31 de enero de 2024

Aprender idiomas

Tal vez la cuarta experiencia más relevante de mi vida hasta ahora y que me ha permitido comprender con más profundidad los matices de existir y comunicarme con otros ha sido el esfuerzo de entender otras lenguas: aprender idiomas. Leer literatura en su lengua original es un éxtasis insustituible. Poder dialogar con las personas que cruzan el camino de uno es irreemplazable. Poder compartir un mensaje a otros rincones que los previstos hace toda la diferencia. La gran Babel se acerca descifrando. Además del castellano que es mi lengua materna, he seguido clases o he estudiado por mi cuenta inglés, francés, italiano, portugués, catalán, alemán. La idea de comprender me estimula. La manera de estar en el mundo está mediada por las palabras. Cuando las atesoramos podemos aprender cosas sobre nosotros mismos y sobre los demás. Las palabras no significan lo mismo dependiendo de donde instalamos nuestro corazón. Es imposible comprender una cultura si no nos acercamos a su lenguaje. El alma de un lugar es lo que intenta decirle a los demás. La poesía de la vida puede expresarse en palabras o no. Nunca podemos abarcarlo todo pero intentar es suficiente. Observar esos pequeños signos e interrogarlos. Por qué esta palabra está aquí. Por qué la felicidad la sienten de esta manera o esta otra. Por qué la emoción se parece a estas palabras y no a estas otras. La comunicación es una empresa imposible y posible. La comunión a veces está hecha de palabras. Creo que se trata de darle la oportunidad a otras almas de manifestarse. Decir, todas serán dignas de mi comprensión. Encontremos esas frases que nos acercan. Interroguemos a las que nos separan. Tu idioma es digno y también me pertenece. Al pronunciarlo se produce la magia. Soy también los otros. Tomo el lugar de lo escondido. De lo secreto. Respeto quien eres cuando lo uno a mis cuerdas vocales. Los sonidos me despiertan porque entregan mensajes. Porque alguien está tratando de llegar a mí y yo a él. Tu lenguaje en mi tiempo me ennoblece. Es idéntico, mira: amor amour love amore liebe. Si no hago el esfuerzo me pierdo la oportunidad de amar. Me pierdo la oportunidad de lo sutil. Crear es el encuentro de los matices que me hacen descubrir el alba luego de la oscuridad. Mira, es distinto: amor amour love amore liebe.

Caminar

Tal vez la tercera experiencia más relevante de mi vida hasta ahora y que me ha hecho encontrarme cara a cara con la existencia es el movimiento acompañado de observación: caminar. He caminado por la naturaleza, pero sobre todo, por las ciudades. El encuentro a pie con las cosas no tiene sustituto. He recorrido las grandes ciudades de este a oeste y de norte a sur, centímetro por centímetro. Qué hay en cada espacio. Cuál es la atmósfera de los lugares. Los colores. Qué es lo que se mueve y qué es lo que está detenido. Qué quiere decirme cada rincón. Qué quiso decir el creador de este edificio o este parque. Qué subyace a esta escalera, a este puente, a este balcón, a esta disposición de los elementos. Qué animales se cruzan en mi ruta. Cuál es el objetivo de este café o de este cine. Cuántas y cuáles librerías hay. Qué libros están exhibidos al entrar o en lo más alto de una estantería. A qué velocidad van las personas. De qué hablan. Qué esperan. Por qué lloran. Por qué sonríen. El agua del río está abajo o lo inundó todo. En Lyon camino para todos lados. No importa la distancia. Recorro el trayecto que necesito para llegar a algún lado usando mis pies y mis sentidos. Suelo ir escuchando música, le da una magia esencial a la ciudad. Todo se sume en atmósferas que son como vivir otras vidas constantemente. Todo es sugerencia. Éxtasis. Si hay sol la experiencia es perfecta. Movimiento, música y luz. Todo lo vivo que va pasando frente a los ojos. Habitar los espacios, hacerlos nuestros, es ganar confianza. Somos también los lugares por donde caminamos. Ese encuentro íntimo permite obtener secretos que la velocidad impide. Que la mediación con pantallas ciega. Tal vez el secreto más importante de la literatura esté en el movimiento. Aprender a observar. Trabajar la intuición. Activar la imaginación. Las explicaciones propias de las cosas son igual de importantes que las ajenas. Al caminar se sucede una conversación con uno mismo. Dejar atrás. Hacer preguntas y responderlas. No responderlas. Saber que hay las preguntas. Adquirir las cosas tal como vienen y luego pensar transformaciones. Entender por qué hacemos las cosas que hacemos y pensar cómo cambiarlas si hace falta. Ponerse en movimiento es siempre el primer paso para crear algo. Para ser mejor y comprender. Caminar es ir al encuentro de la vida, que suele tener los brazos abiertos para quien desea soñar. No es necesario que suceda nada, caminar es una actividad por sí misma. Saber que para llegar a algún lado tenemos que movernos. Salir e intentar adivinar, aunque luego resulte que estábamos equivocados. Lo que se lleva a cabo con pasión y empatía lleva un alma por sí misma. Su valor está adentro. Luego vamos descubriendo esos tesoros, que nos entregan una parte de la verdad, que siempre es múltiple y compleja. Pero los valores universales nos alcanzan a todos. Es mejor amar. Caminar es amar el lugar que habitamos y darle una oportunidad. Encontrarnos una y otra vez con pequeños paraísos que nos van modificando. Estar cerca de las cosas es verla la cara a la vida. Caminar es el éxtasis de las pequeñas certezas y la magia de lo imprevisto. Porque camino, escribo. Caminar es fabricar la historia. 

Viajar

Tal vez la segunda experiencia más relevante de mi vida hasta ahora y que ha definido quién soy es haberme desplazado por el mundo siempre que pude para conocerlo de primera fuente: viajar. Recorrer mochila al hombro los lugares para obtener secretos que de otra manera me estarían vedados. Romper la inercia. Preguntar el sentido de otras vidas. En cuanto pude tener auto recorrimos Chile entero, el país donde nací, desde el desierto florido hasta islas en el sur. Luego con diversas personas exploramos distintos rincones de Latinoamérica. Lugares perdidos en la nada, desde selvas primarias hasta ruinas en las montañas. Luego Europa todas las veces que me fue posible, una vez con mis dos hermanos, otra vez sola con grandes mapas, y así. Luego cuando llegué a vivir a Francia nos dedicamos a pasear en auto por todos los lugares a descubrir. He intentado consistentemente captar algo de la esencia de existir, lejos de donde abrí los ojos por primera vez. Tal vez el mundo no fuera tan ancho o ajeno, o tal vez fuera todo lo contrario, algo inabarcable y de lo que yo no tenía noticia alguna y tuviese que combatir una y otra vez la perplejidad. Creo que han sucedido las dos, como todo en la vida, saber que somos lo mismo y algo totalmente distinto. Nuestras costumbres son arbitrarias y nuestros sueños los mismos: amar y ser amados. He caminado a consciencia por treinta países, en varias ocasiones por trabajo también. Llevo en mí un fragmento de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay, Costa Rica, República Dominicana, México, Estados Unidos, Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Italia, Países Bajos, Portugal, Suiza, Reino Unido, Noruega, Suecia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Grecia, Turquía, China. Las fronteras son una entelequia creada para excluir. Las diferentes culturas son interesantes pero no es lo más importante. Nuestra humanidad común sí. Nuestra categoría de seres vivos junto a millones de otros seres vivos, con plumas, aletas o cola. Los animales también quieren amar y ser amados. Hasta los árboles quieren. Viajar a conciencia es entender el amor verdadero. Tocar las cosas, llegar al alma. La experiencia es insustituible. Lo desconocido es lo que nos abre. El movimiento es lo que nos despierta al amor. No aspiro a conocer el mundo entero, no me daría el tiempo ni el presupuesto, pero espero saber que hay más y que siempre está la posibilidad de ser mejor persona y comprender que en el respeto está la vida. Ser buena persona no es poco atractivo, como a veces se sugiere, como un gran malentendido. Es mucho más atractivo. Viajar a consciencia es comprender. 

