La vida
se ha vuelto mi amiga. Hace un año luego del abrazo de año nuevo, un ser mágico
ha ocupado mis días. Hace un año mi cuerpo decidió abrirse el pecho y elevarse
a otras dimensiones. Hace un año que los libros llenan mi atención. Las palabras
tocan los timbales de la orquesta, con fuerza. La naturaleza ha invadido de
verde mi asombro. Aquellas pequeñas calles de historia han dado un gozo a mi
alma. Los nuevos idiomas han poblado de diferentes mundos mi fascinación sin
límites. Lo simple ha llenado de admiración mi infinita curiosidad, como una
pequeña abeja buscando la miel. Esos grandes ríos le han dado movimiento,
fluidez y coherencia a mi entendimiento. El amor y su aliada la belleza han
abierto todos mis poros otrora adormecidos o demasiado agitados. Ahora quisiera
hacer dos cosas. La primera. Agradecer. Agradecer. La segunda. Decir que he
encontrado mi lugar en el mundo, y para este nuevo año que comienza, desearles,
si aún no lo han encontrado, que lleguen a él, como a un bello prado florido.
La vida nunca había tenido tanto sentido. Si luego todo cae, no importa, doy fe
que hay un lugar, y que el conocer el sentido te hará despojarte de todo lo demás
a lo que te aferras en vano. Dándole espacio a toda esa vida escondida
esperando despertar y latir, disfrutar, crear. Respirar hondo, dejarse llevar.
24 de noviembre de 2014
22 de septiembre de 2014
La onda patriótica
La verdad
me carga la onda patriótica, y desconfío de las celebraciones que incluyen a
una gran cantidad de gente, los mensajes de viva Chile o cosas así hoy dieciocho de septiembre me han
incomodado. Si la patria significa exclusión entonces no vale la pena. Me
molesta tener tantos rótulos, y me molesta que todo esté clasificado por
nacionalidades. Yo no escogí mi nacionalidad, y sin embargo debo cargar con
ella, como todo el mundo. ¿Por qué no puedo vivir donde quiero?
"La sociedad ha descubierto en la
discriminación un instrumento letal con que matar sin derramar sangre. Los
pasaportes, las partidas de nacimiento, y a veces incluso la declaración de
renta, ya no son documentos formales sino que se han convertido en asunto de
diferenciación social” Hannah Arendt, Nosotros,
los refugiados.
13 de septiembre de 2014
Encontré el sentido de la vida. Es para el otro lado
Hablemos
en serio. Acaso tú sabes por qué estamos aquí.
No lo sé.
Me encantaría saberlo… Pienso, de todas maneras, que hay más de una vida, eso
te da la posibilidad de cambiar tu respuesta más de una vez.
Nunca sé
bien adónde voy… Sólo conozco el presente. Sí sé que aún temo al dolor. O más
bien a la angustia. La verdadera angustia. Creo que no podría volver a
sobrevivir.
Cuando llega
el dolor hay que estar preparado. Sino es una catástrofe.
Creo que
nunca se está suficientemente preparado.
Es
importante saber que no puedes tener lo que no existe. Eso ayuda.
¿Sabes qué?
En realidad pienso que la vida no tiene mucho sentido. Quizá es eso,
simplemente no tiene sentido.
¿Para qué
vivirla entonces? Y me dices a mí que soy negativo.
Puedes
vivirla sin buscar un sentido que no existe. Requiere reenfocarse. Puedes cambiar
de dirección. Ir para el otro lado, o el otro, o cualquiera, porque da lo
mismo.
Es cierto,
ya estaba sintiendo yo la necesidad de cambiar de dirección.
Mira, ya
sé, lo que no hay es un sentido de la vida genérico. De la misma manera como no
hay una naturaleza humana genérica. Hay cientos de millares de sentidos de vida.
Puede
ser. Lo siento, pero si pienso en algo así, pienso en ti.
No digas
tonterías.
Una cosa
tengo que decirte: si alguna vez piensas en casarte o algo así, sólo recuerda
algo: ese es mi lugar, aunque nunca vaya a estar en él. No te equivoques, como
yo lo hice.
Quizá no
sabías lo que es el amor. O quizá lo habías olvidado, o lo habías confundido. Quizá
sigues sin saberlo.
Puedo no
saber cuál es el sentido de mi vida, pero sé lo que es el amor, sólo me basta
con mirarte. Quizá ese es el sentido de mi vida, amar.
