Estoy enamorada de las
palabras. El desafío de convertir la realidad en palabras. Encontrar la palabra
perfecta, para una sensación, una idea, un concepto, una imagen, como recurrir
a la alquimia. Es una operación bellísima, desafiante, y altamente entretenida.
Para mí es como estar en mi lugar en el mundo. Llena de palabras. Llena de
significado.
29 de diciembre de 2013
It’s hard to say exactly the moment you fall in love with someone
MARTHA
Gellhorn: It is our job to give a voice to the voiceless,
to bear witness to the
innocent and expose the lies that mask evil
with glorious rhetoric.
[…] I felt such despair for the human race.
Philip
Kaufman, Hemingway and Gellhorn
Amo lo puro que hay en ti. Incorruptible.
26 de diciembre de 2013
2014
Agarré una maleta y subí a un avión, sin saber bien adónde venía, pero con una intuición de música desplegándose. Regalé mi ropa, y me despedí de quienes más quiero, uno por uno, con conversaciones honestas, reparadoras y llenas de esperanza. En el avión iba con mis libros y poemas en la garganta, esperando cantar al nuevo horizonte. Llegué a Barcelona, y sigo siendo la misma, pero estoy lejos desde donde partí. Todo, o casi todo ha quedado atrás. Miro alrededor y todo es nuevo. Voy sumergiéndome de a poco en el vaivén de esta ciudad. Vislumbro los albores de cientos de umbrales que me van llamando, con un susurro revelador. Quizá vine buscando algo. O quizá solo quería dejar de buscar. Pero lo más sublime es cuando encuentras algo que no esperabas. Como conocer personas que crees que están lejos de lo que tú eres, pero en realidad no lo están, como conocer al sustrato íntimo de la tierra. El año acaba, pero mi sensación es que el nuevo año comenzó hace ya tres meses y medio, cuando llegué aquí. Pero cambiará el número, como una nueva realidad que comienza, como siempre. Lo que pido para todos para este nuevo año, es creatividad, y creatividad, sin límites. Y una sensibilidad que hemos perdido, que vuelva, acentuando nuestra percepción de las cosas, para vivirnos cada día como si fuera el último. Disfrutando el mar, la música, las palabras y la amistad. Espero que nos encontremos a nosotros mismos y todos los lugares sean nuestro lugar. Espero que sigamos conociéndonos, unos a otros, y en ese tránsito, se profundice la certeza de que estamos finalmente hechos de lo mismo, a pesar de nuestras diferencias superficiales, amando así al mundo, a pesar de su caos, por nuestra compartida humanidad. Que este año sea distinto, que vengan cambios y revelaciones, que cuando acabe no podamos recordar donde partimos. Les agradezco por todos los buenos momentos. Me he sentido como en casa, donde sea que esté.
GRACIAS por todo, y muy feliz año.
Andrea
3 de diciembre de 2013
Lilit II
Marry me, marry me
I'll be so good to you
You won't realize I'm gone
Marry me, marry me
I'll be so sweet to you
You won't realize I'm gone
You won't realize I'm gone
St. Vincent,
Marry Me
¿Vas a
escribir eso? Voy a escribir todo lo que pueda escribirse. ¿Y vas a hacer todo
lo que pueda hacerse? No lo sé. ¿Y si te dijera que te cases conmigo? No quiero
casarme, ya me casé una vez. Pero esta vez será distinto. Es probable, ¿y los
demonios? No estarán invitados. Pueden llegar a pesar de eso, ¿y las puñaladas?
No serán por la espalda. Me harán daño igual, ¿y las injusticias? Seguirán
ocurriendo, pero podemos olvidarlas por un rato. ¿Y las infidelidades? Ocurrirán,
pero no para nosotros. Las relaciones pesan después de un tiempo. Las
infidelidades también. Yo creo que tú tampoco quieres casarte, además casi ni
me conoces. Te conozco lo suficiente. Soy Lilit, recuerda, puede que me escape
del edén antes de tiempo. Es el tiempo suficiente que necesito. ¿Para qué? Para
que no puedas olvidarme. Seguirás penándome, ¿a eso te refieres? No podrás
escaparte del edén. Vivo en él. Pero no conmigo. Es suficiente así. No es
suficiente para mí. Nunca podré amarte lo suficiente, además tú tienes que
luchar contra las injusticias y yo te quitaré tiempo. Podemos hacerlo juntos.
Además yo ya estoy enamorada de las palabras, me quitarás espacio. Podemos escribir
juntos. Eso no se hace de a dos. Sólo quiero amarte. No sé bien lo que es amar.
