Este domingo 30 de junio todxs a votar. Me aventuré a ver el programa del partido de extrema derecha francés, RN. Dos de los primeros ítems, seguridad e inmigración. Se indica que buscan preservar, ojo la palabra, al pueblo francés, de la inmersión migratoria. Yo más bien creo que lxs únicxs que sufren sumersión son las personas que intentan escapar de un destino mortal, lo que los lleva a encontrarse con otro destino mortal bajo la responsabilidad justamente de personas como esas de ese partido. Lxs únicxs ahogados son ellxs. Porque la Francia, para nada. Bueno, esta gente quiere preservar al país de una sumersión imaginaria. Entonces tienen unas ideas espléndidas, totalmente acordes a los derechos humanos. Ese programa y los derechos humanos son una sola cosa. Observemos. Proponen, suprimir todas las excepciones que impiden la expulsión de las personas extranjeros. Todas las excepciones. Dios nos libre y nos favorezca. Proponen un retorno del delito de residencia irregular. No tienes visa o se te acabó, puedes ir presx, listo. Como no son las propias instituciones migratorias las que ponen a las personas en esas situaciones. Supresión del derecho de suelo, el derecho a tener la nacionalidad porque naciste en Francia. Sustitución de la “Aide Médicale d'Etat”, ayuda médica del estado, por la “Aide d'Urgence Vitale”. Esto es, te mueres no más, porque esa urgencia vital, quién sabe cuándo procede. Restricción de la reagrupación familiar mediante el endurecimiento de las condiciones (empleo estable, recursos definidos con precisión, etc.). Nunca, quiere decir, tu familia, olvídate, que se muera. Suspensión de todas las regularizaciones de personas inmigrantes irregulares por parte de los prefectos. La institución te empujó a tener una situación irregular, no puedes hacer nada, más que morir. Dale. Abrir negociaciones con nuestros socios europeos para restringir la libertad de circulación Schengen únicamente a los nacionales europeos. Esto es, de nuevo fronteras, y si tu pasaporte no es europeo, control migratorio. Reforzar las sanciones a los empleadores de trabajadores en situación irregular. Esta gente no entiende que son ellxs mismos que ponen a las personas en situaciones límite, y luego quieren que lxs empleadores sean cómplices, y si no sancionarlxs. Introducir la presentación obligatoria de solicitudes de asilo en embajadas y consulados. Para tener bien identificada a la gente. Introducir la prioridad nacional (si es necesario mediante referéndum constitucional). Y además, los binacionales, bien lejos de las funciones públicas. Porque las personas como yo, que son muchas, porque a quién mierda se le ocurre que la identidad es algo fijo y cuadrado, es lo más borroso y múltiple que hay, no forman parte de este conglomerado, somos como una segunda ola, como un segundo sexo, marcianos difusos, ni una cosa ni la otra, qué confusión más grande, claro. Reservar los subsidios familiares a los nacionales franceses y condicionar el acceso a las prestaciones sociales no contributivas, como la RSA, a cinco años de trabajo en Francia (si es necesario, mediante referéndum constitucional). Eso, vamos haciendo referéndums para excluir. Bueno, si haber nacido en otro lado no es suficiente, también puedes haber nacido mujer, y tampoco es alentador el panorama. Cómo se te ocurrió esa opción tan mala. Hazte cargo. Nuestro amigxs de RN, los diputados, en agosto de 2018 se abstuvieron en la votación de la ley “por la que se refuerza la lucha contra la violencia sexual y de género” en Francia. Claro, no hay violencia contra las mujeres, tampoco nos matan como ratas cada año a manos de maridos, ex, parientes, etc. En noviembre de 2022 los diputados de RN votaron en contra de la propuesta de ley “sobre el desprecio sexista”, que introduce una multa más dura para los autores de acoso callejero. En junio de 2023, los eurodiputados de RN votaron en contra de “la resolución sobre MeToo y acoso” para combatir la violencia sexista en las instituciones de la Unión Europea. Para qué, inservible. En junio de 2023 RN votó en contra del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, que destina fondos europeos a combatir este tipo de violencia. La violencia no es un problema, a ver veamos los salarios desiguales. RN se abstuvo en la votación sobre la directiva sobre “transparencia para la igualdad salarial entre hombres y mujeres”, esencial para mejorar la situación en Francia. Para qué vamos a mostrar eso. RN votó contra el aumento del salario mínimo, contra la indexación de los salarios a la inflación, contra la gratuidad de los comedores y el material escolar para los más desfavorecidos económicamente, contra el aumento del valor de las pequeñas pensiones y contra el aumento del número de centros de acogida de urgencia. (La mayoría de los trabajadores con salarios bajos son mujeres, las pensiones de las mujeres son un 28% más bajas que las de los hombres y las mujeres constituyen el 84% de las familias monoparentales). RN votó en contra de la directiva europea para aumentar los salarios mínimos en la UE antes de octubre de 2022. RN votó en contra de la cobertura total del tratamiento del cáncer de mama, que afecta a 909.000 mujeres en Francia. Marine Le Pen se opuso a la ampliación del acceso al aborto, así como a la apertura de la PMA a todas las mujeres. Los diputados de RN votaron en contra de la condena europea de la prohibición del aborto en Polonia en 2020 y 2024. En el congreso parlamentario de Versalles, 11 diputados de RN se opusieron y 20 se abstuvieron en la votación sobre la inclusión del aborto en la Constitución francesa (el grupo con mayor número de abstenciones y oposiciones). Me equivoqué en nacer en otro lado y en nacer mujer. Este domingo contra la locura colectiva. Contra el racismo y el sexismo. Este es nuestro país. Lo cuidamos con cariño. Con solidaridad. Respetando los derechos humanos. NO A LA EXTREMA DERECHA EN NINGUNA DE SUS FORMAS.
28 de junio de 2024
25 de junio de 2024
El gran sol
Cuando era pequeña me pasaron un libro en el colegio, en el que había que ir dibujando las cosas que se indicaban, relativas a nuestra vida. En una de las páginas se anunciaba, este es un mapa de mi habitación, y se señalaba un recuadro para rellenar. Me puse manos a la obra, y dibujé lo siguiente, una pequeña ampolleta arriba de todo, dos camas rosadas, debajo de todo, y el resto del recuadro entero, un sol gigantesco, dentro de un cuadrado, señalando una ventana. Mi habitación era en conclusión, un gran sol entrando por la ventana. El mapa era seguir al sol. Era como un cuadro infantil tipo Van Gogh con unas estrellas gigantescas que lo invaden todo. Tal vez necesitaba sol en ese momento, porque era el invierno, o tal vez lo más importante por lejos, además de las camas, me parecía que era el sol, y el resto de las cosas eran irrelevantes. Mi visión no se ha modificado demasiado. El sol lo es todo. Soy una flor de primavera. Una fruta de verano. Revivo frente al sol. Frente a esa luminosidad que me recuerda de manera constante que los mapas tengo que buscarlos, y que pueden encontrarse. Le mostré el dibujo a la pequeña Agustina. Quién duerme en estas dos camas rosadas, me preguntó. Ahí dormía yo, y aquí mi hermano, Agustina, tu padre, porque compartíamos la habitación. En realidad no teníamos cubrecamas rosados, tal vez lo pinté así porque me gustaba ese color, como a ti, pero teníamos cubrecamas de los pitufos. ¿Esos monos azules?, me preguntó. Sí, esos, que viven en champiñones. A mí me gustan las princesas, me dijo. De acuerdo, le dije, sí, tú eres como una princesa. Eres nuestra princesa. Cuqui, pero este sol ocupa toda la hoja, y en tu habitación no hay nada más. ¿No tenías juguetes? Sí, tenía, Agustina, pero cuando uno dibuja hay que elegir, y yo quise dibujar el sol, porque es lo más importante. ¿Lo más importante?, ¿más que los juguetes? No, tienes razón, no dejé espacio para los juguetes. No sé por qué, en ese momento tal vez no me pareció tan relevante. Cuqui, hay que jugar también, y con el sol no se puede jugar, porque te quemas. Cierto, Agustina, yo me quemo todo el tiempo. Es mi ocupación principal. Quemarme, en el infierno. Con soles gigantescos. Con inmensas masas de lava que descienden por el volcán. Por ríos de materia ígnea que me calcinan los huesos. Por grandes cataratas de rayos de fuego que te consumen y ya no sabes cómo era tu nombre. Por civilizaciones en llamas que acaban con todo a su paso. Estrellas fugaces que explotan en descomunales colisiones de meteoritos supersónicos de combustión. Agustina observaba, Cuqui, ¿te pasa algo? Todo bien, Agustina. Me giré para responderle. Sólo estaba pensando en el sol.
La llamada equivocada
Mi iaia Agustina, que tenía un sentido del humor extraordinario, enfrentaba las llamadas equivocadas de una manera hilarante. Cuando alguien llamaba y preguntaba por fulano, que no vivía ahí, ella respondía, por ejemplo: tal vez si lo llama a su casa podrá encontrarlo. Las personas se quedaban invariablemente confusas y perplejas. Cómo, decían, ¿ya no vive ahí?, ¿no es su casa?, ¿se cambió de casa? O decía, es ideal llamar a las personas a sus casas, así hay muchas más opciones de encontrarlas, y poder hablar con ellas, porque si me llama a mí, zutano no podrá presentarse. ¿Perdón?, decían. A mí me daba mucha risa, y yo sabía que mi abuela tenía toda la razón. Porque si uno quiere algo lo ideal es buscarlo en el lugar correcto. Lo que no queda nunca bien claro es cuál es el lugar correcto. Ahí está la dificultad. Porque Fulano, quién sabe dónde estaba. Cuál era su casa. Tal vez Fulano no quería ser encontrado, entonces entregó el teléfono de mi abuela en vez de su propio teléfono. Fulano tal vez ni quería tener teléfono. No quería interrupción alguna. Zutano, dónde. Dónde está. Cuál es su teléfono. A veces queremos hablar con alguien, y no tenemos su teléfono. En cambio tenemos otros. Entonces podemos llamar a ese, y preguntar por Zutano. Porque el amor contempla los sucedáneos. No tengo otro teléfono, pero tengo este teléfono. Una noche de sábado, se escucha a lo lejos una música vibrante. Llamas al teléfono. Cualquiera. Porque no siempre se puede tener justo ese que querías. Pero luego la vida, que es como mi abuela, te dice, mejor llama a la casa correcta. Pero tú no tienes ni puta idea cuál es la casa correcta. Sólo sabes lo que significa escribir. Entonces te metes en cientos de problemas, porque identificas a la literatura, pero los teléfonos se enredan todos. Porque eres una fiera sedienta de inspiración. Los libros se diferencian, pero los teléfonos a veces se parecen todos. El amor te parece una entelequia inalcanzable, y vas buscándola por teléfonos que no corresponden a los lugares que se indica. Quieres estrellas y te llegan portazos. Quieres inspiración y te llegan problemas. Y en esa búsqueda, terminas por caer en cuenta de que el amor tiene una consistencia muy particular. Y que los sucedáneos de amor no te interesan para nada. Porque la literatura necesita de lo real. De lo que te cuesta la vida. De ese precipicio que sientes cuando llama a tu teléfono. Y agradeces, una y otra vez, esa llamada equivocada.
