5 de agosto de 2026

Aventura X

Estuve leyendo sobre aventuras no tan divertidas, sino todo lo contrario, más bien espeluznantes: estar atrapado en una secta. Enrique Urrutia Aburto y María Alejandra Pinto Martínez serán formalizados en septiembre en el sur de Chile por conductas criminales. Quienes son estas personas, los líderes de una comunidad que se llama Cahuala, en la Isla de Chiloé. Por qué me interpela especialmente esta noticia. Escuché sobre este personaje largos años, una especie de mito. Una historia que no terminaba de cuajar, hasta ahora. Participé dieciséis años en un grupo scout, una aventura fascinante, la que agradezco cada día. Lo que es menos fascinante, es lo que estaba haciendo Enrique Urrutia Aburto en la Isla de Chiloé mientras eso ocurría. Cuál es el vínculo entre mi experiencia y esa secta. Es un vínculo tenue, difuso, pero nítido en lo siguiente: el grupo scout en el que participé fue fundado por esta persona, cuyo rastro siguió hasta Chiloé unos años antes de que yo ingresara a él. Dos personas por distintas vías me enviaron la noticia en cuanto se publicó. No en vano estuvimos escuchando años sobre esta extraña leyenda de Chiloé. Entonces llegó a mis manos un libro: “Las tumbas de piedra” de Hugo Kruger Droguett. El autor fue parte de esta comunidad perdida en esa isla durante muchos años. El libro es una ficción que lo contiene todo: es en realidad un testimonio, la mayor parte de sus páginas. Mi estupor fue inmenso: una secta hecha y derecha, con todos sus componentes. Una minuciosa descripción del control de los cuerpos y los espíritus. Las acciones, los pensamientos, las ideas, las relaciones, los trabajos, la actividad sexual, en definitiva, la vida completa. Un grupo de jóvenes pensando que iban a una actividad cercana a un grupo scout, una actividad de libertad, compañerismo, respeto, creatividad, de modificar un poco el mundo hacia algo mejor. Esta experiencia fue justo todo lo contrario. Esclavitud mental, sometimiento y destrucción. La línea comienza delgada a veces, y bajo cubierta de una cosa puede accederse a otra diametralmente opuesta. Es lo que sucedió en ese grupo que partió al sur, liderado por alguien al menos veinte años mayor que todo el resto de los integrantes. Cuando nosotrxs comandábamos el grupo scout en el que participé, nunca hubo nadie mayor de veinticinco años. Era un grupo horizontal, donde todas las decisiones se tomaban de manera democrática luego de horas de conversación, en que cada persona daba su opinión. Jamás conocí la opresión. El grupo guardaba el componente de desarrollo personal exacerbado, que en ocasiones, si hay manipulación, puede llevarte a otra cosa. No fue mi caso, pero leyendo con atención este libro, volví a recorrer esa actividad para advertir los posibles encuentros entre ambas experiencias: un grupo scout y una secta. No los encontré. Pero la reflexión sigue. Porque no en balde ingresé a ese grupo scout cuando comenzaba la transición democrática en ese país, transición que no termina de ajustarse del todo, luego de treinta y cinco años. El crecimiento personal y la espiritualidad pueden ser herramientas de liberación o de opresión. La frontera es delicada y nunca se puede bajar la guardia. Cuando teníamos veinte años tuvimos esa fantasía de vivir reunidos en una comunidad permanente, impulsados por la efervescencia y el entusiasmo de ese momento de cambiar el mundo. Lo que finalmente no implementamos, no por falta de motivación, pero teníamos encima una gran noción de la individualidad y los límites, y nadie convenciéndonos de lo contrario. No sentíamos la necesidad de abandonar al planeta para crecer en un nuevo cuerpo, como le sugirió a otrxs aquel líder que no alcanzamos a conocer. Supe enseguida que el libro también hablaba, en parte, de mi vida. Estuve cerca, por distintos canales, de la extensa y disímil batería de conocimientos que este sujeto mezcló y distorsionó para reinar sin atajos. Estoy agradecida de este autor, que me llevó a la comprensión de cientos de cosas que me preguntaba desde esa primera reunión en la cancha de fútbol del colegio a los diez años, hasta ahora, a mis cuarenta y cinco. Más vale tarde que nunca. Ahora que sea la justicia.  



