Me aventuré a escuchar la primera parte de la banda sonora de The Bodyguard. Me hundí, por supuesto. Qué más podía pasar. Pero al mismo tiempo me dio un ataque de risa. Porque el drama tiene una parte de risa. Esa dualidad de las cosas. Ya lo dijo Pablo Neruda, la palabra es un ala del silencio, el fuego tiene una mitad de frío. Igual que él, sabrás que no te amo y que te amo, puesto que de dos modos es la vida. Como escribió, yo te amo para comenzar a amarte, para recomenzar el infinito, y para no dejar de amarte nunca: por eso no te amo todavía. En el momento de lo más abajo, apareció I’m every woman, la canción tres. Con un poco de ritmo, todo mejoró. A veces todo parece insignificante, y para qué preocuparse. Esa capacidad de las cosas, de interceptarte y luego dejarte partir. Y cuando todo va subiendo, llega Run to you. Como si nada. Para terminar de acribillarte y disipar toda la calma ganada. I wanna run to you, I wanna run to you, Won’t you hold me in your arms, And keep me safe from harm? Y luego, adivinen, llegó la canción cinco: Queen of the night. De nuevo. Dejé esa en bucle. Mejor que lo otro. ¿El drama será una enfermedad? Poner esa parte del disco que te hace reptar por suelo hasta llegar a un vaso de agua bien fría, que te despierte a la vida. Creo que yo he afrontado las cosas de manera ponderada. Pero pocas fuerzas me quedan. Como escribió Pablo, Mi amor tiene dos vidas para amarte, por eso te amo cuando no te amo, y por eso te amo cuando te amo. Whitney, ayuda. Señales de humo. Poetizar es crear, dijo Novalis, hay que aferrarse a eso. Para los románticos la poesía romántica podía ser cualquier cosa, un poema, una novela, un cuadro, un edificio, una pieza musical o un experimento científico, como explica Andrea Wulf en su libro. Bien. Aferrarse a cualquiera de esos. Todo sirve, para no ir a esa primera parte del disco, aunque la tentación sea inmensa. Volver a reptar, volver a reptar, porque en el drama está la vida, como lo describe bien Camila Vaccaro en su disco Drama dramática. La estocada final es poner el video de la canción Run to you, cuando Kevin Costner mira la pantalla gigante en su habitación de noche con las cortinas entreabiertas, como Whitney corre hacia él pelo al viento, como entre las nubes, y ella observa desde lejos. Hay que aceptar el drama. La intensidad de los sentimientos. Amar es estar vivx. Como de dos modos es la vida, se puede ser Queen of the night y Run to you. Se puede ser también una persona con dientes de castor, que aman y castran al mismo tiempo, y ser una femme fatale, que en realidad sólo es alguien que está enamorada, y esa es su única fatalidad. Queen of the night, qué significa eso. Significa, quiero que me folles rico y fuerte. Qué significa Run to you. Significa, ahora. Ahora mismo. Queen of the night, queen of the night. A estas alturas, puede ser cualquier cosa. Elige tú, lo que quieras.
29 de mayo de 2024
Qué diablos es
Cuando estás perpleja de que la muerte te arrebate a las personas que quieres, cuando quieres amar sin contratiempos, cuando quieres más poesía y menos rutinas y relleno, baila. Baila. Baila. Haz como que la realidad no existe para nada. Sólo la imaginación importa. Sólo la libertad de saberte dueñx de un destino escogido. Sólo la noción de saber que la vida es complejísima. Lee, lee, lee. Haz lo que mierda quieras. Quién soy yo para decirte lo que tienes que hacer. Agustina me preguntó, qué es el amor. Agustina, yo no tengo ni idea. Realmente no lo sé. Agustina, lo he intentado todo. Dime tú qué es. Hablémoslo. Hablémoslo bien, y en serio. Qué diablos es el amor. De una buena vez, digámoslo. Agustina, es una sola cosa, es ese sentimiento que te rebana. Que te mantiene despierto. Que te mantiene en las noches en vela. Es la sensación de que todo es posible. Es la fuerza que todo lo alcanza. Es lo que siento cuando recuerdo su cuerpo. Cuando el deseo de sus brazos me aniquila. Cuando quiero que sea mío y de nadie más. Es sólo música. Música y delirio constante. Falta absoluta de timón y ansias de absoluto. Es el sentido de todas las acciones. De todas las palabras. El germen y la razón de la literatura. El nombre secreto de la poesía infinita. El motor de todas las novelas. De todos los intentos. El bendito motivo para seguir vivx. Para no tirarse al río o volarse los sesos. Para lanzarse a los caminos. Para crearlo todo y descubrir lo imposible. Hacer carne la serenidad perpetua. Agustina, el amor es todo. Cuando vas a la escuela, todo está basado en el amor. En la necesidad de entregar, de ser mejor. De aprender para dar. Para no quitarle a nadie. Para dar vida. Todo lo que aprendes tiene su raíz en el amor, en la necesidad de nutrir, de unirse, de conectar. Aprendes para poder dar lo que está dentro de ti. Yo conocí una persona muy bella, Agustina, se llamaba Hugo, fue mi gran amigo, él lo dio todo, él sabía lo que era el amor. Él nos iluminó a todxs con su delicadeza. El amor es lo que él hacía con su arte, con su vida mágica que entendía lo que es la fragilidad de las cosas. El entendía el sentido de la música, que no es otro que el amor. El amor es todo, Agustina, es lo único que importa. También está la muerte, pero no es necesario que pienses en esto todo el tiempo. Llega a ti de tiempo en tiempo. Pero todo impulso nace del amor. También el de vivir, y no querer morir. El amor nos mantiene vivxs, y luego nos ayuda a partir, y luego nos ayuda a dejar partir a los demás. No te centres en el misterio de la muerte, céntrate en el misterio del amor, que es cierto y tangible. Es la magia pura que da alas al movimiento para que nunca cese. Es sensación de aire fresco, de buenos momentos, de libertad, de movimiento de energías y renovación del aire e inspiración, como me dijo un amigo. El amor es todo lo que necesitas saber, guíate por tu corazón en todo momento. Porque las respuestas verdaderas están ahí. Confía. Confía en lo que te dicta. Síguelo hasta el final. Voy a extrañar a mi amigo Hugo, Agustina, él sabía lo que era seguir al corazón. Él sabía lo que era hacerlo todo con el corazón. Entregó su alma completa en sus obras y en su trayectoria amorosa por la existencia. Quienes tuvimos la suerte de conocerlo de cerca sabemos que su alma era la esencia de la belleza. Un corazón de poesía y de música. Me regaló un libro, Agustina, que escribió un amigo de él, que se llamaba Pablo Neruda, que firmó ese libro, es una persona que sabía lo que era la literatura, le dieron un premio que se llama nobel, que se lo dan a las personas que han comprendido de qué se trata vivir en las palabras. Un libro que dice, ¿para qué decir la canción si el corazón es tan pequeño?, pequeño frente al horizonte y frente al mar enloquecido. La poesía es sencilla, Agustina, como era Hugo. La poesía quiere describir con exactitud lo que es la vida. La vida sencilla. Las flores y las mariposas. La poesía quiere enumerar todas las formas del amor. Porque las flores y las mariposas son amor. Tú me preguntaste lo que es. No puedo darte una respuesta única, porque hay muchas flores distintas. Cada florcita ama distinto. Cada color significa algo. El amor es como una mariposa, quiere ser libre. Volar. Amar es ser libre. El verdadero amor es libre. No conoce las cadenas, porque amar es sentir el océano dentro. Es ser el océano. El amor es como el océano de Isla Negra, Agustina. Grande, vasto, inmenso, innumerable. Como la obra de Hugo. Que sigue resonando, como el amor de Hugo. Cuando quieras saber lo que es el amor puedes mirar alguno de sus documentales, o escuchar alguno de sus discos. El amor es como la poesía romántica, rebelde, dinámica, viva y siempre cambiante, como la describió Andrea Wulf en su libro, está siempre en proceso de formación, nunca ultimada, nunca perfecta, como dijo Friedrich Schlegel. Deja espacio para la imaginación del espectador y del lector, como dijo Goethe. Pero el amor no puede observarse desde afuera, cuando observas, lees o escuchas la obra te vuelves ella, te vuelves amor, por eso el arte es tan importante, Agustina. Por eso tú tienes que buscar siempre el arte. Porque eso te hará conocer el amor más de cerca y hacerlo tuyo. Eso va a entregarte todas las respuestas que necesitas y te ayudarán a vivir. Sabrás que hay razones para la llegada de la muerte, porque comprender el amor es comprenderlo todo. Hay una película, Agustina, que se llama Las horas. Trata sobre otra persona que sabía bien lo que eran las palabras, que se llamaba Virginia Woolf, como un lobo, pero con otra o, en inglés, o en alemán, el idioma que tú aprendes. Esa persona a veces no quería vivir, estaba exhausta, porque a veces amamos tanto que estamos cansadxs, porque hemos conocido el amor muy de cerca. Porque hemos creado las grandes obras y nos han dejado vacíxs. El arte tiene un costo, Agustina, igual que el amor. Todo lo que vale la pena tiene un costo, Agustina. A veces la intensidad de ese costo es difícil de percibir. Pero a veces se siente. A veces el tamaño del amor que sientes es muy gigantesco, y el arte no es suficiente. Le pasó a otra persona que sabía bien qué eran las palabras y la música, una persona que Hugo y la Charo Cofré conocían bien, que se llama Violeta Parra. Una persona que nos ha ayudado a vivir porque nos dio pistas acerca de quiénes somos y de qué necesitamos. Una persona que nos