(Afuera,
2016)
11. La nostalgia y el vuelo
El
tiempo clava la daga, Haga lo que haga uno,
Estraga
oportuno, Tú no cobras lo que el tiempo paga
Estraga
saga tras saga, Raspa con su amarga espátula,
Huérfano
se hace de brújulas, Y lúcidamente en celo,
Blanca
el arma, blanco el pelo, Su blanca cara de crápula
'Ésta'
dice una espinela, La que Violeta cantaba,
La
de la sílaba octava del payador, Vieja escuela
Y
lo que duela, que duela, Si es que tiene que doler,
La
flama sin calma, que arder tenga, Que así siga ardiendo,
Que
siga fosforeciendo, Si tiene que florecer
ANA TIJOUX (ft. JORGE DREXLER), Sacar La Voz
Zoé, que
bueno que viniste. Thiméo, me encanta tu taller, y estoy tan sobrepasada que es
como un oasis de paz. ¿Y sigues viendo pacientes? Sí, todas las mañanas… pero
lo que me tiene agotada es el torbellino que ha significado el premio que ganó
Olivier por su último libro, nunca me hubiese imaginado un tifón de tal magnitud,
estoy contenta por él, por supuesto, muy contenta, pero la paz es algo que no
puedo recordar por ahora, ya volverá, ¿tú cómo vas? Tampoco demasiada paz. ¿En
la última exposición te fue bien? Sí, pero no es eso, tampoco, es esta
oscilación que no me abandona, y cuando bajo, bajo, me invade una nostalgia que
no me deja pintar. ¿Estás tomando algo? Sí, litio, o sea no, tomé varios meses,
pero no me convenzo, lo dejé, y bueno, la incomodidad vuelve, subrepticia, no
todo el tiempo, pero es una invitada usual, entonces recuerdo la otra orilla
del mundo, esa donde crecí, porque, ya sabes, aquí escribo en un lenguaje que
nadie entiende, canto canciones que nadie tatarea, quizá por eso pinto, porque
no hacen falta palabras para entender, porque aquí también pueden comprenderme,
creo, porque sin lenguaje escrito todo es más fácil, todo fluye directo desde
mis venas, a la tela, y aunque duele, siento que puedo conectar, con algo
universal, y la nostalgia se atenúa, porque no puedo negar que extraño esas
largas noches de cantar, con otros que también vibran con mis mismas canciones,
echo de menos el decir improperios en mi idioma natal, de conversar sin
esforzarse demasiado, de reírme de cosas tontas, de compartir una letra, una
canción, un momento, sin tener que explicar, ¿sabes lo que pasa?, hay cosas
irremplazables, por ejemplo ahora estaba escuchando Jorge Drexler, sobre todo creo que no todo está perdido,
tanta lágrima y yo, soy un vaso vacío,
en esta orilla del mundo lo que no es
presa es baldío, creo que he visto una luz al otro lado del río… y me
irrumpen unas ganas locas de llorar, no puedo contenerme, porque es como que él
y yo fuésemos uno, sin serlo, sé todo lo que quiso decir, entiendo perfecto su
sensación, y la comparto, y soy presa de la nostalgia, pero al mismo tiempo
quiero llorar de emoción, porque no todo está perdido, porque hay alguien que
me entiende, aunque sea al otro lado del río, y remo, y remo, y navego por su
canción, como en un oasis eterno, porque sé que tengo cabida, aunque no quiera
volver, puedo estar aquí con un pequeño rincón soleado en mi interior, un
pequeño valle donde recostarme al sol, aunque sea pequeño, e intento aterrizar
las cosas, porque imagino que justamente la clave está en darle a las cosas su
justa dimensión, porque nunca se estará lo suficientemente tranquilo, hay que
aprender a saber que todo tiene un lado oscuro, y otros luminosos, quizá donde
sea menos oscuro es donde hay que quedarse, o quizá la oscuridad va dentro mío,
aunque también conozca la luz, las dos no se pueden ver y se turnan, y creo que