Aventura IX

Creo que una de las mayores aventuras es tener hermanos. Yo tengo dos. Hoy es el cumpleaños número cuarenta y tres de mi hermano Francisco, el que me sigue de cerca. Felipe es el pequeño de casa, y su nacimiento se distancia del nuestro en nueve y seis años respectivamente. Francisco y yo nos parecemos mucho: el mismo acercamiento expansivo a las cosas. Es como que siempre estuviese este emblema: todo o nada. Una pasión fuera de rieles. Tal vez aprendimos que así era más real. Tal vez aprendimos que sin lanzarse a los caminos no se llega a ningún lado interesante. Francisco ejerció esta insignia desde pequeño, y en la ruta arriesgó perder la nariz, la cabeza, la rodilla, la vida. Aquí estamos. No nos hemos detenido, hermano. Cabalgamos hacia la vida y hemos llegado. Cada día un regalo y un renacimiento. Admiro tanto tu manera de enfrentar los acontecimientos, con inteligencia, con osadía, con amor, agregando siempre un gesto que va más allá, en tu trabajo, en tu manera de ser papá, de ser hermano, de ser hijo, de ser pareja, de ser amigo, en tu devoción por el ajedrez, por la lectura, por la filosofía, y cada ámbito de la existencia en la que has entrado y dejado huella. Nunca observas como espectador, vas al fondo de los temas y se nota. Diriges una empresa de quinientas personas con una habilidad y un cariño impresionante. Pero no te quedas ahí, siempre buscando y apoyando proyectos, para que Chile sea mejor, para que sea un país de todas las personas, para que sea un país grande y hermoso. Tengo tanta suerte de que hayas nacido mi hermano. Desde pequeños esas aventuras infinitas. Horas y horas de juegos sin aburrirnos: lo inventamos todo. La pasión en el corazón la aprendimos y la desarrollamos. Hoy seguimos riéndonos, los tres juntos, en nuestras conversaciones que colman mi alma de alegría. La aventura de ser hermana es tal vez una de las que más atesoro: me ha traído mucha felicidad. Hoy los tres a la distancia, pero siempre juntxs. Cuando una ha crecido con alguien escribe cada línea con esa compañía. Con ese carnaval encima. Yo he tenido a dos hermanos fascinantes. Pasión fuera de moldes. Gracias por todo, hermano, te quiero mucho, la aventura en el corazón y siempre unidos, muy feliz cumpleaños.

2 de agosto de 2026

Aventura VIII

Renuncié a Jean, renuncié a Adam, no quedaba otra, renuncié a Jacques: ya era hora. Estoy contenta con mi decisión. Sucedió hace dos días, un 31 de julio. Voy a quedarme con los libros: mis grandes enamorados. Entraré en las órdenes literarias. No, no es para tanto. Mejor sin orden. Resistir es leer. Quiero sacarme el pasado de encima, cómo se hace. Casarme con el presente. Estar enamorada de un hombre en fuga, de un fantasma y de un zombie es un contrasentido. Es tan insólito el amor en ocasiones. Me dije, Lisa, es el momento. Todo sucedió de prisa. Lo supe al instante: es ahora. Lisa, vas a tomar las riendas de tu vida, como decía mi profesora de piano, y de mi cuerpo: lo anoté en mi cuaderno. Con un lápiz a pasta, sin aspavientos ni subrayados. Una decisión simple, pequeña, cauta. No soy de ese grupo, pero tal vez llegué. Me enseñaron que ese corazón desbocado me traería problemas. No seguí absolutamente ninguna de las instrucciones. Nunca fui muy dada a ese ámbito. Ni siquiera cuando el inspector del colegio me decía que no podía asistir con zapatillas. Tampoco cuando al juez tenía que decirle su señoría ilustrísima. Tal vez por eso me entendía bien con Jean, Adam y Jacques: no son asiduos a las reglas. Frecuentan la oscilación como un mantra. Por eso nuestro amor fue lo más alto y un gran desastre. Algo perfecto y con fisuras definitivas. Fui feliz. Fui extremadamente feliz. Fui feliz todos los interminables años. Fui feliz mi vida completa. Qué aventura apasionada. Pero se acabó. Esa vida al menos. Es una convicción: Lisa, ya déjalos ir. Otras cosas llegan. Distintas, desenfrenadas, entusiastas, humanas. Pero siempre el corazón desbocado. 

