31 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie VIII

Se precipita el nuevo año y van a ser diez años viviendo en Europa. Pero, ¿qué es el tiempo? Identifico que el nuevo año significa un año menos de vida. ¿Quedan cosas por decir? La literatura son las variaciones ilimitadas del amor, la muerte, el miedo, la felicidad y la huida. Sin embargo, cada texto es asombro. Siempre es el mismo el ritual, pero es nuevo el desconcierto, como dice Jorge Drexler, y el corazón siempre sediento. Un año nuevo conocí al amor de mi vida. Hace muchos años atrás. Ya no es mi amor ni está en mi vida. No obstante, el tiempo sigue transcurriendo. El tiempo es la disposición del corazón a sumergirse en la intemperie. Y la intemperie es la disposición del tiempo a desvanecerse. Una escritora está más allá de la intemperie. Está en la mira. Es ignorada deliberadamente o atacada. ¡Nos hallamos afuera, en la intemperie!, afirmó Hannah Arendt. Pensar sin barandilla, lo llamó. Si alguien aparece con una afirmación semejante y quita a la gente sus barandillas, dijo Hannah, sus firmes líneas de guía, la reacción es, por descontado, simplemente ignorarlo; con frecuencia éste ha sido mi caso, y no me molesta, algunas veces se es atacado, pero normalmente se es dejado de lado, dado que ninguna polémica útil puede ser desarrollada en mis propios términos. Yo vivo asomada al borde del balcón, y sin barandilla, como escribió Gustave Flaubert, o al menos, a fuerza de tener los codos apoyados encima, resulta que se arranca poco a poco y la siento temblar. Intento escribir fuera de la ley, como dijo Roberto Bolaño. Buscando los momentos en que algo sucede y algo cambia, como dijo Jacques Rancière hablando de la democracia, y tanto peor para los que estén cansados. Emprendí rumbo hacia afuera, me instalé en la intemperie y luego caí en cuenta que estaba en la mira. Lancé mi corazón balcón abajo, anda a conocer la vida, le dije. Escribir sólo podía ser de esa manera. Sin barandillas y sin leyes. Amar y escribir es pasión y disciplina. Un nuevo año en la mira, sin barandillas y sin leyes. La pasión sólo aumenta. 

El corazón en la intemperie VII

El nuevo año es la ocasión de acabar con el patriarcado. Es la posibilidad de nuevos amores sin mañana. La invención de nuevas estrategias. Las nuevas especies de libros. Escribiré para ti si llegas a mi vida. Describiré todo eso que me causas. Detallaré la sustancia de la aventura. Vivir y escribir son mis ocupaciones favoritas. El año nuevo se despliega con fuegos artificiales. Nunca antes mi oficio tuvo tanto sentido. A fuerza de darte embistes la vida se torna benevolente. La montaña rusa es bienaventuranza. El camino recorrido a conciencia da frutos. Que llegue el nuevo año. Hace años que lo espero.  

30 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie VI

Se va el año. ¿Qué es un año? Una colección de recuerdos. Un reguero de aprendizajes. Una lista de feminicidios. Un puñado de amores sin mañana. Una seguidilla de momentos de amistad sublime. Personas ejecutadas por regímenes asesinos. Música. La partida definitiva de personas que amamos. Mudanzas. Palabras anotadas en un papel. Viajes. Venganzas. Retrocesos de nuestros derechos. Activismo. ¿Qué es un nuevo año? La posibilidad de repetir. La posibilidad de innovar. La posibilidad de dejar de matar y violentar. La perspectiva de crear. La opción de consagrar derechos. La oportunidad de dejar de violar. La ocasión de acabar con el patriarcado. 

