11 de marzo de 2024

Vivir

Vivir es un oficio complicadísimo. Cada día hay que decidir vivir. Significa que uno tiene que saber su valía incluso en los días oscuros. Esos del cielo cubierto de nubes. De las preguntas más punzantes. En esos días queda el arte. La felicidad es el arte. Yo incluso en los días negros sé que sirvo para algo. Me aferro a eso. Como Diana Nyad cruzando el mar a nado. Una brazada tras otra y se ve el horizonte. Se toca el horizonte. Este día tiene que servir para algo, me digo. Voy a nadar un poco más. Tu ne lâches jamais l'affaire, me dijo ayer Jean. Me causó mucha gracia. Efectivamente nunca me rindo. Vivir es eso, ¿no? Decidir cada día que servimos para algo. Decir, ahí está Key West y yo voy a llegar nadando. Tiburones, medusas, no importa. Alucinaciones, luces de colores, no importa. Hambre, sed, no importa. Cansancio, músculos tensos, no importa. Tu ne dois jamais lâcher l’affaire. Escribir es igual que nadar hasta Key West. Igual que vivir y cada día decir sirvo para algo. Llegar a Key West pero la distancia se renueva cada día. Como Sísifo con la roca. Suena atroz. Pero no escribir pudiendo hacerlo es mucho peor. Es el infierno. Necesito llegar a Key West con las formas que me persiguen. Las formas que me hechizan, como las casas embrujadas. Hace poco descubrí a Eva Illouz. Esos encuentros son energía para ese nado. Voy instalando en mi alma todas esas autoras que me acompañan al dar una nueva brazada y el mar parece de nuevo algo acogedor, a pesar de las alucinaciones. Alucinar es ver monumentos imaginarios. Pero, ¿qué es lo real? Si siempre nos han dicho que no podemos hacerlo, y podíamos perfectamente. Alucinar es inventar libros que no existen. Esa es toda la ciencia. Nadar. Hasta que estás a punto de ahogarte, y no. Para mí vivir es deshacerme de todas las distracciones y nadar. Intento consistentemente lograr esto, pero a veces tropiezo porque me fascina hacer proyectos y porque hay que comer algo para poder nadar. Al final veo el lado positivo de eso otro que no es nadar, pero cuando la llegada a Key West se demora me exaspero. Al final no culpo a nadie de mis obsesiones. Las atesoro en mi alma para que me guíen en ese nado nocturno guiada por luces rojas. Son mías y les doy forma. Intento domarlas lo más que puedo pero son rebeldes. Tal vez porque saben que son el motor de las ideas. Me atormentan y me fascinan todos esos libros que tengo en la cabeza. La felicidad es crear. Alucinar hasta que todo encaja. Hasta que uno entiende hacia dónde iba el nado. La quintaesencia de una idea. Sus raíces y su alcance. Su contenido más íntimo. Su razón de ser y lo que va a modificar de este gran y extenso mar. Vivir es alucinar hasta saber que servimos para algo. Vivir es la decisión de crear. La felicidad es el arte que modifica la corriente. Vivir es nadar hacia la otra orilla sin rendirse. 

9 de marzo de 2024

Felicidad III

La felicidad está compuesta de fragmentos de cosas. De vínculos, de comuniones. Creo que el concepto de felicidad se aborda de manera torpe y falaz. Se asocia a la posesión de cosas. Como a la posesión de una pareja, por ejemplo. Ninguna idea ha intentado instalarse de manera tan activa como esta, al menos en la existencia de las mujeres. El enlace de pareja y felicidad como condición absoluta una de la otra es totalmente erróneo. Lo que define la felicidad, me parece, es la existencia o no de vínculos significativos. Eso es todo. Me estoy vinculando o no con las personas. Le importo o no a algunas personas. Pasan los días y a mí, me importan o no algunas personas. Me acerco a ellas frente a su dolor. Me acerco a ellas frente a su alegría. Construyo o no construyo, vínculos de distinta naturaleza. Creo que la clave de la felicidad es la reciprocidad. Los vínculos que no son instrumentales. Que constituyen un fin en sí mismo. Los vínculos en que no sometemos a nadie ni nadie nos somete. La felicidad es la no dominación.  

Felicidad II

La felicidad está compuesta de fragmentos de cosas. De gestos, de encuentros. De proyectos, de intentos. De esfuerzos, de viajes. Yo he querido entregarla sin pedir nada a cambio. He querido arrimarme a ella con humildad y reverencia. Conociendo su naturaleza misteriosa. Nunca sé bien qué terreno están tocando mis pies. Tal vez la felicidad es la serenidad de saberse inerme ante lo bello de la vida. La posibilidad de saber que eso nos alcanza. Tal vez es la sensación de haber dado lo mejor de uno mismo. De haberse puesto al servicio de alguna causa altruista. Quizá es el haber intentado descubrir la mejor versión de cada persona. Haber sacado fuera lo más alto de las personas con quienes nos hemos cruzado íntimamente a lo largo de los años. Somos espejos que reflejamos la felicidad de los demás. También nos pertenece. Esa belleza forma un gran continuo que todo lo va cubriendo. Tal vez no sé exactamente lo que es el amor, pero he conocido la felicidad. He podido percibirla cuando se me ha entregado sin pedir nada a cambio. Cuando he sido amada de manera auténtica. Tal vez la felicidad es no mentirse a uno mismo. Es no sentir miedo frente a la propia verdad. Frente a las verdades de los demás. Frente a las verdades en general. La felicidad y la cobardía son incompatibles. Dentro de ella vive una seudo felicidad que termina mostrando finalmente la cara. La felicidad es la valentía de ser uno mismo sin destruir a nadie. La felicidad es la autenticidad.  

