28 de abril de 2016
27 de abril de 2016
20 de abril de 2016
10 años entregada a las palabras
I'm not trying to give my life meaning
By demeaning you
And I would like to state for the record
I did everything that I could do
I'm not saying that I'm a saint
I just don't want to live that way
No, I will never be a saint
But
I will always say
Squint your eyes and look closer
I'm not between you and your ambition
I am a poster girl with no poster
I am thirty-two flavors and then some
And I'm beyond your peripheral vision
So you might want to turn your head
'Cause someday you're going to get hungry
And eat most of the words you just said
ANI DIFRANCO, 32 Flavors
Hace 10
años que escribí el que considero mi primer texto oficial Hace falta pasión, que dio por inaugurado mi anhelo de convertirme
en escritora. En un lugar no muy lejos de donde estoy ahora, en Vicenza,
Italia. Rodeada de naturaleza, como ahora, en Vienne, Francia, 10 años después,
me regocijo de ver los caminos de la vida, que vuelven a donde partieron, que
regresan al inicio para recomenzar, para empezar, para materializarse
realmente, esa intuición tan potente, para verdaderamente asir ese destino
puesto al alcance de la mano, de la pluma. Rodeada de flores y altos pastizales
verdes, rodeada de pequeños insectos, rodeada de abejas, aquí, en este lugar a
esta hora, con este cuerpo, con esta vida, declaro solemnemente mi compromiso
con las palabras, sin formalidades, así, libremente, como una mariposa que
pasa, pero se detiene, por el tiempo que le queda en esta tierra, tan breve. Como
esa mariposa, como esa abeja, declaro que las palabras serán miel para los oídos,
que mi alma cantara, pero mientras una gota de sudor se desliza por mi sien,
cientos de gotas, anunciarán la aurora cada mañana, anunciarán un destino
escogido. Como una música suave, con grandes timbales, como el sonido del
diluvio que se escucha al colisionar con los tejados, como esta naturaleza que
cambia y quiere imponerse, como una maleza que comienza pequeña y luego va invadiéndolo
todo, así viviré los segundos que tengo a mi disposición, los años que pueda
traer el porvenir, cavando un gran agujero, y tirando la tierra hacia el aire,
hacia las nubes, para volar con ellas, para poder tomar todas sus formas, para
que me enseñen, esas nubes, esas abejas, como es el trabajo duro, como es la
belleza, tan llena de pequeños insectos, que veo pasar, que se detienen en mis
brazos, en mis piernas, que me indican que me falta tanto por ver, pero que ya
todo está dentro de mí, que este motor que me hace elevarme me permitirá
avanzar hacia el lado, hacia el otro lado, hacia abajo, y hacia arriba, y
llevaré esa miel, para los dioses del olimpo, o para las pequeñas abejas, o
para decir algo, o nada, pero con la convicción de que trabajaré con las
palabras como esas abejas afanan en su panal, con dedicación, con amor, con
pasión, sagradamente, cada día, cada segundo, cada momento de mi existencia
desaforada, aunque aparentemente tranquila, mi existencia resignada, mi
existencia convencida, y tranquila por su convencimiento, por la certeza
siempre incierta de que para algo estamos aquí, de que aunque las dudas y el
gris nos destrocen por dentro de tanto en tanto, ese pequeño panal que llevamos
dentro nos dice: trabaja, no te dejes abatir, sigue buscando polen, sigue
transformándolo en miel, sigue construyendo las frágiles paredes, que de algo
servirá, que un día, de tanto en tanto, ese sabor tiene un gusto divino, aunque
todo sea tan terrenal, aunque mi corazón esté vacío de fe, me quedan las palabras,
y es todo lo que me importa, en esta existencia falta de sentido, debemos escoger
algo que nos haga afanar como las abejas, y cuando ese convencimiento llega, cuando
la convicción del amor eterno hacia la belleza penetra como un aguijón, de una
abeja enfurecida y asustada en nosotros, entonces no queda más que despertar
con ese veneno, que se parece tanto a la vida, son como una sola cosa, como el
abatimiento de la última hora, de todos los días, mezclado con ese sol que sale
entre las nubes, con ese hastío tan letal, tan inmóvil, que sólo logran calmar
esas pequeñas abejas que se pasean concentradas, como si la vida se fuera, a
cada momento, como una programación incomprensible, pero que las mantiene
vivas, aunque ahora quieran morir, pero sobreviven, continúan, si no hay razones,
al menos queda algo: trabajar, no dejarse abatir, seguir buscando polen, seguir
transformándolo en miel, seguir construyendo las frágiles paredes, que de algo
servirán, o no, pero en algo debe emplearse el tiempo, pero algo debe hacerse
con el sinsentido, pero todo está tan muerto, que sólo queda la vida, para
observarla, sino imitarla, moverse como ella, intentar decir que está llena de
sentido, aunque no haya nada, y escribir sobre nada, para pasar los días,
palabras vacías, pero relucientes, que se ordenen armoniosamente, que parezcan
de cuando en cuando un bello atardecer, de esos que esconden algo, que
pareciera que algo quieren decirnos, pero gracias a que en definitiva no dicen
nada, podemos seguir, porque algún día algo dirán, nos decimos, y seguimos
adelante, y vamos en busca de polen, porque algo habrá, porque si alguien
quiere leer lo que escribo mucho mejor, porque si nadie quiere leer lo que
escribo, mucho peor, o mejor, o que me parta un rayo si alguien se interesa por
la nada que tengo que decir, porque no quiero escuchar más tanta humanidad
vacía, porque no quiero volver a abrir un periódico, ni saber de nada de lo que
acontece en el planeta, porque quiero que me dejen tranquila, con mis palabras,
con mi desamparo, porque algo habrá, porque la existencia es algo muy confuso,
que debo mirar más de cerca, porque quiero seguir, quiero decir algo aunque no
signifique nada, porque quiero decirme algo a mí misma, pero no puedo
escucharme si el ruido se interpone, porque lo irrelevante me hace enloquecer,
porque quiero ver pasar los días llenos de malezas y de abejas, y a veces de
flores, a veces de lluvia, a veces de insectos, a veces de erizos y ardillas, y
muchos ciervos, pero definitivamente siempre repleta de palabras, hasta el
hastío, hasta que no haya lugar para tantos libros y palabras, aunque tenga que
dormir sobre ellos, aunque tenga que compartir mi casa con las abejas, para que
ellas me muestren eso que veo a veces, trabajando, buscando polen,
transformándolo en miel, construyendo frágiles paredes, que de algo van
sirviendo, que pueden contener todas las palabras, que se escapan todo el
tiempo y vuelven, y a quienes debo mi vida, esas representaciones gráficas de
los sonidos, que consisten en una letra o un grupo de letras delimitado por
espacios blancos, y que si alguien va a matarme, que sean ellas, porque es lo
único que me interesa, y lo único real para mí, a veces.