Arte II
Creo que mi vida entera es una reflexión sobre el arte, Loup. Tal vez la mía también, Lisa. Tú eres arte para mí. Todo lo que se relaciona a ti. Supongo que por eso me gustas. Tú sólo me gustas porque eres guapo, Loup. Creo que esta relación no está equilibrada, Lisa. ¿Te lo parece?, le pregunté. Lisa, esta semana te he llamado yo todas las veces. Bueno, justamente, Loup, déjame extrañarte un poco. No me llames la próxima semana. La próxima semana te llamo yo, quizá. Lisa, siempre me tienes con el alma en un hilo. Igual que el arte. Lo disfrutas, además, estoy seguro. Eres como una femme fatale, esas de las películas. Estás hecha para seducir y volver locos a los hombres y luego de que les sacas todo lo que puedes, y los dejas secos y en la calle, los abandonas. Eso es, Loup. Estoy muy contenta que lo identificaste, antes de que te abandone. No es divertido, Lisa. Para mí sí. Sobre todo la parte del abandono. Tal vez el abandono es una forma del arte. Abandonarse a una obra de arte, por ejemplo. A la creación de una obra, o a su contemplación. El sentido de tu vida, Lisa, es seducir a los hombres. Ah, te gustó ese tema, Loup. De acuerdo, quieres que te hable del sentido de mi vida. ¿Estás preparado? Lisa, para que luego me abandones, no. No quiero saber cuál es el sentido de tu vida si luego vas a abandonarme. Bueno, pero disfruta en el camino, Loup. Ese es el sentido de la vida. Crear el arte, abandonarme, saborear lo que llega y crear todos los castillos posibles, y las carrozas. Al menos ese es el mío. Y seducir a los hombres, Lisa. Loup, eso llega solo. Soy inocente de toda culpa. Además eres tú el que está constantemente seduciendo a las mujeres. Crees que no me he dado cuenta. La diferencia es que yo no te lo digo. Pero no tengo duda alguna de que es el sentido de tu vida. Para eso compones, para seducirlas a todas. La música a ratos es secundaria. Me subestimas, Lisa. Son ellas las que me acosan. Todas encima. Soy inocente de toda culpa, igual que tú. Y estoy bien contento que traes este tema, porque no sé cómo manejar mi sex appeal. Tal vez tú puedas ayudarme. ¿Loup, me estás hablando en serio? Sí, contestó. Claro, te entiendo, debe ser cansador, que te persigan todas. Yo que tú les digo claramente que tú eres más que un pedazo de carne. Que quieres crear arte sin que estén todo el tiempo reenviándote a tu calidad de cuerpo atractivo. Que eres un artista, no un hombre con el que pueden tener sexo para luego abandonarte, sin apreciar lo que tú quieres crear. Eso es, Lisa, yo quiero que valoren mi música, no mi físico. Que dejen de llamarme todas estas mujeres que no se dan cuenta de la fragilidad de la música, de ese arte que se va entre las manos, efímero como un beso a escondidas, como un viaje breve pero que significa la vida entera. Bueno, Loup, yo me doy cuenta de la fragilidad de tu música, ¿cuántas mujeres necesitas? No sé, respondió. De acuerdo. Piénsalo y me dices. Yo por mientras tengo hombres que seducir. Porque el sentido, el sentido, así en serio, se me escapa de las manos, como tu arte. Pero a mí me gustaría alcanzarlo. Tal vez todo se reduzca a ese viaje breve que significa la vida entera.
Arte
A veces amo tanto que la vida me supera. Hoy es uno de esos días. Hoy estoy como un jet perdido entre las nubes, sin señales para ver adónde estoy, canta Charly García, pero mi corazón no es ciego, puedo subir al cielo, puedo vivir haciéndote el amor, pero me voy. Amar es un arte. El verano es un arte. Calor y sol. Música. Abrirse el pecho y que surja la avalancha. Loup me llama desde Biarritz. Decidió que quería quedarse ahí. ¿Cuándo vuelves?, le pregunto. Ven a buscarme, me dice, en un caballo, como una amazona, con un arco y una flecha. De acuerdo, ¿y nos volvemos en caballo? En una carroza, me dice Loup. ¿Como la de cenicienta?, pregunto. Pero esa desaparece, responde Loup. Como tú, le digo. Lisa, este mar me inspira mucho, y tengo que terminar el disco. De acuerdo, le respondo. ¿Pero puedes mandarme una foto de ti?, te extraño, me dice Loup. Ven a Biarritz. No puedo, Loup, estoy escribiendo el libro sobre el arte, no puedo moverme ahora. Lisa, cuándo vamos a priorizar nuestra relación. Nunca, Loup. El arte es lo más importante. Ya hemos hablado este tema. El amor acompaña al arte, pero no puede sustituirlo. El amor inspira al arte, pero no puede tomar su lugar. Todo está muy claro. Cuándo nos vamos a casar. Lisa, pero en Biarritz. De acuerdo, Loup. El próximo año, ahí vemos. Termina tu disco, yo tengo que terminar mis libros. Ven a verme cuando puedas. Quiero verte, Lisa. La foto que me mandaste me mató. Qué injusto es todo. Por qué injusto, Loup. Esa foto. Y yo aquí lejos. Pero eso no es injusto, Loup. Sí, porque yo quiero tenerte entre mis brazos, y no estás. Para mí lo es, Lisa. Como el arte, injusto. El arte que me arrebata a mi escritora dientes de castor, pedazo de carne. A mi escritora objeto de mi deseo. Sustancia de mi alma. Carne de mi música. Loup, voy a terminar escribiendo todo lo que me dices, estás muy poético hoy. Si me sigues mandando fotos así, lo seré aún más. De acuerdo, Loup. Mándame una foto tuya también. Yo también quiero verte. Para saborear el recuerdo de tu piel en la soledad de mi habitación. Lisa, por dios, no sigas. Tal vez el arte no sea lo más importante, y sea ir a buscarte, a la soledad de esa habitación. Tal vez nuestro encuentro es arte, Loup. Por eso convive tan armoniosamente con el resto. ¿Cuándo te vas a Munich?, tal vez pueda ir a verte los fines de semana. Ven a vivir conmigo, Lisa. Ahí vemos, Loup. Por mientras saboreemos el arte. El arte de habernos encontrado.
22 de junio de 2024
Lisa en la mira (Libro)
¡Nuevo libro!
Lisa en la mira
https://www.academia.edu/121356928/Lisa_en_la_mira
Lisa en la mira es una novela. Es la continuación de Lisa.
Para Laila, Constanza, Trinidad y Maria Luisa, la familia.
¡Gracias!
20 de junio de 2024
Tercer marido VII
Lo que a mí me interesa es florecer. Siempre florecer. Nunca apagarme. Nunca ser musgo aferrado al cemento. Quiero tener una cabeza repleta de pájaros que sepan volar. A veces no sé por qué hago las cosas. Me gusta entender las razones. Entonces me pongo a indagar. Qué es lo que busco, me pregunto. Existir es una constante interrogación. Por qué esto, por qué lo otro. Por qué de esa manera. Para qué. Un desfiladero de preguntas. Nunca quiero ser sólo una máquina que escribe. Nunca una máquina. Nunca sin poesía. Siempre el éxtasis. Qué es el éxtasis. Creo que el éxtasis es la capacidad de reflejarse en otro. De hacer que sus palabras nos enciendan. A mí me encienden las palabras. Me encienden las miradas. Me encienden las sugerencias y los valles. Toda propuesta conlleva una llama cierta. Hago propuestas cuando creo que es el momento. Me gustan las iniciativas, y los valles. A veces las iniciativas no llegan a puerto. No importa. A veces es cosa de tiempo, o no. Florecer es el desfiladero de propuestas que llegan a puerto.
Tercer marido VI
La inspiración es el éxtasis. Lo que te genera deseo, felicidad, paz. Al final todo se resumen a la intensidad de la inspiración. A sentirse desafiada. A situaciones que plantean encrucijadas. Complejidades. Nada es más desencantado que la planicie. Que la seriedad grave. La prepotencia, la intransigencia, la intolerancia, como decía Bolaño. La inspiración es una mezcla de apertura y desafío. De placer y de atisbo. Son los indicios de lo que puede desplegarse. La amabilidad y la reciprocidad. Nada es más atractivo que la reciprocidad. Nunca ser un pedazo de carne. Ser un todo. Me gusta tu cerebro y tu cuerpo. Tu empatía. Sentir el deseo inspira. Nunca sentirse utilizada. Sentirse valorada. Escuchar nuevos puntos de vista. La autonomía es muy atractiva. La poesía. Todo es la poesía. Todo lo mueve la poesía. La poesía infinita que enciende el corazón y el deseo.