30 de enero de 2024

Scout

Recuerdo hoy a Oso, a seis años de su partida. El recuerdo se compone de música, actuaciones, fogatas, bosques y ríos. Tal vez la experiencia más relevante que he tenido en mi vida hasta ahora fue haber participado dieciséis años en un grupo scout con personas impresionantemente creativas. Estuve imaginando mundos desde los diez años hasta los veintiséis con esas personas, edad en la que tuve que comenzar a ocuparme de otros quehaceres más serios lamentablemente. No hay experiencia más profunda que pasar semanas y semanas perdidos en la mitad del bosque con un grupo de gente, conversando, cantando, caminando, imaginando, desconectados del mundo exterior. Creamos un universo completo inserto en el mundo. Scout era para mí la amistad sin filtros y la creatividad absoluta. Naturaleza virgen, lagos y ríos. Inventábamos unos juegos que duraban días y días, miles de actividades muy vitales, cientos de pequeñas actuaciones. Caminatas eternas. Cantábamos y bailábamos todo el tiempo, tocábamos guitarras y tambores. Además estábamos comprometidos a fuego con el crecimiento personal. Con hablar las cosas. Con hablar de nosotros mismos y la interacción con los demás. Todo sucedía además con una democracia total. Podíamos estar horas y horas llegando a acuerdos. Era una comunidad mágica. Esencial. No había atajos posibles. Había que darlo todo. Grandes fogatas que es difícil olvidar. Aprendí lo que era la verdadera amistad en scout. La conexión sincera. Tenía amigos y amigas íntimas. Lo inventamos todo. Nada fue dejado de lado. Repasamos cada fibra de existir. Hace unas semanas en Santiago de Chile me reuní con amigxs de scout que adoro en un bar. La felicidad está intacta de encontrarme con ellxs. Conversamos tomando una cerveza, luego estuvimos cantando en un lugar donde una persona tocaba el piano y las personas cantaban alrededor, y terminamos bailando en una discotheque gay del barrio bellavista. Con ellxs siempre es la experiencia absoluta. Sin intersticios de superficialidad. Es la intensidad del amor verdadero. En las amistades profundas y prolongadas también está el amor verdadero, dice bell hooks, las amistades comprometidas. En igual medida que una relación de pareja. El elemento sexual no es esencial a la hora de formar vínculos significativos, duraderos e íntimos, dice hooks. Es mejor, dice bell, tener un círculo de amor y forjar vínculos comprometidos que vayan más allá de una relación más importante que todas las demás. En un mundo tantas veces alienado la experiencia scout puede ser un estado de la mente y el alma imprescindibles. Lo fue para mí. Tal vez no cualquier grupo scout, sin embargo. Todxs nosotrxs éramos muy jóvenes, y la experiencia fue muy sana, en todo sentido. Ojalá se conserve como una experiencia sagrada. Tal vez depende de quién la dirija. Hay que poner atención. La conexión con la naturaleza, los bosques y el agua es insustituible. Scout era todo lo importante, amistad, naturaleza, música, danza, arte, juego, crecimiento personal, democracia, solidaridad. La consciencia de que somos interdependientes. La noción de que somos personas, insertas en el mundo. La posibilidad de sacar fuera lo mejor de uno mismo. De compartir, de ayudar. Como les escribí cuando partí del grupo, “scout es parte de mí de una forma que no podría separarla del resto de mi identidad. Soy lo que soy gracias a scout, al grupo, y a las personas con las cuales he compartido por años y con las cuales sigo compartiendo. Gracias a la naturaleza y paraísos en los cuales hemos estado, compartiendo lo más íntimo de nosotros. Agradezco a quién sea que haya que agradecer por todo esto, por esta oportunidad inmensa, y muchas gracias a todos ustedes, por supuesto, por hacer todo esto posible, por hacer realidad este sueño, de muchos, de nosotros, el cual vemos materializarse día a día y que tiene un eco profundo que suena de manera estridente y no parará de sonar nunca, porque los frutos de lo que plantamos y seguimos plantando seguirá creciendo para siempre, haciendo de este pequeño e inmenso mundo en que vivimos un lugar mejor, más humano, más cercano, y más comprensivo. Y sobre todo llenándonos por dentro de vida, de realidad, y de conciencia.”

29 de enero de 2024

La primavera de la vida y del mundo

Ser mujer probablemente sea sufrir constantemente en mayor o menor medida dependiendo de un sinfín de factores y un día darse cuenta que las cosas pueden ser distintas. Que no hay obligación de nada. Que otro mundo es posible. Hay que leer a otras mujeres. Sin parar. Para mí eso ha hecho toda la diferencia, de una vida de sufrimiento subyacente a una vida plena. Hablar con mujeres. Escuchar a otras mujeres. Publicarlas. Lo que tienen por decir. El mundo es simplemente otra cosa que hace veinte años, diez. Es mucho, muchísimo mejor que antes. No tiene nada que ver. Es casi perfecto en comparación a una seguidilla de experiencias que viví o supe de primera fuente durante mi vida. Ya no. Ya no están. Me siento en mi silla junto al río y cierro los ojos mientras el sol me alcanza escuchando Chopin a todo volumen en mi departamento propio. Lloro de emoción. Porque la vida será distinta para Agustina y Margarita, mi ahijada y mi sobrina. Porque las cosas fluyen y escribo. Porque tengo amigxs que me completan. Porque me completo a mí misma. Porque existe la música. Porque retomé el piano. Porque escribo la gran obra. Porque me rodeo de un círculo de amor maravilloso. Porque soy feliz. Porque el mundo es tan distinto y amigable. Porque sé que en lo más profundo, no he perdido la esperanza. Tengo la vida y la vivo. Cada día. Ayer mi amiga Trinidad me contaba que conoció en persona a la banda de rock Kiss, su amor absoluto desde pequeña. Yo le conté otras proezas que atesoro. Brindamos. Nos reímos. Viste, Andrea, me dijo, todo es posible. Tal vez sí. Sigue el esfuerzo para que la primavera los alcance a todxs. La comunión se produce encontrándonos con nosotros mismos. Cultivando el alma, como escribe bell hooks. La vida es en comunidad. Escucho a Chopin, leo a bell hooks, converso con mis amigxs, y sé que todo será posible.


27 de enero de 2024

Vida sexual

Hace meses que casi no tengo vida sexual: no estoy para cualquier cosa. Ni para cualquier persona. Quiero amar y quiero que el placer sea real y recíproco. No quiero experiencias que me dejen vacía. No quiero experiencias que no signifiquen algo. No quiero que amar sea un pasatiempo inconducente. Quiero que sea un arte. Donde las dos personas importen en igual medida. Donde haya tiempo. Donde se entregue uno entero. Donde encontrarse sea un sentido para existir y no un arrebatarle significado al impulso del presente. No quiero que encontrarse sea mediocre. Ni que sea siempre igual. Quiero que esa dimensión ensalce la creatividad. Quiero que sea algo vital o nada. Quiero llegar a lo más alto del arte de amar.   

Sentido

Tal vez amar sirve para que nos motivemos a crear algo. Para que tenga algún sentido querer crear algo. Crearlo para alguien. Para que alguien nos quiera más. Para que existir sea más entretenido. Luego amamos y por momentos parece tan difícil. Por qué abordar tal empresa. Después de pasar más de una década manteniendo una relación caracterizada por los problemas respecto a las cuestiones de género y en la que tuve que luchar por un trato justo, escribe bell hooks, cuando dejé la relación decidí que, en el futuro, sólo elegiría a hombres a quienes no tuviera que convertir al pensamiento feminista. La dificultad de la conversión es que, advierte, cuando un hombre cambia para satisfacer a una mujer en lugar de por convicción interna, lo más probable es que los cambios sean superficiales. La mayoría de las mujeres heterosexuales han tenido relaciones con algún hombre que tenía conductas negativas que “arreglaron”, prosigue, sólo para descubrir que esas mismas conductas reaparecían en momentos de conflicto o de crisis. Las mujeres heterosexuales feministas ilustradas que ya hemos llegado a la mediana edad y que hemos mantenido relaciones de ambos tipos (en las que tenemos que convencer a los hombres de nuestros derechos y en las que los hombres ya llegan a nosotras asumiendo la verdad de la igualdad) sabemos que, escribe hooks, una vez que se ha experimentado el segundo tipo de relación, el incentivo para forjar relaciones estrechas con hombres no reconstruidos es prácticamente inexistente. En definitiva, no le veo ningún sentido a estas alturas. Armar algo que hay que estar desarmando continuamente porque está construido sobre barro donde todo se va hundiendo. Amar a hombres patriarcales es un oficio miserable. Es como traer los problemas a tu casa. Para qué. Quiero que amar a alguien tenga algún sentido. No quiero falsos incentivos para crear. Prefiero buscarlos en otros pasatiempos. Amar por amar porque la soledad a veces se hace pesada me parece que no tiene ningún sentido. Al contrario, me erosiona. Sobre todo cuando hay que estar insistiendo en cosas que parecen evidentes. Quiero que amar a alguien tenga algún sentido. 

A prueba

Existir es un constante ponernos a prueba. Como si la vida estuviese diciendo: a ver hasta dónde puedes llegar. Un poquito más, un poquito más. No volarnos los sesos es ya una gran cosa. Quienes seguimos aquí podemos sentirnos orgullosos. Un poquito más, un poquito más. Lo peor debe ser esa sensación que se atenúa con el tiempo de que siempre estamos esperando algo. Yendo para algún lado al que hay que llegar. Con prisa por llegar a cosas que no terminan de llegar realmente porque cuando estamos ahí no era exactamente como esperábamos. Vamos llegando y ya estamos partiendo porque era otra cosa lo que en realidad buscábamos. Esas cosas no van a llegar. No de esa manera. Tal vez de otras. Tal vez en definitiva da lo mismo si llegamos. Es mejor llegar. Pero cómo llegamos. ¿Deformados? ¿Íntegros? ¿Tomando atajos? ¿Rearmando demográficamente?  ¿Cerrando las fronteras? Como dice la ranchera, no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar. El problema es que no sabemos. Creemos que sabemos y luego la vida: creíste que esto era todo y no. Había más. Un poquito más, un poquito más. Dale, un poquito más. Queda poco. ¿Para qué? ¿Adónde quería llegar? ¿Qué es llegar? Todo es una gran confusión. Nos detenemos y observamos. Yo ya llegué. Tengo que haber llegado. Pero qué diablos es llegar. Un poquito más, un poquito más. Como un juego totalmente serio. Cuando el poquito más nos pela los cables lo cambiamos todo para no naufragar, o jugamos un poquito más al juego mortalmente serio y esperamos. A ver qué pasa. Experimentamos constantemente con nuestro cuerpo y nuestra psiquis. Luego hacemos arte, para encontrar el ultra súper mega verdadero sentido, porque el estar a prueba constantemente es relativamente cansador. Pero el ultra súper mega verdadero sentido es tan abstracto que nos enredamos en redes, y existir está tan lleno de cosas que no tienen ultra súper mega ningún verdadero sentido. Dejamos de lado esas cosas y escribimos y esperamos. Concluimos que no hay demasiado sentido, pero que escribir es un pasatiempo formidable. Sin arte nos volamos los sesos, y se los volamos a los demás.  

