24 de febrero de 2021

Dans la tempête déchaînée

Hace un año mi madre me dijo: no sé si podré ir a verte este verano
¿Por qué?
Por el virus ese.
Me dio un ataque de risa, y le dije: eres muy exagerada, es en China y además vienes en 5 meses más.
...
Se puede advertir inmediatamente dos cosas: a veces las cosas duran. Y en segundo lugar, se mandan solas. 
El sol ya bastante más afirmado en la bóveda azul y todavía el toque de queda instalado para hacernos volver a casa a las seis de la tarde  
La precariedad armada hasta los dientes colándose por todos lados
La máscara incrustada en la cara deteniendo nuestra respiración agitada

La novedad es nuestra ubicuidad: estamos en todos lados
De pronto todas las personas se encuentran a una medida equidistante de nuestra cara: a una pantalla de distancia
El fenómeno tiene su lado fantástico: todo se vuelve posible
Podemos subirnos a la misma montaña rusa y develar nuestra experiencia
¿Qué es la distancia?
También puedo escucharte
Veo tu cara
Desde la montaña rusa arrojamos la alegría militante para invitarte
Y la primavera se muestra explosiva

Una primavera que también dura

Si un día nos sucedió como a Juliette Rousseau 
Que ya no podía soportar la ceguera de algunos 
A las relaciones de opresión
Esa tendencia paternalista e implícitamente supremacista 
Que consiste en hacer pasar las luchas de liberación por lamentos de víctimas.
Y si, como Simone de Beauvoir, siempre hay en nosotras una alumna aplicada 
Que se inquieta si durante más de una semana o dos nos quedamos sin hacer nada:

Abrimos la puerta del carro y tomamos posición
Aunque desconocemos el recorrido
De la montaña rusa ubicua
Transformamos la furiosa tormenta, en diversos colores que brotan

Porque la primavera también dura.

11 de febrero de 2021

Ô ma Lisa la fête continue y podemos maravillarnos


Índice:

40 años 
Europa: 7 años
Love 
El espacio fronterizo como gesto radical
Arcanos y migración 
Female Writing 
La pasión 
Verano 
Lunes 
Martes 
Invierno 
Mamá 
Papá 
Francisco 
Piedad 
Para Montserrat 
Pepo 
Une sincérité sans peur 
Melancholia 
La ciudad propia
La dernière révolte 

10 de febrero de 2021

La fraîcheur étourdissante

El entusiasmo
Como escribió Simone de Beauvoir,
En la plenitud de la vida:
Haríamos un manifiesto de equipo
Estaba decidido a fundar una revista
Que dirigiríamos todos juntos
Habíamos llegado al extremo de la noche,
El alba despuntaba
Codo a codo, partíamos de nuevo:
Por eso, pese a mis treinta y seis años,
Yo les encontraba a esas amistades 
La frescura embriagadora
De las amistades de juventud.
La primavera siempre trae
El entusiasmo y el brío
La atención se despierta
La vocación por las causas imposibles
La inclinación a la resistencia
La revista de los tiempos feministas
Revue des Temps Féministes.

4 de febrero de 2021

La dernière révolte

Hoy descubrí nuevos rincones de la ciudad
Quizá cada paso es una última revuelta
Contra la edad y el fin
Hoy miré la ciudad desde lo alto
Los techos, las chimeneas, el río caudaloso del invierno
Quizá cada mirada es un último intento
De acercar la belleza
Estamos mediados por pantallas
La caminata podría ser lado a lado
Podríamos quizá llegar a algún lugar
Pero siempre nos perdemos
En qué momento diste vuelta la esquina
En qué instante perdí tu silueta al final de esa escalera
Quizá cada pérdida es una última victoria 
De la nostalgia y sus raíces
La ciudad despliega sus nuevos parajes
El último anclaje, del asombro
Tal vez el viento traiga
Tu última sonrisa
Tal vez es la ciudad, que se está negando
-Como siempre que aparece el sol-
A la resignación.