Tercer marido V
Élie lo que pasa es que es el estado literario total. Un estado de la mente. El verano tiene ese efecto. Es como un trance. Todas las ideas toman forma. El mundo alrededor desaparece. Es la materialización del éxtasis. Así es el arte. Éxtasis. Una sustancia que irriga tu cerebro. Le da alas y lo hace estrellarse contra el muro de las expectativas. Pero no duele. Hay algo más allá. Es como un valle. Al que llegas. Hay un arriero. Te informa que tu vida está a salvo. Que ahora que tienes el arte entonces habrá oxígeno y agua. Habrá alimento para tu espíritu. Para tu cuerpo sediento de precipicios. Para tu cuerpo amigo de la euforia. Para tus piernas adictas al acantilado. Subir ese sendero y sentir la brisa. Detenerse para saborear. Para saber que tu cuerpo lleva la poesía. Para encontrarla en tu ánimo que refulge. La poesía es íntima. Se sienta contigo en el salón. Tiene la forma de los muertos. Todxs a quienes quisiste. El arte son reminiscencias. De los milagros que has presenciado. De todas esas veces que se anunció el alba. Toda esa música sedimentada en tu espíritu. Vivir es memoria. Crear es evocar. Es saber que viviste. Que en el presente absoluto convive todo. Que eres todo. Amasar pasteles para que te entreguen lo dulce. Se busca el placer fugaz. Pero el arte es trascendencia. Es cocinar a fuego muy lento. Ir hilvanando el deseo en la piel. Sentirlo en tu boca y en tu lengua, como una promesa de explosiones en la planicie. Como una flor que surge de una fractura en la piedra. Los escenarios son piedras. Por tallar. Esculpir el deseo para instalarlo en tu salón y observarlo. Cuál es su consistencia. De dónde viene. Qué significa. Adónde quiere llegar. Luego desarmarlo para quedarte con cada fragmento. Un todo con apariencia de fragmentos. Crear arte es desear. El trance del amor sostenido.
Tercer marido IV
Élie me preguntó por qué estoy escribiendo sobre mi futuro tercer marido que todavía no existe. Así se hace, Élie. Exorcizar, se llama. Hacer frente a las cosas. Invocarlas para que se plieguen a tus designios. Para perderles el miedo. Es necesario para vivir. Te escondes en las cosas, y luego te pasan por encima. No, yo no soy así. Yo no me voy a esconder. En las cosas. Un buen día dices, ya no voy a tener miedo. Crees que vas a hundirte, y luego no. Y luego siempre queda el arte. Creo que escribir es luchar contra los fantasmas. Contra los propios fantasmas. Sacarlos de dentro y amortiguarlos. Como tener un mortero y convertirlos en polvo. Porque se van sedimentando en el alma. Se van amontonando y ya no hay quien resista. Por eso lo llamo exorcizar. Pararse frente a ellos y advertirles que tienen sus días contados. La alquimia hace el resto. Lo que imaginas es un principio de existencia. Así funciona. Comienzas. Vas amasando las ideas para que se conviertan en algo. Vas dando formas a los sueños. Les pones especias. Los introduces en el horno. El horno es el corazón, donde los sueños se encuentran con lo que te define. Para que no se alejen demasiado. Para que estén lo más cerca posible. Para que sean una sola cosa. Luego espero junto al horno y observo. Hablo con los muertos, Élie. Voy con ellos. No hay tal división. Los muertos son fuerza dentro de uno. Se convierten en polvo. Como en el mortero. Los muertos son todxs a quienes hemos amado. Los recuerdos son vida, Élie. No hay una tal división. Qué es ficción. Qué no lo es. Imaginar es comenzar a vivir. Exorcizar a los fantasmas es el principio del éxtasis.
Tercer marido III
El amor es una paradoja. Existe y no existe, como mi futuro tercer marido. Mejor así. Élie me preguntó cómo estaba, y le conté que estaba escribiendo sobre mi futuro tercer marido. Lisa, pero sí tú no quieres casarte, me dijo. Cierto, le dije, pero tal vez sí, pero cada uno en su casa, y una relación que no contemple la monogamia. Pero eso no es casarse, Lisa. Por supuesto que sí, le contesté. Eso es para mí. ¿Qué es para ti? No sé, pero eso no. Me parece que estás abordando el tema de manera irresponsable, como si fuese un juego. ¿Élie, me estás hablando en serio? Sí. Ah, de acuerdo, estás reconsiderando tu manera de hacer las cosas, supongo. Tú nunca has querido casarte, ni cerca. No dije que yo quisiera casarme, contestó Élie. Estamos hablando de ti. Bueno, Élie, ahora podemos hablar de ti. No. De acuerdo. Sales con mujeres todo el tiempo y nunca me quieres contar. Siempre tan misterioso. No es eso, Lisa. ¿Qué es? No sé. Tu nivel de claridad hoy es alto, le dije. Como una nube. Siempre fuiste como las nubes. Ah, hoy es el día de criticarme, dijo Élie. No. ¿Entonces qué día es hoy, Lisa? No sé. Lisa, estás como una nube, con un gran nivel de claridad. Yo dije eso primero, Élie. Lisa, tengo ganas de verte. Sí, a mí también me gustaría verte. Pero estás lejos. Lisa, no sé para qué dices eso, si cuando estoy cerca no me llamas. Quién te entiende. Yo me entiendo, respondí. Bueno, tienes tus propias reglas ininteligibles. Como nubes. Bueno, Élie, tú siempre quieres que todo se haga a tu pinta, y si no, son reglas ininteligibles. Lisa, estás evadiendo el hecho de que las últimas dos veces has hecho eso. Bueno, Élie, tenía mis razones. Te las dije además. Lisa, en serio, eres como una nube. Élie, nunca pensé que me ibas a decir algo así, si la nube siempre has sido tú. Los cuarenta te están pegando fuerte parece. Quizá vas a decidir intempestivamente que quieres casarte. Lisa, no exageres. Jamás, Élie, no sé qué es eso. ¿La próxima vez me vas a llamar?, preguntó Élie. Ahí vemos, le dije. Tal vez. Pero qué vamos a hacer. Tenemos cosas pendientes, respondió Élie. Siempre tenemos cosas pendientes, dije. No es una razón. Lo es para mí, dijo Élie. Ahora todo es serio, respondí. Y cuando yo quería casarme contigo, nada era serio. Sinceramente, Élie, el que tiene reglas ininteligibles eres tú. Ni siquiera sé por qué seguimos en esto, después de veinticinco años. ¿Tanto?, dijo Élie. Yo nunca tengo noción del tiempo, y tú recuerdas las fechas de todas las cosas. Y me pides seriedad, Élie, y cuando aparecen aspectos importantes tú cambias de tema. Bueno, Lisa, ya me conoces. Qué es esa respuesta, Élie. Lisa, hablemos en persona la próxima vez. Tal vez, respondí. Siempre dices lo mismo.
19 de junio de 2024
Tercer marido II
Llegó el momento de hablar en serio. ¿Qué es un tercer marido? Lo primero es aclarar. ¿Algo que se encuentra? ¿Algo que se compra? ¿Algo que se gana? ¿Algo que se imagina? ¿Algo que se dibuja? ¿Algo que se lanza al aire como un boomerang? Va y vuelve. Mi futuro tercer marido es así, va y vuelve. Como una ola. Como una persona en un día de trabajo, de la casa, al trabajo, a la casa, y así. Yo por supuesto no lo espero en la casa, ni en ningún lado. Porque tal vez si llegara de manera definitiva las cosas que quiero escribirle no tendrían sentido. ¿Entonces cuál es el sentido? Siempre llegamos a lo mismo. Lo que pasa es que las modalidades de las cosas están muy establecidas. Luego de los cuarenta, un tercer marido puede ser lo que uno quiera. Porque para volver a hacer lo mismo, para eso está el hecho que hay que lavar la ropa por ejemplo, o cocinar. Ese tipo de cosas obligatoriamente hay que hacer lo mismo, porque hay que vestirse y comer. Están las necesidades vitales. Respirar. En este caso hay más opciones. Lo mejor es que el tercer marido esté lejos, y no sea en realidad tu tercer marido. Así puedes alargar el éxtasis. Incluso el matrimonio, puede durar mucho tiempo. Como el recorrido del boomerang en la vida de una mariposa. La vida entera. Como el color de un atardecer en la vida de la libélula. Eterno. Lo que yo me pregunto seriamente es si va a llegar ese tercer marido. Pero como todavía no sé en qué consiste, ahí me quedo. Me habla de mundos imaginarios, de recorridos de boomerangs. Me habla de paradojas y de ciclos. Yo lo escucho, porque hay que escuchar al futuro tercer marido. Eso dicen. Porque sino está el tema de nunca me escuchas. Que suele surgir. Tú hablas y yo escucho, pero tú nunca me escuchas. Entonces evito esto. Escucho. ¿Ahora qué? Le digo. Me hace reír. Tal vez es lo único que pido de un futuro tercer marido, que me haga reír.
Tercer marido
Hace un año conocí a mi futuro tercer marido, pero las circunstancias me lo arrebataron, luego de eso decidí cancelar la búsqueda. Tampoco se trata de inmolarse por la causa. Así es que yo cancelé la búsqueda. Así como cuando se pierden personas en la montaña, y pasan unos días sin rastro alguno. Entonces anuncian, se cancela la búsqueda. Como le pasó a los rugbistas de los Andes, atrapados en la cordillera. Les cancelaron la búsqueda y ahí estaban ellos. Asimismo, yo la cancelé. Se acabó, me dije. Dejé a los pobres rugbistas en la nieve. Porque ya basta. Tal vez están intentando mandar señales, y nada. Hasta nuevo aviso no hay más operaciones. Tal vez están pasando hambre y privaciones. Penurias extremas. Van a tener que esperar. Porque esa búsqueda requiere vocación. Siento la ausencia de ella en este momento. Cuando te dejan, agarras tus pilchas, y te dices, encontraré a otro. Luego te dices, no, parece que no voy a buscar nada. Parece que todo está fluyendo bien. Cuando transcurre un tiempo te dices, estoy preparada para esa búsqueda, y luego, no, parece que mejor no. ¿Para qué? Hay que tener consciencia de las cosas que uno hace. Los sitios de citas los abordo con muchas preguntas importantes. Así no avanzo nada. No puedo enfrentar la vida de otra manera. Observo los candidatos, mientras mi cerebro al mismo tiempo se interroga, ¿Andrea, en serio? ¿De verdad vas a hacer esto? No. He vivido toda mi vida estando en pareja y es difícil de describir la plenitud que he sentido estos últimos dos años. Es difícil dar pie atrás. Y los rugbistas atrapados en la nieve. Atrapados en los sitios de citas. Atrapados en aviones destruidos que ya no van hacia ningún lado. Es extraño como se instala esa idea de que es mejor quedarse en aviones destruidos esperando al helicóptero que caminar hacia el valle. Los rugbistas habrían perecido todos. El valle permite soñar. A mí no se me habría ocurrido nunca que no tener pareja podía ser mejor que tenerla. La vida siempre nos va sorprendiendo. Así es que queda cancelada por el momento la búsqueda de tercer marido. Queda la opción de que caminen hasta el valle. Las sorpresas, las buenas, son esa sal tan entrañable que le da sabor a la vida. Cuando los rugbistas salen de la nieve y aparecen en esos prados floridos cuando creías que estaban muertos, y no. Las condiciones de esa aparición hay que ir evaluándolas. Porque otra cosa es con guitarra, como se dice en el país donde nací. Significa que una cosa es la idea de esos rugbistas, y luego otra es cuando están ahí en tu salón, en tu cama. En la cancha es donde se ven los gallos, dicen también en mi patria. O algo así. La idea es que mucho bla bla no te va a indicar cómo es alguien, hasta que lo tienes ahí mismo. La sabiduría popular es la hostia. Uno debiera ir saltando de refrán en refrán, y todo solucionado. Conocer candidatos suele ser olvidar todos los refranes. Porque estar enamoradx es como pegarse en la cabeza fuerte. Tal vez ese es el problema. Cesé las operaciones porque sentí que ya había encontrado a mi futuro tercer marido. Tal vez la que está en el avión destruido soy yo. Sin rugbistas, y en cambio a ratos con ideas absurdas sobre las cosas. No hay caso, ser humano es un problema. Y el amor es una putada.