28 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie V

Aprendí que perdemos siempre, escribió Sartre, sólo los bribones creen ganar. Para comenzar a amar a alguien, escribió, es una empresa, hay que tener energía, generosidad, ceguera… hay incluso un momento, al principio, donde hay que saltar por un precipicio: si reflexionamos, no lo hacemos. El duelo terminó, pero mi intenso amor por la libertad sigue vigente: no busco pareja. Quiero que se me deje tranquila. Quiero escribir, como dijo Sartre, otra especie de libro. No sé bien cuál, escribió, pero será necesario que uno adivine, tras las palabras impresas, tras las páginas, algo que no existirá, que estará más allá de la existencia, una historia, por ejemplo, que no pueda suceder, una aventura. Existir es intentar comenzar cada año con una esperanza intacta. Una renovación o profundización de los sueños. Una invención perpetua. Organizamos el tiempo de una cierta manera. Habrá buenas razones, supongo. Siendo fines de diciembre, en el hemisferio sur es el fin de todo. En el hemisferio norte es el fin del número, pero las actividades continúan. Otra manera de ordenar el tiempo. Se acaba el año pero el asunto sigue. ¿Qué es lo que acaba en definitiva? Lo cierto es que las cosas acaban un día. Existir es la lucha constante contra el fin de las cosas. ¿Pero, y si lo mejor es que acaben? Piensan en Mañana, escribe Sartre, es decir, simplemente, en un nuevo hoy; las ciudades solamente disponen de un solo día que se repite, exactamente igual, todas las mañanas. Legislan, escribe Jean-Paul, escriben novelas populistas, se casan, cometen la extrema tontería de tener hijos. Entre tanto, escribe, la gran naturaleza vaga se ha deslizado en la ciudad, se ha infiltrado en todas partes, en sus casas, en sus oficinas, en ellos mismos. Sé que la sumisión de la naturaleza es pereza, escribe Sartre, sé que no tiene leyes: lo que ellos toman por su constancia… sólo tiene hábitos y puede cambiarlos mañana. Yo amo mi hábito de escribir. Pero la historia está más allá de la existencia. Existo, sin existir. Soy sólo palabras en una hoja de papel. Me impulsa el amor. El año continúa y habrá que rellenarlo con nuevas palabras. Inventar razones. Otras especies de libros. Aventuras. 


24 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie IV

El duelo ha terminado. Cuando se acercaban las fechas difíciles lo decidí. En el momento en que se acaba el duelo queda lo siguiente: el mar frente a los ojos. Muchos libros. Libros por leer. Libros por escribir. Un buen día el mar y sus olas desbocadas. Un buen día, una realidad otra. El corazón en la verdadera intemperie. La de los libros por redactar. La de las experiencias por vivir. Los silencios por romper. Las conversaciones esperando nacer. Los viajes por recuperar. Las definiciones del amor a poner en práctica. Quizá no me quede tanto tiempo pero el entusiasmo es el mismo. Que no te pasen gato por liebre: la imposición del amor eterno es una invención patriarcal.

El corazón en la intemperie III

Salí a buscar mi corazón. Sabía que tenía que estar en algún lado. Pensé que quizá podía crearlo. Imaginarlo. Soñarlo. O no hacer nada y quedarme de lo más tranquila leyendo y mirando el mar. Quizá esté entre los libros, o en las olas salvajes que rompen con furia contra las rocas. Lo que no cabe duda es que existe. O existió. Preguntando, muchos lo vieron pasar. Iba encaminado hacia el nuevo año. El duelo ha terminado. 

Complicidad

Lo que pido para el próximo año es que se acabe la complicidad con las personas denunciadas por violación. Lo que pido es que las personas que son y han sido víctimas se atrevan a denunciar. Lo que pido es que los tribunales investiguen. Que las instituciones se hagan cargo. Lo que pido es que los machitos dejen de violar. Lo que pido es que sus amigos o conocidos no sean cómplices. Lo que pido es que las instituciones no sean cómplices. Se va el año, y con él todas las historias que me llegaron de machitos violadores impunes. Que siguen desplegándose en escenarios impunes, a vista y paciencia de personas que saben de las denuncias. Que siguen haciendo de las suyas y causando sufrimiento a diestra y siniestra. Que siguen cometiendo delitos. Yo no sé si los que guardan silencio es porque temen que también les llegue por algún lado algo. Malas noticias, si cometen delitos les va a llegar igual. Hey, saco de hueas, deja de violar. Hey, amigo, deja de proteger. Si sabes de denuncias, observa más atentamente. La respuesta yo no soy un violador así es que estoy fuera de esto no sirve. La respuesta es mi amigo así es que voy a guardar silencio no sirve. La respuesta tengo miedo no sirve. Los delitos son culpa del machito violador. Y también de quienes guardan silencio alrededor. Los nuevos delitos cometidos por las personas denunciadas y la no reparación de lo realizado también es tu responsabilidad, si guardas silencio eres: cómplice. Este año, con más fuerza, no más víctimas: los machitos violadores a la heladera. 

