El río
iba muy deprisa hoy, podía observarse su corriente agitada, pensé: listo, ahora
se va a llevar todo. Los cisnes iban tranquilos, en sentido contrario del caudal
febril. Pensé: listo, ahora ellos pueden sortear la fuerza de las
circunstancias. Las blancas flores del cerezo caían de cuando en cuando
lentamente como volando en el veloz torrente. Pensé: listo, ahora eres frágil,
y el río te lleva a un paseo que quizá te hunda o quién sabe te despierte. Adónde
van. Adónde quieren ir. A ningún lugar, puede ser. A ningún lugar.
