La reflexión sobre el pasado nos permite recomponer los fragmentos de un corazón roto, dice bell hooks. El crecimiento, agrega, después de todo, es el proceso en que aprendemos a asumir la responsabilidad de nuestros actos, crecer entonces, es incorporar a la vida un amor que cure. Es muy raro, asevera, si no imposible, que alguien se cure en estado de aislamiento, la curación es un acto comunitario. Para volver al amor, dice bell, para conocer el amor perfecto, debemos renunciar a la voluntad de poder, si la más mínima sensación de vulnerabilidad nos hace entrar en pánico, no seremos nunca capaces de conocer el amor. El espacio ocupado por el amor que nos falta, prosigue, es también el espacio de su posibilidad. Hoy, por ejemplo, es viernes. Y la noche irá encajando las piezas, como dice Drexler. El encuentro con la comunidad. Lo cierto es lo siguiente: lo único real es el presente. Pasé mucho tiempo esbozando el futuro. El tiempo pasaba lento. Hoy el futuro me da igual. Literatura, trabajo, amigos, música, baile. Basta y sobra. Te veo y quiero que tú me veas, quienquiera que seas, dice Drexler. No se olviden, la noche siempre va encajando las piezas. El río, y su ondulación rítmica, siempre termina llevándonos al mar.
30 de septiembre de 2022
29 de septiembre de 2022
El amor real IV
Como dijo Drexler, tu corazón va a sanar, y volverás a esperanzarte, y luego a desesperar, va a sanar, y va a volver a quebrarse, mientras le toque pulsar. El sentimentalismo barato del que está impregnada toda nuestra cultura, dice bell hooks, nos dice que el amor verdadero, una vez encontrado, está destinado a no terminar nunca. Pero las relaciones sólo duran si los dos miembros de la pareja mantienen su compromiso con el amor, agrega, no todos pueden soportar la carga que implica el amor verdadero. Los que han sido heridos en el corazón lo evitan a toda costa porque no quieren asumir la tarea de autocuidado que es imprescindible para mantenerlo vivo y nutrirlo, los hombres, prosigue hooks, mucho más que las mujeres, huyen del verdadero amor y escogen relaciones de las que puedan retraerse emocionalmente, si así lo desean, mientras siguen recibiendo amor de su pareja. En el fondo, asevera, prefieren el poder antes que el amor. Para conocer y preservar el amor verdadero, indica bell, debemos estar dispuestos a renunciar a la voluntad de poder. Cuando uno ha conocido el amor de verdad, expresa, su poder transformador se mantiene incluso cuando ya no está acompañado de la persona con la que ha experimentado un crecimiento y una profunda preocupación por el otro. Muchos de nosotros, indica, no estamos preparados para aceptar nuestra auténtica naturaleza, especialmente cuando vivirla con integridad implica distanciarnos de los mundos que conocemos. Amar completa y profundamente, nos anima bell, significa exponerse al riesgo, cuando amamos, sufrimos una transformación radical. Tu amor me cambió radicalmente. Tu falta también. La actual posibilidad del amor me sigue transformando. La ocasión de entender por qué duele y por qué fascina. Por qué nos transforma y cómo. El presente mágico que embruja y todas las modificaciones a los vínculos que generamos que podemos crear. El mantener un vínculo sin dejar de lado lo aprendido, sin abandonar la magia. Un lazo asentado en la admiración recíproca y la aceptación de la auténtica naturaleza de cada cual. Darse el tiempo de observar al otro y amar su composición. Su inteligencia y su cuerpo. Hacer honor a la ética del amor. Por dónde empezar. Debemos aplicar el feminismo al proceso de ruptura, dice Coral Herrera. Es fácil, afirma, sólo hay que hacerse un par de preguntas: ¿cómo nos quiere el patriarcado?, y, ¿le voy a dar el gusto? El patriarcado nos quiere tristes, deprimidas, débiles, frágiles, vulnerables, hechas polvo, sin energías, esperanzadas, entretenidas con fantasías, aferradas al pasado, solas, rivalizando entre nosotras, pendientes y dependientes de un hombre. Al patriarcado, prosigue Herrera, le encanta que las mujeres nos dediquemos a buscar amor o que insistamos en aferrarnos a las personas que amamos. Así somos más sumisas, declara: cuanto más necesitamos al que amamos, menos libres somos para juntarnos y separarnos, cuanto más solas nos sentimos, más ganas tenemos de entregarnos y darnos por completo. bell, la posibilidad del amor está compuesta de nuestra resistencia y compromiso. Vamos contigo y la pasión sigue intacta. Cada día nuevos descubrimientos y pequeños paraísos. El fin de algo necesariamente es el comienzo de algo nuevo. El presente es fiesta y creación. La pasión sigue intacta.