2 de febrero de 2021

Une sincérité sans peur

Belle, lleva su nombre por la Belle et la Bête de Jean Cocteau. En este caso, ella es bella, como Josette Day, y probablemente nosotros seamos como Jean Marais: los bestias. 
Belle, como la llamamos con cariño, es su nombre artístico, porque en realidad se llama Belle Simone Saxophone. Las explicaciones sobran. Lo del saxo se debe a nuestra inclinación por el jazz, y en particular al instrumento predilecto que toca su padre. 
El padre de Belle se ocupa de ella en la semana, como bien lo amerita la custodia compartida. Sucede lo siguiente: el cuarto propio se vuelve un torbellino cuando Belle lo habita. Gusta de escalar y de correr para todos lados. Con seguridad la tinta se desparramaría sobre la hoja a la primera de cambio. Las palabras se mezclarían todas y ya no habría quien las podría hacer volver a su puesto. Por esto los fines de semana de lectura y cine, son perfectos para compartir en familia con Belle y su usual entusiasmo. Los bestias (nosotros) nos ocupamos a mirarla por horas mientras ataja los calcetines que le arrojamos y los cuales trae de vuelta con un espíritu tenaz, saltando de un lado a otro concentrada, con cara de ardilla, tropezándose a veces con el otro extremo del calcetín que le queda entre los pies. El juego podría durar, literalmente, horas. Generalmente, nos vemos obligados a interrumpirlo: tirar calcetines a un gato tiene su gracia pero ya basta. Ella no se da por aludida en un comienzo y espera atenta el próximo. Hasta que se da cuenta de la noticia triste: se acabó el juego. Porque siempre quisiéramos que siga, ¿no? Así las cosas, Belle aprendió rápido los sinsabores del devenir. Pero a ella, en el fondo, las imposiciones le importan un comino. Va al armario y continúa trayendo, uno a uno, todos los calcetines que encuentra dentro. Los del armario suelen estar ordenados de a pares, dos bien juntos, formando una pequeña pelota. Esos también los trae. No hace diferencia entre los dos juntos con forma de pelota y los calcetines independientes, o independizados. Todos sirven para el juego. Aunque a esas alturas ya no sea tan entretenido porque las bestias no le arrojan ninguno. En definitiva, luego de un rato juega sola. Lo cual es totalmente posible e igualmente divertido, según lo que se ve de su vaivén alegre. El movimiento de sus escápulas que hechiza. Belle aprendió pronto, por lo tanto, un segundo asunto muy trascendente: es tan entretenido jugar sola. 
Bien, volvamos al cuarto propio. Un primero de febrero, tomé todos mis libros y los instalé en improvisadas repisas en un departamento en la ciudad de Lyon. De eso, dos años. La modalidad de casas separadas es el sueño de la escritora. La vida le habla directamente al oído. Y lo que escucha, a veces como un susurro, a veces en sordina, a veces fuerte como un grito, puede ser adherido al papel y quedarse ahí: magia. No, no es magia. Es gatillar la música y dejarla que se repita una y otra vez como una canción en bucle hasta el hartazgo y de tanto repetir sale la expresión en forma de sugerencia vital. De tanto preguntarle y preguntarle a las autoras y los autores terminan contestando. Eso sí que parece magia. Hasta muertos hablan. Porque sus líneas despiertan, al contacto con el alma fascinada y en necesidad de comprender. A fuerza de comentarles cuánta verdad han traído a este lugar terminan por responder eso que no se ve a simple vista. 
Y Belle me espera con alegría el sábado, ávida de noticias de todos los juegos posibles.
Simone de Beauvoir dijo que la primera virtud de una escritora o escritor debe ser la sinceridad sin miedo. Quien se cree importante, ya sea que finja despreciar a las personas o reclame su reverencia: es que no se atreve a acercarse a ellas en pie de igualdad.
Los escritores son como los gatos, quieren que el juego dure para siempre. Los escritores importantes son como las bestias, quieren que el juego no sea juego. La literatura probablemente sea sinceramente un juego. Un juego donde hay que agarrar el calcetín que vuela por el aire, sin miedo y traerlo de vuelta. 
No sé si hay que escuchar a los escritores, pero sí a los gatos. Probablemente Belle tenga razón, y siendo nosotros las bestias, debamos atrevernos a tratarlas en pie de igualdad.