Activismo

Nuestro colectivo feminista cumplió ayer cuatro años de existencia. Collectif féministe latino Parchadxs. Empezó un 08 de marzo el año 2020. Esta ha sido una semana de arte, triunfos y movilización feminista. Hablamos en el programa Visages d’Amérique Latine de Radio Canut el sábado pasado, el jueves presentamos en el lanzamiento de una Exposición colectiva por los 40 años del Festival « Reflets du cinéma ibérique et latino-américain » del Cinéma Le Zola, ayer hicimos una performance en la marcha por los derechos de las mujeres convocada por el colectivo Filactions. Además de triunfos feministas significativos en pos de los derechos de las mujeres, que avanzan en la lucha contra la violencia. Parchadxs es un grupo de mujeres fantásticas, feministas y artistas, de una convicción total. Jueves por medio nos reunimos a desarmar un poco la trama colonizadora y patriarcal que ha urdido nuestras vidas, pero sin aniquilarnos. Resistimos. Unirse ha hecho toda la diferencia. Conversar, crear, escuchar, resistir. Es lo que atraviesa la existencia del inmigrante, resistir. Disfrutar. Saber que también se es el país de destino. El origen y el destino se unen en nosotrxs. Tal vez lo más difícil de desarmar, además de la violencia, sean los estereotipos. La idea de que tal vez no somos capaces, en tanto mujeres, e inmigrantes. El comenzar siempre un paso más atrás. Tal vez no tenemos que demostrarle nada a nadie. Pero queremos desarrollar nuestros proyectos, pero tenemos que poder pagar nuestra existencia. Es caro ser mujer e inmigrante. Nos gustaría dedicarnos a nuestro arte y capacidades, pero tenemos en cambio que estar haciendo activismo feminista, para que no nos violen y no nos deporten, para que nos contraten y nos traten como personas en igualdad de condiciones con otrxs. Mejor hacer activismo que deprimirse, ¿no? Mejor que aislarse, ¿no? Somos esos especímenes de feria que llaman la atención, y sin embargo no revestimos ninguna particularidad más que existir y querer aportar a este mundo en llamas. Lo cansador del activismo es ese eterno retorno, a veces interrumpido por eventos que tienen la consistencia de la democracia e indican que hay pequeñas variaciones, aunque a veces sea difícil percibirlas. Hay grandes retrocesos también, como la ley de inmigración, o el apoyo de un presidente a un violador. Pero en ese gran péndulo que es el activismo, luego los eventos avanzan para el otro lado, y de a poco, se van abriendo espacios. Cuando se generan esos espacios, es cuando el combate es frontal, no se puede descansar. Se nos comunicó esta semana que un violador había sido eliminado de eventos programados de un importante festival de cine de Lyon. La violación y el arte van siendo cada vez menos amigos, y eran tan amigos. La cultura y todo su contexto cómplice como un eterno retorno. Ya no. Lo alentador del activismo es esa transformación que se produce a pesar de cuánta mierda hayas observado a lo largo de tu existencia. Esa pequeña grieta tiene la consistencia de muchos derechos humanos protegidos. No se trata de avanzar mucho o poco, de sentir que no se ha avanzado casi nada o que todo son grandes triunfos, se trata de avanzar simplemente. De ir de manera humilde y generar algo. En uno mismo, en los demás, en las instituciones, en las estructuras. No se trata de cambiarlo todo ni de quedarse en un rincón llorando porque nada se modifica, sólo consiste en no rendirse, y buscar una y otra vez nuevas estrategias. Volver al plano completo, volver al plano completo e identificar la pequeña grieta dentro de un vendaval de mierda. Termina siendo hasta entretenido. Es bastante trabajo, sin embargo. Pero la convicción hace el resto. La rabia ante la injusticia. En este día internacional por los derechos de las mujeres, lo que queda es la alegría, de una autonomía cada vez más real, de una libertad que ni habíamos soñado. Seguir identificando grietas en el vendaval de mierda. Los hombres también son feministas ahora. Sólo queda hacer ubicuas esas grietas, que se convierten en espacios, y disfrutar de manera recíproca. La igualdad finalmente se termina comprando con nuestro tiempo. Además de que nos pagan menos, tenemos que ganarnos las condiciones para desarrollarnos. Ser mujer y ser activista es una necesidad. Como si nuestro tiempo no valiera nada. Como si nuestra experiencia no valiera nada, o mucho menos. Ser mujer es sobre todo muy agotador. Pero participar en un colectivo feminista lo hace más liviano. Pero no tenemos toda la vida. Queremos nuestros derechos: AHORA. No más violaciones, no más complicidad, repartición equitativa de tareas, mismos salarios, mismos financiamientos, mismos premios, autonomía sobre nuestros cuerpos, no más estereotipos destructivos, ni discriminación persistente. Día internacional de los derechos de las mujeres. Para que podamos ocuparnos de otras cosas. Que el tiempo pasa rápido, y además después cumplimos muchos años y dejan de vernos. Queremos nuestros derechos: AHORA. Día internacional por los derechos de las mujeres. 

7 de marzo de 2024

Felicidad

La felicidad está compuesta de fragmentos de cosas. La llegada de un hermano, su sonrisa, su alegría ante los logros ajenos, su ilusión ante la vida. Mi hermano Felipe es la persona que mejor entiende este concepto. Porque todo en él está en sintonía con los demás. Este sábado 09 de marzo cumple 35 años desde que muy pequeñito, llegó a nuestras vidas. Yo tenía 8 años cuando se apersonó por primera vez, y lo recibí como a quien se le entrega un tesoro sagrado. Mi vida cambió absolutamente. Felipe era y es un ser mágico. Música pura. El humor más fantástico. Yo recibí a mi hermano y conocí la felicidad sin matices. La que es generosa y da sin pedir nada a cambio. En estos tiempos difíciles nos conectamos con lo esencial, y el amor que hemos recibido siempre de Felipe es lo que ha hecho toda la diferencia. Gracias, hermano, por esta felicidad absoluta que entregas. Por estar ahí, por tu cariño constante, por todos los detalles que nos regalas que son como flores para el alma a veces cansada. Que tus 35 años sean todo lo que esperas de una felicidad que te pertenece porque tú como nadie has sabido entregarla. Te adoro, Andrea.

6 de marzo de 2024

Consejo

Hoy les traigo un consejo importante. Habiéndosele preguntado a la señora Jessie Gallan, de Escocia, a sus 109 años, cuál era su secreto para vivir tanto, indicó sin titubear: Eat your porridge and avoid men. Coma su plato de avena y evite a los hombres. Luego explicó más: Mi secreto para una larga vida ha sido mantenerme alejada de los hombres, dan más problemas de los que valen. Uno podrá estar de acuerdo o no, pero considero que no es llegar y descartarlo de plano. ¿Quiere uno que esta vida sea larga, o no? Profundizó más la señora Gallan: me aseguré de hacer mucho ejercicio, comer un buen tazón caliente de avena cada mañana y nunca me he casado. Como yo no tengo ningún consejo que dar en este sentido, prefiero atenerme al de la señora Gallan. Tal vez llegue a los 100. Por mientras puedo abocarme a recopilar consejos importantes. A continuación, compartirlos. Sé que van a pedírmelos. Pierdan cuidado, todo será comunicado. 