Adrien,
no quiero equivocarme.
No puedes
saberlo ahora. ¿Estás enamorada?
Sí. O sea
sé que quiero estar con él, ¿eso es estar enamorada?
Estar
enamorado es pensar que la vida tiene un sentido. O sentir que lo tiene.
Ya te
dije, no creo que lo tenga, pero eso no quiere decir que no estoy enamorada. No
empecemos.
Sólo
recuerda, cuando te canses de vagar buscando el sentido, puedes buscarme a mí,
nunca es tarde para retomar lo que nunca debió haberse quebrado.
Como si nada
Una mujer
y un hombre están sentados frente a frente. Ella piensa –ya no lo quiero-, y él
piensa en su compañera de clase con quien conversó hoy y se la imagina en su
cama. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Él piensa en su
trabajo, y ella piensa que está cansada de discutir. Una mujer y un hombre
están sentados frente a frente. Ella piensa –por qué se deja de querer cuando
una vez se quiso-, y él piensa –la quiero cada día más, pero soy un imbécil-.
Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Él piensa –tengo mucha
rabia-, y ella piensa –estoy muy desilusionada-. Una mujer y un hombre están
sentados frente a frente, ella dice -¿en qué piensas?-, y él dice –en la clase
de hoy que estuvo muy interesante-. Una mujer y un hombre están sentados frente
a frente, él dice -¿por qué estás tan callada?-, y ella dice –porque estoy
cansada de que todo sea un conflicto-. Una mujer y un hombre están sentados
frente a frente, ella dice –¿no te parece triste que el amor se acabe?-, y él
dice –yo te quiero cada día más, dime si vas a perdonarme-. Una mujer y un
hombre están sentados frente a frente, él dice -¿cuántos viajes más vas a hacer
ya no te veo nunca?-, y ella dice –todos los que pueda-. Al mes siguiente, la
primera mujer conoce al cuarto hombre y sienten que ha vuelto la vida; el
primer hombre invita al bar a su compañera de clase; la cuarta mujer conoce al
segundo hombre en un viaje y recorren la ciudad juntos; el tercer hombre
embaraza a otra mujer; la segunda mujer
cae en una crisis de angustia; y la tercera mujer se va de la casa. Luego los
traga el vacío a todos, y la vida continúa, como si nada. Como si tuviesen
buenas razones para seguir. Nuevas mujeres y nuevos hombres sentados frente a
frente. Detengan la obra para liberarnos al menos un segundo. Como si hubiese
algo mágico en tropezar y volver a levantarse. Como si lo miserable y el vacío
no existieran.
12 de septiembre de 2014
Faire l'amour comme une dance et vivre la vie comme une dance
Comme une danse
Légère
S’écouler sans autre but que de s’écouler
Fluir
Sin un fin más que fluir, como propuso Cerati.
Gustavo Cerati
Mi pequeño homenaje a Gustavo Adrián Cerati. Texto escrito el año 2007.
¡Gracias! Cuando queda tu música no mueres nunca.
Soda Stereo
24/10/07
Apenas me he bajado del avión, voy a mi casa a dejar las maletas, me preparo rápidamente algo de comer, y me voy al estadio nacional.
Ahí está Soda Stereo. Sus tres integrantes y otros cuatro que están acompañando en esta ocasión.
Me siento feliz de compartir con el grupo de amigos con el cual estoy ahí.
Soda Stereo y nosotros, y todos los otros.
Todos en una sola frecuencia.
No lo puedo creer.
Estuve ahí mismo en 1997 cuando tocaron por última vez, gritando porque no se fueran, y cantando lo más fuerte posible, sus melodiosas e ingeniosas letras y coros.
Y ahí están de nuevo, diez años después, para hacerme más patente el paso del tiempo, y para que pueda vibrar con ellos, ¡Una vez más!
Respiro agitadamente, esto es increíble. Salto con la masa, que me lleva de un lado a otro, pero no me molesta porque todos estamos en la comunión de la música.
Tocan tres de mis temas preferidos, Trátame suavemente, El séptimo día, Un millón de años luz; estoy en otro mundo, absolutamente abstraída de la multitud, el tiempo pasa lentamente, cada sílaba que sale de la garganta de Gustavo Cerati me llega íntegra, para pegarse en mí y seguir resonando en mi oído. El bajo y la mirada de Zeta Bocio causan estragos en mi cuerpo, mi pecho resuena fuertemente.
