28 de febrero de 2020

En la vulnerabilidad hay algo bello

En la vulnerabilidad hay algo bello
Demasiado bello quizá
Tal vez por eso el monstruo la quiebra
Porque siente envidia
De lo que nunca podrá llegar a ser
De lo que ya no fue

En la vulnerabilidad hay algo bello
Una promesa de alma
En la ingenuidad hay algo bello
Un acercamiento amoroso
Quizá por eso el monstruo la quiebra
Porque su castillo está vacío
Porque las corrientes de aire le provocan una rigidez inesperada

En la ingenuidad hay una música indeleble
Quizá por eso el monstruo la quiebra
Porque cree que puede robar esos acordes perfectos
Pero lo bello no se roba
Se gana

El monstruo es desfigurado
Su reflejo se lo indica
Todos se dan cuenta
Porque nada puede ocultar lo feo
Porque el reino monstruoso se quema

La vulnerabilidad se quedará como debe ser: vulnerable
La vulnerabilidad se quedará como debe ser: ingenua

La vulnerabilidad se vuelve fuerte
Sin perder su belleza
La ingenuidad se vuelve inteligencia
Sin perder su belleza

El reino recupera su magia intacta
Eso es lo que son los monstruos: algo irrelevante
Incapaces de creación. He aquí: son infértiles. Porque la creación es belleza
Por eso sienten envidia
Por eso van a consumirse
En sus castillos vacíos
Llenos de celdas

Y con todas las amigas y amigos
Escribiremos los relatos de bastardos
Hasta destruirlos

21 de febrero de 2020

Hay un momento para cada acto

Hay un momento para cada acto.
Un momento para estar alerta y un momento para confiar.
Un momento para sacarse las tripas y otro para cosechar tibieza.
A pesar de la extensión de playa la melodía que podemos cantar es la misma.
De todos los rincones llegan afirmaciones de esperanza.
Pensé haber perdido y gané.
Porque mi alma está intacta.
Porque el tiempo sólo confirma la solidaridad.
Porque vamos dejando versiones de nosotros mismos adheridas a anteriores construcciones.
Pero en el espíritu inmutable están con nosotros todos quienes nos han querido y respetado.
Porque nada modifica los gestos que nos pertenecieron como actos de amor.
Y todo desequilibrio se enfoca y desaparece.
Porque en su vastedad el planeta sabe conservar las palabras que valen la pena.
Las redes que nos enlazan y nos liberan.