Lo que yo siento por ti. Tengo que decirte algo triste, lo siento. ¿Qué? De
verás lo siento… estoy enamorada de otro. Ahora tú eres la que me da puñaladas,
y por la espalda, ¿por qué no me lo dijiste? No era algo que quería verbalizar,
es un amor imposible y nunca resultará, pero está en mi corazón. ¿Cuán profundo?
Profundo, creo, no puedo olvidarlo. Quizá se vaya. No lo sé, quisiera, pero
algo me tiene atrapada. ¿Y quién es? Vive lejos de aquí, hace un par de semanas
que no lo veo. No entiendo por qué no me lo dijiste. No tenía sentido. ¿Qué no
tenía sentido? Decirte, la relación con él es un sinsentido, está hecha de
nubes y palabras. ¿Y por eso te gusta?, ¿me fuiste infiel? No, ya te dije, es
una relación etérea, de palabras, no tiene una sustancia definida. ¿De qué me
estás hablando? Te estoy hablando que me enamoré de él, a pesar del sinsentido,
no puedo mentirte, y no puedo casarme contigo. ¿Por unas palabras? Y porque
tengo tanta pena que quisiera morir, no entiendo nada, y ahora me dices esto.
Las palabras te harán daño tarde o temprano. Las palabras me salvarán la vida. Si
me dejas acabarás con la mía. Te quiero, pero dame tiempo. Puedo esperarte, sabes
lo que siento por ti. Yo no sé lo que siento, y a veces quisiera convertirme en
una palabra y quedarme estática dentro de un libro, tranquila. Te leería todos
los días. Déjame partir, con mis palabras y mi dolor. No puedo, jamás
renunciaré a la rosa que me dio un sabor indefinido, el que ya no puedo olvidar,
y me tiene asido a la vida con fuerza. Temo esos sabores, y las rosas no duran
para siempre.
Lilit
Something I should tell you,
But we are never alone
There's something I should tell you,
And I've been waiting so long
When it's over with, going our separate ways
How about you and me;
Dinner for two
David
Byrne & St. Vincent, Dinner For Two
Mi nombre
en italiano es un nombre de hombre, y en euskera significa mujer. Puedes
ponerte Eva, o Lilit. ¿Por lo rupturista?, ¿por la rebelión? Por la feminidad. Pero
a ella le gustan los demonios. Es una criatura nocturna, como la lechuza. Es una
criatura sobrenatural. Abandonó el edén por las imposiciones. ¿Tratas de
decirme algo?, ¿me estás proponiendo que me cambie de nombre? Puede ser tu
seudónimo. Ya tengo un seudónimo. ¿Cuál es? Almendra. ¿En flor? Siempre floreciendo,
como la primavera. Este fin de semana sentí el invierno, me parece todo tan
vacío a veces. ¿A qué te refieres? Las relaciones y el mundo son tan
complicados, siento que siempre estoy luchando contra las injusticias. También soy
una existencialista desesperada, pero déjalas de lado un momento. Está bien, te
contaré una historia. Quiero escucharla. -Un gran banquete, rodeado de
almendros en flor. Gran concurrencia, personas riendo y bebiendo vino. Grandes
vestidos y sombreros. Demonios y lechuzas sobrenaturales deambulando. En el
ambiente una embriaguez extasiante. Un edén demoniaco. Mucho sol y euforia. Un hombre
conversa con una mujer de nombre Eva, y le cierra un ojo. Del otro lado de la
mesa, varios metros más allá, su mujer conversa con una mujer de vestido rojo,
quien le revela que su marido le es infiel, y que lo ha visto varias veces
saliendo de restaurantes con otras mujeres. La mujer monta en cólera, y en un
ataque de ira, agarra un cuchillo de la mesa, y comienza a caminar con el
cuchillo en alto hacia la víctima infame. La concurrencia se alerta, ella
grita, ¡te mataré, te mataré! Él se
pone de pie y retrocede, gritando ¡esto
es injusto, soy inocente, soy inocente!, y por esas injusticias de la vida,
la mujer tropieza, y cae inconsciente al suelo, el cuchillo vuela. Varios hombres
corren a su rescate y la llevan dentro de la casa, varias mujeres corren
detrás. El ambiente permanece alterado, pero el festejo puede más, y vuelven
las risas. El marido acusado, permanece un rato al lado de su mujer, pero
cuando ésta vuelve en sí, él le besa la frente y vuelve al banquete. Una vez de
vuelta a su puesto, comienza a hablar con la mujer que está sentada a su otro
lado, de nombre Lilit, y le dice, debo
decirte algo, pero nunca estamos solos, algo debiera decirte, he esperado
tanto, cuando esto acabe, qué tal si tú y yo, vamos a cenar…-. Esa
es la historia, ¿crees que nosotros podríamos hacer lo mismo?... ¿Me estás
invitando a salir? Claro. Bueno, pero sin puñaladas ni demonios. Ni injusticias
ni infidelidades. Empiezas a caerme bien…
2 de diciembre de 2013
Otra historia más
Nada
podrá detenerme, ¿sabías? Otras veces te has detenido. Pero siempre vuelvo a
partir. Por alguna razón es posible continuar. Es el amor por la vida. Una vez
estuve en la punta de una montaña, ¿y sabes lo que sentí? Qué. Que era
inmortal. Esa debe ser la razón, nuestro germen de inmortalidad. Se manifiesta
cuando estamos por sobre todo. Cuando podemos ver más allá. ¿Crees que está
todo en nuestra cabeza? Yo creo que sí. Yo también lo creo. Mi cabeza es como
una nave espacial, siempre está viajando por ahí. La mía se parece a un caleidoscopio.