dijo, no olviden, lleven el amor siempre con ustedes, no olviden quienes son, cualquiera sean las circunstancias. Ella tocaba la guitarra, Agustina, componía canciones y cantaba. Ella cantaba con su corazón, y su alma, como la Charo Cofré, como Hugo. Tú los conoces bien, ellxs te quieren mucho. Porque tú eres una pequeña criatura hecha de amor. Siempre acuérdate que te queremos mucho. Que lo único que tienes es amor. El deseo de verte florecer. Como una canción de Claude Debussy. Algo entre el misterio y la vida. Algo que es la vida y no es la vida. Es la vida soñada. Ocupa tu imaginación, Agustina, y crea el amor. Cuando no sepas bien lo que es, invéntalo. Inventa para los demás el deseo de florecer. Invéntalo en ti misma. El amor es lo que va a anunciarte una y otra vez tu corazón, a veces despacito y a veces con mucha fuerza. Síguelo todas las veces. Es lo que yo he aprendido de todas las personas que he querido, y de todas las personas que amaban las palabras, como tú, como yo misma. Agustina, el amor es lo que está ya dentro de ti. Naciste con él. Transfórmalo en flores. Transfórmalo en arte. Transfórmalo en más amor, porque siempre hace falta. Amor es tu risa. Tal vez esa es la respuesta más importante. Olvídate de todo lo demás. Elige, porque no siempre se puede tener todo. Quédate con la respuesta que sea mejor para ti. Todas son válidas, si hacen florecer. Yo te quiero mucho. El amor es lo que siento al mirarte. Mi necesidad de expresarlo en palabras. Esa es mi respuesta. Tal vez sea también la tuya, o no. Eso da lo mismo, no tienes para qué decirlo, puedes guardarlo para ti, pero sé sincera con tu alma, cuando te hable, escúchala. No puedo entregarte mi alma, pero puedo entregarte mis palabras, que es casi lo mismo. Cuando tengas dudas respecto a lo que está bien y está mal, recurre a la sinceridad de tu alma, recurre a la sinceridad del alma de los demás. Amar es dar cauce a la verdad. Como a un cisne volando. Un fenómeno hermoso. Como tú. Agustina, eres la luz. Sé feliz. Inventa y siente el amor. Siéntelo, y sabrás inmediatamente lo que es.
Queen
Como cada día tiene sus propias reglas, y es dueño de sí mismo, te traigo aquí el consejo infalible. Ese día extraño, difuso, la solución para ti es la banda sonora de la fantástica película The Bodyguard, con Whitney Houston y Kevin Costner. Lo pones en la radio a un volumen alto. Te saltas las primeras canciones, eso es clave, porque eso podría terminar de hundirte, sin retorno. Llegas al tema cinco, Queen of the Night. Se abre un nuevo horizonte. Bailas, cantando la letra que dice, I’ve got the stuff that you want, I’ve got the thing that you need, I’ve got more than enough, To make you drop to your knees, Because I’m the queen of the night, The queen of the night. Que quiere decir lo siguiente, Tengo lo que quieres, Tengo lo que necesitas, Tengo más que suficiente, Para que caigas de rodillas, Porque soy la reina de la noche, La reina de la noche. Da lo mismo la hora. Puede ser en la mañana temprano. Igual dices, soy la reina de la noche, porque no necesariamente se refiere a que sólo lo eres en la noche, lo eres en todos los momentos de ese día de mierda. Los altos y los bajos. Eres la Queen of fucking everything, como decía en el imán del refrigerador de tu amiga. Porque ¿sabes qué? Lo importante es resignificar. Si alguna vez te dijeron ridícula, tú dices, original, si te dijeron rara, tú dices extravagante, si te dijeron loca, tú dices creativa. Y bailas. Como una reina de la noche. Como lo hacía Whitney en la película. Porque la realidad, a quién mierda le importa, lo importante es la imaginación, los románticos alemanes lo sabían bien, la imaginación es la hostia, está por sobre todo, dijeron. Se juntaron, Goethe, Fichte, Shlegel, su hermano, Humbolt, su hermano, Caroline Böhmer, la otra Caroline, von Humbolt, Novalis, Schiller, como nos cuenta Andrea Wulf en su magnífico libro, y dijeron, entre otras cosas, que la imaginación era la facultad más importante de la mente, porque la razón por sí sola no era suficiente para captar el mundo. La imaginación era creativa, y no mecánica y fría como la lógica. Bien, entonces te aferras a esxs románticxs y a Whitney, y lo dejas todo en la pista. Queen of the night. Don’t make no difference if I’m wrong or I’m right, I’ve got the feeling and I’m willing tonight, Well, I ain’t nobody’s angel, What can I say?, Well I’m just that way. No importa si me equivoco o tengo razón, Tengo el sentimiento y estoy lista esta noche, No soy el ángel de nadie, ¿Qué puedo decir?, Soy así. Luego de bailarla varias veces te vas al tema doce, Joe Cocker, con Sass Jordan, Trust in me. Antes de eso, te advierto que los románticos no tenían que ver con deseos de cenas a la luz de las velas o con declaraciones de amor, lxs que te mencioné querían romantizar el mundo entero, percibiéndolo como un todo interconectado, el vínculo entre el arte y la vida, entre el individuo y la sociedad, entre la humanidad y la naturaleza. Te vas entonces al tema doce, y bailas un poco más lento pero con decisión, y cantas, Trust In Me, when you’re all alone, Trust In Me, when you can’t go on, If loving me is what you need, Trust In Me, Don’t make it easy, I don’t mind, There’s something I can do, And just try to see what you see, And I’ll be there for you. Confía en mí, cuando estés solo, Confía en mí, cuando no puedas más, Si amarme es lo que necesitas, Confía en mí, No me lo pongas fácil, No me importa, Hay algo que puedo hacer, Y sólo intenta ver lo que ves, Y yo estaré ahí para ti. La música y el movimiento tienen lo que necesitas. La imaginación. Queen of the night, queen of the night. ¿Te sirvió lo que te dije? Te leo.
27 de mayo de 2024
Existir ahora sí
Está el amor, la muerte, y el resto, relleno. Vil relleno. Y el arte para consolarnos. Para expresarnos. Y la euforia para tener una razón. Y el océano para imaginar un sentido. Uno infinito. Que se pierda en el horizonte. Que nunca acabe. Que no se parezca a la vida. Que sea un reflejo exacto de la vida. Una inmensidad azul para perderse y encontrarse. Para olvidarlo todo y comenzar de nuevo. Una y otra vez. Nos traen a este mundo sin ninguna mínima advertencia. Afanamos y afanamos. Como abejas en un panal. Y la existencia burlándose en nuestra faz. En nuestro nombre. Intentando decirnos. No afanes tanto, vive. Para qué vives si no es para afanar. Y en ese intento cotidiano dejar la vida. Dejarla para que se vaya. Para recomenzar. Dejarlo todo, como Bolaño, y lanzarse a los caminos. Dejarlo todo para olvidar que la vida es amor y muerte. Para ser el amor un momento. Para alcanzar la poesía disponible. Lanzarse a los caminos y llegar a la poesía. A la vil poesía que te eleva para luego rebanarte. Porque de eso se trata. De éxtasis y desenlaces. Y del vil relleno. Ese vil relleno cotidiano e intrusivo. Que no comprende la fragilidad de todo. La delicadeza de pasar por esta tierra intentando dar con esa palabra. Con ese gesto cotidiano y transformador. Con esa magia reservada para las cúspides de lo imposible. Para los intentos ciertos y los que terminan estrellándose contra las rocas. Porque cómo saber. Porque cómo. Cómo decir. Cómo alcanzar. Porque de qué está hecha la existencia fugaz pero cierta. Porque lo tuve todo, porque lo tengo todo. Ahí está. Lo veo. Lo siento. Soy palabras organizándose. Listas. Para lanzarse a los caminos. Porque no sé qué es existir más que amor y muerte. Y el vil relleno. Y el arte para rebanarnos. Para que la vida sea sólo arte. Sólo arte. Euforia y arte. Y amor. Mi alma es un carroussel vacío en el crepúsculo, como escribió Neruda. Pero tengo la euforia. Y tengo el arte. Y tengo la vida. Tengo al crepúsculo. Tengo el amor. Creo el amor. Lo imagino. Lo describo. Lo hago nacer. Lo que nace es el amor. Lo que vive es el amor y no la muerte. Yo quiero vivir. Todos los días vivir un poco. Todos los días vivir todos los segundos. Todas las existencias y todos los milagros. Quiero que mi carne grite. Quiero sentir las caricias de la vida. Quiero alcanzar la verdad del éxtasis. Los secretos del amor y las palabras. Quiero treguas organizadas que me muestren un camino. Quiero conversación y compartir en el arte. Quiero olvidar que fui princesa y que fui mendiga. Quiero ser otra cosa. Algo intermedio que tenga reglas propias. Olvidar esas reglas que intentaron organizarme. Auto organizarme. Decidir cuál es el camino donde hay que lanzarse. El gran océano me deslumbra y la literatura nace, igual que el amor. El amor se crea no se espera. El amor se olvida. El amor llega, se va, y se expande. Se hace océano. Se funde con el crepúsculo. Todo el amor se mantiene. Todo el que hemos recibido. El que hemos dado. Enciende, enciende. Yo quiero ser esa luz del horizonte. La luz cierta. A la cual se llega al final del día. Al final del recorrido diario. La creatividad de saberse sustancia y no relleno. No me interesa la nada. Sólo la sustancia, sólo la sustancia. Sólo la sustancia y no el relleno. La sustancia, que enciende. Existir ahora sí. Ahora sí. Sin simulacros, sin subterfugios. Ahora sí. Crear los nuevos caminos. Dar cuenta de la música que se esconde en los carrouseles vacíos del crepúsculo. El doble filo del amor cuando es amor. La mariposa que desaparece. Vamos, un esfuerzo más, no todo está perdido. Existir ahora sí.
