La realidad no es estática, escribió Simone de Beauvoir, tiene un porvenir, posibilidades, pero para influir en ella y aun para pensarla hay que instalarse en ella y no divertirse en pequeños sueños. A veces hay que saber perderse, escribió, si no se arriesga nada, no se tiene nada. El año se termina. Recorrí como mala de la cabeza cada una de las calles de la ciudad. Olvidar una pregunta no es contestarla, escribió Simone. Haré frente a todas las preguntas que se presentan. Cuando estén ahí, cara a cara, las voy a desafiar, como si fuera un partido de fútbol, que intenten llegar a mi arco sin respuestas, lo dejaré todo en la cancha. Luego de un año a la deriva estoy preparada para la contienda. Estoy preparada para la ternura. Estoy preparada para la intimidad. Los hombres que ganan en términos patriarcales terminan perdiendo en términos de su calidad de vida real, dice bell hooks, eligen la hombría patriarcal sobre la conexión amorosa, primero renunciando al amor propio y luego al amor que podrían dar y recibir y que los conectaría con los demás. Los hombres que eligen estar contra la violencia, contra la muerte, escribe bell, lo hacen porque quieren vivir plenamente, vivir bien, porque quieren conocer el amor. Los hombres acuden al sexo, dice hooks, con la esperanza de que les proporcione toda la satisfacción emocional que vendría del amor. La mayoría de los hombres, prosigue, piensa que el sexo les proporcionará la sensación de estar vivos, conectados, que el sexo les ofrecerá cercanía, intimidad, placer, y la mayoría de las veces, el sexo simplemente no da esos frutos. La mayoría de la gente, comenta bell, cree que estamos programados biológicamente para desear el sexo, pero no creen que estemos programados para desear el amor. Uno de los primeros actos revolucionarios del feminismo vanguardista, afirma, debe ser restaurar la hombría y la masculinidad como una categoría ética biológica separada del modelo dominador. Nuestro trabajo sobre el amor, propone, debe ser recuperar la masculinidad y no permitir que sea rehén de la dominación patriarcal. Para ofrecer a los hombres una forma de ser diferente, sugiere, primero debemos reemplazar el modelo dominador por un modelo de asociación que vea la relación entre los seres y la interdependencia como la relación orgánica de todos los seres vivos. El poder del patriarcado ha consistido en hacer que se tema la masculinidad y que los hombres sientan que es mejor ser temido que amado, advierte hooks, lo confiesen o no, los hombres saben que, simplemente, esto no es cierto. La masculinidad patriarcal, explica, insiste en que los hombres reales deben demostrar su hombría idealizando la soledad y la desconexión. Que el amor y la dominación pueden coexistir, previene bell, es una de las mentiras más poderosas que el patriarcado nos dice a todos y todas. A menudo, indica, la vergüenza por la vulnerabilidad emocional es lo que los hombres cerrados emocionalmente buscan ocultar. Esta herida en el espíritu masculino, señala, causada por actos aprendidos de escisión, disociación y desconexión, sólo puede curarse mediante la práctica de la integridad. Si un hombre no está dispuesto a romper las reglas patriarcales que dicen que nunca debe cambiar, indica hooks, especialmente para satisfacer a otra persona, particularmente a una mujer, entonces elegirá tener razón antes que ser amado. Cuando los hombres practican la integridad, propone bell, aceptan que parte del trabajo de la plenitud es aprender a ser flexibles, aprender a negociar, a aceptar el cambio de pensamiento y acción; la capacidad de criticarse a uno mismo, cambiar y escuchar las críticas de los demás es la condición esencial que nos hace capaces de ser responsables. Las mujeres, señala, comparten el deseo de que los hombres sean más cariñosos. Pienso que hay un malentendido fundamental, los hombres creen que la ternura los disminuye, que aleja a las mujeres. Una vez uno me dijo, no me digas que soy tierno, eso no calienta a una mujer. Están mal informados, nada es más atractivo que un hombre cariñoso y tierno. Es la violencia y la distancia lo que no calienta en absoluto. Los sacos de hueas pasaron de moda. Generan un rechazo horroroso. Y sabemos que el rechazo no es lo mejor. A mí me gustaría encontrarme con un hombre tierno. Punto. Alguien que sea capaz de generar intimidad y ser cariñoso. Que quiera profundizar y buscar respuestas en conjunto. La reciprocidad y la conexión es lo más sensual que hay. El próximo año sólo quisiera estar cerca del amor, la intimidad y la ternura. Sin dejar de lado el buen sexo. ¿Por qué tener algunas cosas si se puede tener todo? Ya lo dijo Olga Tokarczuk, hay que reivindicar la ternura, que es el compartir consciente y melancólico del destino común, una profunda preocupación emocional por otro ser, su fragilidad, su naturaleza única y su falta de inmunidad al sufrimiento y los efectos del tiempo, una forma de mirar que muestra al mundo como algo vivo, en movimiento, interconectado, cooperando y codependiente. Si tuviese que desear algo para el próximo año sería sexo, conversación, intimidad y ternura.