18 de junio de 2024
Chile (Book) (writings and pictures) Trilingual edition Spanish, English, French
Chile
(writings and pictures)
Trilingual edition
Spanish, English, French
Índice / Contents / Table :
Chile ;
Gabriela Mistral ;
Violeta Parra ;
María Luisa Bombal ;
Pablo Neruda ;
Nicanor Parra ;
Roberto Bolaño ;
Vicente Huidobro ;
Víctor Jara ;
Isabel Allende ;
Alejandro Jodorowsky ;
Charo Cofré ;
Hugo Arévalo ;
Camila Vaccaro ;
Camila Moreno ;
Los Prisioneros ;
Los Tres ;
Los Jaivas ;
Andrea Albornoz ;
Constanza Michelson ;
Ana Tijoux ;
Lina Meruane ;
José Tomás Moscoso ;
Elena Jaime ;
Constanza Carlesi ;
Viva Australis ;
Estefanía Henríquez ;
Frano Campos y Cacho de cabra ;
Agustina y Margarita.
17 de junio de 2024
Chile (Libro)
Nuevo libro.
Chile
https://www.academia.edu/121150910/Chile
Índice:
Chile ;Gabriela Mistral ;
Violeta Parra ;
María Luisa Bombal ;
Pablo Neruda ;
Nicanor Parra ;
Roberto Bolaño ;
Vicente Huidobro ;
Víctor Jara ;
Isabel Allende ;
Alejandro Jodorowsky ;
Charo Cofré ;
Hugo Arévalo ;
Camila Vaccaro ;
Camila Moreno ;
Los Prisioneros ;
Los Tres ;
Los Jaivas ;
Andrea Albornoz ;
16 de junio de 2024
Chile
Qué es una patria. ¿Un conjunto de recuerdos, de inspiraciones? Hace once años que dejé la que me vio nacer. Vuelvo a ella de tiempo en tiempo. Sigue siendo la misma, y cambia. Sobre todo, cambia. Como el sentir de un amante, o el rumbo del caminante, como escribió Julio Numhauser. Lo que sigue conmigo es lo que está más cerca de mi alma y me sigue mostrando vertientes del milagro.
A Gabriela Mistral la conocí muy pequeña y me mostró que la poesía era algo simplemente consustancial a la vida. Existir era la búsqueda eterna de poder acceder a esa poesía oculta pero posible. Chile es naturaleza y palabras. Que le dan el compás a la música.
Violeta Parra me permitió saber que la revolución silenciosa se podía cantar. Que la belleza podía hacer llegar cualquier mensaje. Que lo que venía de las entrañas de la tierra era político.
A María Luisa Bombal la leí muy pequeña y significó un antes y un después. Supe inmediatamente que ella y yo compartíamos un destino muy íntimo, de decir lo que quema. Fue una revolución, escribir era algo posible. Anoté citas de sus libros en un cuaderno, tal vez por primera vez. Tenía que retenerlas para mí. Repasarlas. Todavía las recuerdo. Me han acompañado toda la vida porque me entregaron un lugar en el mundo.
Pablo Neruda me demostró todas las caras que el amor podía tomar en las palabras. Las figuras que describen eso que sentimos pero a veces las palabras no alcanzan y hay que recurrir a las imágenes que puedan recrear esa intensidad que te perfora. El poder de las metáforas.
Nicanor Parra me legó lo subversivo. La antipoesía, el hecho de que la vida no tiene un solo sentido y la manera de exclamar el asombro, al mar.
Roberto Bolaño modificó mi vida. La bifurcó. Lo que yo quiero es escribir. Sólo escribir. Ahí fue cuando lo dije. Me entregó el humor que yo necesitaba porque había tenido la intuición que era un camino para participar en esos destinos políticos que van reorganizando. Supe lo que yo era con él. Soy una escritora, dije, y ahora sé lo que eso significa. Los costos, los alcances, y las distintas facetas de la intemperie, que se reúnen en una, existir para la literatura.
A Vicente Huidobro lo leí en la adolescencia, y Altazor me hizo volar. Todo podía volar. Todo se podía sobrevolar y transformar. Lo etéreo era como el alma y los sueños. La confusión y las dudas podían ser paracaidistas en llamas que luego se deshacen en estrellas.
Víctor Jara me sorprendió cuando lo conocí. Su música tenía una fuerza que era esencial. Deja la vida volar, fue la primera que conocí, luego Luchín, luego Te recuerdo Amanda. Las tres me hacían llorar de emoción invariablemente. La idea del volcán que corre en las venas, de la noche que llega pero se va, de abrir todas las jaulas, de esos cinco minutos que encierran todo lo importante. Su música siempre me ha emocionado mucho, y también me conecta con el dolor de la resistencia, con algunas de sus caras oscuras, difíciles, es imposible que reflexionar sobre su figura no me sugiera siempre nuevas aristas de la lucha.
A Isabel Allende la conocí un verano, adolescente, leyendo La casa de los espíritus y Paula con los pies en la arena. Uno me sugirió los espacios de libertad dentro de lo fatal, y el otro los modos de transformar el dolor. Ambos libros me influyeron positivamente.
A Alejandro Jodorowsky lo conocí por sus películas, que las vi acá en Francia, todas. Quedé bailando en el aire. Fue como si me hubiese entregado algo muy íntimo, respecto a la democracia y la magia del arte. Como si de pronto el arte era algo real y posible de alcanzar. Algo muy cerca. Algo lejos del mercado y en cambio muy cerca de lo cotidiano de la vida. Fue una revelación y un impulso.
A Charo Cofré la conocí cuando era muy pequeña, porque le hacía clases de guitarra a mi madre. Fue como haber conocido al alma de esa tierra. Como entender de pronto todo. Lo que es la música, la emoción y la resistencia. Me emocionaba y me hacía reír mucho. Todavía me entrega esas mismas cosas, además de mucho cariño. Cada vez que escucho cantar a la Charo Cofré es como volver a nacer en ese lugar. Como si un ritual sagrado se desplegara antes mis ojos y dentro de mi alma. Cuando la escucho cantar sé con mucha certeza que ese lugar tiene un alma poderosa que nunca muere, a pesar lo que pueda llegar. Que hay una razón de por qué nací ahí, para escuchar esa música, esa voz. Cuando la escucho sé que ahí es donde yo tenía que nacer, aunque antes otrxs hayan venido desde lejos, y yo misma haya luego partido. En esa Isla Negra están atrapados mis sentidos. En esa voz y en ese océano inmenso y rebelde.
A Hugo Arévalo lo conocí al mismo tiempo que a la Charo Cofré, muy pequeña. Desde el primer momento vislumbré que él tenía los secretos ocultos. Lo más íntimo de esa tierra. Lo más sutil y la serenidad de llevar en uno el campo y el mar. Lo más íntimo de la música. El poder de esa música. A veces pienso que debe haber sido triste tener que partir cuando estás creando el alma de un lugar. Pero Hugo no hablaba de eso. Tal vez lo que lo define es la dignidad de la música, lo que nunca se puede arrebatar. Tal vez él tenía la tranquilidad de que el alma de las cosas nunca muere, sólo se va transformando y traspasando. Le dejó su guitarrón a Nano Stern, otro músico que admiro, cuya voz es un regalo. Es evidente que Hugo estaba tranquilo porque sabía que la libertad y la esperanza están en las raíces, de los grandes árboles, que van brotando y floreciendo una y otra vez, hasta el infinito, en los corazones de fuego. A mí me dejó un libro de Pablo Neruda firmado por él y en sus líneas voy repasando quién soy, para nunca perderme, a pesar de la distancia y la sensación de cimas y de valles, de grandes olas y rocas al descampado.
La Camila Vaccaro me entrega esa tierra en forma de rock y la sugerencia estridente de nuevas formas de la lucha. Es como que su música me hablara al oído. Como que sus condenadas fueran mis grandes amigas y sólo queda seguir y enfocarlo todo desde esa fuerza y esa claridad. Hay algo muy reconfortante de ver que alguien entiende de qué se trata ese lugar. Sus contradicciones y límites. Sus posibilidades ocultas. Lo que pareciera que no dice o no existe, y sí. Ese país es mucho más cuando personas como ella pueden hablar desde lo que no se ve y revelar eso que pareciera no estar ahí, y sí. Esa posibilidad de negarse a aceptar cosas de un lugar y al mismo tiempo amarlo profundamente, sabiendo que es otra cosa en realidad, o tal vez eso mismo pero con algo que quiere surgir. Son formas de esperanza también. Porque el drama conlleva una esperanza. Una confianza en la vida y la comunidad que se va materializando en canciones que hacen concreto lo difuso.
Camila Moreno fue para mí un antes y un después. Su voz y sus letras me conectan conmigo misma. Me ayudan a no olvidar. Me recuerdan que puede crearse el arte y que hace la diferencia. Que luego ya todo es distinto y mejor. Me recuerdan que el arte puede llegar alto, y que la originalidad es posible. Me recuerdan que unas letras significativas en una voz que es como un templo, pueden hacer aparecer chispas a la vida que enciendan llamas.
A Los Prisioneros los conocí cantando en bosques perdidos en la nada. El hecho de un baile de los que sobran en el que podemos unirnos me entregaba claves que siempre me sugirieron que encontrarse en la música iba más allá de ese bosque. Me entregó señales de que había que unirlxs a todxs. Me daba como una sensación activista y punk al mismo tiempo esa música. Como un compromiso, pero que al mismo tiempo dice, crea lo que quieras, no pongas atención a lo que te digan. Dale adelante. No importa las condiciones o cuánto te critiquen, tú haz tu arte. Fue una sugerencia a la que vuelvo de tanto en tanto, cuando creo que estoy perdida en el bosque y todo se siente como caminar errático.
