8 de septiembre de 2026

Fuga VII

Existir es un misterio miserable. Cómo no fugarse. El deseo acaba con nosotros. Un éxtasis oscuro como una noche de tinieblas. Dónde está esa luz que nos prometieron. Esa redención. Esa salvación. No la conozco. Sólo pasos en falso y errores. Deseo como un cometa perdido en la nada. Espero respuestas y me desintegro. Invoco la conexión con esa otra dimensión. Lo tenebroso no me hace mella porque me habita. La música de las profundidades es la que me constituye. La duda constante y sus problemas. Si vas conmigo por qué no estás en mi tiempo. Tu voz es lo que deseo. Ese cobijo de tus cuerdas vocales. De cada palabra que pronuncias, que tiene una magia propia. Escribir es soñar, imaginar, inventar. Existir es soñar, imaginar, inventar. Una voz puede ser un sentido. Para estos misterios irresolubles. Ese abandono a la nada que cargamos. Esta estación intermedia es una incógnita. Calor y hojas que caen. Fines y comienzos como siempre. Quisiera esperarte, pero sé que es en vano. Ir y volver, ir y volver. Comprender la fuga es comprender la vida. La que queda. La que habito. La que intuyo. ¿Sabías que puedo sentirte en mí? Enciendes mi presente extraviado. Las manos del presente que me acarician. La piel del presente que me sugiere paraísos. Por qué todo a medias. Por qué esta intensidad. Por qué el agua tiene ese poder de atracción hacia mis ojos. Los grandes árboles frente a mi ventana. El presente no me intimida. Me subo a los barcos que transitan. Todo son propuestas. Me quedo en el muelle. Te espero. No he hecho más que esperar y fugarme. Son tal vez mis actividades principales. Que brote la literatura y me lleve lejos. Es suficiente con eso. Pero tu voz es mi ansia más trascendente. Soñé contigo ayer. Estábamos juntos, nos presentábamos frente a tu familia y tus amigxs. Esas situaciones que olvidé vuelven en sueños. Se hacen realidad. Es extraño e inevitable. Quién eres. Quiero saberlo. Aunque ya lo sepa. En el borde del acantilado tu mirada. Tu abrazo. Tu voz y las palabras. Nací para esperar cada segundo del milagro. Tu presencia es oasis. En medio del delirio la verdad. Lo cierto se manifiesta tras bambalinas. Escondido del mundo. Entre tu abrazo y la vida. Entre mis latidos y tu existencia fuera del tiempo. Me fugo para sobrevivir. El deseo es peligro permanente. La clave de este presente sin forma. De esta existencia en los lindes de lo vital. Te espero en el margen glorioso para que nos acune el destello todopoderoso. Tu cuerpo en mis días. Es todo cuanto quiero. 

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