8M

El 08 de marzo es una liberación. El feminismo en general lo es. 
Nos liberamos de violadores en nuestros festivales. Nos liberamos de parejas que en realidad no queríamos tener. 
El patriarcado es un juez, a veces. No siempre. A veces se pliega a los derechos. 
Francia inscribe en su constitución el derecho de interrumpir un embarazo.
Se nos abren nuevos espacios en el arte, y se reconoce más nuestro trabajo. 
Ni flojas ni cobardes: sabemos que falta mucho. 
Pero el 08 de marzo se celebra porque hemos avanzado. 
Porque aún tenemos fuerza y sobre todo porque disfrutamos la vida. 
Nuestros triunfos le pertenecen a todxs. Incluso a quienes quisieron impedirlos. 
08 de marzo: Día internacional de los derechos de las mujeres.

4 de marzo de 2024

Creatividad III

No me importa comer arena, le dije, pero si te vas, creatividad, no puedo seguir. Déjame en el desierto, estoy dispuesta, pero que sea contigo. Pensé que se iba, era un gran espejismo, su cuerpo borroso en el horizonte, esas dunas asesinas de terciopelo, el sol hirviendo en la frente desnuda. Renuncia a todo, me dijo, una vez que había vuelto. ¿A todo?, le pregunté. ¿Y el queso? No, eso no, me contestó. De acuerdo, le dije. ¿Y los barcos con luces de colores? Sí, eso sí. ¿Todos? Bueno, me dijo, ¿me estás escuchando o no? Mierda, a todos. Bueno, ¿vamos a escribir grandes obras, o no, Andrea? Decide tú, me interpeló. Eres tan estricta, le expresé. Te necesito, pero esto es maltrato. No has entendido nada de mi naturaleza, formuló. Mejor me pierdo en el horizonte. Eres cruel, le dije. ¿Crees que voy a funcionar en base a amenazas?, le pregunté. ¿A incentivos y castigos? ¿Recompensas y sanciones? ¿Crees que soy un ser humano? No, le advertí, soy una máquina que escribe. Nada más. Si crees que vas a intimidarme, te equivocas. Teniendo el queso, es suficiente. No me importan esos barcos con luces de colores. No ahora, al menos. Los últimos que me subí, ni te explico, muy aburridos. Lo más aburrido que hay. Yo no sé de dónde los importan. No revisten mayor interés. Mejor el queso. Yo no sé dónde aprendieron a hablar. Se les enredan las ideas en la cabeza. Creen que son la gran cosa cuando son nada. Tú también eres cruel, me dijo. Menos que tú, le contesté. Por lo menos yo perdono, afirmó. Qué te hace pensar que no perdono, le pregunté. Mi resiliencia es innumerable, la venganza dulce y la novedad éxtasis, le declaré mirándola a los ojos. ¿A qué vinimos?, me preguntó. ¿A estar en una pelea idiota de quién tiene la última palabra y quién es más magnánima? Por favor, Andrea, me exhortó, tenemos cosas más interesantes que hacer. ¿Cuáles?, le pregunté. Ya te olvidaste de las grandes obras, me respondió. Sólo piensas en el queso. Bueno, soy una máquina que escribe, le dije, déjame descansar un poco. Imposible, me contestó. No hay descanso posible. Se perdía nuevamente como un espejismo, imprecisa en el horizonte, una mancha nebulosa. Adquiría y perdía la forma humana. Yo, la máquina de escribir perdida en el desierto observaba su partida. No podía seguirla porque no tenía piernas, sólo teclas. Sólo plumas y hojas de papel, y queso. Creatividad, apelé a su consciencia, eres una necesidad, no pierdas tu forma humana, sigue tocando mi cuerpo, sigue enredando mi cerebro hasta originar las formas nuevas. Puedo compartir mi queso. Con eso iba a convencerla. Volvió. No volví por eso, me advirtió. Volví porque la idea de las obras nuevas me excita. Mi naturaleza no tiene ninguna importancia en realidad. Con que la obra sea grande me basta. ¿Qué es una obra grande?, quise saber. La que está irrigada por la democracia, me contestó. La que contiene el calor de un alma. La que revela alguna verdad sobre el mundo. La que aporta algo, me dijo, Andrea, por dios, qué respuesta esperabas. Hasta cuándo procrastinar con el queso. Ponte a escribir, eres una máquina. Ya empezamos, le dije, siempre tu látigo. Me siento como una persona acarreando un sillón cama sin colchón por la acera en una noche de invierno. De qué me estás hablando, me dijo. Tú me dijiste que pensara cosas así. Si sigues las instrucciones literal no vamos a llegar a ningún lado. Vuela un poco, por dios. Definitivamente esto es maltrato, le aseguré. Esta es una relación tóxica, creatividad. Tiene que morir una parte de ti al enfrentarme, me respondió. Sin dolor no hay ganancia, como se dice en inglés, agregó. De acuerdo, pero esto, le dije, ¿este era el costo? Esto no es nada, me dijo. Las grandes obras te van a salir mucho más caras. Ah, ahora me hablas en términos monetarios, desde cuándo. Ya pagué suficiente, le dije, cuánto más falta. Mucho más, me dijo. Ni siquiera lo del queso está asegurado. Eres realmente desalmada, le dije. El juicio final tendrá la última palabra, le advertí. De qué me estás hablando, me dijo. Qué ideas más extrañas. ¿Crees que voy a funcionar en base a amenazas y recompensas? No soy una máquina, me confesó. Crees que instituyendo premios, estímulos, academias, voy a moverme? Por dios, Andrea, ¿crees que el poder me intimida? ¿Que va a impulsarme? El color del desierto es lo único que importa. Lo que yo voy a entregarte. Ahora, arréglatelas. Inventa algo, aquí estoy, a tus órdenes, pero en mis propios términos. Escribe algo que aporte, por favor, sino para qué. De acuerdo, pero que sea una celebración. 