Jugar es lo más importante

Se nos hace un llamado a la seriedad. Se nos impone la tragedia constante. Pero: no. Jugar es lo más importante. Reír. El invierno es pesado como un bloque de hielo. Los periódicos son pesados como una roca gigante. Pero: no. El juego continúa. Nunca termina. Le da liviandad a las cosas, sin caer en la estupidez. Como vivir es un juego mortalmente serio, jugar es la contracara estimulante. Qué es jugar. Es como escribir, por ejemplo, transformar en algo lo que no era nada: imaginar. Desarmar. Desarmar el vacío para que pueda transformarse en otra cosa. Lo opresivo se sortea jugando. Hacer arte es como jugar. Decir, la realidad que me impones no me llega. No es la mía. Yo estoy imaginando otra. Yo estoy desarmando lo que oprime. Sin juego lo que queda es la muerte desnuda. Sin arte lo que queda es la soledad mortal. Jugar es comunicarnos con otrxs. Escribir es una conversación diferida. Yo digo algo y tú al leer y sentir contestas. Es un juego. Luego tú escribes y yo leo y siento. Contesto. Es como la música. Tú la creas y yo la escucho y siento. Luego la canto o la tarareo, y tú la escuchas y sientes. Respondes. Comprometerse con el juego es una gran responsabilidad. Como si no fuera un juego. Decir: yo voy a imaginar. Voy a compartir. Voy a conversar. O protegemos el alma de las cosas o ya no hay conversación posible. El alma siempre es algo por descubrir. Como si estuviéramos jugando.  

26 de enero de 2024

El gomero

Cuando no me comportaba a la altura de mi rol de hija, mi mamá me decía te voy a cambiar por un gomero (ficus elastica). Había una persona que pasaba vendiendo gomeros, entonces la idea era hacer un intercambio, yo le doy mi hija y usted me da su gomero. Pero yo sabía que el gomero era menos entretenido que yo, y por eso mi mamá no lo hacía. En definitiva se habría aburrido con el gomero, y conmigo lo pasaba fantástico. Tal vez no siempre. ¿Casi siempre? En todo caso yo era un niño que vivía en la dimensión paralela la mayor parte del tiempo. Un mundo totalmente separado de lo que llamamos realidad. Hace un tiempo encontré un libro de preguntas y respuestas de cuando era muy pequeña, y se indicaba, qué te gusta hacer cuando estás sola, y yo anoté: inventar canciones. Debo haber hecho eso. No me acuerdo. Sé que también escribía historias. Pequeños cuentos, que luego me daba timidez cuando los leían en voz alta. En ese libro también anoté que me daba rabia cuando me desarmaban la casa de las barbies. Tenía todo organizadísimo, como una constante obra de teatro, y si se modificaba la escenografía me parecía una contrariedad. Todavía no sabía lo importante que es desarmar. Ahora lo sé. También anoté que cuando grande quería tener un auto, aprender a manejar y pololear, que significa en Chile tener un novio. Tal vez asociaba con eso la libertad, subirme al auto y partir a la aventura. La autonomía. También anoté que me gustaría viajar en avión e ir a la isla de los galápagos, donde hay grandes tortugas. Claramente quería moverme, descubrir. Pero no con el señor de los gomeros. No sé si alguna vez pensé que la amenaza era real. Yo creo que nunca le di crédito a esa posibilidad. Es muy probable que a veces había buenas razones. Mi mamá era muy joven. Pero yo creo que yo me portaba bien, dentro de lo posible. Mi hermano era un candidato asegurado para el señor de los gomeros. Tuvo suerte que no se materializó el trueque. En las características físicas que me gustaría tener cuando grande anoté en el libro, pelo largo, piernas largas y flacas, y no ser muy flaca. Un deseo a contracorriente. ¿Rubens? La buena vida la identifiqué inmediatamente. En el apartado, qué dicen mis papas de mí, anoté, que soy muy buena alumna, que toco muy bien el piano, que soy linda. Tal vez por eso mi mamá finalmente se decidió por mí y no por el gomero. Yo en su lugar me habría encontrado en una verdadera encrucijada. Gracias, mamá. Consigamos un gomero.  

25 de enero de 2024

Caída

El patriarcado es como Anatomía de una caída, creen que lo mató otro y luego no: se mató solo. Es tan funesto que se termina aniquilando a sí mismo. Una estatua hecha de mierda que se hunde lentamente en el desierto, como escribió Bolaño, cae por su propio peso, igual que el nacionalismo: nefasto. Pero tenemos que ver ese despliegue de recursos y pantomima para defenderlos. Es cansador y ridículo al mismo tiempo. Da como no sé qué. Escriben cartas y después se arrepienten todxs. No leímos bien, no sabíamos, así no, no nos explicaron, estábamos distraídos, pensamos que era otra cosa, no nos referíamos a eso, y así. Uno va observando con detención el circo y al final no sabes si era un sketch cómico o una pequeña obra de teatro dramática. Reír siempre es una opción. Pero aquí no es tan divertido. Es siniestro si observas bien. Un domador fatal de leones devorado por sus propios seudo-leones temerosos. Devorado por él mismo. Devorado por sus personajes. Pero esto no es una película. Ahí donde todo estaba permitido había más que personajes. El patriarcado es una gran caída en sordina. Las personas que están a favor del patriarcado y que controlan los medios de comunicación crearon la imagen de las feministas como mujeres que odian a los hombres, escribe bell hooks, pero la falsedad de este retrato se fue haciendo evidente a medida que cada vez más hombres se implicaban en el movimiento feminista. La existencia de nuevos hombres que están en contra del sexismo tanto de pensamiento como de obra, escribe hooks, ha intensificado la decepción de las mujeres ante los hombres patriarcales. Ahora que algunos hombres han cambiado, advierte, todas las mujeres nos hemos de enfrentar a la realidad de que la conducta masculinista y sexista que antaño se creía innata no solo es aprendida, sino que se puede desaprender. En algunos es espontáneo y en otros es más forzado. Lo que está claro es que la estatua de mierda se hunde. Sola. 

22 de enero de 2024

Gente

El presidente dice, falta gente, hay que hacer un rearme demográfico, y saca una ley de inmigración que dice: no queremos más gente. ¿Quieren gente o no quieren gente? Hey amigo, si las mujeres no quieren más gente en sus cuerpos ese no es el camino. Abre las fronteras, compañero, hay un montón de gente. ¿Test de fertilidad a los 25 años? Estamos cansadas de ocuparnos de la gente. Dejen entrar a la gente. Mejor un presupuesto para: mayor igualdad de género y menos racismo. 