El amor real III
El camino del olvido está tejido de avances y retrocesos. Una maraña enredada. Observar tu sonrisa y sentir el perfume de tu piel me aniquiló. Pierdo el sentido de la orientación por un rato. Luego lo recupero. Pero se materializa como un desgarro. Como un dolor físico que perfora los intestinos. La idea de no volver a tenerte entre mis brazos me devasta. La noción de que ya no voy a tener tus palabras que eran antaño como caricias. Una pequeña dosis de tus ojos y el cuerpo queda alerta. A veces me parece simplemente imposible que ya no estarás más en mis días. Otras veces me parece que es el destino correcto. Que mi fuego ha partido ya lejos para encender otros quehaceres, otros horizontes. El sol sale en este momento entre las nubes, se refleja en el agua y llega a mis ojos. Tu amor llegó a mi existencia como el cisne que veo ahora aterrizar sobre el agua, suavemente. Exhibiendo un espectáculo hipnótico. Así fue durante estos casi nueve años. No hubo un día en que no tuviese amor para ti. Si no apareces el tiempo fluye y revela sus misterios. Si te instalas frente a mis ojos la hipnosis toma su lugar con una fuerza inusitada. Lo único que me parece sensato es seguirte. Decirte que nadie te amará como yo lo hice. Amé cada partícula de tus movimientos, cada rincón de tu risa, cada átomo de tu personalidad fascinante. Cada palabra que salía de tu cuerpo era fiesta. Cada ángulo de tu sabia inteligencia me hacía volar. Cada ínfima porción de tu cuerpo me señalaba un camino a recorrer para perderse por los confines del paraíso. Despedirme de ti es una proeza sinigual. Pero posible. En dos semanas cumples medio siglo en este planeta. Fui testigo de casi una década de tu articulación del tiempo. La forma como modulabas los ciclos, igual que yo, con estaciones y desvaríos. Nunca había conocido a alguien que se pareciera tanto a mí en eso. Un descubrimiento que tiene los contornos de la belleza pura. Te observaba y era como entender todo de mí misma y redimirme. Nos acoplamos y navegamos por el mar encabritado como quien se monta sobre una nube para perderse en la inmensidad. Mientras te observaba me hacía consciente de mí misma. Como un espejo que refleja lo que no alcanzamos a dilucidar. Tu manera de habitar el tiempo con olas y sin no me dejó quedarme estática. Me mostró que mi naturaleza nómade tenía un compañero de aventuras. Que la existencia es incierta por definición. A pesar de nuestro gusto por el movimiento logramos enlazar nuestros destinos para que viajaran juntos. Ahora que lo pienso, fue una proeza mayor que olvidarte ahora. Nuestra esencia móvil tenía inscrito que la permanencia está prohibida. Pero hicimos una excepción en vistas de la flexibilidad que encontrábamos en el otro. Nos amamos en la marea que subía y bajaba disfrutando cada intersticio del trayecto. Un viaje por terrenos que conocíamos y sin embargo nos prestaban intensidad en cada vuelta, en cada duda, en cada certeza. Bruno, tu naturaleza móvil es belleza, no puedo pedirte que te detengas. Y yo no puedo detenerme. Como dijo Drexler, si quieres que algo se muera, déjalo quieto. Te libero para que sigas tu camino montañoso, escales tus cumbres y quizá un día vuelvas o no a encontrarte con mi destino de agua que fluye. Libérame.
28 de septiembre de 2022
El amor real II
El amor, dice bell hooks, no puede triunfar cuando una de las dos partes quiere tener el control. A los hombres, prosigue hooks, que no han experimentado el amor les cuesta creer que la relación de pareja puede basarse primordialmente en la satisfacción mutua y el crecimiento de ambas partes, lo único que entienden y en lo que creen es en la dinámica de poder caracterizada por la presencia de un dominado y un dominante. Cuando uno permanece fiel a la dinámica del poder, agrega bell, no tiene que temer a lo desconocido, porque conoce las reglas del juego, pase lo que pase, el resultado puede predecirse. La práctica del amor, por otro lado, indica a continuación, no proporciona certezas, el otro puede abandonarnos, herirnos, hacernos sufrir, y ese es un riesgo que está siempre ahí, corremos el riesgo de encontrarnos a merced de fuerzas que no podemos controlar. Con las incertezas que nos perseguían los talones sin descanso, fui tuya. Y tú fuiste mío. Construimos música a través del tiempo a pesar de un sinfín de obstáculos, lo que revela la dimensión de nuestro amor. Fuiste tú y fui yo. Personas. Cuerpos en su justa medida. Inteligencia. Emoción. Magia. Luego el mundo se venía abajo. Se instaló la distancia. La latencia de la ruptura. La falta de las palabras precisas. La actitud de comportarse mal para que sea la otra persona la que dé el paso y rompa la relación es común en los hombres porque tienen más dificultades para decir lo que sienten, dice Coral Herrera, y porque generalmente las mujeres depositan en ellos la responsabilidad de velar por su bienestar y su felicidad. Para eso está el amor: a las chicas nos enseñan que ellos son los salvadores y los solucionadores de problemas, y que sin un hombre no podemos ser felices, agrega. Entonces a ellos les cuesta más romper, porque se sienten culpables: no están cumpliendo con el rol que se les asigna por su masculinidad, que es proteger a la chica para que nadie le haga daño y para que pueda ser feliz, continúa Herrera, así es que eligen este camino que parece más fácil y que, sin embargo, tiene el efecto contrario. Quizá un día sepas lo que hay en tu corazón. Y yo en el mío. Las verdaderas razones de aferrarse a lo muerto, o de escapar de algo que no termina de entenderse, sin examinarlo. Alguien, de eso no hay duda, ocupará tu lugar.
