8 de septiembre de 2026

Fuga X

Cómo iban a quedarse conmigo, si no sirvo para la estabilidad. Pero ellos tampoco eran estables. Por qué me exigían lo que no podían cumplir. Por qué vemos la tierra en el ojo ajeno cuando nos acecha como una sombra. Cuando nos alcanza y nos hunde. Exigimos cosas que no estamos ni cerca de cumplir. No tiene sentido. Quererlo todo. No se daban cuenta parece. La consistencia de sus demandas. Lo inextinguible de la necesidad de la fuga. Me deseaban quieta como piedra cuando ellos ondulaban como rama en el viento. En cualquier caso todo fue la catástrofe, y ahora qué. El deseo persiste. Es tenaz. No conoce límites. Como yo conocí el oasis en esos brazos me gustaría regresar. Encontrarme con ellos y hablar las cosas de frente. Qué esperabas. ¿Tuviste ya suficiente? ¿Se acaba el final? ¿Se acaba la espera? A veces no sé exactamente qué es lo que espero. A veces no espero nada en realidad. Sólo imagino y esbozo. Trazo las líneas para que cada día sea obligatoriamente la magia. Inventar me hace feliz. No esperar. Dejar de lado la espera es lo que me despierta. Observar el atardecer y despedirme. Me gusta el juego parece. Esa seducción absurda que se cuela entre los dedos. Que atraviesa la piel. Que bombea la sangre. Da un destino a esos planetas desorbitados. Poseo un cuerpo y en gran pompa lo llevo por las calles porque me permite la vida. Lo habito como algo sagrado. Le agradezco y lo cuido. El deseo se ancla en el cuerpo. Ahí descubre su resonancia. Su eco eterno. Su danza interminable. Les propongo que se acerquen. Hasta que puedo rozar sus labios. Delinear el cuello. Me gusta poseer el deseo y que este me posea. No quiero exigir quimeras, sólo me basta con todo.  

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