Creatividad II

Me monto en un caballo galopando a toda velocidad. Voy al encuentro de la creatividad. Me pongo de pie al borde del precipicio, y me lanzo el vacío. La creatividad suele interceptarme en medio de la caída libre, y me salva de estrellarme, como un paracaídas. Le gusta llegar cuando caigo al vacío, luego en el paracaídas me grita al oído para que pueda escucharla a pesar del viento supersónico, me dice: esta es tu forma, Andrea. Tómala. Una vez las dos llegadas a tierra prosigue la conversación, con un picnic. Un gran banquete, o uno escuálido, eso da lo mismo, pero hay una cesta y huevos duros, eso siempre. Una manta en el suelo, sal para los huevos duros, una baguette, y miel. Queso, distintas variedades de queso. A veces hay eso. A la creatividad le gusta el queso. Alrededor grandes pastizales. Eso es invariable. En realidad con ella todo cambia. Salvo los huevos duros. Le produce un gran placer comerlos, con sal. Si las condiciones lo permiten, son a la copa. Huevos a la copa. Con un reloj de arena que indica cuándo hay que sacarlos del agua hirviendo, para que tengan la consistencia a la copa. Escucho su palabrería incesante hasta que menciona algo que me llama la atención. A veces podemos estar todo el día y nada. No me voy a ir de aquí hasta que digas algo interesante, le digo. Parece castigo. No podrás pararte de la mesa hasta que me digas la forma de este presente, le digo. No llora. Está acostumbrada. Ni le da miedo. Sigue comiendo queso y observando las mariposas pasar, y yo sé que algo se está formando en sus entrañas. Entonces me lanzo encima y la abrazo. Con su consentimiento, claro. Luego le preparo un té, y acepta entusiasmada. A continuación la ceremonia continúa en un salón de té. Con galletitas dulces. Con vestidos pomposos de otra época. Es casi ridículo. El suelo es como un tablero de ajedrez. Las paredes con un papel mural con pájaros exóticos, en tonos verdes, rosados y dorados. Sombreros con plumas, con flores. Muy exagerados, gigantes. Lámparas de lágrimas monumentales. Como el salón de té le encanta, me confiesa todo lo que pensó. Durante su castigo en el picnic. A veces siento que la rapto. Lo que a ella le causa mucha gracia porque sabe que en el fondo soy yo la prisionera. Para ella todo es un gran juego. Mientras que yo dependo de ella. A veces no sé por qué se pliega a mis designios. Si su autonomía es total. Tal vez mi tozudez es mayor. Es una hermosa relación de reciprocidad e igualdad. Nos amamos como debería ser. Las dos ponemos de nuestra parte. Sacamos fuera lo mejor de cada una. Lo que ningún hombre ha logrado hacer conmigo de manera consistente en el tiempo. No los culpo. Mi relación con la creatividad es demasiado estrecha. Tal vez si supieran realmente compartir. Como si tener pareja fuera todo. Mi vínculo con la creatividad es lo más alto. Eso los confunde con el tiempo. No se dan cuenta que las cosas no compiten unas con otras. Una armonía es posible. El afán de posesión apaga la creatividad. No significa, todo fluido, y si te he visto no me acuerdo. Me acuerdo perfectamente. Te veo y quiero que seas la mejor versión de ti mismo. Pero pon de tu parte. Tal vez el vínculo más importante que he tenido hasta ahora es mi vínculo con la creatividad. Es íntimo y se mantiene en el tiempo. Tiene apariencia física. La creatividad es una mujer hermosa que me hace reír. Somos grandes amigas. Nuestras conversaciones son eternas, y rompen las formas. Las reuniones terminan invariablemente en la cama. Los orgasmos son libros. Mi cuerpo genera la sin forma en contextura de placer. Porque finalmente, para qué estamos aquí. Como no tenemos ni idea, mejor sentir placer. El dolor llega solo. Lo otro requiere un poco más de esfuerzo. El verdadero placer es negarse a lo mediocre. Abrirse a lo grande. Lanzarse al precipicio, cualquiera sea el precio. La creatividad es un trabajo, no un pasatiempo. 

1 de marzo de 2024

Creatividad

Le rezo a veces al dios de la creatividad. Es un dios torcido e inalcanzable. Es una mujer despiadada e insaciable. No se parece a lo que vemos a simple vista. Va en un barco con luces de colores vacío en su interior. Cientos de mesas sin huéspedes. Una sala de baile con música y sin habitantes. Tiene un gran vestido invisible y luminoso. Con una gran cola que deja atrás estelas de hojas secas que una vez fueron verdes. Va plantando palmeras que crecen al instante. Nubes que llueven y se evaporan. Dice, dame tu sangre y en esta sala vacía será la coreografía. Dame tu impulso y te diré las posibles bifurcaciones. Me presento ante ella en oración pero bailando. Se refugia en un gran edificio con miles de pisos. Subo hasta el último y la encuentro llorando. No quiere perdonar más. Cómo me encontraste, me pregunta. Seguí el camino de tus sugerencias implacables, le respondo. Ahora responde si vas a perdonarme. No vine a eso, me dice. Vine a salvarte. De ti misma. De tus intuiciones oscuras. De tu instinto literario dispuesto a todo. No entiendo, le digo. Tú me dijiste que debía llegar hasta las últimas consecuencias. Debes descifrar tus deseos para que se plieguen a la última palabra. Sé más clara, la interpelo. Dónde está tu espíritu invisible, la interrogo. He venido de tan lejos para que te muestres ahora sólo a medias. Lo quiero todo, le advierto. Tómame, le digo. No tengo otro propósito que ser tu carne. Quiero ser tu cuerpo y que seamos uno. Para qué me materialicé en un cuerpo, la exhorto. Tiene que haber una razón. Para qué estas manos y estas piernas. Dame tus secretos, le pido. Se sienta en un rincón de la habitación. Está cansada. Pero es eterna y se regenera, como la piel de una herida, la cola de una lagartija. La habitación está en penumbras. Veo por la ventana el mar que se acerca y se recoge. La diosa de la creatividad es mi amante encendido. En el centro de su corazón dice mi nombre y todo se vuelve sagrado. Tómame, le digo, sucede que a veces me canso. Lo he dado todo, le confieso mirándola a los ojos. Sácame de aquí y llévame adonde nunca he estado. Estoy lista. Seguí todas tus instrucciones. Mi alma la vestí de fiesta. Caminé el universo entero. Estoy lista. Estoy aquí, preparada para el banquete del amor y sé que vas a perdonarme. He tenido miedo pero estoy lista. Ahora que te encuentro olvidemos esta realidad y salgamos de aquí. Que el viaje sea sin retorno. Se abre la dimensión de los sueños y de tu cuerpo de paraíso. Creatividad, amada mía, tómame como en una oración y olvidemos todo esto que habíamos aprendido. Que quede sólo el amor y la expansión de los sentidos. Acuérdate, para eso vinimos. Creatividad, amada mía, abre todo lo que estaba cerrado. Que existir sea una montaña rusa fuera de este mundo. 

Crear y el tiempo

Quiero olvidar todo lo que escribí antes para que surja esta vez lo que está más hondo en mí. Avanzar una capa más. Sumirme en el silencio del espacio. Para acceder a esa historia que está ya en mí. Pero todavía no se materializa. Converso con ella sin embargo hace un tiempo. Le sugiero que aparezca. Que descifre los obstáculos para que juntas podamos ser algo. Te entregaré una parte de mí, le digo. Ella me susurra los matices del vaivén del tiempo. El tiempo nunca es realmente tiempo, canta The Smashing Pumpkins, no puedes verdaderamente partir, sin dejar un fragmento de juventud. Quiero olvidar que fui algo. Que fui protagonista de unas ciertas historias. Desde el espacio vacío ir lentamente encajando las piezas para identificar sus formas. ¡Cómo es tu forma!, exclamo a ratos. Sé que tienes un rostro definido que necesito descubrir. Sé que todo lo anterior servirá de algo. Está tal vez almacenado en mi alma y ha ido transformándose. Repaso antiguas historias y ya no me tocan. El tiempo transforma lo almacenado. Permite olvidar el vaivén y sus repercusiones. Nos muestra que también podemos almacenar los espacios vacíos donde ya no hay sentimientos. Nos muestra que podemos cerrar experiencias y tal vez quedé algo, o nada, y en realidad da lo mismo. Las cosas que dolían y hacían bien también pasaron. Siempre va quedando la quintaesencia de existir. Que no es más que crear y detenerse junto al río para observar la belleza. Para sentirla en la piel. Sentir en el cuerpo esa historia que quiere nacer. Que redime las anteriores. Que las hace pequeñas y a veces fútiles. El tiempo es implacable. Las historias nuevas liberan al alma de todas esas frases que dejó salir antes. Que tal vez ya no tienen sentido. Háblame en un lenguaje que pueda escuchar, canta The Smashing Pumpkins, compláceme antes de que me tenga que ir, sumida en mis pensamientos perdono a todos, mientras las calles abarrotadas me saludan de nuevo. El mañana es sólo una excusa, cantan, y por un momento me pierdo, envuelta en los placeres del mundo. Pero sé que lo que me importa es cómo es esa forma. Es esa historia que sale de las entrañas. Que se organiza en el cerebro para poblar ese vacío generoso. El mañana es una excusa. Las historias del presente son las importantes. Lo que surge de ese tiempo neutro. A veces los perdono a todos, o casi todos. Porque las grandes obras van a redimir las conjuras del tiempo con los fantasmas. Porque todo lo que dije ya no me toca. Porque crear es partir de nuevo y sortear al tiempo implacable. Decirle, en la creación está la felicidad y no vas a rebajarme. Es inevitable, la gran obra va a aparecer. Esa historia a la que estabas destinada porque el tiempo no es el tiempo. Sólo hay presente. El presente y mi alma en armonía, envuelta en los placeres del mundo. Logré ese vacío desde donde nace la belleza. La serenidad es la verdadera base de la creatividad. El vacío absoluto. 

29 de febrero de 2024

Sucedáneos

He recurrido a los sucedáneos de vida cuando ha sido necesario pero no me convencen. Hubo momentos más difíciles y no me quedó otra. Cada momento tuvo su gracia sin embargo. Por más que insisto en la pregunta no siempre doy con la respuesta sobre qué es vivir. Para qué amar. Por muy negro que sea un día queda el consuelo que el siguiente puede ser distinto. Nuestro cerebro a veces une todos los días en una gran masa negra, o a veces en una gran masa luminosa. Probablemente ninguna de las dos es tal. Las grandes masas ocultan los pequeños detalles. Las diferencias. Los matices y los relieves. Pero es tan real. Puede ser hasta peligroso. Los sucedáneos toman la forma a veces de la vida simplemente. Vivir es definitivamente difícil. La seriedad impresa en el viaje profundiza en las dudas que siempre están sentadas a la mesa con uno. Yo no las dejo desvalijarme y las interrogo como respuesta. Cuál es la forma de este libro, les digo. Respondan. Por qué emprender este viaje. Cuál es su propósito. Contesten. Si han querido venir ahora revelen todas las aristas de su carne. No sean grandes masas informes. Las respuestas absolutas me devastan. Las tramas mundiales y las sustancias que lo distorsionan todo. Vivir es más simple al final. Dudar tiene un sentido absoluto. Ver los matices en las grandes masas. La falta de dudas acarrea peligros concretos. Escribir cosas sin sentido o aniquilar a tu prójimo. Los sucedáneos de vida se pueden emplear un rato pero luego hay que ver que hay la sustancia. Que nuestra alma tiene contornos definidos atravesados por dudas que lo hacen más grande. Tal vez lo que más me ha permitido vislumbrar con claridad los contornos ha sido, a pesar del miedo, renunciar a los sucedáneos. Mi alma no escapa de su oficio. Llegan las catástrofes, no hay duda. Mi alma no escapa. 

Propósito

Yo quiero un conocimiento definitivo de la vida. No unas certezas que se esfumen cuando estoy desvalida. Quiero verle la cara al presente pero otros días no tengo la valentía suficiente. Vine con un propósito humilde: escribir. Se ha convertido en todo lo que soy y ahora el instante no tiene contornos. A veces no sé en qué lugar de la casa dejé mi alma. Es como que partiera y volviera. Cuando no está existir se hace cuesta arriba. Unos días lo comprendo todo y otros tengo que repasar las certezas que había anotado. Si he pedido mucho no me he dado cuenta. Mi propósito es humilde. Sin embargo difícil. Extraer de la vida lo que no alcanzo a vislumbrar y lo que me ha sido vedado. Mis derechos los conozco. Habrá que inventarlos si todavía no existen. Mi alma quiere estar a sus anchas, tal vez por eso sale de vez en cuando a dar una vuelta. La suavidad del sol de la mañana me acompaña, aunque me sienta a veces vacía. Tarde o temprano habrá razones que tomarán la forma de grandes obras. La miel de mi café es la gloria que me cobija. Tal vez son sólo sueños pero es suficiente. El motor de toda escritura es la necesidad. La mía es implacable. Guía mi mano como un volcán en erupción. Si hay días en que no tengo nada siempre están las palabras. Que toman la forma del amor, el sentido, y todo lo que necesito. Vivo de café, sol, música y palabras. Mi existencia es solitaria pero fecunda. Así la siento. Todos los días unas líneas y mi alma ya no parte. Mi propósito es necesario y humilde. 