27 de septiembre de 2022
El amor real
Y al final, el amor que recibes es igual al amor que das, como dijeron los Beatles. Para conocer el amor auténtico, como dice bell hooks, debemos invertir tiempo y esfuerzo. En la cultura patriarcal, dice bell, los hombres están particularmente inclinados a ver el amor como algo que no debe implicar ningún compromiso de su parte. Cuando el amor, continúa bell, invita a la gente a entrar en un lugar de felicidad potencial, pero que es al mismo tiempo un lugar al despertar crítico y al eventual sufrimiento, le dan la espalda. Ayer me dirigí al lugar donde fui antaño tan feliz para enfrentar cara a cara lo que ya sabía desde hace un sinnúmero de meses: la relación está terminada. El amor no tengo idea. Supongo que también. A veces se tiene la sensación de un destino difusamente injusto. Hubo un tiempo (que fue hermoso y fui libre de verdad) que había el ánimo de dar y recibir. Como dice Drexler, morir también es ley de vida. Luego me dirigí a la proa de mi barco preferido y llegaron amigas y amigos a tomar una cerveza para recordar que la vida continúa, a pesar de la muerte. Desde ahí siempre nace la música. Sigue naciendo, sigue naciendo. Vuelo con las historias de cada cual. Amo demasiado la vida. Lo mío son las historias. Lo que sobresale, desde las raíces, y sigue hasta lo alto. bell, mi corazón se rompió ayer una vez más en mil pedazos que tuve que recoger, pero lo sigo pasando bien. Hoy, acorde con los tiempos, le preguntaba a mis amigas cuáles aplicaciones usan para que el destino de alguien se cruce con el tuyo. Por qué no. Qué siga la vida y la música. bell, pronto podré contarte más historias. Como dice Charly, pasajera en trance, transitando los lugares ciertos. Un amor real. Por qué no. Qué siga la vida y la música.
22 de septiembre de 2022
No quiero olvidarme de hablar
Ya no quiero vivir así, repitiendo las agonías del pasado, como dijo Charly García. El día y la noche tendrán hoy la misma duración. Mañana la noche será más larga, para más adelante el día ser mucho más largo aún. Y así sucesivamente. En este tránsito está la opción de aferrarse al miedo. Como dice bell hooks, las sociedades que se basan en la voluntad de poder cultivan el miedo para garantizarse la obediencia. Yo quiero cultivar el amor. Optar por una ética del amor, como dice hooks, significa vivir día a día todas las dimensiones del amor: el cuidado, el compromiso, la confianza, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento. Tengo dos cosas por decir hoy. El día: recibí ayer una carta anónima de alguien que me apoya en relación a la denuncia que presenté, me señala que conoce al acosador, que no le sorprendió la denuncia, y que estoy en sus oraciones para que pueda sanar. Estamos rodeados de redes invisibles de amor, de las que a veces ni nos percatamos. La noche: soy sólo amor, pero un amor tan puro que mata. No sabes qué pasó pero quedas aturdido, como las partículas de polvo que quedan en el aire cuando pasa un auto raudo por un camino de tierra. No alcanzas a reaccionar y te queda la polvareda en los ojos. Estoy trabajando en esto. bell hooks no está siendo suficiente. Hay tantas dispuestas a ilustrarnos. Quizá es esto: no conozco el miedo al amor. Probablemente hooks me diría que voy bien encaminada. Quedémonos con eso, algo es algo. O con esto: escribir es pasión y el amor desborda. Escribir y vivir es seducir. Ayúdame bell, pero lo estoy pasando tan bien.