22 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie II

A veces me pregunto si seré capaz de amar otra vez. Si seré capaz de unir mi destino al de alguien. Lo he hecho otras veces. Sé que es algo posible. No sé si es algo deseable. Pero sé que son cosas que llevé a cabo. Ayer soñé que estábamos en una casa que se desprendía de sus cimientos y comenzaba a avanzar calle abajo, llegando hasta el mar, luego continuaba como barco. Si las casas pueden desprenderse de sus cimientos y luego navegar como barcos todo es posible. Pero en los sueños todo es fácil. A veces temo no amar lo suficiente. O amar sin medida y luego perderlo todo. Tu partida oscura me dejó llena de interrogantes. A veces observo el concepto tiempo y no quiero que todo se me escape de las manos. No quiero que un día acabe la juventud. Quiero que el cuerpo sea todopoderoso eternamente. Quiero que se estire la algarabía. Que el baile sea siempre posible. Amo demasiado la vida como para detenerme. El miedo es cosa seria pero lo que hay que hacer es engañarlo. Hacerle creer que te tiene en sus brazos y partir cuando esté dormido. Sin hacer ruido, sin pronunciar palabra, salir por la puerta. En plena noche, allanar al solsticio y subir a la casa que se desplaza calle abajo, prometerle que los días van a alargarse, que se dirija adonde quiera, jurarle que el pánico ha quedado atrás. Una y otra vez, volver a creer.  

