24 de noviembre de 2014

Para este nuevo año que comienza


La vida se ha vuelto mi amiga. Hace un año luego del abrazo de año nuevo, un ser mágico ha ocupado mis días. Hace un año mi cuerpo decidió abrirse el pecho y elevarse a otras dimensiones. Hace un año que los libros llenan mi atención. Las palabras tocan los timbales de la orquesta, con fuerza. La naturaleza ha invadido de verde mi asombro. Aquellas pequeñas calles de historia han dado un gozo a mi alma. Los nuevos idiomas han poblado de diferentes mundos mi fascinación sin límites. Lo simple ha llenado de admiración mi infinita curiosidad, como una pequeña abeja buscando la miel. Esos grandes ríos le han dado movimiento, fluidez y coherencia a mi entendimiento. El amor y su aliada la belleza han abierto todos mis poros otrora adormecidos o demasiado agitados. Ahora quisiera hacer dos cosas. La primera. Agradecer. Agradecer. La segunda. Decir que he encontrado mi lugar en el mundo, y para este nuevo año que comienza, desearles, si aún no lo han encontrado, que lleguen a él, como a un bello prado florido. La vida nunca había tenido tanto sentido. Si luego todo cae, no importa, doy fe que hay un lugar, y que el conocer el sentido te hará despojarte de todo lo demás a lo que te aferras en vano. Dándole espacio a toda esa vida escondida esperando despertar y latir, disfrutar, crear. Respirar hondo, dejarse llevar.