Aventura VII

Mi revolución es otra, no tiene que ver con el lugar o la pareja, tiene que ver con mi pasión: la literatura. Una promesa le hice. Ahí está mi energía. En esas frases escurridizas. Esa es mi fuga, mi relación y mi reflejo. Soy las palabras, y otrxs me acompañan para habitarlas. Vivos o muertos. En la fantasía todo existe. En la ficción elaboramos lo que habíamos imaginado. La razón por la que voy con Adam, con Jean y con Jacques es porque ellos me ayudaron a imaginar las palabras. Me ayudaron a inventar. Me elevaron de la realidad para observar el sentido. Con ellos comprendí que el corazón desbocado era la fuente única de la alquimia. El elixir del pozo. Me acerqué a la excavación e intuí su profundidad. Todo está aquí, me dije. Amar es la respuesta. Aproximarse con humildad al fenómeno. Considerando su delicadeza, su fragilidad, su potencia. Escribir es intentar amar. Saber que es un camino rocoso, pero en la entrega está el oasis. Son únicos y van conmigo porque yo me entregué. Me mostré tal cual era, y creé una fantasía interminable. En esa perforación de la realidad construí lo que me mantuvo en el viento. Esa revolución que me dictó todo lo demás. El amor es la aventura que nos despierta a la pasión.  

Aventura VI

En el díptico de presentación de la exposición de fotografías de Adam fui anotada como “hada madrina”. Fue una gran alegría porque siempre quise ser un hada. Mi página de fotografías a los veinte años se llama “Lisa el hada”. De broma, Adam me decía “Lisa helada”. Siempre estaba inventando cosas y elevando la realidad. El tema del hada fue porque muy pronto yo advertí la consistencia literaria de la vida. Ser un hada significaba ser una criatura literaria, era la ficción lo que me interesaba, no componer un cuerpo etéreo. Sentía una fascinación sin límites por los bosques y la magia. Por la posibilidad de volar sobre la realidad. Volar al interior de la realidad. De esa mágica exposición novelesca, a mi madre le gustó especialmente una fotografía de un bosque, de unas araucarias y un lago, del sur de Chile, que va a instalar en su hogar frente al océano, para que Adam esté en casa. En esa época del hada de los veinte años publiqué mi primer libro, y creé una editorial que titulé: Hada Ediciones. Con el tiempo se transformaría en Fée Editions. Me gusta conservar esa magia de los primeros libros, aunque la técnica vaya imponiéndose con el pasar de los años, y la jornada de trabajo de quince horas, siete días a la semana tenga en ocasiones otro cariz más pragmático. La consistencia de la aventura se mantiene siempre en cada línea. Es una pasión que desborda. Como la que tenía Adam y lo llevó a su paseo con las tortugas acuáticas y las mantarrayas sumergidas. Sé que su jornada de trabajo también siempre fue de quince horas, siete días a la semana, era un genio, todo lo inventó. Lisa el hada, los ríos llegan al mar.  

