31 de marzo de 2024

La máquina de lavar platos III

A veces me aburro miserablemente. ¿Esto es vivir?, me digo. Tiene que haber algo más. Entonces invento historias absurdas. Tomo un comienzo y lo hago volar por los aires. Esta historia tiene que ser de otra manera, me digo. Vivir no puede sólo ser esto. Empleo el viento huracanado que sopla afuera y le propongo que tome las cosas para que lleguen al cielo dando vueltas. Que todo gire y se suspenda. Necesito suspender la realidad cuando parece el sonido de una máquina de lavar platos, algo que se repite sin descanso, agua moviéndose dentro de un cubo lleno de vasos y trastos. La vida es como una máquina de lavar platos si no apelamos al arte. A mí me gusta que la vida sea como el viento huracanado. Que se caigan las ramas y se muevan las nubes. Pongo música a todo volumen en los parlantes. Interrogo a la música. ¿Puedes salvarme?, le pregunto. ¿Puedes terminar con este aburrimiento miserable? ¿Puedo escribir historias en tu nombre y hacer variaciones de los acordes? ¿Puedo proponerle a Virginia que sea un lugar de música y literatura? Un lugar de creación. Un lugar de rebeldía que acabe con el aburrimiento y la miseria. La poesía tiene la gracia de interrumpir lo que se repite inevitablemente. Voy a encontrarme con personas que crean literatura y eso siempre es una alegría. Salir de la soledad para encontrarse. Interrumpir la repetición incesante. Cuántas veces creamos cosas sólo porque estamos aburridos. Para salvarnos. Porque estamos hartos. De la repetición incesante. De las máquinas de lavar platos. Del carácter de objetos de consumo que quieren a veces imprimirle a nuestros vínculos. Quienes nos utilizan. Quienes nos creen intercambiables. La poesía es la sustancia, lo único. No quienes se acercan a nosotros para escapar de algo. No quiero salvar a nadie. Estoy mejor con mi aburrimiento. De él surgen cosas fascinantes, aunque tenga que escuchar la máquina de lavar platos hacer girar su agua sin detenerse como una oración en letanía. Lo peor de aburrirse es el regreso de la pregunta por el sentido. ¿Todo esto para qué? Años atrás me preguntaban a veces, ya no me ocurre por suerte, una pregunta que me parecía totalmente ridícula, por qué escribes de tu “vida”, por qué compartes tu “intimidad”. Qué es eso. Es literatura. Nada más. Es poesía, nada más. Ni nada menos. Mi deseo de que existir no sea como el pasar de esas personas que buscan su valía aplastando a los demás. De que existir no sea aburrido como esa pregunta. Como lo que causa ese tipo de preguntas. Que puede llegar a variaciones más o menos graves, pero siempre llevan con ella un germen de pregunta que se refiere a, por qué haces arte. Bueno, alguien tiene que hacerlo, ¿no? No es una obligación, pero tampoco queremos existir entre puras máquinas de lavar platos, entre marketing y encuestas. Tal vez a lo que se refieren esas personas, es que no quieren hacerse conscientes de que están aburridas. De que no hay poesía. A mí me interesa crear poesía. Con toda ocasión que se presente. Hacer preguntas aburridas es lo que nunca quiero. Es lo que no quiero que me suceda. Lo bueno es que mi exploración del presente ya está libre de ese tipo de preguntas insidiosas. Nadie está obligado a leerme tampoco. He querido afirmar mi verdad y me interesan las verdades de los demás. Las que no van acompañadas de preguntas incisivas que no tienen sentido. Lo que intento sin cesar es escapar del aburrimiento. Escribir es convertir en poesía las preguntas ridículas. Las preguntas opresivas. Escapar de este mundo y transformarlo en algo deseable. Divertirse. Ser rebelde y amoroso. Cubrir de flores la mierda. Para que no se vea tanto. Jugar. Entretenerse. Burlar al aburrimiento. Sonreírle a las preguntas que valen la pena, aunque duelan, esas que uno se hace a uno mismo cuando deposita la cabeza en la almohada. Esas que surgen observando el río, caminando por la orilla. Esas que surgen dentro del agua, dentro de la máquina de lavar platos. Esas dudas que van definiendo los contornos del aburrimiento, dándole forma. Lo que surge cuando logras rodearte de amor y creatividad. Poesía es domar los contornos del aburrimiento. 

La máquina de lavar platos II

Soy una máquina que lava platos. Pero no sólo eso. También una máquina que lava las dudas. O las crea. Una máquina que se crea dudas a ella misma. Luego encuentro una solución, y luego una nueva duda. Voy creando. Mientras lavo los platos. Pero tengo una máquina que lava también los platos. Pero no las dudas, no siempre. Le dije a la máquina, estoy escribiendo un libro sobre la poesía, no me hagas esto ahora, echarte a perder, cuando lo que más necesito es que acabes con mis dudas. No sirvo para eso, me dijo. De acuerdo, le respondí. Pero yo quería que te hicieras cargo de mi vida, que me salvaras, que tomaras toda la responsabilidad de mis pesares y sobresaltos. Imposible, me dijo. Afuera soplaba un viento huracanado. Le dije al viento, encárgate tú de las dudas y yo puedo escribir mi libro. Viajas rápido, hazlas añicos. Tírales ramas encima, y que las aplasten. Hazlas volar, como hojas en una tormenta. Para qué este afán, le pregunté. En el abrigo de un beso me quiero quedar, como escribió Camila Vaccaro, para olvidar que la vida es tan terca en su afán, le manifesté. Sentada sobre el fracaso me pongo a mirar, como escribió Vaccaro, que lo variable del tiempo me dé su orfandad. Leo Virginia Woolf: todo devino suavemente amorfo, como si la porcelana de la fuente fuese fluida y líquido el acero del cuchillo, entretanto, el choque de las olas al romper llegaba a sordos golpes, como leños al caer, sobre la playa. Quisiera crear un lugar, donde pueda unirse la literatura, que se llame Virginia. Lo que me asalta de la vida son todos esos brotes que salen de los árboles. Como racimos verdes acoplados a la rama para convertirse en otra cosa más grande. La poesía es la capacidad de hacer brotar lo verde. De organizar en grupos la felicidad, en proyectos, en sueños. Tengo una planta de orquídeas blancas en mi casa. Esta primavera salieron ya cinco, y quedan varios botones. Unas flores blancas impresionantes. No esperaba este regalo. Tal vez porque no espero nada específico. Sólo poder plasmar la poesía. El origen de las dudas y las soluciones que ha encontrado mi alma, tan terca en su afán. Me inspiro de mujeres rebeldes, no porque luchen contra algo, sino porque están determinadas a existir conforme a las verdades que cargan sus entrañas, lugar donde se alojan las verdades más importantes. No entiendo el amor, pero voy redactando toda la poesía que me es posible. Tal vez el amor esté en sus entrañas. El terco afán de revertir el aburrimiento y la miseria. Yo necesito de la poesía. Necesito de la poesía todos los días. De su terco afán de existir de otra manera. De descubrir lo que llega junto a la primavera. La posibilidad de reparar las máquinas de lavar platos, y de ponerle abrillantador a las dudas, para que siempre parezcan poemas. 

La máquina de lavar platos

Cuando llegué a este departamento, había ya una máquina de lavar platos, un lavavajillas, como le dicen, que se mostró encantado de ayudarme con esa tarea. Pero un buen día, decidió que ya no quería trabajar más. Hasta aquí no más llego, dijo. Tengo como dos mil años, y no quiero trabajar más. Voy a cumplir veinticinco y ya tengo derecho a retirarme. De acuerdo, le dije. No quería llevarle la contra, pero llamé al servicio técnico, porque igual era agradable que hiciera ese trabajo por mí en las ocasiones necesarias. Por un teléfono una señora me pregunta el número de serie, que estaba, según ella, en la puerta. No está, le digo. Entonces no puedo ayudarle, voy a tener que cortar. No me abandone, le pedí. Dónde está ese número, ayúdeme. No la puedo ayudar si no me lo dice, sólo podemos intervenir si tiene el código secreto, que está por ahí anotado, búsquelo y vuelve a llamar. No parta, por favor. Subió un poco mi tono, pero dónde está ese número, explíqueme bien. Ahí estaba el número, pero la máquina tenía tantos años que casi no se veía, sólo con una lupa. Bien, me dice, ahora sí puedo ayudarla. Perfecto, le digo. Al día siguiente, aparece en mi casa una persona dispuesta a hacer arrancar a la máquina testaruda. Pero yo había puesto un producto para destapar, porque pensé que no funcionaba por esta razón. El señor prendió la máquina y esta arrancó como si nunca le hubiese sucedido nada. Parecía como esos niñxs, o esos animales, que no quieren hacer la gracia cuando hay más gente, pero luego la hacen perfecto. Pero aquí viene lo interesante de la historia. El señor abre la máquina, y me dice, pero qué le puso adentro, esto es muy tóxico, y se alejó mil metros, de manera totalmente exagerada, abrió las ventanas, movía el aire con las manos, corría de un lado a otro. Jamás había visto a alguien tan desmedido, y decía, ¡no sé si podrá volver a usarla! Esos productos no son para una máquina como esta, con platos donde usted va a comer, eso es para una cañería, un lavamanos, un baño, no para esto. Yo que usted la elimino inmediatamente. Yo lo miraba muy calmada, mientras él se mantenía a dos metros de distancia de la máquina asesina. Yo la abrí y él casi se pone a llorar, porque salía el vapor, ¡eso podría matarla!, decía. Yo seguía mirándolo. ¡Yo que usted salgo de esa cocina! Va a tener que echarla a andar por lo menos diez veces antes de usarla, o veinte, o no podrá usarla nunca, me advertía, desesperado. ¿Tiene hijos? No. ¿Tiene marido? No. No tengo nada de eso, le dije, afortunadamente. Si me muero será aquí sola, agregué, puede usted estar tranquilo. Por favor, no me malentienda, no quiero que usted se muera, decía. De acuerdo, le dije, gracias. ¿Cree usted que esta máquina quiere matarme?, le preguntaba yo. ¿Qué cree que debo hacer? ¿Reportarla a la policía? Yo lo que quería, le dije, es que me lavara el alma, ¿es posible? ¿Hacen esto estas máquinas? ¿Se atreven? ¿Cree que podrá lavar todos mis pecados, mis errores? ¿Mi sinsentido y falta de respuestas? ¿Los bordes de mi soledad? ¿Estará esa función por aquí? ¿Estos botones, para qué son? ¿Me explica, por favor? En vez de correr para todos lados. ¿Puede dejar de lado un momento su temor y decirme de una vez si esta máquina podrá lograr lo que necesito? Los platos, está bien, pero no es lo principal. Se detuvo en seco en su afán de advertirme el peligro. No creo que esta máquina pueda hacer esto que usted necesita, me advirtió, esta vez estaba calmado, y un poco suspicaz. ¿Ha conocido usted máquinas así?, me preguntó. Tal vez tienen otra forma, sugirió. Cuál, le pregunté, intrigada. ¿No son un cubo como ésta? Qué forma tienen. No sé, me dijo. Si quiere intentemos. ¿Lo que dije? Claro, respondió. ¿Tengo que entrar en la máquina? ¿Introducir mi alma? A ver, voy a meter un pie y vemos. Si el agua está a la temperatura correcta. Un pie no va a servir, indicó. Para lavar el alma hay que entrar dentro de la máquina. Pero quizá la máquina acabe conmigo, le dije, usted lo insinuó ya, hace un rato. A ver, entre, y yo la echo a andar. De acuerdo, le dije. Entré, y el líquido me transportó por un viaje psicodélico, sin matarme. Todo funcionaba como se esperaba. Con la precisión de una máquina. Los platos y las dudas se lavan de ahora en adelante. El señor cambió de profesión, y habita el espacio exterior. Ayuda a quienes lo necesitan. Llevando sus máquinas adonde haya dudas y platos que lavar, con sal y abrillantador. Una vez al año me paga una comisión, y hacemos un picnic en los altos pastizales. Lo mejor es la primavera, y mis dudas que brillan.


