más importante que estar en pareja. Puede tomar la forma de una claraboya. La frase. Una ventana en el techo que nos deja ver las estrellas. Estamos en la oscuridad y nos abre el alma cerrada. Nos habla de Miles Davis y entonces el sol. Las sugerencias del jazz nos dicen: ahí está el riesgo al alcance de tu mano. La oración nos transporta lejos de la habitación en penumbras hasta la estrella en forma de trompeta. 

Lo que puede escribirse II

Decimos: el día de los enamoradxs. Pero actuamos como que es el día de las parejas. Tal vez todxs estamos enamoradxs. Tal vez estamos en pareja o no. Tal vez estamos en pareja y no estamos enamoradxs. Tal vez estamos enamoradxs y no estamos en pareja. Estar enamoradx puede tomar distintas formas, que a veces quedan aprisionadas en el concepto de pareja. Puede tomar la forma de una claraboya. Una ventana en el techo que nos deja ver las estrellas. Puede tomar la forma de una balsa, que nos lleva por las olas. Puede tomar la forma de un balancín que nos hace subir y bajar por las horas de cada día. Puede tomar la forma de una pelota que va dando tumbos hasta que se detiene. Puede tomar la forma de un pastel azucarado que luego nos hastía. Puede tomar la forma de un cuaderno con flores donde podemos ir anotando preguntas y nunca obtener ninguna respuesta. Puede tomar la forma de un meteorito que luego se estrella contra la atmósfera. Puede tomar la forma de un semáforo intermitente que va dando señales claras pero que varían. Puede tomar la forma de una rama que cae cuando hay mucho viento. Puede tomar la forma de una patineta que nos lleva a algún lugar desconocido. Puede tomar la forma de un tambor, vamos intentando que el sonido sea armonioso pero a veces el ritmo nos falla. A veces falla todo. A veces tenemos la sensación que no. A veces no tiene la forma de nada y puede ser música, hasta que duele, o no. A veces toma la forma de una partitura complicada pero que nos intriga. A veces es sólo forma y se evapora. A veces es como un libro que vamos releyendo y nos hace felices. El problema es tal vez reducirlo a corazones rojos y chocolates. Todo lo que se reduce, excluye. Para empezar, están las dificultades técnicas, escribe Virginia Woolf, (tan simples, aparentemente, en realidad, tan complicadas) de que la misma forma de la oración no calza con una mujer. Es una oración hecha por hombres, sentencia Woolf, es demasiado suelta, demasiado pesada, demasiado pomposa para ser usada por una mujer. Y sin embargo, advierte Woolf, en una novela, que cubre tanto terreno, un tipo común y corriente de oración tiene que ser encontrado para llevar al lector fácil y naturalmente de un lado del libro al otro. Y esto una mujer debe hacerlo por sí misma, anuncia Woolf, alterando y adaptando la oración actual hasta escribir una que tome la forma natural de su pensamiento sin aplastarlo o distorsionarlo. Lo que puede escribirse es esa oración de las formas nuevas.


Lo que puede escribirse

A veces los sucesos se enroscan sobre ellos mismos y entonces describirlos es un trabajo de sugerencias complejas. A veces nos decimos cómo vas a escribir eso. A veces termina el día y pasan los barcos con luces de colores. Una cena dentro por el 14 de febrero. Pero qué esperamos de este día. ¿Amor? A veces las emociones quieren ser política, quieren ser relaciones intelectuales. Porque lo que esperamos de una pareja va cambiando. Porque nosotrxs mismxs vamos cambiando. Porque tener pareja puede ser un sinfín de cosas, que se relacionan de distintas maneras con el amor. Cuál es la relación exacta entre pareja y amor. Qué significa tener pareja. Qué significa el amor: ¿tener pareja? Cómo amamos. Se indica: el día de los enamoradxs. Pero se confunde con el día de las parejas. Tal vez todxs estamos enamoradxs de alguien. Tal vez no lo decimos, por miedo, por falta de valentía, por convenciones sociales. Tal vez somos psicópatas y no amamos a nadie. Tal vez estamos en pareja y no la amamos. Tal vez amamos y no es el momento de estar en pareja. El amor duele. El amor da vida. El amor no tiene forma definida. Por qué insistir en las parejas. 