21 de septiembre de 2022
Otoño
Como hay días mejores y peores una cree que el otoño se viene duro, y nada. Siguen llegando cosas, posibles oportunidades laborales, buenos libros, momentos agradables, amigos, activismo, conversaciones, encuentros, música, bailes. Desconfío del otoño pero quizá sea el momento de darle la posibilidad de mostrar su otra cara. La cara amable de la caída de las hojas. Nuevos matices de esos bellos colores. Acorde con el fin del verano pronto iré a buscar mis libros, música y otros a la casa donde fui tan feliz. Iré a recoger mis hojas de colores. Desparramadas por el paraíso. Una operación no exenta de dificultades. Pero necesaria. Morir un poco, para renacer. Hoy por ejemplo es un buen día, que contiene lo fundamental: letras, sol, café, música. Mientras no me tenga que despedir de las letras veo posible habitar esta dimensión del universo. A veces tenemos la sensación de que existir es exclusivamente despedirse, cerrar. No parar de cerrar, no parar de abrir, como dijo Camila Moreno. La clave está aquí: no parar de abrir. La sensación de que sólo cerramos es sólo una sensación: no paramos de abrir. Al mismo tiempo. Para abrir hay que cerrar. Ahí la dificultad. Renunciar. Lanzar río abajo lo que dificulta la respiración. Yo solía ser mala para cerrar. Para abrir siempre he sido buena. Cambié: me encanta cerrar. Abrir me sigue gustando, eso no cambia. Pero aprendí el mecanismo. Para abrir sin medias tintas se puede sin problemas cerrar. Es fantástico. Creo que es un descubrimiento invaluable. Y hay más: cuando se aprende a cerrar se puede no parar de abrir. La simultaneidad es también fantástica. Abrirlo todo y observar. Unirse al movimiento. Adquirir la sensación de la sorpresa. Avanzar sin guiar. Dejar abrir. O no. Abrir y dejar abrir. Todo es posible. En definitiva cerrar es esforzarse y abrir puede ser disfrutar. Vínculos, proyectos, experiencias, ideas. Todas las dimensiones que nos asaltan a diario. Cerrar es la hostia y abrir es la hostia. Cuando se adquieren las habilidades inherentes a habitar el tiempo se abren compuertas antes cerradas. No parar de abrir las compuertas es un objetivo a perseguir. Hacer conscientes nuestras dificultades para no encontrar una y otra vez cerrada la misma compuerta hasta el infinito. Repetimos y repetimos como seres limitados con los ojos cerrados. Tarde o temprano nos llega fuerte la ola y abrimos los ojos. Aunque sea para evitar la siguiente. Pero sobre todo para disfrutar. No parar de abrir es disfrutar. Abrir las estaciones, abrirse al sol. El otoño tiene nuevos rasgos esta vez. Habiendo cerrado, se abre como un gran coro que va liberando notas cada vez más altas, complejas y bellas. No parar de abrir: el presente caminando hacia la redención. Hacia la explosión. Hacia el calor. Hacia lo ilimitado e innumerable.
20 de septiembre de 2022
Lejos
Lo que no sabes o nadie te dice, cuando te mueves a otro lado porque estás enamorada, es que un día las cosas se acaban y lo pierdes todo. Así se siente. Marido, hijos, suegra, gata, casa. Tu familia. Tu mundo íntimo. Es durísimo. Igual que seguir caminando en el vacío. Luego de casi nueve años la ruta va quedando bien trazada. Luego caminar en el aire es una proeza sinigual. Tienes la sensación de avanzar bajo el agua: lento. En un mar sin peces de colores. Un mar sin nada a lo que aferrarse. Ni siquiera hay corrientes que te lleven a algún lado. Un día sales del océano desierto y te das cuenta que hay otras cosas alrededor. Música y amigos. Mucha música y muchos amigos. Te preguntas si siempre estuvo eso ahí. La respuesta es sí. A veces en las relaciones dejamos de lado otras cosas importantes o les asignamos menos tiempo. Una cosa he aprendido y la tengo grabada a fuego, ahora que respiro sin agua en los pulmones: el amor y la amistad caminan de la mano y ambas cosas deben cultivarse con esmero. En igual medida. La autonomía es el valor más alto. Mundos que colinden sin colisionar, invitándose unos a otros. El tiempo es sagrado. Su capacidad de transcurrir te ofrece su mano para sacarte del agua. Pero ¿cómo escribir cuando todo requiere tiempo y las palabras son exigentes con su espacio? Existir es el arte de aprender a distribuir los tiempos y los espacios considerando lo sublime y lo no-sublime. Sabiendo que un día todo acaba. Lo que yo quiero es querer, escribir y reír. Y siempre bailar.
18
Ser inmigrante es solidaridad, es unirse, apoyarse, acompañarse. Bailar juntos, reírse. Ser inmigrante es llevar con uno esa parte que no muere, ese pedacito de amor que es a veces nostalgia y otras veces esperanza. Es cargar con un país dentro de un país. Es expandir el amor. Amar el origen y el destino. Sentirse a gusto en más de un lugar. Es pertenecer a dos tierras, o a tres, o a cuatro. Porque moverse es nunca dejar de soñar. Crear lazos con las posibilidades de belleza. Ser inmigrante es encontrarse y sentirse inmediatamente como en casa. La misma lengua, el mismo humor, las mismas bromas que te hacen reír tanto, la misma disposición a la lucha. Las mismas canciones. Esa música que te conecta con años de profundo sentido. Años de momentos alegres. Cuando uno parte crea una familia en otro lado. Un nido de amor para renacer. A veces, cuando una relación se acaba, lo que uno tenía se distancia, se pierde. Queda el amor pero no la cotidianeidad. Si viniste de muy lejos y eso se acaba, sientes que lo perdiste todo. Pero hay algo que no sabías, y que descubres con el tiempo. Algo hermoso, porque lo más terrible se aprende enseguida, y lo hermoso nos cuesta la vida, como bien dijo Silvio Rodríguez. Descubres que tus amigos son también tu familia. Una extensión de ti mismo que no se borra. Siempre está ahí. La amistad toma una nueva dimensión. La dimensión de la inmortalidad. Lo que está ahí, se queda y se traspasa. Ser inmigrante es pertenecer a tus amigos. Directamente a las personas, sin intermediarios de países o colores. Estar obligado a mirar más allá. A observar más hacia dentro. Ser inmigrante es crecer en el amor que nos entrega la diversidad de culturas y lenguas. El amor a la emoción, a la sorpresa. La búsqueda de ese componente hermoso que nos une. Todos, absolutamente todos, soñamos, amamos. Tener amigos es soñar en grupo. Desafiar a la vida al unísono. Compartir lo más íntimo que tenemos: la libertad. Ser inmigrante es tener amigos que te susurran al oído lo que ya intuías: que nunca hay que rendirse. Los amigos y los sueños son movimiento. Combustible y alegría para sanar las heridas del mundo. Acción para renacer. Los amigos son palabra y acción en movimiento. Ser inmigrante es agradecer la amistad, una y otra vez. Ser inmigrante es vivir y amar intensamente. Ser inmigrante es siempre reír con los amigos.