25 de marzo de 2024

Poésie ! VIII

Hay un cierto ritmo de la poesía y eso es lo que nos fascina. La cadencia precisa. La imagen correcta. Grandes conventos y pasillos interiores. Escaleras y habitaciones. Inmensos templos y ventanas rectangulares para soñar. Eso que adquirimos de la poesía es la posibilidad de imaginar distintos caminos. De deambular por los pasillos de cada verso. Nada está escrito más que sugerencias de un cierto estado de la mente que nos haga olvidar. Que nos haga recordar quienes somos. Que apele a ese rincón luminoso, a esa tarde apacible junto a grandes árboles al viento suave. La poesía es lo que nos despierta a la vida. La que nos empuja amorosamente cuando ya no queremos dar un paso más luego de un largo día. La que nos cierra las heridas de eso que vimos y nos dejó temerosos. La poesía es la libertad. De recorrer esos pasillos con determinación y salir del convento cuando lo estimamos necesario. El mundo exterior es peligroso pero nos reserva sorpresas. Desde afuera todo se ve armonioso cuando encontramos el ángulo correcto. Vivir es un gran convento con puertas de colores y ventanas al infinito. En la poesía está el secreto de ese paseo por existir que revela lo esencial. La poesía delata a lo accesorio. Sólo sentido y sólo rima. Sólo cadencia y ritmo. Esa palabra que es la nuestra y nos quita el sueño. Esa palabra que siempre quisimos decir y tuvimos miedo del final de los pasillos que no llevaban a ninguna puerta. De esas puertas cerradas con llave detrás de las cuales había miles de libros que quizá señalaban los secretos necesarios. Dijimos la palabra y se abrieron nuevas puertas. Encontramos nuevos libros. Vivir es todas esas puertas que abrimos cuando la poesía es la correcta. 

Poésie ! VII

Simplemente me siento y escribo. Abro una compuerta que sangra y delinea. Apelo a toda esa poesía que he ido recolectando. Flores en el sendero. Pequeñas habitaciones que me guardan del asedio. Tesoros que abrí sin querer o a consciencia. En ese balcón hacia el valle hice unos votos. Que tenían que ver con la búsqueda constante. Esperé que llegara la poesía. Pero no llegaba. Partí a buscarla. Salí de la pequeña habitación. Que venga el asedio si es lo que se requiere. Escuché la sugerencia maestra. Estaba en unos libros. En unos vínculos. En el silencio de la pequeña habitación al abrigo de la tormenta. El vendaval me encontró de todos modos. Yo que había buscado estaba preparada. Yo que había buscado me vi entre miles de pasillos con grandes ventanas rectangulares. Decidí pronunciar una oración porque en ese lenguaje había un significado. Si mi plegaria no se escuchó no pierdo la esperanza. Sigo recorriendo los pasillos en busca de esa poesía que no termina de asomarse. 

Poésie ! VI

No quise amar sin poesía. Me negué todas las veces. Creo que hice bien. Me siento a un lado del camino y observo. Voy repasando los lugares donde hice mía la poesía. Todas esas veces en que me encontré con ella. Hay suficiente inspiración en mi alma. Pero lo mío es la exploración. Abrir los libros y desafiarlos. Qué quieres decirme. Qué ocultas a simple vista. Dónde te encontraste con el fulgor del río al mediodía. Dónde te encontraste con el cielo de colores en el crepúsculo. Cuando amaneciste, cuál es la sensación que vino a ti. En esa alba misteriosa, cuáles fueron las señales que guiaron el camino. Me siento a un lado del sendero. Veo pasar todo eso que me perteneció. Toda esa poesía reunida que ahora son estrellas en la noche. Conventos con entrañas que brillan. Todo cuanto quise, supo indicarme el camino de la poesía. 

Poésie ! V

Amé ya suficiente como para la ventisca constante. ¿Hay vida sobre este planeta? ¿Hay despertar y bienaventuranza? ¿Hay deseo y éxtasis? ¿Existe el arte o sólo hay sucedáneos? ¿Existe la creación que desafía al tiempo? ¿Existe ese espacio donde crecemos y nos expandimos? Esas flores que veo, ¿significan algo? El significado de la poesía es lo que tomamos tiempo en descubrir. Tenemos el poema ahí, pero qué quiere decir. La vida es una sola sugerencia. Que se va repitiendo. Dice, no renuncies a la poesía. La perdiste, se difuminó, puede volver. La escondiste, la viste pasar, puede volver. Invéntala. Búscala. La poesía son las ganas de vivir por alguna razón. Renuevo las razones. Encuentro las sugerencias. La poesía es la sugerencia maestra anclada en el deseo y el éxtasis. 

Poésie ! IV

Fui y amé. No se me entregó ningún manual de instrucciones. En un gran convento quise redimirme. Porque tal vez había errado. Mi amor poético soñaba con grandes cúspides. Las obtuve. A qué precio. Mi amor poético quería que cada día fuera mágico. A qué precio. Me pregunté el sentido de existir. Me dije, tal vez el amor poético es un sentido. El que quiere volar. El que quiere descubrir. El que intenta crear música. Quisiera que si alguien me acompaña sea en esta misma travesía. La del amor sagrado. La de la pasión sublime. ¿Es mucho pedir, la poesía? ¿Me estoy excediendo? No concibo la existencia sin poesía. No concibo la existencia sin arte. El amor poético quiere que la vida sea arte. Que cada paso sea estético y significativo. Que el hecho de caminar modifique algo. Esta es mi propuesta: arte o nada. Amor poético o la muerte silenciosa. Estoy consciente de los riesgos. Estoy consciente de la planicie inherente a existir. Elijo la pasión porque es lo que me pertenece. Mi amor poético no conoce la mediocridad. En la primavera de la vida sólo valles floridos. 

24 de marzo de 2024

Poésie ! III

He amado a los hombres de amor genuino. Proponiendo salidas eternas a los laberintos. Como caminando por un convento con grandes ventanas rectangulares perdido en la colina. He amado orando. He esperado cada encuentro en la sala de huéspedes expectante. He amado a los hombres de amor poético. Con devoción he indicado la poesía que han generado en mi alma. He dirigido orquestas de agradecimiento. Qué esperaban de mí. ¿Han alcanzado o no mis sugerencias de poemas? Perdonen el sonido de mi poesía si les ha abierto el alma. Si todo ha sido un espejismo. Llevo las grandes orquestas dentro. Estoy compuesta de arias de amor genuino. De una pasión que se asemeja a grandes conventos. Donde se alojan quienes buscan sugerencias, consuelo, inspiración, altura. He amado como se ama en los grandes conventos, de manera sagrada. He entregado mi cuerpo para que pudiesen escribirse los poemas sobre la piel. Como Puccini, te pido una gracia y una promesa, que nunca sepa como he muerto. He muerto muchas veces. Dentro del gran convento me acurruqué bajo los altos techos para que pudiese refugiarme. Para que el amor fuese un refugio divino. Para que toda superficialidad me fuese indiferente. De cada pasillo recogí un poema, de cada espacio, de cada reverencia, de cada gesto. De cada libro que estaba en la biblioteca y de cada silla roja. He amado con sinceridad. La poesía ha sido clara. Las grandes arias música sobre la colina. He decidido mantenerme al margen por un tiempo. Mi corazón se sentía herido. Qué esperaban de mí. ¿Mi poesía hería? ¿La música de mis entrañas parecía expandirse? La única flor de mi vida. ¿El amor es otra cosa? ¿Es poesía? Nunca volveré. Los senderos me llaman. El amor genuino que entrego. Un gran templo me apuñaló el corazón y quedé inerme ante la belleza. Digo mi oración por si alguien puede oírla. Desde los grandes conventos recito su nombre y lo que me ha causado. Voy por los pasillos repitiendo versos de amor. Cantando a los crepúsculos y a su risa en sordina. El destino ha iluminado los caminos escarpados, esos que llevan a los conventos en la colina. A los templos que han abierto mi alma y no he podido volver a cerrar. Llevo un alma abierta que sangra versos. Un espíritu inerme ante los milagros. Le pido a la poesía que me refugie como una oración, mientras me mantengo en ese convento voluntario que sana mi alma. Arrastro los versos que recibí. Tal vez un día sepa qué hacer con ellos. Por mientras escribo porque es lo que me calma. Mi rezo cotidiano. Mi reconocimiento al arte y su poder transformador como una plegaria diaria. Mi vida es, sin lugar a dudas, una aria de amor. He amado a los hombres de amor genuino y en mi alma se han abierto grandes quiebres como espacios de reflexión y de rutinas. Sigo explorando mientras redacto arias que algún día estarán destinadas a alguien. A alguien que me amará de amor genuino, como el que yo he entregado. La poesía de saberse arte y saber que el arte llega. Que nos constituye y nos ilumina. La poesía que encontré y transformo en conventos que nos cobijan. He amado a los hombres de amor poético y espero haber inspirado alguna canción en el alma apasionada.    

Poésie ! II

La ópera me hace llorar. La poesía es la única flor de mi vida. Soy un pequeño fragmento de la inmensidad. El alimento ha pasado a segundo plano, me nutro de arte. La poesía ha comenzado a revelarme secretos. El sol se esconde en el crepúsculo y sé que el día ha tenido la consistencia de un sueño de literatura. De una gran orquesta que desgarra el corazón de pasión. De un aria que me promete la redención. Que sube para mantenerse en un estado de esplendor. Esos últimos rayos de un día que no quiere irse. La vida es un gran coro que me dice que debo seguir adelante. Hacer mío ese fulgor que queda del día. He querido recorrer la existencia como quien recorre un gran convento con amplias ventanas rectangulares. La energía de la oración es lo que llevo en el alma. Jamás volver. Jamás mirar atrás. Buscar los secretos de la poesía. En el amor he encontrado poesía suficiente. En el arte. En las grandes orquestas. En los conventos con ventanas rectangulares que se abren hacia el valle infinito. He encontrado. La casualidad me ha nutrido. Mi vida es un aria de amor apasionado. Me paseo volando por senderos que descienden colina abajo hasta arias de amor desesperado. Pero el arte siempre me sostiene. Porque el amor es vínculo que hiere y nutre. Nunca nos aman exactamente como queríamos. Nunca amamos exactamente como querían los demás. Porque el arte todo lo gobierna. No son incompatibles, pero desean cosas distintas. Pero abren nuevos senderos. Para volar colina abajo. Mi única flor, mi única flor. Es el arte que gobierna. Soy presa de la literatura. Vivo en las entrañas de la sala de huéspedes. Escondida en el abrazo de los libros. Ese amor que todo lo ha alcanzado. No tengo otro afán que crear entrañas en mi cuerpo que resistan las tormentas. Que me lleven lejos bien arriba. No tengo otro afán que crear poesía. Que sentarme en esa silla roja con un libro para poder dar la sugerencia maestra. La que hará volar. La que será como la pasión del amor. Como la emoción de la ópera y sus senderos a explorar. Mi vida es una gran escenografía con vestimentas y luces. Donde cada personaje acarrea el milagro. Me atrae el arte como me atraen los hombres. Con una devoción de principiante. De acercamiento ingenuo y experimentado. Dirijo mi vida como quien dirige una orquesta, haciendo volar a la música. Invitando al baile cuando comienza el compás. No he querido otra cosa que atesorar las flores que he ido encontrando. Que honrar a todos quienes me han dado amor porque de eso he poblado mi literatura. No odio porque sé que el amor es difícil. A mí me habitan las orquestas y es suficiente. Las dirijo para que la colisión de las olas contra las rocas sea espectacular. Un manto de agua que haga olvidarlo todo. Olvidar que se es persona y en cambio se es arte. Quiero que mi libreto sea arte. Grandes orquestas. La poesía del amor que no se rinde hasta que nace algo. Única flor de mi vida, única flor de mi vida. 

Poésie !