La batería de Charly Alberti da golpes en mis pies y me impulsa a elevarme y saltar sin poder parar. Ni siquiera la fatiga de las 40 horas de avión encima me impiden despegarme del suelo una y otra vez para bailar al ritmo de estos grandes músicos y poder ver un poco más por sobre la masa.
"Quiero que me trates suavemente" dice. Que maravilloso. ¿Lo puedes creer?
Es increíble. Es inverosímil. ¡Quiero que me trates suavemente!
Y dice "No vuelvas sin razón". Verdaderamente yo estaré a un millón de años luz.
No quiero que esto acabe. Los sonidos, las voces, las luces y los colores de las pantallas me tienen elevada. Ese bajo, ¡Ese bajo! y el que lo está tocando... Ojalá me hablara al oído.
Me quedo con la magia de esas dos horas y media. La entrega de los músicos y la complicidad que queda con mis amigos con los cuales compartí ese momento. Nosotros sabemos lo que pasó ahí, y cada uno disfrutó solo, a su manera esos acordes, pero juntos al mismo tiempo, haciendo del momento una sola vibración conjunta. Los quiero amigos y gracias Soda Stereo por estos años de música que han compartido. Han entregado un poco de buenas letras a mis momentos.
¡Primavera Cero!
19 de agosto de 2014
Amo la mañana
Amo la
mañana, con su promesa de eternidad, del día completo por delante repleto de
ideas, de propósitos. Amo el atardecer, con su nostálgica resignación de lo que
no pudo llegar a ser, o que fue y luego partió. Amo el anochecer, el arribo del
momento de cerrar los ojos, con esa esperanza de un nuevo día, donde todo sea
posible, y donde solo contemplar la naturaleza imponente nos llene el alma como
si fuese suficiente. El día nos limita y nuestra mortal existencia nos limita. Aunque
casi nada tenga sentido, yo quisiera hablar desde el sentido que llevo dentro,
que no es otra cosa que observar atentamente, y dejar aparecer el universo que
nos habita, nutrido por toda esa maravilla posada a nuestro alcance cuando nos
acercamos a verla, y que nos vislumbra de cuando en cuando.
3 de agosto de 2014
Hannah Arendt, la condición humana y los derechos humanos
El
hecho de que el hombre sea capaz de
acción significa que cabe esperar de él lo inesperado, que es capaz de
realizar lo que es infinitamente
improbable
Hannah Arendt
Lo
que está en juego es la pérdida de la búsqueda de sentido y la necesidad de
comprensión
Hannah Arendt
Nuestro mundo común está atestado de
sucesos demenciales. También de asuntos floridos. Pero lo irracional y sombrío
es más difícil de comprender. Para Hannah Arendt, la necesidad de comprensión era
un sentido de vida[1].
Hoy vemos con espanto, como dos comunidades humanas, como son la hebrea y la
palestina, buscan destruirse mutuamente. Es como si el tiempo no pasara. Como
si no hubiésemos aprendido nada. Vemos también cómo las personas mueren
intentando traspasar fronteras, intentando nadar hacia mejores oportunidades,
hacia una vida digna[2].
La indignación ya ha llegado quizá demasiado lejos. La perplejidad está
instalada y ya no abandonará la contienda. Es el momento de esforzarse un poco
más en comprender tanto descalabro, tanta indolencia, y vislumbrar nuevas
claves, para luego actuar. En este camino pedregoso, muy pedregoso, casi como
un risco escarpado, recurrimos a Arendt, porque sus ideas están hechas de la
savia que constituye a los derechos humanos. Un pueblo libre no tendría por qué
ser infeliz y desear la muerte de sus vecinos. Una humanidad que comprende y
encuentra un sentido no tendría por qué devastar al planeta, ni denigrar a
nadie, ni destruir lo que tanto cuesta crear. La imaginación nos guía, y
mediante nuestras palabras y nuestros actos, nos sintonizamos en una cruzada
que nos incluye a todos, y consiste en amar la diferencia, y en hacernos
responsables por nuestro mundo[3].