Agustina

Nuevo libro

Agustina

https://www.academia.edu/113837222/Agustina


21 de enero de 2024

Ese canario está muy solo

Mi pequeña ahijada Agustina escuchó al presidente manifestar que era necesario el rearme demográfico y dijo: ese canario está muy solo. Mi madre estuvo de acuerdo, no con el presidente, sí con Agustina, y partieron a conseguir otro canario. El canario se llama Piolín, y lo persigue un gato exactamente igual a Silvestre, el de los dibujos animados, blanco con negro. Va por diferentes ventanas y lo acecha, intentando no ser visto ni atrapado. Lo vemos, por supuesto, no se esconde bien. Hay que estar dejando cerradas todas las puertas para que no entre. Piolín ha tenido suerte, todavía no se encuentra cara a cara con Silvestre. No todos pueden contar lo mismo. Agustina y mi madre llegaron con otro canario. Creo que le pusieron Piolina. El asunto es que Piolín dejó de cantar para llamar a una Piolina porque la tenía ahí, pero comenzó el rearme demográfico, inesperadamente. Ese verano, aparecieron tres huevos en el plato de los alpistes. No mucho tiempo después eran tres criaturas extrañísimas, rojas, sin plumas, enclenques, y con unos ojos negros cerrados enormes, como si estuviesen en tinta después de un golpe. Se armaron los piolines, para ir contra Silvestre, ya eran cinco. Esos tres no hacían mucho, sólo había que alimentarlos, pero avanzaban hasta que les salieron plumas del mismo color de los otros, y ya no tenían ese aspecto espeluznante. En poco tiempo eran exactamente iguales a los piolines, unos más de la tribu. ¿Suficiente? No. Ese mismo verano, otros tres huevos. Va en serio esto del rearme demográfico. Sobrevivieron dos pájaros de esos tres huevos, uno muy débil y otro fiero que lo molestaba y le sacaba las plumas. Agustina estaba feliz. De pronto había siete canarios. Lejos de Silvestre. Cantaban. Fue necesario traer un hogar nuevo porque ya no cabían todos dentro. No era suficiente. Poco después, cuatro huevos. Cuatro. Piolina decidió dejar de calentarlos con su cuerpo y los dejó a su suerte. Ahí quedaron. Huevos. Que siguieron siendo huevos para siempre. Mi mamá compró una pequeña incubadora de juguete y los puso ahí. Pero los huevos insistieron en seguir siendo huevos. El calor llegó tarde, y el de la mamá era mejor, o distinto tal vez. El rearme demográfico firme, cuatro huevos más. ¿Más? Pero qué es esto. Cuándo para. No hay más espacio. De cuatro huevos salieron tres pequeños seres diminutos y con las mismas características escalofriantes que los anteriores. Se amontonaban unos sobre otros, de manera que costaba trabajo saber cuántos eran. Mi mamá me preguntó varias veces, ¿seguro que son tres?, yo veo dos. Pero si vi tres bocas abiertas hacia arriba, mamá, son tres. De acuerdo, avísame si levantan la cabeza de nuevo. Agustina estaba fascinada a estas alturas, para navidad habían traído dos más, rojos, no amarillos, y la casa era exactamente igual a un criadero de aves, diez pájaros y cuatro jaulas porque no todos se llevaban bien con todos. Agustina dio por concluido el rearme demográfico. El problema es que sigue. No más pájaros por favor. No caben. Siguieron llegando. La casa salió finalmente volando. Nos quedamos todos afuera, y dejamos a los pájaros ahí, ocupaban todo el espacio. Eran miles. Millones. No paraban de nacer. Ayuda. Ayuda. Cincuenta y tres piolines gigantes atacando. Lo invadieron todo. Silvestre en un rincón, temeroso. Lo acogimos. No más pájaros por favor. No más rearme. Agustina, volemos, volemos, no podemos cuidar a más pájaros.

16 de enero de 2024

Anatomía

Sandra en Anatomie d’une chute, Anatomía de una caída: You leave Daniel out of the game here. This is not about Daniel. I do not impose anything on Daniel. You made us live here among the goats! You complain about the life that you chose! You’re not a victim! Not at all! Your generosity conceals something dirtier and meaner. You’re incapable of facing your ambitions, and you resent me for it. But I’m not the one who put you where you are. I have nothing to do with it! You’re not sacrificing yourself, as you say. You choose to sit on the sidelines because you’re afraid! Because your pride makes your head explode before you can even come up with a little germ of an idea! And now you wake up and you’re forty, and you need someone to blame. And you’re the one to blame! You’re petrified by your own fucking standards and your fear of failure. This is the truth! You’re smart, and I know you know I’m right. And Daniel… has nothing to do with it. Stop it!

11 de enero de 2024

Île Noire (Libro)

 ¡Nuevo libro!

Île Noire

https://www.academia.edu/113349188/%C3%8Ele_Noire


La tensión justa

La tensión vital es más productiva para escribir que todo resuelto. Tal vez no me autorizo a descansar para no estacionarme existencialmente. Es importante además no llenarse de panoramas porque se acaba la magia. De los textos que nacen. El equilibrio entre el movimiento y el silencio. Lo delicado del arte. Ni mucho ni poco. Lo elegante de ese frágil equilibrio que resume el núcleo de cada mensaje. Vivo completamente en la luna y completamente con los pies en la tierra. Pero no me autorizo a estar demasiado cómoda. No nace nada. Planicie. La felicidad o la tristeza absoluta es yerma. El despoblado. Los lugares inhabitados matan el arte. La tensión justa es el secreto más oculto del arte. Disfrutar y trabajar. Disfrutar trabajando. Trabajar disfrutando. Tal vez al final siempre estoy trabajando. Escribir es un trabajo que no acaba. Un trabajo arduo y sublime. Todo importa. Todo puede escribirse. Lo importante es estar atento. Conocer la tensión justa. La que libera al alma sin aplanarla. Las rutinas, salvo las de trabajo, suelen ser enemigas acérrimas de la tensión justa. Hay que llamar cotidianamente al milagro. Salir a buscarlo. No cesar de buscarlo. Interrogarlo. Conversar con él. Extraer sus secretos para entenderlo. La tensión justa, un trabajo cotidiano. 

Se acaba el viaje

Se acaba el viaje. No la vida. Todos los viajes se acaban un día. Sea porque nos asentamos o porque nos alcanza la muerte. Recordando hoy a Matías, en el aniversario de su partida. A Oso, a Aldo. Viajes que se acabaron. Es largo el viaje, o a veces más breve. El final del viaje puede significar el comienzo de uno nuevo. Asentarse también puede significar el comienzo de un nuevo viaje. Yo siempre viajo liviana. Llego más lejos. Canto más alto. Lo que opinen los demás lo recibo y luego lo dejo de lado. Lo valoro en su justa dimensión. Me quedo con lo que me sirve. Lo demás lo lanzo al río, para que navegue corriente abajo hasta que desaparece de mi vista. Hace unas semanas me preguntaron si podía borrar un texto que había escrito que no mencionaba a nadie en particular. Nunca me había pasado, es la primera vez. La censura es algo muy serio. Los viajes acaban. Por qué perder el tiempo. Por supuesto no lo borré. La censura es algo muy serio. Y los viajes se acaban. Y comienzan otros, o no. No podemos controlarlo todo. Podemos actuar en consecuencia. Recordar que nos espera la muerte. No perder el tiempo. Viajar liviano. Ayudar a los demás, o no. Ayudarnos a nosotrxs mismxs. Disfrutar del viaje. 

Pasatiempo preferido

Tal vez mi pasatiempo preferido sea olvidar hombres. Al menos tengo gran entrenamiento en hacerlo. A veces genero las condiciones para que partan y a veces no me preguntan nada y lo deciden por ellos mismos. A veces la decisión la tomo yo cuando me parece es el momento adecuado. Estoy ejercitando habilidades nuevas en mí. Dar vuelta la página. No canto victoria. Pero tengo que darme ánimos. Confianza en mí misma. Stick to the plan, Andrea, me digo. A veces me hablo en inglés. Me doy fuerza. Como la protagonista de American Beauty, cuando quiere lograr su propósito y enciende la grabación en el auto y repite, I will sell this house today, I will sell this house today. ¿Es lo que dicen que hay que hacer, no? Programarse. Ayudar al cerebro. Tú puedes, Andrea. Para qué le vas a escribir. Si después lo mismo. No lo hagas. Stick to the plan. Tengo menos voluntad que Annette Bening. No vendo ni una casa. Bueno, una que otra. Pero voy invicta. Tal vez diecisiete días sea un récord. Para este caso ha superado largamente las expectativas y el historial anterior. Hay que seguir firmes. Tal vez olvidar y vender casas no tiene la misma sustancia. En cualquier caso, lo de repetirse frases en inglés, ayuda.  

Persecución

Imágenes marinas y de deseo me persiguen en sueños. Soñé contigo ayer. Diecisiete días desde las últimas palabras. Cuál es la idea, ¿imponerte en sueños? ¿Aparecer por dónde no lo tenía previsto? Ven, no tengo miedo. Mis imágenes no tienen miedo. Las criaturas marinas no tienen miedo. Mi deseo no tiene miedo. Pero sólo puedes presentarte en sueños. La vigilia oscura es desabrida y le falta fuerza. Poesía o nada. 

Final

Por qué a veces sentimos que no podemos vivir sin alguien, cuando podemos perfectamente en realidad. Sabiendo que podemos, volvemos a caer en la trampa. Las redes enmarañadas de la araña. Caemos en el pozo sin salida. En el pantano atrapado en el follaje. En la cueva oscura. En la sensación de morir cuando en realidad no está ocurriendo nada. Más que: todo terminó. Es importante, está bien. Pero hay que ver las cosas con perspectiva. Es lo que intento decirme llegado el momento. La tormenta de arena en los ojos. El sauce llorón que nos envuelve cuando nos cansamos de descansar en un terreno que se avizoraba complicado. Nos falta la respiración, y en realidad caemos en cuenta que: no. Los pulmones impecable. Respiran. Suben y bajan sorprendentemente bien. Tanto que podemos salir a caminar y hasta las flores tienen otro aroma. Que antes no habíamos percibido. Y volver a reincidir en conocer a alguien que luego hay que olvidar. Vaya fastidio. La experiencia, a la basura. El día transcurre sin contratiempos. Los pulmones respiran. La sustancia se sucede. Los pasatiempos se materializan. Lo hemos hecho antes. 

Cuando sea grande no quiero hacer nada

Le preguntaron a mi pequeña ahijada Agustina, tú qué quieres hacer cuando grande, y Agustina contestó: nada. Fantástico, Agustina, le dije. No hacer nada, ideal. Qué gran sabiduría adquirida en tan pocos años. Agustina no estaba para lanzar oficios así no más, bombera, profesora, bailarina. Qué sabía ella. Ella no quería hacer nada específico. Tenía clarísimo, quería ir a jugar. Que no la molestaran con preguntas absurdas. Si jugar es lo mejor del mundo. Para qué esas respuestas inconducentes cuando se está pensando en otra cosa. ¿Me dejan tranquila, ya?, parecía querer decir. Por qué voy a definir mi futuro ahora, si el juego me espera. El juego no tiene parangón. Ideal no hacer nada. A su corta edad, Agustina intuyó el sentido más profundo de la libertad: no hacer nada.  