26 de mayo de 2024
Hugo
Amado Hugo. Mi alma es un carroussel vacío en el crepúsculo, como escribió Neruda, en el libro que me regalaste, firmado de su puño y letra. El libro que la Charo y tú me regalaron y tengo en la entrada de mi casa, junto con mis tesoros y fotografías de mis compañerxs de ruta que ya partieron. Tengo una pena negra. Adorado Hugo, amigo del alma, compañero de grandes aventuras, cineasta y músico preferido, testigo de mi matrimonio, y de mi vida, lector atento, amoroso y entusiasta de mi literatura. Sabio y delicado. Amable y creativo. El mundo era belleza desde tus ojos. Isla Negra no será lo mismo sin ti. Tu música y tus documentales me transformaron. Tu compañía, tu voz, tus historias, tus comentarios, tu cariño infinito. Soy tu admiradora absoluta y la amiga agradecida que disfrutó siempre tu energía y tus palabras, tu arte, tu calma, tu mirada sutil de todo lo que nos rodeaba. Tu agudeza, tu tranquilidad. Charo Cofré, Hugo Arévalo, las luces que iluminan mi camino. Que van conmigo a cada paso. Gracias por todo, por esa amabilidad sin fronteras, por ese cariño sin obstáculos. Te dejo anotado aquí ese poema de Neruda que elegiste para que leyéramos juntos, de ese libro firmado por él en 1932 que dejaste en mis manos. Al final del poema anotaste en lápiz grafito: maravilloso. Así fue tu pasada por esta tierra: maravillosa. Simplemente maravillosa. Gracias. En el último viaje a la Isla Negra estuvimos escuchando tu disco de guitarrón que me gusta tanto. Te vamos a extrañar cada día. Amado Hugo. Tu mirada era el mar innumerable y la belleza completa. Tu presencia era libertad, tal como escribiste, como cuando llega la primavera, risas y flores. Gracias.
Mariposa de otoño
LA mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.
Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.
Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.
Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.
Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.
Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.
Se va la mano que te induce.
Se va o perece.
Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.
El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.
Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.
Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.
La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
10 de mayo de 2024
Secuela
Creo que voy a necesitar apoyo psicológico para un tercer aspecto. El estrés post traumático es lo que sientes en el cuerpo cuando los temas vuelven una y otra vez. Cuando una llamada o un correo te devuelve al hecho de que la justicia a veces tarda mucho, pero quiero confiar en que llega. Recibí hoy uno de esos correos. Un correo que es como que se te viene encima el acoso, como si volviera a sucederte. Algo así como que vuelven a agredirte sexualmente, un correo que te agrede. Una universidad que te agrede, una facultad, unas autoridades. No es lo mismo, pero así se siente. No les importa mucho parece. Ni les importa demasiado que sus acciones puedan implicar nuevas agresiones sexuales a otras personas. Mira, si alguien no entiende qué significa el estrés post traumático y la falta de justicia, se siente así, se siente igual como que te introducen el patriarcado completo, por la vagina, o el ano, o la boca. Así. Te rompen la piel, sangra, duele. Tú no consentiste en nada, no querías para nada, pero nadie te preguntó, nada. Si no te ha pasado, tal vez no entiendas. Las mujeres entienden, porque esto ocurre mucho. Sí, porque las instituciones, responden cosas, como esta que yo voy a copiar aquí. Si no te ha pasado, piensa en algo que duela, una fractura, por ejemplo, de un hueso, pero que además te fractura el alma, piensa en algo que te haya dolido emocionalmente, algo injusto, algo que te dio rabia, tristeza. La Universidad Diego Portales, me envió un correo, donde indican que la persona que denuncié por acoso sexual y abuso de poder, que además tiene otra denuncia, va a hacer clases en sus aulas. A mí me parece, que lxs alumnxs de esa facultad, o de esa universidad, incluso, al menos eso haría yo si fuera uno de ellxs, debiesen negarse a participar en esas clases. Un centro de estudiantes, podría manifestar que la regulación de una universidad no sirve para nada si no tiene una ética mínima y una intención cierta de proteger a quienes habitan sus paredes, e intentan aprender lo que es la justicia. Lo que claramente no van a aprender en estas condiciones, si la universidad responde así. Van a aprender cualquier otra cosa, pero esa no.
Aquí va, la valiosa oportunidad que perdió la Universidad Diego Portales de Chile, de responder con valentía, y con un compromiso irrestricto con los derechos humanos y la justicia (¡pero nunca es tarde para revisar una regulación, como sugieren!). Porque hay un movimiento, hay unos derechos, hay unas agresiones que no terminan en condenas (casi todas). Me too. Me too. Me too. Creo que deberíamos unir todas las denuncias, unirnos todxs y detenerlo todo:
Estimada Andrea:
Sentimos la demora en responder. Antes de hacerlo, tuvimos que estudiar con detenimiento el tratamiento que, a partir de la normativa de la Universidad, corresponde dar a su solicitud.
En primer lugar, queremos expresar que, como exalumna de nuestra Facultad, y parte de la comunidad portaliana, merece toda nuestra consideración, y que la situación que relata en su denuncia ante UNICEF es de aquellas que, de conformidad con nuestra reglamentación, en caso de comprobarse sería constitutiva de una falta grave, que la Universidad no tolera en ningún académico.
Conforme a esa misma reglamentación, hechos de esa naturaleza pueden ser investigados y sancionados por la propia Universidad si la situación se produce respecto de quienes actualmente son docentes, estudiantes o funcionarios o funcionarias, o incluso terceros, si los hechos ocurrieron en recintos de la Universidad o en actividades que ella organizó o patrocinó. Cuando no fuere ese el caso, la Universidad de todos modos considera moralmente inhabilitada para impartir docencia a cualquier persona que haya sido condenada judicialmente por delitos sexuales, entre otros. Incluso, por razones de prudencia y de protección de quien denuncia, dispone la suspensión de las funciones del respectivo docente desde el momento en que sea formalizado por la justicia hasta que se decida la causa.
Finalmente, como esas reglas pueden ser insuficientes para casos que no fueron conocidos por la justicia, el Reglamento del Académico reconoce la inhabilidad moral de docentes que han recibido una sanción ética por un colegio profesional, una regla que no cubre directamente sanciones emitidas por un organismo internacional, pero que seguramente podría ser extendida a ese caso, por ejemplo, si en el futuro UNICEF impusiera una sanción en la situación que usted denunció.
Como se desprende de esas reglas, la Universidad no puede declarar la inhabilidad moral de la persona denunciada para ejercer docencia, suspenderla o sancionarla si, careciendo la propia Universidad de competencia para conocer y juzgar la denuncia, dicha denuncia además no está siendo investigada por la justicia ni fue objeto de sanción por un organismo con jurisdicción ética.
Sabemos que las regulaciones en esta sensible materia pueden ser imperfectas, de modo que la Universidad está revisando de forma permanente su regulación para atender a situaciones que no se han tenido a la vista y que requieren la adopción de medidas. Pero el límite que, conforme a sus principios, debe respetar, es que cualquier medida de suspensión, sanción o inhabilitación debe quedar sujeta a la existencia de alguna instancia jurisdiccional o ética que conozca y juzgue los hechos de forma imparcial.
Lamentamos, por esa razón, no poder acceder a su solicitud. Por eso, y si bien la persona denunciada por usted no es docente regular de la Universidad, ocasionalmente recibe invitaciones a participar en seminarios o módulos de cursos en distintos programas, y reglamentariamente no está inhabilitada para seguir recibiendo invitaciones de ese tipo en el futuro.
Esperamos sinceramente que usted tenga pronto la oportunidad de buscar justicia en una sede con competencia para conocer su denuncia, y estaremos atentos a sus noticias respecto de cualquier avance que se produzca en la investigación, que habilite a la Universidad para la adopción de la medida solicitada.