Pequeñas formas y colores que te van guiando. Millares de imágenes que me
mantienen unos centímetros sobre el suelo. A mí me cuesta mucho aterrizar. Para
qué quieres aterrizar. Cuesta un poco vivir así. Pero es una existencia
sublime. La mayor parte del tiempo, sí. Así puedes escribir. Yo nací para esto.
Entonces sigue de esa manera. Pero estoy tan fuera del mundo, y al mismo tiempo
tan implicada en él. Creo que te entiendo. Mira, escucha esta canción. Me
transporta al caleidoscopio. Y qué ves. Veo un prado con margaritas, meciéndose
al viento. Y qué más. Un lago gigantesco, y una pequeña barca que se hunde con
un hombre dentro. Y qué piensa. Que va a morir. Y qué más. Que debería haber
amado más. Tiene miedo. Piensa que no debería haber sido tan cobarde. Que no
debería haber tenido tanto miedo. Piensa en la cara de su hijo al que nunca
vio. Quiere salvarse para decirle lo que es la vida. Pero no sabe lo que es la
vida. Siente que la suya no era tan terrible después de todo. Piensa que fue
ingrato con ella. Quisiera decírselo. Recuerda al hombre a quien mató. Siente
que nunca dejó de acecharlo. Recuerda la cara de su madre la última vez que la
vio. No debería haber desaparecido. Piensa en esa cabaña en la montaña que le
traía tanta paz. Podría haberse quedado ahí para siempre. Piensa en sus años en
el mar lejos de todo. Recuerda aquella tormenta que casi le quitó la vida, que
ahora está por írsele. Piensa en la mujer con la que perdió su virginidad, y
que a veces se le aparece en sueños. Aún estaba en la escuela y se sentía tan
poderoso. Recuerda la cara de su hermano cuando no pudo sostenerlo en ese
precipicio. Siente que fue injusto consigo mismo. Siente que la vida fue
injusta con él. Siente que si se salva no volverá a tener miedo. Jura que ama
la vida y le pide otra oportunidad. Pero ya es demasiado tarde, y éste no es un
momento de inmortalidad.
Otra historia
Qué hay
en tu corazón. Un poco de odio y un poco de amor. ¿Y yo estoy en él? A veces,
¿por qué me haces siempre la misma pregunta? Porque a veces siento que vas a
olvidarme. Lo haría si pudiera. ¿Entonces no quieres olvidarme? Quiero que esto
acabe. Pero para mí es lo más importante. Tú no entiendes nada. Yo entiendo que
me gusta estar contigo. Tú navegas por la vida sin darte cuenta de las cosas
que están pasando. Qué está pasando. Que esto no es real. Lo real es lo que yo
siento. Tú no sabes lo que sientes. En mi corazón hay un poco de desilusión y
un poco de optimismo. ¿Qué es lo que quieres? No me pidas que tome decisiones.
¿Quieres más café? Eso sí lo puedo decidir. ¿Me vas a decir por qué me sigues
llamando? Porque amo tu voz. No es suficiente. Porque amo tu mirada. Más cuando
estoy enojada me imagino. Porque no puedo salir de este laberinto al cual me
llevaste. Si quieres te muestro la salida. Me hundiría aún más en ti. Por qué
te sumerges tan profundo en todo. Porque me hace salir de mí mismo. Por qué te
entregas al momento sin contemplaciones. Porque estoy maldito y no puedo
arrancarte de mi presente. Podrías darme una tregua. No me hagas llorar. Habíamos
dicho que no hablaríamos más. Siento que muero. Sabes que en dos semanas me
voy. No pienso en eso. No tendré una relación a la distancia contigo, me duele mucho.