Si lejos, lejos de nosotros, un niño llora en la selva, también nuestra piel
está teñida de indiferencia, también se rompe una parte de nuestra propia
humanidad, nos alienamos al cerrar los ojos a lo que nos rodea, al avalar la
ecuación medios-fines, al mantenernos mudos, como la misma violencia. Lo que
intentamos trata sobre comprender, sobre actuar, sobre llegar al alma de las
ideas de Arendt, confiando en que un día no nos aniquilarán definitivamente las
preguntas, sobre salir a las calles, sobre trabajar duro, premunidos de buenas
ideas, para sanar del mundo lo que pueda ser sanado. La contienda es desigual,
y las heridas son profundas, pero cuando se posee la sabiduría de quien trabajó
duro y recorrió mucho, el desafío tiene un sentido, y una esperanza. Una
pequeña esperanza, pero a veces más grande, de que todas las personas puedan
respetarse, y de que la pluralidad nos dé vida. Nuestra tarea, -y cada día la
confirmamos, en un ritual que consiste en no desfallecer observando atentamente
todo lo bello que existe en la tierra-, consiste en sanar a la humanidad a
través de la propia humanidad, contenida en todas las ideas humanas que
existen, y frenando con ellas y nuestra energía, al gobierno del odio, la
indiferencia y la ambición. Bienvenidos, el mundo ya lo conocen, y ahora pueden
ver lo que Arendt reflexionó sobre todas las calamidades que presenció. Quizá
nos sirva realmente para cambiar el mundo, que sigue igual de adolorido que
antes. Los tiempos presentes, son también atemporales, es difícil distinguir
una desventura de la otra. En nuestra existencia, aunque fugaz, podemos
comenzar algo nuevo, podemos intentarlo, buscando un sentido a esta existencia
desquiciada, pero desbordante de ganas de vivir.
[1] “De
algún modo, se me planteó la siguiente cuestión: o estudio filosofía o me tiro
a un pozo, por así decir. Pero no, desde luego, por falta de apego a la vida.
Nada de eso. […] Era [la] necesidad de comprender” (Arendt, LQC [2006] 2010b: 50),
entrevista con Günter Gaus. Véase también infra
capítulo III. “Comprensión y política [Understanding
and politics]”.
[2] “Lo que
viene sucediendo en Ceuta y Melilla, y por extensión, en la frontera sur de la
Unión Europea, es una tragedia ante la
que es preciso actuar de manera inmediata poniendo en marcha medidas ajustadas
a la legislación nacional, europea e
internacional que garanticen el respeto de los derechos humanos y el principio de no devolución. La instalación de
concertinas, el uso de material antidisturbios y las devoluciones ilegales
lejos de solucionar la situación están poniendo en peligro la vida de las personas
que intentar llegar a Europa generando graves situaciones de indefensión y
desprotección. Esta situación puede y debe resolverse, de manera rápida,
recurriendo a mecanismos ya existentes. El punto central, radica en poner el
foco en las personas que, en Marruecos, se encuentran en situación de
emergencia humanitaria y garantizar el respeto de sus derechos y el acceso a
una adecuada protección. Para ello reclamamos la implicación tanto del gobierno
español como de la Unión Europea en el desarrollo de estas medidas”, véase
Manifiesto "Por una solución europea al drama en las fronteras de Ceuta y
Melilla: 4 medidas urgentes y realizables”, de las entidades de Migreurop en el
estado español (Andalucía Acoge, APDHA, CEAR, ELIN, SOS RACISMO), http://goo.gl/0lnyif, http://www.migreurop.org/.
[3] “G. G.: ¿Guarda usted memoria de algún suceso
determinado, a partir del cual pueda datar su interés por la política? H.A.:
Podría mencionar el 27 de febrero de 1933, fecha del incendio del Reichstag, y las detenciones ilegales
que se produjeron esa misma noche. Las denominadas <<detenciones
preventivas>>. Como usted sabe, estas personas fueron conducidas a
sótanos de la Gestapo o a campos de concentración. Lo que sucedió en aquel
momento fue monstruoso, aunque hoy a menudo queda ensombrecido por todo lo que
vino después. Esto supuso para mí una conmoción inmediata, y a partir de ese
momento me sentí responsable. Esto es, dejé de pensar que uno podía limitarse a
mirar. Intenté ayudar en algunas cosas” (Arendt, LQC [2006] 2010b: 45-46),
entrevista con Günter Gaus.
22 de junio de 2014
Barcelona como la vida misma
Hace calor,
oscurece tarde. Hoy estuve en el mar. Celeste, celeste se veía. Caminé por el
paseo lentamente. No había olas. Evoqué tu mirada. Tu sonrisa. Las cosas
parecen ordenarse. Pero nunca se ordenan. Ni ellas quieren ni yo tampoco. Son desordenadas
como la Barceloneta, atestada de ropa colgando desde los balcones diminutos
frente a frente. Barcelona el gran caos perfecto. Barcelona la magia de la
vida. Barcelona la diversidad hecha fiesta. Observo, observo. Creo que esa es
la historia de mi vida. Si tuviera que describirla podría decir viajar
observando. Como un conejo saliendo de un sombrero, todo el tiempo sorprendida.