12 de abril de 2016
Amo la mañana
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Amo la mañana
Amo la
mañana, con su promesa de eternidad, del día completo por delante repleto de
ideas, de propósitos. Amo el atardecer, con su nostálgica resignación de lo que
no pudo llegar a ser, o que fue y luego partió. Amo el anochecer, el arribo del
momento de cerrar los ojos, con esa esperanza de un nuevo día, donde todo sea
posible, y donde solo contemplar la naturaleza imponente nos llene el alma como
si fuese suficiente. El día nos limita y nuestra mortal existencia nos limita.
Aunque casi nada tenga sentido, yo quisiera hablar desde el sentido que llevo
dentro, que no es otra cosa que observar atentamente, y dejar aparecer el
universo que nos habita, nutrido por toda esa maravilla posada a nuestro alcance
cuando nos acercamos a verla, y que nos vislumbra de cuando en cuando.
2014
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
2014
Agarré
una maleta y subí a un avión, sin saber bien adónde venía, pero con una
intuición de música desplegándose. Regalé mi ropa, y me despedí de quienes más
quiero, uno por uno, con conversaciones honestas, reparadoras y llenas de
esperanza. En el avión iba con mis libros y poemas en la garganta, esperando
cantar al nuevo horizonte. Llegué a Barcelona, y sigo siendo la misma, pero estoy
lejos desde donde partí. Todo, o casi todo ha quedado atrás. Miro alrededor y
todo es nuevo. Voy sumergiéndome de a poco en el vaivén de esta ciudad. Vislumbro
los albores de cientos de umbrales que me van llamando, con un susurro
revelador. Quizá vine buscando algo. O quizá solo quería dejar de buscar. Pero
lo más sublime es cuando encuentras algo que no esperabas. Como conocer
personas que crees que están lejos de lo que tú eres, pero en realidad no lo
están, como conocer al sustrato íntimo de la tierra. El año acaba, pero mi
sensación es que el nuevo año comenzó hace ya tres meses y medio, cuando llegué
aquí. Pero cambiará el número, como una nueva realidad que comienza, como
siempre. Lo que pido para todos para este nuevo año, es creatividad, y creatividad,
sin límites. Y una sensibilidad que hemos perdido, que vuelva, acentuando
nuestra percepción de las cosas, para vivirnos cada día como si fuera el
último. Disfrutando el mar, la música, las palabras y la amistad. Espero que
nos encontremos a nosotros mismos y todos los lugares sean nuestro lugar.
Espero que sigamos conociéndonos, unos a otros, y en ese tránsito, se
profundice la certeza de que estamos finalmente hechos de lo mismo, a pesar de
nuestras diferencias superficiales, amando así al mundo, a pesar de su caos,
por nuestra compartida humanidad. Que este año sea distinto, que vengan cambios
y revelaciones, que cuando acabe no podamos recordar donde partimos. Les
agradezco por todos los buenos momentos. Me he sentido como en casa, donde sea
que esté.
GRACIAS
por todo, y muy feliz año.
Almendra
Lilit II
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Lilit II
Marry me, marry me
I'll be so good to you
You won't realize I'm gone
Marry me, marry me
I'll be so sweet to you
You won't realize I'm gone
Oh, come on
We'll do what married people do
Let's do what Mary and Joseph did
Without the kid
St.
Vincent, Marry Me
¿Vas a
escribir eso? Voy a escribir todo lo que pueda escribirse. ¿Y vas a hacer todo
lo que pueda hacerse? No lo sé. ¿Y si te dijera que te cases conmigo? No quiero
casarme, ya me casé una vez. Pero esta vez será distinto. Es probable, ¿y los
demonios? No estarán invitados. Pueden llegar a pesar de eso, ¿y las puñaladas?
No serán por la espalda. Me harán daño igual, ¿y las injusticias? Seguirán
ocurriendo, pero podemos olvidarlas por un rato. ¿Y las infidelidades?
Ocurrirán, pero no para nosotros. Las relaciones pesan después de un tiempo. Las
infidelidades también. Yo creo que tú tampoco quieres casarte, además casi ni
me conoces. Te conozco lo suficiente. Soy Lilit, recuerda, puede que me escape
del edén antes de tiempo. Es el tiempo suficiente que necesito. ¿Para qué? Para
que no puedas olvidarme. Seguirás penándome, ¿a eso te refieres? No podrás
escaparte del edén. Vivo en él. Pero no conmigo. Es suficiente así. No es
suficiente para mí. Nunca podré amarte lo suficiente, además tú tienes que
luchar contra las injusticias y yo te quitaré tiempo. Podemos hacerlo juntos.
Además yo ya estoy enamorada de las palabras, me quitarás espacio. Podemos
escribir juntos. Eso no se hace de a dos. Sólo quiero amarte. No sé bien lo que
es amar. Lo que yo siento por ti. Tengo que decirte algo triste, lo siento.
¿Qué? De verás lo siento… estoy enamorada de otro. Ahora tú eres la que me da
puñaladas, y por la espalda, ¿por qué no me lo dijiste? No era algo que quería
verbalizar, es un amor imposible y nunca resultará, pero está en mi corazón. ¿Cuán
profundo? Profundo, creo, no puedo olvidarlo. Quizá se vaya. No lo sé,
quisiera, pero algo me tiene atrapada. ¿Y quién es? Vive lejos de aquí, hace un
par de semanas que no lo veo. No entiendo por qué no me lo dijiste. No tenía
sentido. ¿Qué no tenía sentido? Decirte, la relación con él es un sinsentido,
está hecha de nubes y palabras. ¿Y por eso te gusta?, ¿me fuiste infiel? No, ya
te dije, es una relación etérea, de palabras, no tiene una sustancia definida. ¿De
qué me estás hablando? Te estoy hablando que me enamoré de él, a pesar del
sinsentido, no puedo mentirte, y no puedo casarme contigo. ¿Por unas palabras?
Y porque tengo tanta pena que quisiera morir, no entiendo nada, y ahora me
dices esto. Las palabras te harán daño tarde o temprano. Las palabras me
salvarán la vida. Si me dejas acabarás con la mía. Te quiero, pero dame tiempo.
Puedo esperarte, sabes lo que siento por ti. Yo no sé lo que siento, y a veces
quisiera convertirme en una palabra y quedarme estática dentro de un libro,
tranquila. Te leería todos los días. Déjame partir, con mis palabras y mi
dolor. No puedo, jamás renunciaré a la rosa que me dio un sabor indefinido, el que
ya no puedo olvidar, y me tiene asido a la vida con fuerza. Temo esos sabores,
y las rosas no duran para siempre.