14 de septiembre de 2022
Papá
En una semana está de cumpleaños mi padre, Francisco Antonio Balart Salamero. Mi padre y mi madre están juntos hace 46 años. Una cifra considerable. Con cariño y conversación han logrado sortear todo tipo de embistes que envía la existencia a través del tiempo. Creo, sobre todo, como son estas cosas, que han tenido mucha suerte, de haberse encontrado. Dos personas excepcionales, y no lo digo porque sean mis padres, estoy consciente de mi fortuna, y de las luces y sombras de cada uno. Mi padre tiene una característica hermosa, que es insuperable: los pequeños gestos. Cosas que dice, cosas que hace, que cambian toda la percepción de los días y del tiempo. Dan ganas de vivir. De estar aquí. Cuando voy a Chile se levanta temprano en la mañana para ir al supermercado y traerme miles de mariscos y pescados porque sabe que es lo que más me gusta. Ese festín cada fin de semana. Para alegría del resto de los comensales que disfrutan tanto como yo. Luego me trae quesos franceses para que me sienta como en casa. Compartimos unas comidas maravillosas que me hacen muy feliz, y conversamos por largas horas. Estar en esa casa es como volver a la vida una y otra vez, no importa cuán duro pueda ser el presente. Mi papá dice, todo lo vas a lograr. Eres capaz de todo. No importa que eso sea cierto o no, lo importante es el gesto. Mi padre cree en mí, y por extensión yo también. A mí madre le dice, tú eres la más importante, la que está primero, por sobre ustedes, mis hermanos y yo, y a mí eso me fascina. Ya quisiera una poder materializar el amor así, darlo y recibirlo de esa manera. Cuando mi mamá a veces hacía las compras para la casa y no él, mi papá anotaba entre la lista de los víveres lo que esperaba encontrar en su hogar, además de café y azúcar, por ejemplo, decía arroz, y luego anotaba amor, luego salsa de tomates, y a continuación alegría. A mí me causaba mucha gracia, y por supuesto mi mamá se reía mucho. Cuando él hace las compras le trae las cosas que más le gustan, como los rollos de canela o el queso manchego. Durante la época de girasoles, le trae uno todas las semanas para iluminar su mirada y llenarla de belleza, porque sabe que a mi mamá le fascinan. Si queda un último pastel, helado, galleta, o fruta siempre se lo deja a ella para que se lo coma de postre. Todas las noches mueve las sábanas del lado de mi mamá para que la cama quede lista para sumergirse en ella, cuidando que quede perfecta. Si van a alguna fiesta, siempre le dice que es la más linda del lugar, y lo dice convencido. Quiere a las personas que quiere mi mamá, y las cuida y atiende. Según me dice mi madre, siempre la hace sentir bienvenida, siempre está feliz de verla. Qué maravilla. Podría uno inspirarse en él sin problemas para hacer un manual para pretendientes, con humor por supuesto, ahora que el romanticismo amenaza con extinguirse. Pero no todo está perdido, veo unos cisnes volar frente a mi ventana y aterrizar en el agua, un espectáculo grandioso y posible de encontrar símiles en la vida cotidiana. Mi papá jamás ha hecho una diferencia entre mis hermanos y yo, de ningún tipo. Somos una sola cosa, cada uno con sus particularidades y asperezas, las cuales aceptamos con cariño. Crecí en un sistema familiar que funcionaba muy bien, creí que esa era la regla. Mis padres eran muy exigentes pero justos, cercanos. Con el tiempo me di cuenta que tuve una suerte loca. Por qué se empecina alguna gente en que lleguen al mundo todos los óvulos que son fecundados si crecer a la deriva en el mundo es espantoso. Amor o nada. Hay demasiada responsabilidad en juego. Amor es lo que yo he tenido. Mis padres me esperaban ansiosos luego de muchos años que tardé en llegar, un flamante día para ellos, de 1980. Lo fantástico de mi papá es que es amor, y eso se siente todo el tiempo. Mi papá es entrega. Es amor real: el que está dispuesto a todo para hacer florecer al otro. Una bondad y generosidad sin contornos. Humor del más puro. Funciono porque sé que él va conmigo. Que la existencia se muestra colindante con el paraíso por su apoyo y compañía. Su amor incondicional, que he sentido desde que tengo memoria, cuando me llevaba a los juegos para niños siendo muy pequeña y se quedaba sentado ahí por horas mirándome subir a todo. Cuando voy a Chile además, con una paciencia impresionante, le gusta llevarme a comprar ropa, algo