A veces abrumada, pero ahora consciente. ¿De qué se trata vivir?, me he
preguntado tantas veces. Creo que Barcelona tiene gran parte de las respuestas,
trata de pequeñas calles, de juegos, de balcones, de skates, de turismo, de
enamorados, de limosnas, de grandes catedrales, de pequeños adoquines, de
bares, de risas, de abandono, de sol, de playa, de encuentros, de casualidades,
de multiplicidad, de diferencia, de trote agitado, de amor, de belleza, de
amistad, de miseria, de compasión, de infancia, de vejez, de arte, de creación,
de celebración, de muerte, de olvido, de música, de pasión. Creo que nunca
había estado en una ciudad con tanta vida. Si no te mantienes firme te ahoga. Pero
hoy yo estuve en el mar. Estaba tranquilo. Nunca sé si yo lo estoy. Si es
posible estarlo. Amigarse de las olas, sean grandes o pequeñas, es una opción
posible. Una opción musical, deslizarse zigzagueante con el ritmo, al compás
sin resistencias. Verter miel en el té, o un poco de leche en el café, respirar
hondo, dejar que las lágrimas caigan, esperar, esperar, comprender, u olvidar. Olvidar
todo excepto este momento, en que no estás, pero estás, no estás aquí, pero sé
que piensas en mí, sé que si te pregunto de qué se trata vivir vas a decirme
algo, y creo que yo también podré decir algo. Pero realmente yo no puedo creer
cómo todo puede esfumarse de un momento a otro, y volver de un momento a otro,
y así sucesivamente, como burlando al destino, como desafiando a la existencia
constantemente, acaso es eso, dar la media vuelta sólo para asustar, para dejar
en claro que las cosas nunca se ordenan, que tal orden no existe, ni existirá
nunca. ¿Entonces para qué queremos ordenarnos?, ¿queremos? Tan pronto crees que
la existencia es perfecta, tan pronto caes tan hondo que la perfección parece
algo totalmente absurdo, ingenuo e irrealizable. Se me ocurre algo, olvidar
todas esas perfecciones y esos vacíos, y centrarte en estas líneas, ahora que
lees y yo escribo, en un presente despojado de canciones repetidas y melodías
por cantar, ¿y si existir es como la ciudad?, sucede en este momento, ¿y si el
desorden es algo posible?, ¿y si el llorar tiene una contracara profunda y
sabia?, ¿y si dudar es posible?, ¿y si las dudas también forman parte de este
momento?, ¿y si las dudas también están en las paredes de la ciudad escondidas
rodeándonos a cada paso, pero amablemente, llevándonos al encuentro de lo que
vale la pena? ¿Por qué nadie puede decir lo que es vivir? Es porque no hay una
sola manera, ni tal cosa como una naturaleza humana, estamos solos. De cuando
en cuando nos encontramos, aparece alguien que entiende al menos algo de todas esas
inquietudes que están en el corazón, todas esas voces que hablan en tu alma,
entonces por momentos sabes que puedes encontrarte con alguien, más lejos de ti
mismo, con la sensación de que hay algo más allá de ti, aunque sea un pequeño
espacio de comunión que da la sensación de un universo de significado, como me
sucede contigo, a pesar de nuestras falsas distancias. Lo que detesto es la
distancia cuando se hace real, y no puedo llegar a ti. El vacío y la perfección
están tan, tan cerca. No es posible confiar, hay que olvidar, para vivir la
perfección y no pensar en el vacío, o para sobrevivir al vacío sin anhelar la
perfección que lo agranda. Mientras escribo estas líneas el mar sigue calmo,
pero yo no le creo, sé que bajo su superficie el caos de la gran ciudad está
siempre latiendo, el llamado de la existencia misma a despertar, a lanzarnos
por el balcón a pesar de la distancia al suelo, a no temer a las heridas que ya
están selladas, a caminar por la ciudad una y otra vez con sorpresa,
fascinación por los nuevos detalles. A entender que la lista de cosas que
importan es muy breve, que casi todo da lo mismo, y que quiero quererte más que
toda la ciudad junta y todo su brío, aunque la perfección y el vacío estén tan
cerca que casi sean una sola cosa, y que la amenaza de transitar de un balcón
al otro esté siempre latente, a la vuelta de la esquina, bordeando la catedral,
allí donde una gárgola te mira fijamente, sin palabras de auxilio, sin
respuestas, sonriente, irónica, estática, lejana. En ese café del barrio
gótico, ¿te acuerdas?, donde tocaba Paco de Lucía, quizá la embriaguez nos
confundió y nos creímos inmortales, en ese bar cerca del mar, ¿te acuerdas? quizá
el amor hipnótico nos hizo creer que el éxtasis puede perpetuarse, como un
momento sublime que sigue resonando. ¿Pero sabes qué? Yo quiero lanzarme a
pesar de nuestra condición humana de perfecciones y vacíos. A pesar de que la
ciudad pueda a veces ser engañosa y enmarañada. Solo te pido una cosa, ámame
como no has amado antes. Dame la mano para recorrer estas calles, como si no
hubiera nada más. Llévame al mar, una y otra vez, para darle un sentido a este caminar.