Lilit
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Lilit
Something I should tell you,
But we are never alone
There's something I should tell you,
And I've been waiting so long
When it's over with, going our separate ways
How about you and me:
Dinner for two
David
Byrne & St. Vincent, Dinner For Two
Mi nombre
en italiano es un nombre de hombre, y en euskera significa mujer. Puedes
ponerte Eva, o Lilit. ¿Por lo rupturista?, ¿por la rebelión? Por la feminidad. Pero
a ella le gustan los demonios. Es una criatura nocturna, como la lechuza. Es
una criatura sobrenatural. Abandonó el edén por las imposiciones. ¿Tratas de
decirme algo?, ¿me estás proponiendo que me cambie de nombre? Puede ser tu
seudónimo. Ya tengo un seudónimo. ¿Cuál es? Almendra. ¿En flor? Siempre
floreciendo, como la primavera. Este fin de semana sentí el invierno, me parece
todo tan vacío a veces. ¿A qué te refieres? Las relaciones y el mundo son tan
complicados, siento que siempre estoy luchando contra las injusticias. También
soy una existencialista desesperada, pero déjalas de lado un momento. Está
bien, te contaré una historia. Quiero escucharla. -Un gran banquete, rodeado de
almendros en flor. Gran concurrencia, personas riendo y bebiendo vino. Grandes
vestidos y sombreros. Demonios y lechuzas sobrenaturales deambulando. En el
ambiente una embriaguez extasiante. Un edén demoniaco. Mucho sol y euforia. Un
hombre conversa con una mujer de nombre Eva, y le cierra un ojo. Del otro lado
de la mesa, varios metros más allá, su mujer conversa con otra mujer de vestido
rojo, quien le revela que su marido le es infiel, y que lo ha visto varias
veces saliendo de restaurantes con otras mujeres. La esposa monta en cólera, y
en un ataque de ira, agarra un cuchillo de la mesa, y comienza a caminar con el
cuchillo en alto hacia la víctima infame. La concurrencia se alerta, ella
grita, ¡te mataré, te mataré! Él se
pone de pie y retrocede, gritando ¡esto
es injusto, soy inocente, soy inocente!, y por esas injusticias de la vida,
la mujer tropieza, y cae inconsciente al suelo, el cuchillo vuela. Varios
hombres corren a su rescate y la llevan dentro de la casa, varias mujeres
corren detrás. El ambiente permanece alterado, pero el festejo puede más, y
vuelven las risas. El marido acusado, permanece un rato al lado de su mujer,
pero cuando ésta vuelve en sí, él le besa la frente y vuelve al banquete. Una
vez de vuelta a su puesto, comienza a hablar con la mujer que está sentada a su
otro lado, de nombre Lilit, y le
dice, debo decirte algo, pero nunca
estamos solos, algo debiera decirte, he esperado tanto, cuando esto acabe, qué
tal si tú y yo, vamos a cenar…-. Esa es la historia, ¿crees que nosotros
podríamos hacer lo mismo?... ¿Me estás invitando a salir? Claro. Bueno, pero
sin puñaladas ni demonios. Ni injusticias ni infidelidades. Empiezas a caerme
bien…
Otra historia
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Otra historia
Qué hay
en tu corazón. Un poco de odio y un poco de amor. ¿Y yo estoy en él? A veces,
¿por qué me haces siempre la misma pregunta? Porque a veces siento que vas a
olvidarme. Lo haría si pudiera. ¿Entonces no quieres olvidarme? Quiero que esto
acabe. Pero para mí es lo más importante. Tú no entiendes nada. Yo entiendo que
me gusta estar contigo. Tú navegas por la vida sin darte cuenta de las cosas
que están pasando. Qué está pasando. Que esto no es real. Lo real es lo que yo
siento. Tú no sabes lo que sientes. En mi corazón hay un poco de desilusión y
un poco de optimismo. ¿Qué es lo que quieres? No me pidas que tome decisiones.
¿Quieres más café? Eso sí lo puedo decidir. ¿Me vas a decir por qué me sigues
llamando? Porque amo tu voz. No es suficiente. Porque amo tu mirada. Más cuando
estoy enojada me imagino. Porque no puedo salir de este laberinto al cual me
llevaste. Si quieres te muestro la salida. Me hundiría aún más en ti. Por qué
te sumerges tan profundo en todo. Porque me hace salir de mí mismo. Por qué te
entregas al momento sin contemplaciones. Porque estoy maldito y no puedo
arrancarte de mi presente. Podrías darme una tregua. No me hagas llorar. Habíamos
dicho que no hablaríamos más. Siento que muero. Sabes que en dos semanas me
voy. No pienso en eso. No tendré una relación a la distancia contigo, me duele
mucho. No vuelvas a decir eso. Por favor, tú estás con alguien no me vengas con
tonterías. Quiero estar contigo. No vuelvas a mentirme. Es lo que siento. No te
creo. Si quieres me voy contigo. No vuelvas a decirme eso, me haces daño.
Quiero irme contigo. Estamos en la vida real, no en una película. Quiero irme
contigo. Por qué me estás diciendo esto ahora, no entiendo. Porque no puedo
pensar en nada más. Me pones triste. No puedo soportar la idea de que te vayas.
Me tienes con un vacío en el corazón. Te quiero. No sabes todo lo que he
llorado por ti. Te quiero mucho. No quiero más palabras sin sentido. No me
hundas más. Quiero irme sola, tú vuelve a tu vida. Mi vida no tiene sentido. Ya
lo encontrarás. Nunca conoceré a alguien como tú. Tú me dejaste partir. La vida
es una mierda. Sólo a veces. Amar es imposible. Yo te amaba, nunca pudiste
tomar una decisión. La estoy tomando ahora. Es muy tarde, el corazón se
resiente. Yo quiero amar. Podrás hacerlo. No veo razones para intentarlo. Yo
tampoco. Pero quisiera que las hubiese. Concéntrate en tus cuentos, quizá ahí
surja algo. He escrito cientos, todos para ti. Yo te escribí unas canciones,
pero eran tristes. Todas mis historias hablan de ti. Te quiero. Ahora me lo
dices. Te quiero desde que te conocí, pero eso no cambia las cosas. Me siento
en un despeñadero a punto de caer. Es el vértigo de la vida vivida a fondo. Quiero
sentir que nuestro amor ha valido la pena. Lo sabrás después, cuando tu corazón
se destroce. Estoy cansado de ver a mi corazón devastado, he ido demasiado
lejos. No veo otra manera. No sé si podré soportar más embestidas de este
desasosiego. Hay que continuar, con una esperanza ingenua, seguir buscando
razones. Siempre me entiendes perfectamente. Creo que no entiendo nada. A mí
sí. Debe ser porque intuyo tu desilusión, que se parece a la mía. Quisiera
abrazarte en la cama. Llevo varios días soñando con eso. Vamos entonces. No esta
vez. Eres preciosa. Tú me haces volar. Yo vuelo contigo, ¿vas a venir? No esta
vez, es hora de irnos. El amor es una mierda. Estoy de acuerdo, es un estado
drogado irreal. Un estímulo mentiroso. Una sensación penetrante y absurda. No
podemos seguir así.