No vuelvas a decir eso. Por favor, tú estás con alguien no me vengas con
tonterías. Quiero estar contigo. No vuelvas a mentirme. Es lo que siento. No te
creo. Si quieres me voy contigo. No vuelvas a decirme eso, me haces daño.
Quiero irme contigo. Estamos en la vida real, no en una película. Quiero irme
contigo. Por qué me estás diciendo esto ahora, no entiendo. Porque no puedo
pensar en nada más. Me pones triste. No puedo soportar la idea de que te vayas.
Me tienes con un vacío en el corazón. Te quiero. No sabes todo lo que he
llorado por ti. Te quiero mucho. No quiero más palabras sin sentido. No me
hundas más. Quiero irme sola, tú vuelve a tu vida. Mi vida no tiene sentido. Ya
lo encontrarás. Nunca conoceré a alguien como tú. Tú me dejaste partir. La vida
es una mierda. Sólo a veces. Amar es imposible. Yo te amaba, nunca pudiste
tomar una decisión. La estoy tomando ahora. Es muy tarde, el corazón se
resiente. Yo quiero amar. Podrás hacerlo. No veo razones para intentarlo. Yo
tampoco. Pero quisiera que las hubiese. Concéntrate en tus cuentos, quizá ahí
surja algo. He escrito cientos, todos para ti. Yo te escribí unas canciones,
pero eran tristes. Todas mis historias hablan de ti. Te quiero. Ahora me lo
dices. Te quiero desde que te conocí, pero eso no cambia las cosas. Me siento
en un despeñadero a punto de caer. Es el vértigo de la vida vivida a fondo. Quiero
sentir que nuestro amor ha valido la pena. Lo sabrás después, cuando tu corazón
se destroce. Estoy cansado de ver a mi corazón devastado, he ido demasiado
lejos. No veo otra manera. No sé si podré soportar más embestidas de este
desasosiego. Hay que continuar, con una esperanza ingenua, seguir buscando
razones. Siempre me entiendes perfectamente. Creo que no entiendo nada. A mí
sí. Debe ser porque intuyo tu desilusión, que se parece a la mía. Quisiera
abrazarte en la cama. Llevo varios días soñando con eso. Vamos entonces. No esta
vez. Eres preciosa. Tú me haces volar. Yo vuelo contigo, ¿vas a venir? No esta
vez, es hora de irnos. El amor es una mierda. Estoy de acuerdo, es un estado
drogado irreal. Un estímulo mentiroso. Una sensación penetrante y absurda. No
podemos seguir así.
Una historia
Quiero
escribirte una historia. A veces me adueño del mundo. Todo se reverencia
amablemente. La música me eleva. Nada me importa. Porque el momento es mío.
Porque contiene tanta magia que deja de lado todo lo demás. Quiero escribirte
una historia. Una que te haga llorar. Que te destroce el corazón. Pero sólo
tengo unas pocas palabras. Que juntas quizá signifiquen algo. Quiero escribirte
una historia. Que cambie el curso del mundo. Que modifique tu estadía en la
vida. Ésta es la historia. Escribo bajo una luz tenue. Respiro hondo. Una
música suave me habla de revolución. Me pregunto cuándo habrá un sentido para
las cosas. Miro por la ventana, y veo pequeñas vidas al otro lado de la calle.
Otras ventanas que no son la mía escondiendo cosas que nunca sabré. Esta es la
historia: Algo nos separa. Varias calles. Una infinidad de semáforos en rojo.
Miles de edificios. Murallas y murallas. Ésta es la historia. Veo una
habitación a unos metros. Dos personas separadas por unos centímetros. Veo que
hacen gestos, discutiendo coléricamente. Veo que ella intenta acercarse. Él la
empuja hacia atrás. Veo que ella se cubre la cara con las manos. No alcanzo a
ver sus lágrimas. Ya no se dicen nada. No se miran. Veo que él vuelve a
realizar gestos, con una violencia arrolladora. Veo que ella se cubre la cara
con mayor intensidad. Veo que él abre un bolso, y lo llena de calcetines, una
chaqueta y unos zapatos. Sale de la habitación, y luego lo veo en la vereda
caminando atarantado. Veo que se tropieza y cae. Se levanta abrumado y contrariado
y continua, enciende un cigarro, mientras la mano le tirita, luego lo pierdo de
vista. Ésta es la historia: te perdí caminando por la ciudad y ya no sé dónde
estás. Quizá nos separan varias orquestas, unos cuantos teatros, cientos de
actores, diversos poetas, múltiples libros de filosofía y un par de novelas.