Los Tres me daba una sensación de aire fresco. De rebeldía. De ganas de seguir. Fui a muchos de sus recitales en la adolescencia y escuché mucho sus discos. Trajeron a mí el jazz, los bajos hipnóticos, la sensación de que había una salida a eso muy nefasto que era ser adolescente. Esa sensación de estar atrapado en algo. Me conectaban con la expectativa de salir un rato, o de una edad por salir. Por conocer cosas nuevas. Porque había en definitiva algo más que ese país aplastado por una dictadura. No sé cuán libres eran ellos, pero a mí me daban esperanza en un mañana distinto, sin adolescencia y sin el fantasma constante de la dictadura y de la destrucción total de todo lo que valía la pena. La música me ha salvado tal vez la vida. No hay duda, eso fue lo que me mantuvo adelante.
Los Jaivas me dieron Alturas de Machu Picchu y mi alma dejó de ser la misma, para volverse algo más grande. Entonces había algo que se llamaba música y junto con las palabras podía llegar a las altas cumbres. Ahí me dejaron, en la cordillera. Para encontrar las semejanzas de esta con mi deseo. Mis ansias de un rock que haga hablar a las bocas muertas. Las montañas nevadas siempre me han indicado un destino difícil pero cierto. Esa música es pura vida y fuerza. Luz y ritmo. Nunca dejar de recorrer las grandes escaleras a pesar del cansancio. Porque el destino final es la belleza. Disfrutarla para convertirse en ella. Como un cóndor con sus grandes alas sobrevolando el misterio y todos los mensajes de lo divino.
Andrea Albornoz y su arte me lleva a algo intermedio entre el sueño y la vida, como una epifanía de la tierra perfecta. Viviría en esos cuadros. Viviría todo el tiempo si se pudiera. Quisiera que mi alma se pareciera a eso. A esos colores, a esas composiciones. En secreto pido porque la vida se parezca a eso lo más posible. Una patria es también la interpretación de los lugares de manera que estos quedan fijados en tu espíritu.
Constanza Michelson me sorprende todas las veces. Me alegra que ella pueda ir leyendo el presente de ese país y aportar con ideas que salen de los caminos trazados. Siempre es un placer cuando la reflexión está presente. Cuando hay un recambio de las voces típicas que siguen un patrón estrecho porque están todas muy juntas.
Ana Tijoux y somos sur me alegra todas las veces. Porque sé que ella entiende bien cuando dice todos los callados, todos los sometidos, todos los invisibles. Sé que su música encuentra el tono preciso y su constante libertad y consecuencia son una huella indeleble.
Lina Meruane y su Contra los hijos, me llevó como a una especie de tranquilidad de que la contienda no era tan desigual. De que había otras personas ahí afuera que podían empezar a ser como una casa para mí. Las palabras y los derechos podían encontrarse. Yo también quería hablar de esas cosas. También entendía ese fuego. Esa cruzada donde organizar las frases es la vida completa. Donde por fin vivir plenamente iba a ser posible. En las palabras.
José Tomás Moscoso y su piano me ha instalado siempre en un momento fuera del tiempo. Un paréntesis donde la patria es música simplemente. Donde querer vivir es algo evidente. Donde todas las dudas se disipan. Hay que vivir. Hay que seguir viviendo, para escucharlo. Porque no hay obstáculos para encontrarle sentido a las cosas. El sentido atraviesa el pecho directamente hasta el corazón que es un órgano de fuego. Para mí el piano es seguir confirmando cada día que quiero seguir viviendo porque la belleza es algo posible y siempre va a traer sugerencias nuevas. Nuevas exploraciones del alma. Eso es lo que hace la música en sus dedos, se pliega al deseo vital.
Elena Jaime y su canto lírico me llevó siempre a lo que colinda con el paraíso. A las sugerencias de que tenía que seguir buscando. Porque todo sería revelado. Así ha sido. Su voz tenía razón. Ahí he llegado. A las grandes revelaciones. Esa patria me dio las sugerencias ciertas en forma de intuiciones de un destino escogido. El de nunca dejar de buscar la belleza. Fui a sus clases de canto y descubrí que la voz está en uno. Sólo hay que buscarla. Sacarla fuera. Sacar la voz. Ganarle al destino y elegirlo. La patria está contenta que uno parta. Porque sabe que el agradecimiento tomará la forma del arte luego. Porque sabe que su esencia es llegar y partir, como todo lo que está vivo, en movimiento.
Constanza Carlesi me ha mostrado algo que no he olvidado. La posibilidad de darle vida a la literatura. Primero la leí, y supe que en sus textos había algo esencial. Luego la vi darles vida con mis propios ojos. Un espectáculo sublime. Se abre un espacio en el presente para poblar la emoción de voz y palabras que modifican lo lineal e imprimen distintos planos simultáneos en la existencia. Pero no es posible separarlo, todo llega en un mismo momento atropellándose en cadencia y sólo queda rendirse a la clara idea de que el arte es lo único que puede salvarnos cuando todo oscurece. Escucho audio poemas de ella en bucle y sé que la literatura tiene un ritmo. Y que nunca tengo que dejar de encontrar el mío.
Viva Australis y su música me alegra porque me hace ver que las clasificaciones y su estrechez son tantas veces obsoletas. Me recuerda que ser de una patria es también ser de otras. Que conviven en ellas cosas distintas en apariencia pero iguales al mismo tiempo. Cuando la veo tocar me trae rock y eso me recuerda que es casi lo único que necesito. Me da una especie de confianza de que la vida va a fluir. Que la música también es mi casa. Mi casa más íntima tal vez. La que llegó primero a mi vida. Su música me recuerda que hay que crear y nunca rendirse.
Estefanía Henríquez y sus fotografías me llevan al asombro todas las veces. Su mirada da en el clavo. El ángulo correcto. El detalle perfecto. El encuadre soñado. Siento felicidad cuando las veo. Eso siento. Como si verdades me fuesen siendo reveladas una tras otra. Como el descubrimiento constante de que no lo había visto todo. De que se me estaban escapando cientos de cosas. Todo está ahí. Capta el alma de las cosas. De los momentos, las manifestaciones. La belleza está hecha de fragmentos de cosas y de todo eso junto que se aloja en nosotros. Es un todo al final, que nos permite ir encontrando lo importante. Viendo el conjunto y sabiendo que está compuesto de partes inseparables.
Frano Campos y su banda Cacho de cabra es felicidad para mí. La idea de que la patria está muy cerca de otras y de que están llenas de jazz. Y de bajos. Crear tiene el sello de la libertad. Inventar y organizar las cosas de manera que vayan para allá y para acá y nos lleven a melodías y ritmos que pongan en nuestras manos nuevos enigmas. Eso es lo que nos hace avanzar. Las nuevas encrucijadas. Las patrias están llenas de confluencias e intersecciones que son como coincidencias que se van revelando. Sin revelarse completamente. Eso es lo que hace esta música. Cada vez que la escuchas hay detalles nuevos. Como toda música que vale el esfuerzo de ser creada. Eso es esta patria, la creación constante de música, poesía y arte.
Las pequeñas Agustina y Margarita, futuras artistas, son las destinatarias de esta música y de estas palabras porque todo les será heredado. Porque todo está ya en ellas. Nacer en una tierra es integrar un conjunto de manifestaciones que encierran el alma de las cosas, sin jamás agotarlas. Lo que nos fue entregado lo entregamos. Lo transformamos y lo entregamos. Porque los que dijeron brillaron como estrellas que van iluminando un camino a veces en penumbras, y nosotrxs decimos para nosotrxs y para lxs que vienen. Un gran círculo de amor. El arte es amor. Es una declaración de amor absoluta a la vida, a la tierra que nos permite existir. Que nos deja partir para volver a ella. Con nuevas fuerzas, nuevas ideas, nuevas energías. Como el gran océano. Donde se inspiraron y se inspiran tantxs poetas. En la Isla Negra canté con las pequeñas Agustina y Margarita. En la Isla Negra yo leí versos con las pequeñas Agustina y Margarita. Fui muy feliz. Recorrí esa patria entera de norte a sur. Lo que llevo conmigo es su amor, su fuerza, sus paisajes y su arte. Nací en Chile y todo ha adquirido sentido con el tiempo. No voy a volver pero ella ya es parte de mí. En forma de música, poesía y arte. Sudamérica es un continente vivo y que crea. Es un continente que lucha y no se rinde. Un continente que a veces sólo sobrevive, pero que siempre ha podido hablar por él mismo. Un continente solidario y respetuoso de los matices. Nunca olvidamos y siempre vamos atentxs. De no pasar por encima de nadie. La necesidad y la belleza nos ha hecho crearlo todo. Patria mía y de todxs, a pesar de lo oscuro, eres las olas del mar y nunca será el silencio y siempre será la voz.