Presente

Yo no quiero que mi vida sea nostalgia. Quiero que mi vida sea presente. Quiero que ruede. Por las grandes explanadas. Quiero tirar mi cable a tierra. Ayer miraba el futuro y mañana no quiero mirar al pasado. Quiero que el presente pueda hablar por él mismo. No quiero que mi vida se vaya en pasatiempos inconducentes como recordar una y otra vez lo que ya partió. Quiero subirme a ese avión y al bajar saber que cada segundo me pertenece. No quiero que nadie me vuele la cabeza. No quiero estar entre volver y no volver. Nunca quiero ser el cable a tierra. Quiero que esté permitido volar. Que esté permitido vivir. Que sólo se prohíba lo inconducente. Tal vez quisiera no ser como soy. Revisar y revisar cada minúscula señal. No quiero dificultar la llegada del amor. Las cosas son así, si estás como cegado de poder, si tu corazón ya no va más, si estás igual que un barco en alta mar, tira tu cable a tierra, le canta Fito Páez a Charly García. Y yo estoy acercándome hasta vos, bajo la luna, le canta. Quisiera ser pragmática y dar vuelta las hojas cuando hace falta. ¿Podría igual escribir? ¿Son incompatibles? Por dios el presente, siempre mostrando sus garras. No quiero ser un cable a tierra. Quiero subirme a ese avión y olvidar. Para siempre. Quiero volarte la cabeza. Si no alcanzas a verme, le canta Páez. ¿Se acaba ya? Olvida lo del cable a tierra. Yo quiero seguir volando. Volar de verdad. Conectarme con los demás. Dibujar yo misma la estela del presente.  

10 de enero de 2024

Primxs

Crecí rodeada de una inmensa familia. Muchos primos y primas. Que siempre fueron como mis hermanxs. Tuve una infancia feliz, y pasaba casi un tercio del año en la playa con mis primxs. Largos meses de verano que eran como una vida entera. Incluso el viaje hasta allá era como una vida entera y no era más que un par de horas. Escuchando Cat Stevens, Silvio Rodríguez, Joan Baez, Joan Manuel Serrat. Cantando. Tener primxs es fantástico. Ayer estuve con mi prima Francisca que vive en Madrid. Partió hace dieciocho años, New York, Londres y luego Madrid. Compartimos el destino nómade, igual como nuestra familia. Yo partí hace diez, Barcelona y luego Lyon. Desde Concón partimos. Ahí se gestó todo. Ahí se gestó la vida. En esas calles de tierra. En esos bosques de pinos y eucaliptus. En las dunas y en los paseos a caballo. En las grandes olas frías como témpano. La mayoría del tiempo transcurría adentro del agua. En ese océano magistral y nada de pacífico. Francisca tiene a unos hijxs maravillosos con quienes pude conversar ayer. En los eventos familiares a través del tiempo conversaba con Francisca y Cristina: son mis amigas. No veía a Francisca hace seis años y fue como que el tiempo entremedio se hubiese anulado. Concón y el presente se fundían en uno. Es muy bonito y fuerte haber crecido con personas. Adoro a mis primxs. A todxs. Y atesoro una amistad muy bonita con Francisca y Cristina. Unas amigas con quienes crecí, y la palabra familia toma una significación distinta. Unas amigas que entienden perfectamente la idea de familia Addams. Nos llamamos a nosotrxs mismxs, los locos Balart Addams. Compartimos una historia juntxs muy mágica. Divertida como la familia Addams. Tal vez el humor es lo que define a nuestra familia. El compañerismo. Estar en todas las ocasiones. Las buenas y las malas. Tengo una familia maravillosa. Y tengo amigxs. Mis primxs son mis amigxs. Cada cual se muestra tal cual es. No tengo nada que esconder. Vuelvo a la tierra donde nací y el cariño intacto. Una inmensa familia y mucho amor. Los destinos de cada unx se separan pero el gozo de las olas queda como fuego en el alma. Esa arena hirviendo, el pan de huevo y los helados. Las experiencias que tenemos nos acompañan para siempre. Para siempre. Nos siguen acompañando cuando volvemos a esas personas que trenzaron sus destinos con el nuestro. Un hilo invisible nos une aunque partamos a otros lugares del globo. Algunxs hemos vuelto a la tierra de nuestros antepasados. Otrxs se han quedado en la tierra que los acogió cuando el destino se ponía difícil. Cada unx sabía dónde estaba su destino. Pero la familia sigue y crece. El cariño también. Tengo unxs primxs que me acompañan. Que están ahí. Que me invitan a sus casas. A conocer a sus familias. Tengo suerte. El mundo es un lugar unido por lazos invisibles que lo engrandecen y lo hacen cercano. Yo tengo unxs primxs que atesoro. 

9 de enero de 2024

Del río al mar

Pronto de vuelta a la ventana frente al río. Una vida doble. Una vida única. Entre el río y el mar. Del río al mar. Sigo recorriendo las largas extensiones. Sigo con las praderas interminables en la piel. Buscando y encontrando. La vida es gozo y esfuerzo. Te llevo en la piel. En mi mano junto a la tuya. En el sol del alma. Que está en todos lados. Me llevo el corazón relleno de verde y océano. La música. Las conversaciones que me elevan. Me llevo a la vida que me acompaña. Vamos juntas. Para iluminar ese río. Para escribirlo todo. Estoy enamorada de ti. No quiero luchar más. Quiero ser feliz. Todos los días un momento. En el río y en el mar. Llevo la música en el alma. Soy agradecimiento. 

La distancia

El deseo me mata. La distancia. En qué momento se hizo tangible. Confío en mi decisión pero me acribilla. El deseo es oscuro como un túnel sin salida. Es tarde en la noche y pienso en ti. He dejado lejos el mar. Te encontré en el mar. El sonido del mar me calma y ahora no se acerca a mis oídos. Escucho música sensual y oscura. Me pregunto cómo comenzó esto y en qué momento se acabó. ¿Se acabó ya? ¿Nunca más vas a estar en mis brazos? ¿Nunca más? La distancia es negra como una isla. Una Isla Negra adonde quiero llevarte. Una Isla Negra con todas las plantas suculentas eclosionando. El deseo eclosiona como lo más negro. El deseo mata. Como grandes rocas inermes ante la marejada que colisiona. La marea siempre me hunde. Llega sin avisar y me ataca en lo más profundo. La cueva sin salida entre las rocas. Me asaltan los pelícanos que vuelan con furia sobre la inmensidad celeste. El rojo vivo de un atardecer sin descanso. Un sol que se hunde en el mar como tu cuerpo. Antes, debo confesar, no sentí placer igual, canta Fito Páez. Todo amor perpetuo deberás matar, cuerpo sobre cuerpo y cuerpo sobre el mar, canta. ¿Habrá más? Dime que habrá más. 

Lo oscuro

Te ofrecí mi corazón. Pensé que lo merecías. Te di mis brazos y mis piernas. Tu mirada prometió cosas que luego no llegaron. ¿Qué esperabas? Por qué a veces sentimos cosas oscuras. Queremos escribir sobre tiburones y carne. Sobre deseos pulverizados. Crepúsculos sombríos. El deseo nos ciega y queremos que duela. La distancia convierte a veces el deseo en alimento para fieras. El rock nos deja alerta. Las baterías. Los bajos. El canto misterioso. La atmósfera de balsa a la deriva que no puede llegar a puerto. Me falta tu cuerpo. Tu mirada. Tus manos. Pirañas en el vacío. Criaturas de las profundidades. ¿Qué esperabas? ¿Qué buscabas? ¿Te serví para lo que querías? ¿Gozaste del caos? ¿Te llegó al corazón el jazz? ¿Todo se ajustó a tus expectativas? ¿Hasta dónde querías llegar? Abriste una caja que me dejó volando en el aire. La pasión tiene muchas caras. Ahora deseo lo oscuro. ¿Qué esperabas? El deseo es oscuro como tu cobardía. Esa caja me llevó al despeñadero. Me duele el deseo. El deseo es oscuro como esa caja. Me duele el deseo. 