lo más sorprendente de esta condición con la que vine a nacer, esta amiga de mi
cabeza que le gusta quedarse en ella, es que las sensaciones son absolutas, la
sensibilidad, me permite ver el sentido de la vida en una frase, en una nube
soleada, en una conversación, como ésta, y ver la pérdida del sentido, así, de
manera tan similar y tan radicalmente distinta, ver que todo eso que me rodea,
de pronto no tiene razón de ser, sucesos inconexos, sin salida, y ¿sabes qué?,
no me arrepiento, quizá no renunciaría a esta sensibilidad, porque pintar
requiere esos paralelos, contradicciones, dicotomías, necesito de esos
opuestos, aunque en el momento sean absolutos y no haya nada más, de alguna
manera creo que puedo saber lo que sientes, porque no me siento lejos de los
otros, cuando entiendo, y cuando no entiendo nada, no siento nada, estoy tan
lejos de todo, de todos, creo que a ti también te debe pasar, de alguna forma,
eso de que conectas con las otras personas, por eso has dedicado una infinidad
de tiempo de tu existencia a escuchar a otros, que se sienten lejanos, y lo
haces tan bien, siempre me has impresionado, como que hubieses nacido para eso,
supongo que por eso te abrumas, porque cargas con todo, con demasiado, déjate
ir, suelta, haz tonteras, siempre haces todo bien, no es normal, supongo…
Thiméo, no puedo más, me hablas y estoy transportada río abajo, en tu orilla
del mundo, en tu barco, voy mirando las nubes mientras remas, aquí recostada a
tu lado, siento que llevo un río dentro, pero tan cargado, y que no puede
salir, no puede fluir… tu mano está fría, es suave, un cable a tierra, una
orilla donde sentarme un momento, muy adentro sonrío, en el precipicio, porque
sé que este suspiro es tan largo, se ha alargado tanto, rema, te lo pido, sigue
remando… Thiméo… te diría que te detengas, pero no me siento capaz, este lugar,
que me eleva sobre el espacio baldío, y me deposita con suavidad aquí en este
lugar lleno de color, de sustancia… Thiméo… tanta lágrima y yo era un vaso
vacío… rema… Zoé… shh… clavo mi remo en
el agua, llevo tu remo en el mío, creo que he visto una luz al otro lado del
río… tus labios son un paraíso, cómo no había podido imaginarlo antes, que
estabas tan plena de olas, de pasión arrulladora… ¿sabes qué?, he olvidado la
nostalgia, todo, me siento parte de ti, de tu dolor, de tu alegría, somos todas
las orillas, creo que he visto una luz al otro lado del río, sigamos río abajo…
No puedo descender ahora del bote, te lo prometo, no recordaba la sangre que
había en mis venas, y siempre celosa, siempre, y mira, yo aquí… Tú aquí,
espontáneamente llegaste, pero tan certera… tus pechos son una poesía, tendré
que pintarlos después, y tu mirada está tan ida ahora, tan libre, tan vital, es
como varias primaveras, con distintas flores, el día le irá pudiendo poco a poco al frío, rema… no desciendas del
bote… Thiméo… voy a terminar… Sí, vamos juntos… Sigue… Rema, rema… Creo que veo
una luz… Sobre todo creo que, no todo está perdido… Thiméo, hace meses que no
hacía el amor tan desprendidamente, tan tranquilamente, al compás de la sangre
que pasa a borbotones por mis venas… como acunada por un viento tibio, mágico,
renovador… Zoé, estoy tan inspirado que tendrás que quedarte aquí el resto de
la tarde, porque voy a pintarte, de la cabeza a los pies, en el bote… creo que
he visto una luz, al otro lado del río… no hay nostalgia que pueda con tanto
arrebato de existencia, no todo está perdido… oigo una voz que me llama casi un suspiro… No te preocupes, no
quiero moverme de aquí, mira, sale el sol… ya habrá tiempo de volver al
torbellino.