Le enviamos un cordial saludo,
Facultad de Derecho
Universidad Diego Portales
9 de mayo de 2024
Los mecanismos literarios
A Wolf lo conocí en la gran ciudad. En la ciudad de la literatura. En la ciudad de la música. Wolf. Otro lobo, me dije. Me persiguen los lobos. Leones por ningún lado. En cambio lobos, lleno. Parece que parto con desconfianza. Cómo confiar en un lobo, y están por todas partes. Vas a un bar, y ahí están. A Wolf lo tenía sin cuidado este asunto. Él se sentía único. Hacía bien. Lo ideal es sentirse único, aunque sea uno parte de una gran manada de humanos carnívoros. Tener una relación heterosexual es un desafío mayor, digámoslo. Ahí está una con su paciencia. Encontrándose con lobos. Entrar al mundo de los hombres siempre es con baches. La alegría no puede depender de llamadas o mensajes, de un cierto contenido de las llamadas o mensajes. No se le pueden pedir peras a los olmos. Una confía y luego no. En la confianza está el peligro, dicen. Como nunca se sabe, le pones lobo y te vas a la segura. Si hay sorpresas, ahí ves. Ahí vas viendo. Igual tarde o temprano surge el lobo en cada uno. La loba dentro de una también, ¿no? Aunque en este caso suele ser algo positivo, como de fuerza, tesón, valentía hacia la adversidad. En este caso, no. Más bien tiene que ver con otras cosas. Con algo más difuso, con volverse más difuso, un gran espectro de cosas, que puede llegar hasta algo más violento. De todo puede ser. Qué difícil es vivir bien. Vivir ya es difícil, y bien, ni hablar, complicadísimo. No importa cuántas ganas le estás poniendo, difícil, muy difícil. Tal vez una pareja es algo circunstancial. Sólo hay personas que se parecen a nosotros en cosas, o tienen lo que necesitamos en un momento puntual. A mí lo único que me interesa es el éxtasis. El verdadero éxtasis. Me interesa la euforia. El sentido. La alegría. El humor. La risa. El arte. Me interesa el arte. La música. Toda la música. El cine. Lo que más me interesa es la literatura. A Wolf le interesa la música. Sólo le interesa la música. Lo que me interesa a mí es sentir. Es sentir la música. Siempre. Es ser la música. En el oído, en el cuerpo. La música en el alma. Los de la música somos de la estirpe maldita y bendecida. Yo quiero escribir una obra de teatro que tenga la atmósfera de Give in to me, de M. Jackson. La manera ligeramente femenina que tiene Wolf al hablar me cautivó. Pero siempre vuelven a ser hombres. Quieres sensibilidad y no alcanzas realmente a obtenerla. Siempre es ambigua. Siempre en pendiente. Siempre subiendo. Todo al mismo tiempo. Una gran confusión. Tener una cita con un hombre es la Gran Confusión. Yo tengo que escribir obras de teatro. La paciencia escasea. Le pregunté a Élie. Qué hay que hacer aquí. Qué hay que hacer acá. Yo tengo que escribir el libro Euforia, le dije, el libro Éxtasis. Dime qué hay que hacer aquí porque no puedo destinar mucho tiempo a esto. De acuerdo, me dijo. Me ayuda a vivir. Yo también lo ayudo. Lisa, lo difícil, me dijo Élie, es mirarse uno mismo y saber cuánto es mucho y cuánto es poco, además que también depende de a qué está acostumbrado él, o cuál es el nivel que es mucho o poco para él, eso hay que tratar de leerlo entre líneas y no es para nada fácil. Yo creo que una sutil baja de atención es sana, me dijo, para rebalancear las cosas, seguro va a reaccionar, vas a ver. No, no se lo digas así, me dijo, espera un poco. Élie, le dije, es un desafío mayor relacionarse con hombres. Estoy de acuerdo, me dijo. A mí me causó mucha gracia. Mira, Lisa, me dijo, yo sé que tú no tienes paciencia, y estás pensando en tus cosas, pero creo que la franqueza así como me la estás planteando para expresarle lo que piensas no funciona al principio, tiene que darse la conversación en otro contexto, te digo por qué, porque cuando uno se está conociendo, no sabes casi nada de la otra persona, por supuesto, porque eso toma tiempo y vivir cosas juntos, entonces a falta de eso, hay otras cosas que son más relevantes al comienzo, y una de esas es la dependencia, o que tanta necesidad demuestres. Es cansador pero es así, está en nuestra naturaleza, creo. Cuando uno busca mucho más que el otro, seguía Élie, el buscado, aunque no quiera, se siente menos atraído, porque el dulce de la conquista se acaba, es como que ya lo lograste, y si aún no se ha enganchado con las cosas geniales que tienes tú, que quizá aún no conoce, eso puede generar un poco de rechazo. Es fuerte el cambio, cuando uno deja de sentir que puede estar con la otra persona si quiere, cuando sientes que el otro puede quedar fuera de alcance, es radical, se da vuelta la tortilla, cuando dejas de darlo por hecho. Élie, tengo una idea, habla tú con él, tienes todas las herramientas, por mientras yo avanzo con esto. ¿Qué te parece? Pero no lo conozco, Lisa. Era una broma, cómo vas a hablar con él. Cierto, me dijo Élie. Se nota que tienes las respuestas que necesito. De acuerdo, Élie, yo hablaré con él, le dije, pero ahora no puedo. Ahí vemos. Ahí vamos viendo. Llamarse Wolf más encima. Es como una burla del destino, ¿no te parece? Lisa, pero si a todos les pones así. No, a todos no, tú te llamas Élie. Cierto, dijo Élie. Mira, cuando los conozco, evalúo si sirven como personajes, o no. Si no pierdo todo interés. Ese es el criterio. Pero Lisa. ¿Sabes lo que creo, Élie? Que el cerebro va transformando las cosas que nos ocurren para que tengan un sentido místico. Transforma las historias. Quiero hablarte de los mecanismos literarios. El hecho de que un libro como el que leíste, el último que escribí, sea una liberación, una redención y una venganza. Apropiarse de una historia que las personas modifican por uno. Es resignificar. Es muy potente, y significativo. Es algo así como poner las cosas en su lugar. Un mecanismo de justicia en el fondo. Lo que he escrito tiene razones muy profundas. Nada de las cosas que hago son al azar, y mis intenciones son buenas. Sé que siempre estás poniendo reparos, pero quédate con eso tal vez, me mueve la justicia y el amor. De acuerdo, me dijo, es suficiente para mí.
Accidente
La familia de Maïa se reunió en las urgencias del hospital porque a Tori le gusta intervenir en peleas callejeras. Es su ocupación preferida. Interventora de peleas callejeras. Tori quiere salvarlos a todxs. Le gusta ayudar. Incluso a las bestias. Tori va, e interviene, ahí donde no se la ha llamado. No importa. Son siete, no importa. Tori, va, extiende los brazos, y dice, esta pelea tiene que terminar. Es como un Superman. Es su sueño frustrado. Salvarlos a todxs. Cuántas veces hemos tenido que desviar nuestro camino u objetivo porque Tori tiene que ejercer su labor de superheroína improbable. Entonces Tori estaba en urgencias, con el ojo en tinta y el labio como una gran bola de béisbol. Porque eran siete. Porque ella quería detener la avalancha. Salvarlos. Cuándo se ha podido salvarlos a todxs. Llegamos a urgencias. Pero Tori, qué es esto. Hasta cuándo salvarlos. No más parejas imaginarias. No, de eso no hablamos en esa ocasión. En esa ocasión, había que hacer algo con la cara de Tori, con el alma de Tori, golpeada por una pelea callejera. Una vez más. Hasta cuándo. Tori, así no. No de esa manera. Esperamos afuera, que le pusieran puntos en el labio. Cléo estaba preocupada por la nada. No, no por el vacío, por la Nada. No, no es la nada en mayúsculas, la Gran Nada. El Vacío Total. No. El universo que te traga como un hoyo negro. No. Su amiga se llama Nada. Parece broma, pero no lo es. Lo que pasa es que nada significa esperanza en bosnio. Nada. Entonces Nada estaba atrapada en las fauces de un mal hombre. Sí. Nada no quería nada. Quería escapar de las fauces del mal hombre. Cléo estaba preocupada, porque en realidad Nada no quería escapar, cuando en realidad era necesario escapar, a veces pasa eso. A veces las personas se hunden en la nada, y nada, no hacen nada. Nada estaba en la nada y nada. No hacía nada. Tori en urgencias y Nada en la nada. Sucedió algo inesperado, desde las catacumbas, apareció Kate, que había tenido una cita entre los muertos. No es una metáfora, Kate había ido a una cita a las catacumbas de verdad, un lugar no usual para una cita, pero ahí estaba Kate, adentro de túneles con la persona con la que se había dado cita, e iban caminando por la acera después, y nosotras estábamos sentadas en la acera conversando sobre Nada, y sobre Tori y los puntos de sutura, y entonces desde las catacumbas, Kate. Nada, Tori y las catacumbas. Qué hacen aquí. Esperamos a Tori, que estaba cumpliendo su rol de batman, ¿tú? Vengo de las catacumbas, les presento a x x. El de la cita. ¿En las catacumbas? ¿En la nada? Qué tal estuvo esa cita. Bien. Nada. Nada en las catacumbas. Fantástico. ¿Estaban practicando ceremonias de cultos secretos? ¿Enterrando muertos? No, era una cita. ¿Una cita? Yo no entiendo Nada. Yo ya no sé dónde son las citas. Yo quisiera tener una cita, pero Nada. Pero no entiendo Nada. Mejor voy a las catacumbas, a invocar espíritus. Sedientos. Eufóricos. Qué le pasó a Tori. ¿De nuevo? La mujer araña, siempre lista para defender. Hasta cuándo. Lisa, y cómo estuvo tu cita. No fue en las catacumbas como la tuya. Dónde fue. En un bar. Sí, no es tan original. Me gustaría ser original e ir a las catacumbas, e intervenir peleas callejeras, pero no. Sólo fui a una cita a un bar. Cómo se llama él. Se llama Wolf. ¿Wolf? ¿El otro no se llamaba Loup? Son todos unos lobos. Sí, les dije. Así es. Tal vez sería mejor uno imaginario, como Tori. Porque pareciera que uno quiere algo, o que las cosas van para algún lado, y Nada. No quiero Nada. No entiendo Nada. La próxima vez voy a ir a las catacumbas. Sin lobos. Con jirafas. Eso voy a hacer. A las catacumbas con jirafas. Mucho mejor. Mucho mejor. Mucho mejor. Nada.
