28 de septiembre de 2019

Ne vous résignez jamais !


« Faire avancer les femmes, votre obsession de toujours…

Et plus que jamais ! Je suis encore surprise que les injustices faites aux femmes ne suscitent pas une révolte générale.

Que prônez-vous ?

La sororité ! Depuis toujours ! La solidarité ! Quand les femmes comprendront-elles que leur union leur donnerait une force fabuleuse ? Désunies, elles sont vulnérables. Mais, ensemble, elles représentent une force de création extraordinaire. Une force capable de chambouler le monde, sa culture, son organisation, en le rendant plus harmonieux. Les femmes sont folles de ne pas se faire confiance, et les hommes sont fous de se priver de leur apport. J’attends toujours la grande révolution des mentalités. Et je dis aux femmes trois choses : votre indépendance économique est la clé de votre libération. Ne laissez rien passer dans les gestes, le langage, les situations, qui attentent à votre dignité. Ne vous résignez jamais ! »

Gisèle Halimi


“Hacer avanzar a las mujeres, su obsesión de siempre ...

¡Y más que nunca! Todavía me sorprende que las injusticias cometidas contra las mujeres no den lugar a una revuelta general.

¿Qué defiende?

¡Sororidad! ¡Siempre! ¡Solidaridad! ¿Cuándo entenderán las mujeres que su unión les daría una fuerza fabulosa? Desunidas, son vulnerables. Pero juntas representan una fuerza creativa extraordinaria. Una fuerza capaz de alterar el mundo, su cultura, su organización, haciéndolo más armonioso. Las mujeres están locas por no confiar unas en otras, y los hombres están locos por privarse de su contribución. Todavía estoy esperando la gran revolución de las mentalidades. Y les digo a las mujeres tres cosas: su independencia económica es la clave para su liberación. No dejen pasar nada en los gestos, el lenguaje, las situaciones que son perjudiciales para vuestra dignidad. ¡No se resignen jamás!”

Gisèle Halimi

14 de septiembre de 2019

Seis


Hace 6 años dejé Sudamérica para vivir en Europa hasta el fin de los tiempos.

Lyon abre sus avenidas para que pueda transitar por ellas.
Me dispongo a tomar la nave espacial.
Una aventura con todas sus sílabas.
Un beat que mueve el cuerpo.

Un atardecer en la Saône con la luna gigante y amarilla como un queso para morder.
Sueño que voy andando y me lanzo al río.
Y navego.

Las partes del mecanismo se van engranando.
Camino al compás del beat y marco un contratiempo.
Modifico las secuencias.
Evalúo.

Qué es lo que queda.
Lo de siempre, seguir la aventura.
Trazar los objetivos como que el pragmatismo me hubiese invadido.

Y hacer lo que vine a hacer: Escribir.
Para mí. Para otros.
Para el mundo entero.
Para bailar con el beat.
Y hacer de la experiencia humana todo lo que ésta puede ser.
Antes de que sea demasiado tarde.

No voy a perder ni un minuto en volver atrás.
Escuchad: vine a escribir.
Tengo ahí abajo en la acera la nave espacial.
La estaba preparando para partir.
Entendiendo su funcionamiento.

Las avenidas se abrirán.
Las emociones se abrirán.
Que se desencadene la composición.
La existencia se confeccionó para ser explorada.

Si los meses quieren seguir pasando que tengan cuidado.
La energía desborda y eleva.
Y el camino está trazado.
Sólo hay que cantar la canción.
Y entregarse a la incertidumbre para que ésta esté de mi lado.

Entregarse a la nave, ¡y despegar!
¡6 años! Felicidad es una buena palabra para describirlos.
La casa es la mirada de la persona que amas.
Y tú mismo. Frente a ella.
Tu lugar es un imán. La fuerza de eso que te hace expandirte.
La casa es la posibilidad de salir de uno mismo para alcanzar el universo.
Una creación sin precedentes.

6 años, reconociendo terreno.
Lanzo una parte de mí al río.
Agradezco, y tomo posesión de la luna inmensa y el sol incandescente.
La música no se detiene.
Y puedo decir quién soy.
Y darte la mejor versión de mí misma.

6 de septiembre de 2019

La conciencia impersonal que no se autodefine


“Cuando se es joven, por debajo de nuestra alegría vital se extiende una inmensa angustia. Al convertirme en Chupete, me quedó sólo la euforia, la angustia se desvaneció junto con mi persona. Me di cuenta, una vez más, de que aquello que yo creía ser era una deformación arbitraria, una máscara racional flotando en la infinita sombra interna no explorada. Más tarde comprendí que las enfermedades no son nuestras sino de aquel que creemos ser. Se alcanza la salud venciendo las prohibiciones, saliéndonos de caminos que no nos pertenecen, dejando de perseguir ideales impuestos, hasta llegar a ser uno mismo: la conciencia impersonal que no se autodefine.”

Alejandro Jodorowsky, La danza de la realidad