En una semana se acaba el año, y lo que yo siento
es libertad. Una libertad poderosa y una soledad amigable. Una paz inusitada. La
liberación del deseo, del deseo mal entendido. El deseo que te ata, el deseo
que duele. El deseo que te llama a poseer. La posesión de las personas, como si
fuera posible. Acabo de soltarlo todo. Si no vienes a mí entonces a otra cosa. Te
dejo ir, fluir, y cuando quieras vuelve. Quizá yo siga ahí para ti. Quizá ya
esté en otra cosa. Yo quiero amar, pero no poseer. Volar como los pájaros. Construir
sin poseer. Volar contigo, como los pájaros. Construir contigo, sin posesiones.
Sin miedo, confiando. Si vas a venir no me avises, tan solo llega. Sorpréndeme.
Llama a mi puerta cuando sea el momento. Pero trae amor a raudales. ¿Sabes dónde
vivo? Allí donde cantan los pájaros. Donde se siente un atisbo de paraíso. Una música
pacífica y profunda. Una intensidad vital y una confianza inmensa. Te encontraras
con el sol alojado en mi balcón, con el alba y el atardecer habitando el
espacio. Con una brisa suave y sabia. Que traerá algunas respuestas. Con
habitaciones vibrantes de vida. Con ganas de vivir morando el lugar. Con energía
creativa y renovadora. Con un amor gigantesco dispuesto a explorar. Con un amor
enorme que le regalaré a tu corazón. ¿Sabes lo que haré? Te amaré libremente. Te
invitaré a mi balcón, donde podamos mirar el mundo juntos. Todo lo que hay. Todo
lo que descubriremos. Con libertad en el corazón crearemos vida. Siento una
renovación profunda. Un amor bien entendido y confiado. La necesidad de amar
con libertad y respeto. La comprensión que da una comunicación profunda. Las bondades
de la autoestima y la emancipación. El sabernos conscientes y valiosos. Te invito
a mi espacio sin presiones. Con alegría, con el gozo del presente y del alma. Con
un amor infinito y benéfico. Que te querrá tal cual eres. Que te hará crecer y
llenarte de vida. Con una liberación de todas las estructuras. De todos los
constructos mentales que nos encasillan. Un amor libre, mágico y verdadero. Un amor
lleno de la innegable realidad. Un amor conectado a la tierra. Un amor pleno de
estrellas que refulgen. Pasa, estoy aquí en el balcón, no te esperaba.