La sala de huéspedes del convento Sainte-Marie de La Tourette, de Le Corbusier son las entrañas de mi existencia. Llegué a un lugar que me mostraba lo que me habita. Físicamente estuve en mis órganos. Cada silla cada libro un fragmento. Un tiempo que se supedita el arte. A sus formas misteriosas. A su voluntad de milagro. Una orquídea que se abre en medio del desierto. El inmenso valle y sus secretos. La construcción del contenido de nuestro espíritu. Somos milagro que se expande. Somos algo que surge de la nada y se edifica en la arquitectura del deseo. El deseo es lo sagrado. El movimiento de la poesía. Un día llegamos al lugar que nos habitaba. Donde confluye la historia, la serenidad, la filosofía, el arte. Donde el valle se muestra inmenso. La poesía es un lugar en medio del valle. La casualidad que nos lleva al sentido. La poesía es la casualidad. Es explorar los senderos hasta llegar a las entrañas. Una gran ópera explosiva que nos posiciona en lo magnánimo del presente. La poesía es lo que no esperamos y sin embargo esperamos en el terreno de la belleza. Un salón de huéspedes que nos compone. Un afán humilde de dar cuenta de la ópera de nuestra vida. Que se encuentre con otrxs en un salón de huéspedes enclaustrado en un valle infinito. Un aria que nos cante para toda la vida. Que sepa dar cuenta de las tribulaciones y placeres que nos persiguen. Que nos obsesionan hasta que todo nace. Hasta que existir es sólo estar en una sala de huéspedes que comprende todo eso que quisimos decir. Que nos da una paz que sólo puede encontrarse en el arte. Ese arte que es una redención de todos esos crepúsculos mágicos que causamos. Ese arte que es una aria que nos canta de manera incesante como si lo hubiésemos buscado toda la vida y lo hubiésemos encontrado por casualidad. Esa puerta abierta que no estaba en realidad destinada a nosotros pero nos lleva a una sala de huéspedes donde nacimos. Algo que está dentro de nosotros y puede escaparse por nuestros poros. Como en una relación de amor con la existencia. Como la expansión de nuestro cerebro sediento de revelaciones. La música de una orquesta que sube y estalla. Como Puccini, que me crea libre y lejana, en un nuevo camino de redención, esperará mi retorno, pasarán los días y yo no regresaré, única flor de mi vida, que me ha querido tanto, ¡única flor de mi vida! Toi, seule fleur de ma vie ! Poesía, única flor de mi vida. 

El convento

L’amour, c’est autre chose… dice Minnie en la ópera La fanciulla del west de Puccini. Poésie ! responde Rance. El amor es otra cosa… ¡Poesía! Il est à moi, dice Minnie, ah ! il est à moi ! Es mío, ¡ah! ¡es mío! Nos perdimos y llegamos por casualidad al convento Sainte-Marie de La Tourette, de Le Corbusier. La puerta estaba abierta, entramos. Llegamos a la sala de huéspedes. Estaba vacía. Una gran biblioteca y un salón con sillas rojas. Se abrió una dimensión paralela. Qué es esto. Recorrimos todo el convento. La biblioteca tenía llave. La vi luego desde la ventana de otro pasillo. Dónde estoy. Sentí el amor poético en ese convento. La serenidad del arte que despierta. Entramos a una pequeña habitación, con una cama y un escritorio, un balcón cuadrado que daba al valle. Un inmenso valle verde que se perdía en la inmensidad. Quiero perderme. Quiero que el arte me tome y me lleve a esa serenidad que invoca cosas sublimes en mi alma. Quiero que la ópera sea el estado constante de mi mente. Quiero que la vida sea un convento donde me encuentro con lo sagrado de la belleza. Con esa serenidad que me inspira. Somos como esas pequeñas habitaciones del convento, inermes ante la inmensidad. Mi existencia ha sido como recorrer ese convento, llegar por casualidad a lugares inesperados que hacen que todo encaje. Cada espacio uniéndose por un hilo invisible que forma un todo en mi alma, pero manteniendo su especificidad. La sala de huéspedes, el refectorio, el templo. Mi vida es un rezo de agradecimiento. La serenidad de haber tocado el alma de las cosas. El amor es otra cosa. Es la poesía de descubrir cosas y conservarlas en el alma mientras te transforman. En un convento mi alma, que está fabricada de ópera, se abrió a la dimensión de lo infinito. Fui la poesía de habitar una dimensión tocada por el arte. El amor es otra cosa. Poesía. En un convento se me comunicaron secretos. Por casualidad se me comunicaron secretos. Valles inmensos y apertura de espíritu. On ne peut plus résister, non ! No podemos resistir a la belleza, cuando se nos ha revelado. 

22 de marzo de 2024

Poesía III

Va a ser difícil todas las veces, es un hecho. Cada día los obstáculos. Lo que hace la poesía es allanar el camino. Los cerebros creativos son presa de la intensidad absoluta. Nací con un cerebro poético que se empantana cuando no hay la explosión. Tal vez sería bueno poder ir pasando de cerebro en cerebro para poder ver otras cosas. Vivir es una carrera de obstáculos invisibles. A mí la primavera me lleva a un estado de expansión. La luminosidad me llena de esperanza. Cuál es el costo de un cerebro creativo. Cuántos poemas tenemos que entregar para saldar la cuenta. ¿Se salda un día? ¿Puede conocerse la serenidad? Cuando quieres volcanes la planicie es incompatible. Vivir es la búsqueda de la tensión creativa. Yo me quemo todas las veces. Es la búsqueda implacable. El cerebro poético encuentra su ruta en las pendientes escarpadas. La poesía es un pacto con el infierno. El cerebro creativo se ríe de la cuenta a pagar tanteando a ciegas en la oscuridad. La poesía es un pacto con el diablo y su mirada perdida. Fui a buscarla lejos. La encontré. Al abrir el cofre desconocía la avalancha. Lo que se repite es el infierno. Lo que subyace es ese diablo cabizbajo en la penumbra. Esos ángeles y esos demonios que saben hacer de esto una bacanal perpetua. El cerebro poético convive con todos los impulsos posibles y sus metamorfosis. El cerebro poético es un olimpo de tinieblas. Una danza en la ensoñación matutina que termina con grandes fosas que se abren. El cerebro poético es el vértigo de hacer nacer lo imposible.  

Poesía II

Me la paso llorando de emoción. De un tiempo a esta parte la existencia me excede. Es tal vez la primavera de la vida. Haberme liberado de tormentas que no me pertenecían. Más que otras veces me pregunto qué es vivir y de pronto es como que tuviera algunas respuestas. Mi sola existencia ha pasado a ser una respuesta en sí misma. Tengo la vida y tengo la poesía. Tengo la ciudad florida que muestra sus dientes amables. La belleza me excede. La literatura. La amistad. El activismo. El esfuerzo. El arte. Persigo sueños que tienen la consistencia de un poema. Son versos que voy repasando. Que voy recitando. Que me voy recitando a mí misma. Converso con mis versos. Son una existencia que me acompaña. La poesía es esa parte de uno mismo que te levanta de la silla cuando el presente es oscuro. A veces no tenemos confianza en esa parte de uno mismo. Es como que decimos, no hay poesía. Decimos, estos versos no están modificando nada. Para qué recitarlos si todo está tan lejos de mí. Separado de mi alma. Esa distancia que siento con las cosas no me está permitiendo entrar en los fenómenos. Ahí la poesía juega un rol clave. Esa parte rebelde de nosotros. Que tiene sus propias reglas. Cada persona tiene sus reglas propias. Con un poco de aceptación, sinceridad e imaginación, aparecen. Las reglas propias son tal vez las más importantes. Las que no están nutridas constantemente por el reconocimiento. Las que saben hacer frente a las tormentas que no nos pertenecen. No nos pertenece todo. Casi nada. Tal vez solamente nuestra alma, nuestra mente y nuestro cuerpo. El resto de las cosas están separadas de nosotros pero la poesía nos acerca. Compartir nuestras propias reglas. La poesía también es saber no aplastar las reglas de los demás. Si tuviese que elegir una sola cosa para que se quede conmigo sería la poesía. Ese amor en verso. Esa visión romántica de existir. A mí me gustaría que el amor sea constantemente poesía. La primavera y la poesía es el estado de mi mente que crea. Vine a personificar el amor en verso. Si tuviese que elegir una sola cosa para que se quede conmigo sería la poesía.

Poesía

El 20 y 21 de marzo es el equinoccio de primavera boreal y el día mundial de la poesía. Una combinación sublime. Comienza la primavera, que es una poesía. Vivir es sólo aferrarse a la primavera y a la poesía. Qué es la poesía. Es un ingrediente de existir que está siempre disponible. Yo tengo un poema cada día cuando veo a un cisne volando a ras del agua. Me sorprendo todas las veces. La poesía es un estado de la mente. Un estado estético de la mente. Cuyo funcionamiento se entrena para ver la belleza. La poesía no es espontánea. Hay que saber encontrarla. Hay que leer a lxs poetas. Ir a buscar esas sugerencias. Ellxs advirtieron cosas que hay que sentir, reflexionar. Hay que publicar a lxs poetas. La poesía es lo más claro que hay. El mensaje es irrefutable. Es un mensaje de resistencia sublime. Dice, mira un poco más allá. Un poco más allá de ti mismo. Estás enredado, hay ego, hay dolor, las cosas no son como esperas, vivir es difícil, estamos rodeados de obstáculos, pero de ese silencio se puede entregar algo. Un poema. Pero ser poeta no es escribir un solo poema. Hay que estar escribiéndolo todo el tiempo. Buscar esas palabras que te pertenecen. Las que están en tu existencia y puedes resignificar una y otra vez. Estamos creando una troupe de artistas en esta ciudad sublime. Esta ciudad donde todo es posible. Donde comienza la primavera y con ella se extiende una invitación a la creatividad. Para mí la poesía ha sido estar rodeada de personas creativas. Personas que admiro desde mi silencio. Que me sorprenden todo el tiempo. Los inviernos son más livianos cuando creamos esa disposición en nosotros de identificar el poema de cada persona. La poesía son también los actos de entrega, más allá de uno mismo. La veracidad en relación a nuestra tormenta interna. Nos protegemos, está bien. Pero dentro de una armadura no nace nada. Creo que el arte es atreverse a decir esto está dentro mío. Esto me destruye, pero estoy resistiendo. Pero quise modificar este mundo en llamas. Hacer arte es olvidar de cuajo el miedo. Porque el camino es absolutamente vertiginoso. Abrirlo todo para que surja lo más profundo. Quién soy. Qué es existir. Qué es lo que vamos a modificar y por qué. La poesía es un estado estético de la mente que permite respirar. Es la resistencia a la rutina que aniquila. Se puede vivir rodeado de poesía, ahora lo sé. Saber comprender de qué hay que protegerse y de qué no. El arte no puede estar supeditado a un cierto reconocimiento. La calidad después abre un camino, o no. La sinceridad después abre un camino, o no. La valentía. Pero tenemos que publicarlos a todxs. Porque sino, ¿cómo nos entrenamos en esa poesía que no repite todo el tiempo lo mismo? Esa poesía que nos oprimió por décadas y décadas. Que utilizó nuestros cuerpos sin preguntarnos. Nuestras ideas inspiran más que nuestros cuerpos, eso está zanjado. En esta ciudad florida nacerán las grandes obras y las grandes tropas. Todo será publicado. La poesía es la facultad del alma de resistir a lo vil y crear la belleza. La poesía son los derechos de los seres vivos a existir. A decir la verdad. 

19 de marzo de 2024

Creatividad (Libro)

Nuevo libro!!!

Creatividad


Tal vez lo mejor que he escrito hasta ahora, siendo mi libro 57. Estoy feliz. (La recomendación viene de cerca, estoy consciente. Pero uno tiene sus propios parámetros internos, creo).

Contiene las series de textos, Creatividad, Reverso creativo, Vivir, Felicidad, Activismo, Consejo, entre otros. 