que no hago nunca jamás, pero con él es un panorama increíble que no me pierdo. Con paciencia de santo opina y va para allá y para acá encantado, impulsándome a seguir mirando, podemos pasar toda la tarde, una instancia de complicidad que atesoro. Un ritual improbable que disfruto, a pesar de mi aversión a comprar cosas que no sean libros. Lo suyo son los gestos, el apoyo, la paciencia. El amor en su estado más puro: no espera nada a cambio, sólo hacer feliz a los demás. Y al mismo tiempo, cuando estoy allá, si le anuncio alguna noche que no habrá conversación porque tengo que escribir, me impulsa a hacerlo respetando absolutamente mi espacio, tiene un profundo respeto a lo que hago y al espacio de cada cual. Tiene un concepto de tribu muy bonito, de acompañarse, de respetarse. Un concepto de grupo unido que aprendí de él y que ha permeado todo lo que hago. Una concepción de pertenecer que incluye, sin moldear, con diálogo. Es la libertad dentro de un núcleo que te quiere y te contiene. Mi papá además es muy humilde. Sus logros e invenciones los guarda para él sin comentarlos. Pero ya que él no lo hace lo diré yo: es excepcionalmente brillante. Ha creado desde pinturas que resisten a las condiciones más hostiles, incluyendo fórmulas que podrían evitar a un radar, hasta el diseño de millones de salas de baño y sus componentes, siempre pensando en qué es mejor para el planeta en términos de agua y ecología. Ha puesto su inteligencia al desarrollo de un mundo mejor y más bonito. Yo lo admiro muchísimo, demás está decirlo. A costa de trabajar intensamente toda su vida. La verdad que mi papá prefiere trabajar en sus proyectos más que hacer cualquier otra cosa. Su nivel de pasión es impresionante. Su alegría de hacerlo y su obsesión porque las cosas queden lo mejor posibles es algo que a veces puede causar estupefacción. Mi recuerdo de cuando era pequeña era mi papá sentado con una lámpara iluminando su cuaderno donde había millones y millones de fórmulas incomprensibles que se extendían por páginas y páginas. Para mí era un genio absorbido por sus números, paréntesis y cruces, algo lleno de misterio que me parecía fascinante, y que por supuesto no entendía para nada. Estar ahí sin salir de ese escritorio. La vida adulta era extraña. Pero como lo que se hereda no se hurta, mi vida se parece mucho a eso también, un escritorio y páginas y páginas por rellenar, pero de letras. Él con los números y yo con las letras. Nos entendemos bien. Su universo y el mío son amigos, se encuentran aunque parezca inexplicable, y la perseverancia y tozudez están a la orden del día. Toda mi vida escuché lo siguiente: cuenta las horas que no estudias. Me parecía una barbaridad, porque lograba identificar que eso implicaba que todas las horas que no estaban destinadas a eso eran tiempo perdido. Así lo vive mi papá. Y aunque he disminuido la neurosis con el tiempo y la edad, así lo veo yo también: nada está por encima de las letras trazadas en una hoja de papel. Por principio todas las horas están destinadas a la literatura, y a sus actividades conexas, como interactuar con otros seres humanos, caminar por el río y desarrollar proyectos en esa línea. El punto de partida es la literatura. El resto, que es relleno, sólo es interesante si dialoga con la literatura de alguna manera, y como la literatura es la vida misma, me permito asomarme a lo que vaya mostrándome, a donde vaya invitándome. Papá, mis textos tienen fluidez gracias a tus enseñanzas. Tu espíritu de tribu me hace saber que nunca estoy sola, aunque mi oficio requiera de la soledad para salir adelante. Te lo debo absolutamente todo, comenzando por la vida, que tanto me ha gustado explorar, viajar por ella, entregarme. Quizá algún día pueda dar y recibir amor como tú lo haces. Te adoro y te honro por siempre en este cumpleaños. No hay algo mejor que le haya pasado a nuestra familia que tenerte. Eres la posibilidad del amor y la esperanza constante. Eres el sueño de vivir una vida acorde a los deseos más profundos y ver florecer los ambientes. Eres el sol que todo lo nutre. Podría seguir relatando aspectos geniales de tu existencia, pero lo que todos los días quiero decirte es: Gracias. Seguiré, no lo dudes, contando las horas que no estudio, te lo agradezco. Seguiré aspirando, como tú me enseñaste, a la posibilidad del amor. 22 de septiembre: feliz cumpleaños, Papá.