Aventura V

Es existir acaso un eterno dejar atrás. ¿Empieza algo o no? Parece que todo es partir y olvidar. In the arms of the angel, cantaron ayer en tu exposición de fotos, Adam. Ahí estás, en tus fotos y en los brazos de los ángeles. Tu cuerpo no está aquí, en cualquier caso. Esa es la putada, porque a mí me gustaba tu cuerpo. Tu voz. Me gustaban tus palabras. Mi madre fue en mi representación a ver tus extraordinarias fotografías, Adam, y a abrazar a tu familia. Se emocionó mucho, me dijo, en esos pasillos donde crecimos, donde nos convertimos en lo que somos, en lo que eres, aunque ya no estás. Me contó que había conversado mucho con Jacques, sobre lo que era existir luego de tu partida. Me envió una foto de Jacques junto a tu hermano Andrés y una de tus imágenes. Esa expresión de Jacques que conozco tan bien. Me envió una foto del jardín de rosas, ese lugar que conoce todos nuestros secretos. En un banco ahí mismo me dijo Jacques a los diecisiete años que yo era su mejor amiga, años antes de ser su pareja. Teníamos esas clasificaciones entonces. Era bonito. Tú eras su mejor amigo. Yo lo sé. Recorrí esas fotos como que se me fuera la vida. Está en todas. Yo no estoy en esas. Llegaste a mi vida después de que habíamos terminado el colegio. Nos perteneciste, Adam, fue una posta, veinte años él y veinte años yo. No entiendo por qué no podía ser todxs juntxs. Habría sido mejor. ¿Sabes que voy a poner tu foto de las flores y la bicicleta aquí en mi casa en Lyon? Encima de mi piano. La música tiene que estar reunida. La aventura siempre fue descubrir esa melodía que ahora me guía. El aroma de tu cuerpo, la contención de tus brazos fuertes. Fuimos los tres creados para encontrarnos. En ese jardín de rosas. May you find some comfort here. La aventura fue nuestra. 

31 de julio de 2026

Aventura IV

No voy a cambiar. Voy a seguir siendo exactamente como soy. No me modificaré. Insistiré en mis calidades y atributos. Los tengo de sobra. Sin ti será esta aventura. Y no voy a escapar. Este es mi lugar. El que yo elegí. No habrá fuga esta vez. Escribiré un manifiesto del corazón desbocado. Del corazón amante de la aventura. Dónde estás corazón, en qué paraje te encuentro. En qué prado desmedido. En qué río desaforado. En qué paseo desenfrenado. Paso a paso seguiré sus huellas en la arena. En el mar será el cántico universal. Esa noción de los límites. Demarcaré lo que no va a modificarse. La sustancia de ese corazón de rodillas, que ya no va a amar. No de esa manera. Te extirparé del camino para no ver tu perfección que me subleva. Para recordar mi fantasía y sus posibilidades. Tiempo habrá de reflexionar y advertir mi ineluctable ausencia. Toda la vida. Me voy con mi corazón desbocado sin moverme de donde estoy. Ya no duele. Ya no hay grito. Ya no hay espera ni desconcierto. La indiferencia de reafirmar con toda calma el equilibrio de la pasión. El corazón desbocado es un barco encendido que no se detiene. El corazón de la aventura. 

Aventura III

Tengo un corazón desbocado. Uno lleno de ternura, y rencor en ocasiones. Saturado de música y poesía. Un corazón como dios manda, atiborrado de amor desorientado. De amor incompleto y por completarse. Dónde está el límite. Cuál es la verdadera aventura. Pagué. Juro que pagué. No me sigan cobrando. No me abandonen en la mitad del camino. No me lancen proyectiles. No cierren la avenida a casa. No me susurren acantilados al oído. Así es este juego, te dejo ir y me esperas, te propongo y te escondes, te olvido y me buscas. Qué pasa si ya no quiero jugar. Si ya entendí las reglas y no me interesa. Quiero otra cosa. Una con tintes de aventura. Una real e imaginaria. Un juego distinto. Uno que no implique perseguir a la presa como un león en la sabana. Que no sea todo temblor y alarma. Agitación y demora. Tengo un corazón desbocado pero disciplinado. Que sabe dónde están sus cuerdas. Sus instrumentos y orquestas. Dónde. Ese es otro juego. Escribo poemas de amor y luego la debacle. Luego la fuga y el acecho. Encuentro tormentas y tornados. Olas y tablas. I need a break from my troubling ways, canta Melody Gardot. El corazón desbocado es la única aventura. 