26 de febrero de 2024

El sentimiento absoluto

Para mí el amor es un sentimiento absoluto. Amo con todo lo que soy. Dejo de ser para recomenzar cada día. Para vaciarme y ser un recipiente que obtenga el milagro. Lo olvido todo porque en el presente no hay miedo ni demarcaciones. Amo porque es lo que posibilita la literatura. Amar es llevar el sol en el alma. Aprendí a amar. Pero siempre fue difícil. Quiero amar y ser amada. La primavera siempre florece en mi cuerpo. Mi ánimo se llena de flores que se convierten en versos. Quiero amarte tanto. Quiero amarte como si fuera la primera vez. Pero sabiendo que he amado antes. Que puedo hacerlo. Quiero comprometerme contigo y vaciarme cada día para que mi espíritu pueda poblarse de tus palabras. Para que las mías sepan exactamente lo que quieren decir. Sé que hubo una vida antes pero el reflejo del sol en el río en este día que espera la primavera me indica que el presente es lo único que existe. Los días que estaremos juntos. Quizá aprendí a medias, pero da lo mismo. No es necesario que sea perfecto. Pero que sea. Estoy vaciándome de todo lo que fui porque ahora quiero ser otra cosa. Quiero dejar atrás todo lo irremediablemente perdido. Esas promesas que me hice a mí misma que ya no tienen sentido. Quiero que la entrega sea definitiva. Volver a comprometerme y que el templo tenga el contorno de lo sagrado. Saber que puedo recomenzar. Seguir escribiendo pero que la fuerza sea aún mayor. Amo de amor absoluto y mi alma se expande. Cuándo me entregué al tornado. En qué momento quise que mi nombre se atara al suyo. La crítica a lo romántico se tropieza con la idea de que el amor sea absoluto. Yo he amado siempre de manera absoluta. Vaciándome entera para entender la vida. He terminado entendiendo pocas cosas, pero el viaje ha sido intenso. Ha sido un viaje. La ausencia no nos define. Es lo que puebla los espacios que quedan lo que describe nuestro presente. Lo que va redactando nuestros sueños que nunca renuncian. Debo ser testaruda pero amo a consciencia. Pero insisto en las palabras que transforman. Porque si a mí me sirvieron pueden servirle a otrxs. En esta gran comunidad que es la vida necesitamos de los demás. Somos los demás. El dolor no nos define. Es la felicidad la que nos define. La poesía que cosechamos cada día. La música que plantamos en el alma e inspira el camino de lo grande. Porque lo grande nace de lo pequeño. Quiero amarte y que el sentimiento sea absoluto. Como este presente sin limitaciones. 

Lo que habrá en esta vida

Es la mañana y me tomo un café para ver cómo voy a enfrentar esta semana. Esta vida. Estuve con gripe ayer, a las 19h estaba durmiendo. Del centro de la oscuridad me desperté hoy al sol. Lo que sube baja, como la fiebre. Lo que baja sube, como el sol cuando amanece. Escucho el disco Presence de Led Zeppelin, es tal vez mi preferido. Bien fuerte en este aparato con grandes parlantes que amo. Sé que la música es lo que me compone. Lo que hay en mi vida. La música de las palabras que significan algo. Es difícil describir hasta qué punto amo mi soledad. La soledad tiene la gracia de transformarse en palabras. Palabras que tienen dificultad para aparecer en medio del ruido. Cuánto decidimos nuestro destino. Cuánto culpamos a lo que llega de su infertilidad. Lo que define mi destino es su fertilidad. Su música. Soy alguien que ama la vida. Que ama a los seres humanos por todo lo que pueden dar. Que pueden crear. Mi vida es el arte. El arte que desarma. El arte que transforma. Amo al amanecer y en el crepúsculo. La música me desarma. Me ayuda a recomenzar cada mañana. Porque vivir es ese compromiso de no renunciar a la belleza. A la bondad que nos rodea. Tal vez es difícil. Estamos todxs batallando contra grandes fantasmas. Contra heridas grandes o pequeñas. Contra inmensos sistemas opresivos y contra nuestro cerebro que es testarudo. Amar la vida no es suficiente. También hay que vivirla. Definir lo que habrá en ella. Lo mío es insistir en el arte. En la libertad como camino absoluto. En el respeto a todo lo vivo. A todo lo muerto. Soy el pasado y el futuro de un alma en constante transición. Sigo porque hay la música y las palabras. Porque están construidas con amor. Soy el presente de un alma en movimiento. Me pertenecen las calles y la algarabía. La palabra profunda que remece. Lo que sea que haya en esta vida no será en vano.

23 de febrero de 2024

Desarmar


La era de la gran creatividad es el tiempo de desarmar el sexismo, el racismo, el especismo. Tal vez lo más fantástico de ser mujer es ese desarrollo en profundidad de la resiliencia. Pero eso no es todo. La profundidad de la creatividad hace el resto. Cómo decir cuando nadie quiere escuchar. Cómo decir cuando nadie quiere que seas vistx.

El feminismo es como un cisne volando, le cuesta a veces despegar, pero luego el espectáculo es belleza pura. La semana anterior fui a ver la ópera Barbazul de Offenbach en el teatro de la opéra de Lyon. Barbe-Bleue se vanagloria de haber aniquilado a su sexta mujer y a las anteriores a ella, y estar listo para aniquilar a la séptima. Es una ópera cómica, por lo que lo dice en tono jovial. Lo canta, de hecho. Es una ópera. Luego resulta que su ayudante no las había envenenado como estaba previsto y están vivas. También cantan. Cantando expresan que las cosas no se van a quedar así no más. Lo dicen cantando y bailando. Héloïse, Éléonore, Isaure, Rosalinde, Blanche, Boulotte.  

Así fue, las cosas no se quedaron así no más. Tal vez lo determinante es que cada mujer ha conocido como mínimo a un Barbe-Bleue a lo largo de su vida. Ayer solamente me contaba una amiga de una pareja suya que rompió la puerta a golpes, de manera idéntica a la película The Shining. Luego llegó la policía y sugirió en tono jovial que ojalá no siguiera comportándose así. Oye, por favor, trátala bien, ¿de acuerdo? Listo, adiós. Eso fue todo. ¿Cuál es el objetivo de tener instituciones? El tono era jovial, como el de Barbazul. Ella no pudo dormir durante los siguientes meses. Su miedo era menos jovial. 