Ahora ya no sé dónde buscarte. Ésta es la historia. Miro nuevamente a la
ventana de en frente. La mujer sigue sentada en el mismo lugar de la cama.
Vuelve a cubrirse la cara. Tira un cojín contra la pared con fuerza. De pronto
sale al balcón, y tomando un sus manos algo que parece un cuaderno, lo lanza
lejos. Luego entra, sale con unos zapatos, y repite el gesto. Caen en la mitad
de la calle. Nuevamente el mismo rito, con varios libros, cientos de
pantalones, poleras y chaquetas. Una silla, luego el cubrecama y unos cojines.
Se queda al borde del balcón, mirando al infinito, mi corazón comienza a latir
rápidamente. Temo lo peor. Ésta es la historia: quisiera escribirte una
historia en la que estuvieras aquí. Una historia en la que me hablaras al oído.
Una historia en que me dijeras que las cosas tienen sentido. Una historia en
que nos resguarde una fortaleza, en la habitación más alta de una antigua
torre. Donde avistemos la ciudad silenciosa, con sus pequeñas lucecitas
refulgiendo en la quietud de la noche. Una habitación donde se haga de día y un
pájaro se pose en nuestro balcón, con un mensaje de inmensidad. Donde nos
ahoguemos de plenitud, con la sensación de un universo bondadoso e innumerable.
Donde salir al balcón implique entender algo. Ésta es la historia. La mujer se
aferra firme a los barrotes. Luego se saca algo que cuelga de su cuello y lo
lanza a la calle. Luego se saca el corazón y lo arroja suavemente hacia el
abismo, despidiéndose. Luego se arranca un brazo y lo deja caer. Luego el otro
brazo. Luego sus piernas. Luego su pecho, su estómago, y por último su cabeza.
Su corazón queda entre los libros, y su pecho arropado entre unas chaquetas. Su
cabeza cubierta de lágrimas. Ésta es la historia: vi los planetas alinearse. Luego
perder su órbita. Ésta es la historia, la que yo quería escribirte, y acaba
cuando los planetas vuelven a alinearse.
Mis ganas de ti
Un gran
tornado que devasta, dura varios días. Luego una quietud honda y espesa. Es el
paréntesis que me está costando cerrar. Son estos barrotes que impiden que
caiga balcón abajo. Es ese tributo que rindo a la muerte. Son esas carcajadas
que escucho cuando lo absurdo gobierna. Son mis ganas de ti.
La muerte que se parece a la vida
A veces
se abre una pequeña caja y aparecen grandes cantidades de piel, con un aroma
que se adhiere a ella. Las paredes se resquebrajan, y ya no es posible
componerlas. Buscas a tientas por la habitación, algo que te resguarde del
torbellino. Pero lo que rozas son unas piernas, tibias, y deslizas suavemente
tus dedos por ellas. De pronto la cintura, desnuda al momento. Quieres
detenerte ahí, pero la pasión mortal se instala en tu pecho. La vida ya no te
importa, lo único trascendente es continuar, como una condena inexorable. Sacudes
tu cabeza para recordar cómo era la vida, pero lo único que existe son sangre y
huesos. Un corazón que palpita a una velocidad arrolladora y violenta. De
pronto te acunan unos gemidos, dándote un respiro. Pero la verdad es que el
pasado y el futuro se han difuminado. Sientes una lengua húmeda que se desliza
por tu cuello. Sientes que la vida es esto y no hay nada más. Entonces se
instala la muerte en tu corazón y se adueña del espacio, como una bella
catarsis. Despiertas y ya no hay nada ahí. La habitación está vacía y los autos
circulan por la calle. Las recorres en busca de la vida. Porque una vez estuvo
en ti. Porque antes era fácil dirigirse a algún lugar. Pero el tiempo ha
quedado detenido, las caras de la gente ya no tienen sentido. Preguntas cómo
llegar a casa pero sólo obtienes muecas de incomprensión. Todo ha quedado al
revés, los caminos tienen la dirección opuesta. La muerte incubada en tu
corazón distorsiona todo. Invade cada poro de tu piel. Te sientas en un banco a
esperar un milagro. Recuerdas la pequeña caja que una vez abriste. Solo queda
una solución, matar a la muerte. Devolver los edificios a su sitio. Transcurren
un par de días, sigues sentado en el mismo lugar. Buscas a la muerte para acabar
con ella. Sabes que está dentro de ti, pero sientes como que hubiese invadido
todo el lugar. De pronto la encuentras, pero se parece mucho a la vida. Casi
son lo mismo. Te entregas a ella, en un viaje que se parece a un paréntesis
donde todo es posible. La montaña rusa sube y baja, tantas veces que te elevas
en un éxtasis confuso, asfixiante y sobrenatural. Te cautiva lo desconocido y
ya no puedes parar. La caja ha quedado abierta en tu velador. Te lanzas montaña
abajo. No hay otra forma de vivir.