Aventura II

Crecimos escuchando y cantando Joan Baez, Cat Stevens, Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Charo Cofré, Joan Manuel Serrat y Leonard Cohen, era la música que le gustaba a mi mamá, y escuchando Chopin y música flamenca, era la música que le gustaba a mi papá. Cassettes y luego discos, en el auto, en viajes, en las vacaciones, en la casa. Me acompañan esas letras y acordes. Esas voces. De qué manera nos da forma la música que va con nosotros. Una especie de puente al futuro, de raíz en el presente. A Bob Dylan le dieron el premio nobel de literatura, pero creo que hay que considerar también a Joan Baez y a Violeta Parra. “Diamonds and Rust”, y “Cantores que reflexionan”, son un resumen perfecto del existir. A mí esas canciones me escoltan. Me llevan sana y salva a casa, cada vez que emprendo una aventura, y luego las preguntas. Me recuerdan que la nostalgia es necesaria pero no imprescindible, y que tengo una misión que no debe ahogarse en la mentira. Mi imaginario estuvo tallado al calor de lo humano, cabalgando en la poesía. Joan Baez me dejó diamantes y vigilancia al óxido. Violeta Parra me dejó justicia y voz. En ambos casos calor y poesía. Con ellas imaginé castillos y triunfos. El triunfo de la pasión y la verdad. “And if you’re offering me diamonds and rust, I’ve already paid”. “Hoy es su canto un azadón, que le abre surcos al vivir, a la justicia en su raíz, y a los raudales de su voz”. La música es la aventura del corazón desbocado. 

Aventura

Éramos ya feministas, pero hace siete años comenzamos la verdadera aventura: creamos colectivos y revistas. F-union, Simone, Parchadxs. Hagámoslo juntxs, ¿por qué no? Así es más grande. Qué aventura del éxtasis. El feminismo es como una pareja. Una incondicional: algo nunca visto. Nunca te defrauda, y nunca te dice lo que tienes que hacer: todo lo contrario, te dice, autonomía, justicia, sororidad, solidaridad, activismo. Una pareja que te quiere tal cual eres. Te incentiva, te apoya, extrae lo mejor que tienes dentro, y fuera. Una pareja perfecta, humana, como todo lo que tiene consistencia real. Una pareja, viva, latiendo, en movimiento. Una pareja que te dice, piensa por ti misma, no sigas a las masas desbocadas, ni a líderes manipuladores. Ayer nos reunimos a cerrar un nuevo año con el equipo Parchadxs. Un año de reflexión, acción y comunidad. Parchadxs es un colectivo feminista y antirracista con base en Lyon, Francia. Compuesto de personas de origen latinoamericano y francés. Nos reunimos los jueves cada dos semanas en un lugar asociativo que se llama La Médiane. Un lugar violeta y verde, abierto a la comunidad y sus múltiples iniciativas. Un lugar que resiste, igual que nosotrxs. Sin pantallas, nos reunimos a mirarnos las caras y comprender el presente. En qué consiste esta pareja que se llama feminismo, nos preguntamos una y otra vez. Qué estrategias para llegar a nuestros derechos, nos preguntamos. La realidad y nuestros derechos, ¿se encuentran? Queremos saber. Rápidamente nos damos cuenta que hay brechas, fosos, abismos, fronteras, pero también puentes, encrucijadas, confluencias, intersecciones. Qué aventura emocionante. Dan ganas de llorar de sentido. Sentimientos elevados que nos recuerdan que estamos en casa. El feminismo es un refugio y un palacio. Un camino abierto y por inventar. Salvo algunxs del planeta que insisten en extrañas ideas de dominación, el resto ya vamos siendo todxs feministas, antirracistas y antiespecistas. Lo que está muy bien. ¿Sobre quién estamos? No hay tal cosa como aquellas jerarquías en desuso. Hey amigx, todxs nacimos de alguien y queremos vivir plenxs. Hay suficiente belleza en el mundo, alcanza para todxs. Paz para el mundo: SEGUIMOS.    

24 de julio de 2026

Libros 2025-2026

























https://andreabalart.s3.eu-north-1.amazonaws.com/literatura/20_lisa_vertigo_03-12-25.pdf


























https://andreabalart.s3.eu-north-1.amazonaws.com/literatura/19_misterio_23-07-25.pdf