Revolución y Fuga
Novelas
Prefacio a "Fuga"
“Fuga” es una novela. Es el cuarto libro que compone “Lisa y la pasión”. En este orden: “Lisa y la pasión”, “Aventura”, “Revolución”, “Fuga”. Comencé a escribirla en la canícula lionesa, y terminé de escribirla en el comienzo del otoño amarillo. No intenté fugarme del presente. Ni siquiera del pasado. Me dije, ahí está, ciérralo. Míralo directamente. Cuánta fuga. No queda otra que abordarla con humor. Eso me dije. La soledad es mi más fiel compañera, pero no solamente. Hay otras cosas. Qué es este libro. Es un libro sobre el deseo, y sobre el trazado de la fuga. Lo que el deseo permite, y lo que la fuga autoriza. Lo que el deseo destruye y lo que la fuga asola. Yo me dije, año tras año lo intenso y lo demoledor. Organízalo, me dije. I thought I could organize freedom, how Scandinavian of me, canta Björk en la canción Hunter. Yo tengo el mismo defecto, gozo organizando la libertad en libros. No soy de Escandinavia, pero debo tener algo de eso. También me gusta la fuga hacia la libertad, y sobre todo hacia la música. Yo he deseado a gente. Quería hablar de eso. Y de la fuga que terminó lanzando por la borda toda estabilidad. Mi existencia es estrictamente estable porque no hay nada más que literatura. Así fluye totalmente. Nos llevamos increíble, nos morimos de la risa, nos acompañamos, criticamos al futuro, formulamos las dudas e interrogantes. Como toda esta gente ya no está en mi vida a mí me gusta agradecer. Porque también hay que pasar a otra cosa. Es lo que hago. Pasar a otra cosa. Adiós, muchas gracias, fue un gusto. Suerte y buenos deseos. Ni el deseo me queda parece. No por ellos, en todo caso. A fuerza de insistencias de todos los lados, la corrosión es inevitable. Abrasada pero viva. Eso es lo bueno. Este es un libro sobre el deseo y la huida. Sobre lo que permite existir y lo que constituye lo más determinante de este acto gratuito que llevamos a cabo. Como que nos obligaron. Nos pusieron ahí y haz lo que puedas. A quién le preguntaron. Juega el juego o nada. De qué se trata este juego. Una llega sin comprender ni las reglas. Nada de nada. Ni cuál es el juego. ¿Estás jugando? ¿A qué? En ese bendito día que nos pusieron ahí a debatirnos con la comprensión inalcanzable, fuimos arrojados a un extraño juego. Creerás morir, pero es amor. Creerás morir, pero es deseo. No se entiende nada. 45 años y es como que empecé ayer. Sigo sin comprender exactamente de qué se trata. Me interesa comprender, sin embargo. Por eso me doy el trabajo de escribir estos libros. Para que alguna regla del juego salga a la luz, se muestre a través de la ventana, se bañe conmigo en el mar del hastío y la fascinación. Estoy fascinada, pero nunca sé bien de qué. ¿De haber podido amar? ¿De lo que viene? ¿De despedirme de esta gente que no me ha dado ni un instante de respiro? Ni una pequeña maldita tregua donde poder instalarme tranquila y depositar mi manta para sentarme en la hierba, en la arena, y observar el paisaje sin tablas incrustadas a través del cuerpo que se cruzan con cada pensamiento que llega a puerto. El deseo es embeleso y asfixia. El contenido no sé quién lo tramó, pero es una contradicción en acto. Igual como el amor es fuga y estabilidad. Hay que rendirse ante la evidencia, fue alguien confundido. Y se nos pide hacerlo bien, respetar las reglas del juego, ¡pero si ni siquiera están claras! You change like sugarcane, canta Tori Amos. Van cambiando, esas miserables reglas. Esas insólitas y abyectas reglas. Nunca fui realmente de las reglas, ni aunque las estudiaba y las ejercía. Tienen un lado ruin, sobre todo cuando devastan, o cuando no se respetan los grandes acuerdos, como proteger la vida y la integridad, por ejemplo. Vivimos en un vil presente en algunos sentidos. Hay que seguir insistiendo en esto, a fuerza de desfigurarnos si no lo hacemos. Es genocidio, decirlo, porque como además se censura. En la televisión francesa se censura. Insistamos un poco más, a ver si modificamos la infamia sostenida. “Fuga” es un libro sobre la vida. Sobre el intento de llevarla a cabo, y esas tormentas, y esos paraísos que conocemos a veces, que le dan un sentido a todo. El amor y el deseo es lo definitivo. Yo me he entregado.
Gracias.
Andréa Balart-Perrier
Lyon, 12 de septiembre de 2026.


No hay comentarios:
Publicar un comentario