16 de diciembre de 2022

El corazón en la intemperie

La realidad no es estática, escribió Simone de Beauvoir, tiene un porvenir, posibilidades, pero para influir en ella y aun para pensarla hay que instalarse en ella y no divertirse en pequeños sueños. A veces hay que saber perderse, escribió, si no se arriesga nada, no se tiene nada. El año se termina. Recorrí como mala de la cabeza cada una de las calles de la ciudad. Olvidar una pregunta no es contestarla, escribió Simone. Haré frente a todas las preguntas que se presentan. Cuando estén ahí, cara a cara, las voy a desafiar, como si fuera un partido de fútbol, que intenten llegar a mi arco sin respuestas, lo dejaré todo en la cancha. Luego de un año a la deriva estoy preparada para la contienda. Estoy preparada para la ternura. Estoy preparada para la intimidad. Los hombres que ganan en términos patriarcales terminan perdiendo en términos de su calidad de vida real, dice bell hooks, eligen la hombría patriarcal sobre la conexión amorosa, primero renunciando al amor propio y luego al amor que podrían dar y recibir y que los conectaría con los demás. Los hombres que eligen estar contra la violencia, contra la muerte, escribe bell, lo hacen porque quieren vivir plenamente, vivir bien, porque quieren conocer el amor. Los hombres acuden al sexo, dice hooks, con la esperanza de que les proporcione toda la satisfacción emocional que vendría del amor. La mayoría de los hombres, prosigue, piensa que el sexo les proporcionará la sensación de estar vivos, conectados, que el sexo les ofrecerá cercanía, intimidad, placer, y la mayoría de las veces, el sexo simplemente no da esos frutos. La mayoría de la gente, comenta bell, cree que estamos programados biológicamente para desear el sexo, pero no creen que estemos programados para desear el amor. Uno de los primeros actos revolucionarios del feminismo vanguardista, afirma, debe ser restaurar la hombría y la masculinidad como una categoría ética biológica separada del modelo dominador. Nuestro trabajo sobre el amor, propone, debe ser recuperar la masculinidad y no permitir que sea rehén de la dominación patriarcal. Para ofrecer a los hombres una forma de ser diferente, sugiere, primero debemos reemplazar el modelo dominador por un modelo de asociación que vea la relación entre los seres y la interdependencia como la relación orgánica de todos los seres vivos. El poder del patriarcado ha consistido en hacer que se tema la masculinidad y que los hombres sientan que es mejor ser temido que amado, advierte hooks, lo confiesen o no, los hombres saben que, simplemente, esto no es cierto. La masculinidad patriarcal, explica, insiste en que los hombres reales deben demostrar su hombría idealizando la soledad y la desconexión. Que el amor y la dominación pueden coexistir, previene bell, es una de las mentiras más poderosas que el patriarcado nos dice a todos y todas. A menudo, indica, la vergüenza por la vulnerabilidad emocional es lo que los hombres cerrados emocionalmente buscan ocultar. Esta herida en el espíritu masculino, señala, causada por actos aprendidos de escisión, disociación y desconexión, sólo puede curarse mediante la práctica de la integridad. Si un hombre no está dispuesto a romper las reglas patriarcales que dicen que nunca debe cambiar, indica hooks, especialmente para satisfacer a otra persona, particularmente a una mujer, entonces elegirá tener razón antes que ser amado. Cuando los hombres practican la integridad, propone bell, aceptan que parte del trabajo de la plenitud es aprender a ser flexibles, aprender a negociar, a aceptar el cambio de pensamiento y acción; la capacidad de criticarse a uno mismo, cambiar y escuchar las críticas de los demás es la condición esencial que nos hace capaces de ser responsables. Las mujeres, señala, comparten el deseo de que los hombres sean más cariñosos. Pienso que hay un malentendido fundamental, los hombres creen que la ternura los disminuye, que aleja a las mujeres. Una vez uno me dijo, no me digas que soy tierno, eso no calienta a una mujer. Están mal informados, nada es más atractivo que un hombre cariñoso y tierno. Es la violencia y la distancia lo que no calienta en absoluto. Los sacos de hueas pasaron de moda. Generan un rechazo horroroso. Y sabemos que el rechazo no es lo mejor. A mí me gustaría encontrarme con un hombre tierno. Punto. Alguien que sea capaz de generar intimidad y ser cariñoso. Que quiera profundizar y buscar respuestas en conjunto. La reciprocidad y la conexión es lo más sensual que hay. El próximo año sólo quisiera estar cerca del amor, la intimidad y la ternura. Sin dejar de lado el buen sexo. ¿Por qué tener algunas cosas si se puede tener todo? Ya lo dijo Olga Tokarczuk, hay que reivindicar la ternura, que es el compartir consciente y melancólico del destino común, una profunda preocupación emocional por otro ser, su fragilidad, su naturaleza única y su falta de inmunidad al sufrimiento y los efectos del tiempo, una forma de mirar que muestra al mundo como algo vivo, en movimiento, interconectado, cooperando y codependiente. Si tuviese que desear algo para el próximo año sería sexo, conversación, intimidad y ternura. 

12 de diciembre de 2022

42 (VI)

Amar es ir a ciegas, escribió Jorge Drexler, el corazón despega mientras todo arde, odiar es mucho más sencillo, el odio es el lazarillo de los cobardes. Amémonos porque sí, dijo, amémonos, ahora mismo y aquí, haciendo historia; y hay un comando de poetas suicidas rimando en las alcantarillas, diciendo armémonos de valor hasta los dientes, porque amar es cosa de valientes. Las palabras de Drexler y su voz guían mis pasos. El fin de semana viví una fiesta del amor festejando mis cuarenta y dos años en este disparatado camino. Todo arde, como dijo Jorge. Amor es lo que me llega y lo que entrego. El amor es agradecimiento constante. Es lo que permanece. Igual que todos esos vínculos que atesoro como al sol más brillante. De pronto sientes que no hay motivación en la vía, meses después, observas la ruta y todo eso se ha lentamente evaporado al calor de la pasión de existir. Los buenos momentos se conservan como piedras preciosas de gran belleza. Como fuego para preparar la pócima y que hierva de fuerza vital para iluminar todos los rincones de oscuridad que existen y van apareciendo. Tuve una semana de abrazos y mensajes de buenos deseos y energía. Significativos regalos. Comienzo un nuevo ciclo con la fuerza extraordinaria de las olas. Me siento en la punta de una montaña donde vislumbro un planeta de belleza. Nada se interpone, soy sólo alegría y agradecimiento: todo será creado. Cautivadoras flores para inspirar. El encuentro con todo lo soñado se hará carne. Cuerpo de vida y cumbres para estallar. 