18 de marzo de 2024

Consejo 3

Hoy les traigo un consejo infalible de otra amiga. Si el de la señora Gallan y el del casting no dieron resultados, hay muchas más opciones, apelar a la calma es clave. Una persona comentó que estaba teniendo dificultades para olvidar a uno de esos que traen problemas, como los que conoció la señora Gallan, los que son más nefastos que el valor que tienen. Luego dijo, es que veo esta foto y tengo más dificultades para olvidarlo. Todxs observamos la foto. Cuando no puedo olvidar a algún pelotudo, dijo mi amiga, pongo atención a todas sus publicaciones y frases que me matan las pasiones y las fotos en las que sale espantoso. Con las que pierde todo atractivo. Por qué estás viendo esa foto que refuerza tu idealización, le preguntó. Deja esa de lado. En cambio, escoge las que sale con bata de levantarse, con cara de sueño, gordo, deforme, con apariencia de que se tomó hasta el agua del florero, con ropa que no combina para nada, sucio, con el pelo enredado, con cara de derrotado, detrás de una planta mustia. Yo colecciono esas fotos y olvido enseguida. Las otras las borro. El cerebro es un mecanismo simple, sugirió. Hay que reforzar el lado negativo, para detener la idealización. Ponerle énfasis a esos aspectos que estás eliminando selectivamente para que siga evocándote deseo. Concéntrate en todo lo que estás borrando al enfocarte en esa foto que no es representativa de la persona en su conjunto. Acuérdate que hubo razones para poner fin a ese vínculo. A la semana siguiente, la persona manifestó que no había vuelto a pensar en quien antes no podía sacar de su mente. Miren, dijo, y mostró en su teléfono la colección de fotos y capturas de pantalla de todo eso que le detenía el placer de cuajo. Este es un consejo comprobado, por lo tanto. En cuanto lo necesite voy a seguirlo. No necesito olvidar a nadie por el momento, pero siempre hay que tener técnicas a mano. Este consejo tiene todos sus derechos reservados, pero yo te lo estoy entregando de manera gratuita. Ni siquiera tienes que comprar el libro. Olvidar a un pelotudo puede ser más fácil de lo que piensas, y gratis. Lo caro es seguir mirando esa foto de dudosa veracidad. Sigue en nuestro canal para nuevos consejos. Gratis. El segundo mes hay que pagar un poco para nuevos consejos, pero es mejor que seguir recordando. Toma la pastilla indicada, que te llevará al olvido. Como en matrix. A esa vida sin preocupaciones. Sigue nuestras recomendaciones y todo fluirá como unas pascuas. Como miel sobre hojuelas. El tercer mes un pequeño suplemento y te encontramos a ese que no vas a tener que olvidar. A ese sin pareja, pero en cambio con una cobertura en acero inoxidable que mejora el manejo y no vas a tener que quemarte todas las veces. A ese que no aprendió en la escuela de la vida, sino que en un curso por correspondencia. Si no te resulta como esperabas, pruebas con otro, o con otro, o con otro, o con otro, hasta que sea exactamente como esperas. Porque querer es poder, y gratis. 

Consejo 2

Hoy les traigo el consejo que me dio una amiga. Los resultados no están comprobados pero no se pierde nada. Las condiciones están adversas, es un hecho. No quiero tener pareja, le dije. Confío en la señora Gallan, le conté, y ella vivió hasta los 109 años. Lo de la avena todavía no lo llevo a cabo. Bueno, me dijo, pero tengo una idea, ya sé lo que puedes hacer: un casting. En la noche en tu casa, como esos que hacen los directores de cine. Los haces desfilar en ropa interior. Hablar a la cámara sobre qué esperan de una relación. Sobre todas las conductas que quieren cambiar. Sobre qué opinan de la situación mundial. Luego un examen de matemáticas y de lenguaje. A continuación una carrera de obstáculos y un concurso de baile. Les haces redactar una composición sobre qué es el romanticismo para ellos. Si escriben, una comida con velas quedan automáticamente eliminados. Luego viene la parte en que aparecen en traje formal y a continuación en traje de baño. Con posterioridad deben detallar cuál es su rutina de belleza, y en qué medida está acorde con el cuidado del medio ambiente. Luego describir cuáles son los mecanismos que creen más certeros para la paz mundial. Luego transparentar la carta de motivaciones para entablar una relación y cuáles serían las características ideales de la misma en caso de llevarse a cabo. Deben indicar con claridad cuál es su estatus actual en términos de vínculos. Los que respondan, comprometidos en relaciones monogámicas, serán eliminados de inmediato, luego de una patada en los testículos. Los de esta categoría que insistan, invocando haber perdido una pierna, estar en el hospital conectados a suero, haber sido víctimas de catástrofes o combates, se abrirá una compuerta bajo los pies y caerán a un lugar indeterminado del cual no podrán salir, jamás. La persona a cargo de tomar notas del proceso dará cuenta a quien corresponda como contacto de emergencia de esta situación. Quienes no hayan entregado información fidedigna en esta categoría, está estipulado ya que lo que hemos visto en otras ocasiones, tendrán que comenzar todo el proceso de nuevo, el que invariablemente terminará en la fosa. Los organizadores dijeron desconocer esta inclinación a insistir en la monogamia y no llevarla a cabo. Curiosos, dijeron, pensamos que era algo del siglo anterior, pero ahora vemos que no está erradicado. Los concursantes deben cambiarse los trajes a vista y paciencia de todo el mundo. Si dicen que abortaron, tuvieron amores homosexuales o hijxs fuera del matrimonio, también a la fosa. Si mencionan ideas de un posible complot mundial de grandes poderes, también a la fosa. Si dicen que la pareja del presidente nació hombre a la fosa hasta nuevo aviso. Si se ponen a llorar a la fosa. Si nos les gusta hacer asados, a la fosa. Si votan por el frente nacional no pueden ingresar al concurso. Si anotan en sus aplicaciones de encuentros, escuela de la vida, tampoco. La última etapa es cantar su canción preferida, como si estuviesen en los juegos olímpicos. Depende de cuánto orgullo patrio exhiban los resultados pueden variar, incluso siendo determinante en la puntuación. Si viven en el mismo lugar donde nacieron suman más puntos. Los organizadores no pudieron explicar bien la razón de este aumento. Hay una graduación de colores y dependiendo de cuál se acerque más al color de la piel también varía el puntaje. Este criterio tampoco está bien detallado, pero la puntuación es estricta. Deben ingresar las cartolas del banco a la carpeta de antecedentes, para evaluar si van o no a la fosa. Los resultados finales serán publicados de manera confidencial señalando el número de identidad de cada participante acompañado de la puntuación alcanzada. Los de las puntuaciones más altas serán consultados a continuación para evaluar si están por sobre la media nacional. Si están por debajo comienza el proceso todo de nuevo. En caso contrario, deben esperar a la convocatoria de la entrevista para el próximo año, y el año subsiguiente recibirán una carta donde se indica si quedaron o no seleccionados. Lo que se espera es que desistan en el camino, pero si siguen en el proceso, esto será evaluado positivamente. Tampoco se hagan ilusiones. Sólo habrá un elegido, o ninguno. Si todavía queda ánimo, alguna propuesta. Vivir es sonreír, ¿no? Cómo te fue en el casting, me preguntó mi amiga. Seguí tu consejo, le dije. Lástima que la señora Gallan esté muerta, tal vez le habría servido. 

Reverso creativo III

Mis personajes son el reverso creativo de mí misma. El reverso creativo es el tras bambalinas de la ficción. Crear personajes es la posibilidad de independizarse de las obsesiones. Actuar de maneras que uno no actuaría. Responder cosas que nos gustaría decir, pero algo nos limita. La protagonista de mis libros es una versión mejorada y absurda de mí misma. Puedo reírme de ella cuando me parece necesario. La quiero pero no me siento comprometida. Somos independientes. Ella tiene sus propias ideas. Sus propias maneras de ver el mundo. Tiene una indiferencia que admiro a ratos. Me implico demasiado en todo. Poseo una sensibilidad que no me deja seguir a veces cuando presiento que algo es injusto. Lisa está por sobre los problemas. Enfrentándolos a través de ella me libero. Puedo ser tirana si hace falta. Puedo ser dura. Me lo permito muy poco en las interacciones cotidianas. No me gusta herir la sensibilidad de la gente. Vivir es tan pesado. La amabilidad me parece fundamental. El comprender todo hasta el último átomo. Lisa es la versión corregida de mí misma, es la versión realmente libre que puede llegar más allá porque la animan otros objetivos. Su impulso es estético. Es la pasión racional. Lo que yo no soy. Escribir ficción es trascender. Es una terapia intensiva. Puedo ridiculizar a Lisa y no le importa. A veces la siento como la protagonista de Frances Ha, haciendo cosas sin sentido, como la vida misma, a veces como una especie de Bridget Jones, y otras veces algo opuesto a eso, y así. La ficción es una libertad distinta a la que poseo en mis interacciones cotidianas. Me gusta Frances Ha porque es un compromiso con el lado irrisorio de la vida, el lado grotesco. Lo que me gusta de Lisa es que es hilarante. Recorre todo como si fuera lo más importante del mundo. A veces es idéntica a mí misma. Me encanta proponerle cosas y ver su reacción. Converso con el reverso creativo de mí misma. Tenemos veladas de grandes carcajadas. ¿Crees que sea buena idea decirlo así? ¿Crees que ese personaje va a enojarse si lo envío a esas circunstancias? Tal vez escribir es la locura absoluta. Un mundo paralelo repleto de personajes imaginarios que interactúan entre ellos. Lo más importante es la coherencia. Por eso el mundo no se puede dejar de lado. Los personajes tienen que tener su coherencia interna, tienen que tener anclas al mundo real. Instalarse en ciertas personalidades. Nos sentimos distintos pero somos grandes patrones. Por eso observar a las personas es un pasatiempo insustituible. Doy la vida por alcanzar las líneas matrices de cada persona. Todos los aspectos que se encuentran en un solo ser vivo. La locura es la incoherencia. La total imprevisibilidad. O el movimiento que está teñido por fuerzas negativas que no ven la luz y forman madejas de lana internas. A mí me gusta la imprevisibilidad coherente. La imprevisibilidad bondadosa. La que no daña. La locura puede dañar en extremo. Los impulsos oscuros, las interacciones interesadas, la envidia que destruye, la ansiedad, el dolor, el miedo. Me gusta filtrar cuando escribo. Sueño con un mundo sin violencia. Los personajes muy oscuros me desmotivan. Me gusta la locura creativa. La que sabe transformar lo oscuro en arte. La locura oscura es cobarde. Rompe sin noción de las consecuencias. De las secuelas en el mundo circundante. Quizá dentro convive el mayor daño, o no. La diversidad es una cosa. Pero otra es tolerar lo disruptivo que pasa como aplanadora porque su propio lugar le pareciera vedado. Algo del patriarcado es tolerar la violencia como normal. Difuminar las emociones. Hombres y mujeres estamos dentro de este esquema impuesto. La violencia no es normal. Por qué estamos expuestos a un arte que se afirma con estacas en la violencia como una razón de existir. Como una especie de naturaleza infranqueable de las cosas. Por qué la violencia tiene que estar en todo. Nuestras interacciones están mediadas por la violencia como algo inevitable. Mi reparto de lo sensible es crear personajes no violentos, tramas no violentas, escapar a la violencia ambiente, crear una atmósfera absurda que no se sienta atrapada por esos códigos impuestos. La literatura está organizada en tramas lineales y violentas. En personajes tantas veces oscuros que destruyen a los demás. Hay una agenda ahí que nos llega encima. Prefiero salir de ahí. Inyectar democracia. Lo complejo no tiene por qué ser violento, al contrario. La violencia es primaria y débil. Simple. Se nos exhibe como la naturaleza oculta de todas las cosas, lo cual no es cierto. Creo que lo que está en todas las cosas escondido es el humor. Esa capacidad de revertir lo impuesto. La facultad de la resistencia es la sustancia oculta de todo fenómeno. La transformación de eso que nos hicieron creer año tras año, era tras era, milenio tras milenio. Tal vez la tarea más relevante que llevamos a cabo es liberarnos de la violencia. Esa prepotencia en forma de conocimiento ineluctable. Nuestros cerebros pueden ser limitados pero nuestros cuerpos saben cuáles son los límites. Lo que yo quiero para Lisa es que sepa cuáles son los límites de su cuerpo. Es que sepa que no está obligada a consentir ante cualquier trama. Hay que desarmar esas tramas que se exhiben como necesarias. Gran parte de las cosas son accidentales. Lisa quiere ser realmente libre. La libertad es esa forma que pone atención al vendaval de mierda escondido tras la puerta. Ese vendaval de mierda accidental que está escondido en cada palabra y en cada trama. La forma es la libertad. Los personajes que se independizan de la estructura violenta. Hasta cuándo esta mentira: no es necesaria la violencia. No está en todxs nosotrxs intentando salir en forma de arte. En forma de genocidio. No más opresión. Decimos no a la violencia y dicen: moralismo. Hay una mentira fundamental ahí. Violencia no es sinónimo de libertad. Violencia rima sólo con violencia. Es como un campo separado del mundo, con la que han querido siempre alimentarnos. Resistir es hacer frente a la trama de la violencia, accidental en todos los casos. Mis personajes son el reverso creativo de una vida sin violencia. La trama es la incertidumbre porque eso nos constituye. Pero es el amor y la compasión las que deben guiar al humor. El amor y la democracia. El arte es amor y democracia. El reverso creativo de las expectativas de un mundo con esperanza. Lo interesante de crear es saltarse las tramas lineales que no interrumpen nada. Existir es incertidumbre y la posibilidad de hacerlo mejor. Mis personajes me constituyen porque son versiones de mí misma que encuentran nuevos espacios. La ficción tiene que ser una versión mejorada del mundo o mejor que no sea nada. La opresión ya la conocemos. La ficción es lo que nos libera.  