Otra historia más
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Otra historia más
Nada
podrá detenerme, ¿sabías? Otras veces te has detenido. Pero siempre vuelvo a
partir. Por alguna razón es posible continuar. Es el amor por la vida. Una vez
estuve en la punta de una montaña, ¿y sabes lo que sentí? Qué. Que era
inmortal. Esa debe ser la razón, nuestro germen de inmortalidad. Se manifiesta
cuando estamos por sobre todo. Cuando podemos ver más allá. ¿Crees que está
todo en nuestra cabeza? Yo creo que sí. Yo también lo creo. Mi cabeza es como
una nave espacial, siempre está viajando por ahí. La mía se parece a un
caleidoscopio. Pequeñas formas y colores que te van guiando. Millares de
imágenes que me mantienen unos centímetros sobre el suelo. A mí me cuesta mucho
aterrizar. Para qué quieres aterrizar. Cuesta un poco vivir así. Pero es una
existencia sublime. La mayor parte del tiempo, sí. Así puedes escribir. Yo nací
para esto. Entonces sigue de esa manera. Pero estoy tan fuera del mundo, y al
mismo tiempo tan implicada en él. Creo que te entiendo. Mira, escucha esta
canción. Me transporta al caleidoscopio. Y qué ves. Veo un prado con
margaritas, meciéndose al viento. Y qué más. Un lago gigantesco, y una pequeña
barca que se hunde con un hombre dentro. Y qué piensa. Que va a morir. Y qué
más. Que debería haber amado más. Tiene miedo. Piensa que no debería haber sido
tan cobarde. Que no debería haber tenido tanto miedo. Piensa en la cara de su
hijo al que nunca vio. Quiere salvarse para decirle lo que es la vida. Pero no
sabe lo que es la vida. Siente que la suya no era tan terrible después de todo.
Piensa que fue ingrato con ella. Quisiera decírselo. Recuerda al hombre a quien
mató. Siente que nunca dejó de acecharlo. Recuerda la cara de su madre la
última vez que la vio. No debería haber desaparecido. Piensa en esa cabaña en
la montaña que le traía tanta paz. Podría haberse quedado ahí para siempre. Piensa
en sus años en el mar lejos de todo. Recuerda aquella tormenta que casi le
quitó la vida, que ahora está por írsele. Piensa en la mujer con la que perdió
su virginidad, y que a veces se le aparece en sueños. Aún estaba en la escuela
y se sentía tan poderoso. Recuerda la cara de su hermano cuando no pudo
sostenerlo en ese precipicio. Siente que fue injusto consigo mismo. Siente que
la vida fue injusta con él. Siente que si se salva no volverá a tener miedo.
Jura que ama la vida y le pide otra oportunidad. Pero ya es demasiado tarde, y
éste no es un momento de inmortalidad.
Una historia
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Una historia
Quiero
escribirte una historia. A veces me adueño del mundo. Todo se reverencia
amablemente. La música me eleva. Nada me importa. Porque el momento es mío.
Porque contiene tanta magia que deja de lado todo lo demás. Quiero escribirte
una historia. Una que te haga llorar. Que te destroce el corazón. Pero sólo
tengo unas pocas palabras. Que juntas quizá signifiquen algo. Quiero escribirte
una historia. Que cambie el curso del mundo. Que modifique tu estadía en la
vida. Ésta es la historia. Escribo bajo una luz tenue. Respiro hondo. Una
música suave me habla de revolución. Me pregunto cuándo habrá un sentido para
las cosas. Miro por la ventana, y veo pequeñas vidas al otro lado de la calle.
Otras ventanas que no son la mía escondiendo cosas que nunca sabré. Esta es la
historia: Algo nos separa. Varias calles. Una infinidad de semáforos en rojo.
Miles de edificios. Murallas y murallas. Ésta es la historia. Veo una
habitación a unos metros. Dos personas separadas por unos centímetros. Veo que
hacen gestos, discutiendo coléricamente. Veo que ella intenta acercarse. Él la
empuja hacia atrás. Veo que ella se cubre la cara con las manos. No alcanzo a
ver sus lágrimas. Ya no se dicen nada. No se miran. Veo que él vuelve a
realizar gestos, con una violencia arrolladora. Veo que ella se cubre la cara
con mayor intensidad. Veo que él abre un bolso, y lo llena de calcetines, una
chaqueta y unos zapatos. Sale de la habitación, y luego lo veo en la vereda
caminando atarantado. Veo que se tropieza y cae. Se levanta abrumado y contrariado
y continua, enciende un cigarro, mientras la mano le tirita, luego lo pierdo de
vista. Ésta es la historia: te perdí caminando por la ciudad y ya no sé dónde
estás. Quizá nos separan varias orquestas, unos cuantos teatros, cientos de
actores, diversos poetas, múltiples libros de filosofía y un par de novelas.
Ahora ya no sé dónde buscarte. Ésta es la historia. Miro nuevamente a la
ventana de en frente. La mujer sigue sentada en el mismo lugar de la cama.
Vuelve a cubrirse la cara. Tira un cojín contra la pared con fuerza. De pronto
sale al balcón, y tomando en sus manos algo que parece un cuaderno, lo lanza
lejos. Luego entra, sale con unos zapatos, y repite el gesto. Caen en la mitad
de la calle. Nuevamente el mismo rito, con varios libros, cientos de
pantalones, poleras y chaquetas. Una silla, luego el cubrecama y unos cojines.
Se queda al borde del balcón, mirando al infinito, mi corazón comienza a latir
rápidamente. Temo lo peor. Ésta es la historia: quisiera escribirte una
historia en la que estuvieras aquí. Una historia en la que me hablaras al oído.
Una historia en que me dijeras que las cosas tienen sentido. Una historia en
que nos resguarde una fortaleza, en la habitación más alta de una antigua
torre. Donde avistemos la ciudad silenciosa, con sus pequeñas lucecitas
refulgiendo en la quietud de la noche. Una habitación donde se haga de día y un
pájaro se pose en nuestro balcón, con un mensaje de inmensidad. Donde nos
ahoguemos de plenitud, con la sensación de un universo bondadoso e innumerable.
Donde salir al balcón implique entender algo. Ésta es la historia. La mujer se
aferra firme a los barrotes. Luego se saca algo que cuelga de su cuello y lo
lanza a la calle. Luego se saca el corazón y lo arroja suavemente hacia el
abismo, despidiéndose. Luego se arranca un brazo y lo deja caer. Luego el otro
brazo. Luego sus piernas. Luego su pecho, su estómago, y por último su cabeza.
Su corazón queda entre los libros, y su pecho arropado entre unas chaquetas. Su
cabeza cubierta de lágrimas. Ésta es la historia: vi los planetas alinearse. Luego
perder su órbita. Ésta es la historia, la que yo quería escribirte, y acaba
cuando los planetas vuelven a alinearse.