4 de diciembre de 2022

La cita

Todos los días tengo cita con la literatura. Es la más importante, sólo quiero estar con ella. Nunca parte. Me llama. Llega. Fluye. Yo tampoco nunca la defraudo. Me apersono, puntual. Le propongo temas de conversación. La escucho. Repaso todo lo que quiere decirme. Lo voy anotando. Subrayo. Es tan agradecida. Me va revelando sus secretos. Aunque me ha tomado tiempo. La recibo siempre en el templo. Rodeada de los libros que me acompañan. El escritorio sagrado y el río que pasa. Me preparo para el ritual. Es tan hermoso. Sentarse a contemplar el agua, sea de día o de noche, dependiendo de la hora de la cita. Todos los momentos disponibles están reservados para ella. Ella siempre está dispuesta a presentarse donde ha sido invitada. Despliega su magia una y otra vez. Ella es lo que permanece. Tarde o temprano yo tendré que partir. Ella se quedará, acompañando a alguien más, ayudándolo a vivir.  

Las hormonas

Todo va tranquilo, y de pronto un día: caer a la fosa. Nada en ese día tiene sentido, todo sale mal. Es una sensación, propiciada por las hormonas. No hay manera de salir de la fosa. Hay que pasar el día dentro, intentando hacer los malabarismos necesarios lo mejor que se pueda. La fosa va con uno, es móvil. Si tienes la suerte de identificarla, el día puede ser un poco más apacible. Así y todo hay que saber que habrá al menos un día al mes dentro de la fosa. Donde no es posible escalarla para salir. Sólo queda saber la causa y sortear las horas con gracia. En ese día todo esfuerzo parece fútil, toda actividad, odiosa. Lo que antes era fantástico pierde totalmente el atractivo. Para qué intentarlo. A la mínima señal, las ansias son de llorar, de tristeza o de emoción aguda. Todo es serio, nostálgico y desgarrador. Es una mierda en verdad. Yo me ahorraría el proceso encantada. Luego la sangre, otro problema. Ocurre tan seguido que una ya está acostumbrada. No todas las personas lo afrontan de manera resuelta. Como si fuese un error de uno. Una elección equivocada. Un destino escogido. Luego todo el asunto, repetido hasta el infinito. Como la ropa por lavar o la aspiradora por pasar. La existencia está plagada de repeticiones contra las cuales es imposible luchar. Sólo queda afrontarlas con valentía y determinación. Y en el caso de la fosa, que nadie resalte que estás dentro, porque el abatimiento pasa a ser total. 

Las estaciones

Mi enamorado y yo, bueno, a estas alturas mi ex enamorado y yo, teníamos el siguiente sistema, como la canción de Charly García: Nos divertimos en primavera y en invierno nos queremos morir. Nos mantenía despiertos, y atentos. Primavera, sonrisas y flores. Otoño, se cierne el imperio de la duda. Una manera de mantenerse activo. Nunca descansar. Cuando nuestros cumpleaños comenzaban a asomarse por el horizonte traían la gran nube. No había manera de calmar el asunto. La nieve terminaba de sepultarnos. Al primer brote, todo quedaba atrás. Nos divertíamos en grande. 
Uno pensando en relaciones estables cuando no corresponde: hay que crear. Es el invierno el que da esas ideas malévolas. Me muevo al verano y se disipan instantáneamente. En la poca luz y en el mucho leer, pierde uno el juicio. La creación se difumina ligeramente y viene la necesidad del calor que brilla por su ausencia. Desplazándose al sol la creación toma su lugar y lanza los obstáculos donde ya no ocupan espacio. 
Tal vez los cambios de la naturaleza lo que quieren sugerir es tener uno para cada estación. Habiendo acuerdo todo es posible. Por qué negar los ciclos. El movimiento. El tema de la pareja estable está sobrevalorado, y el de las estaciones, demonizado. O uno para cada septenio. El asunto es que hay ciclos y no está considerado. La cuestión es adaptarse a los períodos, que llegan de manera inexorable, y no querer pasarlos por encima como si no existieran. Es demasiado real. Las hojas caen, y luego surgen las flores y frutos. Asimismo, nuestra existencia es una curva con distintas etapas. La búsqueda de lo que permanece es la motivación constante. Habrá quizá una línea que lo conecte todo. Un término medio que sea igualmente interesante. Crear es estar atenta a los cambios. Los ciclos y las estaciones tienen algo que decir. Lo que permanece es la magia. Lo que continúa, transformándose. 