13 de septiembre de 2022
La posibilidad del amor
Mi apuesta es total. El todo por el todo. Con incendio o nada. Me gusta imaginarte. Encontrarte al pasar. Que llegues cuando estoy desprevenida. La sensación de no tener compromiso alguno es la posibilidad de poder escribirlo todo. Un presente donde las palabras pueden decir el abanico completo de experiencias. Una libertad cierta. Una autonomía palpable. Lo que posibilita el amor es la reciprocidad. Lo que posibilita el amor es la horizontalidad. Lo que posibilita el amor es la ternura. La violencia pasó de moda. Como dice bell hooks, cuando se miente y se ofrece una falsa imagen de uno mismo, el terrible precio que se paga por mantener el poder es la pérdida de la capacidad de dar y recibir amor, porque la intimidad sólo puede surgir en la confianza. Me enfrenté a la ciudad. La miré a los ojos. Extraje lo que había en sus calles y en sus noches. Un verano luminoso. La posibilidad de la amistad. La posibilidad del amor. La posibilidad de la incertidumbre. La posibilidad de la espontaneidad. El otoño puede llegar y le escribiré unas líneas, de esas de la existencia apasionada. La que habito. La ciudad que resido es el entusiasmo del desconcierto. Las calles que recorro son el baile del encuentro con la fiebre del asombro. Millones de detalles que me hacen volar. Encuentros que son el presente absoluto. El que podría quedarse fijo y expandirse. Vivo mientras sueño e imagino mientras vivo. No hay intersticios sin sentido. El viaje se materializa en placer de existir. En claves que me van siendo concedidas. Pistas que hablan sobre poblar el presente definitivo. De pronto todo se revela significativo. Menos tu miedo al amor que florece. A los paraísos que nacen sin haberlos convocado. A la oportunidad de arrancarle a la vida lo que nos tenía destinado sin saberlo.
10 de septiembre de 2022
9 años
Hace nueve años me fui de Santiago de Chile para vivir en Europa de manera definitiva. Chile es un pequeño país de diecinueve millones de personas, donde una mayoría de sus ciudadanos rechaza una constitución escrita por sus propios ciudadanos. Habrá que dilucidar las razones de este singular comportamiento. Quería yo entregar mi vida a la literatura, y existir como lo hacen las escritoras, o la idea que yo tenía de lo que eso era, gracias a los libros. Escapaba además de un conjunto de experiencias de mierda. El acoso de mis dos jefes, en Unicef y en la universidad Adolfo Ibáñez. La sensación de haber sido violada por un supuesto amigo que se aprovechó de mi estado de ebriedad para insistir en tener sexo conmigo a pesar de mi negativa. Un matrimonio con una persona con rasgos maltratadores, quien decía, es todo tu culpa, tú me pones así, gastas plata en puras tonteras imprimiendo tus libros, te interesan estupideces como la filosofía, para qué quieres un piano que no cabe por la puerta, no quiero que salgas sola con amigas, paguemos todo a medias aunque mi sueldo sea mayor que el tuyo, etc. Un abuelo pedocriminal, lo cual supe un par de años después de partir pero lo que va con uno igual a pesar del silencio. Una sociedad que juzgaba cualquier cosa que se saliera un ápice de lo convenido como posible. El conocimiento de la violencia que ocurría mientras yo nacía y hasta que cumplí diez años por parte del Estado, que incluía la tortura contra las mujeres de las maneras más abyectas, lo que también queda en uno, como un miedo difuso. Guau, y luego se preguntan por qué una es feminista. Y luego ponen en duda que sea necesario o no una constitución feminista. Recapitulemos: Estado, sociedad, jefes, pareja, amigo, abuelo. ¿Cómo se podía seguir viviendo ahí? La violencia venía de todas partes. Una sobrevive por una familia nuclear y extendida maravillosa y amigas y amigos que valen la pena. Una especie de grupo resistente a la mierda. Pero la creatividad requiere espacio, y la opresión la moldea de manera que se pierde mucha energía. Partí y la opresión de a poco se disipó. Otra existencia era posible. Al poco tiempo de llegar conocí al amor de mi vida, Bruno. Ya no estamos juntos, pero el amor es una energía que queda en uno. A él le debo esa hermosa reparación a través de los años mediante el amor. Qué ser sublime. A él le debo haber convertido mi cinismo en confianza. Luego vinieron las amigas y el feminismo. Una revolución absoluta. Nueve años en Europa y el presente es femenino. El presente es amor a las existencias que nos hemos forjado, con el apoyo de quienes queremos, con nuestra lucha cotidiana. El presente es otro mundo posible. Escribo estas líneas observando el agua desde mi ventana. Siento una felicidad sin máculas. Siempre agradeciendo. Nueve años y hoy me siento invencible.