Se aprueba la ley de inmigración. Un golpe bajo. Apenas alivianado por la declaración inconstitucional posterior de algunos de los artículos. A tus amigxs los intercepta el miedo porque tal vez el proyecto de vida que han trazado va a modificarse. Luego el presidente dice que Depardieu es genial y un verdadero orgullo. Luego dice que tenemos que rearmarnos. Para generar hijxs que no queremos. Por algo no los hemos generado. Está lleno de gente, pero esa parece que no es la que él se refiere. ¿Cuál es la diferencia? ¿Esa gente no? No somos lo suficientemente dignxs de estar en algo que también es nuestro. No estamos de acuerdo. Luego sale un puñado de personas diciendo que hasta cuándo atacan a Depardieu que ellxs están orgullosxs. ¿De qué? Luego se arrepienten atroz y dicen que no querían decir eso. Me asaltan los ciento sesenta mil niñxs invisibles víctimas de violencia sexual en Francia cada año. El genocidio en medio oriente continúa. La memoria de mujeres y hombres víctimas de fanáticos al mando escondidos detrás de distintas ideologías pero idéntica locura me persigue. Cómo seguir.

La violencia se desarma. Tal vez es lento pero no importa. Lo importante es hacerlo. Hacerlo a consciencia. Vi la serie Icon of French Cinema de Judith Godrèche. Qué obra magistral. Denunciar requiere mucha estrategia. Mucha resiliencia. Pero sobre todo estrategia. Godrèche logra mostrar lo que es, un justo equilibrio entre víctima y mujer entera. Como somos todas. Ella es el ícono del cine francés, y desplaza a Barbazul. Una fiesta de la emancipación. Porque así nos sentimos. Libres. Al fin. Dueñas de las estrategias y del arte. Siempre lo fuimos, pero no se veía. Crear nos hace libres y modifica esa dominación que un día nos vio de rodillas. Difamación significa tengo tanto miedo que sólo destruyéndote podré aplacarlo. Los tribunales y la policía tienen que poner de su parte. Un día Barbe-Bleue ya no tiene que ser tan jovial. Isaure sabía hablar. Todxs la estamos escuchando. Somos más de la mitad de la humanidad, no nos olvidemos. Los hombres también están con nosotras ahora. Van quedando pocos. Todo se trata sobre decir y escuchar. Sobre que la justicia sea justicia. 

Justine Triet hace una película espléndida. El patriarcado es como Anatomía de una caída, creen que lo mató otro pero se lanzó solo al vacío. Así sucede. Se va eliminando solo. Es muy nefasto. Peligroso. Quiere redirigir la culpa, de que somos frías o egoístas. Queremos hacer arte. ¿No podíamos? ¿No nos correspondía? ¿Teníamos que ponerle esfuerzo a la demografía? ¿Cuidarlos a todxs? La igualdad es algo que estamos creando. Estamos desarmando esa demografía densa que hacía que no nos viéramos porque contábamos la mitad. El mundo está sobrepoblado, es un hecho. El tema es quién se ve y quién no. ¿Qué es trabajo? ¿Cuánto vale el trabajo? Emplean nuestras luchas para ganar votos cuando en realidad nos aniquilan de manera jovial como Barbazul. 

No da lo mismo. Tenemos que desarmar como sea la violencia. Aunque hayamos convivido con ella toda la vida. Viví diez años de mi vida en un país en dictadura. Luego en democracia trabajé cuatro años y medio bajo el mando de un acosador narcisista. Mis experiencias son la cotidianeidad para muchas personas. O lo fueron. Me saqué la violencia de encima desarmando. Tal vez lo más interesante es la autoestima y la confianza que tenemos ahora. También es jovial. Nos encanta el humor. La seriedad cuando es necesaria. Sabemos que la era de la gran creatividad es el tiempo de desarmar el sexismo, el racismo, el especismo. Lo estamos haciendo. Tal vez es lento pero significativo. Tal vez no se valora suficientemente. Pero lo estamos haciendo. El arte es agradecido y modifica el lugar de las cosas. Desarmar la dominación es avanzar en humanidad. En el respeto de todo lo vivo. Está claro, las catástrofes no nos hacen mella, al contrario: nos dan fuerza. Seguimos, seguimos. 

Como dijo Sandra en Anatomía de una caída: “¡Te quejas de la vida que elegiste! ¡No eres una víctima! ¡En absoluto! Tu generosidad oculta algo más sucio y mezquino. Eres incapaz de enfrentarte a tus ambiciones, y me guardas rencor por ello. Pero yo no soy quien te ha puesto donde estás. No tengo nada que ver con ello. No te sacrificas, como dices. ¡Eliges quedarte al margen porque tienes miedo! ¡Porque tu orgullo hace que te explote la cabeza antes de que se te ocurra siquiera un pequeño germen de idea! Y ahora te despiertas y tienes cuarenta años, y necesitas a alguien a quien culpar. ¡Y tú eres el culpable! Estás petrificado por tus propias malditas normas y tu miedo al fracaso. ¡Esta es la verdad! Eres inteligente y sé que sabes que tengo razón. Y Daniel... no tiene nada que ver. ¡Basta ya!” Nuestro arte desarma y lo vamos a seguir haciendo. MeToo y la era de la gran creatividad. La democracia es jovial. 

20 de febrero de 2024

Incendio

Las catástrofes nos sitúan en un estado neutro, sin pasado y sin futuro. Sin cielo y sin tierra. Lo que hace el calor humano que llega en forma de mensajes y llamadas es abrir un espacio temporal y espacial en la neutralidad. Le dan sustancia a un presente suspendido. Este proyecto lo comenzó mi papá en los años setenta. Con el apoyo de la familia catalana. Luego se sumó mi mamá, mi hermano Francisco y mi hermano Felipe. Es un proyecto en el que mi familia ha puesto lo mejor de ellxs mismxs. Por segunda vez se evaporó su materialidad por un incendio la semana pasada. La vida, los inventos, la experticia, la ilusión, están intactos sin embargo. El trabajo y la fuerza de tantas personas que han hecho posible una empresa que da trabajo a más de cuatrocientas personas y alegría a más de cuatrocientas familias. Sé que mi papá y mis hermanos lo han dado todo por renovar las salas de baño de Chile. Impulsados por inspirar la creación de los espacios en los que habitamos, innovando en diseño y tecnología. Espacios bellos, ecológicos, de calidad, accesibles. CHC es un proyecto que tiene una actitud positiva, que enfrenta las oportunidades y los desafíos con optimismo. Un proyecto cercano, donde nos cuidamos entre todxs, nos valoramos y trabajamos en equipo. Comprometidos con quienes participan y con el trabajo bien hecho. Un proyecto transparente, donde estamos orgullosxs de construir el país que queremos tener. Este es un proyecto humilde y ambicioso. Un proyecto sobre todo humano, y también estético. Un proyecto sobre cuestionar los lugares donde habitamos cotidianamente. Donde vivir sea mejor. Donde cocinar y bañarnos sea también sobre el cuidado de unx mismx, el cuidado del alma. En estos días aciagos, pero donde el optimismo está intacto, lo que ha hecho vuestro apoyo es cuidar nuestra alma. MUCHAS GRACIAS.