Hagamos una juntos
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Hagamos
una juntos
Gertrude Stein: The artist's job is not to
succumb to despair but to find an antidote for the emptiness of existence.
WOODY
ALLEN, Midnight in Paris
Contémonos historias.
Pero tú
eres mejor para las historias: Hagamos una juntos.
Mis ganas de ti
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Mis ganas de ti
Un gran
tornado que devasta, dura varios días. Luego una quietud honda y espesa. Es el
paréntesis que me está costando cerrar. Son estos barrotes que impiden que
caiga balcón abajo. Es ese tributo que rindo a la muerte. Son esas carcajadas
que escucho cuando lo absurdo gobierna. Son mis ganas de
ti.
La muerte que se parece a la vida
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
La muerte que se parece a la vida
A veces
se abre una pequeña caja y aparecen grandes cantidades de piel, con un aroma
que se adhiere a ella. Las paredes se resquebrajan, y ya no es posible
componerlas. Buscas a tientas por la habitación, algo que te resguarde del
torbellino. Pero lo que rozas son unas piernas, tibias, y deslizas suavemente
tus dedos por ellas. De pronto la cintura, desnuda al momento. Quieres
detenerte ahí, pero la pasión mortal se instala en tu pecho. La vida ya no te
importa, lo único trascendente es continuar, como una condena inexorable. Sacudes
tu cabeza para recordar cómo era la vida, pero lo único que existe son sangre y
huesos. Un corazón que palpita a una velocidad arrolladora y violenta. De
pronto te acunan unos gemidos, dándote un respiro. Pero la verdad es que el
pasado y el futuro se han difuminado. Sientes una lengua húmeda que se desliza
por tu cuello. Sientes que la vida es esto y no hay nada más. Entonces se
instala la muerte en tu corazón y se adueña del espacio, como una bella
catarsis. Despiertas y ya no hay nada ahí. La habitación está vacía y los autos
circulan por la calle. Las recorres en busca de la vida. Porque una vez estuvo
en ti. Porque antes era fácil dirigirse a algún lugar. Pero el tiempo ha
quedado detenido, las caras de la gente ya no tienen sentido. Preguntas cómo
llegar a casa pero sólo obtienes muecas de incomprensión. Todo ha quedado al
revés, los caminos tienen la dirección opuesta. La muerte incubada en tu
corazón distorsiona todo. Invade cada poro de tu piel. Te sientas en un banco a
esperar un milagro. Recuerdas la pequeña caja que una vez abriste. Solo queda
una solución, matar a la muerte. Devolver los edificios a su sitio. Transcurren
un par de días, sigues sentado en el mismo lugar. Buscas a la muerte para
acabar con ella. Sabes que está dentro de ti, pero sientes como que hubiese
invadido todo el lugar. De pronto la encuentras, pero se parece mucho a la
vida. Casi son lo mismo. Te entregas a ella, en un viaje que se parece a un
paréntesis donde todo es posible. La montaña rusa sube y baja, tantas veces que
te elevas en un éxtasis confuso, asfixiante y sobrenatural. Te cautiva lo
desconocido y ya no puedes parar. La caja ha quedado abierta en tu velador. Te
lanzas montaña abajo. No hay otra forma de vivir.
En este parque a veces es posible
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
En este parque a veces es posible
Quisiera
hacerte mío, pero he llegado al parque y ya no estabas. Me sumí en un
paréntesis delirante. Cuando miré hacia atrás lo único que quedaba era tu olor en
mi almohada. Pero era tenue y luego se difuminó hasta desaparecer. Ahora voy
por la calle y una suave música me aleja de ti. Continuo, y continuo, y sin
esperarlo vuelvo al parque. Me siento entre dos grandes árboles, mientras sopla
una brisa cálida, que luego se vuelve fría. Me recuesto en el pasto, mientras
observo el vaivén de las hojas. A veces la perplejidad se hace carne. A veces
el presente se suspende. A veces nuestro poderío se debilita. Entonces esas
hojas se convierten en pequeños parques llenos de palabras, que dejan de tener
significado. Todo empieza a confundirse, y las palabras quisieran significar
otra cosa. Entonces se forman nuevas frases que se abalanzan como un tropel de
desvaríos. Ese es el momento en que las tomo entre mis brazos y hago lo que
quiero con ellas. Porque están a mi merced ante tal confusión. Y escribo “en
este parque todo es posible”, y luego escribo “en este parque nada es posible”.
Y luego, “en este parque a veces es posible”. Pero quisiera escribir, “en este
parque las palabras significan algo”. Y escribo finalmente, “en este parque las
palabras no significan nada”. Y cuando todo está sumido en un gran desorden
ininteligible, apareces tú, de manera inesperada. Quisieras escribir una frase
pero no alcanzas las palabras. Resuelves observarme mientras ordeno el caos. No
es fácil porque llevo largo tiempo conviviendo con él. Te acercas y me miras a
los ojos, “algún día las palabras significarán algo”. Continuas con la mirada
fija en la mía, “en este parque todo es posible”. “Sólo a veces”, te respondo,
y las palabras ya son mis amigas. Me invitas a caminar por el parque, pero debo
partir. “La entrada a este parque fue inesperada”, te digo. “Las oportunidades
llegan”, me dices. “Y también se van”, te digo, “como el amor”. Resuelvo
marcharme, de mi breve estadía en el parque, efímera como la vida, como las
palabras, como un abrazo. Me dirijo hacia el mar, para sentir la infinidad en
las olas, y devolver las cosas a su lugar. Sabiendo que la reminiscencia es
inevitable, y que algo de su mirada persiste en mí. Luego en mi habitación mi
almohada ya no tiene su olor, pero algo ha quedado adherido a mi piel, y voy
por las calles preguntando por su nombre. Quizá ese “a veces” lo traiga de
vuelta a mi piel. Quizá ese abrazo sea menos efímero que la vida. Quizá las
palabras insistan en desordenarse y yo seguiré tratando de componerlas. Quizá
incluso lo inolvidable puede a veces olvidarse. Quizá lo que se olvida, puede a
veces volverse inmortal.
Las cosas que te quitan el sueño
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Las cosas que te quitan el sueño
Vienes y
te instalas en mi salón como si nada. Traes una botella de vino. Conversas de
todas esas cosas que te quitan el sueño. Hablas de filosofía y de mecánica
cuántica. Yo observo y observo. Porque me paralizas. Me inspiras y me frenas.
Me vuelvo tímida. De pronto bailamos. Somos cinco personas en la sala. Me
recuesto en el suelo. Me pongo de pie. Doy un giro. Te arrancaría un pedazo de
la piel con la boca. Te abrazaría hasta ahogarte. Te zamarrearía para que
despiertes. Con una mano agarraría tu cara y te daría un breve beso que deje
contenido un caudal de sensaciones que te dejen al borde de un precipicio. Te
miraría fijamente a los ojos hasta traspasarles toda esa avalancha que está
retenida. Porque no haces nada que te acerque a mi sonrisa que significa mis
ganas de ti. Porque estás detenido como el caminante exhausto que se sienta al
borde del camino para respirar profundo. Porque no sabes cuál es tu nombre.