7 de septiembre de 2022
Feliz cumpleaños, Aldo
Aldito, hoy estás de cumpleaños. 07 de septiembre, como la canción de Mecano, de nuestra infancia. Acabo de terminarme el último libro de Virginie Despentes, y dice al final: puedes contar conmigo. Me emocionaron las últimas páginas, el hecho de la amistad y los recuerdos, y pensé, una de tus características más bonitas era esa: se podía contar contigo. Quiero pensar que la sensación de tu cariño intacto, queda. Virginie Despentes dice, y todo estaba allí, al mismo tiempo - una vida hermosa en todos los sentidos, hecha de deseos cumplidos y pasiones desgarradoras que me colman y me crean, de encuentros como suaves colisiones y curiosidades, y todo esto existe en mí. Creo que todo eso existe en ti. En tu vida, que fue extraordinaria. Estaba mirando tu página y en tu descripción dice: By becoming my friend you agree to my terms and conditions. I will make them up as we go. Al convertirte en mi amigo, aceptas mis términos y condiciones. Las estableceré sobre la marcha. Una vez más, me haces reír. Lo que me fascina es lo inesperado. La montaña rusa que significaba relacionarse contigo. Y en la cita preferida anotaste: Be kind, for everyone you meet is fighting a great battle. Sé amable, porque todos los que te encuentras están librando una gran batalla. Creo que lo más bonito de tu inteligencia era tu bondad. La manera cómo hacías sentir. Una mezcla fantástica de seducción y profunda empatía. No hay otra personalidad que fuera tan atractiva como la tuya. Y al mismo tiempo tan cercana, tan acogedora. Como el calor del hogar, como sentirse en casa. Creo que lo más bonito de todo lo que viví contigo fue sentirme que formaba parte de algo. Que había alguien más que entendía, que veía el mundo desde un lugar parecido al mío. Y eso es lo que más voy a echar de menos: la total horizontalidad de nuestra manera de relacionarnos. Siempre con respeto, siempre con humor. Siempre con admiración recíproca. La sensación de pertenecer, sólo por el hecho de que existieras. Aldo, el mundo perdió mucho con tu partida, y yo definitivamente perdí una parte de mí misma que quedó en el desamparo. En la certeza de que almas gemelas no hay muchas. Te quiero, te honro, y maldigo el día que el mar te llevó. Amigo mío, el camino sigue siendo largo y ya no estás. Lloro tu partida y te deseo un muy feliz cumpleaños, donde quiera que estés. Nadie podrá arrebatarme la comprensión y el amor que sentí siempre junto a tu cuerpo y tus palabras. Definitivamente no hay otro como tú: imaginación, amabilidad, amor y coraje. Feliz cumpleaños, por siempre. Te adoro, amigo. Amor sublime.
1 de septiembre de 2022
Ça n’existe pas, l’indifférence
Nuestros cuerpos han resistido y necesitan una tregua. Un horizonte amplio con el cual soñar. Uno con nuevas reglas. Con nuevas maneras de relacionarnos. Lo que a mí me gustaría es un mundo donde los sentimientos puedan ser expresados. Donde haya sentimientos. Donde se pueda amar sin miedo. Sin tener que pedir permiso. Un mundo donde la vulnerabilidad no sea pecado. Un mundo solidario. Un lugar que no tenga temor a lo diferente. Donde la respetabilidad no sea la cima, sino el coraje de ser uno mismo sin atajos. Hemos recorrido la ruta larga, y aquí estamos. Cuestionando los cimientos de la organización patriarcal de las cosas sobre la que nos ha tocado vivir, a nuestro pesar. Hemos derrocado a reyes apócrifos y desenmascarado a bufones irrelevantes. Nadie creía que era posible. Hasta nosotras mismas tuvimos dudas. Pero la sororidad no ha descansado ni un momento y la unión es fuerza imbatible. Nací en un cierto país oscuro del cual partí y ahora observo todas esas posibilidades que se despliegan sin parar de abrirse. Decir sí a ese texto es como expresar finalmente nuestros sentimientos: nunca dejamos de querer a ese país sólo no nos quedó otra opción. Las marcas en nuestros cuerpos pesan. Las muertas con las que cargamos. Los juicios y el hambre. El hambre. Los centros de Sename y las cárceles. Los llevamos tatuados en la piel. No hay día que no nos quiten el sueño. No nacimos para dejar el mundo igual como lo encontramos. Somos política y vibramos. Amamos. Luchamos. La historia nos está esperando para desplegarse. El presente tiene un rostro ya definido. Unas facciones otrora desestimadas por la indiferencia. Como dijo Simone de Beauvoir, la indiferencia no existe. Jamás se concedían un momento de sinceridad, dijo Simone, la parte que les había tocado eran ambiciones vacías, celos ardientes, victorias y derrotas abstractas, ¡cuando hay tantas cosas sobre la tierra para amar y aborrecer sólidamente!, por cansancio, por pereza, por vergüenza de mi ignorancia había pretendido a veces tontamente lo contrario. Como dijo Virginie Despentes, las cosas no evolucionan si tú no las obligas a hacerlo. El domingo se acaba el abuso: apruebo.
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