El triunfo de Boric es desear. Es abrir los poros y respirar. El olor de jardín en verano. Es sororidad. Hermandad. Es todos juntos. Cielo azul, al fin. Nos reverenciamos ante la esperanza.
Creo que el mensaje quedó claro. Tú no. No así. No aquí. No soy yo, eres tú. Pensaste que no podíamos pensar, y tu cara se veía desde tan lejos. Lo que proponías era el final. Pero esto recién comienza.
Cuesta tiempo ver todo lo que ha costado llegar. Pero los caminos decididos rinden frutos. Los recorridos verdaderos se abren camino. Hoy te deseo. ¿Es el camino verdadero? Recorrerlo es tan vital. Circular por él es tan interesante y misterioso. Subo al acantilado para ver caer lo antiguo y saber que estoy mejor aquí, que ahí abajo en esas rocas.
Todos estos años en mi piel. Esa sonrisa sin tiempo. Ese país sin edad. Naciendo a la vida. Antes del domingo teníamos la cabeza bajo el agua a intervalos. Dudas, aprensiones. Tinieblas intermitentes. Y de pronto, deseo. Juventud. Confianza. Seguridad en nosotros mismos. Estamos más desenvueltos. La oscuridad y las cosas mudas toman otras formas. Ahora podemos rellenarlas de una imprecisa fantasía.
No en vano el país sin edad adquiere edad. Para recomenzar como si fuésemos jóvenes. El amor, el mismo, a veces comienza de otra manera, nueva. Y todas esas historias a cuestas para resignificarlas. No en vano tenemos la pluma. No en vano el país sin edad tiene las palabras. A veces no es necesario definirlas. Se sienten. Lo que sentimos el domingo es significado. El sentido se siente. Los simulacros siempre quedan al descubierto.
Esto es tan real. Si esto no es real no sé qué es la realidad. Hoy te deseo. Hoy me siento tan viva en el país de la nostalgia. ¿Y si vivir es lo que sentimos cuando estamos juntos? Hoy te deseo como antes. País de la nostalgia, tu fuerza sabe lo que es sentir. Tú sabes lo que es el significado. Aunque a veces las respuestas sean intrincadas. El país sin edad sabe lo que es la realidad. No hay cuentos. Metáforas escondidas a medias.
Pensé a veces que el país sin edad no tenía alma. Probablemente era yo quien no podía verla. A veces no se ve lo que se tiene muy cerca. Hoy te deseo y tienes significado. ¿Cuán efímeros son los significados? ¿Cambian? Pensé que el país sin edad era forma. Pero es deforme y hermoso. Sobre todo, sabe decir que no a la represión y a las imposiciones antojadizas. Criminales. El país sin edad es como una mujer feminista, tiene el valor de hablar cuando es necesario.
El domingo deseamos. Bailamos. Penetramos. Porque así somos. Así hemos aprendido. Porque lo que una vez estuvo vivo, sigue vivo cuando la dicha es verdadera. Hoy somos deseo. Hoy nuestros cuerpos existen. Hoy nuestros cuerpos son nuestros. Hoy tu cuerpo se acerca y brilla. El país sin edad es un cuerpo libre. El violador eras tú y perdiste.
El país sin edad tiene muchas caras, tantas como habitantes recorren su territorio. Una cosa es cierta: ante la amenaza está el significado que se siente. Está el deseo conjunto. Las ganas de estar despiertos y cantar. Porque la voz es cuerpo. La voz es deseo conjunto. La voz es vida. La palabra es esperanza. Deseamos sentido y ya sabemos lo que significa sentir el significado. Te amo a ti.
Desear es amar. Es querer vivir. Subirse al acantilado para ver lo que ha caído, y disfrutar y agradecer que todavía quede chispa para encender el fuego. Saber que nada ni nadie podrá apagarlo. Saber que somos fuertes y solidarios. Que el país sin edad lo gobierna hoy la juventud. Lo gobierna la esperanza. Hoy te deseo. Y hoy, parece ser todos los días.
Gracias al significado. Gracias a los votos del domingo. Y viva el deseo y la democracia. El domingo tu cuerpo fue obra de arte y cercanía. Seguimos. Vencimos al miedo y aquí estamos: nunca he dejado de amarte. Un país que recuerda y desea, nunca morirá. ¡Seguimos! El rugido de la tierra marca un tiempo, y yo no puedo olvidar, porque desear es vivir. Seguimos, seguimos, ¡deseando! Prométeme que seguirás.