3 de diciembre de 2022

El vampiro

Vivía de noche. A esa hora podía vérsele. Le gustaban las fiestas y las drogas. Chupaba la sangre de las otras personas. Era como un vampiro. Agendaba citas a espaldas de su pareja. Tomaba fotografías sin previo aviso. También supe que grababa imágenes. Él mismo me lo contó. En su momento no le di la suficiente importancia. Cometí el error de acercarme. Me parecía un juego la interacción. Algo expansivo. Me divertía escucharlo y bailar. Convivían en él una mezcla de seguridad y un terror el más absoluto a existir. Parecía estar diciendo, qué hago en este planeta. Qué es el día y la noche. Una criatura perdida en la inmensidad. Pero al mismo tiempo sabía desplegar estrategias complicadísimas para que todo se desenvolviera como él lo deseaba. Noté que lo tergiversaba todo para lograr este propósito. A ella le mentía derechamente. Le dije que tenía que aclarar esto sin demoras. A lo cual se negaba sin excepción. Dejaba de hablarle. Comenzaban los correos. Era una pesadilla. Él perdido en la nada y yo en sus correos. El terror es lo que él genera, no la existencia en sí. Ya no chupa mi sangre. Probablemente la de otros. Sus correos ahora se archivan inmediatamente sin pasar por mi bandeja de entrada. Sé que los sigue enviando porque al anotar su nombre aparecen. Los leo y los olvido. Un día se lo tragará la noche, en la más completa soledad. El terror será real. La seguridad se habrá desvanecido. 