La tropa de artistas
La familia de Maïa es una troupe de artistas optimistas. Una troupe de artistas cheerleaders. Una troupe de artistas, en definitiva. Un grupo de artistas eufóricas. Buscando la broma precisa para construir arte. Para hacer de la vida un arte. Un arte constante. Un arte transitorio y perenne. Algo totalmente definitivo y en movimiento. Tori trabaja en el zoológico. Tiene una oficina al lado de las jirafas. Porque el arte, el arte, así solo, así bien solo, el súper arte, el ARTE, no es tan fácil. Digámoslo, es bien difícil, extremadamente difícil, es imposible. Así es que al lado de las jirafas, por qué no. De los flamencos y los pandas. De los okapis y los monos titi. Guitarras y monos. Es una vida espléndida. Tori tiene más cosas. Tiene un novio imaginario, al que ella llama “mi futuro marido”. Sí, ya está casada, casi, casi. El novio no sabemos dónde está. Parece que muy lejos. Muy, pero muy lejos. Para qué quiere uno cerca ese tipo de cosas. De lejos, es fantástico. Imaginario, ¡mejor todavía! Futuro algo, ¡excelente! ¡Lo que siempre quisimos! Algo imaginario y futuro es lo ideal para una pareja. Así hay tiempo para las guitarras y los monos. Y las jirafas. Y la tropa de artistas impacientes. Dónde está el arte. Dónde diablos está el arte. Entre las jirafas. Entre las artistas optimistas. Creemos cosas, dijimos. La esperanza, es siempre, siempre, lo último en perderse. Todo se acaba. Los zoológicos y los novios, pero la esperanza, jamás. Nunca, pero nunca jamás. Porque se puede agarrar todo eso por el pescuezo y crear algo. Historias de La familia de Maïa, que luego la tropa pueda representar, para pagar el croissant de la mañana. La baguette de la noche, de la vuelta del trabajo. La tomme de Savoie. Tal vez. Es un queso. Hay muchos quesos. La familia de Maïa es un grupo de artistas optimistas que les gusta el queso. Lo único que quieren es comer queso. Para eso escriben historias delirantes. Para eso trabajan con las jirafas y las guitarras. Con el teatro y la danza. Para eso trabajan duro. Porque a veces parece que lxs artistas como que piensan en jirafas, pero no solamente. También en croissants de la mañana. Y en el queso, sobre todo en el queso. De hecho Emma sabe todo acerca del queso, sabe todo, lo cocina todo. Porque también hay que comer. Entonces La familia de Maïa se reúne a tomar helados. También eso. Eso siempre. Helados, helados. Para comentar de las bestias y las jirafas. Para crear arte. Para llorar y para reír. Sobre todo para reír. Porque La familia de Maïa aprendió sobre todo una cosa: el humor negro es el antídoto a cualquier obstáculo. A todos los obstáculos. Humor negro para el arte y contra las bestias. La familia de Maïa se repite en las mañanas, con un helado, una especie de mantra: Estamos en el mejor momento de nuestras vidas, dicen, el presente. Lo tenemos todo, dicen, amistad, amor, juventud, creatividad. Una ciudad que lo tiene todo. ¡Vamos adelante!, se dicen a ellas mismas. Parece autoayuda, pero no lo es. Tenemos y tendremos trabajo y dinero, dicen, y nos tenemos para apoyarnos. Esto es lo más importante. Humor negro y unión contra los obstáculos. La familia de Maïa es una troupe de artistas sedientas de euforia. Hambrientas por más queso. Es la familia que todo lo crea, junto a las jirafas y los monos. Vamos adelante, les dicen. Junto con los animales y sin las bestias, vamos adelante.
Los escenarios imaginarios
A La familia de Maïa le gusta ayudar a la gente. No siempre resulta, sin embargo. A veces, a veces, a veces, no. Por qué. Tal vez porque hay personas que no quieren que las ayuden. Quieren hundirse sin más. ¿Será eso? Ir y hundirse, con el barco entero, con todos los tripulantes dentro, con las sillas y las mesas, los músicos y todas las orquestas. Van, y quieren hundirse. Llegan, y hundirse. Por favor, hundirse. Lo único que pido es hundirme. En ese caso estamos aquí. Y no sólo eso, además, con amenazas, agradece que no exhibo tus ganas de ayudarme. Agradece. Porque si quiero te hundo. Bien, comencemos por el principio. Tori intenta ayudar a Bestia. Le dice, hola, qué tal, ¿te puedo ayudar?, y luego da información que puede servir para la organización de un evento. Se da el tiempo de buscarla y la envía. Bestia la recibe, la lee, supongo, y dice, esta información es una mentira. Una vil mentira. De dónde extrae los datos para afirmar esto, no sé. Pero lo afirma. Es una mentira, dice. Luego, va a la cocina, se prepara un tequila sunrise, pone un paraguas en su vaso, y vuelve al ordenador. Son las 08h de la mañana de un día jueves. Un apacible día jueves. Pero no para Tori. Para nada para Tori. Porque Bestia, tequila sunrise en mano, para que la vida sea dulce como un líquido rosado, se sienta en su ordenador, y decide comunicarle, que está diciendo mentiras. Aprovecha la ocasión para hacerle ver que tiene que agradecer, porque ella no va a exponerla como una mentirosa. Burguesa mentirosa de la gran capital, le dice. Pero Tori no es de la gran capital. Ni es burguesa ni mentirosa. Bueno, qué importa, si siempre se pueden inventar escenarios imaginarios. En ese caso estamos. Bestia toma todo lo que va pasando, tequila sunrise en mano, lo mezcla, como un cóctel en un bar, y resultan los escenarios imaginarios. Me vengaré de estas cheerleaders artistas, dice. Voy a botarles la bandeja en el comedor de la escuela. No podrán seguir haciendo coreografías. Porque basta de mentiras. Le escribe a Tori, para que ella sepa que hizo bien en ayudarla, le dice, a las 08h a.m. ya estoy harta de tus mentiras, una más y todxs sabrán lo que inventaste. Porque no es llegar e ir inventando escenarios por la vida. Todo es real. Tori mira el mensaje, y sabe que La familia de Maïa inventa escenarios, pero La familia de Maïa sabe que son ficción. Ahí está toda la diferencia. Crear y fabular. Ayudar y perjudicar. Informar y amenazar. A veces todo parece lo mismo, pero hay tantas diferencias. Pero Bestia con su tequila sunrise lo sabe todo. Saca el pequeño paraguas que adorna el vaso y lo deja a un lado. El camino que ha recorrido para llegar hasta acá ha sido largo. No quiere que La familia de Maïa la utilice para crear libretos delirantes de humor negro. Pero es que no sabe. No sabe cuántas ideas les entrega a esas inocentes criaturas. Frente a una bestia sólo queda el humor negro. El bendito humor negro, que se parece a un tequila sunrise a las 08h de la mañana en un día feriado de mayo. Un apacible día feriado de mayo donde todos los escenarios pueden ser inventados. Así es la ficción.
