Acuérdate que una vez estuviste en el útero. Y por varios meses
Cierto, no es lo mismo el café en tu casa que tomártelo en el Café de Flore de Paris
Pero lo importante es el gesto, y el puto café te lo puedes tomar igual
Y quizá hasta tienes una taza que se parece a las que viste
Lees Simone de Beauvoir, y te la imaginas en el café
¡Además en la portada del libro tal vez aparezca sentada escribiendo ahí!
Te la imaginas a continuación incluso caminando por la calle yendo hacia el café
Y repasando sus pasos por la acera puedes sentir ese ritmo en tus pies como si
Fueses tú mismo el que los mueve, por esa acera que añoras
Y el café de seguro lo puedes conseguir
Porque acuérdate que llenando la atestación puedes dirigirte al almacén más cercano
O dentro de 1 km. por 1 hora máximo puedes ser tú mismo el que va por la acera
Como Simone, pero ella lleva un cuaderno y tú una bolsa de café y una caja de leche quizá
Si es de tu gusto así, café au lait, porque el cuaderno para qué
Si no puedes detenerte en el banco del parque, y escribir en el almacén
Para qué, si en tu casa tienes una mesa, donde apoyar la taza y el cuaderno mucho mejor
Y el fin de semana tienes que tomar el tren y no sabes si será posible
Y no quieres encontrarte con agentes y pagar multas
Y te preguntas si los confinamientos son como ese tipo de cosas que tienen final
Que un día, ¡paf! acaban, como una mala relación, o una buena pero te dejaron
Haces frente al confinamiento y le preguntas si lo esencial va a poder funcionar
Si las librerías y los teatros van a poder abrir
Y este año la navidad asoleada no se ve por ninguna parte y papá Noel
Estará abrigado en la nieve con renos de verdad
Y te preguntas qué acontece con el movimiento cuando está confinado
La pregunta clave es ¡cuándo acaba esta cuarentena eterna!
La luna llena e inmóvil te observa
Y los días hacia delante se muestran propicios a amasar ideas
Porque la cuarentena tiene su lado estático-creativo
Y tú eres, al igual que Flaubert, como una hilera de cuencos de leche:
para que se forme la crema hay que dejarlos inmóviles.
Por lo que la cuarentena tiene su lado amigable
Y quizá ahora sí los personajes se plieguen a tus designios
Sin perder su autonomía
Y puedas, para tus cuarenta años y su celebración confinada
Haberles propuesto caminos y que ellos hayan aceptado
Porque el camino de la prosa es escurridizo
Y la cuarentena tiene la bendición del silencio que no se interrumpe
Porque la respetabilidad ya la interrumpiste, porque era un lastre brutal
Como dijo Bolaño, y escribir es un ejercicio arriesgado
Y ese escollo es lo primero que hay que empezar a tirar por la borda
Y pones tu vida en manos de la prosa para que ésta navegue con ella
Le entregas la información para que flaneen juntas
Por el universo de la relectura vertiginosa
De todo cuanto te ha llegado y ha partido
Y las razones y los sentidos
Y todo eso que dejaste escapar
Pero vuelve a ti como texto que puedes hacer tuyo
Que puedes moldear a tu gusto
Porque en definitiva, esa es la gracia de la ficción:
Tiene vida propia y los elementos se configuran sin las formas
Un universo paralelo donde escapas de la cuarentena
Y donde puedes decir lo que ha estado macerándose por cuarenta años
Lo que tienes que decir, lo más esencial
Como la música y la poesía en la existencia
La que puedes hacer tuya a pesar de todas las cuarentenas del mundo
Podrán quitarnos nuestro movimiento cotidiano, pero no podrán quitarnos
Nuestra libertad, como dijo William Wallace
Las palabras son nuestras, y se ordenan y se desordenan, e impulsan la acción:
LAS NOVELAS SEGUIRÁN SIENDO NUESTRAS
LAS REVISTAS Y LOS GRUPOS ACTIVISTAS
DENUNCIA Y ESCRIBE.
