Volvemos a encontrarnos, destino amado
Quizá no hubo tal interrupción
Volvemos a encontrarnos, destino amado
Te expandes, y tu carne se apodera de lo que ya le pertenecía
No veo que haya un solo lugar
Quizá sí un solo destino
Uno que es como esos días luego de la lluvia
Esos en que sólo hay belleza
Esos de la tierra mojada y el cielo diáfano
Volvemos a encontrarnos, destino amado
Eres mi lugar
Eres música incondicional
Todo lo tomas, todo lo mezclas
Qué resultados asombrosos
Me quedaría contemplando en silencio y todo sería serenidad
Volvemos a encontrarnos, destino amado
¿Ves cómo esta vez es diferente?
¿Ves la intensidad y sus consecuencias determinantes?
Volvemos a encontrarnos, volvemos a encontrarnos
Qué fuerza, qué fuerza
Cierra un momento los ojos y siente ese aroma
El tiempo y el espacio son una mala broma
Sólo estás tú y las palabras
Prefiero olvidar
Prefiero saber que estás tú y las palabras
La muerte se acercó tanto
Tantas preguntas
Las ganas de aferrarse a la vida se disparan
Quedan las preguntas
Queda la clarividencia
Queda la bomba de tiempo
Escondida, porque estás tú y las palabras
Volvemos a encontrarnos, destino mío
¿Eres también efímero como la vida?
¿Hubo esa otra vida?
¿La poesía tomará cuerpo?
¿Las novelas, de qué hablan, de qué quieren hablar, están hechas de
poesía?
¿Cómo es eso del tiempo?
¿Dónde debemos estar?
¿Por qué nos regalan estos días organizados en existencia?
¿Para qué?
Destino mío, ¿por qué?
¿Nos volvemos a encontrar o siempre fuimos una sola cosa
entremezclada?
Dos elementos que se acarician, imperceptiblemente
Al carajo la complejidad existencial
Estás tú y las palabras
Está el océano
Está la muerte que pisa los talones
Está el bosque soleado
El silencio
Tu cuerpo
Sagrado
Está la posibilidad de sentirlo tan cerca
Treinta y siete es un número sonoro
Una tercera parte de la existencia que comienza, quizá
Dejar todo atrás nuevamente
Insistir en caminar y caminar
Con mayor ahínco
Escribir textos definitivos
Treinta y siete es más que suficiente
Un antes y un después
Una continuidad demoledora
Que va dejando huella
Para quizá dejarlo todo atrás
La incertidumbre es regla
El esfuerzo nos florece
La resistencia nos da vida
Yo me lanzaría a los caminos
Observaría atentamente
Nos volvemos a encontrar, destino mío
Por el tiempo que pueda durar esta fugaz existencia
La música podrá quizá salvarnos
Vivir hechos poema
Mirarnos a los ojos
Ser una vez sinceros con nosotros mismos
Mirar más atentamente
Y tanta serenidad
Y tanta belleza
Por el tiempo que pueda durar
Y crear movimiento
Radicalmente
Por el tiempo que pueda durar
Ven a mis brazos, destino mío
Abrázame en la oscuridad
Por el tiempo que pueda durar
Aquí estoy y tu melodía me ha hecho valiente
Eres belleza, ahora lo sé
Déjame reverenciarme ante tu poder
Habrá momentos de paraíso, lo juro
Por lo que pueda durar