13 de febrero de 2025

La libertad literaria

Sálvame, sálvame, canta Freddie Mercury, no puedo afrontar esta vida solx, sálvame, estoy desnudx y lejos de casa. Mañana es 14 de febrero, el día de los enamoradxs, un día espléndido para hablar de mi único y verdadero amor: la libertad literaria. Para ella son todas las flores rojas, animales de juguete y cajas con chocolates en forma de corazón. También las flores de otros colores, los animales reales y las cajas de chocolate con otras formas. Porque cuál es la necesidad de hacerlo todo de la misma manera. Feliz día amada mía, te esperé tanto tiempo. No te dejaré nunca. Este es un amor para toda la vida. Yo te conocí y no hubo vuelta atrás. Sálvame, no puedo afrontar esta vida sin ti, sálvame, estoy desnuda y lejos de casa. ¿Qué es la afectividad?, la esencia de lo humano, según Spinoza, escribe Fabienne Brugère, y no es solamente un cuerpo, si no que un alma que se despliega en paralelo al cuerpo; deseo, apetito, emoción, afecto dan testimonio de la perseverancia en la existencia. Qué es la libertad literaria: la pareja de la escritora. La que le permite redactar líneas en hojas. La que está detrás de la gran fábrica narrativa, el gran relato amoroso, la que guía como estrella una vida puesta al servicio de la literatura. La vida afectiva no es ni abstracta ni subjetiva, si no que material, escribe Brugère. Qué es la libertad literaria: es la condición material indispensable para escribir. Como todo lo que tiene relación con existir: tiene costos. Pero quién dijo que iba a ser fácil. El 14 de febrero es el día para recordar que es más difícil que las flores de color rojo, los animales de juguete y las cajas con chocolates en forma de corazón. La ilusión del amor-pasión está reforzada hoy por el capitalismo, que hace de la interioridad un mercado en pleno crecimiento a través del cual la libertad y el placer son glorificados, escribe Brugère, siguiendo a Eva Illouz, la felicidad amorosa así como los sufrimientos inevitables que van aparejados tienen respuestas mercantiles. Creemos en el amor-pasión, escribe Brugère, sin embargo sabemos que el amor es también una obligación social, una adicción, y que desde que el amor rima necesariamente con sexualidad, se convierte en un monstruo que lo engloba todo, un hecho social total donde podemos incluir todas las partes de nuestra vida, del cuerpo al alma, hasta sumarlas sin aritmética. La libertad literaria es la noción de que la literatura está por sobre todo y nada puede coartarla. Feliz día de los enamoradxs, libertad verdadera, amada mía. Feliz día de los enamoradxs, libertad literaria.  

9 de febrero de 2025

El cuarto propio

Como dice Freddie Mercury, no creo en Peter Pan, Frankenstein o Superman: sólo quiero andar en mi bicicleta. Women and fiction. Las mujeres y la ficción, qué tiene que ver eso con un cuarto propio, se pregunta Virginia Woolf. Están íntimamente relacionados, responde. Una mujer debe contar con dinero y con un cuarto propio si quiere escribir ficción, anuncia Virginia con una claridad diáfana. Un primero de febrero hace seis años alquilé por primera vez un piso en Lyon, con un objetivo: escribir ficción. Ahora vivo en otro piso de Lyon que ese primer refugio en las palabras, y sigo viviendo sola: para escribir ficción. Yo nunca me tomé como una perogrullada la conclusión perentoria de Woolf. Siempre fue una luz en el camino. Seis años en el cuarto propio y escribiendo ficción. Escribiendo literatura feminista. Batallando contra el tiempo, las amenazas y los fantasmas. Construyendo un léxico nuevo, un léxico íntimo, un léxico común y nuevas formas de la lucha. Un vocabulario para resistir. Para ponerse parches en la piel que cierren heridas. Para llenarnos de poesía y liberar la belleza. Poder vivir sola es el milagro infinito de la escritora. He escrito alrededor de sesenta y cinco libros en el cuarto propio de Lyon, y en total más de ochenta. Este año van a ser veinte años desde que empecé a escribir regularmente, luego de aprobar el examen de grado para ser abogada y comenzar a trabajar por los derechos humanos, a los veinticinco años. Se lo debo todo al cuarto propio. Virginia Woolf tenía toda la razón del mundo. Estoy tan agradecida de ella y de tantas otras que me han acompañado y aconsejado al oído. Que me han consolado cuando todo era oscuro y cuesta arriba. No me arrepiento de nada y voy a seguir viviendo sola. Estoy por sobre todas las cosas del mundo agradecida de quienes han apoyado incansablemente mi proyecto vital literario con una confianza ciega. La felicidad tiene un solo nombre para mí: literatura, libertad y cuarto propio. El río es mi más fiel compañero. Mi nueva pasión es el teatro. Trabajo por la resistencia creativa. Nací para la intemperie feminista y aquí me voy a quedar, hasta el último libro. 

1 de febrero de 2025

La red de la resistencia II

Nos decimos, lo grande, lo grande, lo estable, y luego, para qué. Para qué todo eso. Misterio. El eterno retorno. Hundirse. Los boletos, los abonos, las inscripciones. La apariencia de estabilidad y homogeneidad del mundo es lo que nos va destruyendo. A veces destruyo. El punto neutro de la perplejidad. Del desafío constante. Me enfrento cara a cara con el presente. Qué versos estás redactando, le digo. Cuán frío es tu acercamiento a las cosas. Cuánto vas a sumergirnos. Busco la música. Observo el sur. El sur que me fijé. Crece un poco, Lisa, me digo. Haz lo que tienes que hacer. Concéntrate. Cuántas cosas hacemos para evadir nuestro sur. Qué significado tienen. Elegimos cárceles. Pasatiempos que escondan la planicie. Perdemos el preciado tiempo miserablemente mientras nos preguntamos de qué se trata esto. Mientras observamos devastadxs la hecatombe. Funcionar es un esfuerzo enorme y no sabemos por dónde continuar. Miramos el plano completo buscando respuestas. Las delimitaciones de ese mapa absurdo. Al final son treguas, pequeñas treguas, pero el afán es inmenso. La necesidad de creer en algo grande, en algo estable, que nos haga olvidar este caos. Nos volcamos a leer a otrxs que navegaron. Que supieron levantar la vela en la tormenta. A qué costo. Que supieron leer el presente sin hundirse. A qué costo. Por ahí habrá una sugerencia. Una idea que me levante. Un verso que me queme. Un impulso que me saque del pantano. Una razón temporal para seguir practicando el arte de surfear las olas. Quise navegar. A qué costo. Las olas, las olas. La intemperie feminista es pesada e ineludible.