Porque todo da vueltas cuando miras hacia los lados y el vendaval luego te
consume. Y yo sólo te miro mientras caminamos por las calles. Con el pedazo de
carne que te arrancaría entre los dientes. Con tu cuerpo entre mis brazos
cálido en mi emoción. Con tu risa que me roza pero no me alcanza. Entonces
siento que está agonía se está prologando excesivamente. Y que quisiera
detenerla. Quizá debiera arrancarte ese pedazo de carne que quiero esparcir por
mi piel. O morderte el cuello para abrir las compuertas y que reviente este
ademán de fiera que me ataca cuando estás cerca.
Balada de lo inesperado
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Balada de lo inesperado
La locura
es como este parque, te digo. Puedes entrar y salir de él. A veces la puerta
está cerrada. Pero quizá haya un espacio entre los barrotes para escapar. Eso
es, es escapar. Porque cuando llega no escucha razones. La locura es como esta
cama, te digo. Puedes entrar y salir de ella. Pero se queda adherido a ti un
aroma incierto, inevitable, que ya no puedes quitar de tu piel. Porque la
locura es un paréntesis profundo, muy profundo. Su llegada es inesperada.
Porque cuando llega, quizá en la calle, quizá en el parque, quizá en la cama,
estás inerme para combatirla. Su ataque es sorpresivo. Y a veces es tan delicado,
que su hipnosis es certera. Conversé esta semana con la locura, y no tenía
razones para mí. Quiso desentenderse, pero le dije que su llegada era
inesperada. Cuál es tu naturaleza, le inquirí. Qué es lo que buscas. Pero ya
era demasiado tarde, estaba sentada en mi balcón, al sol, sonriendo de cuando
en cuando. Por qué has venido, le demandé. Pero me hablaba de otras cosas,
haciendo caso omiso a mis preguntas. Resolví escucharla, lo que tenía que
decir, quizá hubiese explicaciones. Soy como el amor, me dijo, otorgo el
impulso de levantarse por la mañana, el deseo de convertirse en música, el
anhelo de rozar la piel de otra persona. Soy la entrada al paraíso, y la
estadía en un oasis que se disuelve con el tiempo, para dar paso a otro
distinto. Soy la respiración del mundo y las ganas de volar. Soy una montaña
sin final que todo lo puede. Soy la manera de rozar lo divino. Soy el germen de
virtud que empuja a la creación. Soy la belleza de decir las cosas de una
manera genuina y única. Soy el deseo de querer abrazarse entre las sábanas, de
respirar aceleradamente, de prometerse el infinito, de dejarse llevar, de
lanzarse al vacío. Soy la raíz de los árboles más bellos, y el embrión de las
criaturas más majestuosas. ¿Sabes por qué he venido? Porque sí. Porque la vida
es inesperada. También lo es para mí. Tan pronto estoy en tu balcón, como luego
estoy en alguna calle que me llama la atención, o en el mar sintiendo las olas.
Pero sabes qué, a veces siento la inclinación de dirigirme hacia algún lugar en
particular, como si alguien me llamara de alguna manera. Quizá tú querías que
llegara. Sin saberlo. Pero no he venido a hacerte preguntas. He venido a
decirte que a veces en la vida te quedarás con un sabor inolvidable. Que a
veces debo acudir a la magia que se desborda de pronto. A la fiesta que se
desencadena en un paréntesis, como un minuto de silencio profundo y mágico en
la punta de una montaña. A lo que nace a veces cuando dos miradas se
encuentran. A la magia inevitable. A la explosión del significado de la vida.
Te pediré algo, déjame quedarme un poco en tu corazón, aunque duela a ratos,
aunque no haya respuestas, aunque haya sido inesperado, de esa manera sabrás lo
que es el amor. Te diré algo, siempre acompaño al verdadero amor, porque su
sustancia está hecha de catarsis. De salir de uno mismo. De volar, y volar, y
morir. Consérvame en tu corazón, te acariciaré por las noches con una suave
devoción. Te contaré historias que te harán volar. Te escribiré un sinfín de
versos que encenderán tu emoción. Te diré por qué estamos aquí. Te hablaré del
significado de nuestra existencia. Entenderás por qué las personas quieren
escapar, ordenarse. Tú serás libre, como los pájaros que planean en este
momento por el cielo. Te pediré algo, que no olvides esto, yo soy el amor. Te
pediré algo, que tampoco olvides esto, ya estaba desde antes en tu corazón.
11 de abril de 2016
Como un cazador
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Como un cazador
Te
escuche cantando, a lo lejos. Como un cazador saqué mis flechas. Te lancé una con
mi puntería implacable. Tus manos rozaron mi cintura mientras bailábamos. Me
seguiste por las calles de Barcelona. La noche estaba llena de vida y de
música. Las calles angostas presa de una belleza incierta pero llamativa. Los
corazones abiertos al momento. Listos para desbordarse. La promesa de la
infinidad. La hermana de la finitud. Esa que te mantiene en esas calles y nada
más. En los balcones la fuerza de la vida vivida a fondo. El deseo de saltar.
El deseo de volar. El deseo de trascender. El deseo de lo nuevo. De dar un paso
más allá. La luz de los faroles alumbrando poesía. El agradecimiento de la
estadía en estas calles. De la magia del amor. De sentir la sangre fluyendo por
tus venas. De saber que tu corazón palpita. Que tus pulmones se llenan de aire
a cada momento.
Ademán de fiera
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Ademán
de fiera
Breathe, breathe in the air
Don't be afraid to care
Leave but don't leave me
Look around and choose your own ground
PINK FLOYD, Breathe
Estamos
en la jaula del mundo. Te propongo abrir los barrotes. Salir al descampado. He
estado ahí antes. Pero esta vez es distinto. Quiero arrancarte un pedazo del
brazo con los dientes. Arrastrar mi lengua por tu espalda con una devoción
animal. Acurrucarme en tus brazos como dentro de la bolsa de un marsupial. Estás
indeciso porque la sabana tiene riesgos. Está plagada de leones que podrían
devorarte. Chitas corriendo a una velocidad bestial. Me propones esperar unos
minutos. Que se convierten en horas. Y luego en días. Pero los barrotes ya
están abiertos. Sopla el viento. Caminamos por las calles sin decir nada. En el
páramo al menos hay palabras. Frases que resuenan invitándote a sentir algo que
no has sentido antes. Me haces dudar de la posibilidad de escapar. Pero sé que
he estado ahí antes. Alguna vez sentí el paraíso. Aunque el vértigo me
destrozara. Era un oasis en las alturas que luego te arrojaba a la tierra con
fuerza. Veo esa chispa en tu mirada. Esa humanidad queriendo respuestas. Siento
que ya no puedo esperar más. Que algo cambió y la tierra está modificando su
curso. La naturaleza comienza a invadirme. Enredaderas en mi cuerpo. Esto ya no
se sostiene. No como ha sido hasta ahora. Escapa conmigo. Te prometo el
paraíso. La montaña rusa de la realidad. La pasión sin límites que todo lo
incendia. Lo más sublime que pueda armarse en tu corazón. Podremos estar dentro
de la tierra pero fuera de ella. ¿Ves cómo se arma en tu mirada ese atisbo de
bienaventuranza? Mira a tu alrededor. La música podrá sacarnos de este sopor.