8 de mayo de 2024
Euforia
Lo que siempre obtuve de Oso y de Aldo fue la euforia. Lo que obtengo de Juan Eduardo. La parte de la vida que vale la pena. Oso partió hace seis años, y Aldo partió hace dos. La euforia queda. Porque es el sentido. La creatividad queda. Porque es el sentido. Años atrás hicimos un paseo a Concón. Es un pueblo, al parecer ahora una ciudad, que queda al borde del mar, en la región de Valparaíso, en Chile. Pasé ahí la mitad de mi infancia y mi juventud. Era un lugar mágico, con el mar, la playa, calles de tierra, dunas, inmensos bosques de pinos y eucaliptus. Era un paraíso. Tal vez todavía lo es. Oso tenía la cámara de video, siempre andaba con ella, como toda persona creativa que sabe que siempre es el momento de expandirse y hacer nacer el arte. Entre todos grabamos una serie de imágenes, que luego Oso editó y me regaló, como una especie de pequeño cortometraje de 16 minutos. En ese momento era un testimonio de la euforia, de nuestras ganas de vivir. Teníamos un poco más de veinte años, y amábamos la vida con mucha pasión. Ese testimonio se salvó de incendios y debacles. Ahora que ya no están me ayuda a vivir cuando la nostalgia duele. La euforia queda, pero ellos ya no están, y el tiempo sigue transcurriendo. Yo los quise tanto y fui tan feliz con ellos. Eran conversación, humor, música y baile constante. No eran exactamente de este mundo porque podían sobrevolarlo sin dificultad, tal vez por eso partieron tan pronto. La pasión es algo muy serio. Para mí ellos eran la esencia de mi vida, lo que siempre va contigo, aunque la intensidad, la distancia y el tiempo hayan espaciado los encuentros y su sustancia. La euforia yo la llevaba conmigo, me acompaña siempre. Compartí algunos fragmentos de este video cuando partió Oso, y algunos fragmentos cuando partió Aldo, pero en la premura de la tristeza grabados con mi teléfono desde la pantalla del computador. Es importante para mí ahora compartir la secuencia completa, tal como Oso me la regaló, porque ahora la observo y además de ayudarme a vivir, me conecta con esa euforia que les pertenecía, y que quedó plasmada ahí, me parece. Es un pequeño video de 16 minutos, pero contiene todo lo importante de vivir, es como un condensado de la esencia de la existencia, amistad, amor, euforia, humor, música, canto, baile, felicidad, desgarro. Siento que me excede y ya no me pertenece, y en cambio es de todxs quienes quisieron y quieren a estas personas sublimes con quienes tuve la suerte impresionante de compartir una parte de mi vida. Voy a titularlo Euforia, porque creo que lo resume bien. Significa mucho para mí. Además está grabado en la casa de mis padres. Hoy circulan miles y miles de videos por los teléfonos que tienen cámaras. No hay que equivocarse, este video es un tesoro, algo que uno encuentra en un cofre en una isla. Algo único, y sagrado. Lo es para mí. En tanto guardiana de la leyenda de este tesoro, quisiera entregar esta maravilla. Lo es para mí. Porque también está contenida mi euforia, que vibraba con la de ellos. Fui muy feliz, y le agradezco tanto siempre a estos amigos sublimes que me hayan llevado a esos paraísos. Música pura. Deseo puro. Ahí está, para todos quienes van a emocionarse tanto como yo con esta secuencia de Oso Films, como él anotaba en sus videos. Gracias, amigxs, sigue el esfuerzo creativo y todo lo que sembraron sigue dando frutos. Euforia por siempre.
Euforia
Oso Castillo
Oso Films / Chile / 2004 / 16’
Con Oso Castillo y Aldo Bucchi
[video en mi página de facebook]
7 de mayo de 2024
Nostalgia
Para Oso, Aldo, Juan Eduardo, y mis amigxs del presente.
No soy muy amiga de la nostalgia, prefiero el presente. Recurro a ella sólo cuando es estrictamente necesario. Cuando tus amigos han partido antes de lo previsto, a veces es inevitable compartir con ella a ratos. Personas con las que vibrabas tan alto. Les dedico ese tiempo porque tal vez quedaban cosas por decir, o no. Cuándo acaba una conversación. ¿Acaba? Siempre se pueden decir más cosas. A veces no es necesario. A veces sólo es necesario juntarse y bailar. Como cuando veo a Juan Eduardo. Conectarse con el ritmo que libera. La primavera tiene un filo doble. Nos extrae del frío, pero el calor todavía no termina de llegar. Es una promesa. Llegará el calor. Tomará posesión del presente. Pero el calor nunca se queda. Va y viene. Como las olas del mar. El amplio océano. Todos nosotros compartimos ese vaivén del milagro. El que te mantiene en ascuas. En el presente eterno. La nostalgia son esos clímax suspendidos. Esos clímax que quedan fijos en el tiempo. Esa energía que te dio vida, y te destruyó. Pero ya no sabes cómo sacártela de encima. Porque su materia es densa como el fierro y al mismo tiempo etérea y se desvanece entre las manos. Se desintegra como nubes en el viento. La nostalgia es la certeza de todo lo que ha acabado y ese presente que por ese instante es sólo una promesa. Para qué recordamos. Con qué nos conecta. ¿Con las posibilidades del presente? ¿Con lo que no estamos haciendo, a pesar de la pasión oculta que todo puede crearlo? Quiero ser amada, dice St. Vincent: I wanna be loved. You got to pay your way in pain, dice. Tienes que pagar tu camino en el dolor. Esa es la verdad oculta de la vida. La que no se dice a viva voz. De eso se trata la nostalgia. La noción implacable de que no todo puede ser euforia. Está la euforia y está el desgarro. También está la nostalgia, que es más suave, pero también implacable. También inevitable. Porque está ese lado difícil que va con nosotros. Todo lo que no teníamos idea que iba a llegar. Para bien o para mal. Existir es una serie de imprevistos organizados. De sorpresas, agradables o espantosas. Y la maldita impotencia de lo irremediablemente perdido. Y la potencia de lo que desembarca cuando estamos a punto de lanzarnos desde la proa al agua porque la existencia se vuelve un laberinto del cual creemos no poder escapar. O más bien cuando la retaguardia no encierra una posibilidad de salir porque la puerta está cerrada. Se abre. La cara oculta de la nostalgia es la esperanza de ese calor que termina por llegar. Para luego esfumarse. Prefiero vivir el calor que llorar luego por lo que nunca pudo llegar porque mi alma estaba cerrada. Mi alma está siempre abierta a la euforia. Porque la euforia es la verdad secreta de la vida. Esa explosión desde donde nace toda creatividad. Toda obra nace de una explosión suspendida, fija en el tiempo. Por eso atesoramos la euforia, y por eso existe la nostalgia, porque sabemos que eso fue lo que nos mantuvo en vida. El amor y la amistad que se ha ido manifestando en el camino. El sentido de toda vida. La fuerza del deseo. El verdadero deseo es nostalgia porque sabemos que es fugaz como una estampida que desaparece de nuestra vista luego de dejarnos suspendidos. Estamos compuestos de euforia suspendida. Lo que yo obtuve de Oso y de Aldo fue euforia suspendida. Lo que obtengo de Juan Eduardo. Pequeños encuentros con lo que vale la pena. Vivírselo todo. Porque un día se acaba. Un buen día se acaba, y mi deseo es expandirme. Transformo el dolor en euforia. Porque eso es lo que se aprende agradeciendo. Por eso escribo. Escribir es una forma de agradecer, esa euforia que está dentro de uno. Porque no llegó sola. Alguien la trajo. Alguien la sigue trayendo. Alguien comienza a traerla. Si no es una persona, es otra, siempre hay personas que están ahí ofreciéndote la euforia con cariño. La nostalgia tiene que durar poco, para ver a esas personas que están ahí con los brazos abiertos hacia ti. Esperando. Acompañando. Riendo contigo. No creo en la nostalgia porque aprendí el agradecimiento. Tengo amistad y amor en el presente. Me doy el trabajo cotidiano de verlo. De poner atención a toda la euforia disponible. Convivo con personas hermosas. Con almas sublimes que admiro. Y agradezco. Agradezco la euforia completa. En su versión pasada, presente y futura. Vivir es generar la euforia, dejando salir la pasión que está almacenada en el alma. Lo que aprendí y aprendo de la gente sublime que me rodea es la pasión. Los sesenta libros que he escrito es la historia de la pasión. La voluntad de crear euforia que llegue cada vez más alto. Cada vez más alto. No hay tiempo que perder. Existir es una oportunidad que no hay que dejar pasar me parece. Han querido nombrar esa euforia de distintas maneras a lo largo de mi vida. Al escribirla, la nombro yo misma. Porque finalmente me pertenece. Es mi vida, ¿no? Todo ha sido porque nací con un alma de fuego y me encontré con otras almas de fuego. Todo ha sido porque hay un sentido. Que a veces estaba oculto. Hoy lo veo muy claro. Se trata de dar cuenta de la belleza, de la bondad. De ser la belleza, de ser la bondad. Lo que siempre quisimos fue libertad, y la logramos. Hemos puesto nuestros propios nombres a las cosas. Eso es lo que aprendí de Oso, de Aldo, lo que aprendo de Juan Eduardo, lo que aprendo de todxs mis amigxs sublimes con quienes vivo, con quienes comparto este presente extático. Tengo la juventud y el éxtasis. Tengo la vida. Tengo el milagro. Tengo el agradecimiento, el amor y la nostalgia. Tengo todos los días y su propensión al asombro y al prodigio. Este es el tiempo del Gran Amor, la Gran Amistad y la Gran Obra. Todo en plural porque es mejor. Lo único y lo múltiple son una sola cosa. Somos una mezcla de vibraciones que nos funden con los demás en un solo pulso al unísono en el final de la acción como en un orgasmo. Vivir es conectarse con el éxtasis. Para que nos lleve adonde queremos llegar. Llegar, llegar. Estar, estar. Mantenerse, mantenerse. Burlarse de los obstáculos. De lo que no va ocurriendo como esperábamos. En realidad da lo mismo. El camino se construye con una parte de organización y una parte de azar del más puro. Trabajar duro por los sueños y dar en reciprocidad de lo que se recibe. En ese baile yo he salvado mi vida. Los que partieron van conmigo, en ese baile de las epifanías constantes. Descubrir lo hermoso toma toda una existencia. Eso lo sabe bien la nostalgia, por eso duele. Porque a veces la revelación es posterior. No importa. Todo ocurre finalmente en un mismo momento. Somos todo. Potencial puro. Deseo puro y explosión. Me entrego a esa verdad de la euforia porque es lo más importante que he aprendido. Me lo enseñaron todas esas almas sublimes. Por ellas existo, y para ellas son todos los bailes que vienen. Preparémonos bien, porque siempre sube, siempre sube. La literatura es esa certeza. El resto da lo mismo. El verano es la verdad.
