9 de julio de 2026

Pasión XIX

Crecimos bailando. Compartiendo esa pasión. Coincidimos seis años en el continente europeo. Fue por supuesto una fiesta. Al ritmo de lo que llegaba, siempre inmenso y a veces más difícil. Lo dejamos todo en las pistas y las playas. Conciertos y celebraciones. Obras de teatro y caminatas. Cafés y terrazas. Conversaciones interminables que nos veíamos obligadas a interrumpir para continuar al día siguiente. Sants y Montgat Nord. Conservo en mi cuerpo varios de los máximos estados de éxtasis en esta ciudad. En ella conocí al amor de mi vida hace trece años. En ella me encontré con mis amigxs de toda una línea vital para continuar la pasión de existir en el momento presente. Vivir no es tan fácil en ocasiones, pero el baile de encontrarse le da sentido a todo este carnaval incomprensible. Mis amigxs regresan ahora a aquel lugar que nos vio nacer, pero sé que la celebración continúa simplemente en otro lado. Mi intenso entrenamiento migrante conoce estos trances, y ha aprendido a transformar en agradecimiento los encuentros y a comprender la magia del movimiento. También nos encontramos en Lyon más de una vez, en esa ciudad que adoro y en esos festivales de jazz que me modificaron para instalarme en el asombro. Barcelona me compone y sé que su éxtasis es inacabable. No me despido de lo que no tiene final. 

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