Interpretar el presente es una tarea ardua. Fugarse es siempre más fácil. Darle libre cauce al deseo. Para que encuentre su forma. Dejo de lado la lógica cuando no me sirve para nada. Cuando quiero sentir lo que me trae el otoño. Es una estación extraña. Desprovista de toda razón. Habitada por recovecos del tiempo y vacía de coherencia. Lo deseo como el primer día. Me despierto y no sé en qué era me encuentro. Pero a mí me gusta sentir. Me trae razón en la sinrazón. Lo importante es sobrevivir. Crear algo. Elegir un nombre y soltar a las bestias. Desarticular a los demonios. Para que nunca hagan de este lugar su casa. Vivimos de soñar. De mirar adelante. De balancearnos con la música. El vaivén de las estaciones y su sentido oculto. A mí el eterno retorno no me molesta. Convivo pacíficamente con él porque me constituye. Igual que estos hombres que tuve en mis brazos y ya no están. Vuelven, vuelven. No siempre. La física impide encuentros. A veces vuelven, vuelven. Vuelvo, vuelvo. Regresar es la contracara mágica de la fuga. El cierre del círculo perfecto completamente repleto de fisuras. Atravesado por la demolición y la impotencia de no ver aparecer el día. De no poder dar con un llamado que no precipite la catástrofe. Es un calvario lo que llevo dentro pero lo prefiero a la muerte. Elegí la vida y el arte. Elegí mantenerme en el borde vertiginoso de la creación perpetua. Es una especie de trance. Cubierto de deseo. Habitado por el deseo. Gestado en el deseo. Para qué amar si puedo desear. Para qué la estabilidad si puedo imaginar. La locura está malentendida. Sólo significa rebelarse al presente. Necesitar respuestas. Evocar a la duda como una constante. Tengo certezas. Sé que lo deseo. Dejé fluir la sensación para que no se sintiera aprisionada o juzgada. Nada está fuera de lugar. En las salidas del conducto trazado como posible descansa el milagro. El amor y el deseo son milagros. La chispa de la máquina. Lo que acarrea el interés de seguir adelante. Desde el sueño lo traigo a la realidad y sé que toma forma. Que esa expectativa es lo que me impulsa. Me desafía, me entrega entusiasmo y motivación. En los lindes de la realidad se esconde lo que despierta. Gran viento, veloz brisa, huracán, llévatelo todo, pero déjamelo a él. Que sólo quede él y yo. Que yo pueda abrazar su cuerpo y sentir sus labios. Por lo que pueda durar. Siempre es para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario