La fuga es un refugio del mundo. Del mundo cuando hiere. Cuando son muchas las interrogantes. Cuando la incomprensión se hace insostenible. Cuando el deseo nos toma de improvisto y nos da un nuevo nombre. Por qué me he fugado. Es una pregunta que tengo. Cuál era la materia del presente. El otoño es la estación de la nostalgia, pero no solamente. También es la estación de la fuga. De los nuevos horizontes. Para siempre volver al punto cero. El punto cero es el origen de la nostalgia, y la definición del deseo. Amo a este hombre con una intensidad que desconozco. Por momentos siento que no tiene sentido. Es probable que no lo tenga. Pero qué cosas tienen sentido. No tantas. El sentido es escaso cuando el deseo arrecia. La lógica no participa de ninguna manera. Somos hijos del destino y exploradores del deseo. Damos vueltas en círculo para dar con la clave que nos despojó de lo éramos. De ese deseo que nos torció. Que modificó nuestro destino para que tomara un atajo hacia otro universo. Sé que estos hombres torcieron mi destino, lo modificaron. Lo sacaron de su eje para que el presente tuviese la consistencia de los sueños. Pero los sueños no son interminables. A veces sí. Yo soy alguien que permanece. Soy la paradoja absoluta, cambio y permanezco. La lógica me ha servido de poco. Lo más grande lo he alcanzado en el delirio. En el extravío y la seducción. En la materialidad del deseo. En su consistencia etérea y penetrante. Tengo preguntas para ese carnaval interior. Qué buscas. Siempre quiero saber. Quédate, le digo. Dame la llave de la literatura. El compás de la cordura para poder conocerla. Para saber de qué se trata. Aspirar a la cordura está bien. A mí la locura es la que me conoce mejor. Esa entrega espontánea al acantilado. Es tan alta la entrega que la prudencia se arrodilla a sus pies. ¿Es real el deseo? ¿Es algo que inventamos para sobrevivir? ¿Para que cada día sea la explosión? If the divine master plan is perfection, maybe next I’ll give Judas a try, canta Tori Amos. Instalarse en el deseo es una ocupación que atesoro, extraer su cataclismo. Elegí el arte porque me daba libertad. Porque podía ser siempre distinta. Jamás la misma. Esa es mi aspiración secreta. Voy con estos hombres porque me anclan en todo lo que he perdido. Esa música infinita que olvidé y me lleva al presente. En esos cuerpos se revelaron una a una todas las incógnitas que tenía. Con ellos me rebelé de cada fragmento de la realidad que no me pertenecía. Me saqué de encima el peso de existir en una cierta sociedad, en un cierto tiempo. Ellos me dieron libertad. El amor es libertad. Ellos me llevaron al arte. El arte grande y transformador. El arte que tramo en mi interior para que todo sea espacio público y acción. Para que la revolución tenga una figura. Una forma que interpele al devenir. Para que la repetición tenga variaciones, hasta que se rompa la cáscara. El arte es perforar la superficie. Darle contenido a ese deseo de cambio. No me importa que ya no estén. Sé que van a estar. Que estuvieron. Que existir es el enigma de los tiempos que se fusionan. Por una vez pido sentido. Que el rompecabezas se ensamble. Sea tal vez la revelación de esta quintaesencia humana. En ellos fue descifrado lo incierto. Para qué el sentido si está el amor y el deseo. En ellos fue aclarada la incertidumbre.
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