10 de abril de 2014
Nunca había amado tanto la vida
¿Y si te
digo que mi vida floreció como una primavera simultánea en toda la tierra? ¿Y
si te digo que el mundo me parece bondadoso y benevolente ahora? ¿Y si te digo
que veo ahora tanta luz por las calles que el fulgor me encandila? ¿Y si te
digo que vislumbro un sentido potente para esta existencia desaforada? ¿Y si te
digo que me siento omnipotente y al mismo tiempo ínfima como para entrar en
cada sutileza que otorga dimensiones que embellecen la vida? ¿Tú sabías sobre
esto? ¿Conocías la existencia de un mundo que se abre frente a tus ojos, y lo
que invade tu corazón es la idea fija de abrazar ese cuerpo tibio que hace
volar tu creatividad de una manera desmedida y única? Te diré algo, creo que
amando se ama más la vida. Te diré algo, creo que nunca la había amado tanto. Nunca
había amado tanto la vida. Sólo me queda seguir observando atenta y entregarte
mi presente. Sólo me queda agradecerte y darte mi existencia para explorar
nuevos parajes, llegar hasta el fondo de tamaña bienaventuranza. Solo me queda
abrir bien los ojos y aprehender las nuevas dimensiones con espíritu aventurero,
sabio, espontáneo y sencillo. ¿Y si se pudiese amar para siempre?
7 de abril de 2014
Printemps avec toi
La primavera
se cuela en mi sonrisa, siento que me invade un carnaval caótico junto con un
remolino de viento, mezclado con la serenidad meditativa de observar un pequeño
barco de juguete avanzando lentamente por el caudal de un río hasta perderse,
dos fuerzas opuestas, como la alineación de los planetas, como volverse
omnipotente, como volverse inmortal a pesar de todo.
17 de febrero de 2014
Sobre la necesidad de ser persona, la condición humana y la democracia en María Zambrano
Pues todo ha sucedido en nuestra
historia como si la condición humana hubiera de ser conquistada. Lo cual se ha
hecho con entusiasmo en algunos momentos, por resentimiento en otros, y siempre
porque la condición humana, el vivir humanamente, no es eludible
(p. 58).
