9 de marzo de 2024

Activismo

Nuestro colectivo feminista cumplió ayer cuatro años de existencia. Collectif féministe latino Parchadxs. Empezó un 08 de marzo el año 2020. Esta ha sido una semana de arte, triunfos y movilización feminista. Hablamos en el programa Visages d’Amérique Latine de Radio Canut el sábado pasado, el jueves presentamos en el lanzamiento de una Exposición colectiva por los 40 años del Festival « Reflets du cinéma ibérique et latino-américain » del Cinéma Le Zola, ayer hicimos una performance en la marcha por los derechos de las mujeres convocada por el colectivo Filactions. Además de triunfos feministas significativos en pos de los derechos de las mujeres, que avanzan en la lucha contra la violencia. Parchadxs es un grupo de mujeres fantásticas, feministas y artistas, de una convicción total. Jueves por medio nos reunimos a desarmar un poco la trama colonizadora y patriarcal que ha urdido nuestras vidas, pero sin aniquilarnos. Resistimos. Unirse ha hecho toda la diferencia. Conversar, crear, escuchar, resistir. Es lo que atraviesa la existencia del inmigrante, resistir. Disfrutar. Saber que también se es el país de destino. El origen y el destino se unen en nosotrxs. Tal vez lo más difícil de desarmar, además de la violencia, sean los estereotipos. La idea de que tal vez no somos capaces, en tanto mujeres, e inmigrantes. El comenzar siempre un paso más atrás. Tal vez no tenemos que demostrarle nada a nadie. Pero queremos desarrollar nuestros proyectos, pero tenemos que poder pagar nuestra existencia. Es caro ser mujer e inmigrante. Nos gustaría dedicarnos a nuestro arte y capacidades, pero tenemos en cambio que estar haciendo activismo feminista, para que no nos violen y no nos deporten, para que nos contraten y nos traten como personas en igualdad de condiciones con otrxs. Mejor hacer activismo que deprimirse, ¿no? Mejor que aislarse, ¿no? Somos esos especímenes de feria que llaman la atención, y sin embargo no revestimos ninguna particularidad más que existir y querer aportar a este mundo en llamas. Lo cansador del activismo es ese eterno retorno, a veces interrumpido por eventos que tienen la consistencia de la democracia e indican que hay pequeñas variaciones, aunque a veces sea difícil percibirlas. Hay grandes retrocesos también, como la ley de inmigración, o el apoyo de un presidente a un violador. Pero en ese gran péndulo que es el activismo, luego los eventos avanzan para el otro lado, y de a poco, se van abriendo espacios. Cuando se generan esos espacios, es cuando el combate es frontal, no se puede descansar. Se nos comunicó esta semana que un violador había sido eliminado de eventos programados de un importante festival de cine de Lyon. La violación y el arte van siendo cada vez menos amigos, y eran tan amigos. La cultura y todo su contexto cómplice como un eterno retorno. Ya no. Lo alentador del activismo es esa transformación que se produce a pesar de cuánta mierda hayas observado a lo largo de tu existencia. Esa pequeña grieta tiene la consistencia de muchos derechos humanos protegidos. No se trata de avanzar mucho o poco, de sentir que no se ha avanzado casi nada o que todo son grandes triunfos, se trata de avanzar simplemente. De ir de manera humilde y generar algo. En uno mismo, en los demás, en las instituciones, en las estructuras. No se trata de cambiarlo todo ni de quedarse en un rincón llorando porque nada se modifica, sólo consiste en no rendirse, y buscar una y otra vez nuevas estrategias. Volver al plano completo, volver al plano completo e identificar la pequeña grieta dentro de un vendaval de mierda. Termina siendo hasta entretenido. Es bastante trabajo, sin embargo. Pero la convicción hace el resto. La rabia ante la injusticia. En este día internacional por los derechos de las mujeres, lo que queda es la alegría, de una autonomía cada vez más real, de una libertad que ni habíamos soñado. Seguir identificando grietas en el vendaval de mierda. Los hombres también son feministas ahora. Sólo queda hacer ubicuas esas grietas, que se convierten en espacios, y disfrutar de manera recíproca. La igualdad finalmente se termina comprando con nuestro tiempo. Además de que nos pagan menos, tenemos que ganarnos las condiciones para desarrollarnos. Ser mujer y ser activista es una necesidad. Como si nuestro tiempo no valiera nada. Como si nuestra experiencia no valiera nada, o mucho menos. Ser mujer es sobre todo muy agotador. Pero participar en un colectivo feminista lo hace más liviano. Pero no tenemos toda la vida. Queremos nuestros derechos: AHORA. No más violaciones, no más complicidad, repartición equitativa de tareas, mismos salarios, mismos financiamientos, mismos premios, autonomía sobre nuestros cuerpos, no más estereotipos destructivos, ni discriminación persistente. Día internacional de los derechos de las mujeres. Para que podamos ocuparnos de otras cosas. Que el tiempo pasa rápido, y además después cumplimos muchos años y dejan de vernos. Queremos nuestros derechos: AHORA. Día internacional por los derechos de las mujeres. 

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