Fête des pères
Lo más fuerte tal vez es ir descubriendo cada día lo mucho que me parezco a mi papá. Dos gotas de agua. Compartimos el destino creativo. El tinte obsesivo. La tozudez en lograr que nazca el arte. La focalización en que cada día tenga sentido. En que pueda, cotidianamente, alumbrarse la llama de la belleza. También el tiempo me ha ido revelando aspectos que antes no identificaba porque lo idealizaba mucho, y eso también es bonito, porque me ha permitido perdonarme a mí misma cuando las cosas no salen exactamente como esperaba. Mi padre fue siempre muy exigente. A veces pensé que nunca podría alcanzar sus expectativas, y al mismo tiempo, siempre me ha hecho sentir como que mi existencia es perfecta sólo con estar aquí y vivir. Cuánto son nuestras propias exigencias las que nos guían, y cuánto las de los demás. Hoy siento que he estado a la altura de lo que él me ha entregado. Creo que los dos hemos logrado perdonarnos a nosotrxs mismxs y aceptar el destino frágil que está en las manos. Yo siempre he sentido que he dado mi máximo, y a veces me frustraba sentir que él tal vez no era capaz de verlo. Su madre era muy exigente también con él, imagino que eso queda en unx. Con el tiempo hemos aprendido a aceptar con mucha flexibilidad que el destino es una decisión de cada unx. Con mucho respeto el tiempo ha entregado la lección de la libertad y la autonomía. Creo que la posibilidad de aceptar los cambios de puntos de vista es algo que hay que agradecer, porque implica un esfuerzo. Creo que mi papá es alguien que ha logrado ir transformándose con el tiempo e ir abriéndose a lo que la vida ha querido ir mostrándole. Es una flexibilidad con cáscara de tozudez. Tal vez nos parecemos también en eso. Se habla, muchas veces, de padres y madres que están orgullosxs de sus hijxs. Yo estoy orgullosa de mi padre. De todo lo que ha logrado, de todas sus creaciones, de su esfuerzo que florece, y de su bondad y generosidad, sobre todo de eso, y también de su resiliencia. Dos veces se ha quemado todo, el dolor es intenso, no tengo dudas, pero mi padre no se ha rendido. Quizá es una de las cosas más importantes que he aprendido de él. Los obstáculos no pueden hacerte olvidar por qué empezaste. Por qué seguiste. Por qué has dado todo de ti mismx. Los obstáculos se integran en unx como experiencia y se disuelven, porque la pasión es más fuerte. Porque la fuerza del amor sabe cuál es su lugar. Admiro mucho a mi padre, y sobre todo estoy muy agradecida de su compañía y guía constante. De su apoyo completo. Todos los días son tu día. Te adoro, papá, me has hecho siempre muy feliz con tu amor infinito, y muchas gracias por todos los esfuerzos que has hecho, por nosotrxs, por ti mismo. Estamos muy orgullosxs. Que seas intensamente feliz. Gracias.
13 de junio de 2024
Las manzanas
Por alguna razón que no logro dilucidar teníamos en la habitación del hotel cientos de manzanas. Por qué tenemos todas estas manzanas aquí, le dije. No sé, contestó, y ahora cómo vamos a llevarlas. Pusimos manzanas en nuestros bolsillos y en nuestros sombreros. ¿Crees que podremos comerlas todas?, me preguntó. No sé, contesté, ahí vemos, o podemos ir dejando una en cada puerto, como si fuésemos marineros. O podemos hacer cuadros, como los de Magritte. Cuadros animados. Con las manzanas. Que caen desde el cielo. Estoy harto de tantas manzanas, me dijo. Pero si acabamos de empezar, le respondí. Convirtámoslas en poesía. Lisa, siempre con tus ideas, respondió. Convirtámoslas en bastiones contra la extrema derecha, propuse. De acuerdo, dijo Loup. Por dónde empezar. Imaginemos, propuse. El arte es lo más esencial, afirmé. Tenemos que crear los mapas. Vamos dejando las manzanas por el camino, así podemos crear y volver, como Pulgarcito. Voy y vuelvo, como se dice. Como Nicanor Parra. Esta gente crea enemigos imaginarios. Qué vamos a hacer. Buena pregunta, respondió Loup. Qué vamos a hacer. Algo. Pastel de manzanas. Con los enemigos imaginarios. Loup, nos van a llevar presos. Con esos cuadros y esos baluartes. Lisa, creemos una fortificación con manzanas. ¿Ahora?, le pregunté. Claro, ahora. ¿Estarán listas en dos semanas? No sé, respondió, intentémoslo. El arte es lo más esencial, respondió. ¿Estás dispuesto a dejarlo todo por el arte?, quise saber. Depende. Por dios, Loup, de qué depende. Tengo miedo, Lisa, no quiero ir a la cárcel. Quién te dice que vas a ir a la cárcel. Te encierras solo. En las fortificaciones que tú mismo quieres crear, con las manzanas. Tengo miedo, Lisa. ¿Y si nunca podemos volver? Qué importa, le dije. Nos quedamos con Pulgarcito, y el ogro, y las botas de siete leguas. Y las manzanas. Pero sin la extrema derecha. Es difícil el arte, Lisa, me decía Loup. Es esencial, Loup. Creo que hay que dejar de lado los enemigos imaginarios. ¿Los de la extrema derecha? Sí, también esos. Estoy harto de las manzanas, Lisa. Pero si todavía no hemos empezado.
12 de junio de 2024
Método para ser feliz
Lisa, me dije, hay que tener un método para ser feliz. Entonces salimos a buscar la llama olímpica. Porque nos dijeron que pasaba ahí donde estábamos. Por la playa de Biarritz, por el centro de Biarritz, por el parque de Biarritz. Por dónde diablos pasaba. Para ser felices necesitamos una llama, nos dijimos. Temprano en la mañana pasaba esa llama que necesitábamos. El método era algo por construir. Pero al menos la llama. Olímpica o no, qué más da. El calor es lo que cuenta. Tomamos medidas, nos acostamos temprano, nos despertamos a la hora que se nos indicó. Pero tomamos un café antes de salir, por supuesto, y entre una cosa y otra, llegamos a la plaza y no había nada. Debe estar por llegar, dijimos. Dónde está esa llama. Unos policías cortaban la calle. Claro, porque viene la llama. Me acerqué a hablar con ellxs. Hola, ¿la llama? Claro, la llama, contestaron. Va llegando a Anglet. ¿A Anglet? ¿Ya no está? ¿No viene? ¿No hay llama? Sí hay, dijeron, pero no está aquí, está en Anglet, luego estará en Saint-Jean-de-Luz, y después quién sabe dónde. Entonces no saben dónde encontrarla, afirmé. Sabemos el recorrido, pero dónde está esa llama, no. Tal vez si piensas un método para encontrarla, dijeron. Eso venía pensando esta mañana, les contesté. Un método. Para encontrar esa endiablada llama. Porque a veces todo es oscuro, como cuando gana la extrema derecha. Claro, dijeron, ahí se requiere una llama. Una llama fuerte y clara. ¿Ustedes vieron la llama?, les pregunté. ¿La han visto? La vimos, dijeron. Pero pasó rauda. Llegaste tarde, me dijeron. Tú método no va a servir así. ¿Y el café?, les dije. ¿Dejarlo todo por la llama? Claro, dijeron. Dejar de lado el café, porque después la llama se va. Tal vez ya va en Bayonne, y tú aquí. Cómo alcanzarla, les pregunté. Levántate más temprano. Ah, no, les dije, esos consejos de los refranes, no. A quien madruga, dios lo ayuda, y todo eso. Ahora no, ¿de acuerdo? Ahora no. Ahora tengo que encontrar la llama. Redactar un método para ser feliz. Levántate temprano, me decían, mientras se despedían en la oscuridad, moviendo las manos como en cámara lenta. ¡Fue el café!, les grité desde lejos. Pero cómo iba a saber que esa llama iba a pasar tan rápido. La ciudad se la tragaba la extrema derecha, y se escuchaba, ¡fue el croissant!, ¡fue el croissant! La policía decía levántate temprano. Tal vez el método para ser feliz es nunca dejar de buscar la llama, aunque sea tarde, aunque las calles estén cerradas, aunque no sepas con exactitud dónde se encuentra, aunque el encuentro sea una total incertidumbre. A la extrema derecha hay que pararla. Eso también está en el método. Buscar y parar. Ser feliz sin llama y con la extrema derecha, es extremadamente difícil. Ese es el método, ya lo tienes. Los detalles se van construyendo en los caminos. Ideal levantarse temprano, y el café tomárselo después de la llama.
Por supuesto, soy un escritor
En la película Edmond, de Alexis Michalik, sobre Edmond Rostand, y el proceso de creación de Cyrano de Bergerac, Edmond le pide a su amigo Leo que espere por favor para concretar su amor con Jeanne. Porque tiene que terminar su obra de teatro. Pero, ¿qué tiene que ver?, quiere saber su amigo. Edmond le confiesa que le ha estado mandando cartas en su nombre, y que no habrá obra, de lo contrario, que por favor espere hasta el estreno. Estás completamente trastornado, le dice Leo. ¡Por supuesto!, ¡soy un escritor!, replica Edmond. La película es una comedia. Me ahogué de la risa con esa escena. Porque es exactamente así. Supiera la gente las cosas que uno es capaz de hacer porque la literatura tome forma. No se trata de exponerse. Consiste en ir al fondo de las cosas. Seguir el hilo. Profundizar. Y agarrarse de todo lo que te haga vibrar. Como al mástil de un barco en tormenta. Firme. Por eso es tan expansivo. Por eso es tan vital. Porque lo que te inspira es lo único que importa. Por eso buscar la belleza. Sin cesar. El sentido. De cada paso. Estoy tan agradecida de todas esas personas que me han inspirado, de todxs esxs autorxs que me inspiran, de todxs esxs artistas y obras, de toda la belleza disponible, en la música y en el paisaje. Estás trastornada, por supuesto, soy una escritora. Mi vida completa obra al servicio de la literatura. Para mí escribir es ser la literatura.
Lo extremo
La extrema derecha es lo peor que puede ocurrir. La extrema cualquier cosa es lo peor que puede ocurrir. Pero iremos a votar. El gobierno no ha ayudado tampoco. El riesgo es inmenso, ataques a los derechos y libertades fundamentales, sometimiento del poder judicial y de la prensa, embrutecimiento de la sociedad, menoscabo de los más vulnerables, exclusión de las personas extranjeras, estigmatización de las personas racializadas, menoscabo de los derechos de las mujeres y de las minorías, negación de la magnitud del cambio climático, entre otros, como enumeran Lénaïg Bredoux y Carine Fouteau. Se llama a estar unidxs, frente a esta gente de inclinaciones miserables. Publican una carta colectiva en Le Monde, una larga lista de personas del mundo político, intelectual, activista y artístico, estamos convencidxs, dicen, de que la victoria es posible, si respondemos a las expectativas sociales urgentes, si defendemos soluciones para los seres vivos, la ecología y el clima, si valoramos las luchas feministas, la lucha contra todas las formas de racismo, contra el rechazo a las personas musulmanas y el antisemitismo, contra la estigmatización de las personas inmigrantes y las minorías sexuales, y por el respeto, la dignidad y la igualdad, y si tenemos la justicia como obsesión y la democracia como brújula, incluso para nosotros mismos. Como dice Matthijs Rooduijn, en Francia, el RN (partido de extrema derecha) ha conseguido desdemonizarse, y eso es muy interesante, porque este movimiento no se ha vuelto más moderado, sus propuestas sobre la inmigración no han cambiado, y sigue siendo tan nativista, nacionalista, populista y autoritario como siempre. Dan ganas de llorar. Pero NO. Podremos llorar pero no solamente. Porque es de vida o muerte, a votar el 30 de junio y el 07 de julio.