8 de enero de 2024

A medias

Para qué empezar algo si se va a dejar a medias. Por qué matar algo en su punto más alto. Para qué matar. Para qué empezar. Por qué subirse a la ola para lanzarse a la oscuridad en la mitad de la travesía. Por qué dejar el navío en el puerto cuando el sol brilla y el mar invita al viaje. Te vi hundirte en la mitad del océano. Tiburones merodeaban. Tal vez te devoraron y ya no hay rastro tuyo. Sacaron tu carne y la esparcieron por el azul dando pequeños trozos a los peces que pasaban. Iban pasando desprevenidos. Esperando los fragmentos de tu cuerpo. Las pequeñas piezas que ya no hacen una. Un mosaico infinito que ya no llega a nada. Que no puede salir del agua. En el estómago de los tiburones seguiste el camino. En la boca de los pequeños peces. Tu alma hecha añicos. El reguero de sangre disolviéndose en el líquido en movimiento. Eres retazos de carne que ya no pueden unirse. Almas que explotan. Varios corazones hundidos. Eres muerte y la arrastras contigo. La balsa vacía. Dónde quedó la sangre que bombeaba por las venas. Dónde quedó la pasión de las encrucijadas. Cuál es tu verdadera naturaleza. Trozos de carne. Un cuerpo con miedo. Convertido en fragmentos de sí mismo. Alimento para las fieras. Para los pequeños peces. ¿Y el viaje? ¿Y la música? ¿Y las lenguas? ¿Y los sueños? A medias se acaba todo. No nacen los versos. No nace la música. Eres una balsa a la deriva que me arrastró por un tiempo. A medias. 

Variaciones para dejar de lado los amores cobardes

Tu amor no me sirve para nada. La cobardía es inútil. Es infértil. Olas que van y vienen y no dejan nada. Absolutamente nada. Un reguero de algas a la deriva. Colores que no pueden combinarse unos con otros. Superficialidad que lleva al consumo indiscriminado y vacío. Hileras infinitas de turistas que miran sin ver. Barrios gentrificados que pierden su alma. Televisores encendidos que no transmiten mensajes sino ruido. Música hecha de auto-tune. Colonización salvaje. Fascismo. Guerras. Control mental. Los amores cobardes pierden la oportunidad de hacer nacer música. Se apagan. No dejan rastro. Son olvidados. Matan. Mueren. 

El amor es a veces cobardía

Escribí las variaciones para decir te quiero. Las dejó entre las algas. A su suerte. De qué estaba compuesto. Parte, le dije. Tu amor cobarde no me sirve para nada. Ni siquiera para limpiar los vidrios llenos de rocío. Lo más inútil es el amor cobarde. Nada puede nacer en los terrenos yermos de valentía. El amor es a veces cobardía, ¿lo sabías? Tu amor no me ha servido para nada. Las variaciones para decir te quiero las dejaste a un lado del camino. Pero sé que no las has olvidado. De qué estás compuesto. ¿Y la música? ¿Y la cima? ¿Y todas esas palabras? ¿Todos esos viajes? Me dijiste, te veo y siento la fuerza de acercarme a mi pasión. ¿Dónde está esa pasión? ¿Y los versos? Me dijiste, es como encarrilarme en lo que debería ser conforme mi alma. ¿Y el arte? ¿Y la sublimación? ¿Y los síntomas? ¿Y la cabaña? ¿Y el placer? ¿Y el océano? Los amores inútiles lo tiran todo por la borda. Como si las cosas no fueran algo. No significaran algo. Tener miedo es lo que llena de algas la fiesta completa. Una gran fiesta sumergida a la deriva. No quiero más amores inútiles. La cobardía es una enfermedad. 

Variaciones para decir te quiero

Escribir es crear variaciones para decir te quiero. Estrujar el corazón para que diga los secretos más inexplorados. Nunca engañar a la fibra más íntima. Dejarla salir en toda libertad. Escribir es libertad. No censurar lo que sentimos. Escribir es valentía. Unir las palabritas para que digan lo importante. Escribir es siempre el gozo y nunca la nostalgia. Porque el presente está compuesto de pasado y futuro. Creo que morir, es una sensación, creo que vivir, podría serlo pero ahora es algo mucho más real, canta Fito Páez. Crear variaciones me asalta. No puedo dejar de hacerlo, para decir te quiero. Adónde van nuestras variaciones. Dónde quedan las palabras ahogadas en el agua. Se convierten en viento en la isla. Todo se lo llevan. Llévense a este amor que me mata. Que no va para ningún lado. Que se convierte en alga y se sumerge. Quiero crear variaciones que me ayuden a matar a este amor. Quiero sacarlo de mí. Quiero que el fin signifique algo. Que todo termine en mi corazón. Me acuerdo que abrí, la puerta y eras vos, después me perdí, mirándote desnudo y te reías de mí cara de maldad, entonces sentí, la cima del amor, y si me caí, no importa porque todo esto es de los dos, canta Páez. Dime dios: ¿hay stop?, donde estés, dímelo, canta. Las variaciones matan. Tendría que llorar o salir a matar, canta Páez. Por qué el amor se siente como un océano. Todo lo cubre. Olas que todo lo asolan. Maremotos insoportables. Que pillan desprevenidos cuando habíamos bajado la guardia. No quiero amar. No así. No tengo prisa, no hay adónde llegar, canta Páez. No quiero amar así. Quiero ahogar el amor completo en la espuma. Me rebelo ante los amores cobardes. Viento de la isla, llévatelo todo, que ya he tenido suficiente. La naturaleza cobarde de este amor me subleva. Tal vez deba salir a matar. Acabar con estas variaciones de un amor cobarde. Tengo prisa, quiero llegar. ¿Debo olvidarlo todo? Dímelo a la cara: este es un amor cobarde. Que no va para ningún lado. Dímelo. Quiero saberlo. El amor cobarde tocó mi puerta y me entregó lo que no le pertenecía. Quiso ser valiente pero se perdió en el impulso. Para qué. Para qué entonces. Dímelo a la cara. Dímelo. Para qué la cima. Para qué. 

Isla Negra

Ahora sé que ya no puedo vivir sin tu amor, canta Fito Páez. Qué es el amor. El amor es una Isla Negra. Una amiga me dijo, el amor es esperar, querer estar, soñar, disfrutar sólo con una persona, por sobre cualquier otra. Esa llave es mi amor, canta Páez. El amor es una llave que abre la Isla Negra. La Isla Negra son los versos. La música infinita. Es negra y es una gran isla. Donde todo ha sucedido y sucederá. La llave de la isla reposa en la entrada. Sólo hay que tomarla. Y abrir. Acceder a la gran isla. Querer ser feliz. Ir y abrirla. Abrirlo todo. Abrir el corazón y dejar salir la melodía. El secreto que reposa en la Isla Negra. Que abre todas las puertas. Querer ser feliz es un arte. Se requiere valentía. Esperar, soñar, como dijo mi amiga. Tengo todas las llaves. Las deposité en la Isla Negra. Abrí las puertas. Abrí mi corazón y lo encendí. Dije todo lo que tenía que decir. Lancé las islas al viento para que regresaran luego del viaje. El amor es regresar, es dejar ir. Son islas negras en el cuerpo. Que causan espasmos. Es el gozo de saberse vivo. De tener las llaves. Para abrir el corazón. El amor es una Isla Negra que nos acompaña en el alma. Ese lugar donde somos felices. Las ganas de cantar hasta encontrar el significado de todo lo vivo. 

Île Noire

La vida es una Isla Negra llena de palabras. Un lugar con un océano inmenso donde perderse. Hay cosas que te ayudan a vivir, no hacías otra cosa que escribir, canta Fito Páez. Me fui, me voy de vez en cuando a algún lugar, yo no buscaba nadie y te vi, canta. La vida es definitivamente una Isla Negra poblada de frases que nos elevan. Todo lo que diga está de más, las luces siempre encienden en el alma, canta Páez, y cuando me pierdo en la ciudad, vos ya sabes comprender, es sólo un rato no más. En la Isla Negra se puede reír o llorar. Las dos están bien. De las dos están compuestos los lugares llenos de palabras. En la Isla estamos con nosotros mismos. En la Isla nos entregamos a los demás. Prometí una vez en la Isla Negra. No recuerdo un momento más feliz. Vendrán otros. Una línea roja se extiende ahora sobre el horizonte encima del azul. El rojo y el azul. La pasión y la tristeza. Todo está en el alma. La vida es una Isla Negra de Saudade. De eso que va con nosotros y no podemos definir. Algo que duele y alegra. Rojo y azul. Vendrán otros. Hubo unos. Siempre vendrán otros. Otros libros, otros matrimonios. El amor es algo infinito. Como la creatividad. En la Isla Negra todo nace. En esa Isla Negra llena de versos. Ahí me entregué. Ahí las luces siempre encienden en el alma. Te vi. Yo no buscaba a nadie y te vi. En la Isla Negra cuajaron los versos. La Isla Negra se viste de amor. Sus grandes olas van y vienen. Traen y se llevan. Tristeza y alegría. Porque así es la vida. La Isla Negra es el recipiente del misterio. El nacimiento de lo importante. La música de la vida. Algo imposible de definir. Como el Saudade. Como el viento en la Isla. Escóndeme en tus brazos, por esta noche sola, escribió Neruda. Siempre sopla el viento en la Isla. Las grandes olas nos aquietan. La tristeza y la alegría. Felicidad en la Isla. Saudade en la Isla. La Isla Negra son todos los deseos de lo que enciende, la creatividad de lo que está vivo. Año tras año vuelvo a la Isla Negra y sé que no he vivido en vano porque en sus versos refugié a mi alma. Ahí vuelvo a encontrarla y sé que está dividida en varios fragmentos. Todos me han dado la vida. La he compartido con todos los lugares. Sembré lo que hacía nacer versos. En la Isla Negra dejé un fragmento de mi alma. Vuelvo a visitarlo porque florece las semillas. Escribir es personificar la Isla Negra. 