17 de marzo de 2024

Reverso creativo II

Existir es el reverso creativo de la literatura. La ficción usa nuestro reverso creativo. Como en un baile de fantasmas. Criaturas que se funden con la biblioteca. Las cosas en definitiva son rostros tras un baile de máscaras. Tomamos lo que nos interesa, un ojo, una pluma. Una mirada, una sonrisa sugerente. Lo importante es hacer soñar. Transformar lo rutinario en gran explosión. Hacer del big bang algo cotidiano. Agregarle música a la vida. Incrustarle acordes como diamantes. Piedras preciosas con las cuales ir tropezando. Lo que se ve aburrido hacia fuera puede ser un carnaval. Hacer ficción es analizar tu día como si fuese una hipótesis de una gran investigación. Tomar tus días y pasear por dentro de ellos. Quitar las máscaras a los rostros sorprendidos. Proponerle a esos sucesos ser personajes y hacerlos detonar. Puedes ser grande, decirle. Eres en apariencia pequeño, pero tu tamaño es grandioso. ¿Puedo utilizarte? Cuajas la experiencia. Distorsionas lo confuso y adquiere contornos. Tu materialidad brilla como el oro. ¿Puedo excavar en tus entrañas? Conocer a alguien es igual. El cerebro tiene que explotar. El corazón. Tiene que quedar inerme. Todo debe ser arrojado al asador. Es el todo por el todo. Llamar a la caravana completa y el despliegue absoluto de las fieras. Camellos y jirafas, con coronas. Leones con chaquetas. Elefantes con trajes de arlequín. Hienas y cebras haciendo equilibrio. Rinocerontes en círculos. La realidad nunca es realmente la realidad. Lo que se ve plano adquiere relieve al llamado de la ficción. Podemos pasar de largo, o no. Prefiero profundizar en los doce significados de una frase. En las doce posibilidades. En las cincuenta posibilidades. La incertidumbre tiene esa característica entrañable. Se abre el abanico y caben cinco caravanas dentro. Esas expectativas que perforan. Que pueden transformarse en capítulos, para que soñar no sea real. Para que imaginar sea real. Cada carro de la caravana esconde secretos. Sí llegamos al arte. No vamos alrededor porque alcanzarlo es quemarnos. Sí llegamos. Entramos en los carros. De eso se trata escribir. De eso se trata estar al servicio de la literatura. Entrar en los carros. No se puede ser espectador al borde del camino. Sin arriesgarse a la montaña rusa no hay novela. Arriesgarse a vivir es una montaña rusa. Es explorar el reverso creativo que nutre la ficción. Que organiza los elementos para que desarmen la instalación de todo lo físico en compartimientos estancos. La caravana debe ir para todos lados. Cambiar de rumbo si es necesario. Sorpresa y emoción. La ficción es crear una atmósfera a partir del reverso creativo distorsionado. El reverso creativo es lo que está dentro y lo que va sucediendo fuera. La ficción inventa. Pide prestado para encontrar la democracia en cada experiencia. En cada organización estampada en el mapa de lo real. La ficción corta el mapa en fragmentos y hace castillos de naipes hacia arriba. Ya nada está en su lugar. La ficción política no tiene que dejar las cosas en su mismo lugar. Porque a lo accidental nadie está obligado. Soñar es esa capacidad de hacer de lo accidental algo necesario. Guardar dentro del carromato la realidad vestida de fiesta. Si las cosas no vuelan me aburro enormemente. Esquivo la realidad que aplasta. La rutina impuesta me genera desesperanza. La rutina gris es inconvertible en ficción. Hay que evadirla como un obstáculo de terror. Como una mansión siniestra en tu camino de la que huyes despavorida. He escapado de esas rutinas. Sabía que terminarían con mi vida. Fui sabia, o el destino me ayudó. Lo que me fascina es esa realidad maleable que destella luces. Que tiene contenido esencial. Esa idea budista de que lavar la ropa puede ser único y una ceremonia me inquieta. No quiero ceremonias, quiero fiestas con fuegos artificiales. Tengo sed de lo más escondido. Lo que va a hacer detonar mi cerebro. Donde un día puede ser una sabana completa con fieras entre los pastizales. Siempre renuncié a las experiencias extremas. Me parecían contrarias a la vida. Mi radicalidad consiste en renunciar a la superficialidad. Si voy a vivir quiero que sea profundo. Quiero saber lo que significa. Quiero que las experiencias tengan la consistencia de lo esencial. He explorado artes y disciplinas. Los secretos escondidos son los que me dan la vida. El hecho de que la realidad se vaya transformando y que la rutina no estética se mantenga alejada. Lo trivial también sirve, pero no lo evidente. Dudo inmediatamente de lo que alcanzo muy pronto. Los desafíos me indican si voy por buen camino. A veces descubro un secreto y lo que viene después pierde la gracia, pero la realidad suele tener muchas capas y todo puede ser interesante. La iluminación es ese reverso creativo capaz de convertirse en ficción. Cuando observo algo interesante soy como un tigre observando a su presa. Puedo estar horas, días, años. Las personas con las que me relaciono son fuera de lo común porque constituyen potenciales personajes interesantes. Mientras más enredados en la realidad estén el interés aumenta. Todo lo marginal y creativo me encandila como si presenciara una epifanía. La locura contenida, no la locura real. Quienes lo dan todo por obtener una creación. La holgazanería me devasta. Lo realizado a medias. Me interesan las apuestas absolutas. Lo que va a modificar lo que existe. Lo convencional me saca de quicio. Con el tiempo me generan gran desidia las apuestas incumplidas. Quiero morir si he fallado. Quiero que las cosas sean sutiles, elegantes, y tengan sentido. Quiero que la bondad esté en todo lo que recorro a mi alrededor. Quiero una reciprocidad real sin la cual no comienzo nada porque quedo exhausta. Lo he intentado antes. Quiero que la realidad y la ficción compartan de manera recíproca. Que se inspiren una a otra. Nunca quiero que la realidad esté desnuda porque vine a otra cosa. Inventaré todo lo que haga falta. El reverso creativo es existir agotando todo el amor que hay en el alma hasta que termine por multiplicarse. Una pasión absoluta por crear precipicios en la sabana, por los cuales subir y bajar hasta volar y conocer los paraísos disponibles. Vine a lograr que la pasión sea el reverso creativo de la ficción que quiere independizarse. Vine a independizarme de la realidad. A dejar de colonizar, para respetar. A detener la colonización que se ejerce sobre mí. La ficción es el reverso creativo que se encuentra con la libertad. Nace la creación y la pasión se hace cuerpo y cerebro. Expandir la consciencia y agradecer en el alma. La ficción es el reverso creativo que se encuentra con la pasión. El carromato que explota para fundirse con el universo. Inventar los secretos que nos dan vida y compartirlos. La ficción es vivir dos veces. Incrustarle pasión a la existencia. Piedras preciosas y carnaval. La ficción es la verdadera vida. 

16 de marzo de 2024

Reverso creativo

Una vez fuimos de una cierta manera. Cuánto nos modificamos. ¿Nos modificamos? ¿Queda en nosotros un reverso que va apareciendo cada cierto tiempo? Eso que quiso surgir y no surgió, ¿aparece más tarde? ¿Hay una cierta temporalidad de las ideas? En mí se van organizando las ideas, que van encontrando su tiempo. Este es el tiempo de las grandes ideas. En que todo se encuentra como una cazuela, esa sopa con varios elementos. El sabor de esa falta de clasificaciones que pueden hacer surgir lo humano. Porque ser humano es ser varias cosas al mismo tiempo. Es existir con cientos de disciplinas encima, de enfoques diversos para unos mismos fenómenos. La creatividad requiere disciplina, y disciplinas. Artes, ciencias. Facultades del alma que fueron quedando como residuo en el reverso creativo del espíritu. Todo surge en forma de texto después. Es necesario unirlo todo, como el cuaderno dorado de Doris Lessing. Yo tengo cientos de cuadernos, todo alrededor, uno para las grandes ideas, otro para los grandes proyectos, otro para las reflexiones cotidianas, otro para el desglose de los grandes proyectos, otro para la lista de temas que debo ir abordando, otro para los libros que debo leer y las películas que debo ver, otro para organizar mis trabajos en tareas concretas, otro para las estructuras posibles de los libros, otros para el desarrollo de cada proyecto en específico, y así. Es el reverso creativo, que existe en forma de residuo en mi alma de las experiencias, y de frases escritas en papel. Antes no tenía tantos cuadernos. Mientras crecen los proyectos, aumenta la cantidad de cuadernos. Es como la carga mental, pero lo que hace es organizarla para que no pese tanto y para que las ideas tomen forma. Para que los textos puedan abordar cientos de planos y experiencias que se cruzan, uniendo lo que parecía separado en apariencia. El espacio y el tiempo se encuentra en un texto. Los espacios y los tiempos. La literatura es el arte de transformar en líneas lo que eran figuras geométricas y hoyos negros. Un big bang. La gran explosión que hace surgir el reverso creativo. Nacemos ya tal vez en nuestra alma con los libros que vamos a escribir. Un buen día nos liberamos y aparecen. Se forma la materia. Ese residuo que dormía. Cruzado con la larga serie de estímulos simultáneos que nos encuentra. Un día decimos, no perderé el tiempo en necedades. La libertad es la herencia del bravo, como dice mi madre (es un himno). Mi reverso creativo lo guía la libertad. ¿Seré brava? Como en italiano. Valiente, como en castellano. Valiente, buena, feroz. No lo sé. Tal vez pueda decidirlo yo y no haya nada que preguntar. Hubo momentos en que pregunté. Las respuestas diferían. Cuáles eran los criterios. El reverso creativo era mío. Las respuestas me excedían. Ya no pregunto nada, sólo escribo. Leo. Converso. Debo estar cansada, y se alojan en mí unas ideas fijas. No sé si claras. Pero la confusión es algo propio de este oficio, la perplejidad, las dudas. El reverso creativo es ese impulso que guía la pluma más rápido que nuestra mente consciente. Como si algo más allá de nosotros hablara. Unas ideas que tienen que abrirse camino. A veces parece algo místico. Yo lo vivo como una ceremonia sagrada. Como un sentido para vivir, y tener la fuerza de enfrentar un nuevo día. Como una necesidad de justicia y de ser libre. Necesito ser libre. Necesito que no haya esas limitaciones que identifico claramente. Debo estar en una modificación de mí misma porque cosas que antes tenían importancia o daban temor ya no figuran. Tal vez escribir sea llegar a un estado de iluminación como Siddhartha, o como Diana Nyad nadando hacia Key West. Olvidar el contexto que entorpece hasta que aparece el reverso creativo. Todo eso que nos habita y de lo que somos sólo en parte conscientes. Es un espiral veloz y al mismo tiempo lentísimo. Como si fuera fraguándose a fuego lento, con cariño. Le tengo cariño a mis ideas. Igual como le tengo cariño a las personas que me inspiran. Igual como admiro a quienes alcanzan cosas que me sorprenden. Hay mucha limitación. Tal vez todo sea una carrera hasta que hay una meta a la que sólo algunos pueden llegar. Crear es trabajo. Es éxtasis. La gran explosión. Razón suficiente para vivir. Todo el resto es relleno. Placer y relleno. Los grandes libros son el motor que me activa. Vivo en términos de libros. Así mido el tiempo. Así mido el espacio. La creatividad es la libertad. Todo lo soñado se ha materializado a pesar de los obstáculos. Quizá he soñado de manera humilde. Quizá he soñado con grandes ambiciones. Trabajo y observo la línea del horizonte. La cotidianeidad a ratos me es indiferente. Las grandes obras son una carrera de obstáculos. Yo nací con libros encima y es lo que voy a entregar. Toda la justicia que me sea posible. Todo el arte que me sea posible. El reverso creativo, que es en definitiva el reverso del mundo, el alma de las cosas. El nombre secreto de cada paso. Nací para crear, lo sabía antes, me modifiqué, y ahora lo sé mejor. El tiempo es una entelequia e intentaré que se ajuste a lo que quiero decir. Crear es tomarse en serio el vivir. Hacer de la existencia un éxtasis constante. La gran explosión. El reverso creativo es donde me refugio porque ahí están los grandes laberintos que me llevan a los prados de la alegría. A esa naturaleza indómita que siempre ha sido la mía. Debo ser feroz. Como un lobo. Que le pertenece la luna, y brilla como el sol cuando llega a la cúspide de la roca. Nací para aullarle a la luna y desintegrarme en libros, para desintegrarme en los demás en forma de amor. 