10 de junio de 2024
La búsqueda del éxtasis
Tengo un sólo propósito en esta vida, la búsqueda del éxtasis. La búsqueda del arte. Crear los mapas del deseo. Cartografiar el impulso. Para poder volver a él siempre que sea necesario. Después de esto, ¡lo sé!, ¡no queda nada!, escribió Gabriela Mistral, ¡nada!, ningún perfume que no sea diluido al rodar sobre mi cara. Defiéndeme del viento, escribió Mistral, la carne en que rodaron sus palabras; líbrame de la luz brutal del día, que ya viene, esta imagen, recíbeme, voy plena, ¡tan plena voy como tierra inundada! Por momentos el éxtasis es un arma de doble filo, como tierra inundada. Vivir no me importa. Sólo me importa escribir. Crear un mapa de la vida completa. La que no estoy viviendo porque tengo que escribir. Quién me asegura que es correcto mi impulso. Que alcanzo el éxtasis en los lugares donde no debería. Dónde están esos lugares. La creación de estos mapas me han ayudado a encontrarlos. Trabajo afanosamente en los grandes mapas. Los mapas del deseo y la entrega. Descifro petroglifos como si tallara en mi propio cuerpo. Soy como una roca con miles de pinturas encima. Figuras que sugieren muerte y esperanza. Los trenes los he tomado, a veces sin saber adónde me llevaban. Mi apellido está compuesto de robles y piedras. Robles en el monte cubierto de piedras. Como el arte. Algo fuerte en territorio yermo. Quién me asegura que no estoy viviendo. Hablo con los robles y las piedras. Somos uno. Hablo con los cuervos y los cisnes, y lloro. Porque el éxtasis va revelándose sólo de a poco. Un poquito cada día. Pero quién me asegura que habrá el tiempo. De trazar cada mapa. De trazar tu cuerpo sobre el mío. De trazar tu vida junto a la mía. De delinear con tranquilidad tu reflejo en mi alma. A veces no sé en qué consiste el éxtasis, entonces los mapas. Se despliegan y voy caminando por la cuerda floja. Me digo, Andrea, ¿es para siempre esta búsqueda del éxtasis? Este delinear rutas con resultados en atardeceres inciertos. Todos van partiendo y tú qué. ¿Vas a seguir en tu búsqueda del éxtasis? ¿A qué te refieres exactamente? Cuántos libros vas a escribir sin detenerte a vivir. Pero los libros me van revelando cosas, y no puedo detenerme. El éxtasis lo vivo cada día. El recuerdo de la vida es la vida en sí misma. La certeza de construir viento que eleve las canciones. Quién dijo que iba a ser fácil. Que la poesía se revelaba a la primera. Seguiré creando los mapas en mi alma. Tal vez algún día puedan guiar a alguien.
La búsqueda
Si yo te odiara, mi odio te daría, en las palabras, rotundo y seguro; ¡pero te amo y mi amor no se confía, a este hablar de los hombres tan oscuro!, escribió Gabriela Mistral. Mistral comprendió perfectamente lo que era el éxtasis. Escribe: Me miró, nos miramos en silencio, mucho tiempo, clavadas, como en la muerte, las pupilas, todo el estupor que blanquea las caras, en la agonía, albeaba nuestros rostros, ¡tras de ese instante ya no resta nada! La poesía romántica, escribió August Wilhelm Schlegel, es la expresión de la atracción secreta hacia un caos, que se esfuerza perpetuamente por lograr nuevos y maravillosos nacimientos. Leo esto ahora, y me invade. Es una sensación como que todo lo que escribí el año pasado pudiese guardarse en esa frase. Entonces me siento inmensa, como perteneciente a algo grande, más allá de mí misma. Vi ayer por segunda vez, después de muchos años, la película El paciente inglés, de Anthony Minghella, basada en un libro de Michael Ondaatje. Fue un éxtasis. Que reverbera. La vida es crear mapas, como en esa película. Es desiertos, cuevas, conventos, iglesias, salones de baile y habitaciones de hoteles. La pasión de esos personajes me recordó la búsqueda. La que comencé y nunca termina. Pensé un día que quería asentarme, pero no. Buscar es encontrar libros, personas, lugares, obras, que te cambian la vida. A veces es cansador este nomadismo que te impone el arte. La película El paciente inglés lo describe bien, nunca dejar de buscar, nunca asentarse. Todos los personajes en movimiento. Para mí es una alegoría al arte. Ralph Fiennes es una obra de arte además, cómo imprime la pasión en sus miradas y expresiones. Tras de ese instante ya no resta nada, como escribió Gabriela. El arte es la gran paradoja, porque tras de ese instante ya no queda nada, pero comienza la búsqueda. El arte es la gran búsqueda. No quiero volver a establecerme en ningún sitio, escribió Caroline Schiller, quiero tomarme al pie de la letra eso de que todos somos, en cierto modo, vagabundos en la tierra. László Almásy en sus aeronaves y cartografías va dibujando un mapa del deseo. Amplio como un desierto interminable. Con cuevas repletas de dibujos de personas que nadaban en la prehistoria en el desierto. Donde hubo agua, luego hay desierto, donde hubo desierto, luego hay la sensación de agua de un espejismo, el agua potencial. El arte se construye de esos ciclos y posibilidades. Ser artista es ser nómade por antonomasia. Es ir en un avión en llamas y quemarse en el desierto. Encontrar conventos y observar frescos en paredes de iglesias con antorchas de colores. Almásy en realidad es arte, al límite y con certezas. La certeza de que la búsqueda nunca acaba, y de que, como él escribió en su diario, el corazón es un órgano de fuego. A quien le interese el arte, tiene que encontrar y quemarse. El resto es tormenta de arena que todo lo sepulta. El arte es quemarse y renacer. El arte es la búsqueda del éxtasis.
8 de junio de 2024
Soy el animal que habita en la profundidad
Este es el tiempo del éxtasis no tengo dudas. Hace un año escribí lo siguiente: Hay música y hay música. A veces alguien crea algo que te modifica. Que te susurra al oído que la vida vale la pena. Que aunque tanto de lo que vemos es falso, otras cosas iluminan algo que está ahí dentro que quiere salir y tiene que ver con la libertad. Es el caso del último disco de mi querida amiga Camila Vaccaro. El que no lo escuche está dejando de lado algo crucial. Algo que podría hacer que te aferres a lo que queda a pesar de las ansias de dejarlo todo. Aquí dejo esta sugerencia para ti, en ese momento en que retrocedas del precipicio recordarás que la verdadera música es lo que nos mantiene en vida: Drama dramática forever. Estoy muy emocionada porque la Camila Vaccaro ganó ayer el premio a mejor cantautora en los premios pulsar de Chile. Se conjuga la poesía tarde o temprano y se condensa. Conocí a la Camila hace muchos años. Siempre la he admirado mucho. Nos conocimos, al mismo tiempo que conocí a mis amigxs Elena Jaime y Alejandro Venegas, en circunstancias muy fantásticas. Los cuatro seguimos en contacto, por un grupo que tenemos que atesoro. Nos conocimos tocando el piano. Los cuatro teníamos a la misma profesora, Gloria Inostroza, que hacía recitales grupales a fin de año en los que tocábamos todxs. Era una profesora impresionante. Muy estricta y mágica a la vez. Ella hacía los arreglos para esos recitales, en los que presentamos Rhapsody in Blue de George Gershwin, Jesus Christ Superstar y Cats de Andrew Lloyd Webber, en diferentes años. Íbamos a preparar Carmina Burana de Carl Orff, pero Gloria partió, dejándonos en la más completa orfandad. Preparar esas obras y presentarlas era una experiencia sublime. Además en los recitales cada unx tocaba alguna pieza. Aprendí con ella Chopin y Debussy, música que había querido tocar siempre, además de varios otrxs compositores. Gloria nos decía siempre, tienen que tomar las riendas de su vida. A nosotrxs nos causaba mucha gracia. Teníamos veinte años y su manera obsesiva de enfrentar el estudio a veces nos sobrepasaba. Pero Gloria tenía toda la razón en relación a las riendas de la vida. Hoy escucho a todo volumen el disco de Camila, Drama dramática, en mi equipo de música, brindo por todxs ellxs y me cae una lágrima. La Gloria habría estado muy orgullosa. Se abre un espacio sublime en la poesía porque el trabajo es reconocido. Porque todo el esfuerzo ha valido la pena. Siempre vale la pena. Estoy tan feliz por la Camila. Porque su arte me ha transformado. Siempre me transformó, desde que la escuchaba tocar en la casa de Gloria, en esa habitación sagrada donde tenía el piano. Es la música la que nos transforma. La pasión completa. La que tenía Gloria. La que tenía la Camila. La que tenemos nosotrxs. La Elena además cantaba lírico y a mí me parecía que ya podía morirme tranquila, y Alejandro tocaba Tori Amos, que era mi sueño, y mi admiración era absoluta. Lo que me hace vivir son esos amigxs que me han modificado. Esa música que me ha modificado, que me modifica. La música de la Camila alcanza algo muy vital. El alma misma, no sólo de ese país, también de la vida directamente. Sin mediaciones. Esa emoción que te indica que nada está muerto, y en cambio todo está vivo, incluso lo que ha intentado eliminarse. En esa música que compartimos yo comprendí con mucha claridad lo que era vivir. A veces una profesora te entrega mucho más que conocimientos o técnicas sobre algo. A veces te muestra un universo que te hace seguir buscando. Te muestra algo definitivo y algo por escribirse. Como la música de la Camila. Algo certero y por componerse. Porque las cosas cuando son importantes nunca dejan de construirse. Nacen y vuelven a nacer. Cada vez más alto. Cada vez más lejos. Cada vez más profundo. Soy el animal que habita en la profundidad, escribió Camila. La profundidad que todo lo ha alcanzado y que se renueva, como la necesidad sinfín de la poesía. Gracias, Camila, y todos los honores para tu nombre y tu música.