4 de mayo de 2024
Aldo (Libro)
A dos años de tu partida.
Mi libro número sesenta.
Para ti, Aldo Bucchi Cuevas
(1981-2022)
Y para tu hermosa familia.
Con todo el amor del que dispongo.
No hay consuelo posible.
Gracias, Aldo.
o
https://www.academia.edu/118535226/Aldo
3 de mayo de 2024
Lo que queda
Aldo, hablemos en serio. Te quiero y no puedo olvidarte. Hace dos años fue tu apnea definitiva. La que llenó tus pulmones de agua. De peces de colores. De suspiros ahogados. Por una vida demasiado intensa. Como la manera en que nos relacionábamos. El mar de Honolulu, Hawaii, se quedó con tu cuerpo. Luego lo recuperaron. Ya no respiraba. Me escribió tu madre ayer. Me dijo que habrá un lugar donde podré visitarte. Porque este lunes van a dejar tus cenizas en su lugar definitivo. Nada era definitivo en tu vida. Tu muerte sí tiene una consistencia definitiva. Nuestra interacción era deseo puro. Ansias constantes de absoluto. Es un deseo que queda. Que va conmigo. Iré a visitarte cuando esté en Santiago de Chile, porque es el lugar que escogieron para ti, porque es el lugar donde fui feliz contigo, pero estás siempre aquí. En esa fotografía a la entrada de mi casa, en mi deseo, en mis libros, en mi alma, en mi cuerpo. Ayer estaba bailando con Maïa mi amiga bailarina, y no podía dejar de pensar en ti, luego del mensaje de Alejandra, tu madre. A veces quiero olvidar la consistencia definitiva de tu muerte, pero vuelve. Es injusto, Aldo. Extraño nuestras conversaciones como que me faltara una mano. Esa posibilidad de amor y buenas ideas. No hay sustituto posible. Es la ausencia continua, esa imposibilidad de alcanzarte, de poder compartirte todas las cosas que he descubierto. Lo lejos que he llegado y todo lo que me ha sido revelado con el tiempo. Soy feliz, Aldo, pero me gustaría compartir esto contigo. La muerte es un misterio sombrío. El deseo es sombra y éxtasis. Lo que tengo hacia ti es un deseo que nunca se va a extinguir, porque tenía la consistencia de la vida misma. Un deseo suspendido en el tiempo que no puede llegar a puerto. Un deseo ahogado compuesto de lo más cruel de la ausencia. Una partida temprana que indica verdades definitivas. Yo pensé que no había de esas. Claro que las había. La muerte es una verdad definitiva. El deseo es una verdad definitiva. Yo te deseo para siempre y tu cuerpo ya nunca más será mío. Tengo unas cenizas que van a esperar la redención imposible. No puedo perdonarte, Aldo, por haber partido cuando sólo teníamos encima cuarenta veranos de fuego, viviré con eso. No puedo perdonarme tampoco por no poder dejarte partir. Viviré con eso. No hay consuelo posible, no me engaño. He intentado dejarte partir escribiendo, es lo que sé hacer. Pero la gran injusticia de tu partida hace su camino. Teníamos que compartir una infinidad de cosas. No te voy a responsabilizar de tu partida. Era tu vida. Si tenía que acabarse a los cuarenta es un misterio que no comparto, pero que me excede. Tal vez a ti también te excedió. Tal vez tu noción de los límites era la puesta a prueba absoluta. Tenías que hacerlo. Siempre llegar más allá. Era tu vida. Pero yo llevaba una parte de ella dentro. Esa se queda. Desde ahí nacen las palabras. Estás en todas mis novelas, Aldo, has inspirado tantos personajes. Mi literatura te debe tanto, le debe tanto a tu humor, a tu fuerza, a tu genialidad, a tu creatividad. Sinceramente no hay otra persona como tú. Lo supe desde el primer día que conversamos, hace más de veinte años. Supe que todo sería modificado. Que ya no había vuelta atrás. Supe que el deseo es el motor de toda escritura y que nuestro destino estaba sellado para siempre. Acompañarnos en la creatividad por la eternidad hacia adelante. Te desembarcaste hace dos años de la búsqueda. Quizá por un momento entendiste mal lo que era buscar. No significaba aniquilar el impulso vital. Significaba descubrir lo disponible y secreto pero manteniéndose en un borde que no supiste respetar. Perdóname, Aldo, tengo rabia. No entiendo. Me faltan a veces las palabras. No puedo preguntártelas. Te amé tanto. Por qué siempre la intensidad nos arrebataba la vida. Nos arrebata la proyección y la calma. De acuerdo, no era posible simplemente. Dos almas de fuego no pueden mantenerse impasibles. No pueden desintegrarse sin consecuencias. Veo una garza planeando a ras del agua. Vivo al lado del agua, como vivías tú. ¿Estás ahí? Soy un alma de fuego a la deriva buscando su garza que la lleve a los nuevos libros. Quédate un poco. Ayúdame un poco más. Deséame un poco más. Acompáñame un poco más. No hay sustituto posible. Desearía que lo hubiese. No me engaño. Eres un alma de fuego única. Te extraño de una manera que no pensé que fuera posible. Sobre todo esa noción de la imposibilidad definitiva de escribirte, de escucharte. Este es mi libro número sesenta y quiero que sea el tuyo. Te debo demasiado. Mi felicidad te debe demasiado. Mi valentía. Tú me mostraste que todo era posible. Lo aprendí de ti. Lo aprendimos juntos. Yo sé que tú también lo aprendiste de mí. Lo que encontramos al conocernos fue nuestro lugar. Donde estábamos a nuestras anchas. Con todo el universo abierto para nosotros. Éramos lo mismo. Caímos en cuenta pronto. Fue como liberar manadas salvajes el encontrarnos. Una vez hallamos por casualidad con mi enamorado una carpeta en el ordenador que estaba generada por la mensajería de ese tiempo, una lista de nombres y una cifra al lado de cada uno que indicaba cuántas horas se habían comunicado dos personas, en forma de un cierto tamaño de datos. Noté que observó rápidamente la A. para identificar cuánto nos habíamos comunicado. Mi corazón estaba detenido. Cerramos todo. Luego en la soledad de mi habitación, abrí la lista de nuevo, porque no estabas en la A. por lo que la intensidad de la comunicación no había sido revelada. Bajé hasta el final, estabas en la Y. porque estabas registrado como yosoyaldo. Siempre le ponías nombres divertidos a las cosas. Ahí estabas. Observé la cifra. Tenía al menos cinco dígitos, mientras las otras tenían uno, o dos. La verdad es que respiré aliviada que mi enamorado no había visto eso. Si abría tu nombre, podríamos al menos haber llenado veinte libros. Teníamos una necesidad de entender el mundo que era sólo acorde a unas almas de fuego. Queríamos decirlo todo, saberlo todo del otro. Una revolución absoluta. No había conocido alguien como tú. Era una caja de sorpresas constante. Una intensidad y una sabiduría sin parangón. Era el fuego absoluto. Yo también lo tenía dentro. Nos encontramos y todo se quemó. Yo amaba a dos personas, con una intensidad que no es de este mundo. Todavía los amo a los dos. Eso no se acaba. Es de las verdades definitivas. Los dos forman parte de mi alma. Dos personas de una belleza inusitada. De una belleza única. Por algo eran amigos, supongo. Dos personas sublimes y hermosas. Dos personas habitadas por la música, como yo misma. Por la fuerza de la vida. Por la bondad y la amabilidad. Los amo tanto. Nunca dejé de amarlos. Ahora escribo, y recuerdo. Hablo con Juan Eduardo y seguimos ayudándonos a vivir. Aldo ya no está entre nosotros. Nos dejó a la deriva. Lo necesitábamos, tal vez. Al menos yo lo sigo necesitando. Sigo necesitando su belleza. Pasaban los años y yo los seguía amando a los dos. Son dos de los vínculos que están más profundo en mí. Unos compañeros de vida. Aldo, hagamos como que sigues aquí. ¿Qué te parece? Busquemos nuevas formas.