Lo
que tenemos es perplejidad, una perplejidad honda y espesa. Esto porque las
certezas son difíciles, y las dudas, fáciles. Entonces decimos, ¿por qué?,
decimos: debe haber alguna manera. Pero a nuestro alrededor las cosas siguen
siendo demenciales. Sabemos de ellas una y otra vez, porque la reiteración es
su aliada, y cuando no han finalizado, vuelven a recomenzar, a manifestarse con
toda su verdad, con todo su dolor, con su sinsentido, inexplicable. Quisiéramos
alertar a la concurrencia, anotar por las calles, “sólo esta denuncia: la
irracionalidad profunda de nuestra historia” (p. 86). Pero agregar: la
irracionalidad profunda de nuestro presente. Que vendría a significar lo mismo,
aunque distinto. Porque respecto de la historia hay que reflexionar, perdonar,
pero respecto del presente hay que actuar, es esto posible, lo que no es
posible con la historia. Un actuar que implica reconocer primero, tener la
voluntad de cambiar, y luego de una vez enfrentarse cara a cara con la
irracionalidad y repudiarla. Decir, ¿cómo fue que llegamos aquí?, ¿queremos
seguir de esta forma?, ¿hacia dónde vamos? Pero no resulta fácil, si bien no
podemos decir a ciencia cierta por qué. Entonces esa intuición difusa, de que
debe haber alguna manera -de expresarlo en este caso- retorna, para quedarse. A
veces al encontrar una idea precisa, se cae en cuenta de que existía esa
intuición, y no a la inversa. Como que hubiese estado esperando para exclamar
que había estado allí desde antes. Entonces llega la idea precisa. Y se
confirma la intuición. Nos preguntamos: ¿Cómo hacer que las personas se
comporten como personas, todas, y por lo tanto los que gobiernan también? ¿Cómo
expresar el modo en que una sociedad debe conducirse, de una manera que rescate
lo esencial, de manera que no pueda eludirse, como alcanzar una definición
inexorable? Y llega la definición, con la cual no es posible escapar porque no
tiene intermedios, o se es o no se es: la democracia es “la sociedad en la cual
no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona” (p. 169). ¿Qué es ser
persona?: “la persona es algo más que el individuo; es el individuo dotado de
conciencia, que se sabe a sí mismo y que se entiende a sí mismo como valor
supremo, como última finalidad terrestre y en este sentido era así desde el
principio; mas como futuro a descubrir, no como realidad presente, en forma
explícita” (p. 130). La persona es imprevisible, pero de otra parte “es la que
ofrece garantía de autenticidad”, y el modo adecuado de tratar con ella es la
confianza, “y cuando se pierde, el trato personal llega a ser imposible”. La
persona tiene conciencia, y la conciencia “corresponde a un futuro que hemos de
hacer nosotros en parte; a un futuro, creación del hombre, aunque sólo sea
porque él puede cerrarlo o abrirlo” (p. 160). Es por esta razón, y no otra, que
somos responsables, qua personas, de
todo lo que nos rodea. De lo que se trata es que “la sociedad sea adecuada a la
persona humana; su espacio y no su lugar de tortura” (p. 172). De lo que se
trata es que la sociedad tenga una estructura análoga a la persona humana. De un
régimen “que se comporte como una persona en su integridad”. Un requisito
indispensable es que se tenga conciencia de la persona humana, “pues se trata
de una realidad tal que necesita ser pensada y querida, sostenida por la
voluntad para lograrse”. Se precisa algo esencial: “para ser persona hay que
querer serlo, si no se es solamente en potencia, en posibilidad. Y al querer
serlo se descubre que es necesario un continuo ejercicio, un entrenamiento” (p.
192). Sabemos lo que queremos: “el que la persona humana se realice
íntegramente” (p. 89). No hay seguridad de que vaya a haber acuerdo en este
propósito. Pero podría ser un primer paso. Entonces podemos volver a transitar
las calles con nuestra denuncia de la irracionalidad de nuestra historia. No ha
dado resultado. ¿Nos detendremos sin más? Por qué, si ya tenemos una manera.
Podemos decir lo que se precisa, y sabemos lo que no queremos: que sigan
existiendo víctimas. No queremos más sacrificios. No queremos más dominación.
No queremos absolutismos de ninguna clase. En todo absolutismo de pensamiento “se
teme a la riqueza, a la multiplicidad, al cambio”. Se siente pánico ante el
movimiento, y un “temor ancestral a la realidad” (p. 205). La democracia, en
cambio, es “el régimen de la unidad en la multiplicidad, del reconocimiento,
[…] de todas las diversidades, de las diferencias de situación” (204). Queremos
esa democracia, y no otra. Una en que las personas que nacieron en otros
territorios puedan residir en ella sin contratiempos, como si no hubiesen
nacido en otro lugar. Una democracia que tenga respeto por todas las personas.
Una democracia donde todo ser humano sea acreedor de una dignidad, que no pueda
ser humillada. Donde podamos sentirnos libres, “pues solamente se es de verdad
libre cuando no se pesa sobre nadie; cuando no se humilla a nadie, incluido a
sí mismo. La condición humana es tal que basta humillar, desconocer o hacer
padecer a un hombre –uno mismo o el prójimo- para que el hombre todo sufra. En
cada hombre están todos los hombres” (p. 97). Queremos una ciudadanía que
alcance para todos. Que reconozca la
condición humana, con su vacío y su desesperación, con sus tres
condiciones que la delimitan: “nacer oscuramente, haber de morir, soportar
mientras dura esta vida pasajera, la injusticia” (p. 72). En definitiva, que
todos puedan aparecer en cuanto personas, y no otra cosa. Que ser persona sea
posible. Porque si lo vamos a exigir, primero debe ser posible. Hoy no están
dadas las condiciones. Pero si -como María Zambrano- tenemos la esperanza y podemos
reflexionar y expresar este deseo, por no decir necesidad, podremos evitar caer
en la desesperación y continuar esta historia, torciendo un poco su movimiento
hacia algún lado más humano. No es en ningún modo seguro que ello sea posible.