Los libros, la esperanza, el amor. Sé que la desilusión escarbó en tus
entrañas. Mi pecho conoce la parálisis. Pero los barrotes ya están abiertos.
Solo se precisa salir. Plantar algunos árboles y regarlos religiosamente. ¿Me
dirás lo que esconde tu estampa? Eso que no puedo ver. Fuera del mundo se acaba
lo absurdo. No sé por qué he tardado tanto en salir de él. Debía acariciar sus
barrotes un tiempo mayor para entender. No sé por qué has tardado tanto en
unirte a mi viaje. Te diré algo: es la única manera de vivir. Arrancándose la
piel con los dientes. Dejando que la brisa te llegue hasta el hueso. Aunque te
destroce la incertidumbre. Arrastrando tu lengua por la espalda aunque tenga
final. Percibiendo que dentro tuyo hay algo. Sintiendo que te habita la vida.
He estado viviendo mucho
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
He
estado viviendo mucho
Una verdadera ciudad es un espejo donde la historia se mira no sólo en lo
que fue, sino más todavía, en lo que estuvo a punto de ser, en lo que hubiera
sido, si los procesos históricos no fuesen interrumpidos en su punto mejor, en
ese momento en que la historia se aclara y se deja ver un fondo sin légamo,
sembrado de piedras blancas; y su corriente ha dejado la prisa de llegar por
estar ya llegando, como hace el Eresma cuando por allí pasa. Cuando la historia
se asemeja a un domado elemento, donde vivir va a ser, por fin, posible. Cuando
pareciendo cosa natural, se hace más trascendente, efecto de una conjugada
voluntad. Es un paréntesis, como lo es siempre un espejo.
María
Zambrano, España, sueño y verdad
He estado
viviendo mucho. De pronto me sorprendo en esta hermosa ciudad y caigo en cuenta
del presente y sus posibilidades. De la oportunidad que tengo. Camino cada día
a la universidad sonriendo, como si fuera la reina de la ciudad. Como
asegurándole que obtendré de ella todo eso que quiere mostrarme. Quizá debiera
comportarme como corresponsal encargada de mostrar lo que hay detrás de sus
puertas y bajo sus alfombras. Una mirada aguda que descubra sus quejas y sus
contentos. Lo que yo quiero es hacer el lugar mío, que se pegue a la piel como
si fuera el mío propio. Camino a tu lado por las calles y algo en mí va
sugiriendo que quererte es inevitable. Lenta e imperceptiblemente has ido
rozando mi corazón hasta ganar en él un pequeño espacio. Sueño con abrazarte, y
sentir tus labios hasta hipnotizarte. Quizá tengo miedo, ese maldito miedo a
querer escapar que a veces me sobreviene. Pienso ahora que serás mi inspiración
para escribir. Te usaré como figura sublime para explorar el sentimiento que
causas y enamorarme de una idea de ti, aunque a ratos se aleje de la realidad. Ese
aliciente dará vida a mis elevados versos. Este viaje va tomando forma de a
poco. Vas entrando en mí y todo va cambiando de aspecto. Cada día algo nuevo.
De pronto siento paz. Sueño con que algún día seas realmente mío.
Despedida II
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Querida familia,
Muy
pronto partiré de aquí, en busca de las raíces, que quizá otorguen nuevas
piezas a mi identidad fragmentada. Existen momentos en la vida en los cuales
tener una familia es motivo de celebración, y de risas. Existen otros momentos,
en los cuales tenerla te salva la vida. A veces las razones se hacen difusas, y
en esa bruma, el amor incondicional es algo que nunca se difumina. En este
viaje que emprendo, tengo la sensación de estar comenzando la segunda parte de
mi vida. Viajo liviano, porque recomenzar el infinito requiere tener una visión
despejada de nudos de antaño. Pero la confianza la llevo conmigo, y es porque
el amor incondicional me acompaña, y me guía. Tengo una esperanza desbordante,
aunque alguna vez creí perderla, y es por ese amor absoluto que está instalado
en mi corazón. Mientras ustedes existan siempre habrá una razón. A veces es
posible olvidarse de agradecer, pero yo no puedo olvidar, porque soy totalmente
afortunada de la familia en la cual nací. Nunca, pero nunca, lo doy por
sentado. Y estoy tranquila, porque nunca voy a estar sola, y estoy feliz,
porque siempre me siento apoyada, querida, escuchada, porque nunca me he
sentido juzgada, ni pasada a llevar, y porque siempre, siempre, disfruto
enormemente de la compañía de todos ustedes, y me siento inmensamente feliz, y
a gusto, y porque las risas de todos encienden mi corazón. Siempre he admirado
el optimismo que rodea a nuestra familia, y lo perseverantes y combativos que
son todos. Es una energía infinita. Es lo único que necesito llevar, el amor
definitivo y esa valentía que me hará pasar por las calles con brío y sabiendo
que incluso lo imposible, es a veces posible. Lo sé, porque he visto proyectos
renacer en medio de las cenizas, porque he visto personas recibiendo diplomas
en condiciones adversas, porque he visto viajes en barco para curar dolencias,
porque he visto siempre sonrisas, a pesar de la lluvia. A veces no entiendo por
qué tengo tanta suerte, y otras veces sólo la agradezco, y me detengo un minuto
para pedirle a la vida que todos sean felices, y tengan paz, y que esta linda
familia siga teniendo siempre tanta luz. Ahora que han llegado hermosísimos
nuevos y nuevas integrantes a ella, me maravillo ante el milagro de la vida, y
lo que pido, es que sean tan felices como yo he sido, y deposito en ellos un
poco del amor definitivo, porque yo sé que con él podrán serlo. En este momento
de partida, lo que pido es que nunca olviden que mi corazón, pleno del amor
absoluto, está siempre alerta y pronto para armar el puzle que haya que armar,
para escuchar cualquier sensatez o desvarío, para reír, celebrar, compartir lo
que a veces es más difícil, o simplemente pasar la vida, que también hace
falta.
Gracias.
Amor
absoluto y hasta pronto.