Felicidad

Lo que uno quiere para lxs que vienen después de uno es poder transmitirles todo eso que a uno lo hizo feliz. Llevarlos a ese lugar. Mostrarles. Compartir. Estuvimos tocando música con Agustina y Margarita. Junto al mar. Mi hermano Felipe trajo un teclado. Aquí hay una guitarra. Armamos una banda con rayadores y campanas. La música y el océano es para mí el lugar de la felicidad. Hace un par de días cantamos con nuestros amigxs Charo Cofré y Hugo Arévalo mirando el atardecer. Inauguramos juntos el taller con esos telares que sacan de sus entrañas los tejidos más hermosos. El arte que escribe con fuego en la madera. En ese lugar donde Pablo aún respira. Esas canciones son las que me transportan. Me instalan en la felicidad. En esta vida que ha sido larga y hermosa. Con esta familia y amigxs que me han hecho descubrir una y otra vez lo importante. Estuvimos leyendo ayer versos de Gabriela Mistral. Su vida llena de significado. Nada está por sobre el amor, la literatura y la música. Es la forma de la felicidad. Dentro cabe todo lo esencial. En ese intento de mostrar, de compartir. De transmitir todos esos lugares donde habita la felicidad. La felicidad es agradecimiento. De caminar acompañado. De habitar lugares llenos de música. De una vida de sentido. Del sol reflejado en el mar. Del hecho de saber que algunxs parten y otrxs llegan. Que la música es una línea que heredamos y transmitimos. Una larga línea que viene de lejos y va a seguir cuando las olas sigan llegando y partiendo sin nosotrxs. En nuestra alma va la huella del amor. Lo que todxs quisieron decir y lo que van a decir. Lo que algún día dirán. El germen del amor se aloja en el alma en forma de música. Florece en forma de canto. La felicidad es gozar esos cantos. Saber que el secreto de la vida está ahí. El arte es almacenar la felicidad. Tener una despensa para contemplar. Para saber que vale la pena. El arte es hacer carne la felicidad de pertenecer. La inmensidad del océano en el corazón. Para llevarlo a todos lados. Para entregarlo. Para compartir. El arte es el significado de la felicidad. 

5 de enero de 2024

Jazz (Libro)

 ¡Nuevo libro!

Jazz

https://www.academia.edu/113013764/Jazz



The Sun Machine is coming down

The Sun Machine is coming down, and we’re gonna have a party. Perdí la virginidad con esa canción de Bowie. A los diecisiete años. Lo recuerdo porque el disco sonaba en bucle. Años después, volví a perderla con la misma canción. No con la misma persona. No en el mismo lugar. Fui muy feliz. Creí que la vida recomenzaba. Pero la cobardía tiene distintos matices. También la valentía. El amor lo mismo. El amor algo totalmente diferente. Tocamos nuestras canciones y sentimos el cielo de Londres, descansando en nuestras manos, como canta Bowie. And we walked back to the road, unchained. The Sun Machine is coming down, and we're gonna have a party. The Sun Machine is coming down, and we're gonna have a party. The Sun Machine is coming down, and we're gonna have a party. El amor es definitivamente una fiesta. 

4 de enero de 2024

Jazz

El Jazz siempre me ha conectado con algo muy íntimo. El Jazz y el Soul. Con una parte de mí que me gusta. Una emocionalidad que me reenvía a lo más esencial de mi alma. Nací improvisando. No hay otra regla más definitiva en mi vida. Siempre improvisar. Siempre presentarse. Dar la cara. Siempre la verdad. Arriesgarse si hace falta. Lo más propio de uno es lo que se ve. El hilo de mi existencia. Está compuesto de Jazz. No he mentido. He aceptado que se presenten las encrucijadas. No he tomado los atajos que se me presentaron. Organicé las notas para que formaran una melodía. A pesar de todos los obstáculos. Recorrí los acordes que me iban lanzando para convertirlos en música. Resignifiqué aspectos para transformarlos en arte. En grito. En Swing. En una eterna improvisación que te explota los sesos. Recibí cuanto juicio me llegó y lo dejé a un costado del camino. Sigue el Jazz me dije. Siempre sigue. Siempre la improvisación y la felicidad. Crear no tiene precio. Hay que pagar lo que cuesta. Hay que hacerlo aunque la improvisación te asole, te deje exhausto. No tienes idea adónde vas, pero ahí estás. Sigues. Das la cara. Confías en tu Jazz. En tu eterna improvisación que sabes que tiene una línea que la une. Una armonía coherente que la define. Que la guía. El sur es lo tuyo. El norte. Los puntos cardinales no tienen sentido cuando el alma está hecha de Jazz. Respondes a tu mandato. Secreto. El móvil de tus pasos. Te guía la música que te desintegra de gozo. El cuerpo de quienes amas. Las venas que bombean éxtasis. La coherencia es placer infinito. La verdad es fascinación y asombro. Los acordes del alma guían la improvisación. La melodía de tu propia verdad. No me he traicionado. Sigo improvisando. Los juicios ya no me importan. Nunca había sido tan feliz. Sigo escribiendo. Sigo improvisando. El Jazz me constituye. El Jazz me libera. Nunca me había sentido tan libre. Sigo escribiendo. Sigo improvisando. Las melodías explotan y florecen. El Jazz me libera.  

Optimismo

Necesito extensiones de reflexiones. Mucho silencio. El sonido del mar y calma. Voy decantando todas las encrucijadas que el presente me va lanzando. Tengo entrenamiento en sortearlo pero muchas veces me pilla desprevenida. Peco muchas veces de gran candidez. De un optimismo innato que por momentos me deja al descampado. Tomo tiempo a veces en identificar la verdadera dimensión de los fenómenos. El tamaño de la sombra o los móviles de las cosas. Me gusta el optimismo. Me gusta saber al mismo tiempo que la sombra siempre es más pequeña que lo demás. Ante las sombras, cambio las estrategias, pero el optimismo queda. La luz es mucho mayor, me parece innegable. No me doblegan con sus noticias. Triunfa la belleza. El amor. La justicia. Tal vez eso es lo que verdaderamente temen. Que no tenemos miedo. Que siempre está la música. Que el antiguo mundo cae. Va cayendo. Que las diferencias son nuestra fuerza. Que todxs somos iguales. 

De grandes dudas

De grandes dudas se creó mi nombre. De grandes vidas que dejé atrás. De la niebla saqué conclusiones. De las extensiones de playa. De las caminatas interminables por la orilla del mar. Tuve convicciones. Tuve dudas. Tuve arrebatos. Tuve certezas. Me desplacé por el mundo. Me desplacé por todos los animales posibles. Tomé la forma de todas las tormentas. Todos los ciclones. En el vórtice encontraba la vida. En el centro del tornado la perdía. Perdí la vida muchas veces. Conocí los pantanos. La jungla más impenetrable. Tuve miedo. Una infinidad de veces. Conocí el sonido de los timbales más profundos. De las orquestas más oscuras. De las nubes más negras. Estoy tal vez preparada para casi todo. No es verdad. Para algunas cosas. Estoy preparada para la selva. Para los paseos en canoa entre las lianas. Para la llegada de las dudas. Las conozco de cerca. Para las palabras que no encajan. Para las palabras que tienen que resignificarse. Para desarmar las encrucijadas que me alcanzan. Disfruto del atardecer que perfora. Me he rendido ante algunas cosas. Ya no lucho, sólo olvido. Olvido tanto. Viajo más liviana. Me gusta viajar. Desplazarme por la existencia. Aprender. Sé ahora que tengo muchas vidas. Que la vida siempre me está esperando. Dándome la bienvenida. Sé que las dudas van a seguir llegando. Ya no les tengo tanto miedo. He creado en mi alma un refugio lleno de palabras. 

Cuántas vidas vivimos

Cuántas vidas vivimos. A cuántas vidas tenemos derecho. El alma nómade se asienta, ¿o no? Quiero ser presente. Nunca nostalgia. Nunca melancolía. Esas otras vidas dejarlas partir. Pero llega el presente y tan pronto es pasado. Ser presente sin alcanzar a dar forma al tiempo. Caminé tantas veces por la orilla del mar. Sentía una gran sed de presente. Una sed aguda. Un hambre voraz de vida completa. Cada momento tuvo sus versos. Me entregué entera. Me preguntaba siempre adónde me estaba llevando la existencia. Mi alma tiene ahora más respuestas. Recorrí grandes extensiones a pie y el descalabro. Las dudas que tomaban la forma de grandes monstruos de sombras. Las selvas y las selvas y los ríos. La necesidad de combatir los muertos vivientes que me seguían. Los espíritus enroscados sobre ellos mismos. Las almas en estado embrionario y todas las expectativas. Los proyectos y los proyectos de personas que me alcanzaban el paso. El vértigo de las playas interminables. Las medusas y las iguanas. Los camaleones y los caimanes. Fui todos los animales posibles. Me encontré con todos los animales posibles. Pongo todo en la balanza. Observo el plano completo. Te ves inofensivo en la playa interminable. Todo se ordena. Y recuerdo las playas interminables. Y yo caminando y caminando. Rema que rema. Y las olas. Pienso en mi casa. Mi refugio. Mi biblioteca. El resumen de todos los animales que he encontrado y todos los animales que he sido. Recuerdo que sé olvidar. Sé olvidar muy bien. El tiempo me ha entrenado. Lo he hecho tantas veces. La playa es tan interminable. El olvido es tan dulce. No voy a volver a pensarte. Sigue el camino por la playa. La orilla del mar me recuerda todas esas vidas y me hace saber que habrá otras.  