Pero jamás renunciaremos a ser persona, y ser persona significa ver la
humanidad en el otro y actuar en consecuencia.
Obra citada
Zambrano, María. Persona y democracia. La historia sacrificial. Madrid: Ediciones Siruela, 1996.
26 de enero de 2014
Pertenecemos a la tierra II
Ayer
apareció una bandada de loros por mi calle, de esos verdes con pintas rojas en
la cabeza, unos pájaros preciosos. Y se posaron en el árbol que está abajo de
mi balcón, con ese sonido estruendoso que emiten, y comenzaron a comer las
semillas que le quedaban al árbol sin hojas. Luego por alguna razón que solo
ellos pudieron percibir, volaron al mismo tiempo todos juntos, dando la vuelta
en la esquina, entre los edificios, con la difícil misión de buscar algún
otro árbol que pudiera albergarlos, en un desafío que no acaba.
Entonces
recordé la selva de Costa Rica, impenetrable y gigantesca, monumental, y pensé:
cuán diferente es la vida de estos loros, a la de esos que vuelan sobre
kilómetros y kilómetros de verde...
Y me
regalaron esta cita:
Cuando
la sangre de tus venas retorne al mar,
y
el polvo en tus huesos vuelva al suelo,
quizá
recuerdes que esta tierra no te pertenece a ti,
sino
que tú perteneces a esta tierra.
Nativos
americanos
La tierra
no nos pertenece, está claro. Pero tan seguros que estamos de poder apropiarnos
de todo.
Y vuelvo
a John Locke, esta vez con un poco de rabia, y vuelve a hacérseme de pronto muy absurda la idea de la conquista de un pueblo sobre
otro, y absurda también la idea de un derecho de propiedad...
Y leo el siguiente
pasaje:
Pues aunque yo puedo matar al ladrón
que me asalta en el camino, no puedo, aunque parezca ser una acción menos
grave, quitarle el dinero y dejarlo marchar; ello sería un robo por mi parte. Su
agresión y el estado de guerra en que él se había puesto a sí mismo hicieron
que él estuviese renunciando a su vida; pero eso no me daba derecho a
posesionarme de sus bienes. Por consiguiente, el derecho de conquista se
extiende solamente a las vidas de aquellos que se han unido a la guerra; no se
extiende, pues, a sus posesiones, excepto para reparar los daños recibidos y
los gastos de la guerra; y esto, respetando los derechos de la esposa y de los hijos
inocentes.
Pareciera otorgar mayor valor al
derecho de propiedad por sobre el derecho a la vida. De pronto concuerdo con los
autores que afirman que el Segundo
Tratado sobre el Gobierno Civil es un libro escrito con intenciones directamente vinculadas a
muy particulares intereses de clase, y que podría ser una apología de la moral
capitalista.
Y un amigo me
comenta:
Pues sí. La
propiedad privada se basa, claro, en la privación. Es un concepto delimitativo,
en una concepción del individuo aislante, hacia dentro, y que excluye
totalmente responsabilidad alguna entre las personas. Locke construye un
cascarón luminoso y amable basado en la propiedad, pero es todo emperifollaje
para ocultar el argumento del miedo y el egoísmo que ya se encontraba en
Hobbes, la verdadera columna de legitimación y subyugación del poder.
Y le expreso que
concuerdo con él. La verdad que empecé a leer con inocencia, pero ahora lo que
siento es asco.
3 de enero de 2014
Barcelona je t’aime
Approche-toi de moi
Monte le son plus fort
Je veux sentir une dernière fois ton corps
Contre moi
Je pars en voyage
Tu pars très longtemps
Je t'en prie, chante moi
Ce vieil air français
Cette mélodie d'Erik Satie
Je crois que c'est ça
ARTHUR H. & FEIST, La Chanson De Satie
Je suis dans un état de surprise, un peu étourdi
Comme une rêverie
Je pense à toi...
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