Vivir IV

La dificultad de vivir es innegable, pero está la conversación, pasear compartiendo por el gran parque, un inmenso magnolio en flor, sol pasando a través de la potencial tormenta. Los asuntos se reúnen como dentro de una cazuela. Es un plato típico del lugar donde nací. Que contiene varios elementos dentro. La dificultad radica en que en el vivir, como en esa sopa con añadidos, todo convive y enfrentar el existir implica obligatoriamente lidiar simultáneamente con todos los frentes. Desde tener que cocinar para comer, hasta tener que sacar lo mejor de unos vínculos y de unos oficios. Tal vez la mayor razón para erradicar la violencia es que nos roba algo que nos pertenecía. Elimina algo que era esencial de la cazuela. Nuestra autoestima, nuestra serenidad, nuestra posibilidad de desarrollar el oficio que elegimos, en ocasiones nuestra vida, la cazuela entera. Es un robo a mano armada. Por qué hemos silenciado estos robos. ¿Sentimos vergüenza? ¿Sentimos que habíamos participado de alguna manera? Hoy nos blindamos con grandes grupos de personas que están detrás para que la violencia no vuelva a ocurrir. Hoy los robos tienen que verse a la luz del día. Eso nunca nos perteneció. Tenemos por otra parte que recuperar lo nuestro. Los elementos de nuestra cazuela sin los cuales pierde el sabor. Todo machito violador tendrá que pagar. Caro. Porque lo que se roba vale mucho. Es todo. Ser mujer es sobrevivir. Uno va avanzando con todas esas experiencias encima, lo que supone bastante peso. Un sistema cómplice y opresor, que aplasta un poco más. Ser mujer es tratar de vivir, bajo constante dominación. Es un cuerpo que no te pertenece para nada. Te lo roban una y otra vez. Es una lucha porque te pertenezca tu cerebro. También te lo roban una y otra vez. Es hora de pagar. Salir del restaurante. Todo lo consumido debe ser justificado. Les gustaba cortarlo todo indiscriminadamente. Está saliendo caro. Ahora hay que pagar. La justicia no es un concepto abstracto, es una cuenta concreta que se relaciona con lo que consumimos. Con los elementos de esa cazuela que nos robamos y no nos pertenecían. Mi cuerpo no te pertenecía, mi cerebro no te pertenecía, mis capacidades no te pertenecían, nuestros bosques no te pertenecían. Hay un error fundamental ahí, o un malentendido radical. No es tuyo. Ahora hay que pagar. Caro. Porque la cazuela era esencial. No impediste un genocidio. Fuiste cómplice. Ahora hay que pagar. No mañana. Quién te dio ese derecho. El sistema de dominación no es excusa. Estamos hablando de personas. Cualquier diferencia de valor es errónea. Estamos hablando de seres vivos. Cualquier diferencia de valor es errónea. Pensaste que estabas arriba. Te equivocaste. Vivir es ver cómo la justicia recupera sus caminos robados. Yo estudié derecho porque me interesaba la justicia. Porque quería ver sus maneras de materializarse. Porque sabía que era algo concreto. Porque sabía que tenía significados muy precisos que sólo intuía en ese momento. En el camino se me robó algo esencial que me pertenecía. Las cosas se recuperan, a veces a medias, a veces de manera completa. Sobrevivimos. Eso no se nos enseñó pero lo vamos descubriendo. En la soledad y entre todxs. Nos blindamos porque sabemos que los robos duelen. Para qué vivimos. Esa pregunta está ahí llamando una y otra vez. ¿Recupero lo robado? ¿Ayudo a otrxs a recuperar lo robado? Qué es la justicia. Es la noción del costo de las cosas. Del valor de las cosas. Del valor de las personas. Del valor de los seres vivos. Todo machito violador pagará su cuenta. Todo gobernante sordo. Todo saqueador del hábitat. Vivir es aprender que la justicia es algo concreto. Vivir es comprender la noción de robo y el valor de las cosas. Vivir es saber que la justicia existe, sin subterfugios. Vivir es hacer justicia.

12 de marzo de 2024

Vivir III

Me da lo mismo ser mujer u hombre. Lo que me interesa es escribir. Tal vez sería más fácil si fuera hombre. Tal vez no. Ser mujer no tiene ninguna gracia en particular. Más bien al contrario, me ha acarreado una serie de problemas, bastante complicados en muchos casos. Por casualidad nací mujer. Nací también escritora, pero esto fue bastante menos espontáneo. Lo que me interesa es comprender exactamente en qué consiste la intemperie feminista. En qué consiste ser escritor. Así empecé. Luego caí en cuenta que la experiencia de la intemperie no encajaba exactamente conmigo. Algo faltaba. La condición de mujer escritora difería en algunos aspectos. Por lo que me dije, Andrea, lo que a ti te interesa es la intemperie feminista. No es lo mismo. Lo que ellos decían no terminaba de cuajar. Mi experiencia era algo así como una especie de estar constantemente en la mira. Es una intemperie más intensa. Hay más libertad tal vez, porque estás en algo así como en la nada. Flotando en el aire, total como no existes. Si llegas a verte, te llega un vendaval de mierda. Lo que digas o no, en ocasiones no es tan relevante. Naciste mujer, eso hay que tenerlo muy claro. Se te asignó un lugar ya. Cambiar de lugar puede ser fatal. Pero como a ti, ser hombre o mujer te da exactamente lo mismo, tú escribes no más. Si se te ocurrió hacer arte, y además tu cara no es bien blanca, prepárate para lo peor. Es cosa de ver el vendaval de mierda que le llegó a Aya Nakamura porque va a cantar en los Juegos Olímpicos. Vivir es tal vez lidiar con el vendaval de mierda lo mejor posible. Mientras mejor haces lo que haces significa que también tienes que entrenarte bien para el vendaval de mierda porque va en aumento. Mayor la amenaza, más sucio el juego. Si además se te ocurre militar por el medio ambiente, el final de tu existencia está ya previsto, es la muerte premeditada. Te eliminan, simplemente. Todavía no me aventuro en ese terreno, pero creo que hace falta. Morir es disuasivo, pero no es suficiente. Aunque con escribir ya tengo bastante. Con el vendaval de mierda he convivido toda mi vida. Toma distintas formas. Unas más literales y otras un aspecto de inocentes preguntas. A las grandes lides no me he aventurado todavía, no ha sido por cobardía. Los grandes títulos nunca me han interesado. Sólo me interesa escribir. Estoy tranquila en mi biblioteca al lado del río y con menos ruido aumenta la concentración necesaria. Me han preguntado mucho este último tiempo por qué no publico en otras editoriales que no sean la que yo misma creé y me encanta. Me causa gracia esta pregunta. Agradezco la confianza en mi trabajo de quienes abordan este tema. Agradezco, por supuesto, el interés de quienes me leen, y todos los comentarios que recibo. Pero estoy de lo más bien así. La felicidad es la independencia. Es la libertad de ser tu propia editora. La intemperie absoluta es esa autonomía que le da un sentido a la nada. Al menos las cosas se hacen como tú lo estimas. Además, cuántas personas pueden vivir de lo que escriben. No muchas, eso está zanjado. Tal vez hay que atacar por ahí. Cuál es el lugar del arte en nuestras vidas. Qué espacio le estamos dando. Cuánto pagamos lo que cuesta. Es como que a veces nuestra alma valiera callampa, y sólo es asunto de producir en masa. No regeneramos nada sólo erosionamos. Tenemos que regenerar lo roto de nuestra alma, no sólo erosionar lo que queda. El arte es como un pegamento para esas situaciones que abren brechas en las cuales nos ahogamos. El arte nos saca de ese agujero en el que nos hundimos. Es una manera de contrarrestar el vendaval de mierda. Porque es belleza y compañía. Tenemos que poder vernos reflejados en el arte. Por eso todos los artes tienen que verse. Es importante luchar contra el vendaval de mierda. Contra quienes oprimen y eliminan. Porque después pensamos que el mundo era algo puntual, y era algo totalmente distinto. La idea de un mundo homogéneo es una distorsión de la dominación que esconde lo demás. Vivir es crear a pesar del vendaval de mierda y hacer ver que lo heterogéneo es la regla. Casi todos los premios para una misma película, justo la con más presupuesto: algo anda mal. Hay que diversificar. El alma rota no se repara con lo homogéneo, termina de aniquilarse. Luego viene el suicidio. Creo que esto debe imponerse con leyes: espacio para todxs. La espontaneidad tiene grandes límites. Vivir es crear espacio en nuestra alma para lo heterogéneo, en nuestros barrios, en nuestras leyes. En nuestras librerías. En nuestros cerebros obsesivos, tozudos y perezosos. El arte tiene que transformarnos. Vivir es abrirse al misterio del arte que transforma nuestros cerebros en flexibles, transigentes y activos. El racismo y el sexismo es simplemente holgazanería. Miedo. Si no te das el tiempo de leer nada tu cerebro se queda idiota. Si le hacen cada vez una encerrona al arte los cerebros se quedan idiotas. Producen para erosionar, y regenerar cuándo. No me importa si soy mujer u hombre, ni me interesa demasiado la naturaleza mística de mis costumbres. No es místico. Es accidental. Nací allá o acá. Déjenme descansar. Tienes un pequeño acento, sí, así es. Tampoco quiero hablar de eso. Me gustaría poder hablar de otras cosas. Tal vez por eso es atractiva la idea de ser hombre, o de no tener acento. Quiero hablar de arte, de literatura, de derechos humanos, de vivir, que es difícil para todo el mundo. A veces me canso de ser una mujer inmigrante. Tal vez es momento de pasar a otra cosa. Qué tal esa idea. ¿Ya me sacudieron lo suficiente? ¿Ya no hay más preguntas? Perfecto. Ahora las grandes obras. Tal vez deba firmar: A. Salirme del personaje al que quieren llevarlo a uno constantemente. Quiero ser mi propio personaje, inventarlo, sin tanta condición que se me ha impuesto. Vivir es crear personajes nuevos. Difuminarlo todo hasta que ya no pueden situarte en ningún lugar. Volver a la nada de la que uno comenzó. Flotar con libertad y asir la autonomía de las nuevas formas. Escribir para mí ha sido un sinónimo de libertad. Crear la libertad. La felicidad es la libertad. Evadir como sea el vendaval de mierda. Vivir es alcanzar la libertad y darle forma. 