Años atrás escribí en una de mis novelas:
Pulsión vital
Una vez me corté mucho el pelo. Creo que fue una forma de censurarme. De castigarme. De querer acabar con la belleza, con un símbolo de mi sensualidad. Con anular mi capacidad de seducción. Con mostrar devoción, un ahora sí que sí, dame una oportunidad. Actué mal, pero puedo cambiar. Puedo estar contigo, y las cosas estarán bien. Fue un asunto de dejar atrás, de no ser la misma que había sido para Martín. Esa, tenía que dejar de existir, y para siempre. Esa, tenía que morir. Ese impulso de vida y de muerte que sentía hacia él tenía que morir. Esa pulsión vital que abrasaba mis entrañas, tenía que apagarse. Desaparecer. ¡Cómo apagarla! Me consumía de una forma que no habría sido capaz de controlar. Ni fui capaz tampoco. Tomó mucho tiempo. Era un llamado desde muy adentro de mí, de lo más profundo, una exhortación que no podía ignorar. Era el amor puro, sublime, un asunto desesperado, único, que prometía todas las explicaciones para mi existir. Una promesa de vida, de paraíso, de felicidad. Una sugerencia de cosecha interminable, de abundancia, de mariposas, de locura, de pasión. Y de muerte, de dolor, de trasgresión, de prohibición, de hundimiento, de desaparición, de sepultura. Era demasiado potente. Era todo. Él era lo más perfecto que había visto, lo más despierto, y encarnaba una promesa en extremo maravillosa, la posibilidad de entender el mundo, de unirse a mi causa de desentrañar las raíces de la humanidad, las causas de la vida, de la creación, el sentido de nuestro pasar, y lo más importante, el amor sinfín. Un amor que yo no conocía, que contenía tanta pasión que todo lo quemaría. El problema fue que efectivamente todo se quemó. Todo. Luego del gran incendio no quedó nada. Fue tan grande el fuego que me dejó vacía, extenuada, negra, destruida. Lo que diga será poco. El fuego lo arrasó todo, todas las promesas se acabaron. No fuimos a ningún lado, y finalmente, volví adonde había partido, al lugar del inicio, más perdida que antes, y en total desamparo. Ni siquiera las paredes de mi habitación me resguardaban. Había exhibido mi piel a la intemperie, había dejado entrar a muchas personas al baile, y ya ni siquiera el silencio era silencio. Era un dolor ruidoso, y una gran planicie, sin atisbos de nuevas promesas. Pero había sido feliz. Eso pensé. Hasta un cierto punto había sido feliz. Mucho tiempo después, dudé, respecto al valor que tuvo en realidad. Si acaso valió la pena, si podría haber sido de otra forma. No lo sé. Pero viví la euforia, y pagué cada latido eufórico, por mucho tiempo, y para siempre. Pagué muy caro, quizá demasiado, pero acontece que la pasión era mucha, y mucho lo que perdí. No me aclaro, no puedo poner los sucesos en una balanza, no sé si podría haber actuado distinto. ¿Fui víctima? ¿Fui tonta? ¿Fui impetuosa? Probablemente, pero la sangre hervía. No pude ver más allá, me culpo por eso. Fui tonta. Fui ciega. Fui libre. Condené mi vida, perdiendo el rumbo. ¿Hay espacio para arrepentirse? ¿Tiene sentido hacerlo? A veces sí, y otras veces, definitivamente no. Hoy es uno de esos días en que el asunto duele, y creo que quizá podría haber actuado distinto. Que quizá las cosas habrían tomado otro rumbo, y que ahora serían distintas. Pero, todos los días son diferentes, y en general me parece que todo está muy lejos ya. Muy lejos, y que ya no existes. Puedo decirlo en voz alta: Emiliano ha muerto. Unas flores, y mañana será otro día.
Amaba nuestras conversaciones, me hacían reír tanto. Te extraño, Aldito.
Voy a incorporar en mi libro algunos pasajes de conversaciones que hemos tenido, autorízame
¿Cómo cuáles?
No te puedo dar tanto detalle
¿Pero qué tipo de pasajes?
Hay algunas cosas que no quiero que sean públicas o que se asocien con mi nombre
Tranquilo. No te preocupes, no aparece tu nombre ni nada parecido
Mira te doy autorización a cambio de que muestres tus tetas, me parece justo
Oye te dan la mano y te tomas el codo, no me causa gracia. Bueno, cuando sea famosa, vas a ser anónimamente famoso. Qué rebuscado, y vas a dar una entrevista diciendo: yo dije eso que aparece en el libro, yo la conocía de antes
Sí, pero en mi entrevista voy a decir que aceptaste mostrarme tus tetas
Vas a mentir para extorsionarme. Como voy a ser rica y famosa
Voy a mentir para que la gente piense que soy más cool. Porque conseguí que una escritora famosa me mostrara sus tetas a cambio de unas citas, y luego voy a escribir un libro sobre eso, y va a vender más que el tuyo. Porque el tuyo va a ser denso y reflexivo, y el mío va a hablar de tetas. Y en la sociedad de hoy, tú sabes, un par de tetas vende más que un genio
Es verdad, pero tu libro va a durar un par de años, a lo más, como producto de consumo de la sociedad de masas, pero el mío va a perdurar, como arte de verdad
Pero si el tuyo perdura, el mío también
Y mientras todos te olvidan, a mí me van a recordar (como la escritora que te mostró las tetas) Qué triste
Así es que ya sabes. No tienes salida. Te voy a farandulizar. A menos que efectivamente me muestres tus tetas. En cuyo caso lo voy a negar
Pero no has tomado en cuenta que yo voy a contestar a tu entrevista diciendo que no te conozco. Muy mala onda. Voy a decir que te amarren
No, porque yo voy a decir que tienes unas tetas increíbles, y tu ego va a querer decir, sí, tiene razón, y además yo voy a ser un gran personaje. Será todo un halago, y tú vas a caer. En serio, hoy tienes 30 y estás guapa, a los 50 esto te subirá el ánimo
Qué terrible, depende, si troto como Madonna, ¿tendré posibilidad? Bueno, mejor nos ayudamos, y tú dices, ella es lo máximo, en la entrevista, y yo contesto, sí, nos conocimos, nunca lo podré olvidar
Ok, lo que tú quieras, pero muéstramelas. No te debería objetivizar tanto.
Cierto.
Tú eres más que una cara bonita y un cuerpo perfecto, con tetas del tamaño perfecto, piernas firmes, lindo culo, pelo largo ondulado, linda espalda, brazos delgados. Eres, además un ser pensante, ¿cierto?
Sí, a veces hago eso. O, más bien, nunca dejo de hacerlo. Yo creo que los únicos momentos en que realmente no pienso es durante un orgasmo
Oye a mí me pasa lo mismo. Estoy hablando en serio. Mi cabeza funciona a mil por hora, y busco los extremos para dejar de pensar. Muchos extremos distintos, en vez de pelear contra eso lo estoy aprendiendo a aceptar y manejar
¿El impulso sexual?
Más general que eso, lo intenso, si tengo que hacer una presentación, dejo todo en la cancha. Si tengo que hacer un proyecto, tiene que ser el más difícil, si tengo que pensar en algo, no puede ser menos que tratar de cambiar el mundo. He aprendido que ese soy yo, y tengo que vivir haciendo eso. Complementándome con un equipo de gente que me ayude con el resto
Me pasa lo mismo. Es interesante aprender a canalizar la intensidad
Sí, mira a Steve Jobs, era igual. Era maniático, cambiante. Se rodeaba con buenos equipos que lo seguían, y lo multiplicaban. Bueno, pero volvamos a tus tetas. Si yo tuviera algo que te pudiera mostrar y que te diera mucho placer, te lo mostraría, no seas egoísta, comparte tu belleza. ¿Te convencí?
Casi, pero no es posible
Sin tocar, sin nada más, puedes borrarlo de tu mente después
No puedo creer que seas más pegado que yo, siempre terminas diciéndome lo mismo. Igual las tocarías y no se puede
Si eso es lo que te preocupa, te puedo garantizar que no lo voy a hacer. Obvio, y va a ser más interesante. Sin sentimientos de culpa. En Barcelona podríamos ir a la playa y te sacas la camiseta, y sería normal
Buena idea, vamos, y después al café en Venezia, feliz
Vamos a la calle Barcelona. Si te llevo a Barcelona tendrías que mejorar tu oferta
Bueno, las puedes tocar una vez, pero en la playa
¿Cuándo me vas a decir que sí? Oye atención, eso que dijiste te lo voy a cobrar algún día. En Barcelona, en la playa.
2 de mayo de 2024
Rock (Libro)
¡Nuevo libro!
Rock
De la serie Creatividad
https://www.academia.edu/118419927/Rock
(Algunos textos en esp-fr-eng).
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