En este parque a veces es posible
Quisiera
hacerte mío, pero he llegado al parque y ya no estabas. Me sumí en un
paréntesis delirante. Cuando miré hacia atrás lo único que quedaba era tu olor en
mi almohada. Pero era tenue y luego se difuminó hasta desaparecer. Ahora voy
por la calle y una suave música me aleja de ti. Continuo, y continuo, y sin
esperarlo vuelvo al parque. Me siento entre dos grandes árboles, mientras sopla
una brisa cálida, que luego se vuelve fría. Me recuesto en el pasto, mientras
observo el vaivén de las hojas. A veces la perplejidad se hace carne. A veces
el presente se suspende. A veces nuestro poderío se debilita. Entonces esas
hojas se convierten en pequeños parques llenos de palabras, que dejan de tener
significado. Todo empieza a confundirse, y las palabras quisieran significar
otra cosa. Entonces se forman nuevas frases que se abalanzan como un tropel de
desvaríos. Ese es el momento en que las tomo entre mis brazos y hago lo que
quiero con ellas. Porque están a mi merced ante tal confusión. Y escribo “en
este parque todo es posible”, y luego escribo “en este parque nada es posible”.
Y luego, “en este parque a veces es posible”. Pero quisiera escribir, “en este
parque las palabras significan algo”. Y escribo finalmente, “en este parque las
palabras no significan nada”. Y cuando todo está sumido en un gran desorden
ininteligible, apareces tú, de manera inesperada. Quisieras escribir una frase
pero no alcanzas las palabras. Resuelves observarme mientras ordeno el caos. No
es fácil porque llevo largo tiempo conviviendo con él. Te acercas y me miras a
los ojos, “algún día las palabras significarán algo”. Continuas con la mirada
fija en la mía, “en este parque todo es posible”. “Sólo a veces”, te respondo,
y las palabras ya son mis amigas. Me invitas a caminar por el parque, pero debo
partir. “La entrada a este parque fue inesperada”, te digo. “Las oportunidades
llegan”, me dices. “Y también se van”, te digo, “como el amor”. Resuelvo
marcharme, de mi breve estadía en el parque, efímera como la vida, como las
palabras, como un abrazo. Me dirijo hacia el mar, para sentir la infinidad en
las olas, y devolver las cosas a su lugar. Sabiendo que la reminiscencia es
inevitable, y que algo de su mirada persiste en mí. Luego en mi habitación mi
almohada ya no tiene su olor, pero algo ha quedado adherido a mi piel, y voy
por las calles preguntando por su nombre. Quizá ese “a veces” lo traiga de
vuelta a mi piel. Quizá ese abrazo sea menos efímero que la vida. Quizá las
palabras insistan en desordenarse y yo seguiré tratando de componerlas. Quizá
incluso lo inolvidable puede a veces olvidarse. Quizá lo que se olvida, puede a
veces volverse inmortal.
Las cosas que te quitan el sueño
Vienes y
te instalas en mi salón como si nada. Traes una botella de vino. Conversas de
todas esas cosas que te quitan el sueño. Hablas de filosofía y de mecánica
cuántica. Yo observo y observo. Porque me paralizas. Me inspiras y me frenas.
Me vuelvo tímida. De pronto bailamos. Somos cinco personas en la sala. Me
recuesto en el suelo. Me pongo de pie. Doy un giro. Te arrancaría un pedazo de
la piel con la boca. Te abrazaría hasta ahogarte. Te zamarrearía para que
despiertes. Con una mano agarraría tu cara y te daría un breve beso que deje
contenido un caudal de sensaciones que te dejen al borde de un precipicio. Te
miraría fijamente a los ojos hasta traspasarles toda esa avalancha que está
retenida. Porque no haces nada que te acerque a mi sonrisa que significa mis
ganas de ti. Porque estás detenido como el caminante exhausto que se sienta al
borde del camino para respirar profundo. Porque no sabes cuál es tu nombre.
Porque todo da vueltas cuando miras hacia los lados y el vendaval luego te
consume. Y yo sólo te miro mientras caminamos por las calles. Con el pedazo de
carne que te arrancaría entre los dientes. Con tu cuerpo entre mis brazos
cálido en mi emoción. Con tu risa que me roza pero no me alcanza. Entonces
siento que está agonía se está prologando excesivamente. Y que quisiera
detenerla. Quizá debiera arrancarte ese pedazo de carne que quiero esparcir por
mi piel. O morderte el cuello para abrir las compuertas y que reviente este
ademán de fiera que me ataca cuando estás cerca.