11 de marzo de 2024

Vivir II

Hay días en que me digo, ¿y todo esto para qué? ¿Todo este esfuerzo para qué? Andrea, qué esperas del vivir, me pregunto. Lo eliminaste todo, ¿y ahora qué? ¿Estás llegando a Key West, o no? ¿Estás llegando a algún lado? ¿Hay alguna luz en el horizonte, o no? ¿Esquivaste los tiburones y las medusas? ¿Tanta hambre y tanta sed, te ha servido para algo? ¿Este cansancio en el alma, tiene alguna razón? Me queda el humor, me digo. Los músculos tensos y las alucinaciones. ¿Me queda algo? La felicidad es el humor. Cuando nada tiene sentido me digo, no importa, voy a escribir algo que me haga reír y olvidar esta importante información: que nada tiene sentido. Voy a prestarle un sentido a este absurdo. Un pequeñísimo sentido que le preste vestimenta a la nada. El vacío vestido se ve mucho más armado. Es una nada que se parece a algo. A una persona vestida con smoking. Corbata humita, esa como mariposa. La nada puede ser elegante. El humor puede darle un toque refinado al vacío. Como que algo queda. En ese universo negro. Luego lo subes a un globo aerostático y lo dejas partir. La nada que flota es más liviana. Ese amor romántico que a veces te parece ridículo lo vistes de fiesta.  Traje largo y lentejuelas. Le das una dignidad que no tiene. El humor le otorga dignidad al vacío. A ese proyecto que te tiene caminando por el desierto le das un toque jovial. Es tan fácil llorar. Pero hay que seguir a los estoicos. Vestir esa desilusión de perseverancia. Decir, el humor es un fin en sí mismo. Ante este sinsentido el humor va a sacarme de este agujero. Ya no estaré hundida. La seriedad a veces lo destruye todo. Genera una paranoia que no es capaz de ver las grietas. Que no es capaz de ver que las historias tienen muchas entradas y salidas. Hay que crear las historias con miles de entradas y salidas. Muchos pisos en el edificio. Cada persona debe poder decir, yo estoy ahí. Yo me reflejo en ese vendaval. No hay sentido pero hay entradas y salidas. El arte más refinado sea tal vez el humor que modifica sin destruir. ¿Key West ya llegas? El humor ayuda pero a veces no resuelve. Quizá sea una salida para ir recorriendo los pisos con más soltura, con mayor flexibilidad. Bolaño dijo una vez, los peores defectos son la intransigencia, la prepotencia, la intolerancia. Efectivamente creo que vivir bien es transigir, empatizar, tolerar. Tal vez el primer paso es reírse de uno mismo. Cuando eres mujer es sin embargo un arma de doble filo. Porque siempre te están dando razones para que te ridiculices más rápido. Para que te sientas que vales poco. Por lo que hay que tener cuidado. Hay que reírse sobre todo de eso que te dicen, y un poco de esos errores que sientes que realmente te pertenecen. Vivir sea tal vez el arte de distinguir el humor que hace reír del humor que hiere. Otro gran malentendido. El humor prepotente destruye, no modifica nada que sirva. El sistema opresivo queda tal cual. El humor debe apuntar al poder, a la estructura tenaz que domina. Si el arte no es político no sirve para nada. Siempre me deprimen los recuadros literales que no entienden que una pequeña broma tiene que entregar alguna idea de manera divertida. Como si diera lo mismo la forma. Como si diera lo mismo la idea. Sinceramente creo que cuando no aportas nada a un mundo en llamas y vas a destruir es mejor quedarte callado. Después sale carísimo. Todxs tratando de salir del agujero y luego hundir más el barco. La violencia es muy nociva. También lo es la opresión. Tal vez vivir sea reír para darle sentido a la nada y trabajar contra la prepotencia. En cualquier caso escribir es eso. Vivir debe ser ir redactando la historia de cada uno en el aire. En el tiempo implacable. En el espacio vacío. No sé exactamente para qué vivimos, pero sé en qué consiste mi vida. En decir que cada uno pueda decidir para qué vivir. Sin tener que estar justificando esa elección constantemente. Explicando, explicando. Perdemos tanto tiempo intentando vestir la nada. Encontrar las razones es suficiente. Ser coherente con uno mismo. Reír cada vez que nos perdemos, sin herir a nadie. Pedir perdón si herimos a alguien. Reconocer todo lo que se nos entrega. Agradecer. Creo que el humor tiene límites. La felicidad es el humor que modifica sin destruir. Tal vez vivir sea llegar a ese muelle aprovechando cada oportunidad para hacer la fiesta. Sin humor sólo queda el vacío. 

Vivir

Vivir es un oficio complicadísimo. Cada día hay que decidir vivir. Significa que uno tiene que saber su valía incluso en los días oscuros. Esos del cielo cubierto de nubes. De las preguntas más punzantes. En esos días queda el arte. La felicidad es el arte. Yo incluso en los días negros sé que sirvo para algo. Me aferro a eso. Como Diana Nyad cruzando el mar a nado. Una brazada tras otra y se ve el horizonte. Se toca el horizonte. Este día tiene que servir para algo, me digo. Voy a nadar un poco más. Tu ne lâches jamais l'affaire, me dijo ayer Jean. Me causó mucha gracia. Efectivamente nunca me rindo. Vivir es eso, ¿no? Decidir cada día que servimos para algo. Decir, ahí está Key West y yo voy a llegar nadando. Tiburones, medusas, no importa. Alucinaciones, luces de colores, no importa. Hambre, sed, no importa. Cansancio, músculos tensos, no importa. Tu ne dois jamais lâcher l’affaire. Escribir es igual que nadar hasta Key West. Igual que vivir y cada día decir sirvo para algo. Llegar a Key West pero la distancia se renueva cada día. Como Sísifo con la roca. Suena atroz. Pero no escribir pudiendo hacerlo es mucho peor. Es el infierno. Necesito llegar a Key West con las formas que me persiguen. Las formas que me hechizan, como las casas embrujadas. Hace poco descubrí a Eva Illouz. Esos encuentros son energía para ese nado. Voy instalando en mi alma todas esas autoras que me acompañan al dar una nueva brazada y el mar parece de nuevo algo acogedor, a pesar de las alucinaciones. Alucinar es ver monumentos imaginarios. Pero, ¿qué es lo real? Si siempre nos han dicho que no podemos hacerlo, y podíamos perfectamente. Alucinar es inventar libros que no existen. Esa es toda la ciencia. Nadar. Hasta que estás a punto de ahogarte, y no. Para mí vivir es deshacerme de todas las distracciones y nadar. Intento consistentemente lograr esto, pero a veces tropiezo porque me fascina hacer proyectos y porque hay que comer algo para poder nadar. Al final veo el lado positivo de eso otro que no es nadar, pero cuando la llegada a Key West se demora me exaspero. Al final no culpo a nadie de mis obsesiones. Las atesoro en mi alma para que me guíen en ese nado nocturno guiada por luces rojas. Son mías y les doy forma. Intento domarlas lo más que puedo pero son rebeldes. Tal vez porque saben que son el motor de las ideas. Me atormentan y me fascinan todos esos libros que tengo en la cabeza. La felicidad es crear. Alucinar hasta que todo encaja. Hasta que uno entiende hacia dónde iba el nado. La quintaesencia de una idea. Sus raíces y su alcance. Su contenido más íntimo. Su razón de ser y lo que va a modificar de este gran y extenso mar. Vivir es alucinar hasta saber que servimos para algo. Vivir es la decisión de crear. La felicidad es el arte que modifica la corriente. Vivir es nadar hacia la otra orilla sin rendirse. 

9 de marzo de 2024

Felicidad III

La felicidad está compuesta de fragmentos de cosas. De vínculos, de comuniones. Creo que el concepto de felicidad se aborda de manera torpe y falaz. Se asocia a la posesión de cosas. Como a la posesión de una pareja, por ejemplo. Ninguna idea ha intentado instalarse de manera tan activa como esta, al menos en la existencia de las mujeres. El enlace de pareja y felicidad como condición absoluta una de la otra es totalmente erróneo. Lo que define la felicidad, me parece, es la existencia o no de vínculos significativos. Eso es todo. Me estoy vinculando o no con las personas. Le importo o no a algunas personas. Pasan los días y a mí, me importan o no algunas personas. Me acerco a ellas frente a su dolor. Me acerco a ellas frente a su alegría. Construyo o no construyo, vínculos de distinta naturaleza. Creo que la clave de la felicidad es la reciprocidad. Los vínculos que no son instrumentales. Que constituyen un fin en sí mismo. Los vínculos en que no sometemos a nadie ni nadie nos somete. La felicidad es la no dominación.  

Felicidad II

La felicidad está compuesta de fragmentos de cosas. De gestos, de encuentros. De proyectos, de intentos. De esfuerzos, de viajes. Yo he querido entregarla sin pedir nada a cambio. He querido arrimarme a ella con humildad y reverencia. Conociendo su naturaleza misteriosa. Nunca sé bien qué terreno están tocando mis pies. Tal vez la felicidad es la serenidad de saberse inerme ante lo bello de la vida. La posibilidad de saber que eso nos alcanza. Tal vez es la sensación de haber dado lo mejor de uno mismo. De haberse puesto al servicio de alguna causa altruista. Quizá es el haber intentado descubrir la mejor versión de cada persona. Haber sacado fuera lo más alto de las personas con quienes nos hemos cruzado íntimamente a lo largo de los años. Somos espejos que reflejamos la felicidad de los demás. También nos pertenece. Esa belleza forma un gran continuo que todo lo va cubriendo. Tal vez no sé exactamente lo que es el amor, pero he conocido la felicidad. He podido percibirla cuando se me ha entregado sin pedir nada a cambio. Cuando he sido amada de manera auténtica. Tal vez la felicidad es no mentirse a uno mismo. Es no sentir miedo frente a la propia verdad. Frente a las verdades de los demás. Frente a las verdades en general. La felicidad y la cobardía son incompatibles. Dentro de ella vive una seudo felicidad que termina mostrando finalmente la cara. La felicidad es la valentía de ser uno mismo sin destruir a nadie. La felicidad es la autenticidad.  