El taxi

Hace unas semanas celebrábamos el cumpleaños de una amiga. Cuando cerraron el local nos quedamos conversando afuera con unos tipos franceses que estaban ahí, de nombres: Gauthier, Pierre y Étienne. Ellos vivían en distintos lugares, Berlín, Rennes y Saint-Cyr-au-Mont-d'Or, creo, y se habían reunido en Lyon, era algo así como la junta anual. Por alguna razón partimos todos a otro lugar, que cerraba más tarde. Estuvimos ahí conversando un par de horas, principalmente sobre actualidad y política, hasta que nuevamente cerraron el local. A la salida acordamos ir a otro lugar, tipo “after”, la verdad que yo nunca había ido a algo a esa hora, era muy tarde, pero estaba entretenido y partimos hacia allá. En realidad no sé qué hora era exactamente en ese momento, y tampoco miré el reloj. Mientras caminábamos hacia el lugar, que quedaba camino a mi casa, de pronto pasó un taxi, y uno de ellos lo paró, y dijo, yo me voy, y otro lo siguió. El tercero se quedó en la vereda mirando a sus amigos y a nosotras con cara de no saber qué hacer. Finalmente, supongo que porque iban los tres al mismo lugar, partió también tras ellos, luego de despedirse. Una vez los tres dentro del taxi, el taxista no partía. ¿Y el after?, preguntó, ¿y las amigas?, ¿no las van a acompañar? El que primero se había subido balbuceó algo. ¿Cómo?, dice el taxista, ¿tienes miedo porque te esperan en casa?, ¡pero y las amigas! ¡No son mis amigas!, gritó, con rabia y lágrimas en los ojos, ¡quiero llegar a mi casa! Ah no, dijo el taxista, con todo, sino para qué, si se empezó algo, se termina. No se abandona así no más. El que se había subido último asintió, le encuentro razón, dijo. El otro guardaba silencio, sólo habló para decir, yo dije que nos viéramos mañana. ¡Qué falta de cortesía!, el taxista estaba cada vez más indignado. ¿Y tienen sus teléfonos?, preguntó el taxista, el número uno, que derechamente lloraba ya, respondió con un susurró, no. ¡Pero entonces cómo!, se exaltó el taxista, ¡y ustedes creen que uno se conduce así en la vida!, ¡abandonando a las personas como si fueran cualquier cosa! El que no hablaba había entrado en pánico. ¡Estoy harto de los machitos!, gritaba el taxista, ¡harto!, ¡estoy seguro que ellas querían conversar!, ¡y ustedes sin agallas!, ¡desaparecer como si nada! El tercero seguía con dudas de si bajarse e ir al after. Nosotras observábamos desde la vereda, era imposible irse. ¡No porque sea la noche está todo permitido y puede uno perder todo atisbo de educación!, seguía el taxista, ¡se perdieron, ellas no esperaban nada puntual de ustedes, sólo seguir la conversación!, ¡son personas!, ¡y ustedes unos energúmenos sin educación!, ¡pedantes del primer mundo, pasando por encima de todos!, ¡la desconsideración! El primero que se había subido al taxi perdió el control de sí mismo, ahogado de ira, se bajó e interpeló al taxista a bajarse. Nos acercamos rápido porque la velada iba a terminar muy mal, el primero se puso a dar manotazos a diestra y siniestra, mientras los amigos, que se habían bajado también, lo agarraban entre los dos antes de que le diera al taxista en plena cara. En eso llegó la policía, y se lo llevaron mientras seguía dando manotazos. Nosotras nos fuimos al after con el tercero. El segundo no sé qué hizo. La pareja del primero lo fue a buscar unas horas después a la comisaría, él no paraba de llorar, ella le dijo, loco, estás mojado, ya no te quiero. Luego se fue. Él todavía lamenta no habernos pedido el teléfono para vengarse. La próxima junta anual ya no va a ser en Lyon. Lo de ir o no a un after no está todavía decidido. Lo que sí acordaron para la próxima vez es no hablarle a mujeres, les pareció demasiado peligroso. Mejor hablar entre ellos, y ahorrarse los problemas.  

El humor

Simone de Beauvoir escribió en Les mandarins: “Le hizo una señal amistosa y él apoyó el pie en el acelerador. Había visto lágrimas en sus ojos. “¿Por qué? Por nada, sin duda, y por todo”, pensó. Él también estaba cansado de esa noche, de los otros, de sí mismo. “¡No es esto lo que yo quería!”, se dijo con un brusco desasosiego, sin saber si pensaba en las lágrimas de Anne, o en el rostro triste de Lambert, en la decepción de Josette, en los amigos, en los enemigos, en los ausentes, en aquella noche, en esos dos años, o en toda su vida.” Listo, un párrafo de humor perfecto. Me reí a carcajadas. Extrapolar un evento a la vida entera. Cuando me enfrento a un texto, me gusta cuando identifico puntos de vista novedosos, o me conmuevo por la belleza, pero en el fondo, lo que más atesoro, es cuando me hacen reír. El humor real es todo. El humor es llevar la vida al máximo de su capacidad. Es atrapar la realidad y hacerla estallar. Es no dar pie atrás. Es esa maravillosa capacidad de reírse de uno mismo y de cuanta dificultad cruza el camino. Sin humor estaría hundida en la nada, alojaría en el pantano. Para mí el humor es la capacidad sublime por excelencia. Es un arte que admiro. Tengo que mencionar aquí a mi amiga Camila que comparte todos los días imágenes que me hacen ahogarme de la risa hasta las lágrimas, alegría para cualquier momento. Estoy muy agradecida de todas las personas que manejan este arte, sobre todo en textos escritos, para mí es como una charla motivacional. ¡Quiero seguir encontrando todos esos delirios para vivir! Que nada sea exactamente como es. Lo que me mueve es la deformación infinita de la realidad. Lo importante envuelto en desvarío y frenesí. Un éxtasis completo que dé con lo cierto. 