Ademán de fiera
Estamos
en la jaula del mundo. Te propongo abrir los barrotes. Salir al descampado. He
estado ahí antes. Pero esta vez es distinto. Quiero arrancarte un pedazo del
brazo con los dientes. Arrastrar mi lengua por tu espalda con una devoción
animal. Acurrucarme en tus brazos como dentro de la bolsa de un marsupial. Estás
indeciso porque la sabana tiene riesgos. Está plagada de leones que podrían
devorarte. Chitas corriendo a una velocidad bestial. Me propones esperar unos
minutos. Que se convierten en horas. Y luego en días. Pero los barrotes ya
están abiertos. Sopla el viento. Caminamos por las calles sin decir nada. En el
páramo al menos hay palabras. Frases que resuenan invitándote a sentir algo que
no has sentido antes. Me haces dudar de la posibilidad de escapar. Pero sé que
he estado ahí antes. Alguna vez sentí el paraíso. Aunque el vértigo me
destrozara. Era un oasis en las alturas que luego te arrojaba a la tierra con
fuerza. Veo esa chispa en tu mirada. Esa humanidad queriendo respuestas. Siento
que ya no puedo esperar más. Que algo cambió y la tierra está modificando su
curso. La naturaleza comienza a invadirme. Enredaderas en mi cuerpo. Esto ya no
se sostiene. No como ha sido hasta ahora. Escapa conmigo. Te prometo el
paraíso. La montaña rusa de la realidad. La pasión sin límites que todo lo
incendia. Lo más sublime que pueda armarse en tu corazón. Podremos estar dentro
de la tierra pero fuera de ella. ¿Ves cómo se arma en tu mirada ese atisbo de
bienaventuranza? Mira a tu alrededor. La música podrá sacarnos de este sopor.
Los libros, la esperanza, el amor. Sé que la desilusión escarbó en tus
entrañas. Mi pecho conoce la parálisis. Pero los barrotes ya están abiertos.
Solo se precisa salir. Plantar algunos árboles y regarlos religiosamente. ¿Me
dirás lo que esconde tu estampa? Eso que no puedo ver. Fuera del mundo se acaba
lo absurdo. No sé por qué he tardado tanto en salir de él. Debía acariciar sus
barrotes un tiempo mayor para entender. No sé por qué has tardado tanto en
unirte a mi viaje. Te diré algo: es la única manera de vivir. Arrancándose la
piel con los dientes. Dejando que la brisa te llegue hasta el hueso. Aunque te
destroce la incertidumbre. Arrastrando tu lengua por la espalda aunque tenga
final. Sintiendo que dentro tuyo hay vida.
Despedida
Queridos
amigos/as,
En una
semana y dos días estaré (espero) sentada en un pequeño asiento de avión. Cuando
uno cree que ha aprendido a vivir, de alguna manera la sensación de estar una
vez más dentro de la crisálida, te demuestra que eso que habías visto no era lo
que creías. Como ir caminando por un puente colgante que de pronto se convierte
en aire, y ante eso solo queda aferrarse a las nubes, que no tienen respuestas.
Existen distintos tipos de abismos. Unos que son simplemente negros, y en los
que no hay nada, y otros en los que el desconcierto está instalado como una
bruma que lo cubre todo, y no es posible ver mucho más allá. A veces, como me
sucedió a mí, un día, hay unos pequeños brotes en las ramas de los árboles, y
cuando las flores se abren, la esperanza se sitúa firme en el corazón,
volviendo al lugar donde una vez había estado. El pecho se entibia, y la
serenidad y el amor fluyen como miel, como una música de Chopin, como un día
asoleado que te desgarra de pasión. Entonces sé que había que seguir
aprendiendo a vivir, y me reconcilio con los ritmos zigzagueantes de la vida.