6 de junio de 2024
Éxtasis II
Hablemos en serio. Está St. Vincent (Annie Clark) y está el resto. Todo se ha revelado demasiado claramente como para perder el tiempo. Igual que la revelación de la música, se armó el libro. De pronto todo confluye, todo se condensa. Todo se condensa en poesía disponible. Como un éxtasis sagrado que toma forma. El éxtasis de la condensación total. Activismo, teoría, literatura, música, cine, teatro, danza, fotografía, pintura, artes visuales y plásticas. When you’re walking down your sunny street, canta St. Vincent, Thinking of your bills or what to eat, Then you feel that little prick from me, I look at you and all I see is meat. Lo que intenta decir St. Vincent es lo siguiente: Cuando caminas por tu calle asoleada, pensando en tus cuentas o en qué comer, entonces sientes ese pequeño pinchazo mío, te miro y sólo veo carne. St. Vincent básicamente lo entendió todo. Cuando le preguntan cuál es su orientación sexual, ella responde: lo importante es la música. I don’t have anything to hide but I’d rather the emphasis be on music. No tengo nada que esconder, pero preferiría que el énfasis se haga en la música. Madonna por su parte dijo, I know I can do it better. Sé que yo puedo hacerlo mejor. Pero lo más alto, es la reina del humor negro, Eva Illouz, que dice, hablando de cuando conoció a su pareja, cuando conocí a mi futuro ex marido. Esas pequeñas cosas, que van armando tu día, tu vida, todas esas mujeres a las que les debes tanto. Dua Lipa, que dice New Rules, nuevas reglas. Yo vivo solamente para el éxtasis de todas esas mujeres que entendieron. Que captaron la ironía constante de vivir en un mundo de hombres sedientos de algo que no saben qué es en realidad. Y al mismo tiempo, convivir todxs en perfecta armonía. Es la gran paradoja. El planeta es la gran paradoja. Ser humano es una paradoja. El éxtasis es profundizar en la gran paradoja. Pensar y sentir es ya la gran paradoja, y conviven perfectamente. Podemos dar más de lo que damos. Ser más de lo que somos. Integrarnos. La gran reunión. Que nos salve de ahogarnos en la gran paradoja y querer clasificarlo y ordenarlo todo. La invención del éxtasis es ver el sol que convive con la lluvia. Aceptar todo lo que nos compone y no ocultar una parte para señalar a otrxs como llevando algo que no tenemos. En todxs nosotrxs está el equilibrio. I don’t think about those words, I don’t really identify as anything, no pienso en esas palabras, en realidad no me identifico con nada, responde St. Vincent. El éxtasis es saber que el énfasis está en la música.
Éxtasis
Me duele, me duele la música dentro. Es un éxtasis. No puedo parar. No puedo parar de amar y de escribir. Soy como una máquina que escribe, y un alma que ama. Sin final. Sin limitaciones. Soy finalmente ilimitada, como Aldo. Tal vez me traspasó su ilimitación. En algún lugar tenía que alojarse. Mi cerebro está totalmente expandido. Mi alma completa. Cómo podré abarcarlo todo. Vaya legado. Una gran responsabilidad. Lo diré todo, Aldo, lo prometo. Seguiré en tu nombre. Existo en todos los planos. Tal vez lo que me dijo Marquito era cierto. Él lo percibió antes que yo. Tal vez todo está conectado. Siento la poesía en mí. Ahora sí. Ahora sé lo que es. Ahora sé bien lo que es. Se puede crear. Se puede alcanzar. ¿Se va la poesía de las cosas, o no la puede condensar mi vida?, escribió Neruda, ayer -mirando el último crepúsculo- yo era un manchón de musgo entre unas ruinas. Y las casas que esconden los deseos, detrás de las ventanas luminosas, escribió Pablo, mientras el viento, lleva un poco de barro a cada rosa. Tal vez eso soy, un condensado de euforia y poesía. Por eso alcanzo el éxtasis. El éxtasis de poder decir. El éxtasis de poder pensar y de poder sentir. Tal vez ser persona es eso. La presencia absoluta de las dos cosas. Ser el pensamiento y ser el sentimiento. Tal vez ser humano es aprender a ser esas dos cosas. Ambas se aprenden. Ese es el éxtasis.
Prefacio al libro Hugo
Siempre he admirado mucho a Hugo. No conozco alguien de una mayor humildad y delicadeza. Alguien con mayor sabiduría y calma. Todo lo que dice y hace aparece al mundo en forma de belleza. Tuve tanta suerte de ser su amiga. De haber podido compartir con él cientos de momentos hermosos e inolvidables. Cada vez que lo veía era un encuentro crucial. Un momento sagrado. Como si estuviese directamente tratando con el arte y la bondad. Hugo me apoyaba mucho en la literatura, y siempre me hizo sentir como que servía para algo. Como que compartíamos un puente en lo sublime. Tenía una estampa muy mágica. Sólo estar con él era ya aprender algo nuevo de la vida. Hay personas así, que son la poesía misma. Tal vez no todos pueden percibirlo, porque él era muy reservado y se guardaba para él la grandeza de su nombre y su alma. Creo que me di cuenta enseguida, siempre tuve esa intuición de que la música que irradiaba iba a transformarme. Así fue. La Charo Cofré y Hugo Arévalo son para mí unos amigos imprescindibles, porque saben con una claridad absoluta lo que significa la amistad. Siempre están ahí. Siempre están apoyando, alegrándose, por la felicidad de los demás, por los sueños que se cumplen, por la dicha de compartir una conversación y los placeres de existir, mirar el mar, los pájaros, disfrutar una comida preparada con cariño, brindar por lo que llega y lo que se va, siempre con agradecimiento. Creo que Hugo es alguien valiente, igual que la Charo, dos personas que han sabido siempre estar a la altura de las circunstancias. A pocos días de su partida, sé que no va a ser lo mismo existir con su ausencia, porque su presencia era muy relevante para mí. Pero nos queda su arte y su cariño. Su música y sus documentales. Todos transcendentales y decisivos. Nos queda su recuerdo, que es ya bastante. Viajamos con él al Carnaval de Oruro, en Bolivia, y al sur de Chile, a Coyhaique, a ver cóndores. Esos pájaros de alas enormes y de un vuelo que te deja suspendida el alma. En ambos viajes hizo unos pequeños documentales, sobre esos bailes poderosos y endiablados, y el vuelo de esos cóndores dueños del mundo. Dieciséis cóndores vimos una vez al mismo tiempo, desde un risco en lo alto perdidos en la nada, planeaban e indicaban que todo les pertenecía. Tenían razón. Hugo supo captar eso. Siempre podía captarlo todo. Atrapar la sustancia de la vida. Porque eso es la poesía. La existencia misma. Tal vez el consuelo es que no se llevó la poesía. La dejó aquí para nosotrxs. Porque eso es lo que hacen quienes han comprendido tan bien lo que es existir. Lo importante de existir. Hugo supo cada día lo que esto era, porque no había en él un ápice de superficialidad. Para mí era como estar con cientos de libros, una gran biblioteca. La belleza absoluta. Era una biblioteca viva, que contiene los libros con los secretos de todo lo relevante. La razón de la música y la emoción de la poesía. Gracias, Hugo, vamos todxs juntxs. Nunca seremos vencidos.
5 de junio de 2024
Hugo (Libro)
Para Hugo Arévalo
(1940-2024)
y su adorada familia
Charo Cofré, Violeta Arévalo y Pablo Arévalo
Con infinito cariño, amistad y admiración.
Gracias, Hugo.
Por la amistad.
Lyon, junio de 2024.
Hugo Arévalo Villarreal
(Villa Alegre, 30 de octubre de 1940 – Isla Negra, 26 de mayo de 2024)
destacado músico y documentalista chileno.
Cantó y filmó a Pablo Neruda, Violeta Parra, Ángel Parra, Víctor Jara, Quilapayún, Margot Loyola, entre muchxs otrxs.
La revista viva
Simone es una revista viva. Que quiere llevar la euforia a su máximo. La euforia del compromiso y la justicia. La euforia de la conversación y el arte que transforma. Simone fue pensada para transformar. Es un proyecto colectivo de activismo feminista para construir el feminismo y difuminar las fronteras. Terminar con ellas. Simone quiere hacer del movimiento su esencia. Además de la revista, cuenta con un club de lectura, un taller de escritura, un club de cine, un grupo de literatura, y próximamente, un suplemento literario, uno de crítica de arte, y uno sobre antirracismo y ecología. Simone quiere ser activismo, teoría, literatura, música, cine, teatro, danza, artes visuales y plásticas. Abarcar todos los espectros del alma. Para decir. Para crear. Para actuar y modificar. El feminismo es una experiencia en movimiento. Una experiencia en grupo. Reflexionar y actuar. Ayudarse y ayudar. Compartir y salvar. Profundizar, profundizar y comprender. Leer e interpretar. Intuir. Desarrollar. Interrumpir. Revolucionar. Una revista humilde y empática. Que se toma el tiempo necesario. Una revista con fuerza y perseverancia. Una revista que recuerda quienes vinieron antes y abre camino para lxs que vienen. Una revista que no ve separaciones entre los seres vivos. El momento en que todo se conjuga. Simone es el instante eufórico que hace florecer en la música del encuentro. No ha querido ser otra cosa que un espacio de unión en las palabras. Porque la palabra y la acción es lo que transforma. El arte. El alma abierta a la vida. A la pluralidad. Simone es como un alma con el deseo de ser mejor. De una sociedad mejor y un planeta mejor. Donde no haya dominación y haya libertad. Lo que guía a Simone es el amor. La justicia, la poesía, y el amor.
4 de junio de 2024
La raíz de la euforia
No soy más que una máquina que escribe. El resto es un espejismo. Por eso es confuso, Loup. Pero las respuestas las tengo. Tú también las tienes. Por eso es tan vital. Porque es la raíz de la euforia. La necesidad de llegar, como una música, a tu alma. El infierno está cerca, canta St. Vincent. Estaba desnuda, canta, y tu palabra aún estaba caliente en mi mano, estaba desnuda, quería todo lo que el cielo permitía. La euforia comienza porque se está desnudo ante la vida. Porque en ese vacío toma forma el asombro. La raíz de la euforia es la curiosidad y el deseo vital. La certeza de esa intuición del paraíso. El que vislumbramos, Loup. Y nos dejó bailando en el aire. La literatura toma la raíz, y la hace subir, para luego florecer. La raíz de la euforia es la primavera de la vida. El anuncio de esos momentos en que todo calza. Cuando todo se conjuga, como el título de una foto que vi de un cisne despegando del agua, con sus grandes alas al sol y las gotas del líquido cristalino y su reflejo infinito. El amor tiene esa capacidad de crear euforia. La necesaria para vivir. La imprescindible para vivir. La raíz de la euforia es siempre el amor. Siempre la pasión.
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