Almendrita
Despedida
[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Despedida
Sometimes said it’s sun time
Let it sunshine on my mind
Healing I need healing
A good feeling I can shine
Feel it like you can see it
Like you can dream it in your mind
All the same it’s conscience waiting
Cross the line, Cross the line, Cross the line
EDWARD SHARPE, Come In Please
Queridos amigos y amigas,
En una
semana y dos días estaré (espero) sentada en un pequeño asiento de avión. Cuando
uno cree que ha aprendido a vivir, de alguna manera la sensación de estar una
vez más dentro de la crisálida, te demuestra que eso que habías visto no era lo
que creías. Como ir caminando por un puente colgante que de pronto se convierte
en aire, y ante eso solo queda aferrarse a las nubes, que no tienen respuestas.
Existen distintos tipos de abismos. Unos que son simplemente negros, y en los
que no hay nada, y otros en los que el desconcierto está instalado como una
bruma que lo cubre todo, y no es posible ver mucho más allá. A veces, como me
sucedió a mí, un día, hay unos pequeños brotes en las ramas de los árboles, y
cuando las flores se abren, la esperanza se sitúa firme en el corazón,
volviendo al lugar donde una vez había estado. El pecho se entibia, y la serenidad
y el amor fluyen como miel, como una música de Chopin, como un día asoleado que
te desgarra de pasión. Entonces sé que había que seguir aprendiendo a vivir, y
me reconcilio con los ritmos zigzagueantes de la vida. Ahora que los vientos me
llevan a otro lugar, creo estar saliendo de una crisálida que marca el inicio
de la segunda parte de mi vida. La anterior, que he tenido la suerte de
protagonizar hasta ahora, estoy guardándola en un cofre, con dedicación, con
agradecimiento, y hay una sola cosa que llevaré conmigo, y es el amor de todos
ustedes, y cada uno de los gestos, que están recordándome siempre, que vivir es
la experiencia más maravillosa, y que nunca, nunca hay que perder la esperanza.
Quizá no he aprendido a vivir, pero lo que he vivido no ha sido en vano, porque
los conocí a ustedes, y cada uno me ha mostrado algo del mundo y de la vida que
no sabía, o que construyó una parte de lo que soy, dándole nuevas formas y
colores. Lo que me inunda ahora es agradecimiento, y profunda gratitud por el
hecho de que la vida, luego de desorientarte, se encargue de mostrarte toda la
belleza que hay en ella, y todo lo que vale la pena caminar por sus escarpados,
y al mismo tiempo amables, senderos. Todo depende de los ojos que la ven.
Ustedes me han hecho siempre querer compartir un poco de toda esa belleza que
veo, y salir de mi constante nave espacial en la cual habito, disfrutando, con
mi felicidad expansiva, y mi existencialismo penetrante. Les agradezco también
por seguirme el ritmo, por reírse conmigo, por todo el respeto, la profunda
compresión, el cuidado, el apoyo y el amor. Hay algo realmente impagable, la
confianza de la comunicación auténtica y genuina. Sentirse alineado estando con
alguien. Lo bueno de ordenar antes de partir, es poder lanzar por la ventana
todo lo que no vale la pena, y yo no necesito mucho, solo la lealtad que
ustedes han tenido conmigo, esa también va en mi maleta, dándome un calor que
entibia mi corazón. Lo que pido es que la belleza esté también en sus
corazones, y que la salida de la crisálida, cuando les suceda una y otra vez,
tenga magia, y tenga una razón. Mis ojos, mis oídos, mis manos, y mi corazón,
estarán siempre atentos para lo que ustedes tengan que expresar, para lo que se
precise, y espero poder estar siempre en el lugar que se requiera para detener
una avalancha, encender una llama, soñar con lo imposible, o simplemente darle
color a lo cotidiano.
Paz y
serenidad para todos.
Mucho
amor y hasta pronto.
Almendra
Y yo… ¡cómo me voy a ir!
(Du und ich. Almendra, la passion et le
désespoir, 2015)
Y yo… ¡cómo me voy a ir!
Duro
dos segundos el atardecer
Me
quemo por dentro
El
alma y el cuerpo
La
sangre está hirviendo
Sin
alma en el cuerpo
Me
quemo por dentro
Bomba Estéreo, El Alma y el Cuerpo
A veces
dudo, la lejanía, como un eco a la distancia, me llama, me dice cuánto tiempo
crees que podrás estar lejos, y si tu familia te llama, te necesita. Y si el
amor se vuela, como un pájaro en cámara lenta que no detiene el batir de sus
alas. Y si la nostalgia me carcome, y si me desoriento. Y si me quemo por
dentro con una pasión por volar alto y quiero partir. …Y me llamas, y me dices miamor, je t’aime… y yo… ¡cómo me voy a
ir! Quiero estar aquí. Dijimos creemos vida, y yo… ¡cómo me voy a ir! No sé lo
que eso significa. A veces tengo miedo. Dijimos, compartamos nuestra vida, y
yo… ¡cómo me voy a ir!… ¡Cómo me voy a quedar!, a tientas, hasta que pueda
ponerme de pie, decir, sí, no conozco este lugar, pero quizá pueda conocerlo,
quizá no necesite conocerlo, quizá lo desconocido sea un aliciente a mi pluma,
quizá puedo sacrificar una cosa por otra, quizá puedo sacrificar mi vida a la
pluma, entregar mi comodidad a las hojas en blanco para que puedan
desenvolverse libremente, dar vueltas en redondo, partir y regresar, sentarse
en el puente y conocer a la vida frente a frente, sin subterfugios, la vida sin
muros, la existencia sin fronteras, y el corazón tranquilo, guardado entre dos
manos, que lo cobijan, a quienes les das tu confianza, porque no te queda otra,
porque tú ya estás en otro lado, en la desorientación creadora, en la
resignación de la vida, en la entrega de tu alma a la fértil ventisca, yo no
entiendo nada, y yo… ¡cómo me voy a ir! Si yo vine a no escapar, yo vine a ver
más colores de tus ojos, a profundizar en tu alma, si yo vine a poner una letra
al lado de la otra, un vuelo al lado del otro, un dolor al lado del otro, un
sentido que tenga sentido, que pueda leerse y tenga sentido, que pueda sentirse
y tenga sentido, un lápiz que se concentre en el pasar del río, unas letras que
signifiquen algo, que se organicen y se rindan a la belleza que acecha. Y
entonces, ¡cómo me voy a ir! Si no quiero volver, nunca he querido volver, pero
luego, si ya no puedo partir, ¡cómo me voy a quedar!, pero, ¡no puedo partir!,
pero, ¡no quiero quedarme partiendo!, quiero quedarme quedándome, pero que esa
parte que está partiendo sea todo ese amor que me espera al otro lado del
océano, y que fue lo que me dio la vida, para poder estar ahora quedándome, a
pesar de a veces pensar en estar partiendo. Me quedo quedándome, porque nunca
se sabe cuándo se está ya partiendo, y yo vine a no escapar, yo vine a vivir,
viviendo.
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