2 de diciembre de 2022

42 (V)

Nací el mismo día que Luis Alberto Spinetta, con su grupo Almendra, lanzó su primer disco: un 29 de noviembre. Ellos en Buenos Aires, Argentina en 1969, y yo en Santiago de Chile en 1980. Quien escribiera: Tengo tiempo para saber, si lo que sueño concluye en algo. Yo no sé si tengo el tiempo, pero sueño, y a veces concluye en algo. Lo que más hago es soñar, y a veces concluye en algo. Se lo debo casi todo a quienes redactaron la lista de canciones que perfilaron mi existencia guiando mis pasos. Quienes me mostraron que la poesía era real. Que se materializaba en magia. En ellos encontré consuelo e inspiración, ellos me dieron alas para movilizarme. Me mostraron lo que era posible. Me revelaron que existir tenía un sentido, y que la música y las palabras podían decir lo que estaba ocurriendo, lo que sentía. Todo se volvía verdadero, existía. La fuerza era real. Soñar podía tener objetivos concretos. Ellos me entregaron la noción de lo que era crear. Hacer nacer lo nuevo diciendo lo que hay. Hoy comienza mi nuevo septenio. Un nuevo ciclo para fundirme definitivamente con la creación. Para comenzar todo de nuevo y escribirlo todo. Siete años para modificar las bases que observo y que me constituyen. Dejar atrás todo lo que amé, con agradecimiento. Comienzo liviana. Con objetivos claros y la fuerza del torbellino. Con los significados de las palabras, por descubrir e inventar. Con la hilera de primaveras por investigar. Con la lista de sentimientos y sensaciones por explorar. Con el amor como emoción omnipotente. Sólo pido para lo que queda: amar, soñar, hacer música, y escribir. Disolverme en lo que puede decirse. Ser una canción para mí misma y para los demás. Confesar lo oscuro y el sol. 

42 (IV)

Nací el mismo día que Silvio Rodríguez: un 29 de noviembre. Él en San Antonio de los Baños en La Habana, Cuba, y yo en Santiago de Chile. Desde mi primer día de vida su canto me sitúo en un lugar del planeta. Sus letras me situaron en la poesía. En la fuerza de las palabras. Un éxtasis indescriptible. La vida tenía su voz. La nostalgia tomó su nombre con los años. Cientos de instantes recorridos que me recuerdan que fui tan feliz en esos veraneos eternos en la playa en Concón, Valparaíso, Chile. Esas calles de tierra y árboles gigantescos. Laberintos de felicidad que nos llevaban hasta el océano, una y otra vez. Nos sumergíamos en las olas bravas y muy frías como que fuese lo más importante del mundo, horas y horas nadando en ese paraíso. Éramos un grupo de doscientos mil amigos y primos, creíamos que existir era tan fácil, amistad, naturaleza y nada más. Silvio, quien escribiera: Ahora sólo me queda buscarme de amante la respiración, no mirar a los mapas, seguir en mí mismo, no andar ciertas calles, olvidar que fue mío la de cierto libro, o hacer la canción, y decirte que todo está igual, la ciudad, los amigos y el mar; No quisiera un fracaso en el sabio delito que es recordar, ni en el inevitable defecto que es la nostalgia de cosas pequeñas y tontas, como en el tumulto pisarte los pies, y reír y reír y reír, madrugadas sin ir a dormir; Las ideas son balas hoy día, y no puedo usar flores por ti, hoy quisiera ser viejo y muy sabio, y poderte decir lo que aquí no he podido decirte, hablar como un árbol, con mi sombra hacia ti, como un libro salvado del mar, como un muerto que aprende a besar. Silvio, quien escribiera: Sólo el amor alumbra lo que perdura, sólo el amor convierte en milagro el barro, debes amar el tiempo de los intentos, la hora que nunca brilla, y sino no pretendas tocar lo cierto, sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor consigue encender lo muerto. Cuarenta y dos años y mucho amor a cuestas.