3 de enero de 2024

Aprender a amar

Lo que quiero para este año es aprender a amar. Partir de nuevo. Olvidar que amé antes. Que una vez amé. Formas nuevas de amor. Sin fronteras. Formas. Maneras de amar que me reenvíen a mi fragilidad. Formas de descansar. Pasión. Formas de la pasión. Maneras que me reenvíen a mi pasión. Que me aquieten y me hagan volar. Quiero profundidad. Quiero conversaciones eternas que me hagan feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz todos los días un momento. Quiero saber que el amor es algo grande y hermoso. Quiero que el amor no sea lo que ha sido. Quiero verle la cara al presente. Conversar con él. Desnudarme ante el presente. Dormir con el presente. Quiero que el amor signifique algo. Quiero aprender a amar. Quiero aprender a amar todos los días. Quiero que existir sea algo grande y hermoso. Quiero desnudarme ante la vida y comprenderla. Desnudarme ante las palabras. Organizarlas y poder entregártelas. Quiero que aprender a amar signifique algo. En las nuevas formas hallaré el consuelo de lo perdido y el éxtasis de lo encontrado. Quiero que aprender a amar sea lo más importante. Que cada día tenga una razón. Quiero que aprender a amar sea lo más importante.

Para qué amar

En el segundo día del año la pregunta es tal vez más cruda: para qué estamos aquí. En el segundo día del flamante año no podemos evadir la pregunta: para qué. Qué habrá en este año. ¿Habrá algo? ¿Cuál es nuestro nombre? ¿Cuál es nuestro nombre secreto? Cuál es nuestro deseo. Cuáles son nuestras expectativas. ¿Tenemos alguna? ¿Tenemos la vida? Quiero tomar las riendas de mi vida, me dije. Quiero conducir mi presente hacia algún lado. Quiero ser libre. Quiero que en esa libertad esté mi nombre. Quiero que esté el tuyo. Quiero aferrarme a lo relevante. No olvidar a lo que vine. Amar y escribir. Viajar. Volar. Aprender lo que es justo. Tener la humildad de reconocerme una y otra vez en los demás. Reconocer el dolor de los otrxs y aliviarlo cuando me es posible. Todas las personas son mis iguales. Todas las personas merecen mi respeto. No soy ni más ni menos que nadie. Tengo unos talentos que debo a la humanidad. Para eso se me invitó. Para que escribiera. Para qué amar. Por qué es mejor amar. Odiar es un pasatiempo al que no puedo acceder porque no tengo el tiempo. Odiar es un lujo. Sólo me alcanza para amar. No odio a nadie. Sólo observo. Siento. Me emociono o siento rabia. La injusticia me interpela. No es difícil odiar. Pero hay que tener el tiempo. Hay que perder el tiempo. Amar es más valiente me parece. Odiar es tan fácil. Amar es más difícil. Amar es un arte. Odiar destruye y amar crea. La injusticia hay que repararla. Qué es la justicia. Lo que florece el alma y no la sombra. Mejor amar: es más barato. Odiar es carísimo. Odiar es absurdo. Mejor ayudar a vivir. Amar es ayudar a vivir. Vivir es tan difícil. Mejor ayudar a vivir. 

2 de enero de 2024

El amor es una estrella

El amor es una estrella que guía. No te tengo pero puedo convertirte en versos. En espera de tu cuerpo. Puedo convertirte en literatura que me acompaña. Puedo convertirte en atardecer junto al mar. En siesta al sol. Mi recuerdo es una máquina de versos. Una Máquina de sol. El amor es el motor oculto de toda literatura. El motor es el deseo. Lo que pone en movimiento la música. Te deseo. Tus palabras y tu cuerpo se alinean como una estrella. No necesito tu cuerpo sólo el recuerdo de tus labios. Existir es desear. Vivir es poder desear. Desear atardeceres. Flores. Canciones. Tus labios y tu lengua. Desear que las canciones lleguen a uno y nos despierten. Despertar todas las veces que sea necesario. Despertar al hecho de que podemos amar. A la certeza de que deseando avanzamos. Creamos. El atardecer fue hecho para crear. Para distanciar a los obstáculos que obstruían la expresión de nuestra alma. Nuestra alma es una estrella que desea. Una estrella que nos guía hacia el atardecer. Mi recuerdo es atardeceres en hilera. Distintos colores del cielo. Mi recuerdo es deseo. Mi recuerdo sabe que escribir es reposo. Serenidad. Entrega. Baile. En vez de olvidarte prefiero escribir. Siempre se me dio mejor. Sabía escribir y no sabía olvidar. Aprendí a escribir y no aprendí a olvidar. A veces me hace falta. Pero sé que el deseo es un motor. Que el deseo es presente. Que una vez fue presente. Para qué quiero olvidar si puedo escribir. Para qué soñar con tu cuerpo si tengo el atardecer. Para qué soñar con tu estrella si tengo el presente. El amor es una estrella hecha de presente. 

El amor es una casa

El amor tiene que ser como una casa que refugie. Como un océano donde la balsa pueda navegar. Una cabaña en el bosque donde poder oír a los pájaros cantar. Música que haga soñar. Le pedí al amor que fuera amor. Le pedí que la Máquina del sol llegara y todo fuera una fiesta, como la canción de Bowie. Le rogué por veladas a la luz de las velas. La penumbra de amar entre la sombra y la vida. No he perdido un minuto olvidando. No sé de qué se trata olvidar. Es algo que nunca aprendí. Mi corazón a la intemperie nació recordando. Todo estaba ahí. Cada movimiento impreso en mis huesos cansados. En mi esperanza intacta. Amo de una manera que no conoce obstáculos. Elijo amar. Me gusta amar. Le da perspectiva a las cosas. Me gusta recordar que fui feliz. Que puedo ser feliz. Que he conocido tantas veces la felicidad. Sólo quisiera dormir una siesta en una cama alcanzada por el sol a tu lado. Donde no haya nadie más. Donde el sol nos pertenezca por un rato. La Máquina del sol. Quisiera tu cuerpo. No me gusta olvidar. Está sobrevalorado. Se puede vivir recordando. Se puede vivir sabiendo que una vez se fue feliz. Que habrá otras ocasiones. Que nada nunca va a pertenecernos realmente. Mirando el océano nos pertenece un poco. Tal vez el sentimiento de propiedad debiese saciarse con eso. Sé que nunca vas a pertenecerme. Sé que nunca voy a pertenecerte. Sé que te pertenezco, de una manera que no tiene que ver con este mundo. El amor se maneja en dimensiones distintas. En la dimensión de la música, de la belleza. En la dimensión de la literatura que transforma. El amor es saber que existe la felicidad. Que siempre podemos ser mejores personas. Que siempre podemos ser un refugio para alguien. Una cabaña en el bosque donde siempre podemos cantar como un pájaro en la ilusión de alguna persona. Amar es vestir la vulnerabilidad. Sentirse sereno. Amar es descansar de haber llegado a casa. Amar es ser una casa para alguien. Una casa en el alma. Entre la sombra y la vida.  

1 de enero de 2024

Una vida nueva

Han pasado exactamente diez años desde mi primer año nuevo en Europa. En Barcelona. Hoy en Isla Negra observo el sol reflejado en el amplio océano. Escuchando rock. En unas semanas estaré de regreso a mi casa en Lyon. Lo bueno del tiempo es que es plástico y definitivo. Lo bueno del tiempo es que pasa. Va pasando. Sin preguntar. Lo bueno del tiempo es que toma la forma del presente. Si fue algo luego puede ser otra cosa. Puede ser algo completamente distinto. Aunque el alma esté intacta. Mi alma es rock. Mi alma se erosionó y partió de nuevo. Mi alma era una cosa y luego otra. Así es el tiempo. Es cambio. Tener varias vidas en una es milagro. Tuve varias vidas. Mañana comienza una nueva. A mí me gusta vivir. Me gusta tener vidas. Explorar. Cambiar. Vivir es estar en movimiento. Batir el tiempo. Olvidar por momentos su carácter implacable. Ya me gusta la vida nueva. Siempre me gusta. La vida. Un día olvidé lo que era vivir. No quiero morir, dije. Declaré, voy a vivir. Viviré. Viviré. No fue fácil. Nunca es fácil. Declaré, voy a escribir. Será una vida nueva. Serán varias vidas en una. Un año nuevo hace diez años comenzó una nueva vida. Mañana comienza una nueva vida. Desde mañana la gloria de estar vivo. De convertir el tiempo en literatura. De contar los segundos en versos. En frases que describan la nueva vida. Lo interesante de escribir es llegar al fondo de cada sentimiento. De cada vida. En qué consiste esta vida. En ser literatura y nada más. En no renunciar a nada. En escribirlo todo. En crear formas. Imaginar vidas y vivirlas. No perder el tiempo. Escribir. Vivir. Nunca morir. Vivir.