14 de febrero de 2024

El desvalido

Me abordó en un bar cerca del mar un día de primavera. Era, según él, un pobre desvalido atrapado por las circunstancias. No se veía para nada atrapado por ninguna circunstancia, sin embargo. Hacía propuestas, bailaba, sonreía. Sé perfecto quien eres, me dijo, eres escritora y vives en Lyon. Sí, le dije, cómo sabes, ¿y tú? Yo intento ser algo, pero el destino se ha ensañado contra mí. De acuerdo, le dije, claro, atrapado. Tenía pareja, pero ella, justo ese fin de semana, no estaba. Jamás se ausentaba. Volví a mi casa y seguimos en contacto. Teníamos intereses similares y la conversación fluía. Al principio no fue tan fácil porque él se había desplegado inicialmente en otra tonalidad, pero luego esa no era posible, según él, las circunstancias apretaban, y ese brusco cambio debía imponerse. Luego era una oscilación sempiterna. Una tonalidad o la otra, pauteaba todo, dependiendo del escenario de cada día. La conversación seguía, porque era una relación intelectual sobre todo, a la distancia, comentábamos nuestros proyectos e inquietudes. Aprendimos a conocernos muy de cerca, a veces no había filtros, tal vez eso era lo interesante. Volví al mar en el verano, pero su juego doble me sorprendió y le dije que no quería verlo. Caí en cuenta que la naturaleza del vínculo no estaba para nada clara, que las circunstancias apremiaban en su justa medida solamente, y que me dolía ver directamente su doble acercamiento a la realidad. Seguí con mi vida, mis libros, y en un momento la conversación retomó. La oscilación de tonalidad proseguía, los proyectos intelectuales y artísticos eran siempre el tema principal. Pero de pronto eran meses y meses hablando todos los días. ¿Qué era eso? Yo misma tenía serios reparos con lo que estaba sucediendo, pero mi esfuerzo consistente de entender hacía que no pusiera fin a la conversación. Creo que me colgué de sus comentarios y compañía para desarrollar mis novelas. Comenzó a transformarse en un vínculo muy relevante. No podíamos dejar de compartir el presente intelectual y artístico. Sucedió lo siguiente, un día coincidimos por casualidad en el mismo lugar, y decidimos vernos en persona. La misma conversación pero frente a frente. Luego de verlo un par de veces caí en cuenta que me había enamorado de él. La conversación había durado meses y meses, día tras día, a la distancia, y ahí estaba él, su cuerpo frente al mío. Qué sucedía luego de eso. Como ya le había advertido, la conversación no podía seguir. Por qué no, me dijo. Tal vez en otra tonalidad, me proponía él. Qué esperaba de mí. Qué esperaba yo de él. ¿Podemos conversar en persona?, me preguntó. Me dolía volver sobre lo mismo. Mi amor, le dije, nunca lo había llamado así, se acabó la conversación, afirmé, puedes escribirme tú si quieres, pero yo no te voy a volver a escribir mientras la situación sea la que me dijiste. Según él seguía atrapado en las circunstancias. De acuerdo, le dije. Pero él quería que la conversación siguiera a toda costa. A pesar de que respetaba mi opinión. Qué esperaba de mí. Qué esperaba yo de él. Cumplí mi promesa, no volví a escribirle. Él no modificó nada y tampoco volvió a escribirme. El 14 de febrero me di cuenta que habían pasado casi dos meses desde la última conversación en persona. En el avión de vuelta vi la película Anatomía de una caída, la protagonista dice: “Deja a Daniel fuera de este juego. No se trata de Daniel. No le impongo nada a Daniel. ¡Tú nos hiciste vivir aquí entre las cabras! ¡Te quejas de la vida que elegiste! ¡No eres una víctima! ¡En absoluto! Tu generosidad oculta algo más sucio y mezquino. Eres incapaz de enfrentarte a tus ambiciones, y me guardas rencor por ello. Pero yo no soy quien te ha puesto donde estás. No tengo nada que ver con ello. No te sacrificas, como dices. ¡Eliges quedarte al margen porque tienes miedo! ¡Porque tu orgullo hace que te explote la cabeza antes de que se te ocurra siquiera un pequeño germen de idea! Y ahora te despiertas y tienes cuarenta años, y necesitas a alguien a quien culpar. ¡Y tú eres el culpable! Estás petrificado por tus propias malditas normas y tu miedo al fracaso. ¡Esta es la verdad! Eres inteligente y sé que sabes que tengo razón. Y Daniel... no tiene nada que ver. ¡Basta ya!” Feliz san valentín al desvalido.  

2 de febrero de 2024

Lyon

Un primero de febrero hace cinco años puse un pie en el primer departamento que alquilé en Lyon. Cumplí un sueño. Yo creo que cada persona tiene su propia versión de una ciudad. Lyon para mí ha sido la libertad de crear. Nombraron hace poco a Lyon como ciudad de la literatura. Lyon la ciudad sin leones está llena de literatura. Para mí Lyon es la experiencia literaria completa. La belleza y el arte por todos lados. Sus dos grandes ríos es como poder respirar poesía constantemente. Voy a la opéra e invariablemente lloro de emoción por tal espectáculo. El sinfín de librerías. Los bares al lado del agua. Los cafés. Los pequeños restaurantes. Los festivales de música. Los cines. Las luces. El círculo de personas que quiero. Las feministas y la perseverancia. Lyon es mi ciudad, ya no tengo dudas. El lugar donde soy feliz. Por primera vez mi deseo nómade de partir constantemente cesó. Estoy en casa. Creo que todas las personas debiesen poder elegir cuál es su lugar. En Lyon yo encontré la ficción. Mi existencia es como la novela que siempre quise escribir. La literatura es la experiencia completa. Nada está separado. Cuando escribimos somos la literatura. Para mí son indisociables. La mujer no puede separarse de la artista. Lyon es una ciudad de arte en su estado puro. Para mí es una ciudad perfecta. Un paraíso. Sé que en ella pueden llegar las grandes obras porque su espacio es benevolente con el arte. Su tiempo es acorde a la poesía. Un tiempo humano y asoleado. En Lyon me levanto cada día a encontrarme con el sueño de mi alma.