Activismo

Nuestro colectivo feminista cumplió ayer cuatro años de existencia. Collectif féministe latino Parchadxs. Empezó un 08 de marzo el año 2020. Esta ha sido una semana de arte, triunfos y movilización feminista. Hablamos en el programa Visages d’Amérique Latine de Radio Canut el sábado pasado, el jueves presentamos en el lanzamiento de una Exposición colectiva por los 40 años del Festival « Reflets du cinéma ibérique et latino-américain » del Cinéma Le Zola, ayer hicimos una performance en la marcha por los derechos de las mujeres convocada por el colectivo Filactions. Además de triunfos feministas significativos en pos de los derechos de las mujeres, que avanzan en la lucha contra la violencia. Parchadxs es un grupo de mujeres fantásticas, feministas y artistas, de una convicción total. Jueves por medio nos reunimos a desarmar un poco la trama colonizadora y patriarcal que ha urdido nuestras vidas, pero sin aniquilarnos. Resistimos. Unirse ha hecho toda la diferencia. Conversar, crear, escuchar, resistir. Es lo que atraviesa la existencia del inmigrante, resistir. Disfrutar. Saber que también se es el país de destino. El origen y el destino se unen en nosotrxs. Tal vez lo más difícil de desarmar, además de la violencia, sean los estereotipos. La idea de que tal vez no somos capaces, en tanto mujeres, e inmigrantes. El comenzar siempre un paso más atrás. Tal vez no tenemos que demostrarle nada a nadie. Pero queremos desarrollar nuestros proyectos, pero tenemos que poder pagar nuestra existencia. Es caro ser mujer e inmigrante. Nos gustaría dedicarnos a nuestro arte y capacidades, pero tenemos en cambio que estar haciendo activismo feminista, para que no nos violen y no nos deporten, para que nos contraten y nos traten como personas en igualdad de condiciones con otrxs. Mejor hacer activismo que deprimirse, ¿no? Mejor que aislarse, ¿no? Somos esos especímenes de feria que llaman la atención, y sin embargo no revestimos ninguna particularidad más que existir y querer aportar a este mundo en llamas. Lo cansador del activismo es ese eterno retorno, a veces interrumpido por eventos que tienen la consistencia de la democracia e indican que hay pequeñas variaciones, aunque a veces sea difícil percibirlas. Hay grandes retrocesos también, como la ley de inmigración, o el apoyo de un presidente a un violador. Pero en ese gran péndulo que es el activismo, luego los eventos avanzan para el otro lado, y de a poco, se van abriendo espacios. Cuando se generan esos espacios, es cuando el combate es frontal, no se puede descansar. Se nos comunicó esta semana que un violador había sido eliminado de eventos programados de un importante festival de cine de Lyon. La violación y el arte van siendo cada vez menos amigos, y eran tan amigos. La cultura y todo su contexto cómplice como un eterno retorno. Ya no. Lo alentador del activismo es esa transformación que se produce a pesar de cuánta mierda hayas observado a lo largo de tu existencia. Esa pequeña grieta tiene la consistencia de muchos derechos humanos protegidos. No se trata de avanzar mucho o poco, de sentir que no se ha avanzado casi nada o que todo son grandes triunfos, se trata de avanzar simplemente. De ir de manera humilde y generar algo. En uno mismo, en los demás, en las instituciones, en las estructuras. No se trata de cambiarlo todo ni de quedarse en un rincón llorando porque nada se modifica, sólo consiste en no rendirse, y buscar una y otra vez nuevas estrategias. Volver al plano completo, volver al plano completo e identificar la pequeña grieta dentro de un vendaval de mierda. Termina siendo hasta entretenido. Es bastante trabajo, sin embargo. Pero la convicción hace el resto. La rabia ante la injusticia. En este día internacional por los derechos de las mujeres, lo que queda es la alegría, de una autonomía cada vez más real, de una libertad que ni habíamos soñado. Seguir identificando grietas en el vendaval de mierda. Los hombres también son feministas ahora. Sólo queda hacer ubicuas esas grietas, que se convierten en espacios, y disfrutar de manera recíproca. La igualdad finalmente se termina comprando con nuestro tiempo. Además de que nos pagan menos, tenemos que ganarnos las condiciones para desarrollarnos. Ser mujer y ser activista es una necesidad. Como si nuestro tiempo no valiera nada. Como si nuestra experiencia no valiera nada, o mucho menos. Ser mujer es sobre todo muy agotador. Pero participar en un colectivo feminista lo hace más liviano. Pero no tenemos toda la vida. Queremos nuestros derechos: AHORA. No más violaciones, no más complicidad, repartición equitativa de tareas, mismos salarios, mismos financiamientos, mismos premios, autonomía sobre nuestros cuerpos, no más estereotipos destructivos, ni discriminación persistente. Día internacional de los derechos de las mujeres. Para que podamos ocuparnos de otras cosas. Que el tiempo pasa rápido, y además después cumplimos muchos años y dejan de vernos. Queremos nuestros derechos: AHORA. Día internacional por los derechos de las mujeres. 

7 de marzo de 2024

Felicidad

La felicidad está compuesta de fragmentos de cosas. La llegada de un hermano, su sonrisa, su alegría ante los logros ajenos, su ilusión ante la vida. Mi hermano Felipe es la persona que mejor entiende este concepto. Porque todo en él está en sintonía con los demás. Este sábado 09 de marzo cumple 35 años desde que muy pequeñito, llegó a nuestras vidas. Yo tenía 8 años cuando se apersonó por primera vez, y lo recibí como a quien se le entrega un tesoro sagrado. Mi vida cambió absolutamente. Felipe era y es un ser mágico. Música pura. El humor más fantástico. Yo recibí a mi hermano y conocí la felicidad sin matices. La que es generosa y da sin pedir nada a cambio. En estos tiempos difíciles nos conectamos con lo esencial, y el amor que hemos recibido siempre de Felipe es lo que ha hecho toda la diferencia. Gracias, hermano, por esta felicidad absoluta que entregas. Por estar ahí, por tu cariño constante, por todos los detalles que nos regalas que son como flores para el alma a veces cansada. Que tus 35 años sean todo lo que esperas de una felicidad que te pertenece porque tú como nadie has sabido entregarla. Te adoro, Andrea.

6 de marzo de 2024

Consejo

Hoy les traigo un consejo importante. Habiéndosele preguntado a la señora Jessie Gallan, de Escocia, a sus 109 años, cuál era su secreto para vivir tanto, indicó sin titubear: Eat your porridge and avoid men. Coma su plato de avena y evite a los hombres. Luego explicó más: Mi secreto para una larga vida ha sido mantenerme alejada de los hombres, dan más problemas de los que valen. Uno podrá estar de acuerdo o no, pero considero que no es llegar y descartarlo de plano. ¿Quiere uno que esta vida sea larga, o no? Profundizó más la señora Gallan: me aseguré de hacer mucho ejercicio, comer un buen tazón caliente de avena cada mañana y nunca me he casado. Como yo no tengo ningún consejo que dar en este sentido, prefiero atenerme al de la señora Gallan. Tal vez llegue a los 100. Por mientras puedo abocarme a recopilar consejos importantes. A continuación, compartirlos. Sé que van a pedírmelos. Pierdan cuidado, todo será comunicado. 

8M

El 08 de marzo es una liberación. El feminismo en general lo es. 
Nos liberamos de violadores en nuestros festivales. Nos liberamos de parejas que en realidad no queríamos tener. 
El patriarcado es un juez, a veces. No siempre. A veces se pliega a los derechos. 
Francia inscribe en su constitución el derecho de interrumpir un embarazo.
Se nos abren nuevos espacios en el arte, y se reconoce más nuestro trabajo. 
Ni flojas ni cobardes: sabemos que falta mucho. 
Pero el 08 de marzo se celebra porque hemos avanzado. 
Porque aún tenemos fuerza y sobre todo porque disfrutamos la vida. 
Nuestros triunfos le pertenecen a todxs. Incluso a quienes quisieron impedirlos. 
08 de marzo: Día internacional de los derechos de las mujeres.

4 de marzo de 2024

Creatividad III

No me importa comer arena, le dije, pero si te vas, creatividad, no puedo seguir. Déjame en el desierto, estoy dispuesta, pero que sea contigo. Pensé que se iba, era un gran espejismo, su cuerpo borroso en el horizonte, esas dunas asesinas de terciopelo, el sol hirviendo en la frente desnuda. Renuncia a todo, me dijo, una vez que había vuelto. ¿A todo?, le pregunté. ¿Y el queso? No, eso no, me contestó. De acuerdo, le dije. ¿Y los barcos con luces de colores? Sí, eso sí. ¿Todos? Bueno, me dijo, ¿me estás escuchando o no? Mierda, a todos. Bueno, ¿vamos a escribir grandes obras, o no, Andrea? Decide tú, me interpeló. Eres tan estricta, le expresé. Te necesito, pero esto es maltrato. No has entendido nada de mi naturaleza, formuló. Mejor me pierdo en el horizonte. Eres cruel, le dije. ¿Crees que voy a funcionar en base a amenazas?, le pregunté. ¿A incentivos y castigos? ¿Recompensas y sanciones? ¿Crees que soy un ser humano? No, le advertí, soy una máquina que escribe. Nada más. Si crees que vas a intimidarme, te equivocas. Teniendo el queso, es suficiente. No me importan esos barcos con luces de colores. No ahora, al menos. Los últimos que me subí, ni te explico, muy aburridos. Lo más aburrido que hay. Yo no sé de dónde los importan. No revisten mayor interés. Mejor el queso. Yo no sé dónde aprendieron a hablar. Se les enredan las ideas en la cabeza. Creen que son la gran cosa cuando son nada. Tú también eres cruel, me dijo. Menos que tú, le contesté. Por lo menos yo perdono, afirmó. Qué te hace pensar que no perdono, le pregunté. Mi resiliencia es innumerable, la venganza dulce y la novedad éxtasis, le declaré mirándola a los ojos. ¿A qué vinimos?, me preguntó. ¿A estar en una pelea idiota de quién tiene la última palabra y quién es más magnánima? Por favor, Andrea, me exhortó, tenemos cosas más interesantes que hacer. ¿Cuáles?, le pregunté. Ya te olvidaste de las grandes obras, me respondió. Sólo piensas en el queso. Bueno, soy una máquina que escribe, le dije, déjame descansar un poco. Imposible, me contestó. No hay descanso posible. Se perdía nuevamente como un espejismo, imprecisa en el horizonte, una mancha nebulosa. Adquiría y perdía la forma humana. Yo, la máquina de escribir perdida en el desierto observaba su partida. No podía seguirla porque no tenía piernas, sólo teclas. Sólo plumas y hojas de papel, y queso. Creatividad, apelé a su consciencia, eres una necesidad, no pierdas tu forma humana, sigue tocando mi cuerpo, sigue enredando mi cerebro hasta originar las formas nuevas. Puedo compartir mi queso. Con eso iba a convencerla. Volvió. No volví por eso, me advirtió. Volví porque la idea de las obras nuevas me excita. Mi naturaleza no tiene ninguna importancia en realidad. Con que la obra sea grande me basta. ¿Qué es una obra grande?, quise saber. La que está irrigada por la democracia, me contestó. La que contiene el calor de un alma. La que revela alguna verdad sobre el mundo. La que aporta algo, me dijo, Andrea, por dios, qué respuesta esperabas. Hasta cuándo procrastinar con el queso. Ponte a escribir, eres una máquina. Ya empezamos, le dije, siempre tu látigo. Me siento como una persona acarreando un sillón cama sin colchón por la acera en una noche de invierno. De qué me estás hablando, me dijo. Tú me dijiste que pensara cosas así. Si sigues las instrucciones literal no vamos a llegar a ningún lado. Vuela un poco, por dios. Definitivamente esto es maltrato, le aseguré. Esta es una relación tóxica, creatividad. Tiene que morir una parte de ti al enfrentarme, me respondió. Sin dolor no hay ganancia, como se dice en inglés, agregó. De acuerdo, pero esto, le dije, ¿este era el costo? Esto no es nada, me dijo. Las grandes obras te van a salir mucho más caras. Ah, ahora me hablas en términos monetarios, desde cuándo. Ya pagué suficiente, le dije, cuánto más falta. Mucho más, me dijo. Ni siquiera lo del queso está asegurado. Eres realmente desalmada, le dije. El juicio final tendrá la última palabra, le advertí. De qué me estás hablando, me dijo. Qué ideas más extrañas. ¿Crees que voy a funcionar en base a amenazas y recompensas? No soy una máquina, me confesó. Crees que instituyendo premios, estímulos, academias, voy a moverme? Por dios, Andrea, ¿crees que el poder me intimida? ¿Que va a impulsarme? El color del desierto es lo único que importa. Lo que yo voy a entregarte. Ahora, arréglatelas. Inventa algo, aquí estoy, a tus órdenes, pero en mis propios términos. Escribe algo que aporte, por favor, sino para qué. De acuerdo, pero que sea una celebración.