Ahora que los vientos me llevan a otro lugar, creo estar saliendo de una
crisálida que marca el inicio de la segunda parte de mi vida. La anterior, que
he tenido la suerte de protagonizar hasta ahora, estoy guardándola en un cofre,
con dedicación, con agradecimiento, y hay una sola cosa que llevaré conmigo, y
es el amor de todos ustedes, y cada uno de los gestos, que están recordándome
siempre, que vivir es la experiencia más maravillosa, y que nunca, nunca hay
que perder la esperanza. Quizá no he aprendido a vivir, pero lo que he vivido
no ha sido en vano, porque los conocí a ustedes, y cada uno me ha mostrado algo
del mundo y de la vida que no sabía, o que construyó una parte de lo que soy,
dándole nuevas formas y colores. Lo que me inunda ahora es agradecimiento, y profunda
gratitud por el hecho de que la vida, luego de desorientarte, se encargue de
mostrarte toda la belleza que hay en ella, y todo lo que vale la pena caminar
por sus escarpados, y al mismo tiempo amables, senderos. Todo depende de los
ojos que la ven. Ustedes me han hecho siempre querer compartir un poco de toda
esa belleza que veo, y salir de mi constante nave espacial en la cual habito,
disfrutando, con mi felicidad expansiva, y mi existencialismo penetrante. Les
agradezco también por seguirme el ritmo, por reírse conmigo, por todo el
respeto, la profunda compresión, el cuidado, el apoyo y el amor. Hay algo
realmente impagable, la confianza de la comunicación auténtica y genuina.
Sentirse alineado estando con alguien. Lo bueno de ordenar antes de partir, es
poder lanzar por la ventana todo lo que no vale la pena, y yo no necesito
mucho, solo la lealtad que ustedes han tenido conmigo, esa también va en mi
maleta, dándome un calor que entibia mi corazón. Lo que pido es que la belleza
esté también en sus corazones, y que la salida de la crisálida, cuando les suceda
una y otra vez, tenga magia, y tenga una razón. Mis ojos, mis oídos, mis manos,
y mi corazón, estarán siempre atentos para lo que ustedes tengan que expresar,
para lo que se precise, y espero poder estar siempre en el lugar que se requiera
para detener una avalancha, encender una llama, soñar con lo imposible, o
simplemente darle color a lo cotidiano.
Paz y
serenidad para todos.
Mucho
amor y hasta pronto.
Andrea
Despedida
Querida
familia,
Muy
pronto partiré de aquí, en busca de las raíces, que quizá otorguen nuevas
piezas a mi identidad fragmentada. Existen momentos en la vida en los cuales
tener una familia es motivo de celebración, y de risas. Existen otros momentos,
en los cuales tenerla te salva la vida. A veces las razones se hacen difusas, y
en esa bruma, el amor incondicional es algo que nunca se difumina. En este
viaje que emprendo, tengo la sensación de estar comenzando la segunda parte de
mi vida. Viajo liviano, porque recomenzar el infinito requiere tener una visión
despejada de nudos de antaño. Pero la confianza la llevo conmigo, y es porque
el amor incondicional me acompaña, y me guía. Tengo una esperanza desbordante,
aunque alguna vez creí perderla, y es por ese amor absoluto que está instalado
en mi corazón. Mientras ustedes existan siempre habrá una razón. A veces es
posible olvidarse de agradecer, pero yo no puedo olvidar, porque soy totalmente
afortunada de la familia en la cual nací. Nunca, pero nunca, lo doy por
sentado. Y estoy tranquila, porque nunca voy a estar sola, y estoy feliz,
porque siempre me siento apoyada, querida, escuchada, porque nunca me he
sentido juzgada, ni pasada a llevar, y porque siempre, siempre, disfruto
enormemente de la compañía de todos ustedes, y me siento inmensamente feliz, y
a gusto, y porque las risas de todos encienden mi corazón. Siempre he admirado
el optimismo que rodea a nuestra familia, y lo perseverantes y combativos que
son todos. Es una energía infinita. Es lo único que necesito llevar, el amor
definitivo y esa valentía que me hará pasar por las calles con brío y sabiendo
que incluso lo imposible, es a veces posible. Lo sé, porque he visto proyectos
renacer en medio de las cenizas, porque he visto personas recibiendo diplomas
en condiciones adversas, porque he visto viajes en barco para curar dolencias,
porque he visto siempre sonrisas, a pesar de la lluvia. A veces no entiendo por
qué tengo tanta suerte, y otras veces sólo la agradezco, y me detengo un minuto
para pedirle a la vida que todos sean felices, y tengan paz, y que esta linda
familia siga teniendo siempre tanta luz. Ahora que han llegado hermosísimos
nuevos y nuevas integrantes a ella, me maravillo ante el milagro de la vida, y
lo que pido, es que sean tan felices como yo he sido, y deposito en ellos un
poco del amor definitivo, porque yo sé que con él podrán serlo. En este momento
de partida, lo que pido es que nunca olviden que mi corazón, pleno del amor
absoluto, está siempre alerta y pronto para armar el puzle que haya que armar,
para escuchar cualquier sensatez o desvarío, para reír, celebrar, compartir lo
que a veces es más difícil, o simplemente pasar la vida, que también hace
falta.
Gracias.
Amor
absoluto y hasta pronto.
Cuqui
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